lunes, 18 de mayo de 2026
El diablo viste a la moda 2
Andy ha consolidado una carrera periodística de excelencia en Nueva York y acaba de recibir un galardón importante. Sin embargo, en el mismo momento de la gala de premiación, se entera que ha sido despedida junto con todo el equipo de redactores. Miranda, por su parte, sigue al mando de Runway pero ya nada es como antes. Los presupuestos no son los mismos, la obligación de migrar al entorno digital y las tendencias actuales llevan a actuar rápido. La publicación de un artículo no verificado detona una bomba mediática provoca una serie de cancelaciones en redes sociales. Crisis para ambas: Andy sin trabajo y Miranda cuestionada.
Sin adelantar más acerca de la trama, esta segunda parte de “The Devil Wears Prada” se sitúa en un ambiente distinto, más moderno, plenamente inserta en el contexto actual y se atreve a explorar varios tópicos, en especial los referidos al periodismo, la moda, el glamour y los grandes poderes económicos. La cinta, además, retrata muy bien la crisis de la industria periodística de los medios de investigación y los contenidos de entretenimiento, centrando la atención en la migración de lo tradicional a las plataformas de internet y los cambios inevitables que eso implica.
El guion de Aline Brosh McKenna es bien dirigido por David Frankel. Por momentos resulta dinámico y vibrante, y en otros intercala espacios justos para la reflexión junto con usar diversos toques de humor para conectar diferentes secuencias. De esa forma, críticas importantes respecto a los necesarios patrocinios o a las complejas negociaciones económicas, no desentonan ni tampoco se roban el protagonismo. En otras palabras, no son lo central pero tampoco adornos, porque, con su particular forma, la película se encarga de poner en tela de juicio y desnudar lo que vivimos actualmente.
Si tuviera que describir en dos palabras esta entrega, estas serían entretenida e inteligente. Inteligente porque es capaz de sintetizar una gran cantidad de elementos, ponerlos sobre la mesa sin caricaturizarlos demasiado y generar reflexión; y entretenida, porque el metraje vuela, es ágil en todo sentido y cumple ampliamente sus expectativas.
Más allá de la entretención, hay elementos de fondo. Es muy interesante la representación del momento presente en la industria de medios. Los cambios profundos, los recortes presupuestarios, la mutación del modelo de negocios, la transición generacional y la diversidad de rumbos genera una incertidumbre mayúscula que posiblemente carece de respuestas. Por otro lado, la tensión entre el llamado periodismo serio y aquel que cubre moda y glamour, parece todavía más evidente, aunque ambos, por igual, se vean reducidos -como resume Nigel (Stanley Tucci), la mano derecha de Miranda- a ser consumidos mientras se orina.
La película se sumerge también en los dilemas de sus protagonistas y en sus decisiones. Esto lo vemos con sus personajes, tanto principales como secundarios, donde las intenciones -y también las dobles- chocan contra la bondad mientras el arribismo se funde con la ambición de poder y los códigos éticos se vulneran fácilmente con tal de conseguir un buen resultado económico.
En actuaciones, este filme es una delicia. Meryl Streep parece insuperable en su rol. ¿Cómo es Miranda hoy? Por cierto, si se mantuviera igual a la de hace 20 años no solo sería cancelada, sería demandada por acoso y seguramente despedida. La adaptación es necesaria e indispensable, pero obviamente sin perder su esencia. Streep lo hace genial, con picardía, guarda silencio, pero se impone por presencia, con una ceja levantada, una mirada o un movimiento sutil de labios. ¡Insuperable! Anne Hathaway es su complemento perfecto, porque ya no es la torpe asistente de la primera versión sino que ahora es una periodista segura de sí misma. Pero ojo, ante Miranda, ante esos ojos y ante esa presencia, las dudas vuelven y debe luchar interiormente por conseguir su mejor versión. Stanley Tucci, por su parte, despliega un rol tan especial como encantador, siempre dispuesto sin querer robar protagonismo. Emily Blunt es quizá quien más se aleja de los parámetros, potenciando lo competitivo de su personaje y sumando una cuota de ambición mayor que la ubica en un rol más antagónico.
Son muchos los detalles y cuidados que la producción logra en este trabajo. La fotografía de Nueva York es hermosa, los escenarios, un lujo, los guiños a un sinfin de temáticas abundan y muchísimos cameos pululan durante el metraje. Pese a ello, no entiendo la decisión de tener un cuarteto de cuerdas notoriamente simulado. ¿Por qué? No cuesta nada tener músicos de verdad, que toquen de verdad. Sí, quizá es un detalle, pero no coincide con el gran esfuerzo que se despliega en otros ámbitos, relegando el tema musical a una división inferior. ¡Una pena!
“The Devil Wears Prada 2” es puro entretenimiento y abre varias lecturas interesantes. La sensación es que seguramente olvidaremos pronto las historias y los detalles, pero el gusto y esa sensación que deja, posiblemente nos acompañará más tiempo del que imaginamos. Si recordamos la primera como si fuera ayer, esta se suma a ese recuerdo, aporta novedades y renueva de buena forma la franquicia. ¿Una tercera? ¿Por qué no?, pero que por favor no pasen 20 años.
Ficha técnica
Título original: The Devil Wears Prada 2
Año: 2026
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: 20th Century Studios, Sunswept Entertainment, Wendy Finerman Productions. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Moda. Trabajo/empleo. Secuela
Guion: Aline Brosh McKenna. Novela: Lauren Weisberger
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Florian Ballhaus
Reparto: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Stanley Tucci
Dirección: David Frankel
viernes, 15 de mayo de 2026
En la Zona Gris
Lidera la operación Rachel Wild -Eiza González-, una abogada experta que, según ella misma explica, no tiene problemas en actuar por vías legales o ilegales. Hábil negociando -lo constatamos desde su primer diálogo con Rosamund Pike, en el rol de su mandante-, Rachel sabe que tiene respaldo de sobra para actuar. Esta confianza proviene de contar con un par de hombres entrenados en condiciones extremas: Sid -Henry Cavill- y Bronco -Jake Gyllenhaal-, dos agentes de élite y líderes de un equipo altamente preparado que posee recursos prácticamente ilimitados.
¿Cuál es la misión? Lograr que Manny Salazar -Carlos Bardem-, un reconocido narcotraficante, devuelva lo que ha robado. Parece sencillo, pero no lo es, porque Salazar se refugia en una isla que controla a su antojo, protegido por decenas de personas y por un sistema corrupto que involucra incluso a la policía local. El escenario queda definido; la premisa es clara y desde ese momento comienza la acción.
El estilo de Guy Ritchie brilla en este filme que avanza de manera implacable. Con mucho diálogo para explicar diferentes aspectos de una trama que, por momentos, parece más compleja de lo que realmente es, el trabajo se va construyendo en torno a la planificación de los diferentes escenarios que el equipo debe prever. Como el objetivo apunta a una reunión presencial entre Salazar y Wild, se deben considerar todas las posibles rutas de extracción, es decir, anticipar todo como si se tratara de un intenso duelo de ajedrez, salvo que esta vez es entre dos equipos rivales letales.
La química entre los protagonistas es innegable. Eiza González, con carisma y autoridad, resulta creíble como cerebro operacional. Combinando fuerza y delicadeza, no dudamos de que ella está a cargo de todo, aunque por momentos se vea tan vulnerable como una princesa que debe ser rescatada por un príncipe azul. Por otra parte, tanto Henry Cavill como Jake Gyllenhaal deciden ubicarse un poco más atrás para liderar las operaciones en terreno, creando una dinámica particular difícil de describir, pero que resulta bastante funcional para el relato.
Esta película resulta ágil, entretenida y sin margen para pestañear, porque no solo se trata del riesgo de perderse algún detalle o de no entender el volumen de información que maneja. Hay algo más que atrapa en esta cinta y que es necesario destacar: la edición. El ritmo que imprime Martin Walsh al metraje es impresionante. La continuidad entre tomas, la utilización de drones al servicio de la historia y los enlaces de las secuencias resultan gratamente sorprendentes. Solo un ejemplo: cuando una motocicleta salta al vacío, lleva cierta velocidad de desplazamiento. Cuando la escena pasa al plano contrario, mantener esa misma velocidad no es algo frecuente, pero aquí funciona perfectamente. Está bien, es un detalle, pero en esta producción existe el cuidado técnico y el resultado se nota.
“In the Grey”, funciona perfectamente como un espectáculo que nos lleva al borde del asiento aunque sus giros no sean tan bruscos o podamos anticipar ciertas cosas. No importa. Lo que buscamos es sumergirnos en la historia y disfrutar de un espectáculo que capture los sentidos. Guy Ritchie lo consigue con esta película en solo 100 minutos, sin innovar demasiado pero manteniendo su sello característico con eficacia.
Ficha técnica
Título original: In the Grey
Año: 2026
País: Reino Unido
Compañías: Black Bear, Yellow Camel Studios
Género: Thriller. Acción. Drama | Espionaje. Ejército. Robos & Atracos
Guion: Guy Ritchie, Paul Tamasy, Eric Johnson
Música: Christopher Benstead
Reparto: Henry Cavill, Jake Gyllenhaal, Eiza González, Kristofer Hivju, Fisher Stevens, Rosamund Pike
Edición: Martin Walsh
Dirección: Guy Ritchie
miércoles, 13 de mayo de 2026
Volcán: Fuego bajo Tierra
Pasamos a la acción. Un fuerte sismo -más bien, un terremoto- despierta a Anna -Vigdís Hrefna Pálsdóttir-, una reconocida experta volcánica que trabaja en el consejo de la ciudad. Los movimientos tectónicos son comunes en la zona, sin embargo, se han intensificado en el último tiempo.
