sábado, 27 de junio de 2026

Supergirl

Esta cinta está construida desde una perspectiva muy diferente al imaginario colectivo que tenemos sobre su protagonista. Como prima de Superman, es inevitable asociarla con el icónico superhéroe, sin embargo, en esta ocasión, Supergirl representa a una mujer que ha recorrido un camino muy difícil, marcado por sus primeros años de vida en una astilla del planeta Krypton mientras todo moría a su alrededor, hasta que su padre decidió salvarla, enviándola a la Tierra.

Kara Zor-El -Milly Alcock- acaba de cumplir 23 años y lo celebra en grande. Asiste a fiestas, se emborracha y así trata de huir de lo que por años la ha perseguido. En eso está cuando se cruza en su camino Ruthye Marye Knoll -Eve Ridley-, una joven que acaba de perder a su familia cruelmente asesinada por el líder de los Brigands, Krem -Matthias Schoenaerts-, una banda de piratas y traficantes que recorren el universo.

Ruthye quiere ayuda para vengarse pero Kara solo quiere seguir con su vida. No obstante, cuando es atacada por Krem, quien además ha envenenado con un dardo a su perrito Kripto, decide que es el momento de perseguir al bandido para conseguir un antídoto que debe aplicarle en menos de tres días.

Tomando como base la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow (2021-2022), escrita por Tom King e ilustrada por Bilquis Evely, el director Craig Gillespie compone un universo distópico en el que predominan fuerzas intergalácticas. Con guion de Ana Nogueira, la película nunca termina de definir su propia esencia. Por momentos, corresponde al drama íntimo de una adolescente tardía; en otros, privilegia las batallas y peleas; y en los menos, pone el énfasis en sus personajes, la mayoría caricaturas que no tienen mayor desarrollo ni profundidad.

Desde el punto de vista de las actuaciones, Milly Alcock destaca por la soltura con que enfrenta su rol de Kara. Sin embargo, con la vestimenta de Supergirl, no consigue el grado de desdoblamiento requerido. Por su parte, la joven Eve Ridley responde a un contrapunto efectivo. Es ella la que logra remover a Kara con tesón, sobreponiéndose a la adversidad con mucha más naturalidad que la protagonista. En esta dinámica más cercana a la de una hermana mayor y una menor, se recogen pistas del pasado de Kara y se advierten luces del papel que Ruthye podría cumplir en el futuro.

El resto del elenco lo conforman Matthias Schoenaerts, quien construye un arquetipo antagónico sin más peso que el de su crueldad, siempre jugando y no tomando nada en serio; y Jason Momoa, quien da vida a Lobo, un estrafalario mercenario alienígena y cazarrecompensas del planeta utópico llamado Czarnia. La introducción de este último en la saga promete nuevas aventuras y tal vez más un spin off.

En menos de dos horas los tres actos de “Supergirl” fluyen correctamente. Ni la estética ni el enfoque de la película son de mi gusto, pero debo reconocer que las secuencias y efectos especiales cumplen con lo esperado. Tal vez, el mérito mayor de esta nueva entrega es justamente el cambio de esencia que propone para su personaje principal. No sé si estoy de acuerdo con ello, pero me inclino a pensar que se enmarca en la renovación que DC Comics está impulsando. Sin duda atraerá nuevas audiencias y con ello puede que logre despegar, aunque el verdadero veredicto lo entregará la taquilla.

Ficha técnica

Título original: Supergirl
Año: 2026
Duración: 110 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: DC Comics, DC Entertainment, Warner Bros., DC Studios. Distribuidora: Warner Bros.
Género: Ciencia ficción. Fantástico. Acción | Superhéroes. Cómic. DC Comics
Guion: Ana Nogueira. Cómic: Tom King. Personajes: DC Comics
Reparto: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Jason Momoa
Dirección: Craig Gillespie 

jueves, 25 de junio de 2026

El Afinador

Las películas que incorporan elementos musicales como eje central de su trama son poco frecuentes. Ya por eso, vale la pena mirar con atención esta obra dirigida por Daniel Roher y coescrita junto a Robert Ramsey.

La historia presenta a Harry Horowitz -Dustin Hoffman- y a Niki White -Leo Woodall-, maestro y aprendiz de un oficio muy poco conocido: la afinación de pianos. La relación entre ambos es estrecha. Amantes de la música y eficientes en su trabajo, tienen una agenda completa que los lleva de casa en casa para afinar los instrumentos de sus clientes.

