Esta película del director italiano Matteo Garrone sorprende. Inspirada en un caso real conocido como «delitto del Canaro», el homicidio del criminal y boxeador amateur Giancarlo Ricci acontecido en 1988 en Roma, la cinta relata la vida de Marcello -Marcello Fonte- un sencillo y esforzado peluquero y cuidador de perros cuyos mayores amores son su pequeña hija Alida -Alida Baldari Calabria- y los cuidados que entrega con cariño y preocupación a los animales que atiende.
Marcello necesita dinero extra. Los ingresos de su peluquería no le son suficientes para proyectar viajes con su hija y tener un mejor pasar por lo que precisa revender cocaína para obtener algo adicional. Uno de sus clientes, tal vez a esta altura casi amigo, es Simone -Edoardo Pesce-, un violento ex boxeador que tiene atemorizados a todos en el barrio. La influencia que este matón ejerce sobre Marcello es enorme y el protagonista no logra resistirse ni zafarse de él de ninguna forma. La idea de robar la tienda que colinda con la peluquería -una joyería-, es la gota que rebalsa el vaso y que desencadena la máxima tensión de la película.
Con cuidadosas tomas, una cámara viva, penetrante y actuaciones descollantes, en especial la de Marcello Fonte, ganador del premio a mejor actor del Festival de Cannes de 2018, la película se nutre de escasos elementos para transmitir intensas emociones. El seguimiento del protagonista, sus pasos cotidianos, su relación estrecha con los perros -otros grandes protagonistas de la cinta, también ganadores en Cannes por el Reparto Canino-, su rol de padre cariñoso, encantador y una personalidad siempre risueña y liviana, configura un relato que va dejando pocas dudas sobre la naturaleza de Marcello, sus intenciones y su permanente búsqueda bondadosa que, aunque reñida con el delito, lo retrata como una buena persona en un ambiente tóxico que paso a paso lo arrastra hacia la oscuridad.
Matteo Garrone -autor de “Gomorra”, entre otras- nuevamente desafía al espectador con una película intensa, emotiva y que no cede en ningún momento. Hay escenas largas, pocos diálogos y bastante violencia, sin embargo cada secuencia está plenamente justificada y lograda gracias a una edición fina que cuenta con muchísimos detalles.
“Dogman” es, a la vez, tierna y brutal Es imposible no empatizar con su protagonista y también es imposible sustraerse al realismo de sus actos. Entre estos dos extremos se mueve Garrone, provocándonos y a la vez seduciéndonos en un ambiente lleno de sensaciones que atrapan nuestra atención y que se ven potenciadas por la magistral elaboración que logra Marcello Fonte, quien, tal como su nombre real, es simplemente Marcello.
Ficha técnica
Título original: Dogman
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Italia
Productora: Coproducción Italia-Francia; Archimede / Le Pacte / RAI / Eurimages
Género: Thriller. Drama | Crimen. Drogas. Perros/Lobos
Guion: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso
Música: Michele Braga
Fotografía: Nicolai Brüel
Reparto: Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi, Francesco Acquaroli, Alida Baldari Calabria, Aniello Arena, Gianluca Gobbi
Dirección: Matteo Garrone
miércoles, 31 de julio de 2019
Y respiren normalmente
Las secuencias iniciales adelantan algo de lo que viene. Paisajes, tomas abiertas, pequeños detalles y continuos traslados, dan un cierto sentido de urgencia, no física ni emocional, urgencia interior.
Lára -Kristín Thóra Haraldsdóttir-, madre soltera en apuros económicos y responsable de su pequeño hijo, busca desesperadamente salir de la precariedad en la que vive postulando al trabajo de revisora de pasaportes en el aeropuerto local. La selección es exigente y el entrenamiento arduo para poder quedarse con el puesto y Lára se esfuerza al máximo. Ya no tiene dinero, las deudas la consumen e incluso debe tomar decisiones vitales como dejar el lugar donde viven porque no puede pagarlo.
Adja -Babetida Sadjo-, inmigrante ilegal que intenta llegar a Canadá, pasa por el control donde está Lára y es descubierta, apartada y llevada a una prisión “sin barrotes”, una especia de casa temporal de acogida de refugiados, donde sus residentes esperan el turno para ser deportados, ya que las posibilidades de quedarse o seguir con su plan original son casi nulas.
Estas dos vidas, tan distintas y en caminos tan diferentes se van a enlazar en un momento. Lo sabemos y es bastante obvio, sin embargo y justamente en este punto está la magia del relato de la directora Isold Uggadóttir, ganadora del Festival de Sundance 2018 con éste, su largometraje debut. Presentando a Islandia como telón de fondo, la también guionista de la cinta construye una historia llena de sentimientos y sensaciones. ¡Cuánto se agradece que los elementos no sean todos explícitos! Este es un aspecto a destacar en un excelente trabajo donde está presente la sutileza, la delicadeza y también el adecuado pudor para tratar innumerables temas actuales, algunos dolorosos y otros controversiales.
Los personajes de la cinta deambulan. Están encerrados producto de sus problemas. No ven salida, sin embargo luchan por encontrarla. No se dejan vencer, intentan salir adelante. La adversidad se transforma en resiliencia, la dificultad en una nueva oportunidad. Cuando todo se cierra y se ve oscuro, no se dejan abatir. Son mujeres con un tesón y una convicción que podría mover montañas; frágiles y fuertes a la vez, con una fuerza interior que las hace trabajar sin ninguna otra consideración que conseguir su objetivo.
“Respira naturalmente”, traducción del título original “Andið eðlilega”, es de esas pequeñas joyas que se encuentran de vez en cuando, ocultas dentro de la masividad del streaming. Está disponible en Netflix por lo que no hay razones para pasarla por alto. ¡En extremo recomendable, imperdible!
Ficha técnica
Título original: Andið eðlilega
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Islandia
Productora: Zik Zak Filmworks
Género: Drama | Inmigración
Guion: Isold Uggadóttir
Música :Gisli Galdur
Fotografía: Ita Zbroniec-Zajt
Reparto: Kristín Þóra Haraldsdóttir, Babetida Sadjo, Patrik Nökkvi Pétursson, Þorsteinn Bachmann, Arnar Jónsson, Sveinn Geirsson, Helga Vala Helgadóttir, Guðbjörg Thoroddsen, Sólveig Guðmundsdóttir, Bragi Arnason
Dirección: Isold Uggadóttir
Lára -Kristín Thóra Haraldsdóttir-, madre soltera en apuros económicos y responsable de su pequeño hijo, busca desesperadamente salir de la precariedad en la que vive postulando al trabajo de revisora de pasaportes en el aeropuerto local. La selección es exigente y el entrenamiento arduo para poder quedarse con el puesto y Lára se esfuerza al máximo. Ya no tiene dinero, las deudas la consumen e incluso debe tomar decisiones vitales como dejar el lugar donde viven porque no puede pagarlo.
Adja -Babetida Sadjo-, inmigrante ilegal que intenta llegar a Canadá, pasa por el control donde está Lára y es descubierta, apartada y llevada a una prisión “sin barrotes”, una especia de casa temporal de acogida de refugiados, donde sus residentes esperan el turno para ser deportados, ya que las posibilidades de quedarse o seguir con su plan original son casi nulas.
Estas dos vidas, tan distintas y en caminos tan diferentes se van a enlazar en un momento. Lo sabemos y es bastante obvio, sin embargo y justamente en este punto está la magia del relato de la directora Isold Uggadóttir, ganadora del Festival de Sundance 2018 con éste, su largometraje debut. Presentando a Islandia como telón de fondo, la también guionista de la cinta construye una historia llena de sentimientos y sensaciones. ¡Cuánto se agradece que los elementos no sean todos explícitos! Este es un aspecto a destacar en un excelente trabajo donde está presente la sutileza, la delicadeza y también el adecuado pudor para tratar innumerables temas actuales, algunos dolorosos y otros controversiales.
Los personajes de la cinta deambulan. Están encerrados producto de sus problemas. No ven salida, sin embargo luchan por encontrarla. No se dejan vencer, intentan salir adelante. La adversidad se transforma en resiliencia, la dificultad en una nueva oportunidad. Cuando todo se cierra y se ve oscuro, no se dejan abatir. Son mujeres con un tesón y una convicción que podría mover montañas; frágiles y fuertes a la vez, con una fuerza interior que las hace trabajar sin ninguna otra consideración que conseguir su objetivo.
“Respira naturalmente”, traducción del título original “Andið eðlilega”, es de esas pequeñas joyas que se encuentran de vez en cuando, ocultas dentro de la masividad del streaming. Está disponible en Netflix por lo que no hay razones para pasarla por alto. ¡En extremo recomendable, imperdible!
Ficha técnica
Título original: Andið eðlilega
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Islandia
Productora: Zik Zak Filmworks
Género: Drama | Inmigración
Guion: Isold Uggadóttir
Música :Gisli Galdur
Fotografía: Ita Zbroniec-Zajt
Reparto: Kristín Þóra Haraldsdóttir, Babetida Sadjo, Patrik Nökkvi Pétursson, Þorsteinn Bachmann, Arnar Jónsson, Sveinn Geirsson, Helga Vala Helgadóttir, Guðbjörg Thoroddsen, Sólveig Guðmundsdóttir, Bragi Arnason
Dirección: Isold Uggadóttir
Rey de ladrones
Lo más interesante de “Rey de ladrones” es que está basada en una historia real, pero lamentablemente el relato que se hace de la historia no logra ser convincente ni atractivo por lo que no se logra percibir la trascendencia del hecho.
