Esta película comienza unas pocas horas antes del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Precisamente la noche anterior. El capitán Jorge Silva, ex paracaidista y jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, prepara la rutina del día siguiente junto a un joven recién llegado del sur. Sus indicaciones son claras; las órdenes son exactas. Nada hace sospechar que, esa madrugada, un levantamiento militar cambiaría para siempre la historia del país.
La Academia de la Fuerza Aérea, donde se entrenan jóvenes cadetes, es una institución destinada a la formación. Sin embargo, todo se modifica la mañana del 11. Pese a no estar involucrados directamente en lo operativo, con la llegada de un nuevo jefe, el coronel Jahn, se ordena disponer de un lugar para trasladar personas, espacio que pasa a llamarse “Hangar Rojo” y que se convierte en un centro de detención y torturas.
Ante este escenario, el capitán Silva, brillantemente interpretado por Nicolás Zárate, se debate ante un dilema vital: obedecer sin cuestionar las órdenes superiores o seguir su conciencia moral.
El director Juan Pablo Sallato filma un excelente guion de Luis Emilio Guzmán. El texto es íntimo, impresionista, un ejercicio de contención y suspenso psicológico que expresa de manera convincente la angustia y la tensión de esas horas clave.
El manejo cinematográfico sobresale por su capacidad de inmersión. Algunos planos cerrados son realmente intensos. Más que observarlos, los sentimos: traspasan la pantalla. Por otra parte, aquellos planos abiertos, junto con largas tomas, provocan un marcado contraste. La decisión de filmar en blanco y negro constituye también un aporte sustantivo. Todo esto, sumado al seguimiento de la acción con cámara en mano, genera una sensación de inestabilidad permanente, un formato perfecto para dar cuenta de un momento incierto cuyo resultado aún es imprevisible.
Otros aspectos técnicos en los que esta cinta destaca son el sonido y la iluminación. Hay detalles muy logrados y otros que podemos interpretar de varias formas, como ese sonido abombado que va más allá de ser solo un efecto. En la partitura de Alberto Michelli y Matteo Marrella sobresalen los solos de cello, una profundidad que se consigue aplicando motivos sencillos que calan hondo.
El ritmo cadencioso de la cinta nunca pierde tensión estructural. Es más, el suspenso es permanente, pues no sabemos qué curso tomarán los hechos. MMucho menos podemos sospechar el camino que Silva tomará. Es todo incertidumbre, duda, cautela y emociones contenidas.
La actuación protagónica de Nicolás Zárate es excelente. Su interpretación no solo es creíble, sino que parece habitar realmente a su personaje. Solo con su gestualidad transmite sus contradicciones internas. La tensión que denota durante las horas previas permite vislumbrar que algo sabe sobre lo que sucederá, pero aún así no queda claro. Su vida familiar está supeditada a su rol militar; sin embargo, poco a poco cobra mayor importancia. La presencia del joven sargento que viene del sur es más trascendente de lo que en un comienzo parece. ¿Será un recuerdo de su propia vida, de sus motivaciones iniciales, de sus ilusiones y sueños al ingresar a la Fuerza Aérea?
El trabajo con los roles secundarios es otro punto alto de la dirección. Tanto Marcial Tagle como Boris Quercia desarrollan sus papeles con notable convicción. Sus personajes se comprenden y se recuerdan por los detalles; complementan el escenario e inciden fuertemente en las acciones del protagonista.
La representación de la represión resulta muy real. Los presos, los abusos y las torturas entregan sentido de realidad. Los interrogatorios y principalmente aquello que se siente, aunque no se ve, configuran un panorama desolador en medio de una oscuridad que amenaza con ser permanente.
Jorge Silva se encuentra entre las órdenes de sus superiores y sus contradicciones internas. ¿Acepta o se rebela?Es una decisión personal en la que entran en juego la lealtad y la rectitud, pero que recae directamente en su conciencia. Cuando reciba una instrucción brutal se enfrentará a un calvario. ¿Qué predominará? ¿La obediencia jerárquica o sus principios morales?
“Hangar rojo”, basada en el libro "Disparen a la bandada" (2002), de Fernando Villagrán, es una película valiente y honesta, una mirada íntima al interior de lo sucedido con posterioridad al golpe de Estado. Con gran contención, pero a la vez con mucha intriga, este thriller se posiciona como un trabajo sólido, una cinta que aporta una mirada distinta sobre un momento que dividió a Chile y cuyas secuelas se mantienen hasta nuestros días.
Ficha técnica
Título original: Hangar rojo
Año: 2026
Duración: 81 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Argentina-Italia; Villano Producciones, Brava Cine, Rain Dogs, Berta Film, Caravan
Género: Drama. Intriga | Dictadura chilena. Años 70. Ejército. Política
Guion: Luis Emilio Guzman
Música: Alberto Michelli, Matteo Marrella
Fotografía: Diego Pequeño
Reparto: Nicolás Zárate, Boris Quercia, Marcial Tagle, Camila Stuardo, Aarón Hernández, Juan Cano
Dirección: Juan Pablo Sallato
¿Quieres saber qué hay detrás de una película? Soy Carlos Correa Acuña, crítico de cine, y desde 2007 comparto comentarios, reseñas y análisis de películas y estrenos de todos los géneros. Una mirada personal, independiente y fundamentada sobre el cine, para descubrir nuevas películas, conocer sus claves y contrastar tu propia experiencia.
sábado, 3 de octubre de 2026
viernes, 2 de octubre de 2026
Digger
Cuesta esbozar algunas líneas sobre esta película por varias razones. La primera, estimo, es que resulta inclasificable; es de aquellos trabajos que transitan de un género a otro y de un estado a otro con una libertad incontenible.Una segunda, tal vez, es que quienes amamos el cine esperamos encontrarnos, cada cierto tiempo, con algo nuevo, diferente, que nos dé la sensación de no haberlo visto antes. Y una tercera, para sintetizar, proviene de su capacidad disruptiva, es decir, de su poder de incomodar y de remover capas que incluso estaban dormidas. Todo esto, y más, se encuentra en las entrañas de Digger, la última película del realizador mexicano Alejandro G. Iñárritu.
Una primera aproximación a lo que significa esta cinta es que resulta tan difícil de comprender en su contexto que es aún más difícil hacer spoiler o simplemente contar de qué se trata. Aunque quisiéramos, nos daríamos varias vueltas para hacer una sinopsis o dar cuenta, con honestidad, de su trama. Es por eso que remitirse a la información básica oficial que acompaña su difusión es más que suficiente. Este adelanto contiene una premisa con solo tres elementos: un empresario, Digger Rockwell, magnate excéntrico y omnipotente, tal vez el más poderoso del mundo; un accidente petrolero en una base de extracción en Groenlandia que desencadena una catástrofe ambiental global; y el gobierno que presiona -a través del presidente- para que Digger encuentre la solución a un problema que él mismo ha provocado. Simple y directo; pero hay muchísimas más aristas en esta obra que no es conveniente adelantar.
Son múltiples las capas que se encuentran presentes en Digger y no se puede privilegiar ninguna por sobre otra. Además, analizar una experiencia -porque esta cinta es absolutamente eso- resulta mucho más complejo, porque de inmediato pasamos de aquello que consideramos objetivo al terreno subjetivo de las emociones y sensaciones que nos provoca su visionado. A continuación, intentaré destrabar algunos aspectos, corriendo el riesgo de ser reduccionista e injusto, tal vez por dejar fuera de foco detalles que para algunas personas podrían resultar importantes.
Lo primero que quiero señalar es tal vez lo más evidente: esta película se trata del poder, del ego, de la crisis climática y de la construcción de la figura de un atípico “salvador”. Estos temas, que fielmente dan cuenta del estado del mundo en la actualidad, ponen de manifiesto el peligro inminente que significa que unas pocas personas sean las que concentren en sus manos -o en sus empresas- el poder global. Y aquí no es que haya una simple coincidencia, porque el mismo G. Iñárritu lo expresa sin rodeos: “Digger habla del deseo incontrolable que muchas personas tienen de controlarlo todo”.
Si ya tenemos dibujado el fondo, emerge la forma. He seguido el cine del director mexicano desde su ópera prima de 2000, “Amores perros”, y reconozco que me produce admiración. Veo en G. Iñárritu una búsqueda incansable por proponer narrativas diferentes y encontrar diversos puntos de quiebre. Esta condición remite de inmediato a los formatos, tanto estructurales como visuales, y el resultado es un amplio abanico creativo. En esta ocasión, el realizador opta por plasmar su idea a través de una sátira -¡qué difícil apuesta!-, donde el cruce entre comedia negra y drama está en permanente conflicto.
El mundo que propone G. Iñárritu es reconocible, aunque absolutamente exagerado e incómodo. Acá hay una capa que podría ser una barrera de entrada a esta película, pero el director se cubre señalando que su película es básicamente “una observación sobre la propia naturaleza humana”, es decir, la exageración elegida termina por revelar certezas que muchas veces no vemos o no queremos ver.
No quiero extenderme, pero el elenco merece un párrafo aparte, lo mismo que la producción, la fotografía y la música. La elección de Tom Cruise para dar vida a Digger es un enorme acierto. Ver al actor de “Misión Imposible” o “Top Gun” envejecido, con canas, arrugas, barriga, un acento irlandés marcado y sin paciencia, es de las caracterizaciones más sorprendentes del último tiempo. Irreconocible -cuando vi el primer tráiler no me di cuenta de que era él-, Cruise despliega todos sus dotes en un papel que, sin duda, le traerá reconocimientos, no solo por las transformaciones físicas, sino también por la construcción de un arco dramático que nunca pierde pasión ni tensión. Le acompañan varios consagrados, como John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Riz Ahmed, con roles tan bien pensados y ejecutados que ninguna de sus intervenciones es baladí, lo que da cuenta de un delicado trabajo de dirección que es capaz de cuidar tanto los grandes escenarios como las reacciones más íntimas de sus actores.
En resumen, “Digger” es provocativa e incisiva. No solo es recomendable verla; es imprescindible, aunque no creo que llegue a una audiencia tan amplia como otras producciones. Y agrego: es una película necesaria porque rompe moldes y es capaz de incomodar brutalmente. En palabras de Tom Cruise, es “tan salvaje como divertida”, y como señala su creador, se trata de un trabajo “profundo, muy absurdo, muy simpático, muy urgente y muy humano, dedicado especialmente a las nuevas generaciones”.
Ficha técnica
Título original: Digger
Año: 2026
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Legendary Pictures, Warner Bros, M Productions, TC Productions. Productor: Alejandro González Iñárritu, Tom Cruise. Distribuidora: Warner Bros
Género: Comedia. Drama
Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman
Música: Cosmo Sheldrake
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons
Dirección: Alejandro González Iñárritu
Una primera aproximación a lo que significa esta cinta es que resulta tan difícil de comprender en su contexto que es aún más difícil hacer spoiler o simplemente contar de qué se trata. Aunque quisiéramos, nos daríamos varias vueltas para hacer una sinopsis o dar cuenta, con honestidad, de su trama. Es por eso que remitirse a la información básica oficial que acompaña su difusión es más que suficiente. Este adelanto contiene una premisa con solo tres elementos: un empresario, Digger Rockwell, magnate excéntrico y omnipotente, tal vez el más poderoso del mundo; un accidente petrolero en una base de extracción en Groenlandia que desencadena una catástrofe ambiental global; y el gobierno que presiona -a través del presidente- para que Digger encuentre la solución a un problema que él mismo ha provocado. Simple y directo; pero hay muchísimas más aristas en esta obra que no es conveniente adelantar.
Son múltiples las capas que se encuentran presentes en Digger y no se puede privilegiar ninguna por sobre otra. Además, analizar una experiencia -porque esta cinta es absolutamente eso- resulta mucho más complejo, porque de inmediato pasamos de aquello que consideramos objetivo al terreno subjetivo de las emociones y sensaciones que nos provoca su visionado. A continuación, intentaré destrabar algunos aspectos, corriendo el riesgo de ser reduccionista e injusto, tal vez por dejar fuera de foco detalles que para algunas personas podrían resultar importantes.
Lo primero que quiero señalar es tal vez lo más evidente: esta película se trata del poder, del ego, de la crisis climática y de la construcción de la figura de un atípico “salvador”. Estos temas, que fielmente dan cuenta del estado del mundo en la actualidad, ponen de manifiesto el peligro inminente que significa que unas pocas personas sean las que concentren en sus manos -o en sus empresas- el poder global. Y aquí no es que haya una simple coincidencia, porque el mismo G. Iñárritu lo expresa sin rodeos: “Digger habla del deseo incontrolable que muchas personas tienen de controlarlo todo”.
Si ya tenemos dibujado el fondo, emerge la forma. He seguido el cine del director mexicano desde su ópera prima de 2000, “Amores perros”, y reconozco que me produce admiración. Veo en G. Iñárritu una búsqueda incansable por proponer narrativas diferentes y encontrar diversos puntos de quiebre. Esta condición remite de inmediato a los formatos, tanto estructurales como visuales, y el resultado es un amplio abanico creativo. En esta ocasión, el realizador opta por plasmar su idea a través de una sátira -¡qué difícil apuesta!-, donde el cruce entre comedia negra y drama está en permanente conflicto.
El mundo que propone G. Iñárritu es reconocible, aunque absolutamente exagerado e incómodo. Acá hay una capa que podría ser una barrera de entrada a esta película, pero el director se cubre señalando que su película es básicamente “una observación sobre la propia naturaleza humana”, es decir, la exageración elegida termina por revelar certezas que muchas veces no vemos o no queremos ver.
No quiero extenderme, pero el elenco merece un párrafo aparte, lo mismo que la producción, la fotografía y la música. La elección de Tom Cruise para dar vida a Digger es un enorme acierto. Ver al actor de “Misión Imposible” o “Top Gun” envejecido, con canas, arrugas, barriga, un acento irlandés marcado y sin paciencia, es de las caracterizaciones más sorprendentes del último tiempo. Irreconocible -cuando vi el primer tráiler no me di cuenta de que era él-, Cruise despliega todos sus dotes en un papel que, sin duda, le traerá reconocimientos, no solo por las transformaciones físicas, sino también por la construcción de un arco dramático que nunca pierde pasión ni tensión. Le acompañan varios consagrados, como John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Riz Ahmed, con roles tan bien pensados y ejecutados que ninguna de sus intervenciones es baladí, lo que da cuenta de un delicado trabajo de dirección que es capaz de cuidar tanto los grandes escenarios como las reacciones más íntimas de sus actores.
En resumen, “Digger” es provocativa e incisiva. No solo es recomendable verla; es imprescindible, aunque no creo que llegue a una audiencia tan amplia como otras producciones. Y agrego: es una película necesaria porque rompe moldes y es capaz de incomodar brutalmente. En palabras de Tom Cruise, es “tan salvaje como divertida”, y como señala su creador, se trata de un trabajo “profundo, muy absurdo, muy simpático, muy urgente y muy humano, dedicado especialmente a las nuevas generaciones”.
Ficha técnica
Título original: Digger
Año: 2026
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Legendary Pictures, Warner Bros, M Productions, TC Productions. Productor: Alejandro González Iñárritu, Tom Cruise. Distribuidora: Warner Bros
Género: Comedia. Drama
Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman
Música: Cosmo Sheldrake
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons
Dirección: Alejandro González Iñárritu
jueves, 1 de octubre de 2026
Vértigo 2
La historia enlaza directamente con la entrega original. La protagonista, ahora, es Jax, quien ha quedado devastada tras perder a su hermana Shiloh. Tratando de desprenderse de recuerdos que la atormentan, recibe la visita de Luce, una vieja amiga de su hermana, quien le propone hacer una excursión para honrarla. Aunque se resiste, ambas jóvenes emprenden un viaje a Tailandia, específicamente al monte Kwan, el que se puede escalar y cuya cumbre se encuentra a más de mil metros de altura. Apenas sostenidas por endebles tablones, desprendimientos rocosos destruyen el precario sendero y las dejan casi sin poder moverse. Buscar una solución resulta imperativo, sin embargo, las condiciones son extremas. ¿Lograrán sobrevivir o caerán -literalmente- en el intento?
Como esta es una secuela que se queda sin combustible a poco andar, voy a cambiar de estrategia y comenzaré primero con todo aquello que esta película hace bien, que no es poco.
Por ejemplo, llaman la atención las tomas de los fierros instalados en la roca. Se ven perfectos, y sumados a las cadenas oxidadas, a los pernos sueltos y a las tablas apenas sujetas, cumplen muy bien. Por supuesto, nos preguntamos quién los habrá puesto y cuándo se van a soltar o se van a caer. También es elogiable el esfuerzo por retratar la montaña y su majestuosidad con tomas amplias. Los paisajes sobresalen y la fotografía ayuda mucho, al punto de asimilarse bastante a un reportaje documental sobre la zona.
Otros aspectos a destacar son los cortes y la edición de las tomas en cada una de las secuencias de acción.Los efectos de la altura, con miradas desde arriba, desde el lado o desde abajo, entregan muy bien el concepto de profundidad. Si a eso le agregamos piedras cayendo, resbalones y heridas, junto con una banda sonora ad hoc, el objetivo de trasladar esa tensión a nuestros asientos se cumple bastante bien, aunque en bastante menor medida que en la primera versión.
Dicho lo anterior, me enfoco ahora en lo que no funciona. El inicio es verdaderamente básico. La introducción es tan obvia que pareciera que no se sabe qué contar o qué decir. Y no es poco tiempo, porque recién a los 30 minutos llegamos a la montaña, que es lo que vinimos a ver. Una vez allí, a la cinta le cuesta mucho sostener la tensión. El mecanismo para distender y volver a tensar es bastante flojo, y apelar a la historia pasada puede unir los hechos, pero aun así resulta insuficiente.
Es al analizar lo que sucede en altura en esta película dirigida por Michael Spierig y Peter Spierig cuando surgen más reparos. Las imágenes parecen acabarse, hay mucha repetición de los mismos encuadres y básicamente vemos lo mismo, dado que las tomas son bastante similares. No me refiero a las secuencias de acción, sino a las intermedias, cuando los planos abiertos de paisajes y entornos son muy hermosos, pero aportan poco al desarrollo del relato. Y agrego un antecedente derivado de mi temor a las alturas: de noche, y con altos grados de oscuridad, todo se nota menos y produce menos miedo que un vacío descampado a luz del día.
