Han pasado 20 años. Alicia -Belén Soto-, radicada en España, está por volver a Chile para visitar a su padre, Ricardo “Ricky” Montes -Jorge Zabaleta-. Pero en esta oportunidad trae algo más, ya que Alicia no viene sola. La acompaña su novio español, Droko, un joven bastante excéntrico que pronto se va a convertir en su esposo.
Ricky, dedicado ahora a la reparación de automóviles, queda inmediatamente en shock. ¡Su niña se casa! ¿Cómo puede ser? Y, además, con un tipo que se encuentra en las antípodas de su concepción de la masculinidad. Todo mal. Para colmo, Catalina Rivera -María Elena Swett-, madre de Alicia, reaparece en su vida porque conoce los planes de su hija y quiere estar presente para acompañarla, por lo que la relación entre ambos pasa de mala a insufrible en muy pocos instantes.
El nudo de conflicto está claro: Alicia se sitúa en el medio de la tensión afectiva entre su padre y su futuro esposo, con el agravante de que su madre, a pesar de tener buenas intenciones, provoca un mayúsculo desequilibrio emocional en Ricky.
Dirigida por Sebastián Schindel y escrita por Sebastián Arrau, esta cinta resulta una comedia bastante convencional. Como secuela de la teleserie original del año 2007, podríamos decir que es un capítulo extendido con una actualización de los personajes más una profundización de sus rasgos caricaturescos. No vale la pena extenderse en estos conceptos pues, en sus 93 minutos de duración, el desarrollo de los protagonistas es escaso y superficial, apelando más a un recuerdo colectivo que a una evolución propiamente tal.
La trama se sostiene básicamente en la narración de lo cotidiano. La historia se va construyendo en torno a varios sketches que van representando diversos cruces y malos entendidos. Esta manera de componer el relato, mediante compartimentos enlazados por un hilo conductor general, pero independientes entre sí, tiene un alto riesgo: la suma de las partes no necesariamente entrega una visión homogénea de conjunto, lo que podría afectar tanto el ritmo de cada segmento como el ritmo general del metraje. Y eso es justamente lo que sucede acá, porque, en términos narrativos, este formato puede resultar más adecuado para construir una serie que para desarrollar un largometraje. Me explico. Este filme se siente condensado, comprimido, irregular en ritmo y en tensión. Si se hubiese optado por el formato serial, tres o cuatro capítulos podrían haber entregado más tiempo para cada situación y eso habría permitido construir un corpus más consistente y coherente con el objetivo planteado.
“Papi Ricky: La película” tiene un público claro: quienes vieron la teleserie original y ahora son 20 años mayores. El recuerdo de aquellos personajes y su actualización remiten a la propia vida de quienes los conocieron entonces. El mundo ha cambiado y nosotros también, pero parece que los clásicos conflictos, los enredos y las relaciones complicadas no se hubieran modificado en absoluto.
Ficha técnica
Título original: Papi Ricky: La película
Año: 2026
Duración: 93 minutos
País: Chile
Compañías: La Merced, Tantor Fiction, MKZeta
Género: Comedia | Secuela
Guion: Sebastián Arrau
Fotografía: Manuel Garcia
Reparto: Jorge Zabaleta, María Elena Swett, Belén Soto, Héctor Morales, Silvia Santelices
Dirección: Sebastián Schindel
¿Quieres saber qué hay detrás de una película? Soy Carlos Correa Acuña, crítico de cine, y desde 2007 comparto comentarios, reseñas y análisis de películas y estrenos de todos los géneros. Una mirada personal, independiente y fundamentada sobre el cine, para descubrir nuevas películas, conocer sus claves y contrastar tu propia experiencia.
lunes, 31 de agosto de 2026
viernes, 28 de agosto de 2026
Coyote vs. Acme
Me reí a carcajadas y eso no es común. Es que ver en pantalla grande al Coyote tratando de atrapar al Correcaminos es un lujo. Pero esta película va un poco más allá, porque ahora Coyote las emprende contra Acme. ¿Le resultará?
Tras una apertura que nos deja en suspenso, con una historia que se remonta a un hecho sucedido en el interior de los laboratorios de Acme, varios años antes, la película entra de lleno en la acción y muestra las aventuras de sus dos personajes principales: el Correcaminos esquivando, una y otra vez, los planes infinitos del Coyote. Tras fracasar por enésima vez, la frustración de Coyote se torna incontenible. Debe hacer algo, buscar otro camino. No es posible que todo, absolutamente todo, siempre falle. Él es hábil, es inteligente, y a pesar de eso, sus planes no funcionan. Hay algo más, y se llama ACME; ninguno de sus productos funciona como es debido. ¿Publicidad engañosa? ¿Falla de fabricación? ¿Casualidad o causalidad?
Wile E. Coyote se decide y viaja a la ciudad. En Albuquerque recurre a Kevin Avery -Will Forte-, un abogado cuya publicidad le llama la atención. Los argumentos son claros y las pruebas evidentes: los productos fabricados por Acme no cumplen con lo que prometen: todos han resultado defectuosos y la compañía se debe hacer responsable de ello. Se configura una demanda, comienza el proceso y se avecina el juicio. El problema es que Acme Corporation es muy fuerte y su abogado, Buddy Crane -John Cena-, un experto en litigios de gran envergadura, conoce a Avery desde los tiempos universitarios en Harvard y siempre ha triunfado en todo lo que emprende. ¿Qué pasará esta vez?
Basada en el artículo de la revista The New Yorker de 1990, “Coyote v. Acme”, de Ian Frazier, la película tiene un ritmo vertiginoso y muy buenos efectos. De hecho, la mezcla entre la animación y las actuaciones humanas tiene un resultado espléndido. Se siente tan natural que, a poco andar, nos olvidamos de las diferencias para concentrarnos solo en la historia. El desfile de las caricaturas de Looney Tunes es abundante: Bugs Bunny, Porky, el Gallo Claudio, Piolín y el Pato Lucas, entre muchos otros, pasan por la pantalla y nos regresan mágicamente a nuestra infancia.
La dosificación resulta importante en esta cinta. Sin caer en una repetición infinita, las clásicas aventuras de Coyote y Correcaminos poseen bastante presencia, pero no se agotan. Provocan risa fácil con sus clásicos chistes, pero también advierten que hay otros temas de fondo que vale la pena explorar.
Uno de ellos es la empresa. Acme se protege, como toda gran corporación. Al parecer, oculta más información de la que suponemos: un doctor desaparecido, un proyecto secreto, pruebas que inculpan a la compañía; los trapos sucios cada vez están más cerca de salir a la luz pública, pero todo se debe demostrar.
Otro de los temas presentes tiene que ver con las similitudes en el actuar del Coyote y su abogado. Ambos se dedican a hacer lo mismo, siempre, y no consiguen resultados. ¿Comodidad, flojera, inacción?
También podemos apreciar distintas motivaciones. ¿Qué es lo que realmente quiere el Coyote? ¿Qué motiva a Kevin? ¿Cuál es la principal preocupación de Acme?
Muy bien dirigida por Dave Green, esta película resulta ser una delicia. Con un lenguaje visual atractivo, un relato bien armado y un desarrollo que va en progresión constante, “Coyote vs. Acme” habla del trabajo, de la constancia y la dedicación. Intentar una y otra vez, aunque todo parezca perdido, es una enseñanza vital para desarrollar una verdadera resiliencia.
Pero no se trata solo de intentar una y otra vez, aunque eso, por supuesto, también sea importante. También se trata de buscar otras opciones, emprender caminos nuevos y abrirse a oportunidades que permitan luchar contra la injusticia y defender la dignidad. Una lucha de este tipo -la de un pequeño estudio de abogados contra una enorme corporación- resulta ser un ejemplo perfecto para poner en relieve tanto el bien común como el verdadero concepto de amistad.