Una banda de veteranos ladrones se reúne con el objetivo de asaltar el Hatton Garden Safe Deposit, lugar donde se guarda oro y joyas en gran cantidad. Como todos son de la vieja escuela, el robo se planifica muy al detalle. Brian Reader -Michael Caine- es el cabecilla del grupo y a sus 77 años tiene ya bastante recorrido y experiencia. Famoso ladrón en su juventud, acaba de perder a su esposa quien era su cable a tierra, por ello y de regreso en las pistas, no duda en efectuar el atraco ni en reunir a la banda sumando al único joven del grupo, su protegido, un experto en temas electrónicos. El atraco sale bien, logran escapar con el cuantioso botín, sin embargo la policía va encaminada tras ellos gracias a los cabos sueltos que han dejado y a sus relaciones, cada vez más quebradas y conflictuadas.
La cinta dirigida por James Marsh, con guion de Joe Penhall y Mark Seal no está a la altura de lo que quiere retratar. Liviana, lenta y sin personajes suficientemente delineados, su desarrollo es lineal, demasiado obvio y absolutamente plano. Es cierto que la banda sonora le da el carácter de comedia, pero sus chistes y guiños poco graciosos no configuran material a destacar. La nula tensión inicial solo cambia levemente cuando, producto de un trabajo de edición que mezcla rápido las secuencias, se detiene para mostrar más de cerca las peripecias internas de los ladrones y las interminables burlas entre ellos mismos.
Michael Caine no puede hacer milagros a pesar de ser el gancho comercial de la película y tampoco puede evitar que el metraje se vaya a pique en la medida que transcurren los minutos. El mayor conflicto que presenta esta cinta es su duración, los eternos 108 minutos que agradecemos que lleguen a su fin, pues la planicie narrativa simplemente no se puede alargar más. Una lástima, porque la historia es buena y la idea también, sin embargo, ya sabemos, esto no es suficiente para lograr una narrativa que cautive y atrape, menos en los tiempos actuales.
Ficha técnica
Título original: King of Thieves
Año: 2018
Duración: 108 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films
Género: Drama | Crimen. Robos & Atracos
Guion: Joe Penhall, Mark Seal
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Michael Caine, Jim Broadbent, Tom Courtenay, Charlie Cox, Michael Gambon, Ray Winstone, Francesca Annis, Paul Whitehouse, Kellie Shirley, Jackson Kai, Bernardo Santos, Martha Howe-Douglas, Keely Cat Wells, Lampros Kalfuntzos, Dino Fazzani, Matt Townsend, Phil Hodges, Nathanjohn Carter, Adam Leese, Dardan Kolicaj, Rich Keeble, Claire Lichie, Sephora Venites, Jeanette Maskell, Andy Gillies, Anna Elijasz, Kit Harvey, Richard Price
Dirección: James Marsh
Una banda de veteranos ladrones se reúne con el objetivo de asaltar el Hatton Garden Safe Deposit, lugar donde se guarda oro y joyas en gran cantidad. Como todos son de la vieja escuela, el robo se planifica muy al detalle. Brian Reader -Michael Caine- es el cabecilla del grupo y a sus 77 años tiene ya bastante recorrido y experiencia. Famoso ladrón en su juventud, acaba de perder a su esposa quien era su cable a tierra, por ello y de regreso en las pistas, no duda en efectuar el atraco ni en reunir a la banda sumando al único joven del grupo, su protegido, un experto en temas electrónicos. El atraco sale bien, logran escapar con el cuantioso botín, sin embargo la policía va encaminada tras ellos gracias a los cabos sueltos que han dejado y a sus relaciones, cada vez más quebradas y conflictuadas.
La cinta dirigida por James Marsh, con guion de Joe Penhall y Mark Seal no está a la altura de lo que quiere retratar. Liviana, lenta y sin personajes suficientemente delineados, su desarrollo es lineal, demasiado obvio y absolutamente plano. Es cierto que la banda sonora le da el carácter de comedia, pero sus chistes y guiños poco graciosos no configuran material a destacar. La nula tensión inicial solo cambia levemente cuando, producto de un trabajo de edición que mezcla rápido las secuencias, se detiene para mostrar más de cerca las peripecias internas de los ladrones y las interminables burlas entre ellos mismos.
Michael Caine no puede hacer milagros a pesar de ser el gancho comercial de la película y tampoco puede evitar que el metraje se vaya a pique en la medida que transcurren los minutos. El mayor conflicto que presenta esta cinta es su duración, los eternos 108 minutos que agradecemos que lleguen a su fin, pues la planicie narrativa simplemente no se puede alargar más. Una lástima, porque la historia es buena y la idea también, sin embargo, ya sabemos, esto no es suficiente para lograr una narrativa que cautive y atrape, menos en los tiempos actuales.
Ficha técnica
Título original: King of Thieves
Año: 2018
Duración: 108 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films
Género: Drama | Crimen. Robos & Atracos
Guion: Joe Penhall, Mark Seal
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Michael Caine, Jim Broadbent, Tom Courtenay, Charlie Cox, Michael Gambon, Ray Winstone, Francesca Annis, Paul Whitehouse, Kellie Shirley, Jackson Kai, Bernardo Santos, Martha Howe-Douglas, Keely Cat Wells, Lampros Kalfuntzos, Dino Fazzani, Matt Townsend, Phil Hodges, Nathanjohn Carter, Adam Leese, Dardan Kolicaj, Rich Keeble, Claire Lichie, Sephora Venites, Jeanette Maskell, Andy Gillies, Anna Elijasz, Kit Harvey, Richard Price
Dirección: James Marsh
miércoles, 24 de julio de 2019
Spider-Man: lejos de casa
Tom Holland encarna a Spider-Man en esta nueva y vibrante aventura del súper héroe que esta vez se desarrolla bastante lejos de la ciudad de Nueva York. Y ojo, la cinta tiene muchísimos spoilers, por lo que si no ha visto aún “Avengers: Endgame”, y quiere verla, debe hacerlo antes de disfrutar de esta nueva entrega de la saga. Si no la verá o bien no sufre con los anticipos, no hay problema, al menos en este comentario no los encontrará.
Luego de los sucesos del exitoso final de “Los Vengadores”, Peter Parker -Holland- decide tomarse vacaciones al emprender una gira de estudios junto a Michelle “MJ” Jones -Zendaya-, Ned -Jacob Batalln- y el resto de sus amigos. El destino es soñado, se trata de Europa; Venecia, Londres y Paris, entre otras ciudades. Peter renuncia a sus poderes durante el viaje pues su único objetivo es acercarse a MJ y poder decirle todo lo que siente por ella, sin embargo, obviamente, las cosas no salen según lo planeado. Mr. Fury -Samuel L. Jackson- logra contactar a nuestro héroe luego de muchos intentos para que se sume a “Mr. Beck” -sólido Jake Gyllenhaal- un misterioso hombre con superpoderes que lucha contra los “Elementales” -Tierra, Agua y Fuego- que están atacando las grandes ciudades.
La cinta no necesita mayores explicaciones para ser comprendida a pesar que la mayoría de su contenido está enlazado con las anteriores producciones del Universo Cinematográfico de Marvel. Esta película, la número 23 y secuela de “Spider-Man: Homecoming”, no defrauda a sus seguidores y además agrega elementos poco comunes en el contexto de la historia del arácnido personaje. La producción nos pasea por bellos lugares y también logra, con mucho realismo, espectaculares efectos especiales que muestran la destrucción de los paisajes y las ciudades en sensacionales batallas desplegadas a lo largo del intenso viaje.
La música a cargo del versátil Michael Giacchino es un lujo. La partitura crea ambiente, sostiene largas tomas y además logra tener vida propia en varias secuencias que recordaremos posteriormente, incluso en ausencia de las imágenes. El sello del compositor, una vez más, se destaca y se aprecia en toda su magnitud gracias a un balance adecuado que, en completa sincronía, aporta lo propio a un resultado audiovisual sorprendente.
“Spider-Man: Far from Home” funciona bien. Es cierto que no está al nivel de “Pantera Negra” ni “Endgame” -a mi gusto, las mejores del UCM hasta la fecha- sin embargo logra plenamente sus objetivos gracias al sólido guion de Chris McKenna y Erik Sommers, y a una dirección sin contratiempos de Jon Watts que aprovecha al máximo los recursos con los que cuenta imprimiendo al relato un ritmo vertiginoso.
Tal vez el único punto débil podría ser cierta parte del característico humor en que se basan los diálogos. Esta vez se aprecia un exceso de burlas hacia los profesores a cargo del juvenil grupo y también una exposición -a mi modo de ver, burda- del noviazgo de Ned, focos que en realidad no aportan mucho ni a la historia ni a un relato que tiene su fuerte en el protagonista, muy bien secundado por Gyllenhaal y Jackson con actuaciones sólidas y de alto nivel.
Por supuesto, no abandone la sala en los créditos finales. Hay escenas nuevas, lo que parece puede no ser cierto, surgen numerosas dudas y todo queda abierto. ¿Les suena conocido? Claro, es Marvel y siempre puede sorprendernos.
Ficha técnica
Título original: Spider-Man: Far from Home
Año: 2019
Duración: 129 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Marvel Studios / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Marvel Entertainment / Walt Disney Pictures / Columbia Pictures
Género: Fantástico. Acción. Ciencia ficción | Superhéroes. Adolescencia. Secuela. Cómic. Marvel Comics
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers (Personajes: Steve Ditko, Stan Lee)
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Matthew J. Lloyd
Reparto: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Marisa Tomei, Jon Favreau, Zendaya, Jacob Batalon, Tony Revolori, Angourie Rice, Remy Hii, Martin Starr, J.B. Smoove, Jorge Lendeborg Jr., Cobie Smulders, Numan Acar, Yasmin Mwanza, Joshua Sinclair-Evans, Toni Garrn, Peter Billingsley, Nicholas Gleaves, Claire Rushbrook, Michael de Roos, Jeroen van Koningsbrugge, J.K. Simmons, Joseph Long, Hiten Patel
Dirección: Jon Watts
Luego de los sucesos del exitoso final de “Los Vengadores”, Peter Parker -Holland- decide tomarse vacaciones al emprender una gira de estudios junto a Michelle “MJ” Jones -Zendaya-, Ned -Jacob Batalln- y el resto de sus amigos. El destino es soñado, se trata de Europa; Venecia, Londres y Paris, entre otras ciudades. Peter renuncia a sus poderes durante el viaje pues su único objetivo es acercarse a MJ y poder decirle todo lo que siente por ella, sin embargo, obviamente, las cosas no salen según lo planeado. Mr. Fury -Samuel L. Jackson- logra contactar a nuestro héroe luego de muchos intentos para que se sume a “Mr. Beck” -sólido Jake Gyllenhaal- un misterioso hombre con superpoderes que lucha contra los “Elementales” -Tierra, Agua y Fuego- que están atacando las grandes ciudades.