Un detalle: reconozco que ver este tipo de películas me cuesta mucho por el miedo descrito antes. La primera entrega me afectó muchísimo y estuve todo el tiempo agarrotado en el asiento. Esta vez fue diferente, la resistí mejor, o tal vez no me provocó la angustia que me transmitió la primera. Esto es absolutamente subjetivo, pero es mi percepción.
“Fall 2: Deadpoint” alcanza sus mejores secuencias a falta de 15 minutos para el final. Paciencia entonces con la hora y cuarto anterior, porque en este epílogo habrá más de alguna sorpresa que, aunque no modifique el balance general, vale la pena esperar.
Ficha técnica
Título original: Fall 2: Deadpoint
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Capstone Studios, Flawless. Distribuidora: Lionsgate
Género: Thriller. Drama | Alpinismo / Escalada. Supervivencia. Secuela
Guion: Jonathan Frank, Scott Mann
Fotografía: Andrew Strahorn
Reparto: Harriet Slater, Arsema Thomas, Tom Brittney, Virginia Gardner
Dirección: Michael Spierig, Peter Spierig, The Spierig Brothers
Como esta es una secuela que se queda sin combustible a poco andar, voy a cambiar de estrategia y comenzaré primero con todo aquello que esta película hace bien, que no es poco.
Por ejemplo, llaman la atención las tomas de los fierros instalados en la roca. Se ven perfectos, y sumados a las cadenas oxidadas, a los pernos sueltos y a las tablas apenas sujetas, cumplen muy bien. Por supuesto, nos preguntamos quién los habrá puesto y cuándo se van a soltar o se van a caer. También es elogiable el esfuerzo por retratar la montaña y su majestuosidad con tomas amplias. Los paisajes sobresalen y la fotografía ayuda mucho, al punto de asimilarse bastante a un reportaje documental sobre la zona.
Otros aspectos a destacar son los cortes y la edición de las tomas en cada una de las secuencias de acción.Los efectos de la altura, con miradas desde arriba, desde el lado o desde abajo, entregan muy bien el concepto de profundidad. Si a eso le agregamos piedras cayendo, resbalones y heridas, junto con una banda sonora ad hoc, el objetivo de trasladar esa tensión a nuestros asientos se cumple bastante bien, aunque en bastante menor medida que en la primera versión.
Dicho lo anterior, me enfoco ahora en lo que no funciona. El inicio es verdaderamente básico. La introducción es tan obvia que pareciera que no se sabe qué contar o qué decir. Y no es poco tiempo, porque recién a los 30 minutos llegamos a la montaña, que es lo que vinimos a ver. Una vez allí, a la cinta le cuesta mucho sostener la tensión. El mecanismo para distender y volver a tensar es bastante flojo, y apelar a la historia pasada puede unir los hechos, pero aun así resulta insuficiente.
Es al analizar lo que sucede en altura en esta película dirigida por Michael Spierig y Peter Spierig cuando surgen más reparos. Las imágenes parecen acabarse, hay mucha repetición de los mismos encuadres y básicamente vemos lo mismo, dado que las tomas son bastante similares. No me refiero a las secuencias de acción, sino a las intermedias, cuando los planos abiertos de paisajes y entornos son muy hermosos, pero aportan poco al desarrollo del relato. Y agrego un antecedente derivado de mi temor a las alturas: de noche, y con altos grados de oscuridad, todo se nota menos y produce menos miedo que un vacío descampado a luz del día.
Un detalle: reconozco que ver este tipo de películas me cuesta mucho por el miedo descrito antes. La primera entrega me afectó muchísimo y estuve todo el tiempo agarrotado en el asiento. Esta vez fue diferente, la resistí mejor, o tal vez no me provocó la angustia que me transmitió la primera. Esto es absolutamente subjetivo, pero es mi percepción.
“Fall 2: Deadpoint” alcanza sus mejores secuencias a falta de 15 minutos para el final. Paciencia entonces con la hora y cuarto anterior, porque en este epílogo habrá más de alguna sorpresa que, aunque no modifique el balance general, vale la pena esperar.
Ficha técnica
Título original: Fall 2: Deadpoint
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Capstone Studios, Flawless. Distribuidora: Lionsgate
Género: Thriller. Drama | Alpinismo / Escalada. Supervivencia. Secuela
Guion: Jonathan Frank, Scott Mann
Fotografía: Andrew Strahorn
Reparto: Harriet Slater, Arsema Thomas, Tom Brittney, Virginia Gardner
Dirección: Michael Spierig, Peter Spierig, The Spierig Brothers
sábado, 26 de septiembre de 2026
Mayday
Disponible en Apple TV.
Refrescante película, graciosa y con guiños actuales.
La trama se remonta a fines de la Guerra Fría, un par de años antes de la caída del Muro de Berlín, cuando al teniente de la Marina estadounidense Troy Kelly -Ryan Reynolds- lo envían a una misión que contempla sobrevolar territorio ruso. La operación secreta fracasa al ser descubierta por líneas enemigas; el moderno avión de combate es atacado y a Troy no le queda otra opción que eyectarse para salvar su vida. Una vez en tierra -más bien sobre capas de hielo-, lo encuentra Nikolai Ustinov -Kenneth Branagh-, un ex agente de la KGB con cara de pocos amigos. Sin embargo, lo que podría haber sido el fin para Troy, cambia sustancialmente: Nikolai no solo es una buena persona, sino que también es fanático de la cultura EE.UU. y lo único que desea es poder vivir en dicho país.
Escrita y dirigida por John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, esta cinta nos devuelve a los años ochenta mezclando hábilmente la comedia, el thriller y la acción. La nostalgia inunda la pantalla, sobre todo por los gustos de Nikolai, pero eso no es todo. El entorno de la Guerra Fría, las operaciones encubiertas y el ultra nacionalismo, riman bastante con lo que sucede hoy en día en muchas latitudes, con los mismos protagonistas.
Ryan Reynolds ya es un habitual en este tipo de roles. Los asume con naturalidad y prestancia, parecidos, pero con una gracia que los distingue y les permite llegar siempre a buen puerto. La sorpresa aquí es ver a Kenneth Branagh actuando un personaje que se roba la película. El director de “Belfast" logra construir un estereotipo atípico, un ruso amante de Estados Unidos que probablemente no pega ni junta con nada. No obstante y poco a poco, algo que se ve como imposible va ganando espacio, sobre todo cuando entran en escena otros dos personajes clave: Alexander Volkov -Marcin Dorociński-, el jefe de guardia encargado de encontrar a Troy, y Anna -Maria Bakalova-, la hija de Nikolai.
Con una apropiada duración -una hora y cuarenta y cinco minutos-, “Mayday” fluye sin mayores contratiempos. Con un intenso uso de drones, acción vibrante y llamativas locaciones, la película se abre paso para capturar naturalmente nuestra atención. Sabemos de qué se trata y las locuras no se sienten tan forzadas. Tampoco los efectos especiales -que habría sido mejor verlos en pantalla grande, por cierto-, porque la fotografía de Barry Peterson constituye uno de los puntos altos de la producción.
En síntesis, entretención garantizada. Con confianza; puede darle una oportunidad y no se va a arrepentir.
Ficha técnica
Título original: Mayday
Año: 2026
Duración: 110 minutos
País: Canadá
Compañías: Apple Original Films, Skydance Productions, Maximum Effort, Apple Studios. Distribuidora: Apple TV
Género: Comedia. Acción. Thriller | Comedia de acción. Guerra Fría. Espionaje. Amistad. Años 80
Guion: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein
Música: Colin Stetson
Fotografía: Barry Peterson
Reparto: Ryan Reynolds, Kenneth Branagh, Marcin Dorociński, Maria Bakalova, David Morse
Dirección: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein
Refrescante película, graciosa y con guiños actuales.
La trama se remonta a fines de la Guerra Fría, un par de años antes de la caída del Muro de Berlín, cuando al teniente de la Marina estadounidense Troy Kelly -Ryan Reynolds- lo envían a una misión que contempla sobrevolar territorio ruso. La operación secreta fracasa al ser descubierta por líneas enemigas; el moderno avión de combate es atacado y a Troy no le queda otra opción que eyectarse para salvar su vida. Una vez en tierra -más bien sobre capas de hielo-, lo encuentra Nikolai Ustinov -Kenneth Branagh-, un ex agente de la KGB con cara de pocos amigos. Sin embargo, lo que podría haber sido el fin para Troy, cambia sustancialmente: Nikolai no solo es una buena persona, sino que también es fanático de la cultura EE.UU. y lo único que desea es poder vivir en dicho país.
Escrita y dirigida por John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, esta cinta nos devuelve a los años ochenta mezclando hábilmente la comedia, el thriller y la acción. La nostalgia inunda la pantalla, sobre todo por los gustos de Nikolai, pero eso no es todo. El entorno de la Guerra Fría, las operaciones encubiertas y el ultra nacionalismo, riman bastante con lo que sucede hoy en día en muchas latitudes, con los mismos protagonistas.
Ryan Reynolds ya es un habitual en este tipo de roles. Los asume con naturalidad y prestancia, parecidos, pero con una gracia que los distingue y les permite llegar siempre a buen puerto. La sorpresa aquí es ver a Kenneth Branagh actuando un personaje que se roba la película. El director de “Belfast" logra construir un estereotipo atípico, un ruso amante de Estados Unidos que probablemente no pega ni junta con nada. No obstante y poco a poco, algo que se ve como imposible va ganando espacio, sobre todo cuando entran en escena otros dos personajes clave: Alexander Volkov -Marcin Dorociński-, el jefe de guardia encargado de encontrar a Troy, y Anna -Maria Bakalova-, la hija de Nikolai.
Con una apropiada duración -una hora y cuarenta y cinco minutos-, “Mayday” fluye sin mayores contratiempos. Con un intenso uso de drones, acción vibrante y llamativas locaciones, la película se abre paso para capturar naturalmente nuestra atención. Sabemos de qué se trata y las locuras no se sienten tan forzadas. Tampoco los efectos especiales -que habría sido mejor verlos en pantalla grande, por cierto-, porque la fotografía de Barry Peterson constituye uno de los puntos altos de la producción.
En síntesis, entretención garantizada. Con confianza; puede darle una oportunidad y no se va a arrepentir.
Ficha técnica
Título original: Mayday
Año: 2026
Duración: 110 minutos
País: Canadá
Compañías: Apple Original Films, Skydance Productions, Maximum Effort, Apple Studios. Distribuidora: Apple TV
Género: Comedia. Acción. Thriller | Comedia de acción. Guerra Fría. Espionaje. Amistad. Años 80
Guion: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein
Música: Colin Stetson
Fotografía: Barry Peterson
Reparto: Ryan Reynolds, Kenneth Branagh, Marcin Dorociński, Maria Bakalova, David Morse
Dirección: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein
miércoles, 23 de septiembre de 2026
El Último Gran Golpe
Tal vez lo más interesante de esta película sea su trama. Y no conviene adelantar mucho para no arruinar la sorpresa, pero es inevitable decir que aquello representa un problema. ¿Por qué? Básicamente, porque una buena trama no es suficiente para sostener una película. Vamos por partes.
Marco Kapak -Russell Crowe- es dueño de un reputado club nocturno. Le va bien; hace dinero limpio, pero también del sucio. Está cansado y su salud se está resintiendo. Un infarto lo pone contra las cuerdas. ¿Será que retirarse es lo mejor? Más que mal, la vida con su novia Sunny -Teresa Palmer- promete felicidad. Entonces, ¿dónde estaría el problema?
El asunto es que para Kapak el negocio real no es el del club, bien lo sabemos. Sus ingresos proceden del lavado de dinero de Rodríguez -Danny Zovatto-, por lo que salirse del oficio no es una opción. Pero Kapak insiste. Quiere vender el club y tiene posibilidades. Este es el verdadero punto de inflexión y hasta aquí dejo la sinopsis argumental.
Para que la ejecución de un relato sea efectiva necesita varios elementos, pero principalmente un ritmo adecuado. Derrick Borte, director y guionista, junto a Daniel Forte, adapta la novela de Thomas Perry y queda a medio camino porque no consigue dar con la tecla para plasmar la historia en una película que, al menos, consiga una dinámica adecuada. ¿A qué me refiero con esto? La irregularidad del desarrollo atenta contra la tensión, porque el ritmo sube y baja sin objetivos claros, se siente forzado y no logra conectar del todo sus diferentes aristas.
Dicho lo anterior, contar con Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville y Aaron Paul en el reparto, y no aprovecharlos al máximo, es un desperdicio. Esto sí que no tiene excusa, porque a pesar del talento del elenco y, en especial, del gran carisma de Crowe -haciendo cualquier papel-, la película tampoco encuentra sustento en un reparto del que se esperaría muchísimo más.
Es una lástima que “The Get Out” desaproveche una oportunidad. Para una trama tan enrevesada podría haber tenido más sustancia en la elaboración de sus personajes, incluso manteniendo el tono de comedia que declara permanentemente. Tal vez esa indefinición de género podría ser otro punto a considerar, porque, hablemos con claridad: lo que recordaremos -si algo queda- será la vaguedad de un Crowe simpático y poquito más.
Afortunadamente es solo una hora y media, aunque tengamos la sensación de que dura mucho más. Y no es ningún pecado esperar al streaming porque, salvo dos o tres secuencias de acción, el resto del metraje es perfecto para una pantalla de TV.
Opción para una tarde de domingo, si no tiene en mente un mejor panorama.
Ficha técnica
Título original: The Get Out
Año: 2026
Duración: 96 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Australia; A Higher Standard, Gramercy Park Media, Head Gear Films, Latigo Films, Life & Soul Productions, Nickel City Pictures, Screen Australia, Vacancy Films.
Distribuidora: Eagle Films, Noori Pictures, Vertical Entertainment
Guion: Derrick Borte, Daniel Forte. Novela: Thomas Perry
Género: Thriller. Acción
Música: Bryan Senti
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville, Nina Dobrev, Aaron Paul
Dirección: Derrick Borte
Marco Kapak -Russell Crowe- es dueño de un reputado club nocturno. Le va bien; hace dinero limpio, pero también del sucio. Está cansado y su salud se está resintiendo. Un infarto lo pone contra las cuerdas. ¿Será que retirarse es lo mejor? Más que mal, la vida con su novia Sunny -Teresa Palmer- promete felicidad. Entonces, ¿dónde estaría el problema?
El asunto es que para Kapak el negocio real no es el del club, bien lo sabemos. Sus ingresos proceden del lavado de dinero de Rodríguez -Danny Zovatto-, por lo que salirse del oficio no es una opción. Pero Kapak insiste. Quiere vender el club y tiene posibilidades. Este es el verdadero punto de inflexión y hasta aquí dejo la sinopsis argumental.
Para que la ejecución de un relato sea efectiva necesita varios elementos, pero principalmente un ritmo adecuado. Derrick Borte, director y guionista, junto a Daniel Forte, adapta la novela de Thomas Perry y queda a medio camino porque no consigue dar con la tecla para plasmar la historia en una película que, al menos, consiga una dinámica adecuada. ¿A qué me refiero con esto? La irregularidad del desarrollo atenta contra la tensión, porque el ritmo sube y baja sin objetivos claros, se siente forzado y no logra conectar del todo sus diferentes aristas.
Dicho lo anterior, contar con Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville y Aaron Paul en el reparto, y no aprovecharlos al máximo, es un desperdicio. Esto sí que no tiene excusa, porque a pesar del talento del elenco y, en especial, del gran carisma de Crowe -haciendo cualquier papel-, la película tampoco encuentra sustento en un reparto del que se esperaría muchísimo más.
Es una lástima que “The Get Out” desaproveche una oportunidad. Para una trama tan enrevesada podría haber tenido más sustancia en la elaboración de sus personajes, incluso manteniendo el tono de comedia que declara permanentemente. Tal vez esa indefinición de género podría ser otro punto a considerar, porque, hablemos con claridad: lo que recordaremos -si algo queda- será la vaguedad de un Crowe simpático y poquito más.
Afortunadamente es solo una hora y media, aunque tengamos la sensación de que dura mucho más. Y no es ningún pecado esperar al streaming porque, salvo dos o tres secuencias de acción, el resto del metraje es perfecto para una pantalla de TV.
Opción para una tarde de domingo, si no tiene en mente un mejor panorama.
Ficha técnica
Título original: The Get Out
Año: 2026
Duración: 96 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Australia; A Higher Standard, Gramercy Park Media, Head Gear Films, Latigo Films, Life & Soul Productions, Nickel City Pictures, Screen Australia, Vacancy Films.
Distribuidora: Eagle Films, Noori Pictures, Vertical Entertainment
Guion: Derrick Borte, Daniel Forte. Novela: Thomas Perry
Género: Thriller. Acción
Música: Bryan Senti
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville, Nina Dobrev, Aaron Paul
Dirección: Derrick Borte
martes, 22 de septiembre de 2026
Los Creyentes
Disponible en Netflix.
Ruth -Stéphanie Magnin- debe regresar a su natal España. Su madre ha muerto en extrañas circunstancias mientras su padre Martín -José Coronado- apenas logra explicar lo sucedido como un infortunado accidente doméstico en la ducha. Extrañas circunstancias para una historia que transcurre en un apacible pueblo del norte que vive días convulsionados debido a la desaparición de un menor.
Un par de elementos se suman al relato. Un inicio confuso, en el que la madre llama a Ruth insistentemente sin que ella le conteste y el errático comportamiento de Martín, siempre ofuscado, algo agresivo y obsesionado con una teoría de conspiración que involucra a una empresa farmacéutica que se ha instalado en las cercanías.
La premisa de esta cinta, dirigida por Roger Gual y escrita por Darío Madrona y Carlos Montero, resulta muy interesante. Aborda, al menos, dos aspectos muy actuales. El primero, la fe casi religiosa en teorías paranoicas que se difunden en redes y que pretenden explicar diversos fenómenos desde el engaño, la duda y el poder del dinero. El segundo, que nunca deja de ser actual, se refiere a las relaciones familiares, al cariño, a la confianza y a la pérdida progresiva de conocimiento que genera la distancia.
