viernes, 9 de octubre de 2026

Aniquilación

Entrenamiento riguroso en el desierto. Suenan disparos y los objetivos caen, uno a uno. Quien practica es Celeste Cross -Adria Arjona-, una francotiradora que administra un lugar de casas rodantes y cuya rutina de tiro al blanco la mantiene en permanente estado de alerta. Una cuenta regresiva en pantalla indica que faltan 11 horas y fracción.

La escena se mueve a otro sitio. Allí, Hans Kammler -Dan Stevens-, un científico nazi, aborda un helicóptero que se dirige a unas instalaciones ultrasecretas. Ahora faltan 10 horas y algo más.

Celeste tiene una hija, quien llega de pronto. La trae su ex, que trató de avisarle sin éxito, pues no puede quedarse esos días con la pequeña. El divorcio no ha sido fácil; la custodia está en disputa.

De esta manera, se desarrollan dos situaciones paralelas con procesos en desarrollo: un experimento militar secreto y una madre que debe cuidar a su hija.

Escrita por Simon Barrett y Adam Wingard, y dirigida por el propio Wingard, “Aniquilación” resulta previsible desde sus primeros compases. ¿Por qué? Sin ser adivinos, sabemos que habrá ataque y defensa. Lo que no sabemos es cuándo ocurrirá, las razones de aquello y, por supuesto, el resultado final. Pero está claro que los dos escenarios mencionados terminarán juntándose.

Sin entregar muchos detalles, aunque también se pueden prever, el experimento se sale de control, dejando a la deriva a tres ex soldados que han sido manipulados y transformados en máquinas de matar. La masacre se avecina, inexorablemente. Y del temporizador que avanzaba, nunca más supimos nada.

Hay buenas ideas en la fotografía de esta película. Oren Soffer logra captar finos detalles diurnos del desierto y combinarlos con oscuridad y movimientos sigilosos en tomas nocturnas. Estéticamente se ve bien; sin embargo, la falta de sustancia del relato termina pasando la cuenta. Por ejemplo, la relación entre madre e hija es demasiado estática. La madre la protege como puede, mientras ella solo corre y grita. Otro personaje, que podría haber tenido un mayor peso, Josiah -Reginald VelJohnson-, un veterano de la guerra de Vietnam, también se diluye fácilmente con el correr de los minutos.

Otras tres caracterizaciones se encuentran presentes en la historia: Kovacks -Eric Wareheim-, un oficial de policía vecino de Celeste; Baylor -Michael Biehn-, un agente del gobierno estadounidense que revisa el trabajo secreto de los supersoldados; y Hanna Kammler -Rebecca Hall-, la esposa del científico nazi, quien parece ser la persona detrás de todas las decisiones. El punto es que, como hay tantos roles secundarios, ninguno logra destacarse mayormente dentro de un mar de caricaturas y estereotipos que no aportan demasiado valor.

“Onslaught” -Ataque-, es corta en duración pero larga en desarrollo. Adria Arjona se echa al hombro el peso mayor, pero su caracterización resulta delgada. Se nota la ausencia de un soporte, de una textura narrativa que le dé más consistencia a una historia que, aunque se base en una premisa interesante, se difumina demasiado rápido. Aunque la estructura está perfectamente equilibrada -al tercio se configura el problema y a los dos tercios se produce el enfrentamiento-, el tramo final se siente flojo y sin un norte sólido. Ir de más a menos casi siempre trae más de un problema, lo que en esta cinta queda totalmente en evidencia.

Ficha técnica

Título original: Onslaught
Año: 2026
Duración: 92 minutos
País Estados Unidos
Compañías: 828 Productions, A24, Breakaway Civilization, Lyrical Media, Ryder Picture Company. Distribuidora: A24
Género: Terror. Thriller. Acción. Ciencia ficción | Robots
Guion: Simon Barrett, Adam Wingard
Música: Matthew Pusti
Fotografía: Oren Soffer
Reparto: Adria Arjona, Dan Stevens, Alex Pereira, Drew Starkey, Rebecca Hall, Eric Wareheim
Dirección: Adam Wingard

jueves, 8 de octubre de 2026

Hope: El Primer Impacto

Se escucha un intervalo de quinta justa que anuncia incertidumbre. Un grupo de pobladores encuentra un animal muerto, atacado brutalmente. Se trata de un ejemplar grande; tiene cortes profundos y está en muy malas condiciones. ¿Qué pasó?

Estamos en Puerto Hope, Corea del Sur, y el incidente no solo es un misterio. Va más allá, pues nadie sospecha lo que sucede. Los incendios forestales mantienen a todas las fuerzas públicas ocupadas en su combate, por lo que el oficial Ko Bum-seok -Hwang Jung-min- es el único que puede hacer algo. ¿Qué se busca? ¿Un tigre suelto u otra criatura?

Durante largos pasajes no vemos nada, solo huellas de su paso y destrucción. La trama transcurre en dos escenarios: el bosque, donde un grupo de cazadores pretende encontrar al causante del caos, y el pueblo destruido, lugar en el que Ko Bum-seok y Ko Sung-ki -Zo In-sung- no dan crédito a lo que ven. Pasa una hora de metraje, casi sesenta minutos de búsqueda y de espera. Durante todo ese lapso, esperamos encontrarnos con algo que no vemos, aunque tenemos muy claras las consecuencias que provoca.

Escrita y dirigida por Na Hong-jin, esta cinta coreana, aplaudida en el Festival de Cannes 2026, es toda una sorpresa. Con un guion claro e inteligente, la principal tensión se construye en el primer tercio. El hecho de no mostrar cuál es la amenaza se transforma en un valioso recurso que agrega capas de incógnita al relato. El ritmo es creciente y el encuentro con esa fuerza, sea lo que sea, parece inminente.

La decisión de combinar dos lugares para el desarrollo de las acciones es muy acertada. Además, permite administrar con precisión la velocidad con que se revelan los distintos elementos. Como cada uno funciona de manera independiente,ante un misterio compartido, son dos las vías de aproximación y no sabemos si llegarán a cruzarse. Es más, cuando definitivamente toman rumbos diferentes, en cada uno encontramos piezas que debemos guardar para hacerlas calzar recién en el tramo final.

