martes, 6 de junio de 2017

La mentirilla blanca

Esta cinta chilena explora una temática que resulta interesante en los tiempos que corren. En un pequeño pueblo rural del sur de Chile, el Diario “El Esfuerzo” se está quedando sin auspicios y corre el riesgo de cerrar. Las personas ya no lo compran y los avisadores no ven sentido a seguir publicando allí sus menciones. Edgardo -Rodrigo Salinas- es el periodista que ante la necesidad de mantener su trabajo y junto a su ayudante Vladimir -Ernesto Meléndez- comienza inocentemente a inventar noticias para levantar la venta y recuperarse económicamente. Esto tal vez funcione en un comienzo, pero luego la fama, la soberbia, el poco tino, la falta de preparación y los errores naturales que provocan una seguidilla de falsedades van complicando cada vez más a los protagonistas de esta película.

La cinta del joven director Tomás Alzamora posee un ritmo lento. Nada apura, todo transcurre en calma, no hay urgencias y la vida pasa sencilla y engañosamente plácida. Hay amenazas, pero al parecer no son lo suficientemente importantes como para movilizarse con premura. En este contexto, se observan dos conflictos muy claros. Por un lado la posibilidad de quedarse sin trabajo y por otro, el compromiso con la honestidad profesional del periodismo. Esta problemática, Alzamora la resuelve inclinando la balanza hacia lo práctico, hacia lo que podríamos llamar “conveniencia”. Si puedo perder mi trabajo, soy capaz de sacrificar mi ética para salir adelante.

Esta película no falla en la argumentación ni en el fondo de la historia. Tropieza -y cae- debido a una fuerte carencia de estructura dramática que le proporcione identidad. Es un relato a medias, donde los personajes solo son esbozos, donde no hay desarrollo ni profundidad y a pesar de los reconocibles esfuerzos, no logran soportar el peso que significa llevar una historia.

Demasiadas caricaturas tampoco aportan a su construcción. El dueño -“el patrón”- del Diario, la hermana enferma del protagonista, el ayudante de imprenta iletrado y el jefe de Carabineros, entre otros, son personajes cuya inclusión y justificación por momentos no se comprende. Hay una sensación de corrupción general y de ignorancia extrema que cuesta asimilar, entendiendo por supuesto el fondo de la argumentación que la historia representa y la moraleja que quiere entregar al concluir.

Dejo para el final algo que me cuesta aún más entender. Enmarcada dentro del género comedia, no recuerdo haber compartido ninguna sonrisa cómplice durante sus casi 80 minutos de duración. Tal vez no tengo un sentido del humor propio para películas como esta, o bien no me causa risa la sola actuación de Rodrigo Salinas, reconociendo que este es tal vez su papel más serio de los últimos años. Entiendo también que las historias de aprovechamiento, de abuso por tener información privilegiada y finalmente del poder que subyuga a los más débiles son temáticas cada vez más presentes en la actual realidad socio cultural de nuestro país. Sin embargo, no entiendo la forma en que se relatan, la manera como cobran forma y el estilo que imprimen a una película como “La mentirilla blanca”. Aspiraría a un mayor desarrollo, a la transmisión de un mensaje más enfocado y a una historia con mayor narrativa.

Pero claro, esto es arte y podemos tener opiniones diferentes, intereses distintos y muchos otros variados grados de subjetividad. Y esta película está en cartelera y gracias a ello podemos apreciar, disentir y conversar. La posibilidad de debatir está abierta, y de nosotros depende.

Ficha técnica

Título original: La Mentirita Blanca
Calificación: Todo Espectador
Duración: 75 minutos
Género: Comedia
Producción: Pablo Calisto
Empresa Productora: EQUECO
Dirección de fotografía: Jonathan Maldonado
Dirección de arte: Michelle Mege
Montaje: Tomás Alzamora y Roberto Doveris
Sonido: Sebastián Arjona
Música Original: Martín Schlotfeldt
Productor asociado: Christian Turres
Elenco: Rodrigo Salinas, Ernesto Meléndez, Catalina Saavedra, Daniel Antivilo, Jonas Sanche, Daniel Candia, Alejandra Yáñez
Dirección y guión: Tomás Alzamora

miércoles, 31 de mayo de 2017

Niñas Araña

Primera plana de diarios y apariciones reiteradas en los principales noticiarios de televisión. La historia de las tres adolescentes denominadas "niñas araña" porque trepaban altos edificios para entrar a departamentos desocupados, y que conmocionó a la opinión pública hace algunos años, entrega la base para esta película del director Guillermo Helo. Inspirada en "hechos reales", como señala su publicidad y basada en la obra de Teatro de Luis Barrales, la cinta intenta incursionar en una problemática difícil, compleja, vulnerable y de extrema sensibilidad social.

Avi -Michelle Mella-, Cindy -Javiera Orellana- y Estefany -Dominique Silva- son tres amigas que viven en la Toma de Peñalolén. Juntas, sus aventuras cerca de la toma, que incluyen pequeños hurtos, cambian de matiz y de carácter cuando deciden ir al "barrio alto" y al observar las grandes diferencias existentes con su precario entorno, ven la posibilidad de acceder a lugares y a bienes que a ellas les son negados.

Helo no hace concesiones. Los planos con los que filma la carencia -material y mayormente afectiva- suelen ser crudos y a veces chocantes. Nos cuesta asimilarlos, podrían resultarnos ajenos si no hemos tenido la posibilidad de conocerlos y en muchos casos esta ficción es claramente superada por una realidad dinámica, presente y agobiante.