La cinta no necesita mayores explicaciones para ser comprendida a pesar que la mayoría de su contenido está enlazado con las anteriores producciones del Universo Cinematográfico de Marvel. Esta película, la número 23 y secuela de “Spider-Man: Homecoming”, no defrauda a sus seguidores y además agrega elementos poco comunes en el contexto de la historia del arácnido personaje. La producción nos pasea por bellos lugares y también logra, con mucho realismo, espectaculares efectos especiales que muestran la destrucción de los paisajes y las ciudades en sensacionales batallas desplegadas a lo largo del intenso viaje.
La música a cargo del versátil Michael Giacchino es un lujo. La partitura crea ambiente, sostiene largas tomas y además logra tener vida propia en varias secuencias que recordaremos posteriormente, incluso en ausencia de las imágenes. El sello del compositor, una vez más, se destaca y se aprecia en toda su magnitud gracias a un balance adecuado que, en completa sincronía, aporta lo propio a un resultado audiovisual sorprendente.
“Spider-Man: Far from Home” funciona bien. Es cierto que no está al nivel de “Pantera Negra” ni “Endgame” -a mi gusto, las mejores del UCM hasta la fecha- sin embargo logra plenamente sus objetivos gracias al sólido guion de Chris McKenna y Erik Sommers, y a una dirección sin contratiempos de Jon Watts que aprovecha al máximo los recursos con los que cuenta imprimiendo al relato un ritmo vertiginoso.
Tal vez el único punto débil podría ser cierta parte del característico humor en que se basan los diálogos. Esta vez se aprecia un exceso de burlas hacia los profesores a cargo del juvenil grupo y también una exposición -a mi modo de ver, burda- del noviazgo de Ned, focos que en realidad no aportan mucho ni a la historia ni a un relato que tiene su fuerte en el protagonista, muy bien secundado por Gyllenhaal y Jackson con actuaciones sólidas y de alto nivel.
Por supuesto, no abandone la sala en los créditos finales. Hay escenas nuevas, lo que parece puede no ser cierto, surgen numerosas dudas y todo queda abierto. ¿Les suena conocido? Claro, es Marvel y siempre puede sorprendernos.
Ficha técnica
Título original: Spider-Man: Far from Home
Año: 2019
Duración: 129 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Marvel Studios / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Marvel Entertainment / Walt Disney Pictures / Columbia Pictures
Género: Fantástico. Acción. Ciencia ficción | Superhéroes. Adolescencia. Secuela. Cómic. Marvel Comics
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers (Personajes: Steve Ditko, Stan Lee)
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Matthew J. Lloyd
Reparto: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Marisa Tomei, Jon Favreau, Zendaya, Jacob Batalon, Tony Revolori, Angourie Rice, Remy Hii, Martin Starr, J.B. Smoove, Jorge Lendeborg Jr., Cobie Smulders, Numan Acar, Yasmin Mwanza, Joshua Sinclair-Evans, Toni Garrn, Peter Billingsley, Nicholas Gleaves, Claire Rushbrook, Michael de Roos, Jeroen van Koningsbrugge, J.K. Simmons, Joseph Long, Hiten Patel
Dirección: Jon Watts
jueves, 18 de julio de 2019
Toy Story 4
En esta cuarta entrega de la exitosa y tierna historia de los juguetes animados que siempre nos sorprenden y regocijan con sus divertidas aventuras, Pixar ha logrado un nivel excepcional en la producción lo que se traduce en una gran fluidez que la mayor parte del tiempo nos hace olvidar la forma para concentrarnos solo en el fondo del relato.
Bonnie, en su primer día de orientación en el jardín infantil, confecciona un nuevo juguete hecho con restos de basura. Se trata de Forky, quien junto con transformarse en el preferido e inseparable de su dueña, lentamente se va integrando al grupo. Las aventuras se destapan en un viaje familiar que trae abundantes sorpresas y mucha acción, ya que Woody casi no puede controlar a Forky y ni siquiera la ayuda de Buzz parece ser suficiente. El sorpresivo reencuentro con Bo Peep y sus ovejas, más la aparición de la muñeca Gabby Gabby, añaden un toque de locura a la ya intensa actividad del protagonista, quien no descansa un solo segundo.
Esta nueva cinta pone mucho más énfasis en la acción y en el seguimiento más cercano de Forky y de Woody. El foco cambia porque si bien tenemos escenas emotivas, son algo menores en proporción a las películas anteriores. En esta ocasión parece que todo está mucho más orientado al público infantil dejando menos referencias para los adultos acompañantes. De todas formas, las temáticas abordadas son igualmente importantes y gracias a ello mantiene intacto el carácter de fábula animada, sello característico de toda la saga. Nota aparte para la banda sonora de Randy Newman que por momentos se roba la película. Es tan apropiada y certera que en muchos pasajes me hizo recordar a “Tom y Jerry”, una animación que basaba gran parte de sus escenas de acción en la solidez de una partitura que le entregaba un color especial a cada secuencia.
Toy Story 4 viene a cerrar un ciclo virtuoso. Podrá haber muchas más aventuras, con los mismos personajes y también con otros nuevos, sin embargo el paso de los años no solo se hace presente con el crecimiento de Andy y Bonnie sino también con aquello que los juguetes van desarrollando en su propia evolución. Tan importante como la primera misión que tiene cada uno, que es cuidar de su dueño o dueña, también lo es el encontrar tanto el espacio como el lugar que le corresponde a cada cual en el transcurso de la historia. Observamos en ello una lección importante pues la solución no es desechar sino transformar, algo que Woody solo es capaz de comprender luego de hacer consciente todo lo que ha disfrutado y todo lo que hasta el momento ha vivido, es decir, transformar el conocimiento previo en experiencia para tomar mejores decisiones.
Ficha técnica
Título original: Toy Story 4
Año: 2019
Duración: 100 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Pixar Animation Studios. Distribuida por Walt Disney Pictures
Género: Animación. Fantástico. Aventuras. Comedia. Infantil | Muñecos. Cine familiar. Secuela. Pixar. 3-D
Guion: Andrew Stanton, Stephany Folsom (Historia: John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes, Stephany Folsom)
Música: Randy Newman
Fotografía: Animation, Jean-Claude Kalache
Reparto: Animation
Dirección: Josh Cooley
Bonnie, en su primer día de orientación en el jardín infantil, confecciona un nuevo juguete hecho con restos de basura. Se trata de Forky, quien junto con transformarse en el preferido e inseparable de su dueña, lentamente se va integrando al grupo. Las aventuras se destapan en un viaje familiar que trae abundantes sorpresas y mucha acción, ya que Woody casi no puede controlar a Forky y ni siquiera la ayuda de Buzz parece ser suficiente. El sorpresivo reencuentro con Bo Peep y sus ovejas, más la aparición de la muñeca Gabby Gabby, añaden un toque de locura a la ya intensa actividad del protagonista, quien no descansa un solo segundo.
Esta nueva cinta pone mucho más énfasis en la acción y en el seguimiento más cercano de Forky y de Woody. El foco cambia porque si bien tenemos escenas emotivas, son algo menores en proporción a las películas anteriores. En esta ocasión parece que todo está mucho más orientado al público infantil dejando menos referencias para los adultos acompañantes. De todas formas, las temáticas abordadas son igualmente importantes y gracias a ello mantiene intacto el carácter de fábula animada, sello característico de toda la saga. Nota aparte para la banda sonora de Randy Newman que por momentos se roba la película. Es tan apropiada y certera que en muchos pasajes me hizo recordar a “Tom y Jerry”, una animación que basaba gran parte de sus escenas de acción en la solidez de una partitura que le entregaba un color especial a cada secuencia.
Toy Story 4 viene a cerrar un ciclo virtuoso. Podrá haber muchas más aventuras, con los mismos personajes y también con otros nuevos, sin embargo el paso de los años no solo se hace presente con el crecimiento de Andy y Bonnie sino también con aquello que los juguetes van desarrollando en su propia evolución. Tan importante como la primera misión que tiene cada uno, que es cuidar de su dueño o dueña, también lo es el encontrar tanto el espacio como el lugar que le corresponde a cada cual en el transcurso de la historia. Observamos en ello una lección importante pues la solución no es desechar sino transformar, algo que Woody solo es capaz de comprender luego de hacer consciente todo lo que ha disfrutado y todo lo que hasta el momento ha vivido, es decir, transformar el conocimiento previo en experiencia para tomar mejores decisiones.
Ficha técnica
Título original: Toy Story 4
Año: 2019
Duración: 100 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Pixar Animation Studios. Distribuida por Walt Disney Pictures
Género: Animación. Fantástico. Aventuras. Comedia. Infantil | Muñecos. Cine familiar. Secuela. Pixar. 3-D
Guion: Andrew Stanton, Stephany Folsom (Historia: John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes, Stephany Folsom)
Música: Randy Newman
Fotografía: Animation, Jean-Claude Kalache
Reparto: Animation
Dirección: Josh Cooley
miércoles, 3 de julio de 2019
La vida secreta de tus mascotas 2
Esta secuela de la exitosa película del año 2016 nos trae de regreso a Max y sus amigos. Producida por Illumination Entertainment, dirigida por Chris Renaud, codirigida por Jonathan del Val y escrita por Brian Lynch, la cinta contiene algunos cambios respecto a su predecesora. Si la primera estaba centrada en el descubrimiento de las mascotas mientras sus dueños no estaban en casa, esta segunda parte tiene mucho más de acción y aventura al exterior de los respectivos hogares.
