Han pasado 20 años desde la primera película y también en la vida real. Ya sabemos que “20 años no es nada”, y tal vez por eso esta segunda parte se sienta tan fresca, tan actual, tan fiel al espíritu de una cinta que marcó toda una época. Dos decenios exactos han transcurrido desde que Andy Sachs -Anne Hathaway- dejó de trabajar para Miranda Priestly -Meryl Streep-, la editora en jefe de la revista de moda Runway. El tiempo pasa y la vida cambia. ¿En qué están ambas y por qué se vuelven a encontrar?
Andy ha consolidado una carrera periodística de excelencia en Nueva York y acaba de recibir un galardón importante. Sin embargo, en el mismo momento de la gala de premiación, se entera que ha sido despedida junto con todo el equipo de redactores. Miranda, por su parte, sigue al mando de Runway pero ya nada es como antes. Los presupuestos no son los mismos, la obligación de migrar al entorno digital y las tendencias actuales llevan a actuar rápido. La publicación de un artículo no verificado detona una bomba mediática provoca una serie de cancelaciones en redes sociales. Crisis para ambas: Andy sin trabajo y Miranda cuestionada.
Sin adelantar más acerca de la trama, esta segunda parte de “The Devil Wears Prada” se sitúa en un ambiente distinto, más moderno, plenamente inserta en el contexto actual y se atreve a explorar varios tópicos, en especial los referidos al periodismo, la moda, el glamour y los grandes poderes económicos. La cinta, además, retrata muy bien la crisis de la industria periodística de los medios de investigación y los contenidos de entretenimiento, centrando la atención en la migración de lo tradicional a las plataformas de internet y los cambios inevitables que eso implica.
El guion de Aline Brosh McKenna es bien dirigido por David Frankel. Por momentos resulta dinámico y vibrante, y en otros intercala espacios justos para la reflexión junto con usar diversos toques de humor para conectar diferentes secuencias. De esa forma, críticas importantes respecto a los necesarios patrocinios o a las complejas negociaciones económicas, no desentonan ni tampoco se roban el protagonismo. En otras palabras, no son lo central pero tampoco adornos, porque, con su particular forma, la película se encarga de poner en tela de juicio y desnudar lo que vivimos actualmente.
Si tuviera que describir en dos palabras esta entrega, estas serían entretenida e inteligente. Inteligente porque es capaz de sintetizar una gran cantidad de elementos, ponerlos sobre la mesa sin caricaturizarlos demasiado y generar reflexión; y entretenida, porque el metraje vuela, es ágil en todo sentido y cumple ampliamente sus expectativas.
Más allá de la entretención, hay elementos de fondo. Es muy interesante la representación del momento presente en la industria de medios. Los cambios profundos, los recortes presupuestarios, la mutación del modelo de negocios, la transición generacional y la diversidad de rumbos genera una incertidumbre mayúscula que posiblemente carece de respuestas. Por otro lado, la tensión entre el llamado periodismo serio y aquel que cubre moda y glamour, parece todavía más evidente, aunque ambos, por igual, se vean reducidos -como resume Nigel (Stanley Tucci), la mano derecha de Miranda- a ser consumidos mientras se orina.
La película se sumerge también en los dilemas de sus protagonistas y en sus decisiones. Esto lo vemos con sus personajes, tanto principales como secundarios, donde las intenciones -y también las dobles- chocan contra la bondad mientras el arribismo se funde con la ambición de poder y los códigos éticos se vulneran fácilmente con tal de conseguir un buen resultado económico.
En actuaciones, este filme es una delicia. Meryl Streep parece insuperable en su rol. ¿Cómo es Miranda hoy? Por cierto, si se mantuviera igual a la de hace 20 años no solo sería cancelada, sería demandada por acoso y seguramente despedida. La adaptación es necesaria e indispensable, pero obviamente sin perder su esencia. Streep lo hace genial, con picardía, guarda silencio, pero se impone por presencia, con una ceja levantada, una mirada o un movimiento sutil de labios. ¡Insuperable! Anne Hathaway es su complemento perfecto, porque ya no es la torpe asistente de la primera versión sino que ahora es una periodista segura de sí misma. Pero ojo, ante Miranda, ante esos ojos y ante esa presencia, las dudas vuelven y debe luchar interiormente por conseguir su mejor versión. Stanley Tucci, por su parte, despliega un rol tan especial como encantador, siempre dispuesto sin querer robar protagonismo. Emily Blunt es quizá quien más se aleja de los parámetros, potenciando lo competitivo de su personaje y sumando una cuota de ambición mayor que la ubica en un rol más antagónico.
Son muchos los detalles y cuidados que la producción logra en este trabajo. La fotografía de Nueva York es hermosa, los escenarios, un lujo, los guiños a un sinfin de temáticas abundan y muchísimos cameos pululan durante el metraje. Pese a ello, no entiendo la decisión de tener un cuarteto de cuerdas notoriamente simulado. ¿Por qué? No cuesta nada tener músicos de verdad, que toquen de verdad. Sí, quizá es un detalle, pero no coincide con el gran esfuerzo que se despliega en otros ámbitos, relegando el tema musical a una división inferior. ¡Una pena!
“The Devil Wears Prada 2” es puro entretenimiento y abre varias lecturas interesantes. La sensación es que seguramente olvidaremos pronto las historias y los detalles, pero el gusto y esa sensación que deja, posiblemente nos acompañará más tiempo del que imaginamos. Si recordamos la primera como si fuera ayer, esta se suma a ese recuerdo, aporta novedades y renueva de buena forma la franquicia. ¿Una tercera? ¿Por qué no?, pero que por favor no pasen 20 años.
Ficha técnica
Título original: The Devil Wears Prada 2
Año: 2026
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: 20th Century Studios, Sunswept Entertainment, Wendy Finerman Productions. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Moda. Trabajo/empleo. Secuela
Guion: Aline Brosh McKenna. Novela: Lauren Weisberger
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Florian Ballhaus
Reparto: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Stanley Tucci
Dirección: David Frankel

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