Un guión activo nos lleva por una senda delicada, donde parece que no hay solución, un callejón aparentemente sin salida. El cuestionamiento que la película provoca es inmenso. En su logro, las convincentes actuaciones de las tres protagonistas colaboran muchísimo. Sus caracterizaciones resultan naturales y la cámara del director es capaz de mostrar de cerca los sentimientos que cada una experimenta en diferentes momentos, en un excelente trabajo conjunto. La fotografía de Mauro Veloso es intensa e inquieta. El transitar, el movimiento continuo, la premura y la pausa se hacen presentes a cada momento.

La película va más allá de un relato policial o de una trama simplemente delictual. Es una historia de vida, de falta de oportunidades, de pobreza, de diferencias que no se entienden y de aspiraciones que exceden las posibilidades, mostrando claramente con ello una brecha real que muchos aspiramos cambiar, o al menos reducir. La inspiración es este bullado caso, sin embargo el fondo es provocador, intenso, desafiante y al mismo tiempo presenta una humilde falta de respuestas. ¿Un sistema económico insensible que aniquila a los más desposeídos y vulnerables? ¿Una realidad social imposible de cambiar? ¿Existen luces de esperanza o todo es negativo? Las preguntas y posibles respuestas son nuestro trabajo si nos dejamos interpelar por la cinta. Guillermo Helo nos entrega un relato vívido, incomodo y honesto, que nos hace estar en permanente tensión y no nos defrauda.

Ficha técnica

Título original: Niñas araña
Año: 2017
Duración: 94 minutos
País: Chile
Género: Drama | Basado en hechos reales
Guión: Daniela Aguayo, Ticoy Rodríguez, Guillermo Helo (Obra: Luis Barrales)
Música: Angelo Pierattini
Fotografía: Mauro Veloso
Productora: Altirosapiens / Demente
Reparto: Michelle Mella, Javiera Orellana, Dominique Silva, Patricio Contreras, Francisca Gavilán, Pablo Schwartz, Pablo Macaya, Francisco Diaz, Marcelo Castro
Director: Guillermo Helo

miércoles, 17 de mayo de 2017

Alien: Covenant

Ridley Scott y "Alien" a esta altura son inseparables, fecundos e inagotables, sobre todo luego que el director propusiera filmar la precuela de la saga original que debutara hace ya 38 años, en 1979. El modelo es similar y solo cambia la forma, lo que naturalmente no es tan original pero si muy efectivo. Y esta nueva entrega, ”Alien: Covenant”, no es la excepción.

Walter -excelente actuación de Michael Fassbender personificando al androide asistente de esta misión- colabora en la nave colonizadora Covenant que se traslada hacia el remoto planeta Origae-6. Es el año 2104, la distancia es larga y la tripulación humana junto a los 2.000 colonos viajan en estado de hibernación. En una rutinaria recarga de energía, una onda de radiación afecta a la nave, se declara una seria emergencia y "Madre" -el cerebro informático- debe despertar a la tripulación. Los daños son importantes y le cuestan la vida al capitán de la misión. Mientras se reparan los destrozos, una señal de radio de origen desconocido es captada, lo que llama la atención del ahora responsable de la operación -el capitán Christopher Oram, Billy Crudup,- quien decide, pese a la oposición de Daniels -Katherine Waterston-, la experta en terraformación, explorar un planeta que ofrece características similares a la Tierra y que se encuentra considerablemente más cerca que el destino original. Y claro, nada es lo que parece. Cuando se acercan y aterrizan en este supuesto "paraíso", descubren que el peligro está mucho más cerca de lo que imaginan.

En tres secciones claramente identificables, Scott da forma a este relato futurista que conjuga ciencia ficción y terror extraterrestre en una alucinarte aventura espacial. La primera de ellas es una joya de tecnología y diseño, donde los elementos expuestos son tan transparentes como la luminosa secuencia de apertura. La segunda sección responde al clásico "encuentro", donde en luchas totalmente desiguales y crudas los colonizadores pierden a varios de sus compañeros de manos de un enemigo muy poco convencional. Naturalmente la parte final relata el escape de los sobrevivientes, o más bien los esfuerzos extraordinarios que deben realizar para poder lograrlo.

Una fórmula así de probada es funcional al resultado, lo que no le resta ningún mérito al filme. Scott tiene un gran talento para situar las cámaras, generar tensión y mantenernos alerta durante los 123 minutos que dura el metraje. La banda sonora de Jed Kurzel es particularmente atractiva y acompaña muy bien el desarrollo de la acción. Los efectos especiales están muy en consonancia con la tecnología que visualizamos y entregan fluidez a un relato que, si bien es muy predecible, resulta atractivo.

Al parecer tenemos asegurada la continuación de la franquicia, al menos con la tercera parte de esta serie de precuelas a la que le correspondería enlazar con la versión original. El tema seguramente ya no estará en qué novedad nos podrá aportar sino en la forma que Ridley Scott elegirá para desarrollar la nueva historia, completando un círculo y probablemente abriendo múltiples ramificaciones. Bienvenido sea, para los fans y para quienes lo vemos un poco más de lejos. Como mucho en la vida, se dice, la historia se repite y solo cambian los protagonistas. Y "Alien" en eso, tampoco es la excepción.