Anna vive con su marido Kristinn -Joi Johannsson- y su pequeña hija Salka -Steinunn Kaldal Jakobsdóttir-, pero su mayor conexión no es la familia, sino el trabajo. No descansa, no se desconecta, está siempre pendiente; al primer aviso, se pone en camino a su oficina, o bien, está dispuesta a salir a terreno. Esta explosión ocurrió en el mar y se debe sobrevolar el sector para evaluar la magnitud y posibles consecuencias. Un viaje en helicóptero, imágenes impactantes y vuelve la música. Solo hay un elemento adicional: les acompaña Thomas -Pilou Asbæk-, un experto fotógrafo, un artista visual, quien comienza a cubrir los sucesos.
Basada en la novela de Sigríður Hagalín Björnsdóttir, la directora Ugla Hauksdóttir describe el problema y centra la atención en la forma de enfrentarlo. En el lugar existe una cultura, una dinámica de cómo hacer las cosas, y Anna es la principal protagonista debido a su experiencia. Hija de un importante científico, ha heredado su pasión por entender los fenómenos volcánicos. De pocas palabras e incluso algo mal genio, Anna cree que las señales actuales son inequívocas: todas anticipan un desastre.
La aparición de Thomas altera la dinámica. Al principio, su presencia le molesta, interfiere en sus planes y no puede perder su norte. Sin embargo, algo sucede: las miradas van un poco más allá. Una concurrida exposición de fotos y una visita al estudio personal del fotógrafo corroboran algo que ya resulta evidente.
Esta cinta tiene tres vertientes estructurales. La primera es el trabajo científico de Anna; la segunda su familia y la aparición de Thomas; y la tercera, el evento volcánico que amenaza con destruir la ciudad. Quizá el problema es que el metraje no se decide por ninguna. Al contrario, las tres avanzan a ritmo similar, dividiendo la atención del relato en una decisión que es muy válida, pero que resta fuerza al desarrollo. En otras palabras, estamos siempre a la espera aunque en todo momento sabemos lo que esperamos.
Las aristas de la trama merecen un párrafo aparte. Primero, una de corte científico, que tiene que ver con la prevención y la seguridad. Allí vemos debates respecto a los niveles de alarma, la preocupación por la población y acciones concretas que se deben tomar ante la aproximación de un evento que puede ser catastrófico. Junto con esto, aparece una temática nueva: el turismo. Erupciones activas llaman la atención de cientos; evitar aquello parece ser una misión imposible.
La segunda arista aborda la vida personal de la protagonista. Con una familia bien constituida, la aparición de un tercero rompe el eje de equilibrio. Ya no se trata de un simple gusto, algo pasajero o efímero, sino que es algo que cruza la moral: es el deber ser enfrentado al peso de la realidad.
La tercera arista, y tal vez la menos desarrollada, es la social, es decir, cómo una comunidad enfrenta una condición inherente a la tierra que habita. Los profesionales a cargo son los responsables y en ellos está confiada la rutina diaria. Ver sus debates y decisiones desde dentro entrega una perspectiva diferente, tal vez un poco alejada de lo que esperamos, pero más real.
“The Fires”, logra su cometido de entretener pero queda al debe en la construcción de la historia. Cuando las crisis aparecen por todos lados y no se decide por dónde ir, la trama tiende a diluirse. Es cierto, la analogía resulta evidente: la protagonista está entre un importante terremoto físico y también emocional. Pero al final, ¿ante qué película estamos? ¿Una de desastres físicos, de acción y heroísmo, o ante una cinta íntima, en la que un quiebre sentimental fractura una familia? Son preguntas que quedan en el aire y que tal vez le quitan algunos puntos a esta interesante producción islandesa.
Ficha técnica
Título original: The Fires
Año: 2025
Duración: 105 minutos
País: Islandia
Compañías: Netop Films, Madants. Distribuidora: Front Row Filmed Entertainment
Género: Thriller | Volcanes
Guion: Markus Englmair, Ugla Hauksdóttir. Novela: Sigríður Hagalín Björnsdóttir
Música: Herdís Stefánsdóttir
Fotografía: Ollie Downey
Reparto: Elín Hall, Ingvar Sigurðsson, Pilou Asbæk, Vigdís Hrefna Pálsdóttir
Dirección: Ugla Hauksdóttir
martes, 12 de mayo de 2026
Sin Piedad
¿Verdad que la premisa es interesante? Claro, sobre todo hoy que estamos rodeados de noticias sobre los avances de la Inteligencia Artificial y cómo el mundo está cambiando sus costumbres y procesos. Imaginemos nuestro mundo actual, inundado de delitos, una criminalidad en aumento, procedimientos engorrosos para capturar y juzgar a los delincuentes, etc. Y de pronto llega una solución tecnológica que promete agilidad, respeto de los derechos, basarse únicamente en hechos comprobables, infalibilidad y un valor que resulta esencial: la imparcialidad.
Da para pensar, sin duda, pero, ¿qué pasa entonces con el acusado? En este ejemplo, se trata de un policía pionero en el nuevo sistema llamado Mercy -que da el título a la película y significa misericordia-, y que ha sido parte de los primeros procesos llevados a cabo. Pero ahora tiene todo en su contra y se encuentra ubicado justo al otro lado del tablero. Su angustia es extrema. No recuerda nada, los actos lo incriminan, no sabe cómo defenderse y en solo 90 minutos su caso será historia. Con un índice de culpabilidad superior al 97 %, como figura el suyo, solo si reduce ese porcentaje al 92 % y si logra aportar evidencia objetiva, podría salvarse de la ejecución. No es sencillo hacerlo, sin embargo, no todo es negativo. Producto de los protocolos, Raven tiene acceso a la misma información que la jueza ha revisado para determinar su condición. Pero ¿por dónde comienza, cómo usa todo ese caudal de datos para poder exculparse?
Poco a poco aparecen algunas pistas: un segundo teléfono perteneciente a su esposa está extraviado, hay datos sobre una relación paralela, un evento en casa con sus compañeros de trabajo… nada muy claro, pero, al menos, pequeñas pistas que permiten iniciar una investigación que pueda dilucidar lo que realmente sucedió. El tiempo corre; el tic-tac es implacable.
El director Timur Bekmambetov se las arregla para presentar en pantalla un mundo inquietantemente familiar, en el que drones, teléfonos y cámaras ubicadas en todas partes, registran permanentemente nuestros movimientos. Si bien la ejecución resulta parecida a otras cintas de su género, esta producción logra generar tensión entre un escenario único -el lugar donde está encerrado el protagonista- y el mundo exterior, gracias a varias imágenes, rápidas y breves, que van configurando cada una de las vertientes de la historia. Lo anterior implica un gran esfuerzo de producción y un plan bien ejecutado que se sostenga con una edición prolija y dinámica.
Chris Pratt y Rebecca Ferguson logran bastante química en pantalla. Por otra parte, los personajes fuera del recinto, Jaq Diallo -Kali Reis-, la compañera de Chris y Rob Nelson -Chris Sullivan-, el compañero de trabajo de la mujer asesinada, evitan que la historia quede encerrada en una caja y lo amplían hacia un mundo más abierto que incluye múltiples posibilidades.
“Mercy” vuela en sus 100 minutos de duración y, además con entretener, deja un par de sensaciones. ¿Puede la IA tener actos de humanidad? ¿Son los hechos más importantes que conocer la verdad? Parece un asunto en blanco y negro, sin embargo, está lleno de zonas grises, tal vez de aquella materia gris que todavía podemos llamar inteligencia natural.
Ficha técnica
Título original: Mercy
Año: 2026
Duración: 100 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Atlas Entertainment, Amazon MGM Studios, Bazelevs Production, Big Indie Pictures. Distribuidora: Amazon MGM Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Crimen. Distopía. Inteligencia artificial
Guion: Marco van Belle
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: Khalid Mohtaseb
Reparto: Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Kali Reis, Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers
Dirección: Timur Bekmambetov
viernes, 8 de mayo de 2026
La vida que vendrá
Este es un recorrido muy personal de la autora y comienza con el funeral oficial del presidente Salvador Allende, realizado el 4 de septiembre de 1990, apenas recuperada la democracia en Chile. Karin Cuyul deja claros sus sentimientos de pesadumbre y desesperanza debido a las muchas expectativas existentes ante un futuro que se ha va quedando atrás, subsumido por un presente que, finalmente, resulta ser eterno. La búsqueda de paz y tranquilidad queda a medio camino. ¿Existen otras opciones, otros caminos, otros rumbos?
Pronto pasamos al plebiscito del Sí y el No del año 1988. Ante la derrota de la dictadura en las urnas, la elección presidencial lleva a que, en 1990, Patricio Aylwin asuma el mando de la nación mientras el General Augusto Pinochet se queda como Comandante en Jefe del Ejército y luego como Senador vitalicio. El cuestionamiento surge espontáneo en uno de los testimonios: “tenemos un No ganador pero un Sí mandador”. La esperanza comienza a transformarse en resignación; la resistencia es vital para poder seguir creyendo en algo. Los sentimientos cambian, derivan en pesimismo y tristeza.
Si el eje principal de esta cinta es la figura de Salvador Allende, Karin Cuyul sitúa a Pinochet en la vereda opuesta. Se detiene en el proceso judicial desarrollado en el extranjero, su detención en Londres, su defensa por parte del Estado, su regreso a Chile y su muerte el 10 de diciembre de 2006, sin que en el país se concretara una sentencia judicial.
Más adelante, la directora conecta con el denominado “estallido social”, ocurrido el 18 octubre 2019 y la expectativa que provocó en muchas personas: la posibilidad concreta de impulsar cambios profundos y redactar una nueva Constitución. Todo aquello se desmorona el 4 de septiembre de 2022, cuando, en el plebiscito de salida, la opción Rechazo alcanza un 62% contra un 38% del Apruebo. La resignación se transforma en aceptación, algo similar a un “statu quo” que se torna permanente.
