La película comienza con una imagen sencilla. Granos de maíz tomados y revueltos por una mano con movimientos lentos. Puede tener muchas referencias, pero solo hacia el final entenderemos el significado de esta apertura. Al alejarse la cámara, vemos a Hanno -Paul Mescal-, quien vive tranquilo con su esposa e hijo en Numidia hasta que los soldados romanos, liderados por el general Marcus Acacius -Pedro Pascal-, asaltan la ciudad, causando muerte, desolación y destrucción.
Ya transformado en esclavo, Hanno es cedido a Macrinus -Denzel Washington-, un traficante y conspirador que maneja un ejército de gladiadores que participan frecuentemente en juegos de lucha. Hanno destaca por sobre sus pares. Fortaleza, rapidez y entereza le permiten salir airoso de duros combates a muerte. Gracias a eso se forja un nombre. Quiere su libertad, pero más quiere vengarse del hombre que mandó matar a su esposa, el victorioso general Acacius, adorado y respetado en el foro romano, y además, marido de Lucilla -Connie Nielsen-, descendiente de Marco Aurelio, una mujer poderosa y muy bien posicionada en la cúspide de la pirámide social.
Dos jóvenes emperadores gobiernan Roma en ese momento: Caracalla -Joseph Quinn-, y Geta -Fred Hechinger-, que parecen no tener nada mejor que hacer que invadir pueblos y divertirse a costa de espectáculos macabros y del sufrimiento de un pueblo reprimido. El Senado está pintado, con papeles decorativos que solo sirven para entregar su anuencia a los caprichos de los dictadorzuelos junto con soñar con una que otra idea suelta para intentar derrocarlos.
Así las cosas, el escenario es un cuadrilátero: Hanno y su sed de venganza; Caracalla y Geta, imponiendo la fuerza a sus anchas; Acacius y Lucilla preocupados por el bien de Roma; y Macrinus al acecho, moviéndose como pez en el agua, tratando de quedar bien con todos, y manejando los hilos, siendo el verdadero poder detrás del trono.
Ridley Scott vuelve en gloria y majestad a la arena que mejor resultado le ha dado en su exitosa carrera. Filmando un guion de David Scarpa, el octogenario director nos entrega una vibrante continuación de su gran éxito del 2000, sin dejar ningún detalle al azar. Esta nueva superproducción es grandiosa, tanto por los escenarios que presenta, como por los efectos especiales que contiene a lo largo de sus casi dos horas y media de duración. Es cierto, hay algunos CGI que son burdos, pero no importa. La recreación de los barcos de la época navegando las aguas y unos tiburones postizos, no le quitan muchos puntos a una cinematografía deslumbrante y que es acompañada por una partitura contundente y vigorosa escrita por Harry Gregson-Williams.
Mescal y Pascal brillan en sus roles. Si bien la interacción entre ambos es menor a lo esperado, sabemos de antemano que ahí está el punto mayor de choque, sin embargo, la historia contiene algunos giros inesperados que la hacen menos predecible de lo que suponíamos. Las caricaturas de los emperadores, muy desagradablemente interpretadas por Quinn y Hechinger, y consiguiendo plenamente su objetivo, no son más que distractores para ocultar el verdadero hilo narrativo de esta cinta. Y no es spoiler, porque sabemos desde antes que Hanno es en realidad Lucius Verus, el antiguo heredero del Imperio Romano e hijo de Maximus, el personaje principal de la película anterior. Por eso, cuando él ve a Lucilla, comienza su transformación. Y, por supuesto, también sucede en ella. Su hijo, a quien envió lejos para protegerlo, está vivo, y aquello pasa a ser lo más importante y, desde ese momento, su razón de ser.
Mención aparte para Denzel Washington y su interpretación de Macrinus. De menos a más, desarrollando un arco amplio, el actor se convierte en el eje de la película y realmente lo hace muy bien. Crece en importancia en la medida que avanza el metraje, y su comportamiento es, finalmente, el que depara las mayores sorpresas en un relato que, aunque tiene una construcción extraída de un manual, está muy bien ejecutada, y por cierto, cumple de sobra con las expectativas que su larga espera ha generado.