Ficha técnica
Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros. Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Acción. Aventuras. Comedia | Cine familiar. Looney Tunes
Guion: Samy Burch, Ian Frazier. Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Reparto: Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Eric Bauza, Kenneth Choi, John Cena, Candi Milo, Jim Cummings
Dirección: Dave Green
Tras una apertura que nos deja en suspenso, con una historia que se remonta a un hecho sucedido en el interior de los laboratorios de Acme, varios años antes, la película entra de lleno en la acción y muestra las aventuras de sus dos personajes principales: el Correcaminos esquivando, una y otra vez, los planes infinitos del Coyote. Tras fracasar por enésima vez, la frustración de Coyote se torna incontenible. Debe hacer algo, buscar otro camino. No es posible que todo, absolutamente todo, siempre falle. Él es hábil, es inteligente, y a pesar de eso, sus planes no funcionan. Hay algo más, y se llama ACME; ninguno de sus productos funciona como es debido. ¿Publicidad engañosa? ¿Falla de fabricación? ¿Casualidad o causalidad?
Wile E. Coyote se decide y viaja a la ciudad. En Albuquerque recurre a Kevin Avery -Will Forte-, un abogado cuya publicidad le llama la atención. Los argumentos son claros y las pruebas evidentes: los productos fabricados por Acme no cumplen con lo que prometen: todos han resultado defectuosos y la compañía se debe hacer responsable de ello. Se configura una demanda, comienza el proceso y se avecina el juicio. El problema es que Acme Corporation es muy fuerte y su abogado, Buddy Crane -John Cena-, un experto en litigios de gran envergadura, conoce a Avery desde los tiempos universitarios en Harvard y siempre ha triunfado en todo lo que emprende. ¿Qué pasará esta vez?
Basada en el artículo de la revista The New Yorker de 1990, “Coyote v. Acme”, de Ian Frazier, la película tiene un ritmo vertiginoso y muy buenos efectos. De hecho, la mezcla entre la animación y las actuaciones humanas tiene un resultado espléndido. Se siente tan natural que, a poco andar, nos olvidamos de las diferencias para concentrarnos solo en la historia. El desfile de las caricaturas de Looney Tunes es abundante: Bugs Bunny, Porky, el Gallo Claudio, Piolín y el Pato Lucas, entre muchos otros, pasan por la pantalla y nos regresan mágicamente a nuestra infancia.
La dosificación resulta importante en esta cinta. Sin caer en una repetición infinita, las clásicas aventuras de Coyote y Correcaminos poseen bastante presencia, pero no se agotan. Provocan risa fácil con sus clásicos chistes, pero también advierten que hay otros temas de fondo que vale la pena explorar.
Uno de ellos es la empresa. Acme se protege, como toda gran corporación. Al parecer, oculta más información de la que suponemos: un doctor desaparecido, un proyecto secreto, pruebas que inculpan a la compañía; los trapos sucios cada vez están más cerca de salir a la luz pública, pero todo se debe demostrar.
Otro de los temas presentes tiene que ver con las similitudes en el actuar del Coyote y su abogado. Ambos se dedican a hacer lo mismo, siempre, y no consiguen resultados. ¿Comodidad, flojera, inacción?
También podemos apreciar distintas motivaciones. ¿Qué es lo que realmente quiere el Coyote? ¿Qué motiva a Kevin? ¿Cuál es la principal preocupación de Acme?
Muy bien dirigida por Dave Green, esta película resulta ser una delicia. Con un lenguaje visual atractivo, un relato bien armado y un desarrollo que va en progresión constante, “Coyote vs. Acme” habla del trabajo, de la constancia y la dedicación. Intentar una y otra vez, aunque todo parezca perdido, es una enseñanza vital para desarrollar una verdadera resiliencia.
Pero no se trata solo de intentar una y otra vez, aunque eso, por supuesto, también sea importante. También se trata de buscar otras opciones, emprender caminos nuevos y abrirse a oportunidades que permitan luchar contra la injusticia y defender la dignidad. Una lucha de este tipo -la de un pequeño estudio de abogados contra una enorme corporación- resulta ser un ejemplo perfecto para poner en relieve tanto el bien común como el verdadero concepto de amistad.
Ficha técnica
Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros. Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Acción. Aventuras. Comedia | Cine familiar. Looney Tunes
Guion: Samy Burch, Ian Frazier. Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Reparto: Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Eric Bauza, Kenneth Choi, John Cena, Candi Milo, Jim Cummings
Dirección: Dave Green
jueves, 27 de agosto de 2026
La Guerra de los Últimos
Llama la atención el título de esta película. Sin duda convoca; habla de guerra y de los últimos, pero ¿qué tiene que ver entonces con “The Dog Stars”, el original en inglés, título de la novela de 2012 escrita por Peter Heller? Veamos.
La vida en la Tierra ha sido prácticamente aniquilada por un virus, una pandemia que ha convertido el planeta en un mundo postapocalíptico. ¿Sobrevivientes? Pocos, muy pocos. Hig -Jacob Elordi- es uno de ellos y vive junto a Bangley -Josh Brolin- en un aeropuerto abandonado, cerca de Denver, Colorado. Mientras Hig, un piloto civil que no se separa de su fiel perro Jasper, sobrevuela la zona y va a la ciudad a buscar suministros, Bangley, un meticuloso ex marine, ha convertido el refugio en una pequeña fortaleza que, aun así, resulta vulnerable a cualquier incursión externa.
La rutina de Hig es siempre la misma. Cada cierto tiempo vuela a una comunidad cercana de menonitas para entregar suministros, mientras recorre montañas y valles para encontrar indicios de otros asentamientos. Un mensaje radial, emitido desde el aeropuerto de Grand Junction, llama su atención. ¿Qué habrá allá? El viaje no es sencillo porque se encuentra más allá del punto de no retorno de su viejo Cessna 182. ¿Vale la pena el riesgo?
Hig emprende la aventura, pero un inesperado contratiempo lo obliga a aterrizar de emergencia. Tras enfrentar algunos peligros, encuentra un rastro humano que lo conduce a una granja donde vive Cima -Margaret Qualley- y su padre Pops -Guy Pearce-, dos personas desconfiadas y sumamente precavidas. La sintonía con Cima no tarda en llegar; Hig deberá tomar importantes decisiones.
Dirigida por Ridley Scott, esta película escrita por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson encuentra algunas dificultades en su ejecución. En primer lugar, el ritmo de la narración es bastante irregular. Los eventos que marcan puntos de inflexión delimitan los tercios, sin embargo, la forma de transitar hacia ellos no resulta del todo coherente. Otra dificultad que enfrenta la cinta es que el peso que entrega a su protagonista es absoluto. Jacob Elordi está siempre en pantalla, ya sea acompañado o simplemente ejecutando alguna acción en solitario. La fortaleza del actor se pone a prueba durante 112 minutos, metraje que se hace mucho más extenso de lo que en rigor es.
“The Dog Stars” habla de las pérdidas, del duelo y de un mundo que desapareció y que no volverá. El miedo también está presente, junto con el encierro en una zona de confort y lo difícil que es arriesgarse para ir más allá de lo conocido. La conexión con la novela se mantiene bastante fiel, salvo el episodio en Grand Junction que, a mi modo de ver, resulta ajeno a la estructura previa del relato y algo fuera de lugar.
En pocas palabras, “La Guerra de los últimos” es un título pensado para atraer público, más allá del imán natural de su protagonista. Posee bellas tomas aéreas y escenarios bien construidos para una historia interesante pero no imprescindible. La previsibilidad del guion y los baches narrativos se imponen en una ejecución a la que le cuesta despegar para luego volar solo a media altura.
Ficha técnica
Título original: The Dog Stars
Año: 2026
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Scott Free Productions. Distribuidora: 20th Century Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Futuro postapocalíptico. Pandemias
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson. Novela: Peter Heller
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Erik Messerschmidt
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce
Dirección: Ridley Scott
La vida en la Tierra ha sido prácticamente aniquilada por un virus, una pandemia que ha convertido el planeta en un mundo postapocalíptico. ¿Sobrevivientes? Pocos, muy pocos. Hig -Jacob Elordi- es uno de ellos y vive junto a Bangley -Josh Brolin- en un aeropuerto abandonado, cerca de Denver, Colorado. Mientras Hig, un piloto civil que no se separa de su fiel perro Jasper, sobrevuela la zona y va a la ciudad a buscar suministros, Bangley, un meticuloso ex marine, ha convertido el refugio en una pequeña fortaleza que, aun así, resulta vulnerable a cualquier incursión externa.