Katie, la dueña de Max se ha casado y ahora tiene un hijo. ¡Ups! Max y Duke han sido desplazados por un bebé que ahora es el centro de atención del hogar y rivaliza con ellos por el cariño de sus padres. Un viaje de vacaciones aparece como el panorama ideal para que la familia logre convivir y superar este cambio de estado que los ha afectado a todos y le ha ocasionado un extremo estrés a Max. Por otra parte, Gidget ha quedado a cargo de cuidar el juguete favorito de su novio Max, sin embargo por un descuido “Busy Bee” ha ido a parar a un departamento repleto de gatos. Y Snowball, el conejo súper héroe, se debe lanzar a una arriesgada misión para liberar de sus captores a un tigre blanco llamado Hu y naturalmente para ello cuenta con la ayuda de muchos de sus amigos en persecuciones llenas de adrenalina.
“La vida secreta de las mascotas 2” se diluye en estos tres relatos. El foco que tiene la primera entrega no se repite en esta segunda, tal vez por el conocimiento previo de los protagonistas y también por la necesidad de marcar un punto que le permita diferenciarse. Los personajes son adorables y las voces encantadoras. El doblaje mexicano, eso si, nos deja “pillos” algunas veces debido a algunos modismos que no alcanzamos a comprender. Pero esos son detalles pues la espléndida animación, la música y secuencias llenas de color y vértigo configuran 88 minutos llenos de vibrante entretención.
Deberemos tal vez esperar una tercera parte para poder ver cuál es el derrotero de la saga. Debo reconocer que en mi opinión personal, me gustó más la primera, sin desmerecer los méritos de esta secuela de la que tenía muchas expectativas las que suelen jugar en contra cuando uno se forma una ilusión, porque naturalmente espera más desarrollo de una idea que en su lanzamiento pareció genial. El conflicto esta vez es más sencillo. Tiene que ver con situaciones simples, la pérdida de un juguete y el rescate de un tigre blanco. La problemática mayor, esa que refleja a Max y Duke con la presencia del bebé, el paseo familiar y la sabiduría campestre de Rooster, a mi modo de ver no logran profundizar el conflicto y el peso es naturalmente menor a lo que más nos llamaba la atención de la propuesta inicial.
Con más altos que bajos, la película entretiene y mantiene en vilo a los espectadores pequeños y a los que ya no lo somos tanto. Da gusto ver películas así, donde grandes y chicos pasamos un momento agradable gracias a una fábula animada hecha con dedicación, calidad y muchísimo talento artístico.
Ficha técnica
Título original: The Secret Life of Pets 2
Año: 2019
Duración: 98 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Illumination Entertainment / Universal Pictures
Género: Animación. Aventuras. Comedia | Animales. Secuela. 3-D
Guion: Brian Lynch
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Dirección: Chris Renaud, Jonathan del Val
Katie, la dueña de Max se ha casado y ahora tiene un hijo. ¡Ups! Max y Duke han sido desplazados por un bebé que ahora es el centro de atención del hogar y rivaliza con ellos por el cariño de sus padres. Un viaje de vacaciones aparece como el panorama ideal para que la familia logre convivir y superar este cambio de estado que los ha afectado a todos y le ha ocasionado un extremo estrés a Max. Por otra parte, Gidget ha quedado a cargo de cuidar el juguete favorito de su novio Max, sin embargo por un descuido “Busy Bee” ha ido a parar a un departamento repleto de gatos. Y Snowball, el conejo súper héroe, se debe lanzar a una arriesgada misión para liberar de sus captores a un tigre blanco llamado Hu y naturalmente para ello cuenta con la ayuda de muchos de sus amigos en persecuciones llenas de adrenalina.
“La vida secreta de las mascotas 2” se diluye en estos tres relatos. El foco que tiene la primera entrega no se repite en esta segunda, tal vez por el conocimiento previo de los protagonistas y también por la necesidad de marcar un punto que le permita diferenciarse. Los personajes son adorables y las voces encantadoras. El doblaje mexicano, eso si, nos deja “pillos” algunas veces debido a algunos modismos que no alcanzamos a comprender. Pero esos son detalles pues la espléndida animación, la música y secuencias llenas de color y vértigo configuran 88 minutos llenos de vibrante entretención.
Deberemos tal vez esperar una tercera parte para poder ver cuál es el derrotero de la saga. Debo reconocer que en mi opinión personal, me gustó más la primera, sin desmerecer los méritos de esta secuela de la que tenía muchas expectativas las que suelen jugar en contra cuando uno se forma una ilusión, porque naturalmente espera más desarrollo de una idea que en su lanzamiento pareció genial. El conflicto esta vez es más sencillo. Tiene que ver con situaciones simples, la pérdida de un juguete y el rescate de un tigre blanco. La problemática mayor, esa que refleja a Max y Duke con la presencia del bebé, el paseo familiar y la sabiduría campestre de Rooster, a mi modo de ver no logran profundizar el conflicto y el peso es naturalmente menor a lo que más nos llamaba la atención de la propuesta inicial.
Con más altos que bajos, la película entretiene y mantiene en vilo a los espectadores pequeños y a los que ya no lo somos tanto. Da gusto ver películas así, donde grandes y chicos pasamos un momento agradable gracias a una fábula animada hecha con dedicación, calidad y muchísimo talento artístico.
Ficha técnica
Título original: The Secret Life of Pets 2
Año: 2019
Duración: 98 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Illumination Entertainment / Universal Pictures
Género: Animación. Aventuras. Comedia | Animales. Secuela. 3-D
Guion: Brian Lynch
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Dirección: Chris Renaud, Jonathan del Val
martes, 2 de julio de 2019
Tolkien
Esta cinta del director Dome Karukoski relata momentos de la vida de J. R. R. Tolkien. Escrita por David Gleeson y Stephen Beresford, la película narra varios períodos y los alterna para configurar una visión más amplia del autor de "El hobbit" y "El Señor de los Anillos" entre otras obras.
“Tolkien” no define un inicio y un término. Podemos advertir que es una exploración a los diferentes impulsos que van configurando su personalidad. La escuela y el grupo de estudiantes que le rodean cobran un papel fundamental luego de un inicio algo difícil. La pobreza y precariedad de su familia, la muerte de su madre y la no aceptación social son obstáculos que parecen insalvables, sin embargo es justamente allí, en la escuela, y gracias al apoyo de un brillante profesor, Joseph Wright -Derek Jacobi- quien reconoce su extremo talento y le entrega la oportunidad de continuar su formación pese a sus dificultades económicas, donde surge una gran inspiración artística al poder relacionarse con pares que desarrollan diferentes disciplinas, también con mucho brío y entusiasmo. ¡Cambiar el mundo a través del arte! es la consigna. La amistad naciente que luego se fortalece, conforma una fraternidad, una comunidad creativa que potencia el talento del joven genio junto a la música y la poesía de sus compañeros.
El escenario bélico producto de la Primera Guerra Mundial interrumpe con fuerza la vida del joven Tolkien y también provoca cambios en él. No solo su vida está en peligro al concurrir al frente de batalla sino también la de sus amigos. Hay un antes y un después, una forzosa maduración debido a las circunstancias y a las pérdidas, tanto las humanas como las de su propia dignidad.
El amor está transversalmente presente a lo largo de la cinta. Es quizá el elemento más fuerte y profundo que recorre su intimidad y que sopla con fuerza al interior de su espíritu. Posiblemente la fuente máxima de inspiración para el protagonista -interpretado por Nicholas Hoult- es el apoyo permanente de Edith Bratt -Lily Collins- el amor de su vida y posteriormente su esposa, una musa en el sentido más amplio de la palabra, y que le entrega a Tolkien una llama viva de pasión incombustible para ser transmitida en sus relatos sobre Tierra Media.
Es tremendamente complejo hacer una película sobre un creador y visionario como J.R.R. Tolkien. Incluso sin tomar en cuenta sus obras es un trabajo arduo y difícil. Ahora bien, si agregamos ese elemento, es aun más complicado retratar a una persona que es capaz de inventar todo un idioma, crear un mundo nuevo y situar allí historias y leyendas de una enorme magnitud. Viajes, aventuras, hermandad y magia, elementos fundamentales en los relatos de Tolkien, aparecen en esta travesía por su vida pero pierden fuerza con los giros predecibles del guion en que descubrimos tal vez los orígenes de las primeras e innovadoras semillas, giros que no logran tomar vuelo a pesar de una fotografía y una música que si aciertan durante todo el metraje.
Este “biopic” del escritor, lingüista y profesor universitario no está a la altura de la persona a quien retrata. Aquello es imposible. Sin embargo, arremete de otra manera, creando un ambiente y una atmósfera que nos permite visualizar de manera más cercana al genio, percibir su dimensión y originalidad y situarlo también en la humanidad que le corresponde vivir y que constituye la génesis de sus trabajos más admirados y aclamados.
Ficha técnica
Título original: Tolkien
Año: 2019
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Fox Searchlight / Chernin Entertainment
Género: Drama | Biográfico. I Guerra Mundial. Literatura
Guion: David Gleeson, Stephen Beresford
Música: Thomas Newman
Fotografía: Lasse Frank Johannessen
Reparto: Nicholas Hoult, Lily Collins, Genevieve O'Reilly, Colm Meaney, Tom Glynn-Carney, Patrick Gibson, Anthony Boyle, Craig Roberts, David Puckridge, Pam Ferris, Derek Jacobi, Laura Donnelly, Mimi Keene, Harry Gilby, Albie Marber, Aaron Neil, Joel Phillimore, Jack Riley
Dirección: Dome Karukoski
“Tolkien” no define un inicio y un término. Podemos advertir que es una exploración a los diferentes impulsos que van configurando su personalidad. La escuela y el grupo de estudiantes que le rodean cobran un papel fundamental luego de un inicio algo difícil. La pobreza y precariedad de su familia, la muerte de su madre y la no aceptación social son obstáculos que parecen insalvables, sin embargo es justamente allí, en la escuela, y gracias al apoyo de un brillante profesor, Joseph Wright -Derek Jacobi- quien reconoce su extremo talento y le entrega la oportunidad de continuar su formación pese a sus dificultades económicas, donde surge una gran inspiración artística al poder relacionarse con pares que desarrollan diferentes disciplinas, también con mucho brío y entusiasmo. ¡Cambiar el mundo a través del arte! es la consigna. La amistad naciente que luego se fortalece, conforma una fraternidad, una comunidad creativa que potencia el talento del joven genio junto a la música y la poesía de sus compañeros.