Es cierto que mantener alto el nervio por casi tres horas es un reto importante. Por lo mismo, la baja de intensidad que se produce en el tramo central de la cinta se puede leer, al menos, de dos formas: un necesario reposo luego de una trepidante persecución, o bien un acto fallido, es decir, aflojar un poco para recuperar brío hacia un desenlace que promete ser espeluznante.

“Hope” sorprende porque no es común ver películas de ciencia ficción con extrañas criaturas que vayan un poco más allá de lo evidente. Acá hay una historia sólida y argumentos que la sustentan. No se trata de la acción por la acción o la destrucción por la destrucción, y no puedo anticipar más del relato porque comprometería descubrimientos importantes.

Aunque el largo final abusa un poco de la reiteración, el giro que se produce es notable. No solo se trata de una modificación en la comprensión de la historia, sino también en la forma en que se construye la narración. Atención con esto, porque el talento de Na Hong-jin aflora mucho más en todo aquello que no vemos. Al no hacer todo evidente, las conexiones cobran importancia y las relaciones entre los distintos elementos se vuelven fundamentales.

Ficha técnica

Título original: Hope
Año: 2026
Duración: 160 minutos
País: Corea del Sur
Compañías: Forged Films, Plus M Entertainment, Westworld. Distribuidora: Plus M Entertainment
Género: Acción. Ciencia ficción. Thriller. Intriga | Monstruos. Supervivencia. Extraterrestres
Guion: Na Hong-jin
Música: Michael Abels
Fotografía: Hong Kyung-pyo
Reparto: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Jung Ho-yeon, Taylor Russell, Cameron Britton, Alicia Vikander, Michael Fassbender
Dirección: Na Hong-jin

sábado, 3 de octubre de 2026

Hangar Rojo

Esta película comienza unas pocas horas antes del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Precisamente la noche anterior. El capitán Jorge Silva, ex paracaidista y jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, prepara la rutina del día siguiente junto a un joven recién llegado del sur. Sus indicaciones son claras; las órdenes son exactas. Nada hace sospechar que, esa madrugada, un levantamiento militar cambiaría para siempre la historia del país.

La Academia de la Fuerza Aérea, donde se entrenan jóvenes cadetes, es una institución destinada a la formación. Sin embargo, todo se modifica la mañana del 11. Pese a no estar involucrados directamente en lo operativo, con la llegada de un nuevo jefe, el coronel Jahn, se ordena disponer de un lugar para trasladar personas, espacio que pasa a llamarse “Hangar Rojo” y que se convierte en un centro de detención y torturas.

Ante este escenario, el capitán Silva, brillantemente interpretado por Nicolás Zárate, se debate ante un dilema vital: obedecer sin cuestionar las órdenes superiores o seguir su conciencia moral.

El director Juan Pablo Sallato filma un excelente guion de Luis Emilio Guzmán. El texto es íntimo, impresionista, un ejercicio de contención y suspenso psicológico que expresa de manera convincente la angustia y la tensión de esas horas clave.

El manejo cinematográfico sobresale por su capacidad de inmersión. Algunos planos cerrados son realmente intensos. Más que observarlos, los sentimos: traspasan la pantalla. Por otra parte, aquellos planos abiertos, junto con largas tomas, provocan un marcado contraste. La decisión de filmar en blanco y negro constituye también un aporte sustantivo. Todo esto, sumado al seguimiento de la acción con cámara en mano, genera una sensación de inestabilidad permanente, un formato perfecto para dar cuenta de un momento incierto cuyo resultado aún es imprevisible.

Otros aspectos técnicos en los que esta cinta destaca son el sonido y la iluminación. Hay detalles muy logrados y otros que podemos interpretar de varias formas, como ese sonido abombado que va más allá de ser solo un efecto. En la partitura de Alberto Michelli y Matteo Marrella sobresalen los solos de cello, una profundidad que se consigue aplicando motivos sencillos que calan hondo.

El ritmo cadencioso de la cinta nunca pierde tensión estructural. Es más, el suspenso es permanente, pues no sabemos qué curso tomarán los hechos. MMucho menos podemos sospechar el camino que Silva tomará. Es todo incertidumbre, duda, cautela y emociones contenidas.

La actuación protagónica de Nicolás Zárate es excelente. Su interpretación no solo es creíble, sino que parece habitar realmente a su personaje. Solo con su gestualidad transmite sus contradicciones internas. La tensión que denota durante las horas previas permite vislumbrar que algo sabe sobre lo que sucederá, pero aún así no queda claro. Su vida familiar está supeditada a su rol militar; sin embargo, poco a poco cobra mayor importancia. La presencia del joven sargento que viene del sur es más trascendente de lo que en un comienzo parece. ¿Será un recuerdo de su propia vida, de sus motivaciones iniciales, de sus ilusiones y sueños al ingresar a la Fuerza Aérea?

El trabajo con los roles secundarios es otro punto alto de la dirección. Tanto Marcial Tagle como Boris Quercia desarrollan sus papeles con notable convicción. Sus personajes se comprenden y se recuerdan por los detalles; complementan el escenario e inciden fuertemente en las acciones del protagonista.

La representación de la represión resulta muy real. Los presos, los abusos y las torturas entregan sentido de realidad. Los interrogatorios y principalmente aquello que se siente, aunque no se ve, configuran un panorama desolador en medio de una oscuridad que amenaza con ser permanente.

Jorge Silva se encuentra entre las órdenes de sus superiores y sus contradicciones internas. ¿Acepta o se rebela?Es una decisión personal en la que entran en juego la lealtad y la rectitud, pero que recae directamente en su conciencia. Cuando reciba una instrucción brutal se enfrentará a un calvario. ¿Qué predominará? ¿La obediencia jerárquica o sus principios morales?

“Hangar rojo”, basada en el libro "Disparen a la bandada" (2002), de Fernando Villagrán, es una película valiente y honesta, una mirada íntima al interior de lo sucedido con posterioridad al golpe de Estado. Con gran contención, pero a la vez con mucha intriga, este thriller se posiciona como un trabajo sólido, una cinta que aporta una mirada distinta sobre un momento que dividió a Chile y cuyas secuelas se mantienen hasta nuestros días.