“La vida que vendrá” tiene una línea editorial coherente y clara. Archivos amateurs e imágenes desconocidas agregan gran valor a un trabajo sobre una etapa política del país. Karin Cuyul logra generar un relato que se transforma en un testimonio personal e intenso, una voz que, en palabras de la propia directora, da cuenta de un país que no fue.
Ficha técnica
Año: 2025
País: Chile, Colombia
Duración: 92 minutos
Producción: Joséphine Schroeder (Chile)
Co-producción: Jerónimo Atehortúa (Colombia)
Guión: Karin Cuyul
Producción ejecutiva: Joséphine Schroeder, Miguel Yilales, Jerónimo Atehortúa, Juan Sebastián Mora Baquero, María José Alarcón Ardila
Compañías productoras: Pequén Producciones (Chile), Invasión Cine (Colombia)
Sonido: Diana Martínez Muñoz
Montaje: Federico Atehortúa
Postproducción de sonido: Guateque Cine
Post de color: Darío Órdenes (Albatros Post – Chile)
Diseño sonoro: Diana Martínez Muñoz, José Delgadillo Gaviria
Dirección: Karin Cuyul
jueves, 7 de mayo de 2026
Hokum
Mientras esas imágenes se asientan, encontramos al escritor Ohm Bauman -Adam Scott- en medio de un dilema. No sabe cómo concluir su libro y debe saldar deudas emocionales pendientes. Sus padres han muerto y aún conserva sus cenizas, por lo que es el momento de cerrar esa parte de su historia. Viene a su mente el Hotel Bilberry Woods, en Irlanda, donde sus padres pasaron su luna de miel. ¿Acaso llevar sus restos hasta ese lugar le permitiría cerrar el duelo?
Ohm es un escritor de historias de terror, de muy pocas palabras, hosco, de mal carácter y retraído, un personaje bastante antisocial, casi un ermitaño. El viaje lo saca de su zona de confort, porque se enfrenta a experiencias completamente nuevas. La búsqueda de un lugar para dejar las cenizas de sus padres lo lleva a un encuentro extraño con alguien que más adelante terminará siendo clave en la trama. Se trata de Jerry -David Wilmot-, un hombre que vive en su camioneta y que acostumbra beber leche mezclada con hongos mágicos.
Muy pronto, dos acontecimientos marcan el relato. Al mismo tiempo, Fiona -Florence Ordesh-, la encargada del bar del hotel; Mal -Peter Coonan-, el recepcionista; Fergal -Michael Patric-, el jardinero; y Alby -Will O'Connell-, el botones, asumen papeles importantes en la historia. Desde ese momento, la búsqueda inicial de Ohm se transforma en el camino para superar su pasado y, al mismo tiempo, en una lucha por sobrevivir.
Escrita y dirigida por Damian McCarthy, “Hokum” no es la típica película de terror a la que estamos acostumbrados. Al contrario, va un poco más allá, pues no se apura en revelar sus cartas a pesar de usar varios recursos asociados al género. A través de enlaces, recuerdos y breves diálogos, el director nos propone una experiencia más atmosférica que real, para que la imaginación complete los vacíos. Con una construcción lenta, son las imágenes, junto con la música, las que generan impacto, siempre en ambientes poco iluminados, con colores pálidos y luces que potencian una penumbra en la que los sonidos se cuelan por las rendijas del relato.
La cinta desarrolla varias capas temáticas. Una de ellas es la brujería, pero no abusa ni recurre a soluciones sobrenaturales ridículas. Esa decisión marca una diferencia, porque es el espectador el que debe cuestionar qué es real y qué no, y hasta qué punto la historia personal de Ohm -su pasado traumático y su camino de redención- constituye realmente el motor del metraje.
En el plano de las actuaciones, ayuda mucho la presencia de Adam Scott ocupando el rol central. Quienes lo hemos visto en producciones como “Severance”, podemos ratificar que es un actor difícil de leer y predecir, capaz de confundirnos con su mirada, alguien que saca mucho partido al manejo de la ambigüedad en escenas con pocos diálogos. Respaldado por un equipo sólido, Scott asume gran parte del peso dramático y se mueve con comodidad, manteniendo la tensión hasta la última escena.
“Hokum”, en un poco menos de dos horas, resulta interesante justamente por ser diferente. Afortunadamente no cae en clichés; evita así exageraciones y rumbos fáciles, para cerrar de manera coherente y circular, muy por encima de lo que promete en un comienzo.
Ficha técnica
Título original: Hokum
Año: 2026
Duración: 101 minutos
País: Irlanda
Compañías: Coproducción Irlanda-Emiratos Árabes-Estados Unidos; Cweature Features, Imagenation Abu Dhabi FZ, Neon Films, Spooky Pictures, Team Thrives, Waypoint Entertainment. Distribuidora: Neon
Género: Terror | Sobrenatural. Literatura. Familia. Brujería
Guion: Damian McCarthy
Música: Joseph Bishara
Fotografía: Colm Hogan
Reparto: Adam Scott, Peter Coonan, David Wilmot, Florence Ordesh, Michael Patric, Will O'Connell, Brendan Conroy, Austin Amelio
Dirección: Damian McCarthy
miércoles, 6 de mayo de 2026
Michael
Esta dureza de Joseph -evidentemente abusiva y con castigos físicos-, encuentra contraste en la bondad y el amor de una madre que se transforma en el pilar emocional de Michael. “Deja brillar la luz que hay en ti”, le señala, dando un respiro y un futuro a un niño extremadamente talentoso cuya voz resulta deslumbrante.
Destaca en esta primera sección la actuación de Juliano Krue Valdi como el joven Michael, alegre y espontáneo, un contrapunto respecto a sus hermanos y a una cierta caricaturización de los padres, todo esto en un segmento que funciona correctamente como introducción, pero que no logra despegar del todo.
El paso de los años es bastante brusco. Michael, aún niño en muchos aspectos, es todo sonrisas. Su canto fluye de manera tan natural, que los detalles y las sutilezas de su voz encandilan a los expertos, y también a quienes perciben que están frente a un verdadero diamante con un potencial que parece no tener techo. La producción de un disco en solitario, mientras su vida transcurre entre mascotas y juguetes, multiplica exponencialmente su fama. Ya no es una promesa, es una realidad. Ya no es un diamante, es una joya. No obstante, Michael ya comienza a exhibir gustos excéntricos y algunas rarezas difíciles de comprender, las que parecen ser solo el preámbulo de sus futuros cuestionamientos.
La ruptura con su padre y el alejamiento de la familia no tarda en llegar. Michael necesita ser libre para crear, para componer. Viene el disco “Thriller” y la filmación de su famoso clip; también “Billie Jean” y varios éxitos más; un accidente grave, una nueva gira con sus hermanos y sus primeros conciertos globales.
La actuación de Jaafar Jackson -sobrino de Michael- resulta muy convincente. No solo existe una gran similitud física sino que su caracterización posee esencia. Los genes está allí. La sangre, el brío y la convicción, una herencia familiar innegable que proviene de un gran tronco compartido. Los roles de soporte se ubican, todos, un peldaño más abajo. Nunca gravitan, quedan relegados a la órbita de Michael y parece que solo están allí para poblar un escenario donde la luz del Rey del Pop brilla por sí sola.
Lo más destacado de esta producción es sin duda el espectáculo audiovisual que ofrece de algunas de las canciones más icónicas de Jackson. Las recreaciones de los conciertos, los escenarios y las grabaciones en estudio se encuentran en un altísimo nivel, en contraste con las escenas más íntimas, esas secuencias mucho menos vibrantes donde la cinta presenta sus principales baches narrativos. Tal vez por ello es que las críticas por la ausencia de los aspectos negativos -las acusaciones en contra de Michael Jackson por diversos tipos de abuso-, ha despertado más de alguna polémica. Es cierto que la película está acotada a un período específico y que los casos denunciados adquieren relevancia pública con posterioridad. Sin embargo, al conocerse que, por acuerdos judiciales, no pudieron ser incorporados, tal vez aquello justifica en parte un desequilibrio que perjudica la parte relacional y emocional del relato, algo que apenas se esboza, pero que en ningún caso se llega a profundizar.
Con sus altos y bajos, quedémonos con lo mejor de esta producción: la música, el baile y lo que representa un fenómeno social y de masas. “Michael” consigue, en solo dos horas, reflejar el impacto cultural que generó. Vibrante y con un vuelo artístico único, Jackson será recordado siempre como una gran estrella: histriónico, desafiante y con un talento arrollador, pese a las persistentes dudas sobre su vida privada y sus dudosos comportamientos.
“La historia continúa”, señala el último cartel de la cinta. ¿Vendrá una segunda parte que profundice en los cuestionamientos o será solo una ampliación de esta primera? Solamente nos queda esperar lo que viene al ritmo de “Billie Jean” y “Thriller”, esos éxitos inmortales ya instalados en nuestra memoria colectiva.
Ficha técnica
Título original: Michael
Año: 2026
Duración: 127 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, GK Films, Universal Pictures. Distribuidora: Lionsgate
Género: Drama | Biográfico. Música. Años 80. Años 70
Guion: John Logan. Biografía sobre: Michael Jackson
Fotografía: Dion Beebe
Reparto: Jaafar Jackson, Nia Long, Juliano Valdi, KeiLyn Durrel Jones, Laura Harrier, Jessica Sula, Mike Myers, Miles Teller, Colman Domingo
Dirección: Antoine Fuqua
jueves, 30 de abril de 2026
Los Hijos (Ŋa hinarere)
El punto de vista expuesto por Pakarati es íntimo: un relato que cobra vida a través de las voces de los descendientes de quienes protagonizaron los hechos. Si bien a la película le cuesta comenzar, con testimonios parciales y un tanto desconectados, poco a poco va profundizando y poniendo el foco en la individualización de cada testimonio y su incidencia en la historia.