El escenario bélico producto de la Primera Guerra Mundial interrumpe con fuerza la vida del joven Tolkien y también provoca cambios en él. No solo su vida está en peligro al concurrir al frente de batalla sino también la de sus amigos. Hay un antes y un después, una forzosa maduración debido a las circunstancias y a las pérdidas, tanto las humanas como las de su propia dignidad.
El amor está transversalmente presente a lo largo de la cinta. Es quizá el elemento más fuerte y profundo que recorre su intimidad y que sopla con fuerza al interior de su espíritu. Posiblemente la fuente máxima de inspiración para el protagonista -interpretado por Nicholas Hoult- es el apoyo permanente de Edith Bratt -Lily Collins- el amor de su vida y posteriormente su esposa, una musa en el sentido más amplio de la palabra, y que le entrega a Tolkien una llama viva de pasión incombustible para ser transmitida en sus relatos sobre Tierra Media.
Es tremendamente complejo hacer una película sobre un creador y visionario como J.R.R. Tolkien. Incluso sin tomar en cuenta sus obras es un trabajo arduo y difícil. Ahora bien, si agregamos ese elemento, es aun más complicado retratar a una persona que es capaz de inventar todo un idioma, crear un mundo nuevo y situar allí historias y leyendas de una enorme magnitud. Viajes, aventuras, hermandad y magia, elementos fundamentales en los relatos de Tolkien, aparecen en esta travesía por su vida pero pierden fuerza con los giros predecibles del guion en que descubrimos tal vez los orígenes de las primeras e innovadoras semillas, giros que no logran tomar vuelo a pesar de una fotografía y una música que si aciertan durante todo el metraje.
Este “biopic” del escritor, lingüista y profesor universitario no está a la altura de la persona a quien retrata. Aquello es imposible. Sin embargo, arremete de otra manera, creando un ambiente y una atmósfera que nos permite visualizar de manera más cercana al genio, percibir su dimensión y originalidad y situarlo también en la humanidad que le corresponde vivir y que constituye la génesis de sus trabajos más admirados y aclamados.
Ficha técnica
Título original: Tolkien
Año: 2019
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Fox Searchlight / Chernin Entertainment
Género: Drama | Biográfico. I Guerra Mundial. Literatura
Guion: David Gleeson, Stephen Beresford
Música: Thomas Newman
Fotografía: Lasse Frank Johannessen
Reparto: Nicholas Hoult, Lily Collins, Genevieve O'Reilly, Colm Meaney, Tom Glynn-Carney, Patrick Gibson, Anthony Boyle, Craig Roberts, David Puckridge, Pam Ferris, Derek Jacobi, Laura Donnelly, Mimi Keene, Harry Gilby, Albie Marber, Aaron Neil, Joel Phillimore, Jack Riley
Dirección: Dome Karukoski
miércoles, 19 de junio de 2019
Dolor y gloria
“Dolor y gloria”, tal vez la película más personal del director español Pedro Almodóvar, se llenó de elogios en el Festival de Cannes y le valió el premio a Antonio Banderas como mejor actor. La cinta narra la intimidad de un director de cine que vive sus días entre el recuerdo del éxito pasado, los severos dolores físicos que le aquejan y la desilusión de no poder escribir y filmar nuevamente.
Salvador Mallo -Banderas- no la tiene fácil. Físicamente está hecho un desastre, sus dolencias aumentan, la crisis de los años recorridos se hace patente y además vive una soledad que es abrumadora. No solo le atormenta este ingrato presente; la incertidumbre del futuro y el recuerdo de un glorioso pasado se funden y también le incomodan de sobremanera. Los recuerdos vivos, su vida de niño, su madre y su padre en busca de mejores oportunidades, su educación, sus inicios en el canto y su particular gusto por el cine, asoman permanentemente en sus estados más puros y conscientes. A raíz de los 32 años del estreno de su gran éxito cinematográfico surge la necesidad de reencontrarse con el actor principal de la película con quien no se habla desde esa fecha. Salvador solo ve incertidumbre, no hay destino ni menos una meta clara que deba conquistar o cumplir. Su vida, así, no tiene sentido y solo toma una parcial conciencia entre el dolor y la gloria, como acertadamente Almodóvar titula este conmovedor filme.
Pareciera que el afamado director manchego se filmara a si mismo. Antonio Banderas construye un papel magistral al vestirse de Almodóvar y encarnar a un hombre que desde sus gestos, miradas y posturas, transmite incomodidad y frustración a pesar de convivir también con el reconocimiento y la aclamación por un pasado que se diluye en sus diferentes recuerdos. Los tonos de voz, las inflexiones y la forma de ser del protagonista toman cuerpo en una caracterización que por momentos llega a estremecer. La necesidad de sanar heridas, de reencontrarse consigo mismo y con los demás, junto con un genuino deseo de cerrar capítulos que aun están abiertos, supone para Salvador un esfuerzo mayor. Por ello, cuando aparece como un niño, todo parece cobrar sentido en una alternancia que Almodóvar filma delicadamente componiendo un relato que lleva impreso su sello.
“Dolor y gloria” roza la depresión, no solo la física sino también la intelectual y creativa. Es una película que va cuesta abajo y que nada parece ser capaz de detenerla. Solo las luces de los recuerdos, esos primeros descubrimientos, el primer deseo y también las frustraciones, ponen de manifiesto una humanidad desbordante en contraposición a la preocupación actual por la salud y el porvenir. Banderas no repara en transmitir emociones, se entrega a un personaje que probablemente perdure en el tiempo porque no solo es quien representa, sino probablemente refleja muchísimas realidades actuales en distintas situaciones y circunstancias. Es un personaje que tiene una cuota de universalidad, que posee una intimidad cercana y sensible que es compartida tal vez por muchas personas, y que cobra vida gracias a un guion que se ve sencillo en apariencia, incluso improvisado por momentos, pero que es tremendamente complejo y profundo.
Párrafo aparte para la música de Alberto Iglesias. Ya nos tiene acostumbrados a bellas partituras, sin embargo esta vez da otro paso al explícitamente tomar motivos de una música que no resulta tan sencilla y fácil de comprender. Hay algo de Alban Berg y también de Arnold Schönberg, con trazos y dibujos que hablan de procesos de descubrimiento y exploración hacia caminos no tradicionales. Algo hay de homenaje tal vez, y lo podemos asimilar a lo que Almodóvar realiza en la película con la madre de Salvador -tal vez su propia madre-, tanto de joven como ya mayor, con este emotivo racconto de una vida que le cobra cuentas pasadas y que a la vez se transforma en un impulso vital, de luz, de sentido y de esperanza.
Ficha técnica
Título original: Dolor y gloria
Año: 2019
Duración: 108 minutos
País: España
Productora: El Deseo. Distribuida por Sony Pictures Entertainment (SPE)
Género: Drama | Cine dentro del cine. Drogas. Años 60. Infancia
Guion: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine
Reparto: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo
Dirección: Pedro Almodóvar
Salvador Mallo -Banderas- no la tiene fácil. Físicamente está hecho un desastre, sus dolencias aumentan, la crisis de los años recorridos se hace patente y además vive una soledad que es abrumadora. No solo le atormenta este ingrato presente; la incertidumbre del futuro y el recuerdo de un glorioso pasado se funden y también le incomodan de sobremanera. Los recuerdos vivos, su vida de niño, su madre y su padre en busca de mejores oportunidades, su educación, sus inicios en el canto y su particular gusto por el cine, asoman permanentemente en sus estados más puros y conscientes. A raíz de los 32 años del estreno de su gran éxito cinematográfico surge la necesidad de reencontrarse con el actor principal de la película con quien no se habla desde esa fecha. Salvador solo ve incertidumbre, no hay destino ni menos una meta clara que deba conquistar o cumplir. Su vida, así, no tiene sentido y solo toma una parcial conciencia entre el dolor y la gloria, como acertadamente Almodóvar titula este conmovedor filme.
Pareciera que el afamado director manchego se filmara a si mismo. Antonio Banderas construye un papel magistral al vestirse de Almodóvar y encarnar a un hombre que desde sus gestos, miradas y posturas, transmite incomodidad y frustración a pesar de convivir también con el reconocimiento y la aclamación por un pasado que se diluye en sus diferentes recuerdos. Los tonos de voz, las inflexiones y la forma de ser del protagonista toman cuerpo en una caracterización que por momentos llega a estremecer. La necesidad de sanar heridas, de reencontrarse consigo mismo y con los demás, junto con un genuino deseo de cerrar capítulos que aun están abiertos, supone para Salvador un esfuerzo mayor. Por ello, cuando aparece como un niño, todo parece cobrar sentido en una alternancia que Almodóvar filma delicadamente componiendo un relato que lleva impreso su sello.
“Dolor y gloria” roza la depresión, no solo la física sino también la intelectual y creativa. Es una película que va cuesta abajo y que nada parece ser capaz de detenerla. Solo las luces de los recuerdos, esos primeros descubrimientos, el primer deseo y también las frustraciones, ponen de manifiesto una humanidad desbordante en contraposición a la preocupación actual por la salud y el porvenir. Banderas no repara en transmitir emociones, se entrega a un personaje que probablemente perdure en el tiempo porque no solo es quien representa, sino probablemente refleja muchísimas realidades actuales en distintas situaciones y circunstancias. Es un personaje que tiene una cuota de universalidad, que posee una intimidad cercana y sensible que es compartida tal vez por muchas personas, y que cobra vida gracias a un guion que se ve sencillo en apariencia, incluso improvisado por momentos, pero que es tremendamente complejo y profundo.