Ficha técnica

Título original: Hangar rojo
Año: 2026
Duración: 81 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Argentina-Italia; Villano Producciones, Brava Cine, Rain Dogs, Berta Film, Caravan
Género: Drama. Intriga | Dictadura chilena. Años 70. Ejército. Política
Guion: Luis Emilio Guzman
Música: Alberto Michelli, Matteo Marrella
Fotografía: Diego Pequeño
Reparto: Nicolás Zárate, Boris Quercia, Marcial Tagle, Camila Stuardo, Aarón Hernández, Juan Cano
Dirección: Juan Pablo Sallato

viernes, 2 de octubre de 2026

Digger

Cuesta esbozar algunas líneas sobre esta película por varias razones. La primera, estimo, es que resulta inclasificable; es de aquellos trabajos que transitan de un género a otro y de un estado a otro con una libertad incontenible.Una segunda, tal vez, es que quienes amamos el cine esperamos encontrarnos, cada cierto tiempo, con algo nuevo, diferente, que nos dé la sensación de no haberlo visto antes. Y una tercera, para sintetizar, proviene de su capacidad disruptiva, es decir, de su poder de incomodar y de remover capas que incluso estaban dormidas. Todo esto, y más, se encuentra en las entrañas de Digger, la última película del realizador mexicano Alejandro G. Iñárritu.

Una primera aproximación a lo que significa esta cinta es que resulta tan difícil de comprender en su contexto que es aún más difícil hacer spoiler o simplemente contar de qué se trata. Aunque quisiéramos, nos daríamos varias vueltas para hacer una sinopsis o dar cuenta, con honestidad, de su trama. Es por eso que remitirse a la información básica oficial que acompaña su difusión es más que suficiente. Este adelanto contiene una premisa con solo tres elementos: un empresario, Digger Rockwell, magnate excéntrico y omnipotente, tal vez el más poderoso del mundo; un accidente petrolero en una base de extracción en Groenlandia que desencadena una catástrofe ambiental global; y el gobierno que presiona -a través del presidente- para que Digger encuentre la solución a un problema que él mismo ha provocado. Simple y directo; pero hay muchísimas más aristas en esta obra que no es conveniente adelantar.

Son múltiples las capas que se encuentran presentes en Digger y no se puede privilegiar ninguna por sobre otra. Además, analizar una experiencia -porque esta cinta es absolutamente eso- resulta mucho más complejo, porque de inmediato pasamos de aquello que consideramos objetivo al terreno subjetivo de las emociones y sensaciones que nos provoca su visionado. A continuación, intentaré destrabar algunos aspectos, corriendo el riesgo de ser reduccionista e injusto, tal vez por dejar fuera de foco detalles que para algunas personas podrían resultar importantes.

Lo primero que quiero señalar es tal vez lo más evidente: esta película se trata del poder, del ego, de la crisis climática y de la construcción de la figura de un atípico “salvador”. Estos temas, que fielmente dan cuenta del estado del mundo en la actualidad, ponen de manifiesto el peligro inminente que significa que unas pocas personas sean las que concentren en sus manos -o en sus empresas- el poder global. Y aquí no es que haya una simple coincidencia, porque el mismo G. Iñárritu lo expresa sin rodeos: “Digger habla del deseo incontrolable que muchas personas tienen de controlarlo todo”.

Si ya tenemos dibujado el fondo, emerge la forma. He seguido el cine del director mexicano desde su ópera prima de 2000, “Amores perros”, y reconozco que me produce admiración. Veo en G. Iñárritu una búsqueda incansable por proponer narrativas diferentes y encontrar diversos puntos de quiebre. Esta condición remite de inmediato a los formatos, tanto estructurales como visuales, y el resultado es un amplio abanico creativo. En esta ocasión, el realizador opta por plasmar su idea a través de una sátira -¡qué difícil apuesta!-, donde el cruce entre comedia negra y drama está en permanente conflicto.

El mundo que propone G. Iñárritu es reconocible, aunque absolutamente exagerado e incómodo. Acá hay una capa que podría ser una barrera de entrada a esta película, pero el director se cubre señalando que su película es básicamente “una observación sobre la propia naturaleza humana”, es decir, la exageración elegida termina por revelar certezas que muchas veces no vemos o no queremos ver.

No quiero extenderme, pero el elenco merece un párrafo aparte, lo mismo que la producción, la fotografía y la música. La elección de Tom Cruise para dar vida a Digger es un enorme acierto. Ver al actor de “Misión Imposible” o “Top Gun” envejecido, con canas, arrugas, barriga, un acento irlandés marcado y sin paciencia, es de las caracterizaciones más sorprendentes del último tiempo. Irreconocible -cuando vi el primer tráiler no me di cuenta de que era él-, Cruise despliega todos sus dotes en un papel que, sin duda, le traerá reconocimientos, no solo por las transformaciones físicas, sino también por la construcción de un arco dramático que nunca pierde pasión ni tensión. Le acompañan varios consagrados, como John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Riz Ahmed, con roles tan bien pensados y ejecutados que ninguna de sus intervenciones es baladí, lo que da cuenta de un delicado trabajo de dirección que es capaz de cuidar tanto los grandes escenarios como las reacciones más íntimas de sus actores.

En resumen, “Digger” es provocativa e incisiva. No solo es recomendable verla; es imprescindible, aunque no creo que llegue a una audiencia tan amplia como otras producciones. Y agrego: es una película necesaria porque rompe moldes y es capaz de incomodar brutalmente. En palabras de Tom Cruise, es “tan salvaje como divertida”, y como señala su creador, se trata de un trabajo “profundo, muy absurdo, muy simpático, muy urgente y muy humano, dedicado especialmente a las nuevas generaciones”.