Niki tiene una particularidad bastante especial. Padece de hiperacusia, una alteración auditiva que le hace percibir todos los sonidos a un volumen exageradamente alto, por lo que lleva tapones en sus oídos de forma permanente. Pero una condición tan adversa tiene también una contrapartida beneficiosa. Con el tiempo, Niki descubre que puede descifrar las combinaciones más complejas de los sofisticados mecanismos de las cajas fuertes, solo escuchando el movimiento de sus engranajes.

Con este escenario, al que se suman Ruthie -Havana Rose Liu-, una talentosa estudiante de composición y objeto del interés romántico de Niki, y la repentina enfermedad de Harry, la historia deriva hacia el thriller policial y el drama, géneros que la película equilibra hasta el final.

Los méritos de esta cinta no radican necesariamente en su estructura narrativa, sino en la exploración de sus temas. Primero, el arduo proceso que implica afinar un piano. Si bien no se explica en detalle, sí es posible advertir lo complejo de la tarea y la necesaria virtud que se debe tener para enfrentarla. Y el resultado es convincente, porque la película contrasta un piano afinado mecánicamente, de sonido más duro y áspero, con otro afinado de forma manual, más rico en armónicos, algo que puede tardar fácilmente dos horas o más. Aparte, la cinta introduce el oído absoluto: la capacidad de identificar con exactitud la altura de cualquier sonido, es decir, qué nota suena con solo escucharla, sin referencia externa, y no solo notas aisladas, sino también acordes y secciones completas.

La segunda característica que explora la cinta es el volumen de sonido. Niki escucha todos los sonidos a una intensidad exagerada. Es una ventaja en ciertos contextos, pero también una fuente constante de dolor. Por eso debe usar tapones. Sin embargo, es justamente esa condición la que le permite escuchar esos mínimos detalles que lo llevan a desarrollar su nueva faceta. Y por supuesto, hay dos factores clave para que Niki ceda a la tentación: la necesidad económica y el dinero fácil.

De edición rápida, pero ritmo lento, a “Tuner” le cuesta fluir hacia su tercio final. La actuación de Leo Woodall es creíble y su química con Havana Rose Liu es innegable, lo que ayuda mucho al metraje. Sin embargo, el desarrollo de la parte criminal con la banda liderada por Uri -Lior Raz-, se vuelve árido y extenso. Pese a ello, las pocas apariciones de Dustin Hoffman destacan por su carisma y la intervención de Jean Reno, como el maestro de Ruthie, completan un elenco sólido y experimentado.

En casi dos horas, que se hacen un poco extensas, esta película trata sobre la búsqueda de la perfección y lo difícil que resulta aceptar las propias imperfecciones. Asimismo, y de manera lúdica, la cinta nunca pierde el foco en el arte del sonido y, al menos para mí, la secuencia final -aunque condensada- constituye su momento más logrado.

Ficha técnica

Título original: Tuner
Año: 2025
Duración: 109 minutos
País: Canadá
Compañías: Coproducción Canadá-Estados Unidos; Black Bear, Elevation Pictures
Género: Thriller | Robos & Atracos. Discapacidad auditiva. Música
Guion: Robert Ramsey, Daniel Roher
Música: Marius De Vries, Will Bates
Fotografía: Lowell A. Meyer
Reparto: Leo Woodall, Havana Rose Liu, Lior Raz, Tovah Feldshuh, Jean Reno, Dustin Hoffman
Dirección: Daniel Roher 

viernes, 19 de junio de 2026

Los Renacidos

Un tema de fondo subyace en esta cinta del director argentino Santiago Esteves. Cuesta llegar a él porque, aunque el título de la película entrega una luz importante, bajo la cobertura de un thriller policial se encuentra una historia humana y familiar compleja. Vamos por parte.

Manuel -Pedro Fontaine- quiere dejar atrás el pasado y vive con su familia aislado en la montaña. Cuando su tío Horacio -Óscar de la Fuente- lo busca para ejecutar un nuevo encargo, junto a su hermano Óscar -Marco Antonio Caponi-, Manuel se ve obligado a aceptar. Distanciados hace un tiempo, los dos tienen experiencia en simular la muerte de personas para luego sacarlos del país con nuevas identidades. Ahora, corresponde el turno del contador de un cartel narco que está en problemas, sin embargo, una serie de acontecimientos desvían el curso de los hechos y lo que era un caso de rutina, se convierte en una persecución implacable en la que la consigna es sobrevivir o morir.