Ficha técnica

Título original: Alien: Covenant
Año: 2017
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Scott Free Productions / Brandywine Productions
Género: Ciencia ficción. Terror | Extraterrestres. Aventura espacial
Guión: John Logan, Dante Harper (Historia: Jack Paglen, Michael Green)
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Dariusz Wolski
Reparto: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Demián Bichir, Danny McBride, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Amy Seimetz, Callie Hernandez, Benjamin Rigby, Alexander England, Uli Latukefu, Tess Haubrich, Guy Pearce, Noomi Rapace, James Franco
Director: Ridley Scott

martes, 16 de mayo de 2017

Si no despierto

Parece, a simple vista, una película más sobre temáticas adolescentes: chicas populares, jóvenes en busca de experiencias, juegos, diversión, fiestas, carretes que se salen de control y un fuerte bullying. Sin embargo esta historia, basada en el libro “Before I Fall” de Lauren Oliver, y que tiene como eje el fenómeno del "Día de la Marmota" -volver a revivir, una y otra vez el mismo día-, va un paso más allá en sus intenciones.

Samantha Kingston -Zoey Deutch- parece tenerlo todo: su grupo de amigas, cuatro en total, son las “chicas top”, su novio es guapo y su vida promete mucha más aventura y diversión que algún desencanto. Sin embargo, ese viernes 12 de febrero algo extraño sucede pues luego de un día normal de colegio y una masiva fiesta con todos los ingredientes ya descritos, Sam y sus amigas se ven envueltas en un accidente automovilístico donde la protagonista muere… pero despierta, asustada, en la misma mañana del viernes 12 de febrero. Lo que al principio parece solo un “Déjà vu”, comienza a tomar forma y Sam lo hace consciente: está viviendo lo mismo, una y otra vez, y el final es siempre igual.

Una película juvenil, abordando el tema de la muerte, está directamente en la actual contingencia y es una razón más que poderosa para verla. Sin embargo esta cinta, a diferencia de la exitosa serie “13 Reasons Why”, enfrenta los problemas de la protagonista desde otro ámbito. El hecho de volver a vivir lo mismo, día a día, jornada tras jornada, impone a la protagonista un esfuerzo consciente de realizar variantes a sus conductas para observar diferencias, ya sea en el final o bien en la interacción con sus compañeros, amigos y familia. Estos cambios que Sam va experimentando e intencionado, nos muestran claramente lo que las relaciones provocan en cada uno de nosotros. Sabemos -o más bien nos vamos dando cuenta con el tiempo- que a veces sin querer podemos herir y otras veces cuesta muy poco acoger y hacer sentir bien a otra persona. Sin embargo la poca conciencia que tenemos sobre esto muchas veces nos juega en contra. Un libreto conocido permite hacer cambios, pero no es sencillo. Hay que probar, no sabemos que puede suceder, ¿y si no despierto?…

“Before I Fall” -Antes de caer- su título original, da una pista del enfoque y perspectiva que guía la historia. A pesar que nosotros como audiencia conocemos el desenlace del día al igual que la protagonista, hay algo en el relato que no nos permite bajar la guardia y que nos compromete con el resultado de este “tema con variaciones”. La tensión se respira, por momentos tal vez somos nosotros quienes hacemos los cambios -de perspectiva, claro- para entender una u otra acción, actitud u omisión. El metraje es activo, actual, consistente y plantea más preguntas que respuestas. Es como una fotografía de los tiempos actuales, donde no sabemos muy bien cómo leer la dinámica juvenil, su relación con la tecnología, y/o con sus amigos y amigas. Lo que si vemos, en ocasiones con temor, son los pasos que aceleradamente van dando hacia un mundo que es diferente al que nos tocó vivir a nosotros cuando teníamos su edad.

Es cierto que tal vez esta película como construcción dramática es sencilla, sin embargo su contenido no deja de ser importante y central. Acá prima la historia, el relato, la construcción de un personaje -muy bien caracterizado por Zoey Deutch- que va cambiando, que toma conciencia lentamente de lo trascendente que es el camino que se recorre día a día. Y abrir un espacio de conversación a partir de esta cinta -como también es bueno hacerlo sobre “13 …”- puede ser una excelente oportunidad para observar, apreciar y acercarse al mundo juvenil. Por supuesto que hay estereotipos y moldes, lugares comunes y frases cliché, sin embargo la suma de los elementos es positiva y lleva a la reflexión y aquello ya es un paso adelante, sin duda.

Ficha técnica

Título Original: Before I Fall
BfDistribution
Drama, misterio EE.UU.
98 minutos
Música: Adam Taylor
Fotografía: Michael Fimognari
Edición: Joe Landauer
Guión: Maria Maggenti, Lauren Oliver (novela)
Actrices: Zoey Deutch, Halston Sage, Cynthy Wu, Jennifer Beals
Directora: Ry Russo-Young

martes, 9 de mayo de 2017

Huye

Este filme del director Jordan Peele es un thriller diferente a lo que acostumbramos observar habitualmente. Chris -Daniel Kaluuya- es afroamericano y tiene a una novia, Rose -Allison Williams-, que es blanca. La relación es perfecta y el paso natural es que él pueda conocer a sus padres. Con cierto recelo, temor y nerviosismo, Chris accede a pasar un fin de semana con sus futuros suegros. Todo va de maravillas, la acogida es generosa y la bienvenida es muy distinta a todo lo que Chris podía imaginar para una relación interracial. Sin embargo lo que parece ser no lo es necesariamente, y lo que va descubriendo en el camino es inquietante y perturbador.