Párrafo aparte para la música de Alberto Iglesias. Ya nos tiene acostumbrados a bellas partituras, sin embargo esta vez da otro paso al explícitamente tomar motivos de una música que no resulta tan sencilla y fácil de comprender. Hay algo de Alban Berg y también de Arnold Schönberg, con trazos y dibujos que hablan de procesos de descubrimiento y exploración hacia caminos no tradicionales. Algo hay de homenaje tal vez, y lo podemos asimilar a lo que Almodóvar realiza en la película con la madre de Salvador -tal vez su propia madre-, tanto de joven como ya mayor, con este emotivo racconto de una vida que le cobra cuentas pasadas y que a la vez se transforma en un impulso vital, de luz, de sentido y de esperanza.
Ficha técnica
Título original: Dolor y gloria
Año: 2019
Duración: 108 minutos
País: España
Productora: El Deseo. Distribuida por Sony Pictures Entertainment (SPE)
Género: Drama | Cine dentro del cine. Drogas. Años 60. Infancia
Guion: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine
Reparto: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo
Dirección: Pedro Almodóvar
miércoles, 5 de junio de 2019
X-Men: Dark Phoenix
En esta cinta dirigida por Simon Kinberg, los X-Men corren extremo peligro. La amenaza no es externa esta vez sino proviene de uno de los suyos. Durante una misión de rescate en el espacio, Jean Grey, Fénix -Sophie Turner- casi muere al absorber una poderosa fuente de energía. La radiación ha intensificado sus poderes pero también con ello su inestabilidad. Surge entonces una característica que la hace fácilmente vulnerable y al confundirse comienza a hacer daño a quienes ama. La familia de los X-Men se resiente y comienza un tenso camino para restablecer los equilibrios.
El guion elaborado por el mismo director se observa sin muchas sorpresas. Como algo propio de esta clase de películas, las escenas de lucha y aquellas donde los súper poderes se muestran en todo su potencial, funcionan muy bien. Sin embargo, y en contraposición, las secuencias de enlace y aquellas que quieren profundizar en la intimidad de los protagonistas caen, por momentos, en planicies de las que prácticamente no logran despegar.
De las películas de la saga, tal vez “Dark Phoenix” es una de las más flojas. El ritmo no logra imponerse, las secuencias se desconectan unas de otras y solo la agudeza de algunos de sus actores -James McAvoy (Charles Xavier, Profesor X), Jennifer Lawrence (Raven Darkholme, Mystique), Michael Fassbender (Erik Lensherr, Magneto) y la villana Jessica Chastain (Smith)- logra evitar que la cinta se derrumbe irremediablemente.
Para lo que estamos acostumbrados de las producciones de Marvel, esta cinta nos decepciona. No logra atraer ni menos mantener nuestra atención cautiva durante los extensos 116 minutos de duración. No son los efectos especiales ni los escenarios desplegados, se trata del tratamiento de su contenido y de la manera en que se desarrolla, pues se diluye en diversos intentos que se deshojan y que no llegan a buen término. Una lástima para quienes hemos seguido las historias de X-Men porque vemos cómo también se va cerrando este ciclo, pero esta vez sin virtuosismo ni emoción.
Ficha técnica
Título original: X-Men: Dark Phoenix
Año: 2019
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox Film Corporation / Bad Hat Harry Productions / Donners' Company
Género: Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics
Guion: Simon Kinberg
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Mauro Fiore
Reparto: Sophie Turner, Jessica Chastain, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Alexandra Shipp, Kodi Smit-McPhee
Dirección: Simon Kinberg
El guion elaborado por el mismo director se observa sin muchas sorpresas. Como algo propio de esta clase de películas, las escenas de lucha y aquellas donde los súper poderes se muestran en todo su potencial, funcionan muy bien. Sin embargo, y en contraposición, las secuencias de enlace y aquellas que quieren profundizar en la intimidad de los protagonistas caen, por momentos, en planicies de las que prácticamente no logran despegar.
De las películas de la saga, tal vez “Dark Phoenix” es una de las más flojas. El ritmo no logra imponerse, las secuencias se desconectan unas de otras y solo la agudeza de algunos de sus actores -James McAvoy (Charles Xavier, Profesor X), Jennifer Lawrence (Raven Darkholme, Mystique), Michael Fassbender (Erik Lensherr, Magneto) y la villana Jessica Chastain (Smith)- logra evitar que la cinta se derrumbe irremediablemente.
Para lo que estamos acostumbrados de las producciones de Marvel, esta cinta nos decepciona. No logra atraer ni menos mantener nuestra atención cautiva durante los extensos 116 minutos de duración. No son los efectos especiales ni los escenarios desplegados, se trata del tratamiento de su contenido y de la manera en que se desarrolla, pues se diluye en diversos intentos que se deshojan y que no llegan a buen término. Una lástima para quienes hemos seguido las historias de X-Men porque vemos cómo también se va cerrando este ciclo, pero esta vez sin virtuosismo ni emoción.
Ficha técnica
Título original: X-Men: Dark Phoenix
Año: 2019
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox Film Corporation / Bad Hat Harry Productions / Donners' Company
Género: Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics
Guion: Simon Kinberg
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Mauro Fiore
Reparto: Sophie Turner, Jessica Chastain, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Alexandra Shipp, Kodi Smit-McPhee
Dirección: Simon Kinberg
martes, 4 de junio de 2019
Rocketman
Este biopic del cantante británico Elton John, con algunos trazos de musical, narra la historia del artista en primera persona desde el punto de inflexión que significa el tratamiento de rehabilitación de sus adicciones. Reginald Dwight, vive con su madre Sheila y su abuela Ivy. Su padre Stanley, ausente la mayor parte del tiempo, trabaja en la Royal Air Force. El pequeño Reggie -Matthew Illesley- demuestra gran facilidad para el piano y es capaz de imitar lo que suena en la radio sorprendiendo a su entorno, lo que le lleva a audicionar para tomar clases en la Royal Academy of Music. El talento de Reggie es tan grande que cuando llega su turno, la profesora está tocando una conocida pieza de Mozart, el Rondó “Alla Turca”, y él la imita justo hasta donde ella lo deja. Impresionante para un niño tan pequeño y sin formación musical.
La cinta dirigida por Dexter Fletcher -quien se hizo cargo de concluir “Bohemian Rapsody” luego del incidente que terminó con Bryan Singer fuera del proyecto- se basa en un guion de Lee Hall que muy pronto nos muestra a Reginald ya adolescente. Allí se producen los primeros cambios y la adopción del nombre artístico de Elton John. La interpretación del protagonista le corresponde ahora a un excelente Taron Egerton, quien no solo muestra una gran expresividad y convicción sino que también se hace cargo de cantar él mismo las canciones de la banda sonora.
Las carencias afectivas de su infancia, el escaso interés de su padre por él y su familia, la frialdad de su madre, junto con el descubrimiento y posterior aceptación de su homosexualidad, llevan a Elton a buscar una forma de escapar de sus temores, de hacerse visible, de decir “aquí estoy”. Desde que conoce a Bernie Taupin -Jamie Bell- con quien traba una profunda amistad y forma una excelente dupla creativa, la música que crea para aquellas letras comienza a destacar y a tener un particular estilo. Estas composiciones, que tienen una forma clásico y en ocasiones bastante moderada, poco y nada tienen que ver con la búsqueda de extravagancia que Elton explora en sus vestimentas y en su desempeño sobre el escenario. Hay una transformación total de su personalidad, que adquiere vida propia. Mientras más alto vuela esa búsqueda externa, disrruptiva, y que imprime una visualización altamente distintiva, la música parece internarse profundamente en el interior del artista, develando intensidad, pasión, fuerza e íntima conexión.
Fletcher conduce la película con pulso firme. Sabe llevar muy bien la emocionalidad transformada en música e imagen, permitiendo que los elementos confluyan de forma natural. Sin embargo, el director poco puede hacer con un guion que se presenta desde el comienzo bastante complaciente, una especie de retrato moderado y contenido sobre un cantante cuya excentricidad y excesos probablemente superan públicamente los éxitos musicales. La cinta también se introduce en las relaciones amorosas de Elton John. Primero Bernie, amor no correspondido por ser heterosexual y porque también lo quiere pero como a un hermano. Después con John Reid -Richard Madden-, un manager y director de música con quien se engancha emocionalmente pero que a poco andar se da cuenta que es usado y también abusado por él solo por intereses económicos. Posteriormente la ruptura de su matrimonio con Renate Blauel, que le impulsa a declararse abierta y públicamente homosexual, muestra a Elton John como una persona condenada al sufrimiento, sin salida y cuya única opción sería quitarse la vida, lo que también intenta, ya desesperado, sin tener éxito.
“Rocketman”, cuyo título corresponde a la canción homónima de 1972, es la historia de una super estrella. Un personaje lleno de un brío interno que busca desesperadamente su espacio en un mundo que parece no comprenderlo y menos acogerlo. Es la primera parte de la historia, aquella donde se toca fondo y parece que no se puede caer más. La salida de ese poso parece imposible, y llegamos hasta allí, hasta ese momento donde la oscuridad es máxima y la luz, imperceptiblemente, comienza lentamente a aparecer. Es un amanecer, una nueva oportunidad, una transformación y también una redención. Un encuentro con su niño interior, la reconciliación consigo mismo y con cada uno de quienes sintió rechazo o intereses falsos; el surgimiento de una fuerza interior trascendente y transformadora.
La película es auto complaciente, es verdad, pero se percibe honesta. Desde ese momento, desde ese punto de inflexión, señala la narración en sus textos finales, Elton John ha estado sobrio durante casi 30 años, sigue siendo amigo y colaborador de Bernie Taupin, y está casado desde 2014 con David Furnish, con quien tiene dos hijos. Una luz y una paz que devuelve la esperanza a la vida.