Escrito y dirigido por Esteves, el filme está compuesto por varias capas que se entremezclan a lo largo del metraje. El no saber qué fue lo que separó a los hermanos es la primera intriga. El negocio familiar constituye la segunda, y descubrir el verdadero papel de cada uno es el enigma principal. Esteves no es explícito en el relato, deja mucho a la interpretación y apela a que podamos rellenar varias partes con nuestras propias especulaciones. Esto resulta interesante, pero cansa, porque añade una capa adicional de interpretación a una trama ya bastante enrevesada que en su desarrollo central parece escaparse de las manos.

Los roles principales son masculinos, qué duda cabe. Lo que está en juego es la fortaleza física y mental de los protagonistas, donde cualquier debilidad puede costarles la vida. Tanto Pedro Fontaine como Marco Antonio Caponi, asumen sus papeles con propiedad, pero dejan abiertas algunas rendijas por las cuales se filtran las dudas y vulnerabilidades de un pasado desconocido. En ellos recae el peso del drama, porque en el resto del elenco observamos escaso desarrollo, respondiendo más bien a arquetipos reconocibles y bastante caricaturizados.

La premisa de esta cinta resulta atractiva porque es muy actual. Los ingredientes empleados permiten elaborar un relato que es perfectamente plausible, aún cuando algunas situaciones resulten poco creíbles. El manejo de la tensión, dosificada pero permanente, es quizá el logro mayor de este trabajo, junto con una fotografía que expone la belleza de la cordillera en contrapunto con las oscuras intenciones humanas.

“Los renacidos”, en solo 81 minutos, condensa una historia que podría haber tenido un mayor desarrollo de sus personajes. Si bien logramos hacernos una idea, me quedo con la sensación de que faltó construcción para crear raíces más profundas. Decidir qué entregar y qué ocultar no resulta sencillo, más aún cuando la tentación es propiciar el suspenso a través de la falta de información. Así y todo, esta película mantiene una buena dosis de nervio de comienzo a fin y se las arregla para quedar dando vueltas varios días.

Ficha técnica

Título original: Los renacidos
Año: 2025
Duración: 81 minutos
País: Argentina
Compañías: Coproducción Argentina-España-Chile; Rio Films, Le Tiro Cine, El Otro Lado Films, Zabriskie Films
Género: Thriller. Intriga | Policíaco
Guion: Santiago Esteves
Música: Mario Galván
Fotografía: Enrique Stindt
Reparto: Pedro Fontaine, Marco Antonio Caponi, Óscar de la Fuente, Juan Ignacio Cané, Federico Liss, Verónica Gerez
Dirección: Santiago Esteves

jueves, 18 de junio de 2026

Toy Story 5

¡Bonnie y sus juguetes están de regreso! Jessie, Buzz Lightyear y Woody enfrentan algo desconocido, una pantalla que amenaza robar la atención de la pequeña de ocho años y relegarlos definitivamente a la bodega.

Esta quinta entrega de la saga tiene un giro protagónico. Después de que Woody dejara a Bonnie para quedarse con Bo Peep y ayudar a los juguetes abandonados a encontrar dueños, Jessie se ha convertido en la líder de la habitación, con Buzz como el segundo a cargo. Cuando comienza la cinta, observamos numerosos Buzz replicados, aunque su presencia queda inicialmente sin explicación. En paralelo, Jessie está feliz en su nuevo rol, sin embargo, algo no está bien en Bonnie: se siente sola, sin amigas, triste, y sus padres están muy preocupados por ella.

El crecimiento de Bonnie trae consigo nuevos conflictos. Ella puede ver y comparar lo que hacen sus compañeras y siente que algo le falta. Ya no es suficiente la diversión con sus juguetes, necesita más contacto y poder socializar. De hecho, la principal preocupación de sus padres es que tenga amigas, pero Bonnie es tan tímida que ni siquiera logra relacionarse con otros niños de su entorno.

La solución que surge es eminentemente práctica. Como las tabletas se han vuelto tan populares, permitiendo jugar y estar en contacto con otros niños, santo remedio, piensan sus papás y se la regalan. Lilypad es ahora el nuevo foco de atención de Bonnie y los juguetes pasan al olvido. Y no es que Bonnie no quiera jugar con ellos. El problema es que eso ya no es bien visto por sus pares pues sería un signo infantil, en una edad en que comienzan aspiraciones mayores.