Ficha técnica

Título original: Digger
Año: 2026
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Legendary Pictures, Warner Bros, M Productions, TC Productions. Productor: Alejandro González Iñárritu, Tom Cruise. Distribuidora: Warner Bros
Género: Comedia. Drama
Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman
Música: Cosmo Sheldrake
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons
Dirección: Alejandro González Iñárritu 

jueves, 1 de octubre de 2026

Vértigo 2

La historia enlaza directamente con la entrega original. La protagonista, ahora, es Jax, quien ha quedado devastada tras perder a su hermana Shiloh. Tratando de desprenderse de recuerdos que la atormentan, recibe la visita de Luce, una vieja amiga de su hermana, quien le propone hacer una excursión para honrarla. Aunque se resiste, ambas jóvenes emprenden un viaje a Tailandia, específicamente al monte Kwan, el que se puede escalar y cuya cumbre se encuentra a más de mil metros de altura. Apenas sostenidas por endebles tablones, desprendimientos rocosos destruyen el precario sendero y las dejan casi sin poder moverse. Buscar una solución resulta imperativo, sin embargo, las condiciones son extremas. ¿Lograrán sobrevivir o caerán -literalmente- en el intento?

Como esta es una secuela que se queda sin combustible a poco andar, voy a cambiar de estrategia y comenzaré primero con todo aquello que esta película hace bien, que no es poco.

Por ejemplo, llaman la atención las tomas de los fierros instalados en la roca. Se ven perfectos, y sumados a las cadenas oxidadas, a los pernos sueltos y a las tablas apenas sujetas, cumplen muy bien. Por supuesto, nos preguntamos quién los habrá puesto y cuándo se van a soltar o se van a caer. También es elogiable el esfuerzo por retratar la montaña y su majestuosidad con tomas amplias. Los paisajes sobresalen y la fotografía ayuda mucho, al punto de asimilarse bastante a un reportaje documental sobre la zona.

Otros aspectos a destacar son los cortes y la edición de las tomas en cada una de las secuencias de acción.Los efectos de la altura, con miradas desde arriba, desde el lado o desde abajo, entregan muy bien el concepto de profundidad. Si a eso le agregamos piedras cayendo, resbalones y heridas, junto con una banda sonora ad hoc, el objetivo de trasladar esa tensión a nuestros asientos se cumple bastante bien, aunque en bastante menor medida que en la primera versión.

Dicho lo anterior, me enfoco ahora en lo que no funciona. El inicio es verdaderamente básico. La introducción es tan obvia que pareciera que no se sabe qué contar o qué decir. Y no es poco tiempo, porque recién a los 30 minutos llegamos a la montaña, que es lo que vinimos a ver. Una vez allí, a la cinta le cuesta mucho sostener la tensión. El mecanismo para distender y volver a tensar es bastante flojo, y apelar a la historia pasada puede unir los hechos, pero aun así resulta insuficiente.

Es al analizar lo que sucede en altura en esta película dirigida por Michael Spierig y Peter Spierig cuando surgen más reparos. Las imágenes parecen acabarse, hay mucha repetición de los mismos encuadres y básicamente vemos lo mismo, dado que las tomas son bastante similares. No me refiero a las secuencias de acción, sino a las intermedias, cuando los planos abiertos de paisajes y entornos son muy hermosos, pero aportan poco al desarrollo del relato. Y agrego un antecedente derivado de mi temor a las alturas: de noche, y con altos grados de oscuridad, todo se nota menos y produce menos miedo que un vacío descampado a luz del día.

Un detalle: reconozco que ver este tipo de películas me cuesta mucho por el miedo descrito antes. La primera entrega me afectó muchísimo y estuve todo el tiempo agarrotado en el asiento. Esta vez fue diferente, la resistí mejor, o tal vez no me provocó la angustia que me transmitió la primera. Esto es absolutamente subjetivo, pero es mi percepción.

“Fall 2: Deadpoint” alcanza sus mejores secuencias a falta de 15 minutos para el final. Paciencia entonces con la hora y cuarto anterior, porque en este epílogo habrá más de alguna sorpresa que, aunque no modifique el balance general, vale la pena esperar.

Ficha técnica

Título original: Fall 2: Deadpoint
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Capstone Studios, Flawless. Distribuidora: Lionsgate
Género: Thriller. Drama | Alpinismo / Escalada. Supervivencia. Secuela
Guion: Jonathan Frank, Scott Mann
Fotografía: Andrew Strahorn
Reparto: Harriet Slater, Arsema Thomas, Tom Brittney, Virginia Gardner
Dirección: Michael Spierig, Peter Spierig, The Spierig Brothers 

sábado, 26 de septiembre de 2026

Mayday

Disponible en Apple TV.

Refrescante película, graciosa y con guiños actuales.

La trama se remonta a fines de la Guerra Fría, un par de años antes de la caída del Muro de Berlín, cuando al teniente de la Marina estadounidense Troy Kelly -Ryan Reynolds- lo envían a una misión que contempla sobrevolar territorio ruso. La operación secreta fracasa al ser descubierta por líneas enemigas; el moderno avión de combate es atacado y a Troy no le queda otra opción que eyectarse para salvar su vida. Una vez en tierra -más bien sobre capas de hielo-, lo encuentra Nikolai Ustinov -Kenneth Branagh-, un ex agente de la KGB con cara de pocos amigos. Sin embargo, lo que podría haber sido el fin para Troy, cambia sustancialmente: Nikolai no solo es una buena persona, sino que también es fanático de la cultura EE.UU. y lo único que desea es poder vivir en dicho país.

Escrita y dirigida por John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, esta cinta nos devuelve a los años ochenta mezclando hábilmente la comedia, el thriller y la acción. La nostalgia inunda la pantalla, sobre todo por los gustos de Nikolai, pero eso no es todo. El entorno de la Guerra Fría, las operaciones encubiertas y el ultra nacionalismo, riman bastante con lo que sucede hoy en día en muchas latitudes, con los mismos protagonistas.

Ryan Reynolds ya es un habitual en este tipo de roles. Los asume con naturalidad y prestancia, parecidos, pero con una gracia que los distingue y les permite llegar siempre a buen puerto. La sorpresa aquí es ver a Kenneth Branagh actuando un personaje que se roba la película. El director de “Belfast" logra construir un estereotipo atípico, un ruso amante de Estados Unidos que probablemente no pega ni junta con nada. No obstante y poco a poco, algo que se ve como imposible va ganando espacio, sobre todo cuando entran en escena otros dos personajes clave: Alexander Volkov -Marcin Dorociński-, el jefe de guardia encargado de encontrar a Troy, y Anna -Maria Bakalova-, la hija de Nikolai.