Lo cotidiano, las dinámicas y la forma de vida al interior de la comunidad, marcan los recuerdos, anécdotas y sentimientos arraigados de quienes sostienen un metraje que no teme sumergirse en la memoria, la dignidad y la transmisión entre generaciones orgullosas de su origen y de su pueblo.
Pakarati también aborda un aspecto poco conocido. La soledad de algunos habitantes que, ante la opresión y las crecientes dificultades, buscan abandonar la isla en busca de nuevos horizontes. Sin embargo, el vínculo con la isla se vuelve prioritario; terminan volviendo para trabajar por un bien mayor y universal.
“Me interesaba mostrar cómo, en una comunidad pequeña como Rapa Nui, las historias siempre se entrelazan. Personas de distintos lugares y orígenes terminan formando parte de una misma memoria. Esta película habla de ese cruce de vidas y de cómo todos quienes habitan un territorio, de una u otra forma, pasan a ser parte de su historia”, reflexiona el director Leonardo Pakarati.
Hay un incidente que marca un punto de inflexión. Se trata de un accidente que marca un antes y un después en el relato. En ese momento de clímax emocional, comprendemos que las historias individuales no solo están relacionadas, sino que constituyen algo mucho más importante: son el motor vital de un grupo de personas estrechamente vinculadas, dispuestas a realizar los mayores sacrificios en beneficio de su comunidad.
“La película muestra un momento en que el pueblo rapa nui comenzaba a recuperar su voz y su relación con el territorio. Mirar ese pasado permite entender mejor muchas discusiones actuales sobre identidad, autonomía y la forma en que una comunidad decide contar su propia historia”, destaca Pakarati.
Un particular orgullo recorre de forma constante el metraje. De manera muy clara, releva la importancia de los ancestros a través de su legado. El director no elude aspectos conflictivos, como el control político por parte de la Armada chilena, la opresión y también la explotación y sometimiento que sufrió la isla. Además, pone sobre la mesa la llegada del turismo, y con ello el dinero, con los pros y contras de un desarrollo que amenaza las tradiciones al prometer mejores condiciones de vida para los habitantes de Rapa Nui.
“Los hijos” es un homenaje abierto que enseña y realza la cultura de un pueblo ejemplar. Emocionan sus experiencias, porque casi sin querer las hacemos propias. En el formidable ejemplo de levantar un moái a punta de piedras y palos, con un ingenio a prueba del mejor diseño de ingeniería, la metáfora resulta perfecta. Es, en rigor, el pueblo rapa nui el que se levanta a sí mismo y se pone de pie, rescatando lo mejor de su historia para mirar hacia adelante con pie firme y raíces sólidas que parten reconociendo a sus antepasados para, desde allí, forjar su futuro.
Ficha técnica
País: Chile
Producción: Paula Rossetti y Claudia Barril
Casa Productora: Mahatua Producciones
Año: 2025
Duración: 72 minutos
Guion: Leonardo Pakarati Quiroz
Montaje: Diego Macho
Dirección de fotografía: Guillermo Bravo Silva
Reparto: Brigid Mulloy, Thor Heyerdahl Jr, Enrique Baeza, Marta Hotu, Enerike Carrasco, Leonardo Pakarati
Director: Leonardo Pakarati
martes, 28 de abril de 2026
Outcome
Reef Hawk -Reeves- lleva sobrio cinco años. El actor se ha tomado un descanso para construir un nuevo hogar y su vida comienza poco a poco a mejorar. Sin embargo, cuando recibe una llamada de su abogado Ira Slitz -Jonah Hill-, quien le revela que lo están chantajeando con un vídeo comprometedor, todo se pone patas arriba. A regañadientes, Reef se ve obligado a planear cómo hacer las paces con aquellos a los que ha ofendido o hecho daño en el pasado, mientras intenta descubrir quién lo está extorsionando.
A partir de un guion de su autoría, el actor y director Jonah Hill elabora una historia que nunca decide qué rumbo tomar. Aunque la premisa resulta interesante -una introspección de vida, los daños ocasionados en el camino, la culpa y el perdón-, la ejecución queda en deuda porque pierde completa coherencia. Keanu Reeves luce incómodo, forzado, como si llevara una camisa apretada que nunca se logra sacar. Cameron Diaz y Matt Bomer, quienes interpretan a los mejores amigos de Reef, deambulan por la intrascendencia, meras figuras decorativas cuyo aporte es mínimo y ni siquiera califican como personajes secundarios.
Quien sí destaca, como florero y centro de mesa, es el propio director, Jonah Hill. Parece que la película es sobre él, ese personaje omnipresente, abogado de crisis y quién sabe de cuántas cosas más, un asesor de celebridades que salta de una situación a otra como pez en el agua, aunque por momentos el agua solo sea una ilusión.
¿Algo rescatable en una cinta sin objetivos? Afortunadamente un par de cosas. La primera, su duración: solo 83 minutos. Realmente se agradece, porque no estoy seguro de haber podido terminar un metraje más extenso. Y lo segundo, un inesperado alivio: Martín Scorsese interpretando a un ex agente del protagonista. No sé cómo aceptó ni por qué se sumó a este proyecto, pero lo que sí está claro es que sus instantes con Reeves son los mejores, aunque aún así no logre salvar la estantería.
En síntesis, “Outcome” es totalmente prescindible. Ahora bien, si igual le inquieta un poco, basta y sobra con ver el tráiler.
Ficha técnica
Título original: Outcome
Año: 2026
Duración: 83 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Apple Original Films, Apple Studios, Strong Baby. Distribuidora: Apple TV
Género: Comedia. Drama
Guion: Jonah Hill, Ezra Woods
Fotografía: Benoît Debie
Reparto: Keanu Reeves, Jonah Hill, Matt Bomer, Cameron Diaz
Dirección: Jonah Hill
viernes, 24 de abril de 2026
Sueños de Trenes
Robert trabaja como leñador. Su oficio le obliga a pasar largas temporadas fuera de su hogar para conseguir el sustento. La tala de árboles, necesaria para construir las líneas del ferrocarril, pasa a ser su principal tarea. Estos trabajos, siempre en diferentes lugares, hacen que Robert mantenga distancia en el trato con los demás. Algo tímido y de muy pocas palabras, Robert trata de no entrar en conflicto, sin embargo, a lo largo de los años le toca presenciar hechos y tragedias que van forjando su carácter.
Luego de un largo periodo, al regresar a casa con planes de dejar esa rutina y crear su propio aserradero, se enfrenta a un incidente que cambia su vida para siempre. Desde ese momento, Robert ya no podrá ser el mismo; su futuro se transformará en una suma de añoranzas y sueños que volverán, una y otra vez, sobre lo que ha sido la mayor ilusión de su existencia.
Clint Bentley, quien, junto a Greg Kwedar, adapta la novela original de Denis Johnson, ofrece un trabajo que se centra en crear atmósferas. Los delicados paisajes, con una fotografía que deslumbra por sus colores y profundidad, configuran un escenario perfecto para provocar un contraste con la intimidad de su protagonista. El metraje transcurre con mucha calma, con largos espacios de reflexión y con foco en lo que Robert siente en lo más profundo de su corazón.
A medida que pasan los años, la vida del protagonista se vuelve cada vez más difícil. A contracorriente y en solitario, aunque aún conserva la esperanza, trata de adaptarse al paso del tiempo y seguir avanzando a pesar de estar emocionalmente al límite de sus capacidades. Joel Edgerton transmite muy bien la tristeza de Robert, en una actuación que, más que palabras, contiene movimientos y miradas profundamente sinceras.
“Sueños de Trenes” emociona, trae calma y plantea, quizá, una de las preguntas más difíciles de responder. ¿Se puede continuar luego de una tragedia que arrebata lo más preciado en la vida de una persona? ¿Es posible seguir adelante y sobreponerse a la adversidad? La cinta no entrega las respuestas, solo deja la semilla plantada, una semilla que germinará si somos capaces de ponernos en el lugar de Robert y analizar todo desde nuestro propio recorrido. Seguramente encontraremos más de un punto en común con esta película que, sin grandes conflictos externos y sin demasiadas pretensiones, traspasa la pantalla para impregnarse en el alma.
Ficha técnica
Título original: Train Dreams
Año: 2025
Duración: 102 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Bear, Kamala Films. Distribuidora: Netflix
Género: Drama. Romance | Años 1900 (circa). Vida rural (Norteamérica). Naturaleza
Guion: Clint Bentley, Greg Kwedar. Novela: Denis Johnson
Música: Bryce Dessner
Fotografía: Adolpho Veloso
Reparto: Joel Edgerton, Felicity Jones, Nathaniel Arcand, Clifton Collins Jr., Juan Diehl, Paul Schneider, Kerry Condon, William H. Macy
Dirección: Clint Bentley
lunes, 20 de abril de 2026
El Drama
¿Hay cosas que no se deben decir? Esta pregunta subyace en el relato, porque la respuesta parece inclinarse con claridad. Emma -Zendaya- y Charlie -Robert Pattinson- conforman una pareja feliz, sin duda, pero un juego que cruza ciertos límites los deja expuestos. Junto a dos amigos se preguntan cosas íntimas, guardadas bajo siete llaves, y la respuesta de Emma los desconcierta a todos. Son pensamientos que alguna vez tuvo, que no fueron acciones pero que respondían a una lógica y a un plan que pudo haberse concretado de no mediar determinadas circunstancias.