Este filme entra de lleno en los problemas de identidad y libertad de los más pequeños. No son tan chicos como para ignorar lo que ocurre ni tan maduros como para enfrentarlo adecuadamente. Son especialmente sensibles a los estímulos externos, mucho más que respecto a las guías paternas. ¿A quién sigue Bonnie entonces, a sus amigas o a sus papás? El camino parece ser claro.

Lo interesante es que el problema no es la tableta como instrumento tecnológico, sino la virtualidad e instantaneidad que permite para interactuar con otros, lo que provoca cambios radicales de comportamiento. Es tan fácil ver lo que los otros hacen y admirar las vidas externas, que eso obliga a tomar opciones que muchas veces van contra la propia esencia. La película no esconde una crítica de fondo al uso de pantallas y las redes de comunicación, y pone énfasis en que el bullying se traslada tal cual del mundo real al digital.

Pero volvamos a los juguetes. Como resultado, van quedando cada vez más desplazados. Algunos lo asumen con pesar y resignación, pero otros toman las banderas y se rebelan para dar la pelea. Es por eso que la travesía de esta cinta contiene épica, no se trata de algo menor. Hablamos de una aventura orientada a la recuperación de las prioridades, sobre la centralidad de los valores y el desarrollo de la propia esencia.

Los personajes son realmente encantadores. Jessie y Buzz llevan el peso ahora, mientras Woody regresa como colaborador, y pese a que no cumple un papel decisivo, aporta desde la experiencia que tiene y también desde una mirada más externa. También es el momento de destacar a los Buzz, a quienes conocimos en las primeras escenas, un gran grupo organizado que persigue un objetivo, y al resto del elenco que, con sus intervenciones, suma frescura y anécdotas graciosas al metraje.

El punto central de esta película son los cambios culturales. También propone un interesante contrapunto: la soledad de Bonnie versus la unidad de los juguetes. Obviamente, la tableta es presentada como el símbolo visible de la amenaza, pero ¿en verdad lo es? En rigor, sería solo un vehículo, porque los verdaderos problemas serían las apariencias, la vida aspiracional y la soledad en las redes.

“Toy Story 5” es una preciosa fábula y resulta muy actual. Sus enseñanzas son variadas y el mensaje se transmite con facilidad. En forma lúdica, la película entrega muchísimos valores sencillos de asimilar por los más pequeños, tales como el compañerismo, el trabajo en equipo, la amistad verdadera y la entrega desinteresada. Estos no se enseñan mediante discursos, sino a través de las acciones de los personajes, un mérito enorme para tiempos en que la capacidad de concentración es cada vez menor y la competencia por captar la atención está desatada.

Durante noventa minutos, la película construye una historia sobre afecto, crecimiento y transformación, una cinta para chicos y grandes, bien hecha, entretenida y tremendamente educativa. ¡Imperdible!

Ficha técnica

Título original: Toy Story 5
Año: 2026
País: Estados Unidos
Compañías: Pixar Animation Studios, Walt Disney Pictures
Género: Animación. Comedia. Aventuras | Pixar. Secuela
Música: Randy Newman
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Dirección: Andrew Stanton 

lunes, 15 de junio de 2026

Las 100 noches del deseo

Dos hombres aceptan un trato: Manfred tiene cien noches para ganarse el afecto de Cherry y, si tiene éxito, ganará el patrimonio de Jerome; si fracasa, en cambio, debe tener un hijo y presentarlo como legítimo heredero.

Esta premisa tiene un contexto específico, porque sucede en un mundo creado por el dios Kiddo, un jardín pacífico donde nunca sucede nada en particular. Ante eso, su padre, el dios Birdman, interviene para crear las reglas que gobernarán la sociedad, incluidas estrictas expectativas en torno al matrimonio y al género.

En un enorme castillo viven Jerome -Amir El-Masry- y Cherry -Maika Monroe-, casados hace poco tiempo y quienes no han podido concebir un heredero, un hijo que permita continuar la estirpe de la familia. Y las normas sociales son claras: si esto no sucede, Cherry enfrentará la muerte, por lo que tiene 100 días para quedar embarazada. El tema es que Jerome evita a Cherry y ante la llegada de su amigo Manfred -Nicholas Galitzine- diseña un plan astuto y arriesgado: se ausentará del castillo, excusándose detrás de un viaje de negocios, para dejar solos a su mujer y a su amigo.

Cherry se resiste a la seducción de Manfred, sin embargo, no es fácil. En este punto, Hero -Emma Corrin-, su criada, asume un papel fundamental, pues sugiere la idea de contar una historia cada vez que Cherry se encuentre en problemas. Y así, comienzan a pasar las noches, relato tras relato, mientras se acumula tensión entre los tres personajes principales: Cherry, Manfred y Hero.