La rutina de Hig es siempre la misma. Cada cierto tiempo vuela a una comunidad cercana de menonitas para entregar suministros, mientras recorre montañas y valles para encontrar indicios de otros asentamientos. Un mensaje radial, emitido desde el aeropuerto de Grand Junction, llama su atención. ¿Qué habrá allá? El viaje no es sencillo porque se encuentra más allá del punto de no retorno de su viejo Cessna 182. ¿Vale la pena el riesgo?
Hig emprende la aventura, pero un inesperado contratiempo lo obliga a aterrizar de emergencia. Tras enfrentar algunos peligros, encuentra un rastro humano que lo conduce a una granja donde vive Cima -Margaret Qualley- y su padre Pops -Guy Pearce-, dos personas desconfiadas y sumamente precavidas. La sintonía con Cima no tarda en llegar; Hig deberá tomar importantes decisiones.
Dirigida por Ridley Scott, esta película escrita por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson encuentra algunas dificultades en su ejecución. En primer lugar, el ritmo de la narración es bastante irregular. Los eventos que marcan puntos de inflexión delimitan los tercios, sin embargo, la forma de transitar hacia ellos no resulta del todo coherente. Otra dificultad que enfrenta la cinta es que el peso que entrega a su protagonista es absoluto. Jacob Elordi está siempre en pantalla, ya sea acompañado o simplemente ejecutando alguna acción en solitario. La fortaleza del actor se pone a prueba durante 112 minutos, metraje que se hace mucho más extenso de lo que en rigor es.
“The Dog Stars” habla de las pérdidas, del duelo y de un mundo que desapareció y que no volverá. El miedo también está presente, junto con el encierro en una zona de confort y lo difícil que es arriesgarse para ir más allá de lo conocido. La conexión con la novela se mantiene bastante fiel, salvo el episodio en Grand Junction que, a mi modo de ver, resulta ajeno a la estructura previa del relato y algo fuera de lugar.
En pocas palabras, “La Guerra de los últimos” es un título pensado para atraer público, más allá del imán natural de su protagonista. Posee bellas tomas aéreas y escenarios bien construidos para una historia interesante pero no imprescindible. La previsibilidad del guion y los baches narrativos se imponen en una ejecución a la que le cuesta despegar para luego volar solo a media altura.
Ficha técnica
Título original: The Dog Stars
Año: 2026
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Scott Free Productions. Distribuidora: 20th Century Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Futuro postapocalíptico. Pandemias
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson. Novela: Peter Heller
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Erik Messerschmidt
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce
Dirección: Ridley Scott
sábado, 22 de agosto de 2026
La Muerte de Robin Hood
Hay películas a las que cuesta entrar. Esta es una de ellas. Siento que no pude encontrar una forma de acceder y, lamentablemente, me quedé fuera. Trataré de explicarlo en las siguientes líneas.
¿De qué se trata? Tal como el título lo señala, la historia se remite al tramo final de la vida del legendario Robin Hood. Basada en la balada del siglo XVII “Robin Hood's Death”, el director Michael Sarnoski compone una oscura adaptación que narra los últimos años del recordado personaje. Pero no se trata del Robin alegre y bonachón que robaba a los ricos para donar a los pobres. No, todo lo contrario. Robin Hood -Hugh Jackman-, autoexiliado luego de una larga vida de crímenes y asesinatos, resulta herido en una batalla sangrienta. Por la gravedad de sus lesiones, es llevado por su compañero de vida, Little John -Bill Skarsgård-, a una isla remota donde se encuentra el Priorato de St. Clement, para que sea cuidado por la superiora del lugar, la hermana Brigid -Jodie Comer-. En esta dura etapa de rehabilitación, Robin entiende que esta es su última oportunidad para encontrar la redención.
¿Qué me pasó? Creo que varios elementos me cerraron la puerta. El primero, la violencia excesiva, sobre todo en el primer tercio del metraje. Está bien, no tengo reparos cuando la crudeza de las imágenes y la brutalidad de las acciones tienen correlato, pero desarrollarlas sin una justificación aparente, entendiendo que se trata de decisiones válidas pero discutibles, puso la primera valla. En segundo lugar, el ritmo de la película también dificulta el acceso; una narración cansina, que se mantiene en un registro plano y con pocos matices, dificulta aún más la conexión con la película. Y en tercer lugar, el tono melancólico y reflexivo de muchos pasajes de la cinta, sin duda bien estructurados y bien compuestos, solo pueden ser apreciados si la aproximación inicial ha sido exitosa. Desde fuera, no son más que bellas tomas de un relato que ojalá termine pronto.
El que yo no haya podido entrar al filme no excluye que existan aspectos que se deban destacar. Hugh Jackman es sólido en el papel principal. Alcanza el registro íntimo necesario para dotar al personaje de sus elementos constitutivos, aunque choque con nuestro inconsciente colectivo. Jodie Comer, Bill Skarsgård y Murray Bartlett son excelentes complementos del protagonista, presentes en los momentos justos y aportan al relato una necesaria dimensión colectiva.
La fotografía es otro aspecto a mencionar. Las tomas amplias en Irlanda del Norte, el tratamiento de la imagen, los colores y el tono grisáceo predominante configuran una atmósfera especial, muy adecuada para el desarrollo de la historia y perfectamente en sintonía con el estado emocional del protagonista.
La música es tema aparte. ¡Preciosa! Compuesta por Jim Ghedi, compositor y cantautor inglés, la partitura recoge elementos modales combinados con veladas tonalidades que no solo entregan una base homogénea al relato -el uso reiterado de largos pedales y armonías basadas en intervalos de cuartas, quintas y octavas justas-, sino que destacan por colores y características particulares en el tratamiento instrumental y vocal de cada pieza. Realmente un descubrimiento que vale la pena seguir, pues el álbum con la música de la película puede ser disfrutado de manera totalmente independiente.
Como balance general, me habría gustado entender mejor “The Death of Robin Hood”. Aun así, su buena factura y sus actuaciones se inscriben en el esfuerzo por desmitificar a Robin Hood, una apuesta arriesgada que podrá dar o no dar frutos y que deberá esperar el paso del tiempo para obtener certezas.
Ficha técnica
Título original: The Death of Robin Hood
Año: 2026
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media. Distribuidora: A24
Género: Aventuras. Drama | Edad Media. Siglo XIII
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe
Dirección: Michael Sarnoski
¿De qué se trata? Tal como el título lo señala, la historia se remite al tramo final de la vida del legendario Robin Hood. Basada en la balada del siglo XVII “Robin Hood's Death”, el director Michael Sarnoski compone una oscura adaptación que narra los últimos años del recordado personaje. Pero no se trata del Robin alegre y bonachón que robaba a los ricos para donar a los pobres. No, todo lo contrario. Robin Hood -Hugh Jackman-, autoexiliado luego de una larga vida de crímenes y asesinatos, resulta herido en una batalla sangrienta. Por la gravedad de sus lesiones, es llevado por su compañero de vida, Little John -Bill Skarsgård-, a una isla remota donde se encuentra el Priorato de St. Clement, para que sea cuidado por la superiora del lugar, la hermana Brigid -Jodie Comer-. En esta dura etapa de rehabilitación, Robin entiende que esta es su última oportunidad para encontrar la redención.
¿Qué me pasó? Creo que varios elementos me cerraron la puerta. El primero, la violencia excesiva, sobre todo en el primer tercio del metraje. Está bien, no tengo reparos cuando la crudeza de las imágenes y la brutalidad de las acciones tienen correlato, pero desarrollarlas sin una justificación aparente, entendiendo que se trata de decisiones válidas pero discutibles, puso la primera valla. En segundo lugar, el ritmo de la película también dificulta el acceso; una narración cansina, que se mantiene en un registro plano y con pocos matices, dificulta aún más la conexión con la película. Y en tercer lugar, el tono melancólico y reflexivo de muchos pasajes de la cinta, sin duda bien estructurados y bien compuestos, solo pueden ser apreciados si la aproximación inicial ha sido exitosa. Desde fuera, no son más que bellas tomas de un relato que ojalá termine pronto.
