miércoles, 9 de enero de 2019

El regreso de Mary Poppins

Cuando escuchamos sobre “Mary Poppins” de inmediato viene a nuestra mente el recuerdo de un clásico que se sitúa en el inconsciente colectivo de varias generaciones. En 1964, Walt Disney sorprendía al mundo con una cinta que combinaba animación con personajes reales y la magistral Julie Andrews encarnaba a una niñera única y especial cuyo propósito era rescatar a la familia Banks. Hoy día, 54 años después, “Mary Poppins” regresa y con ello vuelve la magia a Londres, ahora en 1930, en los tiempos de la gran depresión económica.

Los hermanos Banks, Michael (Ben Whishaw) y Jane Banks (Emily Mortimer) viven juntos en Cherry Tree Lane. También con ellos están los tres hijos de Michael además de Ellen -Julie Walters-, su sirvienta. Afrontan en su hogar un período complicado en la economía doméstica y ademas deben sobrellevar la reciente muerte de la mamá de los pequeños. A este escenario es al que regresa Mary Poppins -Emily Blunt-, con un objetivo similar: cuidar a los hermanos Banks, y de paso a los niños pequeños, por cierto. Y no está sola. Jack, el farolero -Lin-Manuel Miranda- conoce la historia y es pieza vital en esta nueva misión.

La cinta dirigida por Rob Marshall fluye de comienzo a fin. La magia y el encanto dominan la pantalla y la historia se nutre de ingredientes que van componiendo un relato ameno y divertido durante toda la película. La banda sonora, fundamental en un musical de este tipo, está muy bien compuesta por Marc Shaiman, con letras de Scott Wittman. Entrega un ritmo clave al guion que combina muy bien las escenas de diálogos con los episodios musicales que además tienen una muy lograda y particular coreografía, un sello preciso del mismo director.

Las comparaciones son odiosas y por ello es mejor evitarlas, sobre todo cuando la actual versión evoca a su predecesora sin pretender dejarla atrás. Al contrario, la destaca aún más e incluso la homenajea con una propuesta que logra sintonía fina con el guion original sin renunciar a trazar su propio camino. Los elementos de la fábula están perfectos y todo se enlaza armónicamente en una sucesión de colores, fantasía y felicidad.

Párrafo aparte para los protagonistas. Emily Blunt posee una estampa que le permite encarnar a Mary Poppins de forma notable. Canta, baila y se luce en cada una de sus intervenciones, con una prestancia única. Lin-Manuel Miranda es toda una sorpresa. Con un ángel especial, logra una química muy natural con Blunt y juntos soportan gran parte del hilo conductor de la historia. Los secundarios de esta cinta son un lujo. Colin Firth interpreta al Banquero sin escrúpulos, Meryl Streep a la extravagante prima Topsy -un lacierto su secuencia, con una dicción encomiable- y Dick Van Dyke revive mágicamente al tío Bert, en un cierre digno de altura.

“Mary Poppins regresa” resulta adorable. Revitaliza el género haciendo resurgir la historia de 1964 -y de paso nos invita a revisitarla- y por sobre todo nos recuerda que no hay nada mejor que una sencilla fábula para entender -o al menos tratar- que nunca debemos dejar de ser niños, de soñar y volar, de liberar nuestras ataduras y así abrir espacio a nuestra imaginación para maravillarnos con historias mágicas que llenen de color y esperanza nuestra vida.

Ficha técnica

Título original: Mary Poppins Returns
Año: 2018
Duración: 130 minutos
País: Estados Unidos 
Productora: Walt Disney Pictures / Lucamar Productions / Marc Platt Productions
Género: Musical. Fantástico | Cine familiar. Años 30. Secuela
Guion: David Magee (Libro: P.L. Travers)
Música: Marc Shaiman, Scott Wittman
Fotografía: Dion Beebe
Reparto: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer, Nathanael Saleh, Pixie Davies, Joel Dawson, Julie Walters, Colin Firth, Meryl Streep, David Warner, Dick Van Dyke, Angela Lansbury, Jeremy Swift, Kobna Holdbrook-Smith, Christian Dixon, Craig Stein, Bernardo Santos, Bern Collaco, Ian Conningham
Dirección: Rob Marshall

domingo, 6 de enero de 2019

Cold War

Cine de autor. Esta obra de arte del premiado director de “Ida”, Pawel Pawlikowski, nos introduce en la historia de amor íntima, personal y emocionante de una pareja cuyos vidas están irremediablemente influenciadas por la Guerra Fría. Como un homenaje a sus padres, la cinta -filmada al detalle con precisión y estilo en un blanco y negro puro, lleno de luces, de sombras y de matices que entregan una inmensa variedad de tonalidades- recorre 15 años en solo 88 minutos, que son suficientes para acceder, capa tras capa, a una interioridad que asombra, bajo un manto de fondo que a pesar del paso de los años aun resulta impactante.

Pawlikowski, maestro en la ubicación de cámaras que nos regalan perspectivas originales, no deja nada al azar. Cada cuadro, cada fotograma -un trabajo fotográfico de joyería de Lukasz Zal- está perfectamente coordinado con una banda sonora hermosa y delicada. La música evoca los sentimientos más profundos y el baile se abre a la celebración y a la fiesta, en una apertura inimaginable luego de los apremiantes y angustiosos años de la Segunda Guerra Mundial en Polonia.