La cinta construye su tensión en función de un tema extremadamente difícil y sobre el cual existen diferentes visiones. Conviene no adelantar nada porque es mejor no conocer la temática y enfrentarse a ella con pocos antecedentes. El asunto es que se trata de pensamientos, planes, ideas que nunca se concretaron pero que salen a la luz justo antes de un momento trascendente. ¿Son cuestionables? ¿Dicen algo? ¿Han quedado atrás o son una amenaza? ¿Es necesario ser absolutamente transparente o bien se debe aplicar ciertos filtros, incluso en las relaciones más cercanas?
Sin duda, estamos ante una realidad compleja. En este caso, algo que era idílico se transforma en aterrador. Ambos se llenan de cuestionamientos y dudas. ¿Se conocen realmente o son personas distintas? Las respuestas pueden ser diversas, pues todos cambiamos a lo largo del tiempo. ¿Cuál Emma es la que se va a casar con Charlie? ¿La adolescente irreverente o la actual adulta con varios años más de experiencia y vida? ¿Qué es lo que se juzga, si es que existe derecho a juzgar?
Algunos aspectos en este relato llaman la atención. Primero, la construcción se realiza con pensamientos imaginados, en una descripción gráfica que por momentos se transforma en visiones oníricas. Segundo, el género de la cinta se mueve entre el romance, el drama y la comedia, con momentos clave que provocan puntos de inflexión, sin que ninguno se imponga ante los demás. En tercer término, al usar imágenes en paralelo se produce un juego de temporalidad. En ocasiones debemos calzar las piezas para poder ordenar los hechos, y en otros, simplemente dejarnos llevar. Guardo para el final un aspecto técnico referido a la partitura compuesta por Daniel Pemberton. Un solo de flauta, que enfatiza un intervalo (distancia) llamado “tritono” (tres tonos), suma muchísima tensión. Es, en la armonía clásico-romántica, el intervalo tal vez más disonante y se encuentra siempre asociado al quiebre tonal. En el transcurso de la acción, su utilización como preparación, seguimiento y resultado, resulta coherente, un recurso muy bien empleado que no solo refleja, sino que refuerza el nerviosismo y la incertidumbre.
En las actuaciones, Zendaya y Robert Pattinson están a la altura de sus créditos. La emocionalidad de ella y la contención de él se complementan perfectamente. La montaña rusa de sentimientos se observa desde enfoques muy diferentes, desde la exuberancia y desde la intimidad, creando atmósferas envolventes que se entrelazan con las acciones, los sueños y los pensamientos de cada uno.
“The Drama”, en un poco menos de dos horas, aborda una temática compleja y discutible. Está en juego la honestidad, el amor y el compromiso, como también la intimidad y las certezas, cada vez más escasas en la vida actual. Kristoffer Borgli no teme poner sobre la mesa los temores y dificultades que plantea la sobreexposición actual, y tampoco escatima recursos en poner presión a ese difuso límite que resguarda aquello que debemos conservar en lo más profundo de nuestros pensamientos.
¡Interesante!
Ficha técnica
Título original: The Drama
Año: 2026
Duración: 106 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, Square Peg, Live Free or Die Films
Género: Drama. Romance
Música: Daniel Pemberton
Guion: Kristoffer Borgli
Fotografía: Arseni Khachaturan
Reparto: Zendaya, Robert Pattinson, Mamoudou Athie, Alana Haim, Hailey Gates, Zoë Winters
Dirección: Kristoffer Borgli
jueves, 16 de abril de 2026
Las Catadoras
La joven es Rosa Sauer -Elisa Schlott-, y lleva poco tiempo casada. La guerra ha separado a la pareja pero su ilusión sigue intacta. A través de cartas, una luz de esperanza se mantiene encendida, sin embargo, repentinamente, las fuerzas nazis obligan a Rosa a participar en una operación secreta. Se trata de un grupo de mujeres seleccionadas que son llevadas diariamente a la famosa “Guarida del Lobo”, el cuartel general del Führer, para que prueben la comida antes de ser servida al propio Adolf Hitler.
Basada en “Le assaggiatrici”, novela publicada en 2018 por la autora italiana Rosella Postorino, la cinta desarrolla una historia inspirada en Margot Wölk, una secretaria alemana que afirmó haber estado entre las quince jóvenes elegidas para probar los alimentos del líder alemán.
El director Silvio Soldini encabeza una producción cuya mayor fortaleza está en las relaciones personales de sus protagonistas y en una cuidada recreación de los ambientes de la época. A través del paso de las estaciones, observamos el curso del tiempo, mientras la guerra continúa y el temor -tanto interno como externo- aumenta.
El metraje es claro en representar el uso de la fuerza. La figura de la autoridad no se puede discutir bajo ningún punto de vista. La angustia de cada una de estas mujeres, forzadas a realizar una tarea que no han elegido, se acrecienta cada día. El temor es evidente. ¿Y si la comida está envenenada? Por algo son “conejillas de indias”. El encierro y la vigilancia hacen mella; el maltrato es cotidiano; y la consecuencia es un abuso horroroso. Simplemente, son usadas como piezas destinadas a filtrar y contener una posible amenaza.
Soldini decide elaborar un relato fragmentado, episódico, donde los cortes marcan capítulos que avanzan linealmente en el tiempo. Desde un comienzo se aprecia que la relación entre las mujeres no es sencilla. Cada una tiene su propia historia, con diferentes temores, sueños y esperanzas, pero solo se conoce una parte de aquello. Surgen sentimientos de amistad, de protección, de colaboración; incluso el guion explora una vertiente clandestina, un fugaz amorío que amenaza con robarse parte del protagonismo, mientras la guerra avanza hacia un inminente final.
“Las Catadoras” es una película sobre pérdidas y encuentros, sobre la búsqueda de sentido cuando situaciones límite podrían destruir a cualquiera. La resiliencia de Rosa emerge como la principal virtud. Teniendo todo en contra, insiste en mantenerse en pie, en buscar una salida y encontrar la fuerza necesaria para seguir viviendo y avanzar. Es la Segunda Guerra Mundial vista desde otro ángulo, desde una historia particular que refleja la época y describe de manera íntima los efectos de un conflicto que aniquiló a millones de seres humanos.
Ficha técnica
Título original: Le assaggiatrici (The Tasters)
Año: 2025
Duración: 123 minutos
País: Italia
Compañías: Coproducción Italia-Bélgica-Suiza; Vision Distribution, Lumière & Co., Tarantula Suisse SA, Tellfilm. Distribuidora: Vision Distribution
Género: Drama | Basado en hechos reales. II Guerra Mundial. Nazismo. Años 40
Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Novela: Rosella Postorino
Fotografía: Renato Berta
Música: Mauro Pagani
Reparto: Elisa Schlott
Max Riemelt
Dirección: Silvio Soldini
sábado, 28 de marzo de 2026
Te van a matar
Esta película, escrita y dirigida por Kirill Sokolov, tiene un muy buen trabajo en el diseño de los escenarios. Los efectos especiales representan una parte importante del trabajo de producción y postproducción, y resultan vitales para dotar al relato de aquellos elementos visuales cuya función es provocar impacto. Otro punto destacado es la narrativa escogida. A pesar de ser lineal, logra separarla según la perspectiva de los personajes, dividiéndose en capítulos según cada uno, para luego unir las piezas como si se tratara de un buen rompecabezas.
Destaca la actuación de Zazie Beetz. Totalmente compenetrada en su rol, la actriz realiza acrobacias dignas de elogio. En algunas tomas, las escenas resultan muy reales, luchando cuerpo a cuerpo, logrando un punto alto en una película que desde las primeras escenas pretende capturar la atención del espectador.
Dicho esto, aún no logro conectar con este género; me produce cierto rechazo. Primero, no le encuentro sentido, porque la ejecución -no la premisa- no tiene ni pies ni cabeza (literal). Segundo, rápidamente solo se centra en matanzas y sangre, mucha sangre, y el guion se torna tan absurdo que ni siquiera algunos temas de fondo, como los abusos de los ricos a los pobres, adquieren visibilidad, pues quedan debajo de capas pirotécnicas que impiden ver la luz.
Tengo claro que esta cinta es de acción, sin embargo resulta demasiado estridente para mi gusto. ¿Provoca adrenalina? Puede ser, pero solo hasta que la caricatura de las situaciones logran traspasar barreras y ya solo reímos o sonreímos con cada una de las cruentas secuencias. Haciendo un paralelo, sucede con lo visual lo que a mí me pasa cuando la música está tan fuerte que no deja espacio a nada más. Uno se nubla, se confunde y finalmente termina mareado y atontado.
“They Will Kill You”, en poco más de una hora y media, pasa rápido. No vuela pero corre bastante. Ciertamente para fans de este tipo de películas funcionará, porque las peleas, los desmembramientos y todo todo ese tipo de excesos está asegurado, algo que a mí me resulta tedioso y agotador.
¡Atención! Está el camino despejado para una secuela del tipo “Te van a matar 2” o “Igual te van a matar”. Ya veremos.
Ficha técnica
Título original: They Will Kill You
Año: 2026
Duración: 94 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Film Afrika Entertainment, New Line Cinema, Skydance Productions. Distribuidora: Warner Bros.
Género: Terror. Acción | Comedia de terror. Satanismo. Trabajo/empleo
Guion: Kirill Sokolov, Alex Litvak
Música: Carlos Rafael Rivera
Fotografía: Isaac Bauman
Reparto: Zazie Beetz, Myha'la, Paterson Joseph, Tom Felton, Heather Graham, Patricia Arquette
Dirección: Kirill Sokolov
jueves, 26 de marzo de 2026
Jugada Maestra
Con el magnetismo de Glen Powell a lo largo de sus 105 minutos, “How to Make a Killing” nos envuelve en una historia poco previsible.
