viernes, 9 de enero de 2026

Fue solo un accidente

Un auto con tres ocupantes circula por la carretera. Es de noche. Chocan con un perro. Lo matan. El coche queda averiado y necesita reparación. Les prestan ayuda en un taller cercano.

Lo que parece ser un incidente menor se transforma en el corazón de este relato, pues Vahid -Vahid Mobasseri-, mecánico del taller, percibe algo que le resulta extraño pero difícil de olvidar. Se trata del sonido seco producido por una prótesis que solo puede corresponder a quien, tiempo atrás, fue su carcelero y torturador. Inseguro, se oculta y lo sigue hasta su casa. ¿Será efectivamente Eghbal -Ebrahim Azizi-, ese implacable agente del régimen que le hizo tanto daño y castró su vida?

Escrita y dirigida con maestría por Jafar Panahi, esta cinta establece con claridad el conflicto en menos de veinte minutos. Y no es un nudo cualquiera. Estamos ante un problema moral, donde la duda se transforma en lo esencial.

Vahid no está completamente seguro de que se trate de Eghbal, y es por eso que no concreta su improvisado plan y decide pedir ayuda. En el fondo, no sabe qué hacer, y tampoco quiere ejecutar lo que le nace: cobrar venganza. Lo que busca, en realidad, son certezas. Sin embargo, sus ex compañeros de reclusión, enfrentados a la evidencia, tampoco las tienen. ¿Y si fuera un error, una desafortunada coincidencia? TTodos se postergan y, ante la duda, se abstienen.

Mientras la tensión sube y buscan despejar la incógnita, Jafar Panahi nos sumerge en el contexto, mostrando la cultura iraní, sus calles, su gente y su forma de proceder. Sabemos que el director no tiene permiso para filmar en su tierra natal, sin embargo, lo realiza de todos modos, a pesar de haber estado encarcelado y ser una persona non grata para este régimen islámico teocrático que gobierna la nación.

El conflicto moral sube de tono. ¿Se combate la violencia con más violencia? ¿La venganza es un camino posible hacia la justicia? La situación se torna dramática, pero Panahi introduce con habilidad toques de humor negro que podrían parecer ridículos bajo algunas circunstancias, pero que, providencialmente, acá logran alivianar el registro.

El recuerdo de las torturas sigue vivo. Se necesita justicia. Pero ¿realmente vale todo? Se trata de un sistema perverso. Sin embargo, sin la mínima humanidad, cualquier acto pierde sentido. La tensión aumenta. Los personajes se tornan más densos. Aflora con más fuerza el dolor. Ni siquiera es posible pensar en el perdón.

Ante un escenario tan complejo, ¿es posible apelar a la razón y a la cordura? Las dudas persisten y se agigantan cada vez más, pero también transforman a las personas. Tal vez, esa es la clave. El diálogo final es sobrecogedor, tan notable como su cierre de antología, el que, solo mediante el sonido, logra detener la respiración del protagonista y también la nuestra, como espectadores.

Con actuaciones naturales y una impecable dirección de arte, “Fue solo un accidente” destaca por sus sutilezas: iluminación inquietante, un sonido prístino y una cámara que se transforma en nuestros ojos. Jafar Panahi sabe perfectamente cómo involucrarnos, y emocionarnos. Nos regala un drama de resolución incierta que en todo momento pone a prueba nuestros valores fundamentales.

¡Notable!

Ficha técnica

Título original: It Was Just an Accident
Año: 2025
Duración: 105 minutos
País: Irán
Compañías: Coproducción Irán-Francia-Luxemburgo; Les Films Pelléas, Bidibul Productions, Jafar Panahi Film Productions, Pio & Co, arte France Cinéma
Género: Thriller. Drama
Guion: Jafar Panahi
Reparto: Ebrahim Azizi, Madjid Panahi, Vahid Mobasseri, Mariam Afshari, Hadis Pakbaten, Delmaz Najafi, George Hashemzadeh
Fotografía: Amin Jaferi
Dirección: Jafar Panahi

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