“Gladiator II” funciona muy bien. Aunque es extensa, pasa muy rápido. Es entretenida y elocuente, cruda y también sensible. Algunas escenas violentas son impactantes, y no las adelantaré para no privarles de la magia de descubrirlas. No se sorprendan si saltan en el asiento, miran para el lado, o se tapan los ojos. Les puede pasar, sobre todo con algunas secuencias que parecen muy reales y cuyos efectos están dentro de los mejores logrados.
Un mensaje final. Si bien, estamos ante una película que es entretención pura, que no refleja al pie de la letra la historia real, y que ficciona la mayoría de los sucesos, no es difícil advertir lo poco que ha cambiado el mundo en veinte siglos. Las intrigas de palacio, las ansias de poder, la venganza como motor de vida, parecen ganar la batalla, sin embargo hay algo más que puede ser más fuerte. El amor filial, la inspiración en valores que lleven al bien común, y el sacrificio rendido por ellos, parecen tener siempre la oportunidad de reivindicar la bondad por sobre el mal. Evitar enfrentamientos sangrientos, y luchar por ello aunque se corra peligro, podría ser la moraleja de esta segunda parte. ¿Podemos pensar que, como humanidad, aún tenemos esperanzas?
Ficha técnica
Título original: Gladiator II
Año: 2024
Duración: 148 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Scott Free Productions, Red Wagon Productions, Paramount Pictures. Distribuidora: Paramount Pictures
Género: Acción. Aventuras. Drama | Secuela. Antigua Roma. Cine épico
Guion: David Scarpa. Personajes: David Franzoni
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: John Mathieson
Reparto: Paul Mescal, Pedro Pascal, Joseph Quinn, Fred Hechinger, Lior Raz, Derek Jacobi, Connie Nielsen, Denzel Washington
Dirección: Ridley Scott
miércoles, 13 de noviembre de 2024
martes, 12 de noviembre de 2024
Operación Zombie: Resurrección
Ambientada en el sur de Tailandia durante la Segunda Guerra Mundial, Mok -Awat Ratanapintha-, junto a un escuadrón de jóvenes soldados, se lanza contra las fuerzas invasoras japonesas. Lo que él desconoce es que el enemigo carga consigo una horrorosa arma biológica capaz de borrarlos del mapa en cosa de segundos. Por otro lado, el suboficial Mek -Chanon Santinatornkul-, hermano mayor de Mok, recibe la orden de unir fuerzas con los japoneses cuando estos pierden el control del nuevo armamento, descubriendo que estas órdenes podrían significar hasta la muerte de su propio hermano.
En películas de zombies siempre asalta la pregunta respecto al momento en que veremos las primeras apariciones. En este caso, la duda se despeja pronto, a los 16 minutos, momento en el que hacen su entrada con toda propiedad. Y desde ese instante no paran más. Tal vez la única pausa del filme, lo más tranquilo y mesurado, está en los primeros minutos, en ese breve preámbulo que nos muestra la vida cotidiana de los soldados en un campamento sin que podamos siquiera advertir lo que acontecerá posteriormente.
En palabras del director, Kongkiat Khomsiri, “la película habla sobre la hermandad y los lazos fragmentados, con los zombies actuando como catalizadores de este quiebre. Siguen siendo los zombies que conocemos, pero les damos una razón creíble y plausible para su existencia. Siempre he creído que el terror no solo debe asustar, sino también reflexionar sobre las relaciones humanas”.
“Operation Undead” intenta tener una base de sustento diferente para contar una nueva historia sobre muertos vivientes. Lo consigue a medias, trastabillando, rozando lo grotesco, pero con espacio para intercalar algunos elementos de la cultura oriental. Lo que decepciona es que, a pesar de tener una plausible razón de ser, la película se refugia en lo conocido y no logra salir de su zona de confort. Y es que resulta muy difícil resistir la tentación de mostrar imágenes caníbales y secuencias enteras de enfrentamientos. Y hay que tener estómago para poder terminar de verla, porque si en algo destaca este trabajo es en sus espeluznantes efectos especiales.
Solo para fanáticos del género y que ademas tengan la piel muy gruesa.