Becket Redfellow -Powell- está a punto de ser ejecutado. Solo faltan cuatro horas y recibe la visita de un sacerdote para que lo acompañe en sus últimos momentos. Está demasiado tranquilo para las circunstancias, pero no sabemos si se trata de una apariencia o existen razones fundadas que le permiten esa calma inusual.
En una especie de confesión, Becket entra en detalles. Conocemos su origen y entendemos gran parte de su comportamiento. Su madre soltera, dejada de lado por los Redfellow, no tuvo más remedio que arreglárselas sola con su hijo, lo que forjó su carácter bajo la premisa de luchar por conseguir el tipo correcto de vida, es decir, aquella vida que él merece.
Becket adopta ese leitmotiv a lo largo de su vida. Enamorado desde pequeño de Julia Steinway -Margaret Qualley-, el protagonista va creciendo bajo el rigor del trabajo. Cuando se reencuentra con su amor platónico, ya casada y viviendo una vida lujosa, Becket no duda en idear un plan para heredar la cuantiosa fortuna familiar. El único inconveniente es que él es el octavo en la línea de sucesión, por lo que, para avanzar, solo tiene una opción: eliminar a todos los demás.
Escrita y dirigida por John Patton Ford, “Jugada Maestra” se sostiene en los hombros de su actor principal. La idea es más que interesante, sin embargo, el guion tiende a perder un poco el equilibrio en su ruta hacia la máxima tensión. Como la cinta trata sobre los lujos y la ambición por acercarse a ellos, no es sencillo darle sentido a la propuesta. El carácter aspiracional de Becket choca de frente con la acomodada vida de Julia, pero eso no basta para justificar sus acciones. Es necesario dar un rodeo, almidonar la historia y articular un relato que, poco a poco, permita que las piezas se desordenen y y se dispersen.
Glen Powell es el eje de la película. Construye un personaje simpático, canchero, que se las sabe todas y que es capaz de salir airoso de las situaciones más inverosímiles. Margaret Qualley, por su parte, hace un buen contrapunto, una mujer misteriosa y ambiciosa de la que sabemos poco, aunque siempre tensiona el relato con su presencia.
Sin hacer demasiado spoiler, cuando Becket debe enfrentarse a su abuelo -Ed Harris-, vemos uno de los momentos más logrados de la cinta. Partiendo por la música de Emile Mosseri, la secuencia en la mansión destaca por el brío de los protagonistas en un punto clave, ya cerca del final.
En síntesis, “Jugada Maestra” es entretenida. A pesar de perder consistencia por momentos, logra llevarnos paso a paso a un final que no esperamos, al menos para el espectador que no conoce su inspiración: la película británica de 1949 “Kind Hearts and Coronets” de Robert Hamer y John Dighton.
Ficha técnica
Título original: How to Make a Killing
Año: 2026
Duración: 105 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Coproducción Reino Unido-Francia; Blueprint Pictures, Studiocanal. Distribuidora: A24
Género: Drama. Comedia. Intriga | Comedia negra. Crimen. Familia
Guion: John Patton Ford
Música: Emile Mosseri
Fotografía: Todd Banhazl
Reparto: Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Bill Camp, Zach Woods, Topher Grace, Ed Harris
Dirección: John Patton Ford
viernes, 20 de marzo de 2026
Boda Sangrienta 2
Al igual que su predecesora, esta cinta, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, funciona como un verdadero videojuego. Por una parte, es tan improbable e inverosímil que nada puede tomarse en serio. En segundo término, la cantidad de balas y sangre mantiene su nivel de abundancia y los golpes sangrientos, esas explosiones de cuerpos, resultan impactantes, pero no por la sorpresa o por el hecho mismo, sino por lo burdo de su ejecución. En fin, se trata de un juego, algo falso desde el comienzo, cuyo objetivo es solo pasar un rato de distracción.
A pesar de la delgada ambición de esta película, esta secuela profundiza su crítica en conceptos clave. La relevancia del poder y del dinero es ubicada en la parte alta de la pirámide, haciendo una caricatura de familias ricas que no tienen nada mejor que hacer que pasar el tiempo sometiendo cruelmente a otras personas. Quizá lo más terrible es que es solo por diversión, haciendo la salvedad de que no existe ningún argumento ni fundamento para hacerlo bajo ninguna circunstancia.
Otro punto que la cinta pone en relieve es la ignorancia y estupidez de estos ricachones. El desfile de personajes con diversas disfunciones es simplemente aterrador. No se salva ninguno, ni siquiera algunos menores, quienes siguen fielmente las enseñanzas y el ejemplo de sus mayores. Todo es absurdo, tirado de las mechas, sin embargo, esto último podría terminar siendo su mayor virtud: la cinta declara abiertamente el triunfo mundial de la banalidad pues el pensamiento ya no sería algo necesario.
“Ready or Not 2: Here I Come” es sangrienta, una película vertiginosa que, sin las escenas de acción, tiende a decaer, aunque consigue recuperarse a mitad de camino. Es una secuela típica, que amplifica lo mostrado en la primera entrega y que intenta no bajar el nivel de tensión. Por momentos, lo consigue, sin embargo, sigue siendo un filme de nicho, de esos que los fans del slasher siguen con devoción. Se trata de una película no apta para pieles más sensibles o aquellas que necesitan mantener una prudente distancia.
Ficha técnica
Título original: Ready or Not 2: Here I Come
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Searchlight Pictures, Vinson Films, Radio Silence, Mythology Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Thriller. Terror. Intriga. Comedia | Secuela. Comedia negra. Slasher
Guion: Guy Busick, R. Christopher Murphy
Música: Sven Faulconer
Fotografía: Brett Jutkiewicz
Reparto: Samara Weaving, Kathryn Newton, Kevin Durand, David Cronenberg, Sarah Michelle Gellar, Elijah Wood
Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett
jueves, 19 de marzo de 2026
Turbulencia: Pánico en el Aire
Pero lo anterior no es lo central de la película, es solo un preludio. Zach ha invitado a su esposa Emmy -Hera Hilmar- a un viaje soñado. Su relación pasa por un mal momento y necesitan recomponerla. Entonces, qué mejor que unos días de descanso en la región de los Dolomitas, una espectacular cadena montañosa de los Alpes, al noreste de Italia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La guinda de la torta de la romántica escapada es un paseo en globo aerostático. Solo imaginar la vista aérea de una vasta zona de valles y cumbres que superan los 3.000 metros resulta alucinante. El viaje es privado, con un experto de la zona llamado Harry -Kelsey Grammer-, sin embargo, a último minuto se les suma Julia -Olga Kurylenko-, una pasajera que cambiará el curso de los acontecimientos.
Claudio Fäh filma con buen pulso un guion escrito por Andy Mayson. Las tomas y los ángulos del globo surcando el espacio aéreo parecen muy reales. Por momentos, reconozco que empecé a transpirar frío. Como tengo vértigo, el solo hecho de imaginarme estar allí me provocó angustia y una sensación que resulta difícil de describir para quien no padece miedo a las alturas.
Como es de esperar, el metraje transcurre en su mayor parte arriba del pequeño canasto sostenido por el globo. Harry dice que es la forma más segura de viajar. Es probable, pero sin que existan imprevistos o incidentes que pongan en riesgo el recorrido, algo que justamente no ocurre aquí.
La película sigue, pero cuando llega a la mitad se produce un cambio. ¿Hacia dónde va? Por cierto, las cosas se salen de control y cada vez es peor. ¿Cómo terminará la aventura? Los eventos finales, aunque se prevén, se construyen bien; dejan varias cosas en suspenso para que nuestra imaginación las concluya.
De esta película probablemente no podamos hacer un análisis profundo ni tampoco sacar conclusiones. Sin embargo, posee temas correctamente delineados que sostienen el relato de manera clara y concreta: liderazgo, maltrato, falta de consideración, problemas conyugales, infidelidad, sinceridad, y varios otros. De las actuaciones, destaca Hera Hilmar con su papel de Emmy, quien, poco a poco se roba el protagonismo y pasa a ser la figura central de un elenco que se ve cómodo en cada uno de sus roles.
“Turbulence”, con 91 minutos, resulta entretenida. No tiene gran vuelo -¡vaya paradoja!-, pero cumple con lo que promete. Si quiere pasar “nervio” en el cine, esta es una buena opción. Y si tiene miedo a las alturas, vaya con cuidado y tome precauciones, porque por momentos se va a sentir parte de la travesía. Y en ese momento, solo queda disfrutar las vistas aunque quedemos totalmente agarrotados.
Ficha técnica
Título original: Turbulence
Año: 2025
Duración: 91 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Altitude Films, Head Gear Films, Metrol Technology, Phiphen Pictures. Distribuidora: Lionsgate
Género: Thriller | Supervivencia
Guion: Andy Mayson
Música: Marcus Trumpp
Fotografía: Jaime Reynoso
Reparto: Hera Hilmar, Jeremy Irvine, Kelsey Grammer, Olga Kurylenko
Dirección: Claudio Fäh
miércoles, 18 de marzo de 2026
Pinocho
La historia cambia, pero la esencia se mantiene. Papá Carlo -Aleksandr Yatsenko- tiene el deseo de tener un hijo. Su sueño se cumple de forma mágica luego de tallar un tronco que cobra vida inesperadamente. El resultado es un niño de madera, simpático, vivaz y tremendamente inquieto.
Desde su primer día de clases, Pinocho se mete en problemas debido a su inocencia. Para él, nada es malo o tiene otro sentido. Esa forma de ver las cosas lo lleva, incluso, a interrumpir una obra de teatro pensando que lo que ocurría allí era real. Pese a la resistencia de su padre, Pinocho es obligado a unirse a la compañía de teatro de títeres de Karabas Barabas -Fyodor Bondarchuk-, un empresario que trata muy mal a sus colaboradores.