En este caso, por desgracia, la fuerte idea central antes descrita se diluye demasiado rápido. No estoy seguro de si es por las expectativas que provoca o por su débil ejecución. Desde un comienzo, la forma de plantear el contexto de los hechos resulta extraña. Se siente cortada y forzada, como si algunas decisiones sobre la edición hubiesen dejado fuera material importante. Además, ciertos baches en la narración -pistas demasiado evidentes y cortes abruptos- tampoco ayudan a mantener un ritmo uniforme que lleve el relato hacia estados de mayor tensión. A pesar de tener hermosas locaciones y una buena fotografía, tal vez el haber elegido el formato de película le haya jugado en contra. Quizá, si se hubiese planteado como una serie, varios de estos puntos podrían haber sido desarrollados de mejor manera sin tener que hacer una síntesis obligada.
Mostrar un comportamiento extraño para reflejar paranoia no es suficiente. José Coronado es un protagonista sólido, tenga el papel que tenga, pero en esta ocasión se lo han puesto más que difícil. El actor español realiza su mejor esfuerzo para asumir la responsabilidad de sostener la trama, pero aquí carece de un elenco que lo acompañe para lograr ese propósito. El desequilibrio es manifiesto. Stéphanie Magnin no logra configurar su personaje, tampoco se produce ninguna química padre-hija, y su caracterización se va desdibujando rápidamente a medida que avanza el metraje. Del resto de los personajes hay muy poco o casi nada que decir. Están ausentes tanto en acción como en descripción, desaprovechados y marginados, sin una razón clara de ser. Basta un ejemplo: Arón. ¿Podemos recordar algo de la caracterización de Alberto Olmo? Prácticamente nada.
Algo no cuadra en “Los Creyentes”, incluso desde la elección de su título. Ya vimos elementos de la premisa, del relato, de la construcción y de la ejecución. Por eso dejo para el final la parte subjetiva, es decir, lo que la historia provoca y aquello que queda para recordarla. En este sentido, el resultado queda aún más al debe, porque si no hubiera escrito rápido estas líneas, corría el riesgo de olvidarlas rápidamente. Y eso es una lástima, porque José Coronado merece mejores producciones, aunque siempre constituya un agrado verlo actuar.
Ficha técnica
Título original: Los creyentes
Año: 2026
Duración: 106 minutos
País: España
Compañías: El Desorden Crea, Netflix. Distribuidora: Netflix
Género: Thriller. Intriga. Drama | Thriller psicológico
Guion: Darío Madrona, Carlos Montero
Música: Nico Casal
Fotografía: Juana Jiménez
Reparto: José Coronado, Stéphanie Magnin, Fanny Gautier, Alberto Olmo
Dirección: Roger Gual
Un par de elementos se suman al relato. Un inicio confuso, en el que la madre llama a Ruth insistentemente sin que ella le conteste y el errático comportamiento de Martín, siempre ofuscado, algo agresivo y obsesionado con una teoría de conspiración que involucra a una empresa farmacéutica que se ha instalado en las cercanías.
La premisa de esta cinta, dirigida por Roger Gual y escrita por Darío Madrona y Carlos Montero, resulta muy interesante. Aborda, al menos, dos aspectos muy actuales. El primero, la fe casi religiosa en teorías paranoicas que se difunden en redes y que pretenden explicar diversos fenómenos desde el engaño, la duda y el poder del dinero. El segundo, que nunca deja de ser actual, se refiere a las relaciones familiares, al cariño, a la confianza y a la pérdida progresiva de conocimiento que genera la distancia.
En este caso, por desgracia, la fuerte idea central antes descrita se diluye demasiado rápido. No estoy seguro de si es por las expectativas que provoca o por su débil ejecución. Desde un comienzo, la forma de plantear el contexto de los hechos resulta extraña. Se siente cortada y forzada, como si algunas decisiones sobre la edición hubiesen dejado fuera material importante. Además, ciertos baches en la narración -pistas demasiado evidentes y cortes abruptos- tampoco ayudan a mantener un ritmo uniforme que lleve el relato hacia estados de mayor tensión. A pesar de tener hermosas locaciones y una buena fotografía, tal vez el haber elegido el formato de película le haya jugado en contra. Quizá, si se hubiese planteado como una serie, varios de estos puntos podrían haber sido desarrollados de mejor manera sin tener que hacer una síntesis obligada.
Mostrar un comportamiento extraño para reflejar paranoia no es suficiente. José Coronado es un protagonista sólido, tenga el papel que tenga, pero en esta ocasión se lo han puesto más que difícil. El actor español realiza su mejor esfuerzo para asumir la responsabilidad de sostener la trama, pero aquí carece de un elenco que lo acompañe para lograr ese propósito. El desequilibrio es manifiesto. Stéphanie Magnin no logra configurar su personaje, tampoco se produce ninguna química padre-hija, y su caracterización se va desdibujando rápidamente a medida que avanza el metraje. Del resto de los personajes hay muy poco o casi nada que decir. Están ausentes tanto en acción como en descripción, desaprovechados y marginados, sin una razón clara de ser. Basta un ejemplo: Arón. ¿Podemos recordar algo de la caracterización de Alberto Olmo? Prácticamente nada.
Algo no cuadra en “Los Creyentes”, incluso desde la elección de su título. Ya vimos elementos de la premisa, del relato, de la construcción y de la ejecución. Por eso dejo para el final la parte subjetiva, es decir, lo que la historia provoca y aquello que queda para recordarla. En este sentido, el resultado queda aún más al debe, porque si no hubiera escrito rápido estas líneas, corría el riesgo de olvidarlas rápidamente. Y eso es una lástima, porque José Coronado merece mejores producciones, aunque siempre constituya un agrado verlo actuar.
Ficha técnica
Título original: Los creyentes
Año: 2026
Duración: 106 minutos
País: España
Compañías: El Desorden Crea, Netflix. Distribuidora: Netflix
Género: Thriller. Intriga. Drama | Thriller psicológico
Guion: Darío Madrona, Carlos Montero
Música: Nico Casal
Fotografía: Juana Jiménez
Reparto: José Coronado, Stéphanie Magnin, Fanny Gautier, Alberto Olmo
Dirección: Roger Gual
lunes, 14 de septiembre de 2026
El Deshielo
Hay mucho cine en esta segunda película de Manuela Martelli: el concepto narrativo, la preocupación por la ejecución, la pureza de las imágenes, la claridad de los sonidos y la profundidad del arco dramático. Son muchos elementos, tanto individuales como combinados, los que componen el lenguaje cinematográfico, algo que el talento de la directora parece entender a cabalidad. Solo dos ejemplos. Solo dos ejemplos: un zoom persistente que luego se funde hasta ocupar la pantalla completa y un intervalo de tercera con efecto de glissando (arrastre); imagen y música, separables e indivisibles, individuales y complementarias. Arte en esencia. La esencia del Arte.
La historia parece sencilla a juzgar por una primera capa. Chile, 1992, a poco de recuperar la democracia. De fondo, un evento que recorre nuestra memoria colectiva: el país se reinsertaba en el mundo participando en la Expo Sevilla con una extraña muestra, un iceberg gigante que no pasó inadvertido. En primer plano, un hotel en lo alto de la montaña, integrado con un centro de esquí recreativo que también permite entrenar para la alta competencia. Todo se encuentra comprimido, incluso las personas. El invierno, el frío y la nieve se funden en un intenso blanco que abruma y sobrecoge.
Inés tiene solo 9 años. Su familia es la dueña del hotel y ella está al cuidado de sus abuelos pues sus padres están precisamente en la “Expo Sevilla”, en el pabellón chileno. Segunda capa: misterios de familia. La pequeña deambula. Se ve sola, necesita compañía. Por eso se acerca a Hanna, una joven esquiadora alemana que entrena para ser campeona. Otra capa: el grupo de jóvenes alemanes que están de visita en el hotel.
Ocurre un incidente. De la noche a la mañana, no se sabe nada de Hanna. Comienza su búsqueda. Otra capa: el thriller. Todo esto sucede bajo la atenta mirada de Inés, entre imágenes de TV que dan cuenta de la época (Pisagua), y un suspenso creciente que se recoge con lentos movimientos de cámara y precisos interludios musicales.
Los secretos -o más bien el secretismo- continúan. Techa, la abuela no quiere involucrarse. “Nadie sabe nada”, dice. Y aunque algo supieran, no conviene hablar. Las tensiones crecen. La búsqueda continúa, no sin reparos de los responsables. ¿Es otra capa? Se suma Lina, la madre de Hanna. Nace otra historia, mientras el tiempo avanza y la nieve poco a poco se va derritiendo.
Manuela Martelli, quien escribe y dirige esta cinta, domina la escena. Una película con tantos niveles de lectura requiere claridad total. Martelli la tiene y la expresa en cada cuadro del metraje, en cada corte, con fotografía inmersiva y primeros planos intensos. Convive la angustia con la esperanza, lo vedado con lo explícito; lo que no se dice -o más bien, solo se expresa con miradas- pesa más que aquello que salta a la vista. Es necesario dejarse llevar, sumergirse, interpretar y decidir. Implica trabajo para el espectador, un trabajo por momentos incómodo, pero gratificante.
Surgen preguntas, porque el relato está abierto. ¿Dónde están los compromisos y las responsabilidades? ¿Qué pasó en realidad? ¿Es rebeldía, accidente o algo más? La búsqueda es implacable, la esperanza no decae. ¿Entiende Inés lo que ve o aún no lo comprende? Cada personaje tiene su historia y somos nosotros quienes debemos descubrirla. Las pistas están. Todo esto, aplica a la desaparición de Hanna pero también a Chile, a su sociedad, a su historia.
“El Deshielo” posee muchos puntos fuertes. Desde luego su confección, las sólidas actuaciones -Maya O'Rourke interpretando a Inés, Maia Rae Domagala como Hanna y Saskia Rosendahl en el rol de Lina, sin dejar de lado a Paulina Urrutia y Mauricio Pesutic, los abuelos de Inés-, el trabajo de fotografía, el sonido directo, la música original de Mariá Portugal Portugal, el diseño de producción, etc.
La complejidad de las metáforas e imágenes de esta película es innegable. Algunas están muy claras, como el símil entre el derretimiento de la nieve y el transito de la dictadura a la democracia en Chile. Sin embargo, aunque sea evidente, no resulta tan sencillo. Hay capas de hielo que tardan mucho más en ceder, y algunas nunca lo hacen. Esto obliga a ir mucho más allá. Hay una gran diferencia entre lo que se quiere y lo que se puede, otro guiño a un período de la historia de Chile que resiste legítimas interpretaciones. Las grietas son visibles, pero no necesariamente permiten dejar al descubierto el interior.
Cada una de las historias que esta película narra va quedando poco a poco al descubierto, al igual que ocurre con el deshielo.
Excelente película. Para revisarla más de una vez.
Ficha técnica
Título original: El deshielo
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Estados Unidos-México-España; Wood Producciones, Cinema Inutile, Piano Producciones, Elastica Films, Ronda Cine, Río Fundación
Género: Drama. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Años 90. Amistad. Naturaleza. Dictadura chilena
Guion: Manuela Martelli
Música: Mariá Portugal
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Maya O'Rourke, Maia Rae Domagala, Saskia Rosendahl, Jakub Gierszał, Paulina Urrutia, Mauricio Pesutic
Dirección: Manuela Martelli
La historia parece sencilla a juzgar por una primera capa. Chile, 1992, a poco de recuperar la democracia. De fondo, un evento que recorre nuestra memoria colectiva: el país se reinsertaba en el mundo participando en la Expo Sevilla con una extraña muestra, un iceberg gigante que no pasó inadvertido. En primer plano, un hotel en lo alto de la montaña, integrado con un centro de esquí recreativo que también permite entrenar para la alta competencia. Todo se encuentra comprimido, incluso las personas. El invierno, el frío y la nieve se funden en un intenso blanco que abruma y sobrecoge.
Inés tiene solo 9 años. Su familia es la dueña del hotel y ella está al cuidado de sus abuelos pues sus padres están precisamente en la “Expo Sevilla”, en el pabellón chileno. Segunda capa: misterios de familia. La pequeña deambula. Se ve sola, necesita compañía. Por eso se acerca a Hanna, una joven esquiadora alemana que entrena para ser campeona. Otra capa: el grupo de jóvenes alemanes que están de visita en el hotel.
Ocurre un incidente. De la noche a la mañana, no se sabe nada de Hanna. Comienza su búsqueda. Otra capa: el thriller. Todo esto sucede bajo la atenta mirada de Inés, entre imágenes de TV que dan cuenta de la época (Pisagua), y un suspenso creciente que se recoge con lentos movimientos de cámara y precisos interludios musicales.
Los secretos -o más bien el secretismo- continúan. Techa, la abuela no quiere involucrarse. “Nadie sabe nada”, dice. Y aunque algo supieran, no conviene hablar. Las tensiones crecen. La búsqueda continúa, no sin reparos de los responsables. ¿Es otra capa? Se suma Lina, la madre de Hanna. Nace otra historia, mientras el tiempo avanza y la nieve poco a poco se va derritiendo.
Manuela Martelli, quien escribe y dirige esta cinta, domina la escena. Una película con tantos niveles de lectura requiere claridad total. Martelli la tiene y la expresa en cada cuadro del metraje, en cada corte, con fotografía inmersiva y primeros planos intensos. Convive la angustia con la esperanza, lo vedado con lo explícito; lo que no se dice -o más bien, solo se expresa con miradas- pesa más que aquello que salta a la vista. Es necesario dejarse llevar, sumergirse, interpretar y decidir. Implica trabajo para el espectador, un trabajo por momentos incómodo, pero gratificante.
Surgen preguntas, porque el relato está abierto. ¿Dónde están los compromisos y las responsabilidades? ¿Qué pasó en realidad? ¿Es rebeldía, accidente o algo más? La búsqueda es implacable, la esperanza no decae. ¿Entiende Inés lo que ve o aún no lo comprende? Cada personaje tiene su historia y somos nosotros quienes debemos descubrirla. Las pistas están. Todo esto, aplica a la desaparición de Hanna pero también a Chile, a su sociedad, a su historia.
“El Deshielo” posee muchos puntos fuertes. Desde luego su confección, las sólidas actuaciones -Maya O'Rourke interpretando a Inés, Maia Rae Domagala como Hanna y Saskia Rosendahl en el rol de Lina, sin dejar de lado a Paulina Urrutia y Mauricio Pesutic, los abuelos de Inés-, el trabajo de fotografía, el sonido directo, la música original de Mariá Portugal Portugal, el diseño de producción, etc.
La complejidad de las metáforas e imágenes de esta película es innegable. Algunas están muy claras, como el símil entre el derretimiento de la nieve y el transito de la dictadura a la democracia en Chile. Sin embargo, aunque sea evidente, no resulta tan sencillo. Hay capas de hielo que tardan mucho más en ceder, y algunas nunca lo hacen. Esto obliga a ir mucho más allá. Hay una gran diferencia entre lo que se quiere y lo que se puede, otro guiño a un período de la historia de Chile que resiste legítimas interpretaciones. Las grietas son visibles, pero no necesariamente permiten dejar al descubierto el interior.
Cada una de las historias que esta película narra va quedando poco a poco al descubierto, al igual que ocurre con el deshielo.
Excelente película. Para revisarla más de una vez.
Ficha técnica
Título original: El deshielo
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Estados Unidos-México-España; Wood Producciones, Cinema Inutile, Piano Producciones, Elastica Films, Ronda Cine, Río Fundación
Género: Drama. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Años 90. Amistad. Naturaleza. Dictadura chilena
Guion: Manuela Martelli
Música: Mariá Portugal
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Maya O'Rourke, Maia Rae Domagala, Saskia Rosendahl, Jakub Gierszał, Paulina Urrutia, Mauricio Pesutic
Dirección: Manuela Martelli
viernes, 11 de septiembre de 2026
Relajadas y Muy Peligrosas
Cuatro amigas de infancia se conocen como la palma de la mano, pues han pasado juntas una vida entera. Las labores profesionales y sus familias las han separado durante la adultez, pero la conexión permanece intacta y sigue presente aunque no se vean mucho. Sin embargo, cualquier excusa es útil para reunirse nuevamente. Esta vez se trata del cumpleaños de Jane -Leslie Mann-. De un encuentro casual con Coco -Michelle Buteau- y Sophie -Anna Faris- emerge una genial idea: ¿qué tal si, para celebrar a Jane y, además, relajarse, programan un fin de semana de Spa en un paradisíaco lugar?
Las tres mujeres son muy diferentes: Coco, separada con dos niñas, parece estar siempre enojada, no tolera a su ex, menos ahora que está acompañado por otra mujer. Sophie tiene un jefe insufrible que la atormenta día y noche con requerimientos que rozan en el abuso laboral. Finalmente, Jane es abogada y su agenda -y sus dos niños- no le permiten disfrutar de un solo momento para ella. La situación está muy clara: el escape es necesario y no hay nada más que decir. Pero ¿y la cuarta amiga?
Mel -Isla Fisher- es quien se sale del molde. Sus impulsos y su desenfreno habitualmente ponen en problemas al grupo, por lo que esta vez han decidido no invitarla. Pero claro, tal como era de esperarse, Mel llega al Spa para sorpresa de todas. ¿Todas? En ese momento, lo que era un fin de semana de descanso y relax se convierte en una aventura cuyas consecuencias serán devastadoras.
De la mano de Jon Lucas y Scott Moore, guionistas y directores, esta cinta no entrega nada nuevo. Al contrario, abusando de lugares comunes y con momentos vulgares y groseros, la película se limita a una secuencia de eventos que aspiran a ser graciosos y provocar, con dificultad, alguna risa. La actitud provocadora de Mel, tanto en lo que dice como en lo que hace, está tan presente que resulta insólita. Y que sus amigas nada puedan hacer para evitarlo es simplemente absurdo. Pero es una película y, a pesar de que cada una arrastra problemas importantes, estos quedan bajo la capa de un humor bastante burdo.
“Spa Weekend” es una suma de incidentes obvios y predecibles. Asumir responsabilidades, crecer, madurar, romper con relaciones tóxicas y reforzar una amistad a toda prueba, temas presentes, pero eclipsados por una permanente banalización, no alcanzan a darle un sustento mínimo a la historia. Tanto es así que los gags de los créditos finales, esas imágenes que rescatan momentos desafortunados de las grabaciones, pasan a ser parte de la película, siendo algunos de ellos bastante más graciosos que el resultado final. ¿Vale la pena verla? Saque usted su propia conclusión.