Basada en la novela gráfica “The One Hundred Nights of Hero” de Isabel Greenberg, Julia Jackman guioniza y dirige este relato inspirado en Scheherezade y las “Mil y una noches”. Esta adaptación resulta original, lúdica y también mágica, sin embargo, lentamente comienza a trabarse y perder fluidez. Indudablemente es una historia femenina con una carga importante aunque implícita de sexualidad, una fábula que muestra determinación, rebelión y empoderamiento, pero que no logra desarrollar un arco que vaya más allá de lo formal.

La preocupación principal del filme se centra en las personalidades representadas. Los personajes son caricaturas, piezas clave que deben tener factores que las destaquen para que se enfrenten entre ellos. Aunque los decorados son preciosos, con un gran trabajo de producción, se sienten vacíos debido al poco movimiento y a la escasa música que acompaña cada escena.

En su valle central, la cinta se torna plana y lenta. Los tiempos de la narración son irregulares y el desafío de cubrir las 100 noches se hace extenso. Esto es una lástima, porque el mundo mágico no alcanza a sostener un hilo que parece que siempre está a punto de romperse.

Si hay algo que merece destacarse en esta película es la naturaleza del contar historias. Creo que es lo más importante y con eso me quedo, con la relevancia y el poder de la narración, al punto que los relatos de Hero cobran incluso más peso que la trama principal. En ese juego de intercambios protagónicos, también representados en pantalla, vemos cómo las historias generan acciones, cambian a sus protagonistas y transforman las realidades. Además, es muy interesante ver cómo aquí la fórmula clásica funciona a la perfección: quedar en suspenso, querer saber más… la historia continuará.

Sin grandes conflictos, el quiebre en esta película llega muy al final, cuando ya queda muy poco espacio para desarrollarlo. Una vez más se percibe un desequilibrio en los tiempos y se condensa metraje en un cierre que podría haber tenido un mejor desarrollo. Las normas, las dudas, el abandono de la resistencia, las transgresiones y sus consecuencias, todo eso queda sin tiempo y sin explicación, una opción que impide cerrar de mejor forma la narración.

Puntos más, puntos menos, “100 Nights of Hero” no destaca aunque entretiene en sus 90 minutos de duración. Es cierto que al final se logran calzar las piezas, pero eso hace aún más evidente que la confección es solo un envoltorio para una historia de amor no tradicional que destaca un poder femenino cuya fortaleza aumenta mientras más adversas sean las condiciones.

Ficha técnica

Título original: 100 Nights of Hero
Año: 2025
Duración: 90 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Erebus Pictures, Project Infinity, Piecrust Productions
Género: Fantástico. Romance. Thriller
Guion: Julia Jackman. Libro: Isabel Greenberg
Música: Oliver Coates
Fotografía: Xenia Patricia
Reparto: Emma Corrin, Nicholas Galitzine, Maika Monroe, Amir El-Masry, Charli XCX, Richard E. Grant, Felicity Jones
Dirección: Julia Jackman 

jueves, 11 de junio de 2026

Backrooms

Estamos en 1990. En una grabación casera se observa un recorrido al interior de un edificio con grandes espacios vacíos, paredes amarillas y múltiples laberintos. Portando una cámara, el protagonista nos hace estar allí. A él no lo vemos, solo lo sentimos. Sus movimientos rápidos contagian miedo y desesperación. Entendemos poco pero la experiencia sensorial es clara.

Volver a los años 90 tiene aires retro. Allí vemos a Clark -Chiwetel Ejiofor-, el dueño de una tienda de muebles con problemas económicos. La ausencia de clientes agrava lo que ya pesa: un divorcio reciente. La terapia con la doctora Mary Kline -Renate Reinsve- ofrece un alivio que rápidamente se revela como insuficiente.

Clark no tiene claro qué hacer. Las deudas se acumulan y la factura eléctrica es anormalmente alta. Un técnico le ayuda y le hace ver que hay un interruptor que no responde, aunque las luces se comportan como si tuvieran voluntad propia.

El escenario es inquietante. Mientras Clark vive su soledad con angustia le sucede algo imprevisto. A través de una pared del subterráneo accede a un espacio amplio, mayormente vacío, pero que contiene señales extrañas: un montón de muebles, infinitos laberintos, varios carteles, algunas sillas repartidas, voces en distintos idiomas, etc.