Con una apropiada duración -una hora y cuarenta y cinco minutos-, “Mayday” fluye sin mayores contratiempos. Con un intenso uso de drones, acción vibrante y llamativas locaciones, la película se abre paso para capturar naturalmente nuestra atención. Sabemos de qué se trata y las locuras no se sienten tan forzadas. Tampoco los efectos especiales -que habría sido mejor verlos en pantalla grande, por cierto-, porque la fotografía de Barry Peterson constituye uno de los puntos altos de la producción.

En síntesis, entretención garantizada. Con confianza; puede darle una oportunidad y no se va a arrepentir.

Ficha técnica

Título original: Mayday
Año: 2026
Duración: 110 minutos
País: Canadá
Compañías: Apple Original Films, Skydance Productions, Maximum Effort, Apple Studios. Distribuidora: Apple TV
Género: Comedia. Acción. Thriller | Comedia de acción. Guerra Fría. Espionaje. Amistad. Años 80
Guion: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein
Música: Colin Stetson
Fotografía: Barry Peterson
Reparto: Ryan Reynolds, Kenneth Branagh, Marcin Dorociński, Maria Bakalova, David Morse
Dirección: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El Último Gran Golpe

Tal vez lo más interesante de esta película sea su trama. Y no conviene adelantar mucho para no arruinar la sorpresa, pero es inevitable decir que aquello representa un problema. ¿Por qué? Básicamente, porque una buena trama no es suficiente para sostener una película. Vamos por partes.

Marco Kapak -Russell Crowe- es dueño de un reputado club nocturno. Le va bien; hace dinero limpio, pero también del sucio. Está cansado y su salud se está resintiendo. Un infarto lo pone contra las cuerdas. ¿Será que retirarse es lo mejor? Más que mal, la vida con su novia Sunny -Teresa Palmer- promete felicidad. Entonces, ¿dónde estaría el problema?

El asunto es que para Kapak el negocio real no es el del club, bien lo sabemos. Sus ingresos proceden del lavado de dinero de Rodríguez -Danny Zovatto-, por lo que salirse del oficio no es una opción. Pero Kapak insiste. Quiere vender el club y tiene posibilidades. Este es el verdadero punto de inflexión y hasta aquí dejo la sinopsis argumental.

Para que la ejecución de un relato sea efectiva necesita varios elementos, pero principalmente un ritmo adecuado. Derrick Borte, director y guionista, junto a Daniel Forte, adapta la novela de Thomas Perry y queda a medio camino porque no consigue dar con la tecla para plasmar la historia en una película que, al menos, consiga una dinámica adecuada. ¿A qué me refiero con esto? La irregularidad del desarrollo atenta contra la tensión, porque el ritmo sube y baja sin objetivos claros, se siente forzado y no logra conectar del todo sus diferentes aristas.

Dicho lo anterior, contar con Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville y Aaron Paul en el reparto, y no aprovecharlos al máximo, es un desperdicio. Esto sí que no tiene excusa, porque a pesar del talento del elenco y, en especial, del gran carisma de Crowe -haciendo cualquier papel-, la película tampoco encuentra sustento en un reparto del que se esperaría muchísimo más.

Es una lástima que “The Get Out” desaproveche una oportunidad. Para una trama tan enrevesada podría haber tenido más sustancia en la elaboración de sus personajes, incluso manteniendo el tono de comedia que declara permanentemente. Tal vez esa indefinición de género podría ser otro punto a considerar, porque, hablemos con claridad: lo que recordaremos -si algo queda- será la vaguedad de un Crowe simpático y poquito más.

Afortunadamente es solo una hora y media, aunque tengamos la sensación de que dura mucho más. Y no es ningún pecado esperar al streaming porque, salvo dos o tres secuencias de acción, el resto del metraje es perfecto para una pantalla de TV.

Opción para una tarde de domingo, si no tiene en mente un mejor panorama.

Ficha técnica

Título original: The Get Out
Año: 2026
Duración: 96 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Australia; A Higher Standard, Gramercy Park Media, Head Gear Films, Latigo Films, Life & Soul Productions, Nickel City Pictures, Screen Australia, Vacancy Films.
Distribuidora: Eagle Films, Noori Pictures, Vertical Entertainment
Guion: Derrick Borte, Daniel Forte. Novela: Thomas Perry
Género: Thriller. Acción
Música: Bryan Senti
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Russell Crowe, Luke Evans, Teresa Palmer, Danny Zovatto, Josh McConville, Nina Dobrev, Aaron Paul
Dirección: Derrick Borte 

martes, 22 de septiembre de 2026

Los Creyentes

Disponible en Netflix.

Ruth -Stéphanie Magnin- debe regresar a su natal España. Su madre ha muerto en extrañas circunstancias mientras su padre Martín -José Coronado- apenas logra explicar lo sucedido como un infortunado accidente doméstico en la ducha. Extrañas circunstancias para una historia que transcurre en un apacible pueblo del norte que vive días convulsionados debido a la desaparición de un menor.

Un par de elementos se suman al relato. Un inicio confuso, en el que la madre llama a Ruth insistentemente sin que ella le conteste y el errático comportamiento de Martín, siempre ofuscado, algo agresivo y obsesionado con una teoría de conspiración que involucra a una empresa farmacéutica que se ha instalado en las cercanías.

La premisa de esta cinta, dirigida por Roger Gual y escrita por Darío Madrona y Carlos Montero, resulta muy interesante. Aborda, al menos, dos aspectos muy actuales. El primero, la fe casi religiosa en teorías paranoicas que se difunden en redes y que pretenden explicar diversos fenómenos desde el engaño, la duda y el poder del dinero. El segundo, que nunca deja de ser actual, se refiere a las relaciones familiares, al cariño, a la confianza y a la pérdida progresiva de conocimiento que genera la distancia.

En este caso, por desgracia, la fuerte idea central antes descrita se diluye demasiado rápido. No estoy seguro de si es por las expectativas que provoca o por su débil ejecución. Desde un comienzo, la forma de plantear el contexto de los hechos resulta extraña. Se siente cortada y forzada, como si algunas decisiones sobre la edición hubiesen dejado fuera material importante. Además, ciertos baches en la narración -pistas demasiado evidentes y cortes abruptos- tampoco ayudan a mantener un ritmo uniforme que lleve el relato hacia estados de mayor tensión. A pesar de tener hermosas locaciones y una buena fotografía, tal vez el haber elegido el formato de película le haya jugado en contra. Quizá, si se hubiese planteado como una serie, varios de estos puntos podrían haber sido desarrollados de mejor manera sin tener que hacer una síntesis obligada.