El grupo artístico está a cargo de un pianista y director de música junto a una coreógrafa. Ellos deben seleccionar a los mejores exponentes para conformar una compañía que, en un espectáculo de baile y música, consolide una embajada cultural, una carta de presentación al más alto nivel. En la audición, Wiktor Warski, -Tomasz Kot- queda encandilado por una joven cantante, "Zula" Lichoń -Joanna Kulig-, momento en el que pasan a ser ellos dos el centro del relato.

El folklore y el arte popular se hace presente, el talento, el trabajo y el esfuerzo destaca, pero también la política ejerce su marcada influencia. Son tiempos difíciles y ambos tutores discrepan; ¿ceder a las presiones o mantener la independencia artística? Tal vez la decisión sea de vida o muerte y defina las oportunidades futuras. Lo que sí está claro, es que la opción que se elija marca a fuego el camino por venir.

La banda sonora entrega una luz esperanza con la “Fantasie Impromptu” de Chopin, en un momento donde Wiktor y Zula deben tomar opciones. La presión agobia, el sueño de libertad y Paris, la ciudad luz, maravilla. El amor nace y se desarrolla en torno a complejas decisiones. El viaje sin rumbo que la historia relata es un viaje sin final. La inocencia y la pureza de Zula contrasta con el riesgo arrebatado que asume Wiktor. El cambio es lo único seguro. La música de Bach lo retrata, desde la “Chaconne”, en la despedida de Paris, hasta las Variaciones Goldberg, al final de la película; una emocionante historia de adaptación y transformación, un maravilloso viaje a la eternidad.

Ficha técnica 

Título original: Zimna wojna
Año: 2018
Duración: 88 minutos
País: Polonia
Género: Romance. Drama | Drama romántico. Años 50. Años 60. Guerra Fría. Música. Baile
Guion: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki
Fotografía: Lukasz Zal (B&W)
Reparto: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski
Productora: MK2 Productions / Apocalypso Pictures / Film4 Productions / Opus Film / Protagonist / BFI Film Fund
Dirección: Pawel Pawlikowski

miércoles, 2 de enero de 2019

Destroyer

“Destroyer” es una cinta sicológica y oscura. Se trata de Erin Bell -Nicole Kidman-, una detective descuidada y demacrada quien tras el descubrimiento de un crimen a sangre fría, debe comenzar a atar los cabos sueltos que involucran no solo dicho asesinato sino que toda su vida; pasado, presente y futuro.

Relatada con una técnica de superposición de tiempos, la película nos confunde en más de una ocasión. En ello, el guion es astuto a pesar de no tener un ritmo frenético. Impone tensión porque no es evidente y nos obliga a ir un poco más allá, a mirar nosotros mismos para descubrir los puntos de anclaje y con ello componer la historia fragmentada que nos entrega la pantalla. Phil Hay y Matt Manfredi hacen un trabajo preciso en la escritura que la directora Karyn Kusama filma con acierto.

Punto aparte es la transformación que experimenta Nicole Kidman, quien crece cada día más en su nivel de expresión y en el carisma para construir sus personajes. Esta vez es Erin, quien con su mirada, gestos y actitudes quien da cuenta de una vida intensa, frustraciones insalvables y una desesperanza que amenaza con ahogarnos si no estamos bien parados. Y Nicole Kidman está a la altura de los requerimientos, en todo momento, cuando se la muestra en su juventud, infiltrada en una banda criminal y en tiempo presente, donde la vida se le está consumiendo por los recuerdos, las deudas y las opciones de lo que pudo ser y no fue.

Es justamente la tensión interior lo que mejor describe esta cinta. La mayor parte está en manos de Kidman, pero el papel de su hija adolescente es trascendente. Aquí, donde las generaciones se separan irremediablemente o se juntan en la emoción y en el amor, está el centro y el vértice del corazón de la historia. El drama asoma inexorable y la esperanza perdida destruye todo a su paso. ¿Cómo se libra el momento? ¿Cómo se puede seguir adelante luego de decisiones -equivocadas o no- que llevan a puntos de no retorno? Los cuestionamientos morales y las odiseas personales aparecen, no para resolver la encrucijada sino para justamente entregarnos más herramientas que nos permitan apreciar el cuadro con una mirada más amplia.

“Destroyer” cuestiona. Es aguda y por momentos hiriente. Lentamente nos va dando pistas que debemos saber digerir. Nos conduce por caminos desconocidos que en algún momento se cruzan y se vuelven a separar. Nos mueve y sacude para luego dejarnos en un reposo aparente. Es allí donde Kidman nos obliga a despertar y acompañarla en un camino que tiene un final inequívoco, cuyo tránsito se convierte en el mayor logro del relato.