Fuera de los moldes tradicionales, con agudeza y precisión, Jordan Peele como guionista y director nos regala una composición de contrastes. Hay crítica social, diferencias raciales, psicosis, peligro y un sinnúmero personalidades y algunas caricaturas, por cierto, que van retratando este tiempo que vive Estados Unidos post Barack Obama que no parece ser tan distinta a la realidad actual.

Las actuaciones resultan convincentes y naturales. Hay planos muy interesantes que logran transmitir la angustia del protagonista, que avanza sin entender lo que está sucediendo. La edición está hecha a medida para conseguir que todo se vea real, entregando un ritmo que luego de los dos tercios se va agilizando enormemente. Cámaras, banda sonora e iluminación contribuyen a generar atmósferas concretas que dan a la cinta una textura propia y una sensación de estar al filo de la sorpresa en casi en todo el metraje.

“Get Out”, su título original es naturalmente más apropiado que “Déjame salir” -traducción en otros países-, en el contexto de la trama. “Huye” -el título para nuestros países- es similar al imperativo y a la orden que no se discute sino solo se obedece, que nos señala la expresión en inglés. Y a raíz de esto una advertencia: que sea un thriller diferente no significa la ausencia de aquello que esperamos del género. Hay sangre, terror y suspenso pero con altas dosis de humor negro desopilante que altera las líneas y que lleva a esos elementos a insertarse en un cine más profundo, afilado, no consecuente y a la vez altamente contingente.

Ficha técnica

Título original: Get Out
Año: 2017
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Género: Terror. Thriller
Productora: Blumhouse Productions / QC Entertainment
Guión: Jordan Peele
Música: Michael Abels
Fotografía: Toby Oliver
Reparto: Daniel Kaluuya, Bradley Whitford, Allison Williams, Catherine Keener, Betty Gabriel, Caleb Landry Jones, Lyle Brocato, Ashley LeConte Campbell, Marcus Henderson, LilRel Howery, Gary Wayne Loper, Jeronimo Spinx, Rutherford Cravens
Director: Jordan Peele

miércoles, 19 de abril de 2017

Una mujer fantástica


La última película del cineasta chileno Sebastián Lelio ha sido reconocida en el Festival Berlín con el Oso de Plata al mejor guión. Y no es casualidad, pues luego del éxito de “Gloria”, su anterior cinta, Lelio enfrentó un desafío que no es menor. Filmar la historia de Marina Vidal -Daniela Vega-, una mujer transexual, 20 años menor que su pareja Orlando -Francisco Reyes- quien muere en la urgencia de la clínica luego de una noche de fiesta. A las sospechas sobre la causa de muerte de Orlando quien tenía moretones y golpes recientes, Marina debe hacer frente a una brutal discriminación, marginaciones y humillaciones por parte de la familia del difunto y también de Carabineros, médicos y de la sociedad en general que no entiende su condición.

Esta cinta es tremendamente honesta y valiente. Abordando una temática que no es sencilla, tiene múltiples capas por las que transitan los protagonistas y también nosotros los espectadores. Sin duda no estamos acostumbrados a las reacciones que nos puede provocar, que por cierto cambian constantemente durante los 104 minutos de un metraje perfectamente desarrollado y estupendamente filmado. La transexualidad, el fondo de la historia, es la primera capa. Si logramos pasar, al interior encontramos un desarrollo expresivo de victimización, agresividad, sentimientos de empatía y de rebeldía por lo que le toca vivir a la protagonista. Su lucha la hacemos propia y si nos sumergimos más aun podremos explorar nuestras propias convicciones que son puestas a prueba en forma cruda, vital y sin concesiones.

El lenguaje visual de Sebastián Lelio posee finas texturas, colores particulares, planos especiales y una convicción precisa de lo que significa el mundo femenino. Su dirección se explaya en aquellos planos íntimos de Marina, donde lo que sostiene la cinta son los sentimientos más que la razón o la acción. Aquello es de una gran finura y revela un gran trabajo en la fotografía de Benjamín Echazarreta. Son muchos los elementos que Lelio utiliza para crear la atmósfera de esta cinta, pues lentamente, con oscuridad y claridad, nos va llevando de la mano hasta la profundidad a la que aceptemos llegar.

“Una mujer fantástica” posee atributos que la hacen aun más interesante. No se trata solo de poner encima de la mesa un tema que por años ha sido tabú, ocultado, ignorado, desechado o tal vez solo de una reivindicación de género de connotación social. La producción va más allá. Cuestiona con hechos, violenta con lenguaje, empatiza con acciones y profundiza con emociones.

La cinta en si misma también es “transgénero” pues cruza elementos policiales, de thriller y de drama. La crítica explícita a la sociedad conservadora no es burda sino que contiene elementos de fondo en su argumentación. El rechazo a la condición sexual y física de Marina visto como una “aberración”, o aquella insólita -trascendente y morbosa- conversación entre la inspectora y el médico forense que debe tomarle fotografías, despliega, entre otros ejemplos y en dos planos diversos, lo que sustenta la esencia del relato. Si algo podría cuestionarse, a mi modo de ver, es un solo exceso. Creo que no era necesaria tanta victimización, sin embargo aquello, más que una crítica, responde a que en lo personal me provoca ausencia de esperanza.

Sebastián Lelio, con esta su quinta película, se consolida como uno de los jóvenes directores chilenos más talentoso de los últimos años junto a Pablo Larraín, cuya Productora “Fábula” también forma parte de esta realización. Impecable en la forma, sólido en el fondo y con un trabajo de lujo junto a Gonzalo Maza en el guión, Lelio aporta una mirada coherente, crítica y fundada sobre problemáticas actuales sin quedarse en el eslogan o en la frase tipo cuña. Al contrario, supera aquello y lo transforma en una historia de carácter verdadero, apasionada, crítica y profundamente humana.