Mostrar un comportamiento extraño para reflejar paranoia no es suficiente. José Coronado es un protagonista sólido, tenga el papel que tenga, pero en esta ocasión se lo han puesto más que difícil. El actor español realiza su mejor esfuerzo para asumir la responsabilidad de sostener la trama, pero aquí carece de un elenco que lo acompañe para lograr ese propósito. El desequilibrio es manifiesto. Stéphanie Magnin no logra configurar su personaje, tampoco se produce ninguna química padre-hija, y su caracterización se va desdibujando rápidamente a medida que avanza el metraje. Del resto de los personajes hay muy poco o casi nada que decir. Están ausentes tanto en acción como en descripción, desaprovechados y marginados, sin una razón clara de ser. Basta un ejemplo: Arón. ¿Podemos recordar algo de la caracterización de Alberto Olmo? Prácticamente nada.

Algo no cuadra en “Los Creyentes”, incluso desde la elección de su título. Ya vimos elementos de la premisa, del relato, de la construcción y de la ejecución. Por eso dejo para el final la parte subjetiva, es decir, lo que la historia provoca y aquello que queda para recordarla. En este sentido, el resultado queda aún más al debe, porque si no hubiera escrito rápido estas líneas, corría el riesgo de olvidarlas rápidamente. Y eso es una lástima, porque José Coronado merece mejores producciones, aunque siempre constituya un agrado verlo actuar.

Ficha técnica

Título original: Los creyentes
Año: 2026
Duración: 106 minutos
País: España
Compañías: El Desorden Crea, Netflix. Distribuidora: Netflix
Género: Thriller. Intriga. Drama | Thriller psicológico
Guion: Darío Madrona, Carlos Montero
Música: Nico Casal
Fotografía: Juana Jiménez
Reparto: José Coronado, Stéphanie Magnin, Fanny Gautier, Alberto Olmo
Dirección: Roger Gual

lunes, 14 de septiembre de 2026

El Deshielo

Hay mucho cine en esta segunda película de Manuela Martelli: el concepto narrativo, la preocupación por la ejecución, la pureza de las imágenes, la claridad de los sonidos y la profundidad del arco dramático. Son muchos elementos, tanto individuales como combinados, los que componen el lenguaje cinematográfico, algo que el talento de la directora parece entender a cabalidad. Solo dos ejemplos. Solo dos ejemplos: un zoom persistente que luego se funde hasta ocupar la pantalla completa y un intervalo de tercera con efecto de glissando (arrastre); imagen y música, separables e indivisibles, individuales y complementarias. Arte en esencia. La esencia del Arte.

La historia parece sencilla a juzgar por una primera capa. Chile, 1992, a poco de recuperar la democracia. De fondo, un evento que recorre nuestra memoria colectiva: el país se reinsertaba en el mundo participando en la Expo Sevilla con una extraña muestra, un iceberg gigante que no pasó inadvertido. En primer plano, un hotel en lo alto de la montaña, integrado con un centro de esquí recreativo que también permite entrenar para la alta competencia. Todo se encuentra comprimido, incluso las personas. El invierno, el frío y la nieve se funden en un intenso blanco que abruma y sobrecoge.

Inés tiene solo 9 años. Su familia es la dueña del hotel y ella está al cuidado de sus abuelos pues sus padres están precisamente en la “Expo Sevilla”, en el pabellón chileno. Segunda capa: misterios de familia. La pequeña deambula. Se ve sola, necesita compañía. Por eso se acerca a Hanna, una joven esquiadora alemana que entrena para ser campeona. Otra capa: el grupo de jóvenes alemanes que están de visita en el hotel.

Ocurre un incidente. De la noche a la mañana, no se sabe nada de Hanna. Comienza su búsqueda. Otra capa: el thriller. Todo esto sucede bajo la atenta mirada de Inés, entre imágenes de TV que dan cuenta de la época (Pisagua), y un suspenso creciente que se recoge con lentos movimientos de cámara y precisos interludios musicales.

Los secretos -o más bien el secretismo- continúan. Techa, la abuela no quiere involucrarse. “Nadie sabe nada”, dice. Y aunque algo supieran, no conviene hablar. Las tensiones crecen. La búsqueda continúa, no sin reparos de los responsables. ¿Es otra capa? Se suma Lina, la madre de Hanna. Nace otra historia, mientras el tiempo avanza y la nieve poco a poco se va derritiendo.

Manuela Martelli, quien escribe y dirige esta cinta, domina la escena. Una película con tantos niveles de lectura requiere claridad total. Martelli la tiene y la expresa en cada cuadro del metraje, en cada corte, con fotografía inmersiva y primeros planos intensos. Convive la angustia con la esperanza, lo vedado con lo explícito; lo que no se dice -o más bien, solo se expresa con miradas- pesa más que aquello que salta a la vista. Es necesario dejarse llevar, sumergirse, interpretar y decidir. Implica trabajo para el espectador, un trabajo por momentos incómodo, pero gratificante.

Surgen preguntas, porque el relato está abierto. ¿Dónde están los compromisos y las responsabilidades? ¿Qué pasó en realidad? ¿Es rebeldía, accidente o algo más? La búsqueda es implacable, la esperanza no decae. ¿Entiende Inés lo que ve o aún no lo comprende? Cada personaje tiene su historia y somos nosotros quienes debemos descubrirla. Las pistas están. Todo esto, aplica a la desaparición de Hanna pero también a Chile, a su sociedad, a su historia.

“El Deshielo” posee muchos puntos fuertes. Desde luego su confección, las sólidas actuaciones -Maya O'Rourke interpretando a Inés, Maia Rae Domagala como Hanna y Saskia Rosendahl en el rol de Lina, sin dejar de lado a Paulina Urrutia y Mauricio Pesutic, los abuelos de Inés-, el trabajo de fotografía, el sonido directo, la música original de Mariá Portugal Portugal, el diseño de producción, etc.