Basada en la serie web de Parsons e inspirada en la creepypasta "Backrooms", esta cinta presenta un mundo paralelo. Se trata de otra dimensión, un lugar que no sabemos dónde está ubicado y que provoca incertidumbre. La curiosidad de Clark lo lleva a actuar, a descubrir y recorrer ese espacio, a interpretar señales que muchas veces no llevan a ninguna parte. A moverse constantemente entre dos realidades.

¿Será una representación vívida de sus temores, o bien corresponderá a una revisión de su mundo interior? ¿Por qué se ve obligado a vivir este trance? ¿Qué es lo que lo lleva a investigar e incluso a pedir ayuda a sus asistentes para incursionar al interior del lugar?

La música de Edo Van Breemen y del propio Kane Parsons sostiene el relato por largos pasajes. Es más: cuando la acción se desplaza al exterior, cuando los diálogos cobran mayor protagonismo, la tensión cae de forma notoria. Afortunadamente, pronto volvemos al misterio, ahora en grupo, para registrar cada uno de los movimientos. En ese instante, la película migra del suspenso al terror y es cuando obtiene los mejores resultados.

Interesante desde muchos puntos de vista, este trabajo merece atención. Primero, surge de una especie de mito que se viralizó en internet en 2019, a partir de la publicación de una foto. A raíz de ello, el adolescente Kane Parsons creó en 2022, con apenas 16 años, una serie web que ahora llega a la gran pantalla con una inversión inicial de 10 millones de dólares y una recaudación en ascenso.

En segundo lugar, la trama no es teórica sino experiencial. Las actuaciones de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve intensifican la experiencia sensorial a través de sus reacciones y gestos. El mérito radica no solo en lo que observamos en pantalla sino en lo que nosotros mismos imaginamos, algo que puede diferir de lo que sienten los propios protagonistas pero que tiene elementos comunes: amenaza permanente, terror a lo desconocido y desprotección.

En último término, para no extenderme demasiado, este filme trabaja de manera muy acertada los planos y las dimensiones para provocar dudas y sorpresas progresivas. No pretende dar respuestas. Lo que quiere es que descubramos cada acción al momento de verla, pero que aquello no sea racional sino emocional. Entonces, el objetivo se cumple si empatizamos, si sentimos y si nos fundimos con lo que ocurre en pantalla.

“Backrooms” es diferente, una película que propone nuevas formas de inquietar y perturbar sin apelar a las fórmulas tradicionales. Además, el hecho de que su director solo tenga 20 años, anticipa una carrera que merece seguimiento. Es de esperar que los desafíos comerciales no consuman el talento y que este director conserve espacios de experimentación y desarrollo fuera de los parámetros regulares. Porque acá tenemos atrevimiento, osadía y una buena cuota de riesgo, elementos imprescindibles para innovar y crecer.

Ficha técnica

Título original: Backrooms
Año: 2026
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, 21 Laps Entertainment, Atomic Monster, Blumhouse-Atomic Monster, Chernin Entertainment, Oddfellows Pictures, Phobos. Distribuidora: A24
Género: Intriga. Terror. Fantástico | Thriller psicológico. Años 90. Creepypasta. Espacios liminales
Guion: William Bromell, Kane Parsons. Historia: Kane Parsons
Música: Edo Van Breemen, Kane Parsons
Fotografía: Jeremy Cox
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell
Dirección: Kane Parsons 

martes, 9 de junio de 2026

Ella y su hijo

Mahnaz -Parinaz Izadyar-, una enfermera viuda de 40 años, debe lidiar día a día con su hijo adolescente. Aliyar -Sinan Mohebi - ha sido expulsado de la escuela y las tensiones familiares no hacen más que aumentar. Poco después de su compromiso con Hamid -Payman Maadi-, su novio, sobreviene un trágico accidente. Tras el hecho, Mahnaz se enfoca en la búsqueda de justicia y reparación, enfrentando la pérdida y la traición en una espiral que parece no tener fin.

El director iraní Saeed Roustayi escribe y dirige una historia concebida por Azad Jafarian, un drama sobre una mujer y un niño ambientado en una realidad social muy distinta de la occidental. Se trata de una cultura radicalmente diferente, con ritos y costumbres que pueden resultar incluso chocantes, en la que el patriarcado estructura buena parte de la vida cotidiana, mientras las mujeres, relegadas habitualmente a papeles secundarios, o aceptan ese orden o se rebelan asumiendo grandes costos.