Ficha Técnica

Título original: Una mujer fantástica
Año: 2017
Duración: 104 minutos
País: Chile
Género: Drama | Transexualidad / transgénero
Guión: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza
Música: Matthew Herbert
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Productora: Coproducción Chile-España; Fabula / Komplizen Film / Setembro Cine
Reparto: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera
Director: Sebastián Lelio

Rápidos y furiosos 8

Esta octava entrega de la saga no decepciona. Es muy entretenida y, aunque pueda resultar un molde que ya conocemos, se las ingenia para cumplir cabalmente su propósito. Hay un cierto "placer culpable" en el seguimiento de estas películas, lo reconozco, sin embargo también hay que reconocer que en su estilo, con limitaciones, aciertos y errores, uno puede entender por qué son éxito de taquilla y convocan a un público muy diverso dentro de sus fieles espectadores.

La historia es simple (hay otras versiones que se han enredado tanto en lo argumental que les ha costado un mundo llevar la trama) y si bien puede considerarse bastante predecible, sirve de pretexto y contexto a la centralidad de la cinta que es la acción. Con Dom y Letty de luna de miel, Brian y Mía sin participar en nada y sus leales amigos sin responsabilidades, la aparente normalidad de esta particular “familia” parece no ser puesta en jaque por nadie hasta que una atractiva mujer -Charlize Theron- se encuentra con Dominic Toretto -Vin Diesel- y literalmente lo obliga a volver al mundo del crimen. Ello significará traición a sus cercanos, escenarios complejos y una serie de aventuras a las que nunca se habían enfrentado.

El director F. Gary Gray no se complica en nada, al contrario, parece que entiende perfectamente de qué se trata el oficio y lo conduce con agilidad y fluidez. La habitual combinación entre acción y reposo está bien coordinada. Las escenas se suceden sin pausa y su variedad hace que no cansen ni saturen. Solo ya después de las dos horas, en un final que pudo ser algo más breve, la cinta da muestras de un pequeño “bajón" que por lo demás es perfectamente normal aunque inexcusable a estas alturas.

Desde la colorida Cuba -filmación interesante que muestra La Habana desde el aire y también en sus pequeñas calles, recovecos, mercados y pobreza- hasta la "gran manzana" de Nueva York, con sus rascacielos, sobrepoblación y normal ajetreo, el argumento parece recordarnos siempre aquello barroco que tienen los opuestos: riqueza, pobreza; amor, odio; fraternidad, venganza; el bien y el mal; el día y la noche; lo claro y lo oscuro y una gran lista adicional. Nada nuevo, cierto, pero aún así motor del mundo, propulsor de historias y fiel reflejo de una realidad que supera la ficción.

"The Fate of the Furious" no es cine arte, es pura y sencilla entretención y está bien lograda. Se disfruta mejor en pantallas grandes y me imagino que con más efectos especiales del tipo 4DX, pero aún en una sala sencilla logra lo que se propone. Aunque simple y sencilla, siempre se impone su moraleja: la importancia de la familia, el amor y la leal fraternidad. Por ello seguramente la historia continuará, aunque ya no esté el fallecido Paul Walker, para quien esta cinta se transforma en un gran homenaje.

Ficha técnica 

Título original: The Fate of the Furious
Año: 2017
Duración: 136 minutos
País: Estados Unidos
Acción. Thriller | Coches / Automovilismo. Secuela
Guión: Chris Morgan, Gary Scott Thompson
Música: Brian Tyler
Fotografía: Stephen F. Windon
Reparto: Vin Diesel, Dwayne "The Rock" Johnson, Jason Statham, Charlize Theron, Michelle Rodriguez, Tyrese Gibson, Ludacris, Helen Mirren, Scott Eastwood, Chris Bridges, Kurt Russell, Kristofer Hivju, Nathalie Emmanuel, Don Omar, Tego Calderon, Elsa Pataky, Luke Evans
Director: F. Gary Gray

El Cristo ciego

Michael -Michael Silva- es un joven mecánico que siente que es un enviado de Dios y que su misión es ser un Cristo en la tierra. Su vida ha estado marcada por la búsqueda de señales divinas, diversas historias, aceptaciones y rechazos. La historia transcurre en el norte de Chile, con sus habitantes viviendo en un entorno difícil, rudo, solitario y carenciado, y es justamente este el lugar donde Michael se propone llevar a cabo su primer milagro: sanar a su amigo de la infancia, accidentado en una mina, recorriendo un largo camino desde los parajes del interior hasta la costa.

Esta cinta del director Christopher Murray, estrenada justamente en la Semana Santa del año 2017, imprime mucho de piedad popular, de mística y tal vez superstición, contraponiendo aquello a la poco clara -y siempre en duda- fe profunda de su protagonista. Hay mucho del relato que no está entregado explícitamente por lo que esos vacíos los debemos llenar los espectadores que podamos ver esta realización.

Destacada en varios festivales, "El Cristo ciego" llega entonces precedida de alguna atmósfera que impulsa a verla. Su ritmo y guión son en extremo pausados, tanto como el paisaje desértico que la hermosa fotografía nos va revelando constantemente. Con un solo actor profesional, su protagonista, la cinta emplea a las personas de cada lugar para interactuar con Michael, en un esfuerzo notable por dotar de naturalidad y frescura un relato filmado de manera simple y sencilla -muy difícil de sostener por momentos- en un metraje de 85 minutos que parecen extenderse indefinidamente.