Ficha técnica
Título original: Spa Weekend
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Bear, McGregor Casting, Suzanne Todd Productions. Distribuidora: Black Bear Pictures
Género: Comedia | Amistad
Guion: Jon Lucas, Scott Moore
Música: Philip White
Fotografía: Danny Ruhlmann
Reparto: Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau, Anna Faris, Adam Demos
Dirección: Jon Lucas, Scott Moore
Las tres mujeres son muy diferentes: Coco, separada con dos niñas, parece estar siempre enojada, no tolera a su ex, menos ahora que está acompañado por otra mujer. Sophie tiene un jefe insufrible que la atormenta día y noche con requerimientos que rozan en el abuso laboral. Finalmente, Jane es abogada y su agenda -y sus dos niños- no le permiten disfrutar de un solo momento para ella. La situación está muy clara: el escape es necesario y no hay nada más que decir. Pero ¿y la cuarta amiga?
Mel -Isla Fisher- es quien se sale del molde. Sus impulsos y su desenfreno habitualmente ponen en problemas al grupo, por lo que esta vez han decidido no invitarla. Pero claro, tal como era de esperarse, Mel llega al Spa para sorpresa de todas. ¿Todas? En ese momento, lo que era un fin de semana de descanso y relax se convierte en una aventura cuyas consecuencias serán devastadoras.
De la mano de Jon Lucas y Scott Moore, guionistas y directores, esta cinta no entrega nada nuevo. Al contrario, abusando de lugares comunes y con momentos vulgares y groseros, la película se limita a una secuencia de eventos que aspiran a ser graciosos y provocar, con dificultad, alguna risa. La actitud provocadora de Mel, tanto en lo que dice como en lo que hace, está tan presente que resulta insólita. Y que sus amigas nada puedan hacer para evitarlo es simplemente absurdo. Pero es una película y, a pesar de que cada una arrastra problemas importantes, estos quedan bajo la capa de un humor bastante burdo.
“Spa Weekend” es una suma de incidentes obvios y predecibles. Asumir responsabilidades, crecer, madurar, romper con relaciones tóxicas y reforzar una amistad a toda prueba, temas presentes, pero eclipsados por una permanente banalización, no alcanzan a darle un sustento mínimo a la historia. Tanto es así que los gags de los créditos finales, esas imágenes que rescatan momentos desafortunados de las grabaciones, pasan a ser parte de la película, siendo algunos de ellos bastante más graciosos que el resultado final. ¿Vale la pena verla? Saque usted su propia conclusión.
Ficha técnica
Título original: Spa Weekend
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Bear, McGregor Casting, Suzanne Todd Productions. Distribuidora: Black Bear Pictures
Género: Comedia | Amistad
Guion: Jon Lucas, Scott Moore
Música: Philip White
Fotografía: Danny Ruhlmann
Reparto: Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau, Anna Faris, Adam Demos
Dirección: Jon Lucas, Scott Moore
jueves, 10 de septiembre de 2026
Código: Venganza
Las películas de Jason Statham ofrecen acción y entregan acción. ¿Qué mejor? Uno sabe a qué atenerse. No buscamos profundidad ni una trama novedosa, queremos adrenalina y ojalá a raudales. Statham, en esto, es especialista.
En esta ocasión, el protagonista es Cole Reed -Statham-, guardaespaldas personal de Tibu Campallo -Ramon Tikaram-, CEO de KMG, una empresa naviera internacional. La relación entre ambos es más que profesional. Hay cariño y mucho agradecimiento; Reed salvó la vida de su jefe unos años atrás y el sentimiento es mutuo.
Como los negocios son negocios, el proceso de venta de la empresa familiar, liderado por el hijo del magnate, Kameron Campallo -Chaneil Kular-, está a punto de concluir; sin embargo, las cosas se complican. Luego de una cena de celebración por el negocio, Campallo y Reed son emboscados por un grupo armado y las consecuencias resultan fatales. Reed sobrevive, pero es culpado por la muerte de Tibu. Desde ese momento, jura no detenerse hasta conocer la verdad y cobrar venganza.
La producción de esta cinta no es menor. La filmación, liderada por el director Jean-François Richet, no escatima en gastos. Tiene buenas ideas, con drones de seguimiento, una cámara en mano muy cercana que incluso participa en algunos momentos, amplios planos y escenarios complejos. Es verdad que, por momentos, abusa un poco de ciertos recursos, pero no importa. Todo sea por darle vida a las secuencias y generar la sensación de estar ahí, en primera fila.
Jason Statham se encuentra totalmente en su hábitat. Su tono reservado y parco se mantiene, pero esta vez Statham esboza más sonrisas. No es que sea demasiado, pero es distinto. Cuando se trata de estar serio, no se le mueve un músculo, y cuando se trata de liquidar a quien se cruce en su camino, la máquina destructora funciona con rendimiento perfecto.
Los guionistas J.P. Davis y Lindsay Michel, sitúan la acción principalmente en el mar, a bordo de un gran carguero lleno de contenedores. Es un verdadero edificio flotante, lleno de recovecos y espacios tan pequeños que transmiten una claustrofobia real. En esos intersticios se mueven los protagonistas, recorriendo las bodegas con los pasillos, los camarotes con la cubierta y alguna que otra sorpresa que la historia revela en el momento adecuado. En espacios cerrados y sin posibilidad de escape es donde se dan la mayoría de los combates. El reguero de muertes tarda poco en llegar. Hay menos coreografías de combate que en otras películas, pero son igualmente efectivas. La sangre está garantizada.
La película tiene varios temas de fondo, pero apenas esbozados. El tema comercial, la seguridad privada, la familia, el negocio familiar, la trata de personas, el chantaje, las mafias y la corrupción cubren un abanico amplio que refleja problemáticas actuales. Pero aquello no es lo más importante. Todos lo sabemos y lo aceptamos.
En 95 minutos, “Mutiny” -“Motín”, su título original-, no defrauda en absoluto. Es cierto que algunos puntos no cierran y otros se ven algo forzados, pero esto es así. Privilegiamos la experiencia de la acción por sobre cualquier otra cosa. La película lo consigue y de buena forma. Entretenida y efectiva; un verdadero placer culpable.
Ficha técnica
Título original: Mutiny
Año: 2026
Duración: 95 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; MadRiver Pictures, Punch Palace Productions. Distribuidora: Lionsgate
Género: Acción. Thriller | Crimen
Guion: J.P. Davis, Lindsay Michel
Música: Marcus Trumpp
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Jason Statham, Annabelle Wallis, Roland Møller, Adrian Lester
Dirección: Jean-François Richet
En esta ocasión, el protagonista es Cole Reed -Statham-, guardaespaldas personal de Tibu Campallo -Ramon Tikaram-, CEO de KMG, una empresa naviera internacional. La relación entre ambos es más que profesional. Hay cariño y mucho agradecimiento; Reed salvó la vida de su jefe unos años atrás y el sentimiento es mutuo.
Como los negocios son negocios, el proceso de venta de la empresa familiar, liderado por el hijo del magnate, Kameron Campallo -Chaneil Kular-, está a punto de concluir; sin embargo, las cosas se complican. Luego de una cena de celebración por el negocio, Campallo y Reed son emboscados por un grupo armado y las consecuencias resultan fatales. Reed sobrevive, pero es culpado por la muerte de Tibu. Desde ese momento, jura no detenerse hasta conocer la verdad y cobrar venganza.
La producción de esta cinta no es menor. La filmación, liderada por el director Jean-François Richet, no escatima en gastos. Tiene buenas ideas, con drones de seguimiento, una cámara en mano muy cercana que incluso participa en algunos momentos, amplios planos y escenarios complejos. Es verdad que, por momentos, abusa un poco de ciertos recursos, pero no importa. Todo sea por darle vida a las secuencias y generar la sensación de estar ahí, en primera fila.
Jason Statham se encuentra totalmente en su hábitat. Su tono reservado y parco se mantiene, pero esta vez Statham esboza más sonrisas. No es que sea demasiado, pero es distinto. Cuando se trata de estar serio, no se le mueve un músculo, y cuando se trata de liquidar a quien se cruce en su camino, la máquina destructora funciona con rendimiento perfecto.
Los guionistas J.P. Davis y Lindsay Michel, sitúan la acción principalmente en el mar, a bordo de un gran carguero lleno de contenedores. Es un verdadero edificio flotante, lleno de recovecos y espacios tan pequeños que transmiten una claustrofobia real. En esos intersticios se mueven los protagonistas, recorriendo las bodegas con los pasillos, los camarotes con la cubierta y alguna que otra sorpresa que la historia revela en el momento adecuado. En espacios cerrados y sin posibilidad de escape es donde se dan la mayoría de los combates. El reguero de muertes tarda poco en llegar. Hay menos coreografías de combate que en otras películas, pero son igualmente efectivas. La sangre está garantizada.
La película tiene varios temas de fondo, pero apenas esbozados. El tema comercial, la seguridad privada, la familia, el negocio familiar, la trata de personas, el chantaje, las mafias y la corrupción cubren un abanico amplio que refleja problemáticas actuales. Pero aquello no es lo más importante. Todos lo sabemos y lo aceptamos.
En 95 minutos, “Mutiny” -“Motín”, su título original-, no defrauda en absoluto. Es cierto que algunos puntos no cierran y otros se ven algo forzados, pero esto es así. Privilegiamos la experiencia de la acción por sobre cualquier otra cosa. La película lo consigue y de buena forma. Entretenida y efectiva; un verdadero placer culpable.
Ficha técnica
Título original: Mutiny
Año: 2026
Duración: 95 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; MadRiver Pictures, Punch Palace Productions. Distribuidora: Lionsgate
Género: Acción. Thriller | Crimen
Guion: J.P. Davis, Lindsay Michel
Música: Marcus Trumpp
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Jason Statham, Annabelle Wallis, Roland Møller, Adrian Lester
Dirección: Jean-François Richet
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Los Domingos
Ainara se encuentra en tiempo de definiciones. A sus 17 años, estudia en una escuela católica en Bilbao, España, y el camino parece estar diseñado para dar el siguiente paso: concluir sus estudios secundarios y acudir a la universidad. La joven es inteligente. Estudia, participa en un coro y se divierte con sus amigas. Nada fuera de lo común, salvo por una inquietud que cada vez cobra más fuerza, una atracción que lentamente supera sus actividades cotidianas y que la inunda por completo.
Ainara -Blanca Soroa- vive con su padre Iñaki -Miguel Garcés- y sus dos hermanas menores. La madre ha muerto hace un tiempo y la vida familiar no ha sido fácil. Esta orfandad la ha marcado, pero no inmovilizado. El amor que surge ahora en su interior es fuerte, intenso, como un fuego que quema y que se expande; es el amor a Dios.
Cuando Ainara le confiesa a su familia que se encuentra en un proceso de discernimiento vocacional y evalúa la posibilidad de ser monja en la Orden de las Betinas, las reacciones son dispares. Su padre observa, en silencio. Pregunta poco; básicamente le preocupan los costos. Sin embargo, su tía Maite -Patricia López Arnaiz- es quien recibe la noticia como un golpe directo a sus convicciones. Ella, acérrima no creyente, no lo acepta. Ainara debe ir a la universidad, experimentar y llevar una vida libre, sin amarras, todo lo contrario de lo que significa ingresar a un convento de monjas de clausura.
Con precisión milimétrica, la guionista y directora Alauda Ruiz de Azúa nos sumerge en una historia sensible, íntima y en extremo profunda. Cada personaje está construido con delicadeza, alejado de cualquier estereotipo o caricatura. El peso dramático de cada personaje está tan bien equilibrado que, independiente del tiempo de exposición en el metraje, cada uno se recuerda por lo que es en sí mismo y por lo que contribuye a la historia. El trabajo de composición es sutil. Agrega capas en la medida en que avanza, pero también modifica actitudes y cambia el foco cuando la narración necesita un giro o bien una ampliación.
La naturalidad de las actuaciones llama la atención. Incluso en planos extremadamente cercanos, incluso incómodos, nada parece fingido. La cámara se olvida. Estamos dentro, en cada lugar, en cada ubicación, acompañando un camino que fluye con una manifiesta tensión.
Con “Los Domingos”, Alauda Ruiz de Azúa nos regala un trabajo reflexivo y, por cierto, incómodo. La confrontación entre creer y no creer, entre la certeza de la presencia de Dios que tiene Ainara y la seguridad de su no existencia que defiende Maite, eleva el tono del conflicto en la medida que ambas discuten en los encuentros familiares. La increíble fuerza interior que emerge desde cada una, de maneras muy distintas, las convierte en antagonistas, sin embargo, es posible advertir nítidamente sus propios miedos y contradicciones. Están en veredas opuestas, pero son familia; se quieren, se adoran, se necesitan.
Estamos ante un trabajo sólido, muy bien concebido y muy bien ejecutado. Nada está de más. La película maneja los tiempos con precisión y el balance de los elementos no deja cabos sueltos. Se trata de una cinta que invita a ir más allá, a superar prejuicios y a salir de lo establecido. Logra abordar un tema difícil y delicado con soltura y gran convicción.
Ficha técnica
Título original: Los domingos
Año: 2025
Duración: 110 minutos
País: España
Compañías: Coproducción España-Francia; Buena Pinta Media, Colosé Producciones, Encanta Films, Sayaka Producciones, Movistar Plus+, Los Desencuentros Película AIE, Think Studio, ICAA, Le Pacte, Crea SGR, Comunidad de Madrid. Distribuidora: BTeam Pictures
Género: Drama | Religión. Familia. Monjas. Clero. Adolescencia
Guion: Alauda Ruiz de Azúa
Música: David Cerrejón
Fotografía: Bet Rourich
Reparto: Patricia López Arnaiz, Juan Minujín, Mabel Rivera, Nagore Aranburu, Blanca Soroa
Dirección: Alauda Ruiz de Azúa
Ainara -Blanca Soroa- vive con su padre Iñaki -Miguel Garcés- y sus dos hermanas menores. La madre ha muerto hace un tiempo y la vida familiar no ha sido fácil. Esta orfandad la ha marcado, pero no inmovilizado. El amor que surge ahora en su interior es fuerte, intenso, como un fuego que quema y que se expande; es el amor a Dios.
Cuando Ainara le confiesa a su familia que se encuentra en un proceso de discernimiento vocacional y evalúa la posibilidad de ser monja en la Orden de las Betinas, las reacciones son dispares. Su padre observa, en silencio. Pregunta poco; básicamente le preocupan los costos. Sin embargo, su tía Maite -Patricia López Arnaiz- es quien recibe la noticia como un golpe directo a sus convicciones. Ella, acérrima no creyente, no lo acepta. Ainara debe ir a la universidad, experimentar y llevar una vida libre, sin amarras, todo lo contrario de lo que significa ingresar a un convento de monjas de clausura.
Con precisión milimétrica, la guionista y directora Alauda Ruiz de Azúa nos sumerge en una historia sensible, íntima y en extremo profunda. Cada personaje está construido con delicadeza, alejado de cualquier estereotipo o caricatura. El peso dramático de cada personaje está tan bien equilibrado que, independiente del tiempo de exposición en el metraje, cada uno se recuerda por lo que es en sí mismo y por lo que contribuye a la historia. El trabajo de composición es sutil. Agrega capas en la medida en que avanza, pero también modifica actitudes y cambia el foco cuando la narración necesita un giro o bien una ampliación.
La naturalidad de las actuaciones llama la atención. Incluso en planos extremadamente cercanos, incluso incómodos, nada parece fingido. La cámara se olvida. Estamos dentro, en cada lugar, en cada ubicación, acompañando un camino que fluye con una manifiesta tensión.
Con “Los Domingos”, Alauda Ruiz de Azúa nos regala un trabajo reflexivo y, por cierto, incómodo. La confrontación entre creer y no creer, entre la certeza de la presencia de Dios que tiene Ainara y la seguridad de su no existencia que defiende Maite, eleva el tono del conflicto en la medida que ambas discuten en los encuentros familiares. La increíble fuerza interior que emerge desde cada una, de maneras muy distintas, las convierte en antagonistas, sin embargo, es posible advertir nítidamente sus propios miedos y contradicciones. Están en veredas opuestas, pero son familia; se quieren, se adoran, se necesitan.
Estamos ante un trabajo sólido, muy bien concebido y muy bien ejecutado. Nada está de más. La película maneja los tiempos con precisión y el balance de los elementos no deja cabos sueltos. Se trata de una cinta que invita a ir más allá, a superar prejuicios y a salir de lo establecido. Logra abordar un tema difícil y delicado con soltura y gran convicción.
Ficha técnica
Título original: Los domingos
Año: 2025
Duración: 110 minutos
País: España
Compañías: Coproducción España-Francia; Buena Pinta Media, Colosé Producciones, Encanta Films, Sayaka Producciones, Movistar Plus+, Los Desencuentros Película AIE, Think Studio, ICAA, Le Pacte, Crea SGR, Comunidad de Madrid. Distribuidora: BTeam Pictures
Género: Drama | Religión. Familia. Monjas. Clero. Adolescencia
Guion: Alauda Ruiz de Azúa
Música: David Cerrejón
Fotografía: Bet Rourich
Reparto: Patricia López Arnaiz, Juan Minujín, Mabel Rivera, Nagore Aranburu, Blanca Soroa
Dirección: Alauda Ruiz de Azúa
lunes, 31 de agosto de 2026
Papi Ricky: La película
Han pasado 20 años. Alicia -Belén Soto-, radicada en España, está por volver a Chile para visitar a su padre, Ricardo “Ricky” Montes -Jorge Zabaleta-. Pero en esta oportunidad trae algo más, ya que Alicia no viene sola. La acompaña su novio español, Droko, un joven bastante excéntrico que pronto se va a convertir en su esposo.
Ricky, dedicado ahora a la reparación de automóviles, queda inmediatamente en shock. ¡Su niña se casa! ¿Cómo puede ser? Y, además, con un tipo que se encuentra en las antípodas de su concepción de la masculinidad. Todo mal. Para colmo, Catalina Rivera -María Elena Swett-, madre de Alicia, reaparece en su vida porque conoce los planes de su hija y quiere estar presente para acompañarla, por lo que la relación entre ambos pasa de mala a insufrible en muy pocos instantes.
El nudo de conflicto está claro: Alicia se sitúa en el medio de la tensión afectiva entre su padre y su futuro esposo, con el agravante de que su madre, a pesar de tener buenas intenciones, provoca un mayúsculo desequilibrio emocional en Ricky.