Ficha técnica
Título original: Operation Undead
Año: 2024
Duración: 110 minutos
País: Tailandia
Compañías: IFA Media Productions, Threesixzero Productions, Kongkiat Production
Género: Terror. Drama. Bélico | Zombis. Años 40
Guion: Narit Pachoei, Kongkiat Khomsiri, Pass Patthanakumjon, Suebpong Srihatri
Música: Giant Wave
Fotografía: Pramett Chankrasse
Reparto: Seigi Ozeki, Awat Ratanapintha, Supicha Sangkhachinda, Chanon Santinatornkul, Nobu T Watanabe
En películas de zombies siempre asalta la pregunta respecto al momento en que veremos las primeras apariciones. En este caso, la duda se despeja pronto, a los 16 minutos, momento en el que hacen su entrada con toda propiedad. Y desde ese instante no paran más. Tal vez la única pausa del filme, lo más tranquilo y mesurado, está en los primeros minutos, en ese breve preámbulo que nos muestra la vida cotidiana de los soldados en un campamento sin que podamos siquiera advertir lo que acontecerá posteriormente.
En palabras del director, Kongkiat Khomsiri, “la película habla sobre la hermandad y los lazos fragmentados, con los zombies actuando como catalizadores de este quiebre. Siguen siendo los zombies que conocemos, pero les damos una razón creíble y plausible para su existencia. Siempre he creído que el terror no solo debe asustar, sino también reflexionar sobre las relaciones humanas”.
“Operation Undead” intenta tener una base de sustento diferente para contar una nueva historia sobre muertos vivientes. Lo consigue a medias, trastabillando, rozando lo grotesco, pero con espacio para intercalar algunos elementos de la cultura oriental. Lo que decepciona es que, a pesar de tener una plausible razón de ser, la película se refugia en lo conocido y no logra salir de su zona de confort. Y es que resulta muy difícil resistir la tentación de mostrar imágenes caníbales y secuencias enteras de enfrentamientos. Y hay que tener estómago para poder terminar de verla, porque si en algo destaca este trabajo es en sus espeluznantes efectos especiales.
Solo para fanáticos del género y que ademas tengan la piel muy gruesa.
Ficha técnica
Título original: Operation Undead
Año: 2024
Duración: 110 minutos
País: Tailandia
Compañías: IFA Media Productions, Threesixzero Productions, Kongkiat Production
Género: Terror. Drama. Bélico | Zombis. Años 40
Guion: Narit Pachoei, Kongkiat Khomsiri, Pass Patthanakumjon, Suebpong Srihatri
Música: Giant Wave
Fotografía: Pramett Chankrasse
Reparto: Seigi Ozeki, Awat Ratanapintha, Supicha Sangkhachinda, Chanon Santinatornkul, Nobu T Watanabe
Dirección: Kongkiat Khomsiri
lunes, 11 de noviembre de 2024
Código Traje Rojo
Santa Claus es secuestrado. Conmoción en el Polo Norte. Se activan las alarmas. Faltan menos de dos días para la Navidad. Callum Drift -Dwayne Johnson-, el poderoso jefe de seguridad, inicia un operativo gigante para dar con los captores.
Pero la historia no parte así. Se remonta 30 años antes en uno de los mejores inicios para una película navideña: la anti Navidad. En ese momento conocemos a Jack O'Malley -Chris Evans-, un niño que no tiene ningún problema en plantar cara y decir todo lo que piensa y sin filtro. Un infante contra la Navidad y contra Santa. ¡Qué contradicción! Pero en el presente, Jack no ha variado mucho su forma de ser. Por el contrario, ha acrecentado sus características, y podríamos decir que es todo un antisistema, un tipo que, oportunidad que ve, la usa para provocar o causar algún daño o algún problema. No en vano es un afamado hacker y, además, un reconocido cazarrecompensas.
Entonces, ¿cómo se juntan Callum con Jack? La necesidad tiene cara de hereje, se ha dicho por años, por lo que ante circunstancias acuciantes, todo vale. La misión de recuperar al señor Claus bien vale la pena. La Navidad no está en peligro pero sí la repartición de los regalos y todos los niños que ansiosamente los esperan. ¿Lograrán su objetivo, contra harto más que viento y marea?
Luego de una premisa y un comienzo prometedor, esta película dirigida por Jake Kasdan, y basada en una historia original de Hiram Garcia, va perdiendo fuelle con el paso de los minutos, desconfigurándose poco a poco. ¿Qué significa esto? El inicio elocuente y hasta la secuencia del rapto, la cinta funciona muy bien, pero, desde ese momento, las lagunas se van haciendo cada vez más grandes. La acción va decayendo, al tiempo que los momentos pausados y de diálogo no logran compensar un ritmo en declive que no logra ser sorteado ni siquiera por el reconocido carisma de sus protagonistas.