En esta cinta, que tiene un antes y un después del incidente, no solo existe la diferencia entre mujeres y hombres. Desde una mirada marcadamente femenina, el director se propone mostrarnos otros dos mundos, el de los adultos y el de los niños -por ello el título original “Mujer y Niño”-, para acentuar la distancia entre ambos universos, exponer las tensiones de la vida cotidiana y reflejar mejor las constantes tensiones de la vida cotidiana.

En el momento en que se produce el giro, la crisis pasa a dominar el relato. Es justo la mitad del metraje y el dolor es incontenible. La actriz Parinaz Izadyar lo vive intensamente. No parece interpretarlo; lo habita, en una caracterización que compromete a la audiencia. En ese instante, sus objetivos cambian y la película también. El deseo de superar la tragedia choca de frente con las dificultades de un sistema que parece estar absolutamente en contra. Ni la escuela de su hijo ni la justicia entienden la situación. Su otra hija parece no existir. Su madre, su hermana y su exnovio, a esa altura, tampoco empatizan con quien atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida.

El descubrimiento gradual de lo que realmente ocurrió, sumado a cambios importantes en su núcleo más cercano, ahonda la inestabilidad de la protagonista. A partir de allí, el relato toma un nuevo rumbo y el camino hacia la sanación se torna todavía más pedregoso y complejo. Se trata de un viaje con destino incierto, que nos mantiene alerta y cuyo final difícilmente podemos prever.

“Woman and Child” está muy bien filmada y maneja adecuadamente el ritmo, adoptando pausas e imprimiendo velocidad según cada necesidad, lo que configura un metraje coherente que no pierde foco. Tomas amplias, efectivos distanciamientos visuales y una serie de encuadres no tradicionales dan a las escenas una frescura y dinamismo poco habituales. Saeed Roustayi nos hace sentir que estamos allí, como observadores, o bien como parte de la acción. De esa forma, nos sumerge en las emociones de sus protagonistas y también nos obliga a tomar una postura frente a los acontecimientos, en un viaje íntimo que atrapa nuestra atención.

Ficha técnica

Título original: Woman and Child
Año: 2025
Duración: 131 minutos
País: Irán
Compañías: Coproducción Irán-Francia; Boshra Film, Goodfellas Media
Género: Drama | Maternidad. Familia
Guion: Saeed Roustayi. Historia: Azad Jafarian
Música: Ramin Kousha
Fotografía: Adib Sobhani
Reparto: Parinaz Izadyar, Payman Maadi, Hasan Pourshirazi, Fereshteh Sadre Orafaee, Sahar Goldoost, Soha Niasti, Arshida Dorostkar, Sinan Mohebi, Kaveh Ebrahim
Dirección: Saeed Roustayi

jueves, 4 de junio de 2026

Mil Pedazos

No estoy seguro de cuánto conviene saber sobre esta película antes de verla. En ocasiones, el conocer ciertos detalles nos condiciona y el llegar sin tener una idea preconcebida permite mayor libertad. Aunque también puede ocurrir lo contrario. En este caso, prefiero comenzar por la sinopsis oficial para luego profundizar en el análisis.

Padre, madre e hija salen de vacaciones y sufren un accidente, en la mitad del desierto, con graves consecuencias. La madre queda inconsciente y el padre intenta pedir ayuda para salvar a su hija. Tres meses después, la madre despierta del coma y emprende un largo camino con el fin de encontrar a su familia.

Desde la elección del formato, 4:3 en esta oportunidad, observamos que el director Sergio Castro San Martín no duda en tomar decisiones importantes. Las primeras imágenes resultan difíciles de interpretar; una conversación, una persona al interior de un auto, el paisaje de un árbol, una evidente decisión narrativa pues su objetivo es generar atmósferas sin entregar certezas.

La historia toma forma en el momento en que reconocemos a los integrantes de esa familia: Miguel (55), Isabel (45) y Emilia (9). Ellos preparan el viaje con distintos grados de ilusión. Emilia está feliz porque podrá usar la cámara digital que su padre Miguel le ha regalado. Isabel se resiste, porque no quiere abandonar sus labores, aunque sea por pocos días. Y Miguel impulsa en viaje con brío, porque tal vez sea la última posibilidad de salvar su matrimonio y mantener unida a su familia.