El que yo no haya podido entrar al filme no excluye que existan aspectos que se deban destacar. Hugh Jackman es sólido en el papel principal. Alcanza el registro íntimo necesario para dotar al personaje de sus elementos constitutivos, aunque choque con nuestro inconsciente colectivo. Jodie Comer, Bill Skarsgård y Murray Bartlett son excelentes complementos del protagonista, presentes en los momentos justos y aportan al relato una necesaria dimensión colectiva.
La fotografía es otro aspecto a mencionar. Las tomas amplias en Irlanda del Norte, el tratamiento de la imagen, los colores y el tono grisáceo predominante configuran una atmósfera especial, muy adecuada para el desarrollo de la historia y perfectamente en sintonía con el estado emocional del protagonista.
La música es tema aparte. ¡Preciosa! Compuesta por Jim Ghedi, compositor y cantautor inglés, la partitura recoge elementos modales combinados con veladas tonalidades que no solo entregan una base homogénea al relato -el uso reiterado de largos pedales y armonías basadas en intervalos de cuartas, quintas y octavas justas-, sino que destacan por colores y características particulares en el tratamiento instrumental y vocal de cada pieza. Realmente un descubrimiento que vale la pena seguir, pues el álbum con la música de la película puede ser disfrutado de manera totalmente independiente.
Como balance general, me habría gustado entender mejor “The Death of Robin Hood”. Aun así, su buena factura y sus actuaciones se inscriben en el esfuerzo por desmitificar a Robin Hood, una apuesta arriesgada que podrá dar o no dar frutos y que deberá esperar el paso del tiempo para obtener certezas.
Ficha técnica
Título original: The Death of Robin Hood
Año: 2026
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media. Distribuidora: A24
Género: Aventuras. Drama | Edad Media. Siglo XIII
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe
Dirección: Michael Sarnoski
viernes, 21 de agosto de 2026
La Negociación
Con una estética de época y un formato tipo documental, el director Gus Van Sant recrea un hecho real sucedido en 1977.
El protagonista es Tony Kiritsis -Bill Skarsgård-, quien una mañana llega a su banco, en Indianápolis, decidido a reclamar lo que considera fue una estafa. Su objetivo es entrevistarse con el presidente de la compañía; sin embargo, M.L. Hall -Al Pacino- se ha ido de vacaciones a Florida. Richard -Dacre Montgomery-, hijo del magnate y el ejecutivo de mayor rango en la oficina, recibe a Tony sin saber que a partir de esa inesperada reunión comenzará a vivir un calvario que se extenderá por varios días.
Las exigencias de Tony son claras: quiere su dinero de vuelta, una millonaria indemnización y disculpas públicas, pero sabe que verbalmente no podrá conseguir nada. Su plan, urdido al detalle, considera generar alarma mediática y para lograrlo, utiliza un arma provista de un sistema artesanal que, atado con un alambre al cuello de Richard, gatillará la escopeta en caso de un movimiento brusco o de cualquier intento de escape.
Resulta interesante cómo una historia puede generar tanta tensión gracias al formato de su narración. Aun conociendo los hechos, lo importante no radica en cómo se resuelven, sino más bien en la manera de estructurar las secuencias para lograr un desarrollo que transmita en todo momento incertidumbre y emoción.
Por ejemplo, la composición inicial con tres escenarios permite alternar el foco. El departamento de Tony, el lugar donde se encuentra el magnate en Florida y los estudios de la radio local, donde emerge con un rol importante el locutor Fred Temple -Colman Domingo-, son lugares físicos que encuentran correlato con otros tres actores relevantes: la propia empresa, la policía y la prensa.
Al Pacino tiene un rol bastante acotado pero importante. La conversación con Tony aporta antecedentes decisivos y obliga a tomar partido. ¿Dónde están las empatías? La opinión pública se divide. La prensa, los expertos, la familia, el actuar de la policía son todos papeles que pueden fácilmente invertirse y también jugar en contra. Cuando presenciamos en vivo un hecho de esta naturaleza, no hay espacio para la reflexión. Solo existen emociones y la tensión propia de algo en desarrollo que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar.
El director Gus Van Sant, apoyado por una banda sonora compuesta por Danny Elfman, sabe muy bien cómo dosificar el ritmo y manejar el relato. La historia, en rigor, es bastante concisa a pesar de desarrollarse en varios días. Y no se trata de alargarla sin sentido, sino más bien de transmitir la angustia del tiempo transcurrido, aunque en su mayor parte, dicho tiempo constituya una tensa espera y no sucedan cambios importantes. Entonces cobra relevancia el tratamiento de las imágenes y sus perspectivas, pues es el manejo de ese lenguaje característico del cine lo que finalmente produce suspenso y captura la atención.
Por cierto, las actuaciones aportan mucho. Bill Skarsgård y Dacre Montgomery destacan gracias a la naturalidad con que enfrentan sus roles. Skarsgård transmite esa mezcla de ingenuidad y locura necesarias para llevar a cabo un acto de este tipo. Si bien nunca entramos en la mente de Tony, basta mirar sus movimientos para percibir incomodidad y sentir que algo no cuadra entre lo que piensa y lo que hace. Por otra parte, Montgomery reviste a su personaje de algo muy difícil de conseguir: esa aparente tranquilidad que muestra que la procesión va por dentro. Eso está en sus ojos, en su cara, en su gestualidad, no así en las pocas palabras que pronuncia a lo largo de su cautiverio. Colman Domingo y Al Pacino apoyan a los protagonistas con dos secundarios sólidos, demostrando el oficio de los años, esta vez en roles de soporte.
“Dead Man's Wire” es una agradable sorpresa. Su baja recaudación en taquilla no se condice con la calidad de su factura. Reitero, esta cinta vale por el viaje más que por la solución del enigma. Si no conoce los hechos, se va a sorprender con su final; y si los conoce, disfrutará del recorrido y de una recreación cuyos créditos finales incluyen algunas imágenes reales del suceso y que permiten ponderar el muy buen trabajo realizado.
Ficha técnica
Título original: Dead Man's Wire
Año: 2025
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Elevated Films, Pinstripes, Balcony 9 Productions, Co Created Media, Peak Distribution Partners, Edward R. Pressman Film, SIPUR, Va Bene Productions
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Secuestros / Desapariciones. Televisión. Años 70. Crimen
Guion: Austin Kolodney
Música: Danny Elfman
Fotografía: Arnaud Potier
Reparto: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes, Myha'la, Colman Domingo, Al Pacino
Dirección: Gus Van Sant
El protagonista es Tony Kiritsis -Bill Skarsgård-, quien una mañana llega a su banco, en Indianápolis, decidido a reclamar lo que considera fue una estafa. Su objetivo es entrevistarse con el presidente de la compañía; sin embargo, M.L. Hall -Al Pacino- se ha ido de vacaciones a Florida. Richard -Dacre Montgomery-, hijo del magnate y el ejecutivo de mayor rango en la oficina, recibe a Tony sin saber que a partir de esa inesperada reunión comenzará a vivir un calvario que se extenderá por varios días.
Las exigencias de Tony son claras: quiere su dinero de vuelta, una millonaria indemnización y disculpas públicas, pero sabe que verbalmente no podrá conseguir nada. Su plan, urdido al detalle, considera generar alarma mediática y para lograrlo, utiliza un arma provista de un sistema artesanal que, atado con un alambre al cuello de Richard, gatillará la escopeta en caso de un movimiento brusco o de cualquier intento de escape.
Resulta interesante cómo una historia puede generar tanta tensión gracias al formato de su narración. Aun conociendo los hechos, lo importante no radica en cómo se resuelven, sino más bien en la manera de estructurar las secuencias para lograr un desarrollo que transmita en todo momento incertidumbre y emoción.
Por ejemplo, la composición inicial con tres escenarios permite alternar el foco. El departamento de Tony, el lugar donde se encuentra el magnate en Florida y los estudios de la radio local, donde emerge con un rol importante el locutor Fred Temple -Colman Domingo-, son lugares físicos que encuentran correlato con otros tres actores relevantes: la propia empresa, la policía y la prensa.
Al Pacino tiene un rol bastante acotado pero importante. La conversación con Tony aporta antecedentes decisivos y obliga a tomar partido. ¿Dónde están las empatías? La opinión pública se divide. La prensa, los expertos, la familia, el actuar de la policía son todos papeles que pueden fácilmente invertirse y también jugar en contra. Cuando presenciamos en vivo un hecho de esta naturaleza, no hay espacio para la reflexión. Solo existen emociones y la tensión propia de algo en desarrollo que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar.
El director Gus Van Sant, apoyado por una banda sonora compuesta por Danny Elfman, sabe muy bien cómo dosificar el ritmo y manejar el relato. La historia, en rigor, es bastante concisa a pesar de desarrollarse en varios días. Y no se trata de alargarla sin sentido, sino más bien de transmitir la angustia del tiempo transcurrido, aunque en su mayor parte, dicho tiempo constituya una tensa espera y no sucedan cambios importantes. Entonces cobra relevancia el tratamiento de las imágenes y sus perspectivas, pues es el manejo de ese lenguaje característico del cine lo que finalmente produce suspenso y captura la atención.
Por cierto, las actuaciones aportan mucho. Bill Skarsgård y Dacre Montgomery destacan gracias a la naturalidad con que enfrentan sus roles. Skarsgård transmite esa mezcla de ingenuidad y locura necesarias para llevar a cabo un acto de este tipo. Si bien nunca entramos en la mente de Tony, basta mirar sus movimientos para percibir incomodidad y sentir que algo no cuadra entre lo que piensa y lo que hace. Por otra parte, Montgomery reviste a su personaje de algo muy difícil de conseguir: esa aparente tranquilidad que muestra que la procesión va por dentro. Eso está en sus ojos, en su cara, en su gestualidad, no así en las pocas palabras que pronuncia a lo largo de su cautiverio. Colman Domingo y Al Pacino apoyan a los protagonistas con dos secundarios sólidos, demostrando el oficio de los años, esta vez en roles de soporte.
“Dead Man's Wire” es una agradable sorpresa. Su baja recaudación en taquilla no se condice con la calidad de su factura. Reitero, esta cinta vale por el viaje más que por la solución del enigma. Si no conoce los hechos, se va a sorprender con su final; y si los conoce, disfrutará del recorrido y de una recreación cuyos créditos finales incluyen algunas imágenes reales del suceso y que permiten ponderar el muy buen trabajo realizado.
Ficha técnica
Título original: Dead Man's Wire
Año: 2025
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Elevated Films, Pinstripes, Balcony 9 Productions, Co Created Media, Peak Distribution Partners, Edward R. Pressman Film, SIPUR, Va Bene Productions
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Secuestros / Desapariciones. Televisión. Años 70. Crimen
Guion: Austin Kolodney
Música: Danny Elfman
Fotografía: Arnaud Potier
Reparto: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes, Myha'la, Colman Domingo, Al Pacino
Dirección: Gus Van Sant
jueves, 20 de agosto de 2026
Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin
Este trabajo dirigido por Sabrina y Steven Gunnell contiene hermosos testimonios sobre el misterio del Sagrado Corazón de Jesús. Usando un formato documental combinado con recreaciones históricas, la película se basa en las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque, ocurridas entre 1673 y 1675 en Paray-le-Monial, Francia, para luego explorar numerosos ejemplos que llegan hasta nuestros días.
Quizá el aspecto más particular de la devoción al Sagrado Corazón sea precisamente su misterio. Sin embargo, esta cinta comienza recreando de manera directa lo sucedido en Paray-le-Monial, para luego explicar, a través de diversas voces, la trascendencia del hecho y su profundo significado. Si bien corresponde a una decisión editorial, esta elección dice mucho sobre la narrativa que sus autores han escogido para dar forma a la película.
Los diversos testimonios se suceden sin pausa. Las recreaciones sirven para separar algunas de las historias y también como complemento, pero el relato es asumido siempre en primera persona. La cercanía de este formato es innegable; sin embargo, tiende a ser cansador debido a la alta carga emocional que conlleva cada una de las situaciones expuestas en pantalla.
La enfermedad, la conversión juvenil, la mirada latina, la fe adulta y lo social son algunos de los temas que se abordan
a través de los casos individuales. Son preciosos, potentes y permiten apreciar de cerca cada detalle, cuyo punto de unión es siempre el Sagrado Corazón, eje claro de la acción de Jesús en estas personas, que transmiten su fe desde su propia experiencia.
Dicho lo anterior, los reparos que emergen no son de fondo, sino de forma. La elección narrativa obliga a un formato tradicional, es decir, a la exposición testimonial continua que, aunque deja entrever algunos espacios de apertura, como cuando se menciona que los casos de abuso duelen al Sagrado Corazón, vuelve siempre a un relato de conversión. Esta dinámica hace que el trabajo se sienta confesional y particularmente orientado a un público cercano a la Iglesia.
En el último tercio del filme, cuando vemos que se intercalan algunos episodios, los directores se embarcan en una nueva apertura: ejemplos del Sagrado Corazón en Buenos Aires, Normandía y El Salvador, además de su presencia durante la Primera Guerra Mundial. Comenzar este nuevo recorrido, que posteriormente conduce hacia el epílogo, no permite concluir adecuadamente pues, al abordar más temas, comprime demasiado un material rico en detalles que podría haber recibido un tratamiento diferente.
En síntesis, “Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin” es una película que, aun teniendo una bella factura y preciosos testimonios, no logra salir a las periferias. Sin duda, deja una sensación satisfactoria porque sus historias transmiten humanidad y fe a raudales. No obstante, me habría gustado que hubiese tomado más riesgos. El lenguaje cinematográfico permite ir más allá sin necesidad de ser tan explícito, para dejar espacio al descubrimiento y a la reflexión mediante el suspenso y el misterio, algo poco presente en este trabajo.
Ficha técnica
Título original: Sacré Coeur: Son règne n'a pas de fin
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Francia
Compañías: Krea Film-Makers, Canal+, Ciné+OCS, KTO, C8
Género: Documental | Religión
Guion: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell
Música: Thierry Malet
Fotografía: Matthieu Misiraca (B&W)
Reparto: Documental
Dirección: Sabrina & Steven Gunnell
Quizá el aspecto más particular de la devoción al Sagrado Corazón sea precisamente su misterio. Sin embargo, esta cinta comienza recreando de manera directa lo sucedido en Paray-le-Monial, para luego explicar, a través de diversas voces, la trascendencia del hecho y su profundo significado. Si bien corresponde a una decisión editorial, esta elección dice mucho sobre la narrativa que sus autores han escogido para dar forma a la película.
Los diversos testimonios se suceden sin pausa. Las recreaciones sirven para separar algunas de las historias y también como complemento, pero el relato es asumido siempre en primera persona. La cercanía de este formato es innegable; sin embargo, tiende a ser cansador debido a la alta carga emocional que conlleva cada una de las situaciones expuestas en pantalla.
La enfermedad, la conversión juvenil, la mirada latina, la fe adulta y lo social son algunos de los temas que se abordan
a través de los casos individuales. Son preciosos, potentes y permiten apreciar de cerca cada detalle, cuyo punto de unión es siempre el Sagrado Corazón, eje claro de la acción de Jesús en estas personas, que transmiten su fe desde su propia experiencia.
Dicho lo anterior, los reparos que emergen no son de fondo, sino de forma. La elección narrativa obliga a un formato tradicional, es decir, a la exposición testimonial continua que, aunque deja entrever algunos espacios de apertura, como cuando se menciona que los casos de abuso duelen al Sagrado Corazón, vuelve siempre a un relato de conversión. Esta dinámica hace que el trabajo se sienta confesional y particularmente orientado a un público cercano a la Iglesia.
En el último tercio del filme, cuando vemos que se intercalan algunos episodios, los directores se embarcan en una nueva apertura: ejemplos del Sagrado Corazón en Buenos Aires, Normandía y El Salvador, además de su presencia durante la Primera Guerra Mundial. Comenzar este nuevo recorrido, que posteriormente conduce hacia el epílogo, no permite concluir adecuadamente pues, al abordar más temas, comprime demasiado un material rico en detalles que podría haber recibido un tratamiento diferente.
En síntesis, “Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin” es una película que, aun teniendo una bella factura y preciosos testimonios, no logra salir a las periferias. Sin duda, deja una sensación satisfactoria porque sus historias transmiten humanidad y fe a raudales. No obstante, me habría gustado que hubiese tomado más riesgos. El lenguaje cinematográfico permite ir más allá sin necesidad de ser tan explícito, para dejar espacio al descubrimiento y a la reflexión mediante el suspenso y el misterio, algo poco presente en este trabajo.
Ficha técnica
Título original: Sacré Coeur: Son règne n'a pas de fin
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Francia
Compañías: Krea Film-Makers, Canal+, Ciné+OCS, KTO, C8
Género: Documental | Religión
Guion: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell
Música: Thierry Malet
Fotografía: Matthieu Misiraca (B&W)
Reparto: Documental
Dirección: Sabrina & Steven Gunnell
miércoles, 19 de agosto de 2026
LocaMente
¿Qué sucede en la mente de una pareja cuando se enfrentan a su primera cita? Esta es la premisa que esta película aborda desde una perspectiva diferente.
Después de reunirse en un bar, Lara -Pilar Fogliati- y Piero -Edoardo Leo- acuerdan su primera cita en casa de Lara. Ella, restauradora de muebles de 35 años, acaba de terminar una relación con un hombre casado; Piero, profesor de secundaria de 50 años, acaba de divorciarse y mantiene la custodia compartida de su pequeña hija. Ambos se ilusionan, pero arrastran temores que amenazan con hacer fracasar todo.
Con la descripción anterior, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la propuesta va un poco más allá. Al estilo de “Intensamente”, la novedad es que simultáneamente observamos cuatro personalidades dentro de Piero y otras cuatro dentro de Lara, todas luchando por el control de cada situación: la romántica, la racional, la insegura y la pasional discuten e intentan imponerse, desatando en su interior un torbellino de emociones imposible de controlar.
El formato, que resulta entretenido especialmente durante el primer tercio, tiende a repetirse, lo que lleva a perder un poco de interés. Los diálogos, agudos al comienzo, progresivamente se desdibujan al volverse más banales y subir de tono. Los compartimentos, marcados cada vez con más precisión, funcionan de forma independiente, alternándose en una secuencia continua que busca resolver el nudo central: saber si la cita tendrá éxito o fracasará.
En esta comedia romántica, el director Paolo Genovese se mueve con mucho cuidado. El estilo elegido, lo que podríamos denominar una obra de cámara, pues transcurre mayormente al interior de un departamento, marca límites muy claros. Ese es el lugar de la acción central, pero las mentes de ambos protagonistas constituyen otros dos escenarios que no son fáciles de configurar. En ese sentido, dos protagonistas y ocho actores de reparto parecen ser demasiados para tan poco espacio -físico y de metraje-, por lo que la construcción de personajes se ve naturalmente reducida.
Pilar Fogliati y Edoardo Leo tienen química y la transmiten con naturalidad, lo que ayuda a que la densidad dramática no resulte excesiva y podamos disfrutar de los momentos de distensión y los actos fallidos provocados por sus mentes. En esos momentos, la narración es ágil, pero el ritmo es desigual; hay momentos logrados y otros que se vuelven largos y predecibles.
Sin ser especialmente novedoso, este éxito de taquilla italiano del año 2025 resulta liviano y agradable. No se trata de un estudio de personalidades ni de algo totalmente desechable; es una cinta que, sin muchas pretensiones, se presenta como una distracción de la rutina diaria y que, en poco más de una hora y media, parece perfecta para disfrutarla durante un fin de semana.
Ficha técnica
Título original: Follemente
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Italia
Compañías: Lotus Productions. Distribuidora: Rai
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica
Guion: Isabella Aguilar, Lucia Calamaro, Paolo Costella, Paolo Genovese, Flaminia Gressi
Música: Maurizio Filardo
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Pilar Fogliati, Edoardo Leo, Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria
Dirección: Paolo Genovese
Después de reunirse en un bar, Lara -Pilar Fogliati- y Piero -Edoardo Leo- acuerdan su primera cita en casa de Lara. Ella, restauradora de muebles de 35 años, acaba de terminar una relación con un hombre casado; Piero, profesor de secundaria de 50 años, acaba de divorciarse y mantiene la custodia compartida de su pequeña hija. Ambos se ilusionan, pero arrastran temores que amenazan con hacer fracasar todo.
Con la descripción anterior, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la propuesta va un poco más allá. Al estilo de “Intensamente”, la novedad es que simultáneamente observamos cuatro personalidades dentro de Piero y otras cuatro dentro de Lara, todas luchando por el control de cada situación: la romántica, la racional, la insegura y la pasional discuten e intentan imponerse, desatando en su interior un torbellino de emociones imposible de controlar.
El formato, que resulta entretenido especialmente durante el primer tercio, tiende a repetirse, lo que lleva a perder un poco de interés. Los diálogos, agudos al comienzo, progresivamente se desdibujan al volverse más banales y subir de tono. Los compartimentos, marcados cada vez con más precisión, funcionan de forma independiente, alternándose en una secuencia continua que busca resolver el nudo central: saber si la cita tendrá éxito o fracasará.
En esta comedia romántica, el director Paolo Genovese se mueve con mucho cuidado. El estilo elegido, lo que podríamos denominar una obra de cámara, pues transcurre mayormente al interior de un departamento, marca límites muy claros. Ese es el lugar de la acción central, pero las mentes de ambos protagonistas constituyen otros dos escenarios que no son fáciles de configurar. En ese sentido, dos protagonistas y ocho actores de reparto parecen ser demasiados para tan poco espacio -físico y de metraje-, por lo que la construcción de personajes se ve naturalmente reducida.
Pilar Fogliati y Edoardo Leo tienen química y la transmiten con naturalidad, lo que ayuda a que la densidad dramática no resulte excesiva y podamos disfrutar de los momentos de distensión y los actos fallidos provocados por sus mentes. En esos momentos, la narración es ágil, pero el ritmo es desigual; hay momentos logrados y otros que se vuelven largos y predecibles.
Sin ser especialmente novedoso, este éxito de taquilla italiano del año 2025 resulta liviano y agradable. No se trata de un estudio de personalidades ni de algo totalmente desechable; es una cinta que, sin muchas pretensiones, se presenta como una distracción de la rutina diaria y que, en poco más de una hora y media, parece perfecta para disfrutarla durante un fin de semana.
Ficha técnica
Título original: Follemente
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Italia
Compañías: Lotus Productions. Distribuidora: Rai
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica
Guion: Isabella Aguilar, Lucia Calamaro, Paolo Costella, Paolo Genovese, Flaminia Gressi
Música: Maurizio Filardo
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Pilar Fogliati, Edoardo Leo, Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria
Dirección: Paolo Genovese
sábado, 1 de agosto de 2026
La Odisea
¡Monumental!
El director Christopher Nolan regresa para sorprendernos con una especial versión del antiguo poema épico griego de Homero, “La Odisea”. La dificultad manifiesta de llevar a la pantalla grande un clásico de la literatura universal es sorteada por Nolan de manera brillante, no solo por la elaboración de una atractiva narrativa, sino también por su refinado gusto estético y su amplia comprensión del lenguaje cinematográfico. Vamos por partes.
Sintetizando una historia extensa y con muchos detalles, “La Odisea” trata del viaje de regreso del rey Odiseo a Ítaca, luego de veinte años de ausencia. Durante ese tiempo transcurre la guerra de Troya y, posteriormente, una serie de aventuras que llevan a Odiseo a enfrentarse con dioses hostiles y criaturas mitológicas que amenazan su vida y le impiden cumplir su propósito. Con audacia, ingenio y valentía, Odiseo debe superar cada una de las pruebas para regresar a su reino.
Hay un aspecto en el cine de Christopher Nolan en el que vale la pena profundizar y es el que se refiere al tiempo. En varias de sus películas anteriores, ese tiempo y su medición son fundamentales. Aquí, en “La Odisea”, también se encuentra presente, sin embargo, adquiere otra dimensión. Sin ser obsesivo como en “Dunkerque” o “Interestelar”, este factor se expresa en los años transcurridos y su milimétrica condensación en un relato de un poco menos de tres horas. Nolan, además, construye los personajes a partir de esa base, pues los configura mediante analepsis que, cada vez que aparecen, profundizan y agregan nuevas capas.
El elenco elegido es otro de los puntos fuertes de “La Odisea”. La elección de Matt Damon para representar a Odiseo no puede ser más acertada. Damon consigue cabalmente esa combinación de fortaleza y delgadez, para la que debió someterse a una dieta estricta y rigurosa, y logra separarse en forma clara de otros roles al asumir un papel diferente a lo habitual. En otras palabras, enfrenta un enorme desafío y obtiene un éxito rotundo que, seguramente, le traerá abundantes nominaciones y premios. Anne Hathaway, frecuente colaboradora del director, también vuela alto. Encarnando a Penélope, la actriz comparte su carisma para dotar a la reina de un aire melancólico y, a la vez, esperanzado que traspasa la historia y es, a su vez, el imán alrededor del cual gira la historia en Ítaca. Tom Holland, quien al comienzo no convence del todo como Telémaco, el príncipe heredero, supera una fase inicial algo débil para imponerse en el tercio final, con un carácter y una convicción que logran dejar atrás cualquier atisbo juvenil. Robert Pattinson, en la piel de Antinous, uno de los pretendientes de Penélope, construye a un antagonista de manual, un personaje oscuro y sórdido que intenta aprovechar cualquier vulnerabilidad, pero sin exponerse abiertamente. Otra parte importante del elenco, tan extenso como sólido, se encuentra conformado por Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, quienes, con decididas intervenciones, entregan caracterizaciones destacadas en momentos clave, mostrando una diversidad propia de los tiempos actuales.
“La Odisea” es Christopher Nolan en estado puro. La filmación es impresionante. La decisión de rodar en cámaras IMAX de 70mm, sumada a la búsqueda de locaciones reales amplias y hermosas, aportan al filme una naturalidad de la que es difícil sustraerse. Parece necesario apelar a lo verdadero en un mundo cada vez más devorado por lo artificial. Este rescate prioritario de la esencia del cine, donde no solo se trata de contar bien una historia, sino también de realizarla tomando en cuenta todos los elementos audiovisuales que implica este arte, es probablemente lo más valioso de este trabajo. Cada mínimo detalle está pensado: cada ángulo, cada toma. Desde las épicas batallas hasta la escena más íntima, todo está calculado y desarrollado con una precisión de relojería. Hay un gran trabajo de edición y montaje, acompañado por una banda sonora, compuesta por Ludwig Göransson, que no se escabulle, sino que acompaña cada cuadro y cada secuencia del metraje.
En síntesis, “La Odisea”, ya está transformándose en un hito. Fuera de su éxito en la taquilla, ha despertado una gran curiosidad por volver a la fuente, al poema original, tanto a su lectura como a su análisis. También ha generado polémica, cómo no, en torno a la fidelidad a tal o cual traducción o versión. En todo caso, sorprende constatar que aún existen muchísimas personas dispuestas a vivir la experiencia del cine. No es menor. Son casi tres horas de un contenido largo, muy largo y sin pausa, lo que en tiempos actuales va totalmente a contra corriente de aquellos “reels” de 30 segundos que pasan y pasan mientras desplazamos la pantalla de nuestros teléfonos.
¡Maravilloso! Esto es el cine: experiencia y vivencia, algo que solo una buena sala de cine puede entregar a la altura de un artista como Christopher Nolan, quien ya es, en sí mismo, una leyenda.
Ficha técnica
Título original: The Odyssey
Año: 2026
Duración: 172 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Aventuras. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología. Aventuras marinas. Cine épico
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron
Dirección: Christopher Nolan
El director Christopher Nolan regresa para sorprendernos con una especial versión del antiguo poema épico griego de Homero, “La Odisea”. La dificultad manifiesta de llevar a la pantalla grande un clásico de la literatura universal es sorteada por Nolan de manera brillante, no solo por la elaboración de una atractiva narrativa, sino también por su refinado gusto estético y su amplia comprensión del lenguaje cinematográfico. Vamos por partes.
Sintetizando una historia extensa y con muchos detalles, “La Odisea” trata del viaje de regreso del rey Odiseo a Ítaca, luego de veinte años de ausencia. Durante ese tiempo transcurre la guerra de Troya y, posteriormente, una serie de aventuras que llevan a Odiseo a enfrentarse con dioses hostiles y criaturas mitológicas que amenazan su vida y le impiden cumplir su propósito. Con audacia, ingenio y valentía, Odiseo debe superar cada una de las pruebas para regresar a su reino.
Hay un aspecto en el cine de Christopher Nolan en el que vale la pena profundizar y es el que se refiere al tiempo. En varias de sus películas anteriores, ese tiempo y su medición son fundamentales. Aquí, en “La Odisea”, también se encuentra presente, sin embargo, adquiere otra dimensión. Sin ser obsesivo como en “Dunkerque” o “Interestelar”, este factor se expresa en los años transcurridos y su milimétrica condensación en un relato de un poco menos de tres horas. Nolan, además, construye los personajes a partir de esa base, pues los configura mediante analepsis que, cada vez que aparecen, profundizan y agregan nuevas capas.
El elenco elegido es otro de los puntos fuertes de “La Odisea”. La elección de Matt Damon para representar a Odiseo no puede ser más acertada. Damon consigue cabalmente esa combinación de fortaleza y delgadez, para la que debió someterse a una dieta estricta y rigurosa, y logra separarse en forma clara de otros roles al asumir un papel diferente a lo habitual. En otras palabras, enfrenta un enorme desafío y obtiene un éxito rotundo que, seguramente, le traerá abundantes nominaciones y premios. Anne Hathaway, frecuente colaboradora del director, también vuela alto. Encarnando a Penélope, la actriz comparte su carisma para dotar a la reina de un aire melancólico y, a la vez, esperanzado que traspasa la historia y es, a su vez, el imán alrededor del cual gira la historia en Ítaca. Tom Holland, quien al comienzo no convence del todo como Telémaco, el príncipe heredero, supera una fase inicial algo débil para imponerse en el tercio final, con un carácter y una convicción que logran dejar atrás cualquier atisbo juvenil. Robert Pattinson, en la piel de Antinous, uno de los pretendientes de Penélope, construye a un antagonista de manual, un personaje oscuro y sórdido que intenta aprovechar cualquier vulnerabilidad, pero sin exponerse abiertamente. Otra parte importante del elenco, tan extenso como sólido, se encuentra conformado por Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, quienes, con decididas intervenciones, entregan caracterizaciones destacadas en momentos clave, mostrando una diversidad propia de los tiempos actuales.
“La Odisea” es Christopher Nolan en estado puro. La filmación es impresionante. La decisión de rodar en cámaras IMAX de 70mm, sumada a la búsqueda de locaciones reales amplias y hermosas, aportan al filme una naturalidad de la que es difícil sustraerse. Parece necesario apelar a lo verdadero en un mundo cada vez más devorado por lo artificial. Este rescate prioritario de la esencia del cine, donde no solo se trata de contar bien una historia, sino también de realizarla tomando en cuenta todos los elementos audiovisuales que implica este arte, es probablemente lo más valioso de este trabajo. Cada mínimo detalle está pensado: cada ángulo, cada toma. Desde las épicas batallas hasta la escena más íntima, todo está calculado y desarrollado con una precisión de relojería. Hay un gran trabajo de edición y montaje, acompañado por una banda sonora, compuesta por Ludwig Göransson, que no se escabulle, sino que acompaña cada cuadro y cada secuencia del metraje.
En síntesis, “La Odisea”, ya está transformándose en un hito. Fuera de su éxito en la taquilla, ha despertado una gran curiosidad por volver a la fuente, al poema original, tanto a su lectura como a su análisis. También ha generado polémica, cómo no, en torno a la fidelidad a tal o cual traducción o versión. En todo caso, sorprende constatar que aún existen muchísimas personas dispuestas a vivir la experiencia del cine. No es menor. Son casi tres horas de un contenido largo, muy largo y sin pausa, lo que en tiempos actuales va totalmente a contra corriente de aquellos “reels” de 30 segundos que pasan y pasan mientras desplazamos la pantalla de nuestros teléfonos.
¡Maravilloso! Esto es el cine: experiencia y vivencia, algo que solo una buena sala de cine puede entregar a la altura de un artista como Christopher Nolan, quien ya es, en sí mismo, una leyenda.
Ficha técnica
Título original: The Odyssey
Año: 2026
Duración: 172 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Aventuras. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología. Aventuras marinas. Cine épico
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron
Dirección: Christopher Nolan
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Última actualización: 23 de Septiembre 2026
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información estadística relacionada con la utilización del sitio;
información que una persona proporcione voluntariamente al participar en los comentarios.
Los datos tratados provienen principalmente de la navegación e interacción de los propios titulares con el sitio y, cuando corresponde, de los servicios tecnológicos de terceros incorporados en él.
Los datos son tratados únicamente en la medida necesaria para las finalidades señaladas en esta política.
4. Finalidades y bases de legitimidad
Los datos pueden ser tratados para:
permitir el funcionamiento y mantenimiento del sitio;
mantener la seguridad y prevenir spam, abusos o actividades automatizadas;
gestionar los comentarios realizados por los visitantes;
obtener estadísticas sobre la utilización del sitio;
conocer qué contenidos generan interés y mejorar los contenidos y el funcionamiento del sitio;
permitir la reproducción de contenidos proporcionados por terceros que se incorporen a determinadas publicaciones.
El tratamiento se realizará sobre las bases de legitimidad contempladas en la Ley N° 21.719.
En particular, el tratamiento destinado a obtener estadísticas de utilización del sitio y mejorar sus contenidos y funcionamiento se fundamenta en el interés legítimo del responsable, consistente en conocer el uso general del sitio, evaluar el interés por sus contenidos y mejorar su funcionamiento y oferta editorial. Este tratamiento se realiza considerando su naturaleza, sus finalidades limitadas y las medidas adoptadas para reducir su impacto sobre los titulares.
El titular podrá solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
Cuando un tratamiento requiera consentimiento, éste será solicitado en los términos establecidos por la legislación vigente y podrá ser retirado en cualquier momento, sin afectar la licitud del tratamiento realizado previamente sobre esa base.
5. Google Analytics
CarlosCorrea.cl utiliza Google Analytics 4, servicio proporcionado por Google, para obtener estadísticas sobre la utilización del sitio y conocer el comportamiento general de navegación de sus visitantes.
Google Analytics utiliza cookies, entre ellas _ga y _ga_<ID>, destinadas a funciones de medición y mantenimiento de la sesión.
Este servicio puede recoger información relacionada con la navegación, como estadísticas de sesión, información sobre el dispositivo y navegador y ubicación geográfica aproximada.
En la configuración actual de Google Analytics, los datos de eventos tienen un período de conservación configurado de 2 meses, mientras que los datos asociados a usuarios tienen un período de conservación configurado de 14 meses.
El tratamiento realizado por Google se encuentra además sujeto a las políticas y condiciones de privacidad de dicho proveedor.
6. Comentarios y reCAPTCHA
El sitio utiliza el sistema de comentarios proporcionado por Blogger/Google.
Cuando una persona participa voluntariamente en los comentarios, pueden ser tratados los datos que proporcione mediante dicho sistema, además de la información técnica necesaria para gestionar y proteger el servicio.
Para prevenir spam y actividades automatizadas pueden utilizarse mecanismos de verificación proporcionados por Google, incluido reCAPTCHA.
El tratamiento realizado directamente por Google o Blogger se encuentra sujeto, además, a las políticas de privacidad y condiciones de los respectivos servicios.
7. Contenidos de terceros y Spotify
Algunas publicaciones pueden incorporar contenidos o reproductores proporcionados por terceros, entre ellos Spotify.
La interacción con estos contenidos puede implicar el uso de cookies u otras tecnologías y el tratamiento de determinados datos de navegación por parte del proveedor correspondiente.
Los tratamientos realizados directamente por estos terceros se encuentran sujetos a sus respectivas políticas de privacidad y condiciones de uso.
8. Cookies y tecnologías similares
CarlosCorrea.cl utiliza cookies y tecnologías similares para determinadas funciones del sitio y para obtener estadísticas de navegación.
Entre ellas se encuentran las cookies utilizadas por Google Analytics y, cuando corresponde, las tecnologías asociadas a servicios de terceros incorporados en el sitio.
Las cookies pueden ser administradas mediante la configuración del navegador utilizado por cada persona.
La incorporación de nuevas tecnologías o servicios que impliquen tratamientos adicionales podrá dar lugar a la actualización de esta política y, cuando corresponda, a la adopción de mecanismos adicionales de información o consentimiento.
9. Terceros y transferencias internacionales
Para determinadas funciones del sitio se utilizan servicios proporcionados por terceros, principalmente Google y Spotify.
Estos proveedores pueden realizar tratamientos de datos personales en sus propias infraestructuras y fuera de Chile.
Cuando exista una transferencia internacional de datos personales, ésta se realizará conforme a los mecanismos y garantías establecidos por la Ley N° 21.719 y se informará de acuerdo con las exigencias aplicables.
10. Conservación de los datos
Los datos personales serán conservados durante el período necesario para cumplir las finalidades para las cuales fueron tratados, salvo que exista una obligación legal que justifique un período mayor.
Para Google Analytics se aplican los períodos de conservación señalados en el apartado correspondiente.
Los comentarios publicados podrán permanecer disponibles mientras formen parte del contenido del sitio, sin perjuicio de las solicitudes de supresión que correspondan conforme a la legislación aplicable.
11. Seguridad
CarlosCorrea.cl aplica medidas técnicas y organizativas destinadas a proteger los datos personales frente a tratamientos no autorizados o ilícitos, pérdida, filtración, alteración, acceso no autorizado, daño o destrucción.
Las medidas de seguridad se adoptan considerando la naturaleza de los datos, las finalidades del tratamiento y los riesgos asociados, y serán revisadas cuando resulte necesario.
12. Derechos de los titulares
Las personas cuyos datos personales sean tratados podrán ejercer, de acuerdo con la Ley N° 21.719, los derechos que correspondan, incluyendo:
acceso a sus datos personales;
rectificación;
supresión;
oposición al tratamiento;
portabilidad, cuando corresponda;
retiro del consentimiento cuando el tratamiento se base en éste.
El titular podrá asimismo solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y, cuando corresponda, sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
13. Cómo ejercer los derechos
Las solicitudes relacionadas con los derechos sobre datos personales podrán enviarse a:
carlos.correa@gmail.com
La solicitud deberá identificar al solicitante, indicar el derecho que desea ejercer y señalar los datos o tratamiento al que se refiere.
Si el responsable rechaza o no responde oportunamente una solicitud, el titular podrá recurrir ante la Agencia de Protección de Datos Personales, conforme al procedimiento establecido por la legislación vigente.
14. Decisiones automatizadas y elaboración de perfiles
CarlosCorrea.cl no realiza decisiones individuales automatizadas ni elaboración de perfiles que produzcan efectos jurídicos o afecten significativamente a las personas.
15. Actualización de esta política
Esta política podrá ser modificada cuando resulte necesario para reflejar cambios en el sitio, en los servicios utilizados o en la legislación aplicable.
La versión vigente permanecerá permanentemente disponible en www.carloscorrea.cl.
Carlos Correa Acuña
carlos.correa@gmail.com