Ficha técnica
Título original: Rocketman
Año: 2019
Duración: 121 minutos
País: Reino Unido
Productora: Marv Films / Rocket Pictures / Marv Studios / New Republic Pictures / Pixoloid Studios. Distribuida por Paramount Pictures
Género: Musical. Drama | Biográfico. Música
Guion: Lee Hall
Música: Elton John, Matthew Margeson
Fotografía: George Richmond
Reparto: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams, Bern Collaco, Ziad Abaza, Jamie Bacon, Kamil Lemieszewski, Israel Ruiz, Graham Fletcher-Cook
Dirección: Dexter Fletcher
La cinta dirigida por Dexter Fletcher -quien se hizo cargo de concluir “Bohemian Rapsody” luego del incidente que terminó con Bryan Singer fuera del proyecto- se basa en un guion de Lee Hall que muy pronto nos muestra a Reginald ya adolescente. Allí se producen los primeros cambios y la adopción del nombre artístico de Elton John. La interpretación del protagonista le corresponde ahora a un excelente Taron Egerton, quien no solo muestra una gran expresividad y convicción sino que también se hace cargo de cantar él mismo las canciones de la banda sonora.
Las carencias afectivas de su infancia, el escaso interés de su padre por él y su familia, la frialdad de su madre, junto con el descubrimiento y posterior aceptación de su homosexualidad, llevan a Elton a buscar una forma de escapar de sus temores, de hacerse visible, de decir “aquí estoy”. Desde que conoce a Bernie Taupin -Jamie Bell- con quien traba una profunda amistad y forma una excelente dupla creativa, la música que crea para aquellas letras comienza a destacar y a tener un particular estilo. Estas composiciones, que tienen una forma clásico y en ocasiones bastante moderada, poco y nada tienen que ver con la búsqueda de extravagancia que Elton explora en sus vestimentas y en su desempeño sobre el escenario. Hay una transformación total de su personalidad, que adquiere vida propia. Mientras más alto vuela esa búsqueda externa, disrruptiva, y que imprime una visualización altamente distintiva, la música parece internarse profundamente en el interior del artista, develando intensidad, pasión, fuerza e íntima conexión.
Fletcher conduce la película con pulso firme. Sabe llevar muy bien la emocionalidad transformada en música e imagen, permitiendo que los elementos confluyan de forma natural. Sin embargo, el director poco puede hacer con un guion que se presenta desde el comienzo bastante complaciente, una especie de retrato moderado y contenido sobre un cantante cuya excentricidad y excesos probablemente superan públicamente los éxitos musicales. La cinta también se introduce en las relaciones amorosas de Elton John. Primero Bernie, amor no correspondido por ser heterosexual y porque también lo quiere pero como a un hermano. Después con John Reid -Richard Madden-, un manager y director de música con quien se engancha emocionalmente pero que a poco andar se da cuenta que es usado y también abusado por él solo por intereses económicos. Posteriormente la ruptura de su matrimonio con Renate Blauel, que le impulsa a declararse abierta y públicamente homosexual, muestra a Elton John como una persona condenada al sufrimiento, sin salida y cuya única opción sería quitarse la vida, lo que también intenta, ya desesperado, sin tener éxito.
“Rocketman”, cuyo título corresponde a la canción homónima de 1972, es la historia de una super estrella. Un personaje lleno de un brío interno que busca desesperadamente su espacio en un mundo que parece no comprenderlo y menos acogerlo. Es la primera parte de la historia, aquella donde se toca fondo y parece que no se puede caer más. La salida de ese poso parece imposible, y llegamos hasta allí, hasta ese momento donde la oscuridad es máxima y la luz, imperceptiblemente, comienza lentamente a aparecer. Es un amanecer, una nueva oportunidad, una transformación y también una redención. Un encuentro con su niño interior, la reconciliación consigo mismo y con cada uno de quienes sintió rechazo o intereses falsos; el surgimiento de una fuerza interior trascendente y transformadora.
La película es auto complaciente, es verdad, pero se percibe honesta. Desde ese momento, desde ese punto de inflexión, señala la narración en sus textos finales, Elton John ha estado sobrio durante casi 30 años, sigue siendo amigo y colaborador de Bernie Taupin, y está casado desde 2014 con David Furnish, con quien tiene dos hijos. Una luz y una paz que devuelve la esperanza a la vida.
Ficha técnica
Título original: Rocketman
Año: 2019
Duración: 121 minutos
País: Reino Unido
Productora: Marv Films / Rocket Pictures / Marv Studios / New Republic Pictures / Pixoloid Studios. Distribuida por Paramount Pictures
Género: Musical. Drama | Biográfico. Música
Guion: Lee Hall
Música: Elton John, Matthew Margeson
Fotografía: George Richmond
Reparto: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams, Bern Collaco, Ziad Abaza, Jamie Bacon, Kamil Lemieszewski, Israel Ruiz, Graham Fletcher-Cook
Dirección: Dexter Fletcher
lunes, 3 de junio de 2019
El cuento de las comadrejas
Juan José Campanella está de regreso con esta nueva película que es un remake de la cinta “Los muchachos de antes no usaban arsénico” estrenada en marzo de 1976, coincidiendo entonces con el golpe militar en Argentina. El director de “El secreto de sus ojos” imprime su estilo y da vida a un relato que contiene múltiples características y que fluye de comienzo a fin.
En una lujosa mansión antigua y llena de recuerdos, viven cuatro personas mayores. Una glamorosa ex estrella de cine, su marido, un ex-actor que está en silla de ruedas, y dos amigos: un ex-guionista y un ex-director. El equipo trabajaba junto en los años dorados del cine y los recuerdos son permanentes y también recurrentes. Parece que quisieran mantener la gloria conseguida en tiempos pretéritos y todo gira en torno a ese pasado que se vislumbra imponente, majestuoso e inolvidable. La aparente calma del lugar se interrumpe de pronto con la llegada inesperada de dos jóvenes que buscan ayuda y reconocen a Mara Ordaz -Graciela Borges- como la recordada y admirada diva. Ella se ve seducida por los halagos mientras Pedro -Luis Brandoni-, su esposo, mira toda esta escena muy extrañado. Norberto -Oscar Martínez- y Martín -Marcos Mundstock-, ex-director y ex-guionista respectivamente, dudan de inmediato sobre las verdaderas intenciones de esta joven pareja.
Los recién llegados, Francisco -Nicolas Francella- y Bárbara -Clara Lago- se deshacen en piropos hacia Mara. Le ofrecen una oportunidad irresistible para ella que es vender la casa y mudarse a un apartamento del centro para que así vuelva a ser la estrella de antaño, recordada y adulada por todos. El plan parece fluir, pero en el camino, el desarrollo del metraje va adquiriendo otros matices y el excelente guion nos lleva a situaciones y escenas que van provocando una creciente tensión que no cede hasta la última toma.
Campanella tiene un sello propio que es perfectamente reconocible, entre otros aspectos, por los diálogos que sostienen sus protagonistas. Ingeniosas como un juego de misterio y estratégicas como una partida de ajedrez, cada línea tiene un contrapunto que responde acertadamente a su correspondiente propuesta. Los actores, elegidos con acierto y precisión, aportan con personalidades muy bien definidas y con algunas salidas que primero obtienen sonrisas y que con el correr de los minutos provocan carcajadas.
La construcción del relato es de gran nivel. No parece faltar nada, los elementos se mueven al ritmo de la historia y poco a poco nos vamos enterando de la vida y lo que ha sucedido en la Mansión, esto es, el inevitable pasado y la incertidumbre del futuro. Campanella recoge perfectamente los sentimientos de cada uno de sus personajes. Las motivaciones de cada uno son diferentes y por ello están muy bien descritas. Es cierto, es una mirada al interior de la producción de cine, pero también a la profundidad de una vida recorrida, los éxitos, los fracasos, las frustraciones, los temores y los deseos personales más íntimos.
El estilo de esta comedia negra responde también a la firma de su director. Dura y profunda cuando amerita, sutil y graciosa cuando debe romper la tensión, la escritura va trazando un camino que seduce y que además se hace necesario transitar. Las actuaciones, sólidas, llenas de compromiso y de conexión, entregan al relato el soporte necesario para generar un abanico pleno de emociones. Por momentos estamos como en una obra de teatro, con mínimos elementos y solo con los actores y sus diálogos. En otros, los recuerdos toman el protagonismo, o nos enfrentamos a la realidad de lo acontecido, en un juego permanente donde quienes lo juegan deben ser muy claros en qué privilegiar y qué camino tomar pues de ello depende su destino.
Juan José Campanella vuelve al ruedo con esta esperada película que paradójicamente antes se titulaba “Regreso mortal”. Con una mano y una factura que se acerca sin superar su cinta ganadora del Oscar a película extranjera en año 2010, nos recuerda que el director tiene aún mucho que decir y que entregar.
Ficha técnica
Título original: El cuento de las comadrejas
Año: 2019
Duración: 129 minutos
País: Argentina
Guion: Juan José Campanella, Darren Kloomok (Historia original: Augusto Giustozzi, José A. Martínez Suárez)
Música: Emilio Kauderer
Fotografía: Félix Monti
Reparto: Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella
Productora: Coproducción Argentina-España; 100 Bares / Telefé / Tornasol Films / INCAA
Género: Comedia. Intriga. Drama | Remake. Comedia negra
Dirección: Juan José Campanella
En una lujosa mansión antigua y llena de recuerdos, viven cuatro personas mayores. Una glamorosa ex estrella de cine, su marido, un ex-actor que está en silla de ruedas, y dos amigos: un ex-guionista y un ex-director. El equipo trabajaba junto en los años dorados del cine y los recuerdos son permanentes y también recurrentes. Parece que quisieran mantener la gloria conseguida en tiempos pretéritos y todo gira en torno a ese pasado que se vislumbra imponente, majestuoso e inolvidable. La aparente calma del lugar se interrumpe de pronto con la llegada inesperada de dos jóvenes que buscan ayuda y reconocen a Mara Ordaz -Graciela Borges- como la recordada y admirada diva. Ella se ve seducida por los halagos mientras Pedro -Luis Brandoni-, su esposo, mira toda esta escena muy extrañado. Norberto -Oscar Martínez- y Martín -Marcos Mundstock-, ex-director y ex-guionista respectivamente, dudan de inmediato sobre las verdaderas intenciones de esta joven pareja.