Ficha técnica

Título original: Destroyer
Año: 2018
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Productora: 30West / Automatik Entertainment. Distribuida por Annapurna Pictures
Género: Thriller. Acción. Drama | Crimen
Guion: Phil Hay, Matt Manfredi
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Julie Kirkwood
Reparto: Nicole Kidman, Sebastian Stan, Tatiana Maslany, Toby Kebbell, Scoot McNairy, Bradley Whitford, James Jordan, Toby Huss, Jade Pettyjohn, Shamier Anderson, Jan Hoag
Dirección: Karyn Kusama

El gran terremoto

Esta cinta noruega nos llega como la secuela de “La Ola”. Su protagonista, el geólogo Kristian Eikjord, interpretado por Kristoffer Joner, se ha separado de su esposa e hijas y se encuentra solitario y aislado del mundo luego del desastre de Geiranger. Su pequeña hija lo visita, sin embargo su atención está puesta en un extraño accidente de tránsito en la “Norwegian Press” donde ha fallecido un colega. Inquieto, decide investigar. Encuentra a Marit, la hija de su amigo, y con ella comienza a observar pistas, atar cabos y deduce que se aproxima un desastre de proporciones, de mucha mayor magnitud que la vivida en 1904, donde Oslo fue el epicentro de una mortal destrucción.

La película, dirigida por John Andreas Andersen, tiene una fotografía hermosa. Las tomas aéreas de los paisajes noruegos, los ríos y canales y sus altas montañas son preciosas. También, las tomas de Oslo donde se aprecian las construcciones, la estación de trenes y los edificios en altura destacan imponentes. El guion es claro y conciso: se va a mover la tierra y será un desastre de consecuencias inimaginables. Como ya sabemos hacia dónde va, el foco del relato se centra en varios puntos que construyen -o más bien rearman- la historia personal de Kristian con su familia, conjugado con su investigación y la alerta que infructuosamente intenta entregar a los centros de control especializados.

Pese a ser una esperada y típica película de desastre, “Skjelvet” se las arregla para ofrecer ciertos enigmas y cubrirlos hasta bien avanzado el metraje. No entendemos ni sabemos qué ha pasado con el protagonista. Hay un movimiento interno que no se expresa. Varias aristas comienzan a explorarse, algunos detalles, ciertas mediciones y experimentos que se realizan permiten vislumbrar pequeños focos. Y el relato sigue adelante, intentando superar el trauma de la tragedia anterior, dejando de manifiesto el temor de lo que se presume como inminente, el descontrol que provoca lo desconocido y la ansiedad por descubrir las pistas que puedan avisar oportunamente el desastre y así salvar la mayor cantidad de vidas posibles.

“El gran terremoto” funciona correctamente. Su factura le permite situarse por sobre la media y sus actuaciones convincentes agregan valor a sus 106 minutos de duración. No obstante lo anterior, el momento “D” es absolutamente obvio y la destrucción, si bien es impactante, pasa pronto a un estado de incredulidad donde cabe preguntarse acerca de la forma de encarar más íntimamente una tragedia imposible de imaginar. A pesar de sus falencias, el director logra concretar algunos momentos de fuerte tensión, casi siempre enfocados en primeros planos y secuencias de rescate, dejando un momento de lado la fastuosidad del desastre. Aquello ya es un punto a favor, en una cinta que tiene tanto de espectacularidad como de reacción y convicción

Ficha técnica

Título original: Skjelvet
Año: 2018
Duración: 106 minutos
País: Noruega
Productora: Fantefilm
Género: Acción. Drama. Thriller | Catástrofes. Terremotos. Secuela
Guion: John Kåre Raake, Harald Rosenløw-Eeg
Música: Johannes Ringen, Johan Söderqvist
Fotografía: John Christian Rosenlund
Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro, Edith Haagenrud-Sande, Ravdeep Singh Bajwa, Kathrine Thorborg Johansen
Dirección: John Andreas Andersen

No quiero ser tu hermano

Esta película nos introduce en la vida de Andrés/Johnny -Nicolás Poblete-, un joven soltero, clase media-alta, profesional semi-exitoso, quien acaba de proponerle matrimonio a su novia que proviene de una acomodada familia. Sin esperarlo y de improviso, aparece en su departamento su hermana Constanza -Dayana Amigo-, quien busca un lugar para quedarse pues está recién separada. Pero los dos hermanos son muy diferentes y tal como el agua y el aceite, no se llevan ni se tragan.

El director Gonzalo Badilla filma una historia convencional, llena de lugares comunes y una sobreabundancia de diálogos que no tienen ninguna razón de ser. La cotidianidad es la marca registrada de un guion que poco aporta pues se queda en lo evidente y en lo obvio para repetirlo hasta el cansancio. Y lo logra. La película cansa, porque a pesar de una continua secuencia de escenas parece que no avanza nunca y tampoco despega en ningún aspecto.

Ciertamente una película de esta naturaleza, con un nivel de producción que, se aprecia, tiene recursos, no tiene el objetivo de profundizar sino de entretener con sus capas más sencillas y superficiales. Los diálogos sin sentido, las burlas, las situaciones ficticias que siempre caen en lo ridículo y un excesivo vocabulario coloquial, no alcanzan para construir un relato que se precie de tal. Una lástima, porque las temáticas presentadas pueden ser interesantes y sin duda abordadas desde otra perspectiva -sin dejar de lado la comedia y sacando mejor partido a una parrilla no menor de buenos actores- podría haber sido un aporte, en un año con algunas películas chilenas bajo la media -que tal vez solo se centran en obtener un apetecido éxito de taquilla- que finalmente le hacen daño a la industria cinematográfica de nuestro país.