Si estamos en presencia de un estilo particular de su director, no lo sabremos hasta sus próximas creaciones. Por el momento, esta cinta se asemeja más a una experiencia, a un camino y a una búsqueda de algo poco definido, difuso y por cierto contradictorio. Cuando los elementos presentes son tan simples como los que entrega esta cinta, sin duda el camino de exploración propia suele ir más allá y por cierto depende de cada uno la profundidad del viaje interior que aquello represente. Sin duda acá hay un mérito que no es menor, sin embargo queda tal vez demasiado condicionado a la recepción particular de un público masivo (o más bien específico). En ese sentido tal vez sea bueno tomar más riesgo o contar una historia con una posición más "jugada", sin embargo esas son justamente las decisiones que están en las manos de cada director y productor, lo que naturalmente determina los atributos de una película.
       
Ficha técnica

País: Chile
Año: 2016
Género: Drama
Duración: 85 minutos
Calificación: Todo espectador
Elenco: Michael Silva, Ana María Henríquez, Mauricio Pinto, Pedro Godoy, Bastián Inostroza
Director: Christopher Murray

miércoles, 5 de abril de 2017

La Cabaña

Difícil tarea la de hacer una película cristiana en los tiempos que corren. O se transforma delicadamente en un sermón o definitivamente aborda la temática sin la profundidad adecuada. En el caso de “La Cabaña” tenemos una base importante, un best seller del canadiense William Paul Young, publicado el 2007 y éxito de ventas señalado por la lista de “The New York Times” entre mediados de 2008 y comienzos de 2010. Y el desafío de adaptarla corre por cuenta del guionista John Fusco y del director Stuart Hazeldine.

Cuatro años atrás, la hija menor de Mackenzie Allen Phillips, Missy, desaparece durante unas vacaciones familiares. Todo indica que fue secuestrada y asesinada brutalmente en una cabaña abandonada en los bosques de Oregon. La tristeza no ha desaparecido y la rebeldía hacia la fe, tampoco. Mack -Sam Worthington- recibe una misteriosa carta firmada por Dios en la que le invita a ir de nuevo al lugar un fin de semana. No muy convencido, Mack llega al lugar una tarde de invierno, comienza a revivir su peor pesadilla, sin embargo lo que sucede allí provoca un cambio radical en su vida.

Si hablar de religión, creencia o fe es de suyo complejo, más lo es llevarlo a cabo en un formato artístico orientado a una audiencia masiva como es a través de una película. El esfuerzo bien vale la pena, aunque los resultados siempre serán evaluados de maneras diversas, dependiendo la óptica desde la que se le observe. “La cabaña” es honesta. No pretende más de lo que quiere y puede mostrar. Las preguntas son tan profundas que cualquier respuesta puede ser incompleta. El viaje personal de cada uno y la experiencia individual es muy difícil que coincida con una representación dramática. Distinto es el caso de un libro, donde cada uno puede construir su propio entorno, personificar de manera diferente y lograr aproximaciones más certeras a sus propias convicciones.

El director Stuart Hazeldine construye un relato correcto. Un comienzo inestable, con un thriller policial en ciernes que luego va evolucionando a un drama interno y contenido. El ritmo de la cinta es pausado, parece escapar de las preocupaciones cotidianas, como una vuelta al origen, al centro, a la paz interior. Mack no logra comprender qué sucede. Tampoco logra situarse en el lugar donde está. La profundidad del ser es el espacio más grande y a la vez más temido que una persona podría enfrentar y Mack está allí, en medio, pugnando por salidas, respuestas o al menos explicaciones.

“La cabaña” es abiertamente una película cristiana. Su centro es la Santísima Trinidad y su relato no excluye a ninguna religión que la reconozca. Este es un punto no menor cuando se trata de una temática que muchas veces aporta división más que comunión. ¿Cómo Dios puede permitir el mal? Aquello es muy difícil de comprender y el guión intenta entregarnos una aproximación diferente. Como un llamado a una profunda revisión interior, la fuerza de la rebeldía ante lo incomprensible, la facilidad de juzgar el bien o el mal pero en los otros más que en nosotros mismos, la culpa y todos los valores asociados, entregan al metraje contenido y propuesta para la reflexión personal.

Ficha técnica

Título original: The Shack
Año: 2016
Duración: 132 minutos
País: EE.UU
Género: Drama
Guión: John Fusco
Reparto: Sam Worthington, Radha Mitchell, Octavia Spencer, Graham Greene, Tim McGraw, Alice Braga, Aviv Alush
Director: Stuart Hazeldine

miércoles, 29 de marzo de 2017

La bella y la bestia

Disney regresa a uno de los clásicos más recordados de los 90. La historia de "La bella y la bestia", está vez en una versión real que es prácticamente idéntica a la original animada. Ello ya es un gran logro del director Bill Condon, quien se abocó a la tarea de hacer realidad este relato escrito por Evan Spiliotopoulos y Stephen Chbosky y que está basado en el cuento de hadas francés de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. 

Bella -Emma Watson- vive en una pequeña aldea junto a su padre, cuyo oficio es fabricar inventos para vender en ferias y eventos. En uno de sus viajes, el anciano se pierde en medio del camino, y llega a un castillo habitado por una Bestia -Dan Stevens- que lo encierra por invadir su propiedad. Bella corre al rescate de su padre y cuando descubre el castillo logra introducirse y hacer un veloz intercambio para liberarlo. Allí comienza poco a poco a conocer el lugar y a entender el por qué de la presencia de objetos que cobran vida y que le ayudan a acercarse a la temible bestia.