Y en esto quisiera detenerme un poco. Ambos, Dwayne Johnson y Chris Evans, no son unos aparecidos. No. Saben de qué se trata esto y muchas veces han debido soportar sobre sus hombros el peso de mantener películas enteras. Incluso, ya han trabajado juntos con éxito. Pero algo sucede en esta entrega. Es extraño, pero no hay mucha química entre ellos cuando están juntos en pantalla. Evans, solo, se las arregla para hacer un rol distinto a sus últimos papeles y realizarlo en forma convincente. Por otra parte, Johnson apaga un poco su habitual carisma para ser un frío jefe y despertar solo a goteras cuando las situaciones lo ameritan. Sin embargo, cuando los dos se reúnen, parecen imanes que no se juntan, como que se anulan en vez de aprovechar el potencial de una dupla que podría fácilmente encenderlo todo. Extraño. Como para darle más de alguna vuelta.
“Red One” no pasa de ser una película más que tiene la Navidad como excusa. Interesante en su concepto, pero con muy poco desarrollo. Y el problema, tal vez, son las expectativas que genera, porque lo que promete no lo alcanza a cumplir. ¿Entretiene? Sí, pero a medias. Se hace larga, sobre todo en su parte central, y su conclusión es tan evidente que ni siquiera guarda una sorpresa bajo la manga. Ni siquiera la mezcla de géneros ayuda mucho, porque lo fantástico se combina con temas familiares, y las demás tramas de la historia pasan a pérdida cuando no se mantiene un foco y un punto de llegada que resulte más preciso.
Bueno, no pidamos tanto. Tenemos una película para pasar el rato y luego olvidarla inmediatamente. Y aquello no es malo, es lo que hay, y nada más.
Ficha técnica
Título original: Red One
Año: 2024
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Seven Bucks Productions, Chris Morgan Productions, Detective Agency, The, Amazon MGM Studios
Género: Fantástico. Acción. Aventuras. Comedia | Navidad
Guion: Chris Morgan. Historia: Hiram Garcia
Música: Henry Jackman
Fotografía: Daniel Mindel
Reparto: Dwayne Johnson, Chris Evans, Lucy Liu, Kiernan Shipka, Bonnie Hunt, Nick Kroll, Kristofer Hivju, Wesley Kimmel, J. K. Simmons
Dirección: Jake Kasdan
Pero la historia no parte así. Se remonta 30 años antes en uno de los mejores inicios para una película navideña: la anti Navidad. En ese momento conocemos a Jack O'Malley -Chris Evans-, un niño que no tiene ningún problema en plantar cara y decir todo lo que piensa y sin filtro. Un infante contra la Navidad y contra Santa. ¡Qué contradicción! Pero en el presente, Jack no ha variado mucho su forma de ser. Por el contrario, ha acrecentado sus características, y podríamos decir que es todo un antisistema, un tipo que, oportunidad que ve, la usa para provocar o causar algún daño o algún problema. No en vano es un afamado hacker y, además, un reconocido cazarrecompensas.
Entonces, ¿cómo se juntan Callum con Jack? La necesidad tiene cara de hereje, se ha dicho por años, por lo que ante circunstancias acuciantes, todo vale. La misión de recuperar al señor Claus bien vale la pena. La Navidad no está en peligro pero sí la repartición de los regalos y todos los niños que ansiosamente los esperan. ¿Lograrán su objetivo, contra harto más que viento y marea?
Luego de una premisa y un comienzo prometedor, esta película dirigida por Jake Kasdan, y basada en una historia original de Hiram Garcia, va perdiendo fuelle con el paso de los minutos, desconfigurándose poco a poco. ¿Qué significa esto? El inicio elocuente y hasta la secuencia del rapto, la cinta funciona muy bien, pero, desde ese momento, las lagunas se van haciendo cada vez más grandes. La acción va decayendo, al tiempo que los momentos pausados y de diálogo no logran compensar un ritmo en declive que no logra ser sorteado ni siquiera por el reconocido carisma de sus protagonistas.