La complejidad de las metáforas e imágenes de esta película es innegable. Algunas están muy claras, como el símil entre el derretimiento de la nieve y el transito de la dictadura a la democracia en Chile. Sin embargo, aunque sea evidente, no resulta tan sencillo. Hay capas de hielo que tardan mucho más en ceder, y algunas nunca lo hacen. Esto obliga a ir mucho más allá. Hay una gran diferencia entre lo que se quiere y lo que se puede, otro guiño a un período de la historia de Chile que resiste legítimas interpretaciones. Las grietas son visibles, pero no necesariamente permiten dejar al descubierto el interior.

Cada una de las historias que esta película narra va quedando poco a poco al descubierto, al igual que ocurre con el deshielo.

Excelente película. Para revisarla más de una vez.

Ficha técnica

Título original: El deshielo
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Estados Unidos-México-España; Wood Producciones, Cinema Inutile, Piano Producciones, Elastica Films, Ronda Cine, Río Fundación
Género: Drama. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Años 90. Amistad. Naturaleza. Dictadura chilena
Guion: Manuela Martelli
Música: Mariá Portugal
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Maya O'Rourke, Maia Rae Domagala, Saskia Rosendahl, Jakub Gierszał, Paulina Urrutia, Mauricio Pesutic
Dirección: Manuela Martelli 

viernes, 11 de septiembre de 2026

Relajadas y Muy Peligrosas

Cuatro amigas de infancia se conocen como la palma de la mano, pues han pasado juntas una vida entera. Las labores profesionales y sus familias las han separado durante la adultez, pero la conexión permanece intacta y sigue presente aunque no se vean mucho. Sin embargo, cualquier excusa es útil para reunirse nuevamente. Esta vez se trata del cumpleaños de Jane -Leslie Mann-. De un encuentro casual con Coco -Michelle Buteau- y Sophie -Anna Faris- emerge una genial idea: ¿qué tal si, para celebrar a Jane y, además, relajarse, programan un fin de semana de Spa en un paradisíaco lugar?

Las tres mujeres son muy diferentes: Coco, separada con dos niñas, parece estar siempre enojada, no tolera a su ex, menos ahora que está acompañado por otra mujer. Sophie tiene un jefe insufrible que la atormenta día y noche con requerimientos que rozan en el abuso laboral. Finalmente, Jane es abogada y su agenda -y sus dos niños- no le permiten disfrutar de un solo momento para ella. La situación está muy clara: el escape es necesario y no hay nada más que decir. Pero ¿y la cuarta amiga?

Mel -Isla Fisher- es quien se sale del molde. Sus impulsos y su desenfreno habitualmente ponen en problemas al grupo, por lo que esta vez han decidido no invitarla. Pero claro, tal como era de esperarse, Mel llega al Spa para sorpresa de todas. ¿Todas? En ese momento, lo que era un fin de semana de descanso y relax se convierte en una aventura cuyas consecuencias serán devastadoras.

De la mano de Jon Lucas y Scott Moore, guionistas y directores, esta cinta no entrega nada nuevo. Al contrario, abusando de lugares comunes y con momentos vulgares y groseros, la película se limita a una secuencia de eventos que aspiran a ser graciosos y provocar, con dificultad, alguna risa. La actitud provocadora de Mel, tanto en lo que dice como en lo que hace, está tan presente que resulta insólita. Y que sus amigas nada puedan hacer para evitarlo es simplemente absurdo. Pero es una película y, a pesar de que cada una arrastra problemas importantes, estos quedan bajo la capa de un humor bastante burdo.

“Spa Weekend” es una suma de incidentes obvios y predecibles. Asumir responsabilidades, crecer, madurar, romper con relaciones tóxicas y reforzar una amistad a toda prueba, temas presentes, pero eclipsados por una permanente banalización, no alcanzan a darle un sustento mínimo a la historia. Tanto es así que los gags de los créditos finales, esas imágenes que rescatan momentos desafortunados de las grabaciones, pasan a ser parte de la película, siendo algunos de ellos bastante más graciosos que el resultado final. ¿Vale la pena verla? Saque usted su propia conclusión.

Ficha técnica

Título original: Spa Weekend
Año: 2026
Duración: 97 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Bear, McGregor Casting, Suzanne Todd Productions. Distribuidora: Black Bear Pictures
Género: Comedia | Amistad
Guion: Jon Lucas, Scott Moore
Música: Philip White
Fotografía: Danny Ruhlmann
Reparto: Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau, Anna Faris, Adam Demos
Dirección: Jon Lucas, Scott Moore 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Código: Venganza

Las películas de Jason Statham ofrecen acción y entregan acción. ¿Qué mejor? Uno sabe a qué atenerse. No buscamos profundidad ni una trama novedosa, queremos adrenalina y ojalá a raudales. Statham, en esto, es especialista.

En esta ocasión, el protagonista es Cole Reed -Statham-, guardaespaldas personal de Tibu Campallo -Ramon Tikaram-, CEO de KMG, una empresa naviera internacional. La relación entre ambos es más que profesional. Hay cariño y mucho agradecimiento; Reed salvó la vida de su jefe unos años atrás y el sentimiento es mutuo.

Como los negocios son negocios, el proceso de venta de la empresa familiar, liderado por el hijo del magnate, Kameron Campallo -Chaneil Kular-, está a punto de concluir; sin embargo, las cosas se complican. Luego de una cena de celebración por el negocio, Campallo y Reed son emboscados por un grupo armado y las consecuencias resultan fatales. Reed sobrevive, pero es culpado por la muerte de Tibu. Desde ese momento, jura no detenerse hasta conocer la verdad y cobrar venganza.

La producción de esta cinta no es menor. La filmación, liderada por el director Jean-François Richet, no escatima en gastos. Tiene buenas ideas, con drones de seguimiento, una cámara en mano muy cercana que incluso participa en algunos momentos, amplios planos y escenarios complejos. Es verdad que, por momentos, abusa un poco de ciertos recursos, pero no importa. Todo sea por darle vida a las secuencias y generar la sensación de estar ahí, en primera fila.