En las presentaciones del grupo, Pinocho pasa a ser la atracción principal. Hay un claro aprovechamiento, el que se intensifica luego de una gran gira mundial, en el que logran transmitir mensajes positivos pese al mal ambiente laboral. Al regresar, el conflicto estalla rápidamente. Los actores se rebelan y abandonan a Barabas, dejándolo únicamente con su asistente.
Pinocho no tiene miedo y explora otros caminos, pero se topa con dos farsantes, unos ladrones de ilusiones que no tienen ningún reparo ético para ejecutar sus engaños. Mientras el teatro de Barabas trata de sobrevivir, todos buscan a Pinocho, quien, finalmente, logra salir de ese círculo para regresar al pueblo y reencontrarse con su padre.
Por supuesto, ocurren muchos otros eventos en esta película que aborda de manera lúdica la inocencia, las relaciones humanas y los duros aprendizajes de un niño que va construyendo su propio camino. Pinocho no tiene prejuicios, simplemente actúa aunque su conciencia -representada por las tres cucarachas- intente orientarlo o incluso detenerlo.
“Buratino”, su título original, corresponde a una adaptación de la novela infantil soviética “La llave de oro”, de Alexéi Nikolayevich Tolstói, que a su vez se basa en la inolvidable novela italiana de 1883 “Las aventuras de Pinocho”, escrita por Carlo Collodi. En esta oportunidad, dirigida por Ígor Voloshin, el carácter musical y la certera mezcla realidad-animación, permiten modernizar la película de Leonid Nechayev del año 1975, llamada “Las aventuras de Buratino”.
Con un gran cuidado por los escenarios -se construyó, en el Parque Cinematográfico MosKino, un estudio de más de 7.000 metros cuadrados para recrear una gran ciudad italiana de fines del siglo XIX-, esta cinta contiene una preciosa recreación de decorados, un sinnúmero de detalles y amplia participación de extras para cada una de sus escenas exteriores.
“Pinocho”, con algo más de una hora y media de metraje, funciona como una moraleja. Ante la confrontación de valores y antivalores, emergen lecciones y aprendizajes. El mundo es cambiante y todos somos distintos. Aceptar lo que somos, valorar la diversidad y asumir su importancia, se transforma en el camino de enseñanza. Pinocho lo sigue demostrando, cada día, a través de sus diferentes historias y versiones, con un mensaje didáctico, simpático y que mantiene plena vigencia.
Ficha técnica
Título original: Buratino (Pinocchio)
Año: 2026
Duración: 102 minutos
País: Rusia
Compañías: Art Pictures Studio, NMG Studio, Studio Plus, Vodorod
Género: Fantástico. Aventuras | Cuentos
Guion: Aksinya Borisova, Alina Tyazhlova, Andrey Zolotarev
Música: Aleksei Rybnikov
Fotografía: Maxim Zhukov
Reparto: Vitaliya Korniyenko, Aleksandr Yatsenko, Anastasiya Talyzina, Mark Eydelshteyn, Stepan Belozyorov, Ruzil Minekaev, Fyodor Bondarchuk, Lev Zulkarnaev, Viktoriya Isakova, Alexander Petrov, Svetlana Nemolyaeva
Dirección: Igor Voloshin
lunes, 16 de marzo de 2026
Iron Lung
Simon -“Markiplier”-, es un convicto que debe sumergirse en el océano de sangre que cubre una luna para explorar qué hay allí. Su único refugio es un destartalado submarino, un SM-13. Está completamente encerrado y apenas mantiene contacto con la tripulación que se encuentra en la superficie. Hay algo vivo en el fondo y le piden que tome una muestra. Pero “eso” aparece y desaparece. ¿De qué se trata?
La película no avanza. La trama se siente inocua y vacía. Vemos siempre lo mismo. Tras quince minutos, seguimos en el mismo punto. Una hora después, sigue sin avanzar. Pasamos la mitad y nada; solo algunas situaciones mínimas que son amplificadas y estiradas al máximo.
La historia sigue a un solo personaje, el guionista y director Mark "Markiplier" Fischbach, quien interpreta a Simon, además de una voz, Eva -Caroline Kaplan-, que le entrega algunas indicaciones. Hay otros personajes pero apenas los vemos cuando el submarino retorna brevemente a la superficie.
“Iron Lung” es tediosa. Se da una y mil vueltas sobre sí misma y me produce la sensación de estar atrapado en la sala de cine tal como el protagonista en su cápsula. ¿Cuál es la trama? ¿Qué objetivo tiene lo que vemos? ¿Cuáles son las definiciones que moldean el argumento? ¿Qué nos quieren decir?
Reconozco la dificultad de adaptar un videojuego. Hay trabajo, inversión, recursos y creatividad. Incluso, el mismo autor del juego, David Szymanski, participa de la producción, pero se trata de lenguajes diferentes. El jugador lleva el timón, descubre zonas, supera situaciones y se sobrepone para lograr uno o varios objetivos. Las decisiones están en sus manos, en los caminos que siga. Pero en una película, los espectadores somos pasivos, no accionamos; solo vemos lo que se decide mostrar.
Dentro de la producción destacan los sonidos electrónicos de una banda sonora que aporta ambientación, una oscuridad casi permanente en el interior del submarino y un juego irregular de luces tenues que dan la idea de que en cualquier momento todo va a desaparecer.
La condena de Simon parece más una ejecución que una posibilidad real de obtener su libertad. No se entiende el objetivo final. ¿Es salvarse, o redimirse? ¿Salvar a otros, a la poca humanidad que va quedando?
“Iron Lung” probablemente la disfrutarán los fans del juego. Yo sufrí, porque no resultó ser una película de mi agrado y creo que, pese a todos los esfuerzos de su realizador, no llega a madurar ni a tomar forma. Si para entenderla es preciso conocer detalles del juego y la película no se explica a sí misma, aquello se transforma en una desventaja importante. Como acá sucede exactamente esto, la cinta naufraga en su propio mar de sangre.
Ficha técnica
Título original: Iron Lung
Año: 2026
Duración: 124 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Markiplier Studios
Género: Terror. Ciencia ficción | Futuro postapocalíptico. Submarinos. Videojuego. Cine independiente USA
Guion: Mark Fischbach, David Szymanski
Música: Andrew Hulshult
Fotografía: Philip Roy
Reparto: Mark "Markiplier" Fischbach, Carolina Kaplan, Troy Baker, Elsie Lovelock, Elle LaMont, Mick Lauer, Seán McLoughlin, Isaac McKee
Dirección: Mark Fischbach
viernes, 13 de marzo de 2026
El Guardián
Hasta que llega una tormenta, y la joven que le entrega provisiones sufre un accidente. Mason -Jason Statham- la rescata, la cuida, y abandona su aislamiento para ir a la ciudad a buscar medicamentos. Y… ¡Click! Un sistema de cámaras de vigilancia dispuestas por doquier en el área urbana alerta su presencia. Desde ese momento, los hechos se desencadenan vertiginosamente, porque Mason -un ex Black Kites de la fuerza de élite del MI6- arrastra varias cuentas pendientes.
Ric Roman Waugh dirige un guion de Ward Parry en una cinta bastante clásica de Jason Statham -quien, además, es productor ejecutivo-, que agrega algunos elementos interesantes.
Primero, la introducción es hermosa, con bellos paisajes y un relato que entrega muy pocos antecedentes acerca de la historia. Las piezas están ocultas y se mantienen así por bastante tiempo.
Segundo, la trama. Aunque sencilla, es más elaborada de lo habitual para películas de este género. Se nota preocupación por no mostrar solo acción, que siempre es el recurso más buscado y seguro en este tipo de casos. Ayuda mucho a lograr este objetivo la actuación de Bill Nighy, como el superior del MI6, aportando un rol que le viene como anillo al dedo.
En tercer lugar, la frescura de Bodhi Rae Breathnach para encarnar a la joven, entrega aire renovado. No se tata de un interés amoroso, como en otras películas de Statham, sino que ahora se trata de la necesidad de proteger y resguardar, un instinto paternal que emerge desde el interior profundo de su personaje.
Como cuarto y último punto, adquiere relieve la banda sonora a cargo de David Buckley. Con una composición que por momentos rememora algunos motivos de la música de Krzysztof Penderecki, la partitura juega con diferentes registros, acompaña la acción y prepara el desarrollo de cada una de las secciones de manera muy adecuada.
Entre enredos políticos, programas secretos e intrigas, Jason Statham se las arregla para volver siempre a su terreno más conocido: los enfrentamientos y la lucha cuerpo a cuerpo. La acción, las peleas y el cruce de balas son parte de todo eso, pero esta vez en dosis algo más calculadas, tal vez contenidas, porque la película deja espacio para los sentimientos y la incipiente construcción de una relación padre-hija.
“Shelter”, su título original, aunque pierde algo de fuerza antes de su final vibrante, fluye sin mayores inconvenientes. Statham, intratable e incombustible, sigue diciendo presente, y esta nueva aventura deja un leve sabor a “continuará…” Si se da o no, dependerá de la taquilla, que ya no solo se enfoca en las salas de cine, sino que, incluso, podría pesar más su posterior distribución en streaming. Veremos.