Ficha técnica

Título original: No quiero ser tu hermano
Duración: 115 minutos
Año: 2018
País: Chile
Género: Comedia
Reparto: Dayana Amigo, Nicolás Poblete, Andrea García Huidobro, Fernando Larraín
Dirección: Gonzalo Badilla

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Spider-Man: un nuevo universo

El hombre araña está de regreso. ¡Y qué regreso! Esta vez Sony Pictures Animation en asociación con Marvel Entertainment y de la mano con Columbia Pictures presenta una recreación animada, renovada y moderna del superhéroe de Nueva York. Peter Parker ha muerto. Justo antes le ha encargado a Miles Morales, un joven de ascendencia afro-latina que estudia en Brooklyn y que acaba de ser mordido por una araña, que pueda apagar el “Súper Colisionador” construido por el malvado Kingpin. El desafío no es sencillo porque este reactor ha hecho posible la convergencia de varios universos paralelos y con ello ha reunido muchas versiones del famoso héroe. Un alternativo Peter Parker -abandonado, desilusionado, descuidado y a bastante mal traer- es quien debe enseñarle a Miles los trucos y desafíos de su nuevo rol.

Parece que la amplitud del mundo creado por Stan Lee no tiene límites. Es increíble el espacio creativo y lo lejos que pueden llegar los sueños de un cómic que vio la luz en 1962. No solo hay movimiento y evolución, también existe un motor infinito que impulsa la historia hacia confines inexplorados hasta ahora y que posiblemente jamás imaginamos. Y ahí está -en la misma Nueva York que conocemos, con sus rascacielos enormes, sus calles abarrotadas y un crimen que no cesa- Spider-Man salvando a la ciudad una y otra vez.

La idea de las dimensiones paralelas es increíble. Tanto es así que da origen a lo que se denomina, en su título original, “Spider-Verse”, una especie de multi-universo de Spider-Man. Se mantiene la ciudad pero ya no hay límites. Los planos se superponen, se enlazan, se unen y se separan dependiendo del relato, nutriéndolo de un aire nuevo que le permite desarrollar un mundo donde todo, absolutamente todo, es posible.

Qué decir de la animación. ¡Es excelente! Tal vez de las mejores y más fieles retratando a un Cómic en pantalla grande. Es cine, pero no deja nunca de lado el sentido original, respeta las caracterizaciones y utiliza varios de los efectos clásicos-estéticos de una revista impresa.

La historia es alucinante. Su desarrollo es aun más dinámico y frenético, sin tregua, sin pausa, de acción en acción y sin dejar de lado los necesarios momentos de reflexión -aunque pocos- y una enorme cantidad de guiños, humoradas y toques delirantes a los que nos tienen ya acostumbrados.

Muy actual y necesario, este nuevo Spider-Man -al menos el de uno de estos multi-versos, claro está- es de color. Y además es de ascendencia latina. Una adecuación a los tiempos que no sorprende pero que sin duda refresca enormemente al personaje, que también encuentra su versión femenina y robótica en otras de las dimensiones.

Un acierto de Marvel esta asociación con Sony Pictures. Expande -más bien rompe- las fronteras y ágilmente nos hace vibrar con Spider-Man como si fuera un personaje nuevo. Para gozo infinito de los fans y deleite para quienes nos encanta ver en pantalla grande películas como esta, bien hechas, bien narradas y mejor ejecutadas.

Ficha técnica

Título original: Spider-Man: Into the Spider-Verse
Año: 2018
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Animation / Marvel Animation / Marvel Entertainment / Columbia Pictures / Pascal Pictures / Sony Pictures Entertainment / Lord Miller
Género: Animación. Aventuras. Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics
Guion: Phil Lord, Rodney Rothman (Personajes: Stan Lee, Brian Bendis, Sara Pichelli, Steve Ditko)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Dirección: Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman

Sin dejar huellas

Un adolescente desaparece sin dejar rastros. Su madre desesperada lo denuncia a la policía. El detective a cargo -Vincent Cassel- no toma muy en serio el asunto, sin embargo el caso explota al día siguiente. Comienza la investigación, la búsqueda, los testigos, … y por supuesto, las sospechas.

Este thriller francés, basado en la novela de Dror Mishani y dirigido por Érick Zonca, posee un guion inteligente que da varias vueltas y giros, sin embargo su foco no está puesto solamente en la resolución de la historia. Aquello corresponde a la primera capa, la más obvia y esperable. Y el director la resuelve bien, porque la tensión se mantiene hasta el final. Pero hay más. En una segunda y tal vez tercera capa está el centro del relato, del que se desprende un drama familiar que abarca muchos ámbitos íntimos y que roza las fibras más internas del investigador.

La centralidad de la narración está en la construcción de los personajes presentes en la historia, en especial la conformación de los roles secundarios. El trabajo que realiza Zonca es preciso para dotar a cada uno de ellos con las intervenciones justas. Medidas casi al segundo, vemos características que surgieren y esbozan participación, complicidad y mayormente infinitas dudas. Se abren preguntas que no obtienen respuesta y la inquietud crece también por esa arista de la escritura.

Vincent Cassel logra un objetivo extraño con su personaje, porque este desaliñado policía, François Visconti, el “comandante”, con rasgos depresivos y un alcoholismo que lo consume, resulta bastante desagradable. Tanto, que descoloca. Claro, en su interior arrastra una vida de frustraciones y una relación en extremo delgada con su propio hijo adolescente.