Los recién llegados, Francisco -Nicolas Francella- y Bárbara -Clara Lago- se deshacen en piropos hacia Mara. Le ofrecen una oportunidad irresistible para ella que es vender la casa y mudarse a un apartamento del centro para que así vuelva a ser la estrella de antaño, recordada y adulada por todos. El plan parece fluir, pero en el camino, el desarrollo del metraje va adquiriendo otros matices y el excelente guion nos lleva a situaciones y escenas que van provocando una creciente tensión que no cede hasta la última toma.
Campanella tiene un sello propio que es perfectamente reconocible, entre otros aspectos, por los diálogos que sostienen sus protagonistas. Ingeniosas como un juego de misterio y estratégicas como una partida de ajedrez, cada línea tiene un contrapunto que responde acertadamente a su correspondiente propuesta. Los actores, elegidos con acierto y precisión, aportan con personalidades muy bien definidas y con algunas salidas que primero obtienen sonrisas y que con el correr de los minutos provocan carcajadas.
La construcción del relato es de gran nivel. No parece faltar nada, los elementos se mueven al ritmo de la historia y poco a poco nos vamos enterando de la vida y lo que ha sucedido en la Mansión, esto es, el inevitable pasado y la incertidumbre del futuro. Campanella recoge perfectamente los sentimientos de cada uno de sus personajes. Las motivaciones de cada uno son diferentes y por ello están muy bien descritas. Es cierto, es una mirada al interior de la producción de cine, pero también a la profundidad de una vida recorrida, los éxitos, los fracasos, las frustraciones, los temores y los deseos personales más íntimos.
El estilo de esta comedia negra responde también a la firma de su director. Dura y profunda cuando amerita, sutil y graciosa cuando debe romper la tensión, la escritura va trazando un camino que seduce y que además se hace necesario transitar. Las actuaciones, sólidas, llenas de compromiso y de conexión, entregan al relato el soporte necesario para generar un abanico pleno de emociones. Por momentos estamos como en una obra de teatro, con mínimos elementos y solo con los actores y sus diálogos. En otros, los recuerdos toman el protagonismo, o nos enfrentamos a la realidad de lo acontecido, en un juego permanente donde quienes lo juegan deben ser muy claros en qué privilegiar y qué camino tomar pues de ello depende su destino.
Juan José Campanella vuelve al ruedo con esta esperada película que paradójicamente antes se titulaba “Regreso mortal”. Con una mano y una factura que se acerca sin superar su cinta ganadora del Oscar a película extranjera en año 2010, nos recuerda que el director tiene aún mucho que decir y que entregar.
Ficha técnica
Título original: El cuento de las comadrejas
Año: 2019
Duración: 129 minutos
País: Argentina
Guion: Juan José Campanella, Darren Kloomok (Historia original: Augusto Giustozzi, José A. Martínez Suárez)
Música: Emilio Kauderer
Fotografía: Félix Monti
Reparto: Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella
Productora: Coproducción Argentina-España; 100 Bares / Telefé / Tornasol Films / INCAA
Género: Comedia. Intriga. Drama | Remake. Comedia negra
Dirección: Juan José Campanella
martes, 28 de mayo de 2019
1945
12 de agosto de 1945. Estados Unidos ha dejado caer la segunda bomba atómica sobre Japón y se percibe cercano el fin de la guerra. Una calurosa mañana en un pueblo húngaro que se prepara para celebrar una boda es el escenario de esta cinta de Ferenc Török que desde sus primeros segundos presenta una atmósfera que cautiva y captura de inmediato nuestra atención.
La boda es del hijo del alcalde, István -Péter Rudolf-, que también es el dueño de la Farmacia, o sea, un hombre con poder en la villa. El ánimo de celebración se ve amenazado por un hecho inesperado. A la estación de trenes llegan dos judíos ortodoxos que despiertan las más variadas reacciones y sorpresas en los soldados que les ven llegar y quieren advertirlo a los lugareños, y en los habitantes del pueblo que lentamente van sabiendo de esta visita. Ambos parecen padre e hijo, un es mayor y el otro un adulto joven. Prácticamente no hablan, traen dos grandes baúles que piden que sean transportados en una carreta a la que no se suben; caminan solemnemente detrás de ella durante un extenso recorrido.
Török filma un relato lleno de tensión interior. Los dos extraños producen un verdadero caos a su llegada. El pasado sale a relucir, hay cuentas pendientes, culpas, traición, codicia. La familia dueña original de la Farmacia fue denunciada y por ello el negocio pasó a manos del actual propietario. Así vamos conociendo diversos hechos que en su momento significaron que los habitantes judíos del pueblo se sumaran a los millones de muertos producto del holocausto. Nadie imaginaba que alguna vez alguno volvería y este regreso inminente los llena de preocupación, los dolores vuelven a aflorar y lo no resuelto les carcome por dentro.
Con una fotografía bellísima realizada por Elemér Ragályi en un matizado blanco y negro, la película es una joya gracias a un guion que sin apurarse no deja afuera ningún elemento importante. Trata a sus protagonistas con espacio y además construye a los personajes secundarios con mucho cuidado y profundidad. La banda sonora colabora en la generación del clima adecuado para la historia, nos transporta a la época y agrega toques de inquietud cuando las imágenes ya nos han dejado contemplativos.
Ganadora de varios premios, 1945 es un bocado delicioso que se debe disfrutar lentamente, sin premura y sin compromisos. Cada detalle y cada escena tiene un valor por sí misma en la construcción de una tensión dramática que por momentos pone los pelos de punta. No es solo el feroz holocausto, son además todas las consecuencias físicas y emocionales, todo aquello que la guerra inunda, derriba y destruye. Son miles y millones de seres humanos que vieron cómo la historia cambió para siempre -incluyendo a quienes entregaron su vida- y cuyas heridas imperecederas quedarán marcadas a fuego por generaciones y generaciones.
Ficha técnica
Título original: 1945
Año: 2017
Duración: 91 minutos
País: Hungría
Guion: Gábor T. Szántó, Ferenc Török
Música: Tibor Szemzö
Fotografía: Elemér Ragályi (B&W)
Reparto: Péter Rudolf, Tamás Szabó Kimmel, Dóra Sztarenki, Bence Tasnádi, Ági Szirtes, József Szarvas, Eszter Nagy-Kálózy, Iván Angelus
Productora: Katapult Film
Género: Drama | II Guerra Mundial. Holocausto
Dirección: Ferenc Török
La boda es del hijo del alcalde, István -Péter Rudolf-, que también es el dueño de la Farmacia, o sea, un hombre con poder en la villa. El ánimo de celebración se ve amenazado por un hecho inesperado. A la estación de trenes llegan dos judíos ortodoxos que despiertan las más variadas reacciones y sorpresas en los soldados que les ven llegar y quieren advertirlo a los lugareños, y en los habitantes del pueblo que lentamente van sabiendo de esta visita. Ambos parecen padre e hijo, un es mayor y el otro un adulto joven. Prácticamente no hablan, traen dos grandes baúles que piden que sean transportados en una carreta a la que no se suben; caminan solemnemente detrás de ella durante un extenso recorrido.
Török filma un relato lleno de tensión interior. Los dos extraños producen un verdadero caos a su llegada. El pasado sale a relucir, hay cuentas pendientes, culpas, traición, codicia. La familia dueña original de la Farmacia fue denunciada y por ello el negocio pasó a manos del actual propietario. Así vamos conociendo diversos hechos que en su momento significaron que los habitantes judíos del pueblo se sumaran a los millones de muertos producto del holocausto. Nadie imaginaba que alguna vez alguno volvería y este regreso inminente los llena de preocupación, los dolores vuelven a aflorar y lo no resuelto les carcome por dentro.
Con una fotografía bellísima realizada por Elemér Ragályi en un matizado blanco y negro, la película es una joya gracias a un guion que sin apurarse no deja afuera ningún elemento importante. Trata a sus protagonistas con espacio y además construye a los personajes secundarios con mucho cuidado y profundidad. La banda sonora colabora en la generación del clima adecuado para la historia, nos transporta a la época y agrega toques de inquietud cuando las imágenes ya nos han dejado contemplativos.
Ganadora de varios premios, 1945 es un bocado delicioso que se debe disfrutar lentamente, sin premura y sin compromisos. Cada detalle y cada escena tiene un valor por sí misma en la construcción de una tensión dramática que por momentos pone los pelos de punta. No es solo el feroz holocausto, son además todas las consecuencias físicas y emocionales, todo aquello que la guerra inunda, derriba y destruye. Son miles y millones de seres humanos que vieron cómo la historia cambió para siempre -incluyendo a quienes entregaron su vida- y cuyas heridas imperecederas quedarán marcadas a fuego por generaciones y generaciones.
Ficha técnica
Título original: 1945
Año: 2017
Duración: 91 minutos
País: Hungría
Guion: Gábor T. Szántó, Ferenc Török
Música: Tibor Szemzö
Fotografía: Elemér Ragályi (B&W)
Reparto: Péter Rudolf, Tamás Szabó Kimmel, Dóra Sztarenki, Bence Tasnádi, Ági Szirtes, József Szarvas, Eszter Nagy-Kálózy, Iván Angelus
Productora: Katapult Film
Género: Drama | II Guerra Mundial. Holocausto
Dirección: Ferenc Török
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