Y en esto quisiera detenerme un poco. Ambos, Dwayne Johnson y Chris Evans, no son unos aparecidos. No. Saben de qué se trata esto y muchas veces han debido soportar sobre sus hombros el peso de mantener películas enteras. Incluso, ya han trabajado juntos con éxito. Pero algo sucede en esta entrega. Es extraño, pero no hay mucha química entre ellos cuando están juntos en pantalla. Evans, solo, se las arregla para hacer un rol distinto a sus últimos papeles y realizarlo en forma convincente. Por otra parte, Johnson apaga un poco su habitual carisma para ser un frío jefe y despertar solo a goteras cuando las situaciones lo ameritan. Sin embargo, cuando los dos se reúnen, parecen imanes que no se juntan, como que se anulan en vez de aprovechar el potencial de una dupla que podría fácilmente encenderlo todo. Extraño. Como para darle más de alguna vuelta.
“Red One” no pasa de ser una película más que tiene la Navidad como excusa. Interesante en su concepto, pero con muy poco desarrollo. Y el problema, tal vez, son las expectativas que genera, porque lo que promete no lo alcanza a cumplir. ¿Entretiene? Sí, pero a medias. Se hace larga, sobre todo en su parte central, y su conclusión es tan evidente que ni siquiera guarda una sorpresa bajo la manga. Ni siquiera la mezcla de géneros ayuda mucho, porque lo fantástico se combina con temas familiares, y las demás tramas de la historia pasan a pérdida cuando no se mantiene un foco y un punto de llegada que resulte más preciso.
Bueno, no pidamos tanto. Tenemos una película para pasar el rato y luego olvidarla inmediatamente. Y aquello no es malo, es lo que hay, y nada más.
Ficha técnica
Título original: Red One
Año: 2024
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Seven Bucks Productions, Chris Morgan Productions, Detective Agency, The, Amazon MGM Studios
Género: Fantástico. Acción. Aventuras. Comedia | Navidad
Guion: Chris Morgan. Historia: Hiram Garcia
Música: Henry Jackman
Fotografía: Daniel Mindel
Reparto: Dwayne Johnson, Chris Evans, Lucy Liu, Kiernan Shipka, Bonnie Hunt, Nick Kroll, Kristofer Hivju, Wesley Kimmel, J. K. Simmons
Dirección: Jake Kasdan
sábado, 9 de noviembre de 2024
La Matriarca
Nueva Zelanda, plena década de los 90. Sam -George Ferrier-, estudia en un internado y su padre lo busca para llevarlo a casa por un fin de semana. Como buen adolescente, Sam no quiere nada y apenas accede a viajar con él. Motivos hay muchos, pero se agrega uno muy poderoso para no querer ir. Su abuela paterna estará de visita pues necesita recuperarse de una intervención a sus piernas.
Así comienza “Juniper”, una película que lentamente va mostrando sus cartas y que captura nuestra atención desde el primero momento. Hay muchas cosas que no sabemos pero que vamos conociendo cuadro a cuadro. Hay un duelo, una pérdida que tiene a Sam en extremo deprimido.
Para pesar del joven, la abuela llega a ocupar la pieza de su madre, y, aunque trata de evadirla, el temido encuentro con ella ocurre más temprano que tarde. Y no es afortunado ni grato. Por el contrario, se trata de un enfrentamiento declarado, una confrontación que no se guarda nada, ni en la forma, ni en el fondo.
El guionista y director Matthew J. Saville, muestra su talento desde la entrada. Con pocos elementos, es capaz de delinear perfectamente los perfiles de cada uno de sus personajes. Basta un encuadre, un diálogo corto y preciso, o bien un pequeño gesto, para comprender perfectamente el papel que tiene cada uno, incluso con sus rasgos característicos potenciados sin la necesidad de entregar mayores explicaciones.
Después del primer round abuela-nieto, el segundo llega muy pronto. El padre de Sam debe viajar a Inglaterra y su madre no puede quedarse sola al cuidado de su enfermera personal. Es imprescindible que el joven participe en el cuidado y pueda auxiliar a la anciana cuando la asistente no pueda estar presente. La necesidad es clara pero Sam no quiere asumirla. Es totalmente obligado a cumplir la instrucción de su padre.
A esta altura ya conocemos un poco más. