Estamos ante una continuación exacta de la primera parte. Sin tiempo para reponerse, Grace MacCaullay -Samara Weaving- despierta en el hospital, tremendamente magullada. Cuando aparece Faith -Kathryn Newton-, su hermana menor, Grace se da cuenta de que ambas corren peligro. Deben escapar. En efecto, se ha puesto en movimiento un gran operativo por parte de las familias más poderosas de la Tierra, pues no pueden arriesgarse a perder sus fortunas. Para eliminar los cabos sueltos, deben tomarlas prisioneras y matarlas en un nuevo juego. ¿Conseguirán su objetivo o las hermanas podrán sortear las dificultades y salir con vida?
Al igual que su predecesora, esta cinta, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, funciona como un verdadero videojuego. Por una parte, es tan improbable e inverosímil que nada puede tomarse en serio. En segundo término, la cantidad de balas y sangre mantiene su nivel de abundancia y los golpes sangrientos, esas explosiones de cuerpos, resultan impactantes, pero no por la sorpresa o por el hecho mismo, sino por lo burdo de su ejecución. En fin, se trata de un juego, algo falso desde el comienzo, cuyo objetivo es solo pasar un rato de distracción.
A pesar de la delgada ambición de esta película, esta secuela profundiza su crítica en conceptos clave. La relevancia del poder y del dinero es ubicada en la parte alta de la pirámide, haciendo una caricatura de familias ricas que no tienen nada mejor que hacer que pasar el tiempo sometiendo cruelmente a otras personas. Quizá lo más terrible es que es solo por diversión, haciendo la salvedad de que no existe ningún argumento ni fundamento para hacerlo bajo ninguna circunstancia.
Otro punto que la cinta pone en relieve es la ignorancia y estupidez de estos ricachones. El desfile de personajes con diversas disfunciones es simplemente aterrador. No se salva ninguno, ni siquiera algunos menores, quienes siguen fielmente las enseñanzas y el ejemplo de sus mayores. Todo es absurdo, tirado de las mechas, sin embargo, esto último podría terminar siendo su mayor virtud: la cinta declara abiertamente el triunfo mundial de la banalidad pues el pensamiento ya no sería algo necesario.
“Ready or Not 2: Here I Come” es sangrienta, una película vertiginosa que, sin las escenas de acción, tiende a decaer, aunque consigue recuperarse a mitad de camino. Es una secuela típica, que amplifica lo mostrado en la primera entrega y que intenta no bajar el nivel de tensión. Por momentos, lo consigue, sin embargo, sigue siendo un filme de nicho, de esos que los fans del slasher siguen con devoción. Se trata de una película no apta para pieles más sensibles o aquellas que necesitan mantener una prudente distancia.
Ficha técnica
Título original: Ready or Not 2: Here I Come
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Searchlight Pictures, Vinson Films, Radio Silence, Mythology Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Thriller. Terror. Intriga. Comedia | Secuela. Comedia negra. Slasher
Guion: Guy Busick, R. Christopher Murphy
Música: Sven Faulconer
Fotografía: Brett Jutkiewicz
Reparto: Samara Weaving, Kathryn Newton, Kevin Durand, David Cronenberg, Sarah Michelle Gellar, Elijah Wood
Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett

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