Dirigida por Sebastián Schindel y escrita por Sebastián Arrau, esta cinta resulta una comedia bastante convencional. Como secuela de la teleserie original del año 2007, podríamos decir que es un capítulo extendido con una actualización de los personajes más una profundización de sus rasgos caricaturescos. No vale la pena extenderse en estos conceptos pues, en sus 93 minutos de duración, el desarrollo de los protagonistas es escaso y superficial, apelando más a un recuerdo colectivo que a una evolución propiamente tal.
La trama se sostiene básicamente en la narración de lo cotidiano. La historia se va construyendo en torno a varios sketches que van representando diversos cruces y malos entendidos. Esta manera de componer el relato, mediante compartimentos enlazados por un hilo conductor general, pero independientes entre sí, tiene un alto riesgo: la suma de las partes no necesariamente entrega una visión homogénea de conjunto, lo que podría afectar tanto el ritmo de cada segmento como el ritmo general del metraje. Y eso es justamente lo que sucede acá, porque, en términos narrativos, este formato puede resultar más adecuado para construir una serie que para desarrollar un largometraje. Me explico. Este filme se siente condensado, comprimido, irregular en ritmo y en tensión. Si se hubiese optado por el formato serial, tres o cuatro capítulos podrían haber entregado más tiempo para cada situación y eso habría permitido construir un corpus más consistente y coherente con el objetivo planteado.
“Papi Ricky: La película” tiene un público claro: quienes vieron la teleserie original y ahora son 20 años mayores. El recuerdo de aquellos personajes y su actualización remiten a la propia vida de quienes los conocieron entonces. El mundo ha cambiado y nosotros también, pero parece que los clásicos conflictos, los enredos y las relaciones complicadas no se hubieran modificado en absoluto.
Ficha técnica
Título original: Papi Ricky: La película
Año: 2026
Duración: 93 minutos
País: Chile
Compañías: La Merced, Tantor Fiction, MKZeta
Género: Comedia | Secuela
Guion: Sebastián Arrau
Fotografía: Manuel Garcia
Reparto: Jorge Zabaleta, María Elena Swett, Belén Soto, Héctor Morales, Silvia Santelices
Dirección: Sebastián Schindel
Ricky, dedicado ahora a la reparación de automóviles, queda inmediatamente en shock. ¡Su niña se casa! ¿Cómo puede ser? Y, además, con un tipo que se encuentra en las antípodas de su concepción de la masculinidad. Todo mal. Para colmo, Catalina Rivera -María Elena Swett-, madre de Alicia, reaparece en su vida porque conoce los planes de su hija y quiere estar presente para acompañarla, por lo que la relación entre ambos pasa de mala a insufrible en muy pocos instantes.
El nudo de conflicto está claro: Alicia se sitúa en el medio de la tensión afectiva entre su padre y su futuro esposo, con el agravante de que su madre, a pesar de tener buenas intenciones, provoca un mayúsculo desequilibrio emocional en Ricky.
Dirigida por Sebastián Schindel y escrita por Sebastián Arrau, esta cinta resulta una comedia bastante convencional. Como secuela de la teleserie original del año 2007, podríamos decir que es un capítulo extendido con una actualización de los personajes más una profundización de sus rasgos caricaturescos. No vale la pena extenderse en estos conceptos pues, en sus 93 minutos de duración, el desarrollo de los protagonistas es escaso y superficial, apelando más a un recuerdo colectivo que a una evolución propiamente tal.
La trama se sostiene básicamente en la narración de lo cotidiano. La historia se va construyendo en torno a varios sketches que van representando diversos cruces y malos entendidos. Esta manera de componer el relato, mediante compartimentos enlazados por un hilo conductor general, pero independientes entre sí, tiene un alto riesgo: la suma de las partes no necesariamente entrega una visión homogénea de conjunto, lo que podría afectar tanto el ritmo de cada segmento como el ritmo general del metraje. Y eso es justamente lo que sucede acá, porque, en términos narrativos, este formato puede resultar más adecuado para construir una serie que para desarrollar un largometraje. Me explico. Este filme se siente condensado, comprimido, irregular en ritmo y en tensión. Si se hubiese optado por el formato serial, tres o cuatro capítulos podrían haber entregado más tiempo para cada situación y eso habría permitido construir un corpus más consistente y coherente con el objetivo planteado.
“Papi Ricky: La película” tiene un público claro: quienes vieron la teleserie original y ahora son 20 años mayores. El recuerdo de aquellos personajes y su actualización remiten a la propia vida de quienes los conocieron entonces. El mundo ha cambiado y nosotros también, pero parece que los clásicos conflictos, los enredos y las relaciones complicadas no se hubieran modificado en absoluto.
Ficha técnica
Título original: Papi Ricky: La película
Año: 2026
Duración: 93 minutos
País: Chile
Compañías: La Merced, Tantor Fiction, MKZeta
Género: Comedia | Secuela
Guion: Sebastián Arrau
Fotografía: Manuel Garcia
Reparto: Jorge Zabaleta, María Elena Swett, Belén Soto, Héctor Morales, Silvia Santelices
Dirección: Sebastián Schindel
viernes, 28 de agosto de 2026
Coyote vs. Acme
Me reí a carcajadas y eso no es común. Es que ver en pantalla grande al Coyote tratando de atrapar al Correcaminos es un lujo. Pero esta película va un poco más allá, porque ahora Coyote las emprende contra Acme. ¿Le resultará?
Tras una apertura que nos deja en suspenso, con una historia que se remonta a un hecho sucedido en el interior de los laboratorios de Acme, varios años antes, la película entra de lleno en la acción y muestra las aventuras de sus dos personajes principales: el Correcaminos esquivando, una y otra vez, los planes infinitos del Coyote. Tras fracasar por enésima vez, la frustración de Coyote se torna incontenible. Debe hacer algo, buscar otro camino. No es posible que todo, absolutamente todo, siempre falle. Él es hábil, es inteligente, y a pesar de eso, sus planes no funcionan. Hay algo más, y se llama ACME; ninguno de sus productos funciona como es debido. ¿Publicidad engañosa? ¿Falla de fabricación? ¿Casualidad o causalidad?
Wile E. Coyote se decide y viaja a la ciudad. En Albuquerque recurre a Kevin Avery -Will Forte-, un abogado cuya publicidad le llama la atención. Los argumentos son claros y las pruebas evidentes: los productos fabricados por Acme no cumplen con lo que prometen: todos han resultado defectuosos y la compañía se debe hacer responsable de ello. Se configura una demanda, comienza el proceso y se avecina el juicio. El problema es que Acme Corporation es muy fuerte y su abogado, Buddy Crane -John Cena-, un experto en litigios de gran envergadura, conoce a Avery desde los tiempos universitarios en Harvard y siempre ha triunfado en todo lo que emprende. ¿Qué pasará esta vez?
Basada en el artículo de la revista The New Yorker de 1990, “Coyote v. Acme”, de Ian Frazier, la película tiene un ritmo vertiginoso y muy buenos efectos. De hecho, la mezcla entre la animación y las actuaciones humanas tiene un resultado espléndido. Se siente tan natural que, a poco andar, nos olvidamos de las diferencias para concentrarnos solo en la historia. El desfile de las caricaturas de Looney Tunes es abundante: Bugs Bunny, Porky, el Gallo Claudio, Piolín y el Pato Lucas, entre muchos otros, pasan por la pantalla y nos regresan mágicamente a nuestra infancia.
La dosificación resulta importante en esta cinta. Sin caer en una repetición infinita, las clásicas aventuras de Coyote y Correcaminos poseen bastante presencia, pero no se agotan. Provocan risa fácil con sus clásicos chistes, pero también advierten que hay otros temas de fondo que vale la pena explorar.
Uno de ellos es la empresa. Acme se protege, como toda gran corporación. Al parecer, oculta más información de la que suponemos: un doctor desaparecido, un proyecto secreto, pruebas que inculpan a la compañía; los trapos sucios cada vez están más cerca de salir a la luz pública, pero todo se debe demostrar.
Otro de los temas presentes tiene que ver con las similitudes en el actuar del Coyote y su abogado. Ambos se dedican a hacer lo mismo, siempre, y no consiguen resultados. ¿Comodidad, flojera, inacción?
También podemos apreciar distintas motivaciones. ¿Qué es lo que realmente quiere el Coyote? ¿Qué motiva a Kevin? ¿Cuál es la principal preocupación de Acme?
Muy bien dirigida por Dave Green, esta película resulta ser una delicia. Con un lenguaje visual atractivo, un relato bien armado y un desarrollo que va en progresión constante, “Coyote vs. Acme” habla del trabajo, de la constancia y la dedicación. Intentar una y otra vez, aunque todo parezca perdido, es una enseñanza vital para desarrollar una verdadera resiliencia.
Pero no se trata solo de intentar una y otra vez, aunque eso, por supuesto, también sea importante. También se trata de buscar otras opciones, emprender caminos nuevos y abrirse a oportunidades que permitan luchar contra la injusticia y defender la dignidad. Una lucha de este tipo -la de un pequeño estudio de abogados contra una enorme corporación- resulta ser un ejemplo perfecto para poner en relieve tanto el bien común como el verdadero concepto de amistad.
Ficha técnica
Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros. Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Acción. Aventuras. Comedia | Cine familiar. Looney Tunes
Guion: Samy Burch, Ian Frazier. Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Reparto: Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Eric Bauza, Kenneth Choi, John Cena, Candi Milo, Jim Cummings
Dirección: Dave Green
Tras una apertura que nos deja en suspenso, con una historia que se remonta a un hecho sucedido en el interior de los laboratorios de Acme, varios años antes, la película entra de lleno en la acción y muestra las aventuras de sus dos personajes principales: el Correcaminos esquivando, una y otra vez, los planes infinitos del Coyote. Tras fracasar por enésima vez, la frustración de Coyote se torna incontenible. Debe hacer algo, buscar otro camino. No es posible que todo, absolutamente todo, siempre falle. Él es hábil, es inteligente, y a pesar de eso, sus planes no funcionan. Hay algo más, y se llama ACME; ninguno de sus productos funciona como es debido. ¿Publicidad engañosa? ¿Falla de fabricación? ¿Casualidad o causalidad?
Wile E. Coyote se decide y viaja a la ciudad. En Albuquerque recurre a Kevin Avery -Will Forte-, un abogado cuya publicidad le llama la atención. Los argumentos son claros y las pruebas evidentes: los productos fabricados por Acme no cumplen con lo que prometen: todos han resultado defectuosos y la compañía se debe hacer responsable de ello. Se configura una demanda, comienza el proceso y se avecina el juicio. El problema es que Acme Corporation es muy fuerte y su abogado, Buddy Crane -John Cena-, un experto en litigios de gran envergadura, conoce a Avery desde los tiempos universitarios en Harvard y siempre ha triunfado en todo lo que emprende. ¿Qué pasará esta vez?
Basada en el artículo de la revista The New Yorker de 1990, “Coyote v. Acme”, de Ian Frazier, la película tiene un ritmo vertiginoso y muy buenos efectos. De hecho, la mezcla entre la animación y las actuaciones humanas tiene un resultado espléndido. Se siente tan natural que, a poco andar, nos olvidamos de las diferencias para concentrarnos solo en la historia. El desfile de las caricaturas de Looney Tunes es abundante: Bugs Bunny, Porky, el Gallo Claudio, Piolín y el Pato Lucas, entre muchos otros, pasan por la pantalla y nos regresan mágicamente a nuestra infancia.
La dosificación resulta importante en esta cinta. Sin caer en una repetición infinita, las clásicas aventuras de Coyote y Correcaminos poseen bastante presencia, pero no se agotan. Provocan risa fácil con sus clásicos chistes, pero también advierten que hay otros temas de fondo que vale la pena explorar.
Uno de ellos es la empresa. Acme se protege, como toda gran corporación. Al parecer, oculta más información de la que suponemos: un doctor desaparecido, un proyecto secreto, pruebas que inculpan a la compañía; los trapos sucios cada vez están más cerca de salir a la luz pública, pero todo se debe demostrar.
Otro de los temas presentes tiene que ver con las similitudes en el actuar del Coyote y su abogado. Ambos se dedican a hacer lo mismo, siempre, y no consiguen resultados. ¿Comodidad, flojera, inacción?
También podemos apreciar distintas motivaciones. ¿Qué es lo que realmente quiere el Coyote? ¿Qué motiva a Kevin? ¿Cuál es la principal preocupación de Acme?
Muy bien dirigida por Dave Green, esta película resulta ser una delicia. Con un lenguaje visual atractivo, un relato bien armado y un desarrollo que va en progresión constante, “Coyote vs. Acme” habla del trabajo, de la constancia y la dedicación. Intentar una y otra vez, aunque todo parezca perdido, es una enseñanza vital para desarrollar una verdadera resiliencia.
Pero no se trata solo de intentar una y otra vez, aunque eso, por supuesto, también sea importante. También se trata de buscar otras opciones, emprender caminos nuevos y abrirse a oportunidades que permitan luchar contra la injusticia y defender la dignidad. Una lucha de este tipo -la de un pequeño estudio de abogados contra una enorme corporación- resulta ser un ejemplo perfecto para poner en relieve tanto el bien común como el verdadero concepto de amistad.
Ficha técnica
Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros. Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Acción. Aventuras. Comedia | Cine familiar. Looney Tunes
Guion: Samy Burch, Ian Frazier. Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Reparto: Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Eric Bauza, Kenneth Choi, John Cena, Candi Milo, Jim Cummings
Dirección: Dave Green
jueves, 27 de agosto de 2026
La Guerra de los Últimos
Llama la atención el título de esta película. Sin duda convoca; habla de guerra y de los últimos, pero ¿qué tiene que ver entonces con “The Dog Stars”, el original en inglés, título de la novela de 2012 escrita por Peter Heller? Veamos.
La vida en la Tierra ha sido prácticamente aniquilada por un virus, una pandemia que ha convertido el planeta en un mundo postapocalíptico. ¿Sobrevivientes? Pocos, muy pocos. Hig -Jacob Elordi- es uno de ellos y vive junto a Bangley -Josh Brolin- en un aeropuerto abandonado, cerca de Denver, Colorado. Mientras Hig, un piloto civil que no se separa de su fiel perro Jasper, sobrevuela la zona y va a la ciudad a buscar suministros, Bangley, un meticuloso ex marine, ha convertido el refugio en una pequeña fortaleza que, aun así, resulta vulnerable a cualquier incursión externa.
La rutina de Hig es siempre la misma. Cada cierto tiempo vuela a una comunidad cercana de menonitas para entregar suministros, mientras recorre montañas y valles para encontrar indicios de otros asentamientos. Un mensaje radial, emitido desde el aeropuerto de Grand Junction, llama su atención. ¿Qué habrá allá? El viaje no es sencillo porque se encuentra más allá del punto de no retorno de su viejo Cessna 182. ¿Vale la pena el riesgo?
Hig emprende la aventura, pero un inesperado contratiempo lo obliga a aterrizar de emergencia. Tras enfrentar algunos peligros, encuentra un rastro humano que lo conduce a una granja donde vive Cima -Margaret Qualley- y su padre Pops -Guy Pearce-, dos personas desconfiadas y sumamente precavidas. La sintonía con Cima no tarda en llegar; Hig deberá tomar importantes decisiones.
Dirigida por Ridley Scott, esta película escrita por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson encuentra algunas dificultades en su ejecución. En primer lugar, el ritmo de la narración es bastante irregular. Los eventos que marcan puntos de inflexión delimitan los tercios, sin embargo, la forma de transitar hacia ellos no resulta del todo coherente. Otra dificultad que enfrenta la cinta es que el peso que entrega a su protagonista es absoluto. Jacob Elordi está siempre en pantalla, ya sea acompañado o simplemente ejecutando alguna acción en solitario. La fortaleza del actor se pone a prueba durante 112 minutos, metraje que se hace mucho más extenso de lo que en rigor es.
“The Dog Stars” habla de las pérdidas, del duelo y de un mundo que desapareció y que no volverá. El miedo también está presente, junto con el encierro en una zona de confort y lo difícil que es arriesgarse para ir más allá de lo conocido. La conexión con la novela se mantiene bastante fiel, salvo el episodio en Grand Junction que, a mi modo de ver, resulta ajeno a la estructura previa del relato y algo fuera de lugar.
En pocas palabras, “La Guerra de los últimos” es un título pensado para atraer público, más allá del imán natural de su protagonista. Posee bellas tomas aéreas y escenarios bien construidos para una historia interesante pero no imprescindible. La previsibilidad del guion y los baches narrativos se imponen en una ejecución a la que le cuesta despegar para luego volar solo a media altura.
Ficha técnica
Título original: The Dog Stars
Año: 2026
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Scott Free Productions. Distribuidora: 20th Century Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Futuro postapocalíptico. Pandemias
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson. Novela: Peter Heller
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Erik Messerschmidt
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce
Dirección: Ridley Scott
La vida en la Tierra ha sido prácticamente aniquilada por un virus, una pandemia que ha convertido el planeta en un mundo postapocalíptico. ¿Sobrevivientes? Pocos, muy pocos. Hig -Jacob Elordi- es uno de ellos y vive junto a Bangley -Josh Brolin- en un aeropuerto abandonado, cerca de Denver, Colorado. Mientras Hig, un piloto civil que no se separa de su fiel perro Jasper, sobrevuela la zona y va a la ciudad a buscar suministros, Bangley, un meticuloso ex marine, ha convertido el refugio en una pequeña fortaleza que, aun así, resulta vulnerable a cualquier incursión externa.
La rutina de Hig es siempre la misma. Cada cierto tiempo vuela a una comunidad cercana de menonitas para entregar suministros, mientras recorre montañas y valles para encontrar indicios de otros asentamientos. Un mensaje radial, emitido desde el aeropuerto de Grand Junction, llama su atención. ¿Qué habrá allá? El viaje no es sencillo porque se encuentra más allá del punto de no retorno de su viejo Cessna 182. ¿Vale la pena el riesgo?
Hig emprende la aventura, pero un inesperado contratiempo lo obliga a aterrizar de emergencia. Tras enfrentar algunos peligros, encuentra un rastro humano que lo conduce a una granja donde vive Cima -Margaret Qualley- y su padre Pops -Guy Pearce-, dos personas desconfiadas y sumamente precavidas. La sintonía con Cima no tarda en llegar; Hig deberá tomar importantes decisiones.