El accidente, información que bajo mi punto de vista no deberíamos conocer en forma previa, marca una ruptura decisiva. En ese momento resuena fuerte el título del filme: “Mil Pedazos”. Se rompe todo, absolutamente todo. ¿O ya estaba todo roto antes de ese momento? ¿Hay algún arreglo posible? La reacción de Miguel ante la tragedia sorprende. Toma una opción, elige un rumbo que trae consigo abandonar algo en una búsqueda de sentido más espiritual que material.

A continuación surge lo otro que ya sabemos de antemano: Isabel despierta tres meses después. Entre fragmentos aislados, no recuerda detalles de lo sucedido pero quiere encontrar a su hija y a su marido. Necesita saber qué pasó, dónde están, y comienza a buscarlos de forma incansable.

En este punto de la película, las preguntas cobran cada vez mayor protagonismo. ¿Cuál es la historia, la de Miguel o la de Isabel? ¿Lo que pasó en la ruta, es realidad o ficción? ¿Quién es Juan?

Sergio Castro San Martín construye este relato inspirado libremente en la historia del llamado “ermitaño de Las Chilcas”, un hombre que vivió por décadas en una cuesta de la Ruta 5 Norte cerca de Llay-Llay. Alimentado por camioneros y escaladores, su caso se transformó en un mito al desconocerse los motivos que tuvo para asumir esa forma de vida. Castro San Martín asume que esa particular decisión responde al abandono del sistema debido a una tragedia y lo traslada al personaje de Miguel.

Daniel Muñoz sostiene con solvencia una gran carga emocional. La primera parte de la película recae sobre él, y también en la joven Emilia Rodríguez, con quien logra una sintonía y un complemento muy natural. Muñoz casi no habla, solo gesticula, observa, dirige miradas perdidas y se mueve a la deriva por un paisaje que parece reflejar su estado interior. Cuando Isabel despierta, es el turno de Paola Giannini, quien compone un personaje doliente, que tampoco tiene un rumbo fijo pero sí posee el objetivo claro de encontrar a los suyos.

La película me dejó sensaciones encontradas. Primero, siento que faltó relato, cohesión narrativa. Está muy bien no ser predecible pero es necesario mantener una lógica interna. En segundo lugar, el director apela a varios recursos narrativos sin aparente relación, ni entre ellos ni con el hilo conductor. Me refiero al fluir del agua, a algunas tomas abiertas, a la acción de orinar en medio de las rocas, etc., elementos básicos que no logran construir un significado conjunto. El tercer punto, y tal vez donde tengo mis mayores reparos, radica en los numerosos elementos que quedan abiertos. Un ejemplo de esto es el tema de los recursos económicos de los que dispone la familia. La película nunca establece claramente ese punto, sin embargo, cuando Isabel emprende la búsqueda lo hace en un auto relativamente nuevo -y costoso-, cuya patente TVHZ68 entrega un dato de temporalidad que no puede obviarse. Otros detalles, como el hecho de que a la perrita no la veamos desde un comienzo, dan cuenta de un relato entrecortado y al mismo tiempo carente de puntos que entreguen dirección y unidad.

“Mil Pedazos”, ¿es un viaje, una experiencia, una reflexión o una historia personal? ¿Qué es, finalmente? Por supuesto el título es clave, porque alude a una metáfora que podemos asociar a la rotura de la vida en miles de pedazos, un quiebre total, sin salida, del que resulta imposible recomponerse. ¿Se podrán unir esos fragmentos de vida? O bien, en otras palabras, ¿qué es lo que podría lograr pegar cada una de las piezas?

Podríamos seguir profundizando y reflexionando, lo que es un mérito indudable de este trabajo que finalmente deja flotando una pregunta: ¿qué vamos a hacer? Porque ante un duelo, las vivencias son diferentes, la forma de enfrentar la vida de uno u otro puede ser totalmente opuesta y el resultado del proceso dependerá de las opciones que cada quien elija. Y tal como en la vida real, esta cinta ofrece varios finales posibles, con intuiciones, ensoñaciones e incertezas que quedan a la deriva esperando que nosotros les demos sentido según nuestro propio recorrido e historia personal.

Ficha técnica

Título original: Mil pedazos
Año: 2026
Duración: 90 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-España-Argentina; Latente Films, Amore Cine, Maluta Films, Panes Contenidos, Bikini Films, Inaudita
Género: Drama | Familia
Guion: Sergio Castro San Martín, Mara Pescio
Música: Mowat
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: Daniel Muñoz, Emilia Rodríguez, Francisco Pérez-Bannen, Paola Giannini, Ximena Martín y Andrea Romero
Dirección: Sergio Castro San Martín