En la madre del joven desaparecido, Solange Arnault, interpretada por Sandrine Kiberlain, observamos una mujer intrigante que no muestra todas sus cartas y de quien podemos percibir que vive un trance interior. Su hijo ha desaparecido, su hija tiene síndrome de down pero hay algo más… Y en el vecino, el profesor de francés que construye Romain Duris, vemos tal vez al personaje mejor logrado de todos y que termina por cerrar los protagónicos de un relato que está marcado por la incomodidad subterránea de historias personales que tienen una carga emocional importante.

La película no tiene un ritmo frenético. No lo necesita. Al contrario, es de los metrajes que adormecen para luego golpear. El reposo es aparente, es falso. Es usado para desviar nuestra atención y luego hacernos girar bruscamente pero sin mayores fuegos artificiales. Las historias profundas son paralelas y están en las capas internas que son mucho más visibles al revisitar la cinta que en una primera lectura.

“Fleuve noir” -Río negro- no atrapa pero seduce en sus 113 minutos y sobre todo funciona mejor después, al recordarla. Allí se hacen presentes algunas características que son importantes de visualizar para entender el contexto. Es un thriller diferente y oscuro en el que debemos leer entre líneas. Y funciona en la medida que nosotros dejemos que funcione, algo que en el cine actual, en ocasiones, representa un desafío difícil de salvar.

Ficha técnica

Título original: Fleuve noir
Año: 2018
Duración: 113 minutos
País: Francia
Productora: Curiosa Films / Versus Production / FD Production
Género: Thriller. Cine negro
Guion: Érick Zonca, Lou de Fanget Signolet (Novela: Dror Mishani)
Música: Rémi Boubal
Fotografía: Paolo Carnera
Reparto: Vincent Cassel, Romain Duris, Elodie Bouchez, Sandrine Kiberlain, Charles Berling, Christophe Tek, Lauréna Thellier, Sadek
Dirección: Érick Zonca

lunes, 17 de diciembre de 2018

Roma

¡Impresionante!

Es la primera palabra que me surge respecto a “Roma”, el último trabajo y por cierto la mejor película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Óscar por “Gravedad”. Tal vez no hay palabras para describirla, o quizás hay muchas palabras y expresiones que podrían llenar páginas dando cuenta de todo lo que nos pasa en sus 135 minutos. Lo cierto es que “Roma” no nos deja indiferentes. En su obra más personal, Cuarón nos invita a recorrer una historia íntima, sagrada, que está inspirada en su propia infancia en la colonia Roma, un barrio de clase media-alta del México de comienzos de los años setenta, pero que tiene una universalidad tal que podría ser perfectamente un barrio de Santiago de Chile o también uno de mi natal La Serena.

Cleo -Yalitza Aparicio en un papel formidable- es una de las dos “nanas” de la casa. Ella está destinada al cuidado de los cuatro niños -Sofi, Toño, Paco y Pepe- del matrimonio conformado por Ignacio -Andy Cortés- y Sofía -Marina de Tavira-. La casa es amplia, aunque la entrada que da a la calle es angosta y pequeña. Un largo y cerrado corredor de baldosa une el ingreso con un pequeño patio interior que divide las pequeñas dependencias donde viven Adela y Cleo de los ambientes interiores donde habitan sus patrones. La vida transcurre cotidiana. Los niños juegan, Sofía los contiene e Ignacio llega tarde y cansado del trabajo mientas en familia le esperan con ansias para poder compartir. Vive también con ellos la abuela, la madre de Sofía, la Señora Teresa.

La cinta es un lujo, una joya preciosa y delicada. El mismo director se hace cargo de la fotografía que es sencillamente extraordinaria. El blanco y negro impreso por Cuarón no es una decisión cualquiera. Permite dotar a la cinta de una textura que se palpa y se siente como propia. Los diferentes matices, los infinitos tonos de grises que produce una iluminación precisa, otorga realce a cada cuadro y a cada secuencia. Los detalles que contiene la cinta son muchísimos, tantos que probablemente debamos revisitarlos -en pantalla grande por cierto- para poder admirarlos en un grado mayor. La cámara de Alfonso Cuarón observa, se mueve lentamente de un extremo a otro, en planos interiores medianos, pequeños, íntimos; en exteriores, el foco sigue siendo íntimo, sin embargo logra captar escenas complejas que, magistralmente logradas, dan cuenta de una amplitud pocas veces vista, con muchos personajes, en un coro perfectamente sincronizado y que no parece orquestado, sino que tiene la fluidez de una actuación de cámara llevada a una gran escena.

Desde el punto de vista técnico, “Roma” es una delicia. No sólo la cámara y la fotografía alcanzan un nivel de excelencia notables. También las actuaciones no dejan detalle al azar, calzando perfecto tanto en espléndidos planos secuencia como en pequeñas y significativas tomas. La música y la banda sonora son también excelentes. Desde la elección de lo que suena en la radio, el ruido cotidiano de la limpieza de la casa, el sonido de la calle con sus vendedores y servicios hasta una banda estudiantil, todo, absolutamente todo, está escogido con pinzas. Desde los créditos iniciales se prevé una factura de calidad y aquello se acrecienta durante todo el metraje.