Dirigida por Ridley Scott, esta película escrita por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson encuentra algunas dificultades en su ejecución. En primer lugar, el ritmo de la narración es bastante irregular. Los eventos que marcan puntos de inflexión delimitan los tercios, sin embargo, la forma de transitar hacia ellos no resulta del todo coherente. Otra dificultad que enfrenta la cinta es que el peso que entrega a su protagonista es absoluto. Jacob Elordi está siempre en pantalla, ya sea acompañado o simplemente ejecutando alguna acción en solitario. La fortaleza del actor se pone a prueba durante 112 minutos, metraje que se hace mucho más extenso de lo que en rigor es.
“The Dog Stars” habla de las pérdidas, del duelo y de un mundo que desapareció y que no volverá. El miedo también está presente, junto con el encierro en una zona de confort y lo difícil que es arriesgarse para ir más allá de lo conocido. La conexión con la novela se mantiene bastante fiel, salvo el episodio en Grand Junction que, a mi modo de ver, resulta ajeno a la estructura previa del relato y algo fuera de lugar.
En pocas palabras, “La Guerra de los últimos” es un título pensado para atraer público, más allá del imán natural de su protagonista. Posee bellas tomas aéreas y escenarios bien construidos para una historia interesante pero no imprescindible. La previsibilidad del guion y los baches narrativos se imponen en una ejecución a la que le cuesta despegar para luego volar solo a media altura.
Ficha técnica
Título original: The Dog Stars
Año: 2026
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Scott Free Productions. Distribuidora: 20th Century Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Futuro postapocalíptico. Pandemias
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson. Novela: Peter Heller
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Erik Messerschmidt
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce
Dirección: Ridley Scott
sábado, 22 de agosto de 2026
La Muerte de Robin Hood
Hay películas a las que cuesta entrar. Esta es una de ellas. Siento que no pude encontrar una forma de acceder y, lamentablemente, me quedé fuera. Trataré de explicarlo en las siguientes líneas.
¿De qué se trata? Tal como el título lo señala, la historia se remite al tramo final de la vida del legendario Robin Hood. Basada en la balada del siglo XVII “Robin Hood's Death”, el director Michael Sarnoski compone una oscura adaptación que narra los últimos años del recordado personaje. Pero no se trata del Robin alegre y bonachón que robaba a los ricos para donar a los pobres. No, todo lo contrario. Robin Hood -Hugh Jackman-, autoexiliado luego de una larga vida de crímenes y asesinatos, resulta herido en una batalla sangrienta. Por la gravedad de sus lesiones, es llevado por su compañero de vida, Little John -Bill Skarsgård-, a una isla remota donde se encuentra el Priorato de St. Clement, para que sea cuidado por la superiora del lugar, la hermana Brigid -Jodie Comer-. En esta dura etapa de rehabilitación, Robin entiende que esta es su última oportunidad para encontrar la redención.
¿Qué me pasó? Creo que varios elementos me cerraron la puerta. El primero, la violencia excesiva, sobre todo en el primer tercio del metraje. Está bien, no tengo reparos cuando la crudeza de las imágenes y la brutalidad de las acciones tienen correlato, pero desarrollarlas sin una justificación aparente, entendiendo que se trata de decisiones válidas pero discutibles, puso la primera valla. En segundo lugar, el ritmo de la película también dificulta el acceso; una narración cansina, que se mantiene en un registro plano y con pocos matices, dificulta aún más la conexión con la película. Y en tercer lugar, el tono melancólico y reflexivo de muchos pasajes de la cinta, sin duda bien estructurados y bien compuestos, solo pueden ser apreciados si la aproximación inicial ha sido exitosa. Desde fuera, no son más que bellas tomas de un relato que ojalá termine pronto.
El que yo no haya podido entrar al filme no excluye que existan aspectos que se deban destacar. Hugh Jackman es sólido en el papel principal. Alcanza el registro íntimo necesario para dotar al personaje de sus elementos constitutivos, aunque choque con nuestro inconsciente colectivo. Jodie Comer, Bill Skarsgård y Murray Bartlett son excelentes complementos del protagonista, presentes en los momentos justos y aportan al relato una necesaria dimensión colectiva.
La fotografía es otro aspecto a mencionar. Las tomas amplias en Irlanda del Norte, el tratamiento de la imagen, los colores y el tono grisáceo predominante configuran una atmósfera especial, muy adecuada para el desarrollo de la historia y perfectamente en sintonía con el estado emocional del protagonista.
La música es tema aparte. ¡Preciosa! Compuesta por Jim Ghedi, compositor y cantautor inglés, la partitura recoge elementos modales combinados con veladas tonalidades que no solo entregan una base homogénea al relato -el uso reiterado de largos pedales y armonías basadas en intervalos de cuartas, quintas y octavas justas-, sino que destacan por colores y características particulares en el tratamiento instrumental y vocal de cada pieza. Realmente un descubrimiento que vale la pena seguir, pues el álbum con la música de la película puede ser disfrutado de manera totalmente independiente.
Como balance general, me habría gustado entender mejor “The Death of Robin Hood”. Aun así, su buena factura y sus actuaciones se inscriben en el esfuerzo por desmitificar a Robin Hood, una apuesta arriesgada que podrá dar o no dar frutos y que deberá esperar el paso del tiempo para obtener certezas.
Ficha técnica
Título original: The Death of Robin Hood
Año: 2026
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media. Distribuidora: A24
Género: Aventuras. Drama | Edad Media. Siglo XIII
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe
Dirección: Michael Sarnoski
¿De qué se trata? Tal como el título lo señala, la historia se remite al tramo final de la vida del legendario Robin Hood. Basada en la balada del siglo XVII “Robin Hood's Death”, el director Michael Sarnoski compone una oscura adaptación que narra los últimos años del recordado personaje. Pero no se trata del Robin alegre y bonachón que robaba a los ricos para donar a los pobres. No, todo lo contrario. Robin Hood -Hugh Jackman-, autoexiliado luego de una larga vida de crímenes y asesinatos, resulta herido en una batalla sangrienta. Por la gravedad de sus lesiones, es llevado por su compañero de vida, Little John -Bill Skarsgård-, a una isla remota donde se encuentra el Priorato de St. Clement, para que sea cuidado por la superiora del lugar, la hermana Brigid -Jodie Comer-. En esta dura etapa de rehabilitación, Robin entiende que esta es su última oportunidad para encontrar la redención.
¿Qué me pasó? Creo que varios elementos me cerraron la puerta. El primero, la violencia excesiva, sobre todo en el primer tercio del metraje. Está bien, no tengo reparos cuando la crudeza de las imágenes y la brutalidad de las acciones tienen correlato, pero desarrollarlas sin una justificación aparente, entendiendo que se trata de decisiones válidas pero discutibles, puso la primera valla. En segundo lugar, el ritmo de la película también dificulta el acceso; una narración cansina, que se mantiene en un registro plano y con pocos matices, dificulta aún más la conexión con la película. Y en tercer lugar, el tono melancólico y reflexivo de muchos pasajes de la cinta, sin duda bien estructurados y bien compuestos, solo pueden ser apreciados si la aproximación inicial ha sido exitosa. Desde fuera, no son más que bellas tomas de un relato que ojalá termine pronto.
El que yo no haya podido entrar al filme no excluye que existan aspectos que se deban destacar. Hugh Jackman es sólido en el papel principal. Alcanza el registro íntimo necesario para dotar al personaje de sus elementos constitutivos, aunque choque con nuestro inconsciente colectivo. Jodie Comer, Bill Skarsgård y Murray Bartlett son excelentes complementos del protagonista, presentes en los momentos justos y aportan al relato una necesaria dimensión colectiva.
La fotografía es otro aspecto a mencionar. Las tomas amplias en Irlanda del Norte, el tratamiento de la imagen, los colores y el tono grisáceo predominante configuran una atmósfera especial, muy adecuada para el desarrollo de la historia y perfectamente en sintonía con el estado emocional del protagonista.
La música es tema aparte. ¡Preciosa! Compuesta por Jim Ghedi, compositor y cantautor inglés, la partitura recoge elementos modales combinados con veladas tonalidades que no solo entregan una base homogénea al relato -el uso reiterado de largos pedales y armonías basadas en intervalos de cuartas, quintas y octavas justas-, sino que destacan por colores y características particulares en el tratamiento instrumental y vocal de cada pieza. Realmente un descubrimiento que vale la pena seguir, pues el álbum con la música de la película puede ser disfrutado de manera totalmente independiente.
Como balance general, me habría gustado entender mejor “The Death of Robin Hood”. Aun así, su buena factura y sus actuaciones se inscriben en el esfuerzo por desmitificar a Robin Hood, una apuesta arriesgada que podrá dar o no dar frutos y que deberá esperar el paso del tiempo para obtener certezas.
Ficha técnica
Título original: The Death of Robin Hood
Año: 2026
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media. Distribuidora: A24
Género: Aventuras. Drama | Edad Media. Siglo XIII
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe
Dirección: Michael Sarnoski
viernes, 21 de agosto de 2026
La Negociación
Con una estética de época y un formato tipo documental, el director Gus Van Sant recrea un hecho real sucedido en 1977.
El protagonista es Tony Kiritsis -Bill Skarsgård-, quien una mañana llega a su banco, en Indianápolis, decidido a reclamar lo que considera fue una estafa. Su objetivo es entrevistarse con el presidente de la compañía; sin embargo, M.L. Hall -Al Pacino- se ha ido de vacaciones a Florida. Richard -Dacre Montgomery-, hijo del magnate y el ejecutivo de mayor rango en la oficina, recibe a Tony sin saber que a partir de esa inesperada reunión comenzará a vivir un calvario que se extenderá por varios días.
Las exigencias de Tony son claras: quiere su dinero de vuelta, una millonaria indemnización y disculpas públicas, pero sabe que verbalmente no podrá conseguir nada. Su plan, urdido al detalle, considera generar alarma mediática y para lograrlo, utiliza un arma provista de un sistema artesanal que, atado con un alambre al cuello de Richard, gatillará la escopeta en caso de un movimiento brusco o de cualquier intento de escape.
Resulta interesante cómo una historia puede generar tanta tensión gracias al formato de su narración. Aun conociendo los hechos, lo importante no radica en cómo se resuelven, sino más bien en la manera de estructurar las secuencias para lograr un desarrollo que transmita en todo momento incertidumbre y emoción.
Por ejemplo, la composición inicial con tres escenarios permite alternar el foco. El departamento de Tony, el lugar donde se encuentra el magnate en Florida y los estudios de la radio local, donde emerge con un rol importante el locutor Fred Temple -Colman Domingo-, son lugares físicos que encuentran correlato con otros tres actores relevantes: la propia empresa, la policía y la prensa.
Al Pacino tiene un rol bastante acotado pero importante. La conversación con Tony aporta antecedentes decisivos y obliga a tomar partido. ¿Dónde están las empatías? La opinión pública se divide. La prensa, los expertos, la familia, el actuar de la policía son todos papeles que pueden fácilmente invertirse y también jugar en contra. Cuando presenciamos en vivo un hecho de esta naturaleza, no hay espacio para la reflexión. Solo existen emociones y la tensión propia de algo en desarrollo que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar.
El director Gus Van Sant, apoyado por una banda sonora compuesta por Danny Elfman, sabe muy bien cómo dosificar el ritmo y manejar el relato. La historia, en rigor, es bastante concisa a pesar de desarrollarse en varios días. Y no se trata de alargarla sin sentido, sino más bien de transmitir la angustia del tiempo transcurrido, aunque en su mayor parte, dicho tiempo constituya una tensa espera y no sucedan cambios importantes. Entonces cobra relevancia el tratamiento de las imágenes y sus perspectivas, pues es el manejo de ese lenguaje característico del cine lo que finalmente produce suspenso y captura la atención.
Por cierto, las actuaciones aportan mucho. Bill Skarsgård y Dacre Montgomery destacan gracias a la naturalidad con que enfrentan sus roles. Skarsgård transmite esa mezcla de ingenuidad y locura necesarias para llevar a cabo un acto de este tipo. Si bien nunca entramos en la mente de Tony, basta mirar sus movimientos para percibir incomodidad y sentir que algo no cuadra entre lo que piensa y lo que hace. Por otra parte, Montgomery reviste a su personaje de algo muy difícil de conseguir: esa aparente tranquilidad que muestra que la procesión va por dentro. Eso está en sus ojos, en su cara, en su gestualidad, no así en las pocas palabras que pronuncia a lo largo de su cautiverio. Colman Domingo y Al Pacino apoyan a los protagonistas con dos secundarios sólidos, demostrando el oficio de los años, esta vez en roles de soporte.
“Dead Man's Wire” es una agradable sorpresa. Su baja recaudación en taquilla no se condice con la calidad de su factura. Reitero, esta cinta vale por el viaje más que por la solución del enigma. Si no conoce los hechos, se va a sorprender con su final; y si los conoce, disfrutará del recorrido y de una recreación cuyos créditos finales incluyen algunas imágenes reales del suceso y que permiten ponderar el muy buen trabajo realizado.
Ficha técnica
Título original: Dead Man's Wire
Año: 2025
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Elevated Films, Pinstripes, Balcony 9 Productions, Co Created Media, Peak Distribution Partners, Edward R. Pressman Film, SIPUR, Va Bene Productions
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Secuestros / Desapariciones. Televisión. Años 70. Crimen
Guion: Austin Kolodney
Música: Danny Elfman
Fotografía: Arnaud Potier
Reparto: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes, Myha'la, Colman Domingo, Al Pacino
Dirección: Gus Van Sant
El protagonista es Tony Kiritsis -Bill Skarsgård-, quien una mañana llega a su banco, en Indianápolis, decidido a reclamar lo que considera fue una estafa. Su objetivo es entrevistarse con el presidente de la compañía; sin embargo, M.L. Hall -Al Pacino- se ha ido de vacaciones a Florida. Richard -Dacre Montgomery-, hijo del magnate y el ejecutivo de mayor rango en la oficina, recibe a Tony sin saber que a partir de esa inesperada reunión comenzará a vivir un calvario que se extenderá por varios días.
Las exigencias de Tony son claras: quiere su dinero de vuelta, una millonaria indemnización y disculpas públicas, pero sabe que verbalmente no podrá conseguir nada. Su plan, urdido al detalle, considera generar alarma mediática y para lograrlo, utiliza un arma provista de un sistema artesanal que, atado con un alambre al cuello de Richard, gatillará la escopeta en caso de un movimiento brusco o de cualquier intento de escape.
Resulta interesante cómo una historia puede generar tanta tensión gracias al formato de su narración. Aun conociendo los hechos, lo importante no radica en cómo se resuelven, sino más bien en la manera de estructurar las secuencias para lograr un desarrollo que transmita en todo momento incertidumbre y emoción.
Por ejemplo, la composición inicial con tres escenarios permite alternar el foco. El departamento de Tony, el lugar donde se encuentra el magnate en Florida y los estudios de la radio local, donde emerge con un rol importante el locutor Fred Temple -Colman Domingo-, son lugares físicos que encuentran correlato con otros tres actores relevantes: la propia empresa, la policía y la prensa.
Al Pacino tiene un rol bastante acotado pero importante. La conversación con Tony aporta antecedentes decisivos y obliga a tomar partido. ¿Dónde están las empatías? La opinión pública se divide. La prensa, los expertos, la familia, el actuar de la policía son todos papeles que pueden fácilmente invertirse y también jugar en contra. Cuando presenciamos en vivo un hecho de esta naturaleza, no hay espacio para la reflexión. Solo existen emociones y la tensión propia de algo en desarrollo que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar.
El director Gus Van Sant, apoyado por una banda sonora compuesta por Danny Elfman, sabe muy bien cómo dosificar el ritmo y manejar el relato. La historia, en rigor, es bastante concisa a pesar de desarrollarse en varios días. Y no se trata de alargarla sin sentido, sino más bien de transmitir la angustia del tiempo transcurrido, aunque en su mayor parte, dicho tiempo constituya una tensa espera y no sucedan cambios importantes. Entonces cobra relevancia el tratamiento de las imágenes y sus perspectivas, pues es el manejo de ese lenguaje característico del cine lo que finalmente produce suspenso y captura la atención.
Por cierto, las actuaciones aportan mucho. Bill Skarsgård y Dacre Montgomery destacan gracias a la naturalidad con que enfrentan sus roles. Skarsgård transmite esa mezcla de ingenuidad y locura necesarias para llevar a cabo un acto de este tipo. Si bien nunca entramos en la mente de Tony, basta mirar sus movimientos para percibir incomodidad y sentir que algo no cuadra entre lo que piensa y lo que hace. Por otra parte, Montgomery reviste a su personaje de algo muy difícil de conseguir: esa aparente tranquilidad que muestra que la procesión va por dentro. Eso está en sus ojos, en su cara, en su gestualidad, no así en las pocas palabras que pronuncia a lo largo de su cautiverio. Colman Domingo y Al Pacino apoyan a los protagonistas con dos secundarios sólidos, demostrando el oficio de los años, esta vez en roles de soporte.
“Dead Man's Wire” es una agradable sorpresa. Su baja recaudación en taquilla no se condice con la calidad de su factura. Reitero, esta cinta vale por el viaje más que por la solución del enigma. Si no conoce los hechos, se va a sorprender con su final; y si los conoce, disfrutará del recorrido y de una recreación cuyos créditos finales incluyen algunas imágenes reales del suceso y que permiten ponderar el muy buen trabajo realizado.
Ficha técnica
Título original: Dead Man's Wire
Año: 2025
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Elevated Films, Pinstripes, Balcony 9 Productions, Co Created Media, Peak Distribution Partners, Edward R. Pressman Film, SIPUR, Va Bene Productions
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Secuestros / Desapariciones. Televisión. Años 70. Crimen
Guion: Austin Kolodney
Música: Danny Elfman
Fotografía: Arnaud Potier
Reparto: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes, Myha'la, Colman Domingo, Al Pacino
Dirección: Gus Van Sant
jueves, 20 de agosto de 2026
Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin
Este trabajo dirigido por Sabrina y Steven Gunnell contiene hermosos testimonios sobre el misterio del Sagrado Corazón de Jesús. Usando un formato documental combinado con recreaciones históricas, la película se basa en las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque, ocurridas entre 1673 y 1675 en Paray-le-Monial, Francia, para luego explorar numerosos ejemplos que llegan hasta nuestros días.
Quizá el aspecto más particular de la devoción al Sagrado Corazón sea precisamente su misterio. Sin embargo, esta cinta comienza recreando de manera directa lo sucedido en Paray-le-Monial, para luego explicar, a través de diversas voces, la trascendencia del hecho y su profundo significado. Si bien corresponde a una decisión editorial, esta elección dice mucho sobre la narrativa que sus autores han escogido para dar forma a la película.