La cinta tiene un excelente nivel de producción, una atractiva banda sonora que incluye nuevos temas además de los ya conocidos y un sinnúmero de efectos especiales que permiten hacer "convivir" la realidad con la animación de los objetos. Este punto tal vez sea el menos logrado -quizás producto de la edición o el montaje-, pues provoca que algunas escenas queden un poco en el "limbo" o con falta de conexión entre los actores reales y las animaciones lo que sin embargo no le resta puntos a la eficiente producción.

Esta nueva recreación, donde la fantasía y la realidad se cruzan, da cuenta de la creciente necesidad de volver a relatos que se transforman con el tiempo en inmortales, y cuya actualidad parece siempre estar vigente. Puede ser que estemos ante la ausencia de nuevas historias, sin embargo es interesante revisar estas nuevas lecturas, modernas y actualizadas, que dan nueva vida a estos clásicos. ¿Qué significa hoy esta película? Esta pregunta se puede responder desde varios frentes. Uno de ellos, tal vez el más evidente, es desde el significado de la fuerza del amor como eje central de la historia. Por más predecible que resulte, siempre será un tema atractivo y vigente. La apariencia versus el fondo, antagónicos las más de las veces, cobra acá una importancia radical y con tono de fábula quiere refrendar la moraleja y enseñanza del cuento original. Por otra parte, la fantasía cobra también un carácter fundamental. ¿Queremos escapar de la realidad o bien vemos la fantasía como un recurso para intentar cambiarla?, podría ser otra pregunta que se desprendería, analizando la cinta desde el "hoy", a casi 30 años de su versión de 1991. 

"La bella y la bestia", como la mayoría de las producciones de Disney, es una película que habla de valores y antivalores. Su fórmula es totalmente barroca, donde el claro - oscuro, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo se van contraponiendo en cada secuencia y a cada momento. Los estereotipos abundan y las caricaturas también. Todo ello conjuga un mundo fantástico, tan irreal como verdadero, un poco dando cuenta del actual formato de la cinta con personajes de carne y hueso interactuando con animaciones digitales y efectos especiales. El prototipo de "malo" y el ideal de "bueno", como es obvio, están también siempre presentes y desarrollados ampliamente en diferentes aspectos y formas, es decir, la historia es relatada de la forma más clásica que podamos imaginar.

Una tímida -aunque arriesgada y no exenta de polémica- incursión en temáticas de género le dan a "La bella y la bestia", versión 2017, una excusa y un contexto para situarnos en el complejo universo actual, algo que podría resultar sorpresivo pero que sin duda va de la mano con los tiempos que corren.

Ficha técnica

Título original: Beauty and the Beast
Año: 2017
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Walt Disney Pictures / Mandeville Films
Género: Fantástico. Romance. Musical | Cuentos. Remake
Música: Alan Menken
Fotografía: Tobias A. Schliessler
Guión: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos (Novela: Jeanne-Marie Leprince de Beaumont)
Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Kevin Kline, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw, Stanley Tucci, Hattie Morahan, Adrian Schiller, Chris Andrew Mellon
Director: Bill Condon

martes, 28 de marzo de 2017

Fragmentado

M. Night Shyamalan está de regreso con una cinta que tiene su sello, un thriller de suspenso elaborado que si bien no vuela tan alto como "Sexto Sentido", permite distinguir claramente la mano y el talento de su director. Kevin -James McAvoy, en un rol que le queda y que además interpreta muy bien- secuestra a tres adolescentes. Hasta ese momento no sabemos ni conocemos que Kevin tiene 23 personalidades, que es tratado por la Dra. Fletcher -Betty Buckley- y que cada una de sus versiones tiene motivaciones muy diferentes. Una de las chicas raptadas, Casey -Anya Taylor-Joy- entra en sintonía con la personalidad probablemente más vulnerable de Kevin y apela a su ayuda, sin embargo no es tan sencillo pues Kevin muta en los momentos menos pensados. Hablar más de la historia es develar la trama, la que si bien podría ser predecible, posee elementos que logran sostener un relato pausado y en ocasiones, aparentemente desconectado.

Shyamalan es muy interesante como guionista y director. Sus cintas muchas veces no son fáciles de interpretar y de seguir. En ocasiones son verdaderos puzzles, con acertijos, atajos y situaciones que parecen ser reales y que sin embargo resultan ser todo lo contrario. Su trabajo en "Split", su título original, sigue esa línea y además está enmarcado por un relato paralelo que entrega ciertas luces sobre la temporalidad presente. El tiempo es vital en la construcción de Shyamalan, tanto como presencia como por ausencia. Hay un esfuerzo importante para sostener la cinta desde la intelectualidad, desde los diálogos y desde las diversas formas que permiten las múltiples personalidades, a pesar que no son muchas las que se desarrollan explícitamente a lo largo del metraje. La construcción del suspenso hace suponer que en cualquier momento se revelará algo trascendente, o sucederá algo que estamos esperando -o no esperamos-, es decir, la magia está en la forma de relatar más que el fondo relatado. Y esto lo consigue de manera espléndida M. Night Shyamalan, es sin duda parte de su particularidad.