Podría entrar en muchos más detalles, porque en la medida que escribo recuerdo y revivo sus momentos una y otra vez, pero es mejor que cada uno pueda iniciar su propio camino de descubrimiento de esta gran obra, porque eso es lo que uno espera de una película, que no seamos los mismos luego de vivir la experiencia. Y es que “Roma” nos hace sentir, nos emociona, nos angustia, nos remueve internamente en busca de nuestros propios recuerdos, nos impulsa, nos sacude, nos relaja y nos tensiona. “Roma” es una historia de amor y de desamor; de clases sociales; de machismo, abandono y sufrimiento; de resiliencia y de esperanza; de política y de profunda humanidad. Cine en estado puro, excelso, vital, comprometido. ARTE con mayúsculas, sencillamente magistral.

“Todos los caminos conducen a Roma” escuchamos desde niños... y es verdad, está en nuestro profundo interior, porque todos tenemos nuestra propia “Roma”.

Ficha técnica

Título original: Roma
Año: 2018
Duración: 135 minutos
País: México
Género: Drama | Años 70. Familia
Productora: Coproducción México-Estados Unidos; Participant Media / Esperanto Filmoj. Distribuida por NetflixGuion: Alfonso Cuarón
Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares (B&W)
Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Marco Graf, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Daniela Demesa, Nancy García García, Verónica García, Latin Lover, Enoc Leaño, Clementina Guadarrama, Andy Cortés, Fernando Grediaga, Jorge Antonio Guerrero
Dirección: Alfonso Cuarón

miércoles, 12 de diciembre de 2018

El asesinato de la familia Borden

La palabra es suspenso. Este thriller de época que captura la atención pese a conocerse el desenlace está basado en una historia real. En 1892 los padres de Emma y Lizzie Borden fueron brutalmente asesinados y a pesar que todas las sospechas recayeron en la hermana menor, nada se pudo comprobar en el posterior juicio.

Craig William Macneill, a cargo de la dirección de la película, logra una excelente recreación del norte de Estados Unidos de fines del siglo XIX. Su filmación es precisa dando realce a una fotografía de gran nivel y apoyándose en un sonido excelentedonde podemos percibir hasta el menor de los detalles. Macneill nos transporta a New England y nos conduce hacia los detalles de una historia que aun sigue teniendo mucho de misterio y mito, a más de un siglo de ocurrida.

Esta grata sorpresa -debo reconocer que no sabía nada del argumento ni tampoco de la película- elabora muy bien sus personajes. Por cierto Lizzie -Chloë Sevigny- acapara la atención como su protagonista. De hecho, el título original de la cinta es justamente su nombre, “Lizzy”. A su altura está Kristen Stewart interpretando a Bridget Sullivan, la joven e inexperta criada que llega a trabajar a la casa de los Borden. ¿Existe el crimen perfecto? La teoría y la práctica dicen que no, pero esta historia se acerca bastante. La presentación de los hechos es cruda y realista, sin embargo no tiene mayor ánimo de sobre exponer los macabros detalles. Es interesante la forma de presentar los hechos, con un inicio rápido que da paso a un racconto que enlaza hacia el tercer tercio del filme y que significa una nueva partida en el relato.

La trama es urdida gracias al excelente guion de Bryce Kass. Hay varios ángulos de la historia, escenas espejo desde perspectivas distintas que permiten poner el foco en los diversos puntos de vista. Las decisiones tomadas en la conducción hacen que con pocos elementos narrativos se consiga mucho, en gran parte por la solidez de los personajes del Señor y la Señora Borden, a cargo de Jamey Sheridan y Fiona Shaw, respectivamente.

Vemos reflejada en el metraje la personalidad de cada integrante de la familia. Observamos el abuso de poder, en especial con la joven criada, las descalificaciones permanentes a Lizzie, la sumisión y rebeldía de ambas jóvenes, el daño que ocasionan las relaciones enfermizas, un ambiente social que poco ayuda y las tradiciones conservadoras que resguardan y protegen una forma de actuar tremendamente violenta y destructiva.

La personalidad de Lizzie y su condición de salud -sufre convulsiones inesperadas y se descompone-, su deseo de liberación y la relación afectiva que desarrolla hacia Bridget, son elementos que van llevando el relato hacia un punto de tensión que probablemente previsible. No obstante, la historia y en especial la forma de resolver el enigma, permite que la tensión se mantenga hasta los créditos finales que dan cuenta de algunos antecedentes importantes para formarse una idea más amplia de los hechos, además de despertar la curiosidad por conocer más acerca de “Lizzie” y la familia Borden.

Ficha técnica

Título original: Lizzie
Año: 2018
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Género: Thriller | Biográfico
Productora: Artina Films / Destro Films / Powder Hound Pictures
Guion: Bryce Kass
Música: Jeff Russo
Fotografía: Noah Greenberg
Reparto: Chloë Sevigny, Kristen Stewart, Jamey Sheridan, Fiona Shaw, Kim Dickens, Denis O'Hare, Jay Huguley, Jody Matzer
Dirección: Craig William Macneill

Aquaman

Jason Momoa interpreta a Aquaman en esta primera gran producción del mitológico personaje DC Comics, creado por Paul Norris y Mort Weisinger y que debutó en More Fun Comics, #73, en noviembre de 1941. El protagonista tiene poderes extremos, una fuerza sobre humana, una velocidad asombrosa para desplazarse en el agua, una resistencia sin igual y la capacidad para comunicarse con las especies marinas. 