Los diversos testimonios se suceden sin pausa. Las recreaciones sirven para separar algunas de las historias y también como complemento, pero el relato es asumido siempre en primera persona. La cercanía de este formato es innegable; sin embargo, tiende a ser cansador debido a la alta carga emocional que conlleva cada una de las situaciones expuestas en pantalla.
La enfermedad, la conversión juvenil, la mirada latina, la fe adulta y lo social son algunos de los temas que se abordan
a través de los casos individuales. Son preciosos, potentes y permiten apreciar de cerca cada detalle, cuyo punto de unión es siempre el Sagrado Corazón, eje claro de la acción de Jesús en estas personas, que transmiten su fe desde su propia experiencia.
Dicho lo anterior, los reparos que emergen no son de fondo, sino de forma. La elección narrativa obliga a un formato tradicional, es decir, a la exposición testimonial continua que, aunque deja entrever algunos espacios de apertura, como cuando se menciona que los casos de abuso duelen al Sagrado Corazón, vuelve siempre a un relato de conversión. Esta dinámica hace que el trabajo se sienta confesional y particularmente orientado a un público cercano a la Iglesia.
En el último tercio del filme, cuando vemos que se intercalan algunos episodios, los directores se embarcan en una nueva apertura: ejemplos del Sagrado Corazón en Buenos Aires, Normandía y El Salvador, además de su presencia durante la Primera Guerra Mundial. Comenzar este nuevo recorrido, que posteriormente conduce hacia el epílogo, no permite concluir adecuadamente pues, al abordar más temas, comprime demasiado un material rico en detalles que podría haber recibido un tratamiento diferente.
En síntesis, “Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin” es una película que, aun teniendo una bella factura y preciosos testimonios, no logra salir a las periferias. Sin duda, deja una sensación satisfactoria porque sus historias transmiten humanidad y fe a raudales. No obstante, me habría gustado que hubiese tomado más riesgos. El lenguaje cinematográfico permite ir más allá sin necesidad de ser tan explícito, para dejar espacio al descubrimiento y a la reflexión mediante el suspenso y el misterio, algo poco presente en este trabajo.
Ficha técnica
Título original: Sacré Coeur: Son règne n'a pas de fin
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Francia
Compañías: Krea Film-Makers, Canal+, Ciné+OCS, KTO, C8
Género: Documental | Religión
Guion: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell
Música: Thierry Malet
Fotografía: Matthieu Misiraca (B&W)
Reparto: Documental
Dirección: Sabrina & Steven Gunnell
Quizá el aspecto más particular de la devoción al Sagrado Corazón sea precisamente su misterio. Sin embargo, esta cinta comienza recreando de manera directa lo sucedido en Paray-le-Monial, para luego explicar, a través de diversas voces, la trascendencia del hecho y su profundo significado. Si bien corresponde a una decisión editorial, esta elección dice mucho sobre la narrativa que sus autores han escogido para dar forma a la película.
Los diversos testimonios se suceden sin pausa. Las recreaciones sirven para separar algunas de las historias y también como complemento, pero el relato es asumido siempre en primera persona. La cercanía de este formato es innegable; sin embargo, tiende a ser cansador debido a la alta carga emocional que conlleva cada una de las situaciones expuestas en pantalla.
La enfermedad, la conversión juvenil, la mirada latina, la fe adulta y lo social son algunos de los temas que se abordan
a través de los casos individuales. Son preciosos, potentes y permiten apreciar de cerca cada detalle, cuyo punto de unión es siempre el Sagrado Corazón, eje claro de la acción de Jesús en estas personas, que transmiten su fe desde su propia experiencia.
Dicho lo anterior, los reparos que emergen no son de fondo, sino de forma. La elección narrativa obliga a un formato tradicional, es decir, a la exposición testimonial continua que, aunque deja entrever algunos espacios de apertura, como cuando se menciona que los casos de abuso duelen al Sagrado Corazón, vuelve siempre a un relato de conversión. Esta dinámica hace que el trabajo se sienta confesional y particularmente orientado a un público cercano a la Iglesia.
En el último tercio del filme, cuando vemos que se intercalan algunos episodios, los directores se embarcan en una nueva apertura: ejemplos del Sagrado Corazón en Buenos Aires, Normandía y El Salvador, además de su presencia durante la Primera Guerra Mundial. Comenzar este nuevo recorrido, que posteriormente conduce hacia el epílogo, no permite concluir adecuadamente pues, al abordar más temas, comprime demasiado un material rico en detalles que podría haber recibido un tratamiento diferente.
En síntesis, “Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin” es una película que, aun teniendo una bella factura y preciosos testimonios, no logra salir a las periferias. Sin duda, deja una sensación satisfactoria porque sus historias transmiten humanidad y fe a raudales. No obstante, me habría gustado que hubiese tomado más riesgos. El lenguaje cinematográfico permite ir más allá sin necesidad de ser tan explícito, para dejar espacio al descubrimiento y a la reflexión mediante el suspenso y el misterio, algo poco presente en este trabajo.
Ficha técnica
Título original: Sacré Coeur: Son règne n'a pas de fin
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Francia
Compañías: Krea Film-Makers, Canal+, Ciné+OCS, KTO, C8
Género: Documental | Religión
Guion: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell
Música: Thierry Malet
Fotografía: Matthieu Misiraca (B&W)
Reparto: Documental
Dirección: Sabrina & Steven Gunnell
miércoles, 19 de agosto de 2026
LocaMente
¿Qué sucede en la mente de una pareja cuando se enfrentan a su primera cita? Esta es la premisa que esta película aborda desde una perspectiva diferente.
Después de reunirse en un bar, Lara -Pilar Fogliati- y Piero -Edoardo Leo- acuerdan su primera cita en casa de Lara. Ella, restauradora de muebles de 35 años, acaba de terminar una relación con un hombre casado; Piero, profesor de secundaria de 50 años, acaba de divorciarse y mantiene la custodia compartida de su pequeña hija. Ambos se ilusionan, pero arrastran temores que amenazan con hacer fracasar todo.
Con la descripción anterior, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la propuesta va un poco más allá. Al estilo de “Intensamente”, la novedad es que simultáneamente observamos cuatro personalidades dentro de Piero y otras cuatro dentro de Lara, todas luchando por el control de cada situación: la romántica, la racional, la insegura y la pasional discuten e intentan imponerse, desatando en su interior un torbellino de emociones imposible de controlar.
El formato, que resulta entretenido especialmente durante el primer tercio, tiende a repetirse, lo que lleva a perder un poco de interés. Los diálogos, agudos al comienzo, progresivamente se desdibujan al volverse más banales y subir de tono. Los compartimentos, marcados cada vez con más precisión, funcionan de forma independiente, alternándose en una secuencia continua que busca resolver el nudo central: saber si la cita tendrá éxito o fracasará.
En esta comedia romántica, el director Paolo Genovese se mueve con mucho cuidado. El estilo elegido, lo que podríamos denominar una obra de cámara, pues transcurre mayormente al interior de un departamento, marca límites muy claros. Ese es el lugar de la acción central, pero las mentes de ambos protagonistas constituyen otros dos escenarios que no son fáciles de configurar. En ese sentido, dos protagonistas y ocho actores de reparto parecen ser demasiados para tan poco espacio -físico y de metraje-, por lo que la construcción de personajes se ve naturalmente reducida.
Pilar Fogliati y Edoardo Leo tienen química y la transmiten con naturalidad, lo que ayuda a que la densidad dramática no resulte excesiva y podamos disfrutar de los momentos de distensión y los actos fallidos provocados por sus mentes. En esos momentos, la narración es ágil, pero el ritmo es desigual; hay momentos logrados y otros que se vuelven largos y predecibles.
Sin ser especialmente novedoso, este éxito de taquilla italiano del año 2025 resulta liviano y agradable. No se trata de un estudio de personalidades ni de algo totalmente desechable; es una cinta que, sin muchas pretensiones, se presenta como una distracción de la rutina diaria y que, en poco más de una hora y media, parece perfecta para disfrutarla durante un fin de semana.
Ficha técnica
Título original: Follemente
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Italia
Compañías: Lotus Productions. Distribuidora: Rai
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica
Guion: Isabella Aguilar, Lucia Calamaro, Paolo Costella, Paolo Genovese, Flaminia Gressi
Música: Maurizio Filardo
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Pilar Fogliati, Edoardo Leo, Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria
Dirección: Paolo Genovese
Después de reunirse en un bar, Lara -Pilar Fogliati- y Piero -Edoardo Leo- acuerdan su primera cita en casa de Lara. Ella, restauradora de muebles de 35 años, acaba de terminar una relación con un hombre casado; Piero, profesor de secundaria de 50 años, acaba de divorciarse y mantiene la custodia compartida de su pequeña hija. Ambos se ilusionan, pero arrastran temores que amenazan con hacer fracasar todo.
Con la descripción anterior, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la propuesta va un poco más allá. Al estilo de “Intensamente”, la novedad es que simultáneamente observamos cuatro personalidades dentro de Piero y otras cuatro dentro de Lara, todas luchando por el control de cada situación: la romántica, la racional, la insegura y la pasional discuten e intentan imponerse, desatando en su interior un torbellino de emociones imposible de controlar.
El formato, que resulta entretenido especialmente durante el primer tercio, tiende a repetirse, lo que lleva a perder un poco de interés. Los diálogos, agudos al comienzo, progresivamente se desdibujan al volverse más banales y subir de tono. Los compartimentos, marcados cada vez con más precisión, funcionan de forma independiente, alternándose en una secuencia continua que busca resolver el nudo central: saber si la cita tendrá éxito o fracasará.
En esta comedia romántica, el director Paolo Genovese se mueve con mucho cuidado. El estilo elegido, lo que podríamos denominar una obra de cámara, pues transcurre mayormente al interior de un departamento, marca límites muy claros. Ese es el lugar de la acción central, pero las mentes de ambos protagonistas constituyen otros dos escenarios que no son fáciles de configurar. En ese sentido, dos protagonistas y ocho actores de reparto parecen ser demasiados para tan poco espacio -físico y de metraje-, por lo que la construcción de personajes se ve naturalmente reducida.
Pilar Fogliati y Edoardo Leo tienen química y la transmiten con naturalidad, lo que ayuda a que la densidad dramática no resulte excesiva y podamos disfrutar de los momentos de distensión y los actos fallidos provocados por sus mentes. En esos momentos, la narración es ágil, pero el ritmo es desigual; hay momentos logrados y otros que se vuelven largos y predecibles.
Sin ser especialmente novedoso, este éxito de taquilla italiano del año 2025 resulta liviano y agradable. No se trata de un estudio de personalidades ni de algo totalmente desechable; es una cinta que, sin muchas pretensiones, se presenta como una distracción de la rutina diaria y que, en poco más de una hora y media, parece perfecta para disfrutarla durante un fin de semana.
Ficha técnica
Título original: Follemente
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Italia
Compañías: Lotus Productions. Distribuidora: Rai
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica
Guion: Isabella Aguilar, Lucia Calamaro, Paolo Costella, Paolo Genovese, Flaminia Gressi
Música: Maurizio Filardo
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Pilar Fogliati, Edoardo Leo, Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria
Dirección: Paolo Genovese
sábado, 1 de agosto de 2026
La Odisea
¡Monumental!
El director Christopher Nolan regresa para sorprendernos con una especial versión del antiguo poema épico griego de Homero, “La Odisea”. La dificultad manifiesta de llevar a la pantalla grande un clásico de la literatura universal es sorteada por Nolan de manera brillante, no solo por la elaboración de una atractiva narrativa, sino también por su refinado gusto estético y su amplia comprensión del lenguaje cinematográfico. Vamos por partes.
Sintetizando una historia extensa y con muchos detalles, “La Odisea” trata del viaje de regreso del rey Odiseo a Ítaca, luego de veinte años de ausencia. Durante ese tiempo transcurre la guerra de Troya y, posteriormente, una serie de aventuras que llevan a Odiseo a enfrentarse con dioses hostiles y criaturas mitológicas que amenazan su vida y le impiden cumplir su propósito. Con audacia, ingenio y valentía, Odiseo debe superar cada una de las pruebas para regresar a su reino.
Hay un aspecto en el cine de Christopher Nolan en el que vale la pena profundizar y es el que se refiere al tiempo. En varias de sus películas anteriores, ese tiempo y su medición son fundamentales. Aquí, en “La Odisea”, también se encuentra presente, sin embargo, adquiere otra dimensión. Sin ser obsesivo como en “Dunkerque” o “Interestelar”, este factor se expresa en los años transcurridos y su milimétrica condensación en un relato de un poco menos de tres horas. Nolan, además, construye los personajes a partir de esa base, pues los configura mediante analepsis que, cada vez que aparecen, profundizan y agregan nuevas capas.
El elenco elegido es otro de los puntos fuertes de “La Odisea”. La elección de Matt Damon para representar a Odiseo no puede ser más acertada. Damon consigue cabalmente esa combinación de fortaleza y delgadez, para la que debió someterse a una dieta estricta y rigurosa, y logra separarse en forma clara de otros roles al asumir un papel diferente a lo habitual. En otras palabras, enfrenta un enorme desafío y obtiene un éxito rotundo que, seguramente, le traerá abundantes nominaciones y premios. Anne Hathaway, frecuente colaboradora del director, también vuela alto. Encarnando a Penélope, la actriz comparte su carisma para dotar a la reina de un aire melancólico y, a la vez, esperanzado que traspasa la historia y es, a su vez, el imán alrededor del cual gira la historia en Ítaca. Tom Holland, quien al comienzo no convence del todo como Telémaco, el príncipe heredero, supera una fase inicial algo débil para imponerse en el tercio final, con un carácter y una convicción que logran dejar atrás cualquier atisbo juvenil. Robert Pattinson, en la piel de Antinous, uno de los pretendientes de Penélope, construye a un antagonista de manual, un personaje oscuro y sórdido que intenta aprovechar cualquier vulnerabilidad, pero sin exponerse abiertamente. Otra parte importante del elenco, tan extenso como sólido, se encuentra conformado por Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, quienes, con decididas intervenciones, entregan caracterizaciones destacadas en momentos clave, mostrando una diversidad propia de los tiempos actuales.
“La Odisea” es Christopher Nolan en estado puro. La filmación es impresionante. La decisión de rodar en cámaras IMAX de 70mm, sumada a la búsqueda de locaciones reales amplias y hermosas, aportan al filme una naturalidad de la que es difícil sustraerse. Parece necesario apelar a lo verdadero en un mundo cada vez más devorado por lo artificial. Este rescate prioritario de la esencia del cine, donde no solo se trata de contar bien una historia, sino también de realizarla tomando en cuenta todos los elementos audiovisuales que implica este arte, es probablemente lo más valioso de este trabajo. Cada mínimo detalle está pensado: cada ángulo, cada toma. Desde las épicas batallas hasta la escena más íntima, todo está calculado y desarrollado con una precisión de relojería. Hay un gran trabajo de edición y montaje, acompañado por una banda sonora, compuesta por Ludwig Göransson, que no se escabulle, sino que acompaña cada cuadro y cada secuencia del metraje.
En síntesis, “La Odisea”, ya está transformándose en un hito. Fuera de su éxito en la taquilla, ha despertado una gran curiosidad por volver a la fuente, al poema original, tanto a su lectura como a su análisis. También ha generado polémica, cómo no, en torno a la fidelidad a tal o cual traducción o versión. En todo caso, sorprende constatar que aún existen muchísimas personas dispuestas a vivir la experiencia del cine. No es menor. Son casi tres horas de un contenido largo, muy largo y sin pausa, lo que en tiempos actuales va totalmente a contra corriente de aquellos “reels” de 30 segundos que pasan y pasan mientras desplazamos la pantalla de nuestros teléfonos.
¡Maravilloso! Esto es el cine: experiencia y vivencia, algo que solo una buena sala de cine puede entregar a la altura de un artista como Christopher Nolan, quien ya es, en sí mismo, una leyenda.
Ficha técnica
Título original: The Odyssey
Año: 2026
Duración: 172 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Aventuras. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología. Aventuras marinas. Cine épico
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron
Dirección: Christopher Nolan
El director Christopher Nolan regresa para sorprendernos con una especial versión del antiguo poema épico griego de Homero, “La Odisea”. La dificultad manifiesta de llevar a la pantalla grande un clásico de la literatura universal es sorteada por Nolan de manera brillante, no solo por la elaboración de una atractiva narrativa, sino también por su refinado gusto estético y su amplia comprensión del lenguaje cinematográfico. Vamos por partes.
Sintetizando una historia extensa y con muchos detalles, “La Odisea” trata del viaje de regreso del rey Odiseo a Ítaca, luego de veinte años de ausencia. Durante ese tiempo transcurre la guerra de Troya y, posteriormente, una serie de aventuras que llevan a Odiseo a enfrentarse con dioses hostiles y criaturas mitológicas que amenazan su vida y le impiden cumplir su propósito. Con audacia, ingenio y valentía, Odiseo debe superar cada una de las pruebas para regresar a su reino.
Hay un aspecto en el cine de Christopher Nolan en el que vale la pena profundizar y es el que se refiere al tiempo. En varias de sus películas anteriores, ese tiempo y su medición son fundamentales. Aquí, en “La Odisea”, también se encuentra presente, sin embargo, adquiere otra dimensión. Sin ser obsesivo como en “Dunkerque” o “Interestelar”, este factor se expresa en los años transcurridos y su milimétrica condensación en un relato de un poco menos de tres horas. Nolan, además, construye los personajes a partir de esa base, pues los configura mediante analepsis que, cada vez que aparecen, profundizan y agregan nuevas capas.
El elenco elegido es otro de los puntos fuertes de “La Odisea”. La elección de Matt Damon para representar a Odiseo no puede ser más acertada. Damon consigue cabalmente esa combinación de fortaleza y delgadez, para la que debió someterse a una dieta estricta y rigurosa, y logra separarse en forma clara de otros roles al asumir un papel diferente a lo habitual. En otras palabras, enfrenta un enorme desafío y obtiene un éxito rotundo que, seguramente, le traerá abundantes nominaciones y premios. Anne Hathaway, frecuente colaboradora del director, también vuela alto. Encarnando a Penélope, la actriz comparte su carisma para dotar a la reina de un aire melancólico y, a la vez, esperanzado que traspasa la historia y es, a su vez, el imán alrededor del cual gira la historia en Ítaca. Tom Holland, quien al comienzo no convence del todo como Telémaco, el príncipe heredero, supera una fase inicial algo débil para imponerse en el tercio final, con un carácter y una convicción que logran dejar atrás cualquier atisbo juvenil. Robert Pattinson, en la piel de Antinous, uno de los pretendientes de Penélope, construye a un antagonista de manual, un personaje oscuro y sórdido que intenta aprovechar cualquier vulnerabilidad, pero sin exponerse abiertamente. Otra parte importante del elenco, tan extenso como sólido, se encuentra conformado por Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, quienes, con decididas intervenciones, entregan caracterizaciones destacadas en momentos clave, mostrando una diversidad propia de los tiempos actuales.
“La Odisea” es Christopher Nolan en estado puro. La filmación es impresionante. La decisión de rodar en cámaras IMAX de 70mm, sumada a la búsqueda de locaciones reales amplias y hermosas, aportan al filme una naturalidad de la que es difícil sustraerse. Parece necesario apelar a lo verdadero en un mundo cada vez más devorado por lo artificial. Este rescate prioritario de la esencia del cine, donde no solo se trata de contar bien una historia, sino también de realizarla tomando en cuenta todos los elementos audiovisuales que implica este arte, es probablemente lo más valioso de este trabajo. Cada mínimo detalle está pensado: cada ángulo, cada toma. Desde las épicas batallas hasta la escena más íntima, todo está calculado y desarrollado con una precisión de relojería. Hay un gran trabajo de edición y montaje, acompañado por una banda sonora, compuesta por Ludwig Göransson, que no se escabulle, sino que acompaña cada cuadro y cada secuencia del metraje.
En síntesis, “La Odisea”, ya está transformándose en un hito. Fuera de su éxito en la taquilla, ha despertado una gran curiosidad por volver a la fuente, al poema original, tanto a su lectura como a su análisis. También ha generado polémica, cómo no, en torno a la fidelidad a tal o cual traducción o versión. En todo caso, sorprende constatar que aún existen muchísimas personas dispuestas a vivir la experiencia del cine. No es menor. Son casi tres horas de un contenido largo, muy largo y sin pausa, lo que en tiempos actuales va totalmente a contra corriente de aquellos “reels” de 30 segundos que pasan y pasan mientras desplazamos la pantalla de nuestros teléfonos.
¡Maravilloso! Esto es el cine: experiencia y vivencia, algo que solo una buena sala de cine puede entregar a la altura de un artista como Christopher Nolan, quien ya es, en sí mismo, una leyenda.
Ficha técnica
Título original: The Odyssey
Año: 2026
Duración: 172 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Aventuras. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología. Aventuras marinas. Cine épico
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron
Dirección: Christopher Nolan
Política de Privacidad y Tratamiento de Datos Personales
Última actualización: 23 de Septiembre 2026
1. Responsable del tratamiento
El responsable del tratamiento de los datos personales asociados al sitio web www.carloscorrea.cl es Carlos Correa Acuña.
Para consultas relacionadas con esta política o para ejercer los derechos establecidos en la legislación sobre protección de datos personales, puede contactarse a:
Correo electrónico: carlos.correa@gmail.com
2. Sobre este sitio
CarlosCorrea.cl es un sitio de carácter editorial dedicado principalmente a la publicación de críticas, comentarios y contenidos relacionados con cine y cultura.
El sitio no mantiene actualmente sistemas de registro de usuarios, comercio electrónico, formularios de contacto, boletines de correo electrónico ni programas de publicidad dirigidos a sus visitantes.
5. Google Analytics
CarlosCorrea.cl utiliza Google Analytics 4, servicio proporcionado por Google, para obtener estadísticas sobre la utilización del sitio y conocer el comportamiento general de navegación de sus visitantes.
Google Analytics utiliza cookies, entre ellas _ga y _ga_<ID>, destinadas a funciones de medición y mantenimiento de la sesión.
Este servicio puede recoger información relacionada con la navegación, como estadísticas de sesión, información sobre el dispositivo y navegador y ubicación geográfica aproximada.
En la configuración actual de Google Analytics, los datos de eventos tienen un período de conservación configurado de 2 meses, mientras que los datos asociados a usuarios tienen un período de conservación configurado de 14 meses.
El tratamiento realizado por Google se encuentra además sujeto a las políticas y condiciones de privacidad de dicho proveedor.
6. Comentarios y reCAPTCHA
El sitio utiliza el sistema de comentarios proporcionado por Blogger/Google.
Cuando una persona participa voluntariamente en los comentarios, pueden ser tratados los datos que proporcione mediante dicho sistema, además de la información técnica necesaria para gestionar y proteger el servicio.
Para prevenir spam y actividades automatizadas pueden utilizarse mecanismos de verificación proporcionados por Google, incluido reCAPTCHA.
El tratamiento realizado directamente por Google o Blogger se encuentra sujeto, además, a las políticas de privacidad y condiciones de los respectivos servicios.
7. Contenidos de terceros y Spotify
Algunas publicaciones pueden incorporar contenidos o reproductores proporcionados por terceros, entre ellos Spotify.
La interacción con estos contenidos puede implicar el uso de cookies u otras tecnologías y el tratamiento de determinados datos de navegación por parte del proveedor correspondiente.
Los tratamientos realizados directamente por estos terceros se encuentran sujetos a sus respectivas políticas de privacidad y condiciones de uso.
8. Cookies y tecnologías similares
CarlosCorrea.cl utiliza cookies y tecnologías similares para determinadas funciones del sitio y para obtener estadísticas de navegación.
Entre ellas se encuentran las cookies utilizadas por Google Analytics y, cuando corresponde, las tecnologías asociadas a servicios de terceros incorporados en el sitio.
Las cookies pueden ser administradas mediante la configuración del navegador utilizado por cada persona.
La incorporación de nuevas tecnologías o servicios que impliquen tratamientos adicionales podrá dar lugar a la actualización de esta política y, cuando corresponda, a la adopción de mecanismos adicionales de información o consentimiento.
9. Terceros y transferencias internacionales
Para determinadas funciones del sitio se utilizan servicios proporcionados por terceros, principalmente Google y Spotify.
Estos proveedores pueden realizar tratamientos de datos personales en sus propias infraestructuras y fuera de Chile.
Cuando exista una transferencia internacional de datos personales, ésta se realizará conforme a los mecanismos y garantías establecidos por la Ley N° 21.719 y se informará de acuerdo con las exigencias aplicables.
10. Conservación de los datos
Los datos personales serán conservados durante el período necesario para cumplir las finalidades para las cuales fueron tratados, salvo que exista una obligación legal que justifique un período mayor.
Para Google Analytics se aplican los períodos de conservación señalados en el apartado correspondiente.
Los comentarios publicados podrán permanecer disponibles mientras formen parte del contenido del sitio, sin perjuicio de las solicitudes de supresión que correspondan conforme a la legislación aplicable.
11. Seguridad
CarlosCorrea.cl aplica medidas técnicas y organizativas destinadas a proteger los datos personales frente a tratamientos no autorizados o ilícitos, pérdida, filtración, alteración, acceso no autorizado, daño o destrucción.
Las medidas de seguridad se adoptan considerando la naturaleza de los datos, las finalidades del tratamiento y los riesgos asociados, y serán revisadas cuando resulte necesario.
12. Derechos de los titulares
Las personas cuyos datos personales sean tratados podrán ejercer, de acuerdo con la Ley N° 21.719, los derechos que correspondan, incluyendo:
acceso a sus datos personales;
rectificación;
supresión;
oposición al tratamiento;
portabilidad, cuando corresponda;
retiro del consentimiento cuando el tratamiento se base en éste.
El titular podrá asimismo solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y, cuando corresponda, sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
13. Cómo ejercer los derechos
Las solicitudes relacionadas con los derechos sobre datos personales podrán enviarse a:
carlos.correa@gmail.com
La solicitud deberá identificar al solicitante, indicar el derecho que desea ejercer y señalar los datos o tratamiento al que se refiere.
Si el responsable rechaza o no responde oportunamente una solicitud, el titular podrá recurrir ante la Agencia de Protección de Datos Personales, conforme al procedimiento establecido por la legislación vigente.
14. Decisiones automatizadas y elaboración de perfiles
CarlosCorrea.cl no realiza decisiones individuales automatizadas ni elaboración de perfiles que produzcan efectos jurídicos o afecten significativamente a las personas.
15. Actualización de esta política
Esta política podrá ser modificada cuando resulte necesario para reflejar cambios en el sitio, en los servicios utilizados o en la legislación aplicable.
La versión vigente permanecerá permanentemente disponible en www.carloscorrea.cl.
Carlos Correa Acuña
carlos.correa@gmail.com
1. Responsable del tratamiento
El responsable del tratamiento de los datos personales asociados al sitio web www.carloscorrea.cl es Carlos Correa Acuña.
Para consultas relacionadas con esta política o para ejercer los derechos establecidos en la legislación sobre protección de datos personales, puede contactarse a:
Correo electrónico: carlos.correa@gmail.com
2. Sobre este sitio
CarlosCorrea.cl es un sitio de carácter editorial dedicado principalmente a la publicación de críticas, comentarios y contenidos relacionados con cine y cultura.
El sitio no mantiene actualmente sistemas de registro de usuarios, comercio electrónico, formularios de contacto, boletines de correo electrónico ni programas de publicidad dirigidos a sus visitantes.
3. Datos personales que pueden ser tratados
Dependiendo de la forma en que una persona utilice el sitio, pueden ser tratados:
datos técnicos asociados a la navegación, como información sobre dispositivo, navegador, páginas consultadas y sesiones;
identificadores asociados a cookies y tecnologías similares;
información estadística relacionada con la utilización del sitio;
información que una persona proporcione voluntariamente al participar en los comentarios.
Los datos tratados provienen principalmente de la navegación e interacción de los propios titulares con el sitio y, cuando corresponde, de los servicios tecnológicos de terceros incorporados en él.
Los datos son tratados únicamente en la medida necesaria para las finalidades señaladas en esta política.
4. Finalidades y bases de legitimidad
Los datos pueden ser tratados para:
permitir el funcionamiento y mantenimiento del sitio;
mantener la seguridad y prevenir spam, abusos o actividades automatizadas;
gestionar los comentarios realizados por los visitantes;
obtener estadísticas sobre la utilización del sitio;
conocer qué contenidos generan interés y mejorar los contenidos y el funcionamiento del sitio;
permitir la reproducción de contenidos proporcionados por terceros que se incorporen a determinadas publicaciones.
El tratamiento se realizará sobre las bases de legitimidad contempladas en la Ley N° 21.719.
En particular, el tratamiento destinado a obtener estadísticas de utilización del sitio y mejorar sus contenidos y funcionamiento se fundamenta en el interés legítimo del responsable, consistente en conocer el uso general del sitio, evaluar el interés por sus contenidos y mejorar su funcionamiento y oferta editorial. Este tratamiento se realiza considerando su naturaleza, sus finalidades limitadas y las medidas adoptadas para reducir su impacto sobre los titulares.
El titular podrá solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
Cuando un tratamiento requiera consentimiento, éste será solicitado en los términos establecidos por la legislación vigente y podrá ser retirado en cualquier momento, sin afectar la licitud del tratamiento realizado previamente sobre esa base.
Dependiendo de la forma en que una persona utilice el sitio, pueden ser tratados:
datos técnicos asociados a la navegación, como información sobre dispositivo, navegador, páginas consultadas y sesiones;
identificadores asociados a cookies y tecnologías similares;
información estadística relacionada con la utilización del sitio;
información que una persona proporcione voluntariamente al participar en los comentarios.
Los datos tratados provienen principalmente de la navegación e interacción de los propios titulares con el sitio y, cuando corresponde, de los servicios tecnológicos de terceros incorporados en él.
Los datos son tratados únicamente en la medida necesaria para las finalidades señaladas en esta política.
4. Finalidades y bases de legitimidad
Los datos pueden ser tratados para:
permitir el funcionamiento y mantenimiento del sitio;
mantener la seguridad y prevenir spam, abusos o actividades automatizadas;
gestionar los comentarios realizados por los visitantes;
obtener estadísticas sobre la utilización del sitio;
conocer qué contenidos generan interés y mejorar los contenidos y el funcionamiento del sitio;
permitir la reproducción de contenidos proporcionados por terceros que se incorporen a determinadas publicaciones.
El tratamiento se realizará sobre las bases de legitimidad contempladas en la Ley N° 21.719.
En particular, el tratamiento destinado a obtener estadísticas de utilización del sitio y mejorar sus contenidos y funcionamiento se fundamenta en el interés legítimo del responsable, consistente en conocer el uso general del sitio, evaluar el interés por sus contenidos y mejorar su funcionamiento y oferta editorial. Este tratamiento se realiza considerando su naturaleza, sus finalidades limitadas y las medidas adoptadas para reducir su impacto sobre los titulares.
El titular podrá solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
Cuando un tratamiento requiera consentimiento, éste será solicitado en los términos establecidos por la legislación vigente y podrá ser retirado en cualquier momento, sin afectar la licitud del tratamiento realizado previamente sobre esa base.
5. Google Analytics
CarlosCorrea.cl utiliza Google Analytics 4, servicio proporcionado por Google, para obtener estadísticas sobre la utilización del sitio y conocer el comportamiento general de navegación de sus visitantes.
Google Analytics utiliza cookies, entre ellas _ga y _ga_<ID>, destinadas a funciones de medición y mantenimiento de la sesión.
Este servicio puede recoger información relacionada con la navegación, como estadísticas de sesión, información sobre el dispositivo y navegador y ubicación geográfica aproximada.
En la configuración actual de Google Analytics, los datos de eventos tienen un período de conservación configurado de 2 meses, mientras que los datos asociados a usuarios tienen un período de conservación configurado de 14 meses.
El tratamiento realizado por Google se encuentra además sujeto a las políticas y condiciones de privacidad de dicho proveedor.
6. Comentarios y reCAPTCHA
El sitio utiliza el sistema de comentarios proporcionado por Blogger/Google.
Cuando una persona participa voluntariamente en los comentarios, pueden ser tratados los datos que proporcione mediante dicho sistema, además de la información técnica necesaria para gestionar y proteger el servicio.
Para prevenir spam y actividades automatizadas pueden utilizarse mecanismos de verificación proporcionados por Google, incluido reCAPTCHA.
El tratamiento realizado directamente por Google o Blogger se encuentra sujeto, además, a las políticas de privacidad y condiciones de los respectivos servicios.
7. Contenidos de terceros y Spotify
Algunas publicaciones pueden incorporar contenidos o reproductores proporcionados por terceros, entre ellos Spotify.
La interacción con estos contenidos puede implicar el uso de cookies u otras tecnologías y el tratamiento de determinados datos de navegación por parte del proveedor correspondiente.
Los tratamientos realizados directamente por estos terceros se encuentran sujetos a sus respectivas políticas de privacidad y condiciones de uso.
8. Cookies y tecnologías similares
CarlosCorrea.cl utiliza cookies y tecnologías similares para determinadas funciones del sitio y para obtener estadísticas de navegación.
Entre ellas se encuentran las cookies utilizadas por Google Analytics y, cuando corresponde, las tecnologías asociadas a servicios de terceros incorporados en el sitio.
Las cookies pueden ser administradas mediante la configuración del navegador utilizado por cada persona.
La incorporación de nuevas tecnologías o servicios que impliquen tratamientos adicionales podrá dar lugar a la actualización de esta política y, cuando corresponda, a la adopción de mecanismos adicionales de información o consentimiento.
9. Terceros y transferencias internacionales
Para determinadas funciones del sitio se utilizan servicios proporcionados por terceros, principalmente Google y Spotify.
Estos proveedores pueden realizar tratamientos de datos personales en sus propias infraestructuras y fuera de Chile.
Cuando exista una transferencia internacional de datos personales, ésta se realizará conforme a los mecanismos y garantías establecidos por la Ley N° 21.719 y se informará de acuerdo con las exigencias aplicables.
10. Conservación de los datos
Los datos personales serán conservados durante el período necesario para cumplir las finalidades para las cuales fueron tratados, salvo que exista una obligación legal que justifique un período mayor.
Para Google Analytics se aplican los períodos de conservación señalados en el apartado correspondiente.
Los comentarios publicados podrán permanecer disponibles mientras formen parte del contenido del sitio, sin perjuicio de las solicitudes de supresión que correspondan conforme a la legislación aplicable.
11. Seguridad
CarlosCorrea.cl aplica medidas técnicas y organizativas destinadas a proteger los datos personales frente a tratamientos no autorizados o ilícitos, pérdida, filtración, alteración, acceso no autorizado, daño o destrucción.
Las medidas de seguridad se adoptan considerando la naturaleza de los datos, las finalidades del tratamiento y los riesgos asociados, y serán revisadas cuando resulte necesario.
12. Derechos de los titulares
Las personas cuyos datos personales sean tratados podrán ejercer, de acuerdo con la Ley N° 21.719, los derechos que correspondan, incluyendo:
acceso a sus datos personales;
rectificación;
supresión;
oposición al tratamiento;
portabilidad, cuando corresponda;
retiro del consentimiento cuando el tratamiento se base en éste.
El titular podrá asimismo solicitar información sobre el tratamiento que le afecte y, cuando corresponda, sobre el interés legítimo utilizado como base de legitimidad.
13. Cómo ejercer los derechos
Las solicitudes relacionadas con los derechos sobre datos personales podrán enviarse a:
carlos.correa@gmail.com
La solicitud deberá identificar al solicitante, indicar el derecho que desea ejercer y señalar los datos o tratamiento al que se refiere.
Si el responsable rechaza o no responde oportunamente una solicitud, el titular podrá recurrir ante la Agencia de Protección de Datos Personales, conforme al procedimiento establecido por la legislación vigente.
14. Decisiones automatizadas y elaboración de perfiles
CarlosCorrea.cl no realiza decisiones individuales automatizadas ni elaboración de perfiles que produzcan efectos jurídicos o afecten significativamente a las personas.
15. Actualización de esta política
Esta política podrá ser modificada cuando resulte necesario para reflejar cambios en el sitio, en los servicios utilizados o en la legislación aplicable.
La versión vigente permanecerá permanentemente disponible en www.carloscorrea.cl.
Carlos Correa Acuña
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