Ficha técnica
Título original: Shelter
Año: 2026
Duración: 107 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Black Bear International, RVK Studios, CineMachine Media Works, Punch Palace Productions, Stampede Ventures. Distribuidora: Black Bear International
Género: Acción. Thriller | Supervivencia
Guion: Ward Parry
Música: David Buckley
Fotografía: Martin Ahlgren
Reparto: Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Naomi Ackie, Daniel Mays, Harriet Walter, Bill Nighy
Dirección: Ric Roman Waugh
jueves, 12 de marzo de 2026
Frankenstein
Víctor -Oscar Isaac- agoniza. Aún así le cuenta al capitán su historia, desde su compleja y estricta niñez, hasta los avanzados estudios que lo convirtieron en un brillante cirujano, obsesionado con "curar" la muerte mediante la ciencia. Fruto de sus experimentos, fue capaz de crear un ser con partes de cadáveres y es ese ser quien ahora lo persigue. Cuando la criatura logra salir del agua se hace presente para contar la historia, pero ahora desde su propio punto de vista. Dos perspectivas que desembocarán en un final inesperado.
La versión que Guillermo del Toro hace del libro de Mary Shelley contiene indudablemente su sello. La narración, en primera persona, el color y, fundamentalmente, la estética, son elementos que el director maneja a la perfección. Ingresamos en su mundo, nos sumergimos en un ambiente donde la realidad se confunde con una imaginación que nos invita a soltar y dejarnos llevar. Las referencias al “El laberinto del fauno”, y principalmente a “La forma del agua”, surgen al instante. Y no es que el realizador repita la fórmula, sino que es parte de su esencia, un estilo que lo ha distinguido desde hace ya muchos años.
El relato resulta muy claro en este trabajo. Contar la historia de forma secuencial y desde las dos principales visiones (creador, creado) nos permite seguir de forma didáctica el desarrollo de los hechos. De esa forma, al momento de la recapitulación y cierre, nada resulta ajeno. Ya tenemos todos los elementos y podemos concentrarnos en lo principal: la relación entre Víctor y su criatura; la responsabilidad moral y los sentimientos de culpa del creador, por una parte, y el largo camino de marginación y aprendizaje de un ser que necesita confrontar a quien le dio vida.
Muchos temas están presentes en esta particular visión de Guillermo del Toro. En la primera parte, vemos la educación estricta impuesta por un padre autoritario, algo que condiciona a Víctor desde pequeño. Por otro lado, la ambición de jugar a ser “Dios”, resulta extremadamente peligrosa, sobre todo cuando las cosas se salen de control y, con dinero ilimitado, Henrich Harlander -Christoph Waltz- amenaza con apropiarse del experimento. En la segunda parte, ingresamos en otra dinámica. Los temas cambian. Ahora se trata de lo que sucede con la criatura, la vida familiar y cercana que llega a conocer, y del aprendizaje desde lo más sencillo e importante: el cariño, la amistad y el amor.
Como ya es habitual en los trabajos de Guillermo del Toro, Alexandre Desplat es el encargado de la banda sonora, una composición rica en matices y que, además, logra plasmar en células musicales, muchos de los elementos visuales que del Toro presenta en pantalla. La diferencia de estilo entre la primera y la segunda parte resulta muy marcada y aquello prepara sutilmente el expresivo lirismo que acompañará las secuencias finales de la cinta.
Desde el punto de vista de las actuaciones, Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth y Christoph Waltz, se muestran sólidos en sus roles. Isaac algo contenido y Elordi con mayor expresividad, conforman una dupla que armoniza muy bien los puntos fuertes y las vulnerabilidades de sus personajes. Por otra parte, Mia Goth entrega emoción al personaje femenino que logra generar empatía especialmente con la criatura, mientras Christoph Waltz transmite precisión y carácter al ambicioso financista.
En resumen, “Frankenstein”, producida, escrita y dirigida por Guillermo del Toro, es una película estéticamente preciosa, ágil en su narrativa y profunda en sus sentimientos. Retomar el mito, darle nueva forma y nuevos bríos conlleva un mérito notable, coronando años de esfuerzo de un gran director que explícitamente ha declarado que este siempre fue el sueño de toda su vida. Pues bien, desde este momento, se ha transformado en realidad.
Ficha técnica
Título original: Frankenstein
Año: 2025
Duración: 149 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-México; Double Dare You, Demilo Films, Bluegrass Films. Distribuidora: Netflix
Género: Fantástico. Ciencia ficción. Terror. Drama | Siglo XIX. Monstruos
Guion: Guillermo del Toro. Libro: Mary Shelley. Historia: Guillermo del Toro
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Dan Laustsen
Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz
Dirección: Guillermo del Toro
lunes, 9 de marzo de 2026
El Agente Secreto
Sobre la historia, muy breve. Marcelo -Wagner Moura-, está en tránsito. Su destino es Recife y estamos en el año 1977. La escena inicial nos da el contexto en solo cinco minutos. En una gasolinera, prácticamente desierta, en medio de la nada, yace un hombre muerto en pleno carnaval brasileño. El protagonista debe cargar bencina, no tiene otra opción. Llega la policía, pero no a encargarse del cuerpo. ¿A qué van entonces? Marcelo, del que no sabemos nada, ni su origen ni su rumbo, queda a merced de lo que ocurra. ¿Escapa de algo, de alguien? ¿Está en peligro? ¿Quién es este personaje?
Lo anterior solo fue una introducción, pues la película se descompone en tres partes. La primera, “La pesadilla del chico”, la segunda “Instituto de Identificación”, y la última, “Transfusión de Sangre”. Desde un primer momento, sentimos que estamos en una mesa y nos tiran piezas de un rompecabezas por los cuatro costados. Vemos llegar a Marcelo a un lugar de acogida, y seguimos sin saber quién es y qué hace allí. Luego lo vemos incorporarse al trabajo de una oficina que maneja registros de personas, algo así como nuestro Registro Civil, e interactuar brevemente con sus suegros y su pequeño hijo.
La cinta sigue, y en paralelo se desarrolla otra historia, de un par de asesinos contratados por un hombre poderoso. Surgen algunas pistas, se abren más aristas. En una hora de metraje, la apertura de temas y personas es enorme. Las piezas siguen dispersas pero ya comenzamos a ver puntos de encaje, manteniendo el misterio, el suspenso y un estado de alerta permanente.
En la parte central comenzamos a encajar las piezas y vaya cómo calzan. Descubrimos al protagonista mediante una entrevista, accedemos a parte de su pasado, comprendemos algunos de sus temores y visualizamos las amenazas que se ciernen sobre él. La cinta sigue avanzando, lenta y sostenidamente, hacia un tercio final que resulta vibrante en intensidad activa y emocional.
Como cuesta desprenderse de la trama al escribir, la dejaré descansar para mencionar a algunos de los personajes que encontramos en el recorrido. Doña Sebastiana, la encargada de la casa de acogida; Euclides, el jefe de policía; Alexandre, el suegro de Marcelo; y Ghirotti, el oscuro y poderoso controlador en las sombras. Hay muchos más como Elza, Fátima, Hans y Claudia, pero profundizar en todos ellos significaría describir su papel y participación en la historia con mucho más detalle.
¿Qué es lo especial que tiene esta cinta?
Primero, la narración. En un estilo particular, el director no devela nunca todas las cartas. A través de situaciones y personajes secundarios muy bien compuestos, nos va sumergiendo en la época, en esos años finales de la dictadura en Brasil. La opresión se siente y la inseguridad cotidiana se vive; la sociedad, rota internamente, trata de salir adelante, a veces sin mirar hacia el lado. La desconfianza es total. Cada paso debe darse con cuidado, ya que cada esquina puede representar un peligro mortal.
En segundo término, la estética elegida para la filmación tiñe muy bien cada escena. Parece todo muy real, incluso cuando la temporalidad juega un papel fundamental en el engranaje argumental.
En tercer lugar, el ritmo que mantiene el metraje es siempre persistente. Se trata de una película larga, de más de dos horas y media, pero que logra avanzar sin valles intermedios que amenacen la tensión.
Finalmente, sobresale un gran sentido de humanidad. En la adversidad es cuando se conoce la realidad. Afloran allí los mejores sentimientos: esa fraternidad, ese cariño y esa preocupación visible en los pequeños gestos, esas miradas cómplices, esos abrazos furtivos y esas conversaciones breves e intensas que se guardan para siempre.
“El Agente Secreto”, seleccionada por Brasil para competir en los premios Óscar, se separa de su categoría de película internacional para integrar la lista de las principales cintas en competencia. Y lo hace por méritos propios, por ser una cinta diferente sobre un tema del que hemos visto muchas versiones y porque se trata de un trabajo íntimo, en el que se expresa con gestos e imágenes mucho más de lo que se logra decir con palabras. Esa dinámica de tensión social permanente está muy bien representada por todo el elenco, y su protagonista, Wagner Moura, destaca por su capacidad de transmitir emociones sin necesidad de grandes esfuerzos, de manera natural, construyendo un personaje del que costará desprenderse.
Un viaje de 158 minutos, a veces desgarrador, a veces jocoso, con anécdotas y mitos, con personajes entrañables y otros cuestionables. Un viaje profundo al interior de un tiempo de represión, no solo dictatorial sino también en otros ámbitos sociales, donde el poder, el dinero y la corrupción abundan y afectan lo más sagrado del ser humano.
Ficha técnica
Título original: O Agente Secreto
Año: 2025
Duración: 158 minutos
País: Brasil
Compañías: Coproducción Brasil-Francia-Alemania-Países Bajos (Holanda); CinemaScópio Produções, Itapoan, MK2 Films, Lemming Film, ONE TWO Films, arte France Cinéma
Género: Thriller. Drama. Intriga | Años 70. Dictadura militar de Brasil. Política. Paternidad
Guion: Kleber Mendonça Filho
Música: Mateus Alves, Tomaz Alves de Souza
Fotografía: Evgenia Alexandrova
Reparto: Wagner Moura, Carlos Francisco, Tânia Maria, Robério Diógenes, Alice Carvalho, Gabriel Leone, Maria Fernanda Cândido, Udo Kier
Dirección: Kleber Mendonça Filho




















