La introducción es potente. Un blanco y negro que retrata a la autora de la novela original, Mary Shelley -encerrada en el cuerpo de Ida, interpretada por Jessie Buckley, en una lucha entre posesión y libertad-, da paso al asesinato que inicia la historia.
Frankenstein -Christian Bale-, deambula, perdido, pero con un objetivo claro. Es por ello que cuando la Dra. Euphronius -Annette Bening- lo acoge y se abre a su requerimiento, algo se modifica en él. Desde la recuperación del cuerpo hasta el incidente que los pone en primera línea, la cinta luego pasa de Chicago a Nueva York, después a las Cataratas del Niágara, para finalmente regresar al interior de Estados Unidos. Las aventuras de la pareja, con marcadas referencias a “Bonnie and Clyde”, se suceden sin pausa en una espiral ascendente que pareciera no tener fin.
Maggie Gyllenhaal dirige este filme escrito por ella misma. Destacan sus cámaras, con movimientos bruscos y también sutiles, filmando planos muy cerrados y cercanos, que no se separan y entregan urgencia a cada toma. El manejo de la luz y los ángulos elegidos crean un ambiente ideal para contar la historia, porque estamos allí, en medio de los protagonistas, insertos en su espacio y cohabitando su mundo.
¡Qué decir del maquillaje! Espléndido, totalmente necesario y justificado, ya que es capaz de crear una estética que es aprovechada a cada momento por los protagonistas. Este aspecto, que funciona casi como un personaje más, se combina con unas coreografías muy bien desarrolladas en las que destaca el hermano de la directora, Jake Gyllenhaal, interpretando a un famoso actor de cine, bailarín y cantante, del que Frank es su mayor fan.
El tratamiento escénico también resulta muy entretenido. El hecho de que el cine funcione como terapia para Frankenstein, alcanza su punto más alto cuando aparecen intercambios de roles, entre sueños y realidad, lo que aporta una gota de glamour a un metraje vivaz y de ritmo trepidante.
En cuanto a las actuaciones, hace muy poco hemos visto el peso dramático de Jessie Buckley en “Hamnet”. En esta cinta se mueve con soltura en otro extremo, mucho más cercano a personajes complejos de múltiples personalidades, dando cuenta de una cantidad de recursos expresivos notables, aunque también un poco abrumadores, siempre al servicio de la narración. Christian Bale, por su parte, construye un Frankenstein diferente, más contenido y tal vez más íntimo, siempre burdo, pero con un corazón que busca complemento. La presencia de Peter Sarsgaard y Penélope Cruz, como los detectives que siguen a la pareja, completa un elenco fuerte y bien aprovechado, que aporta matices y profundidad a una película que fluye sin inconvenientes.
“The Bride!” es una buena sorpresa en la cartelera. Entretenida de comienzo a fin, presenta una variante interesante y retoma una trama que tal vez aún tiene cosas que decir, porque Frankenstein perdura hasta nuestros días como uno de los grandes íconos del cine de terror fantástico.
Ficha técnica
Título original: The Bride!
Año: 2026
Duración: 126 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Warner Bros.. Distribuidora: Warner Bros.
Género: Terror. Fantástico. Drama | Remake. Años 30
Guion: Maggie Gyllenhaal. Personajes: Mary Shelley
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Lawrence Sher
Reparto: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz
Dirección: Maggie Gyllenhaal