"Fragmentado" es una película íntima y filmada hacia el interior. No es mucho lo que sucede y en parte ello podría ser también evidente, sin embargo pesa más aquello que está implícito que aquello que se revela sin atisbos de duda. Ciertas teorías o hipótesis sobre las personalidades disociadas se abren paso durante el metraje. Es cierto que 23 son un número tal vez exagerado, pero ¿tres o cuatro, podrían ser reales? ¿Cuántas formas tenemos de relacionarnos las personas que nos autodenominamos "normales"? Claramente no actuamos igual cuando estamos solos, en un grupo de confianza o en público. Tal vez no alcanza para decir que tenemos "personalidades diferentes" o "disociadas", pero sí perfectamente puede llevar a algunos a decir que conocen a otra persona, dependiendo del entorno en que esta se encuentre. Y acá revelo mi propia hipótesis de la película: una búsqueda y exploración interior de nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos, qué pasa con nuestro propio autocontrol y con los comportamientos que están determinados por la sociedad en la que nos desenvolvemos.

Me gusta el cine de Shyamalan, incluso en sus cintas anteriores bastante criticadas. Y por varias razones: es valiente, honesto, no intenta complacer y entrega siempre una historia original. A veces puede ser más interesante y otras veces menos prolijo, sin embargo algo que caracteriza su relato es que nunca va a entregar todas las respuestas. Su cine es de preguntas, de exposición y de reacción, y ello entrega un componente adicional y reflexivo, no solo emocional. Es un cine diferente, tal vez no multitudinario, pero que incomoda, provoca e inquieta. ¡Y así da gusto experimentar una inmersión en la pantalla grande!

Ficha técnica 

Título original: Split
Año: 2016
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Género: Thriller. Intriga | Thriller psicológico. Secuestros / Desapariciones
Guión: M. Night Shyamalan
Música: West Dylan Thordson
Fotografía: Michael Gioulakis
Reparto: James McAvoy,  Anya Taylor-Joy,  Betty Buckley,  Brad William Henke, Haley Lu Richardson,  Sterling K. Brown,  Kim Director,  Sebastian Arcelus, Lyne Renee,  Neal Huff,  Jessica Sula,  Maria Breyman,  Steven Dennis, Peter Patrikios,  Matthew Nadu
Director: M. Night Shyamalan

miércoles, 22 de marzo de 2017

Un jefe en pañales

DreamWorks Animation nos sorprende con ideas originales, puestas en escena atractivas y "The Boss Baby" no es la excepción. Basada en el libro de dibujos del mismo nombre de Marla Frazee, la cinta cuenta la historia de un bebé particular que llega a una familia con una clara misión: descubrir por qué las mascotas están acaparando todo el amor de los padres y están así desplazando y reemplazando a los bebés. Y este pequeño, que es especial porque viste traje, lleva un maletín y trabaja en Baby Corp., no puede hacerlo solo, necesita de su hermano mayor Tim para poder lograr su propósito.

La película es entretenida para chicos y grandes, algo que ya es marca registrada en las actuales cintas animadas. A pesar de apelar a muchas caricaturas y estereotipos, la temática aborda tópicos interesantes como la llegada invasora de un hermano menor -en especial si se es hijo único-, el radical cambio familiar que se vive con ello, la tiranía de algunos bebés -acá asociado al autoritario molde de jefatura-, la creciente disminución del número de hijos por familia y con ello el también creciente aumento en la tenencia de mascotas. Es cierto que un guión más elaborado habría contribuido a mejorar el predecible último tercio de la película, sin embargo alcanza para, al menos, conseguir que los mensajes que trae para los más adultos sean perfectamente claros -y algunos vergonzosamente divertidos- y que los más pequeños gocen con la naturalidad de los personajes.

La narración que realiza Tim en primera persona es deliciosamente poco objetiva. Siempre en tono de comedia, se preocupa de transmitir sus sentimientos intentando entregar esa visión del mundo a los siete años, con inocencia pero a la vez con mucho realismo. La ironía es fundamental en el relato, como por ejemplo que los papás de Tim trabajen justamente en la empresa Puppy Corporation, encargada de las mascotas o la producción en serie de los bebés que son elegidos o descartados para ir a una familia o ser jefes, luego de hacerles una simple prueba de cosquillas. Son justamente esos pequeños detalles los que más gozaremos los adultos, ya que al ver esta cinta volvemos a ser niños y redecubrimos lo importante que es no dejar de serlo nunca, que podría ser otro de los mensajes centrales. La familia como eje importante e irreemplazable, la convivencia entre hermanos y la adaptación a los diferentes entornos giran también como temáticas abordadas en forma divertida y ágil, no pretendiendo dar clase, ni juzgar, pero si poniéndolas de relieve en una trama sencilla y de fácil comprensión.

“Un jefe en pañales” funciona bien a pesar de no ser demasiado brillante. Tiene elementos como para pensar en alguna secuela, pero ojo, si fuera tan evidente como su desarrollo final, es posible que caiga en desgracia. DreamWorks Animation deberá proponerse trabajar mejor la historia porque una buena idea no asegura necesariamente que pueda llegar a materializar una buena animación. Por ahora podemos disfrutar con este nuevo jefe vestido de bebé -¿o bebé vestido de jefe?-, de sus aventuras y desventuras y de una entretenida y moderna propuesta visual.

Ficha Técnica

Título original: The Boss Baby
DreamWorks Animation
Animación 3D
97 minutos
Voces: Alec Baldwin, Lisa Kudrow y Jimmy Kimmel
Director: Tom McGrath