Arthur, no siempre fue consciente de sus habilidades y de sus orígenes. Su padre, Thomas Curry -Temuera Morrison-, dedicado cuidador de un lejano faro, un día luego de una gran tormenta rescata de la costa a Atlanna -Nicole Kidman-, Reina de Atlántis. Se enamoran y tienen a Arthur pero al poco tiempo Atlanna es obligada a volver a la ciudad oculta y por su traición es condenada a las fosas. 

Por su parte el príncipe Orm Marius -Patrick Wilson-, gobernante de Atlántis, lucha por unir a los siete reinos submarinos y así iniciar una guerra contra el mundo de la superficie. Mera -Amber Heard-, criada por Atlanna para convertirse en reina y que tiene poderes que le permiten dominar el entorno acuático, recurre a Aquaman para enfrentar al príncipe, quien también es hijo de Atlanna y por tanto medio hermano de Arthur. Nuestro héroe, que en solitario trata de impartir justicia en los mares, se resiste, sin embargo el tesón y los encantos de la joven guerrera lo seducen. Las cartas están expuestas y la aventura comienza.

Dirigida por James Wan, “Aquaman” se ve casi siempre como si fuera un video juego. Es inevitable la comparación pues las tomas y la forma de conducir las escenas no dejan mucho espacio a las dudas, sobre todo cuando es la acción la que domina gran parte del metraje. Y por supuesto es impactante, colorida y extrovertida. Acción, peleas, combates, descanso; acción, peleas, combates, descanso, es la fórmula que se repite una y otra vez. El hilo argumental no alcanza siquiera a desplegar un milímetro y la secuencia comienza de nuevo. Con el correr de los minutos se produce el desgaste y la novedad ya no llama la atención como las primeras veces.

Por supuesto podemos anticipar la mayoría de los giros. Otros, tal vez los adivinemos o estemos cerca de hacerlo. Como que los personajes también quedan a medio camino -entre el agua, la tierra, el desierto y el cielo- y no logran encuadrarse en algo más sólido. Y claro, cuando aquello falta, es decir percibimos la ausencia de un guion sólido, la acción se roba la pantalla por largas secuencias y minutos que hacia el final claman una tregua. Jason Momoa y Amber Heard tienen química y hacen un gran esfuerzo, pero debe ser muy difícil sostenerlo cuando se advierte una filmación que mayoritariamente debe ser sobre “pantallas verdes” Obviamente las secuencias producen efectos visuales espectaculares pero se alejan de cualquier viso de realidad y lo dejan a uno con una sensación extraña, un poco diluida y vacía, luego de 139 intensos y largos minutos.

Ficha técnica 

Título original: Aquaman
Año: 2018
Duración: 139 minutos
País: Estados Unidos 
Productora: DC Comics / DC Entertainment / Warner Bros.
Género: Ciencia ficción. Fantástico | Superhéroes. Cómic. DC Comics
Guion: David Leslie Johnson-McGoldrick, Will Beall (Historia: Geoff Johns, James Wan, Will Beall. Personaje: Paul Norris, Mort Weisinger)
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Don Burgess
Reparto: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Yahya Abdul-Mateen II, Temuera Morrison, Dolph Lundgren, Michael Beach, Ludi Lin, Graham McTavish, Patrick Cox, Randall Park, Djimon Hounsou, Leigh Whannell, Sophia Forrest, Natalia Safran, Tahlia Jade Holt
Dirección: James Wan

jueves, 6 de diciembre de 2018

Colette

Basada en la historia real de Sidonie-Gabrielle Colette -interpretada por Keira Knightley-, “Colette” narra la vida de la autora de provocativas y polémicas novelas en el Paris de comienzos del Siglo XX. Casada con el también escritor y editor Henry Gautheir-Villas “Willy” -Dominic West-, el relato recorre desde su juventud en el campo, su llegada a la gran ciudad y sus complejos primeros pasos como mujer y su introducción en el mundo de la escritura.

La cinta dirigida por Wash Westmoreland tiene una hermosísima fotografía. Las tomas son muy bellas y se ven resaltadas por un gran trabajo de recreación de ambientes y finos decorados que están perfectamente iluminados en cada uno de sus detalles. Las actuaciones son convincentes, en especial la caracterización de Keira Knightley, quien dota a su personaje de una naturalidad sencilla y emotiva. El rol de Dominic West es histriónico y en apariencia muy fuerte, sin embargo el desplante de Colette poco a poco va ganando un espacio para quedar de igual a igual con él, en una época en que aquello era francamente impensado.

Qué lástima que con un rodaje tan delicado y bien compuesto la película esté hablada en inglés. Pierde mucho de la identidad francesa, del ambiente parisino y todo lo que ello involucra, especialmente tratándose del ámbito artístico. Lo entendemos como una decisión comercial, sin embargo ocasiona, a mi modo de ver, un perjuicio al valor artístico de la obra.