Jason Statham se encuentra totalmente en su hábitat. Su tono reservado y parco se mantiene, pero esta vez Statham esboza más sonrisas. No es que sea demasiado, pero es distinto. Cuando se trata de estar serio, no se le mueve un músculo, y cuando se trata de liquidar a quien se cruce en su camino, la máquina destructora funciona con rendimiento perfecto.

Los guionistas J.P. Davis y Lindsay Michel, sitúan la acción principalmente en el mar, a bordo de un gran carguero lleno de contenedores. Es un verdadero edificio flotante, lleno de recovecos y espacios tan pequeños que transmiten una claustrofobia real. En esos intersticios se mueven los protagonistas, recorriendo las bodegas con los pasillos, los camarotes con la cubierta y alguna que otra sorpresa que la historia revela en el momento adecuado. En espacios cerrados y sin posibilidad de escape es donde se dan la mayoría de los combates. El reguero de muertes tarda poco en llegar. Hay menos coreografías de combate que en otras películas, pero son igualmente efectivas. La sangre está garantizada.

La película tiene varios temas de fondo, pero apenas esbozados. El tema comercial, la seguridad privada, la familia, el negocio familiar, la trata de personas, el chantaje, las mafias y la corrupción cubren un abanico amplio que refleja problemáticas actuales. Pero aquello no es lo más importante. Todos lo sabemos y lo aceptamos.

En 95 minutos, “Mutiny” -“Motín”, su título original-, no defrauda en absoluto. Es cierto que algunos puntos no cierran y otros se ven algo forzados, pero esto es así. Privilegiamos la experiencia de la acción por sobre cualquier otra cosa. La película lo consigue y de buena forma. Entretenida y efectiva; un verdadero placer culpable.

Ficha técnica

Título original: Mutiny
Año: 2026
Duración: 95 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; MadRiver Pictures, Punch Palace Productions. Distribuidora: Lionsgate
Género: Acción. Thriller | Crimen
Guion: J.P. Davis, Lindsay Michel
Música: Marcus Trumpp
Fotografía: Brendan Galvin
Reparto: Jason Statham, Annabelle Wallis, Roland Møller, Adrian Lester
Dirección: Jean-François Richet

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Los Domingos

Ainara se encuentra en tiempo de definiciones. A sus 17 años, estudia en una escuela católica en Bilbao, España, y el camino parece estar diseñado para dar el siguiente paso: concluir sus estudios secundarios y acudir a la universidad. La joven es inteligente. Estudia, participa en un coro y se divierte con sus amigas. Nada fuera de lo común, salvo por una inquietud que cada vez cobra más fuerza, una atracción que lentamente supera sus actividades cotidianas y que la inunda por completo.

Ainara -Blanca Soroa- vive con su padre Iñaki -Miguel Garcés- y sus dos hermanas menores. La madre ha muerto hace un tiempo y la vida familiar no ha sido fácil. Esta orfandad la ha marcado, pero no inmovilizado. El amor que surge ahora en su interior es fuerte, intenso, como un fuego que quema y que se expande; es el amor a Dios.

Cuando Ainara le confiesa a su familia que se encuentra en un proceso de discernimiento vocacional y evalúa la posibilidad de ser monja en la Orden de las Betinas, las reacciones son dispares. Su padre observa, en silencio. Pregunta poco; básicamente le preocupan los costos. Sin embargo, su tía Maite -Patricia López Arnaiz- es quien recibe la noticia como un golpe directo a sus convicciones. Ella, acérrima no creyente, no lo acepta. Ainara debe ir a la universidad, experimentar y llevar una vida libre, sin amarras, todo lo contrario de lo que significa ingresar a un convento de monjas de clausura.

Con precisión milimétrica, la guionista y directora Alauda Ruiz de Azúa nos sumerge en una historia sensible, íntima y en extremo profunda. Cada personaje está construido con delicadeza, alejado de cualquier estereotipo o caricatura. El peso dramático de cada personaje está tan bien equilibrado que, independiente del tiempo de exposición en el metraje, cada uno se recuerda por lo que es en sí mismo y por lo que contribuye a la historia. El trabajo de composición es sutil. Agrega capas en la medida en que avanza, pero también modifica actitudes y cambia el foco cuando la narración necesita un giro o bien una ampliación.

La naturalidad de las actuaciones llama la atención. Incluso en planos extremadamente cercanos, incluso incómodos, nada parece fingido. La cámara se olvida. Estamos dentro, en cada lugar, en cada ubicación, acompañando un camino que fluye con una manifiesta tensión.

Con “Los Domingos”, Alauda Ruiz de Azúa nos regala un trabajo reflexivo y, por cierto, incómodo. La confrontación entre creer y no creer, entre la certeza de la presencia de Dios que tiene Ainara y la seguridad de su no existencia que defiende Maite, eleva el tono del conflicto en la medida que ambas discuten en los encuentros familiares. La increíble fuerza interior que emerge desde cada una, de maneras muy distintas, las convierte en antagonistas, sin embargo, es posible advertir nítidamente sus propios miedos y contradicciones. Están en veredas opuestas, pero son familia; se quieren, se adoran, se necesitan.

Estamos ante un trabajo sólido, muy bien concebido y muy bien ejecutado. Nada está de más. La película maneja los tiempos con precisión y el balance de los elementos no deja cabos sueltos. Se trata de una cinta que invita a ir más allá, a superar prejuicios y a salir de lo establecido. Logra abordar un tema difícil y delicado con soltura y gran convicción.

Ficha técnica

Título original: Los domingos
Año: 2025
Duración: 110 minutos
País: España
Compañías: Coproducción España-Francia; Buena Pinta Media, Colosé Producciones, Encanta Films, Sayaka Producciones, Movistar Plus+, Los Desencuentros Película AIE, Think Studio, ICAA, Le Pacte, Crea SGR, Comunidad de Madrid. Distribuidora: BTeam Pictures
Género: Drama | Religión. Familia. Monjas. Clero. Adolescencia
Guion: Alauda Ruiz de Azúa
Música: David Cerrejón
Fotografía: Bet Rourich
Reparto: Patricia López Arnaiz, Juan Minujín, Mabel Rivera, Nagore Aranburu, Blanca Soroa
Dirección: Alauda Ruiz de Azúa