La narración es descriptiva, detallista y a la vez es sutil. Por momentos el hilo conductor es delgado, muy delicado; en otros, es tremendamente fuerte y crudo. Estos elementos dan cuenta de relaciones interpersonales que hoy nos cuesta mucho comprender. Vemos la transgresión social hacia lo conservador, apreciamos lo complicado que es para una mujer, aún más en esos años, ser realmente auténtica, sobre todo considerando las rigideces sociales y especialmente las absolutas normas morales. Colette está dispuesta a salir de ese lugar asignado y con su pasión es capaz de forzar los límites. Esta evolución personal, que también corresponde a una evolución de la sociedad, la película lo muestra y lo retrata fielmente.

Con el oficio literario de fondo, visualizamos un mundo lleno de apariencias. Las más obvias son las sociales, sin embargo todo tiene, de alguna u otra forma, una apariencia diferente a lo que realmente es. Justo en medio de ello aparece Colette para desarrollar y manifestar su propia identidad, forjada a pulso por un camino lleno de descalificaciones, abusos y constantes menosprecios. El arte mismo, junto a su extroversión y personalidad, explotan apasionadamente provocando profundos cuestionamientos en los roles femeninos y masculinos, en lo que estaba establecido y en esa diversidad que se abre paso y clama por ser respetada y valorada.

Ficha técnica


Título original: Colette
Año: 2018
Duración: 112 minutos
País: Reino Unido
Productora: Bold Films / Killer Films / Number 9 Films / BFI Film Fund
Género: Drama | Biográfico. Literatura. Años 20
Guion: Richard Glatzer, Wash Westmoreland, Rebecca Lenkiewicz
Música: Thomas Adès
Fotografía: Giles Nuttgens
Reparto: Keira Knightley, Dominic West, Denise Gough, Fiona Shaw, Robert Pugh, Rebecca Root, Eleanor Tomlinson, Aiysha Hart
Dirección: Wash Westmoreland

El Grinch

Esta es la tercera adaptación del libro infantil escrito por Dr. Seuss publicado en 1957. Primero fue la película de dibujos animados en 1966 y luego la cinta dirigida por Ron Howard y protagonizada por Jim Carrey el año 2000. Este 2018 se trata de una fábula animada desarrollada por Illumination Entertainment, dirigida por Yarrow Cheney y Scott Mosier y escrita por Michael LeSieur. Y ya sabemos lo que son capaces de hacer los responsables de los pequeños y simpáticos Minions.

Colorida, animada y entretenida, “El Grinch” tiene una elaboración de lujo. Interesantes tomas y juegos de cámara, con viajes aéreos y recorrido de lugares, hacen que la animación prácticamente desaparezca de la pantalla, pues cada secuencia está armónicamente compuesta gracias a una preocupación esencial en cada detalle.

El hilo argumental es sencillo y su base es la oposición. Existe en los personajes principales pero también se visualiza en los sentimientos y en los valores. Si desconocemos la historia, puede ser todo novedad. Si conocemos una parte, tal vez sepamos que al señor Grinch no le gusta la Navidad. En realidad, la odia. Vive solo, aislado en la montaña, con la única compañía de su fiel perro Max y una serie de inventos que ha desarrollado para facilitar las tareas del día a día, lo que refleja una gran imaginación. Solo baja al poblado cuando le falta comida, por lo que sus visitas son bastante esporádicas. Por otra parte está Cindy-Lou, una pequeña e inquieta habitante de Villa “Quien” cuyo sueño es conocer al mismísimo Santa Claus para poder pedirle un gran deseo de Navidad para su madre.

Observamos la alegría de todos en la villa, su desbordante espíritu navideño en comparación con el enojo, aparentemente injustificado, del Grinch. Se contraponen también la jovialidad de la pequeña y la amargura del protagonista. No sabemos sus razones, pero el odio que le tiene a la festividad es tremendo y se traslada a casi todos sus actos. Vemos también una clara oposición entre el entusiasmo juvenil y la decepción adulta, aspecto que sin duda deja entrever una profundidad que es muy difícil enfrentar y asumir en una película de esta naturaleza. Esta vez la festividad será tres veces más grande por lo que el Grinch decide robarles la Navidad con un plan astuto y ambicioso que, por supuesto, genera consecuencias insospechadas. La ternura de la pequeña Cindy-Lou contrasta con la odiosidad del Grinch, sin embargo podemos vislumbrar que debajo de esas capas duras, el protagonista también tiene una gran dosis de ternura y que solo necesita una oportunidad para hacerla florecer.

La cinta pasa literalmente volando. La escena de los villancicos callejeros que acorralan al Grinch -un arreglo precioso para voces- es para disfrutar. Y la escena con Max intentando tocar batería sin dar una es realmente graciosa. El mensaje es muy claro para los más chicos por lo que la fábula funciona muy bien. Y como la diversión para nosotros, los más grandes, está garantizada, “El Grinch” es un regalo de Navidad anticipado, aunque todo gire en torno a Santa Claus, el árbol y los regalos.

Ficha técnica

Título original: The Grinch
Año: 2018
Duración: 90 minutos
País: Estados Unidos
Animation
Productora: Illumination Entertainment / Perfec World Pictures Co / Universal Pictures
Género: Animación. Comedia | Navidad. 3-D
Guion: Mike LeSieur, Tommy Swerdlow (Historia: Dr. Seuss)
Música: Danny Elfman
Fotografía: Animation
Dirección: Yarrow Cheney, Scott Mosier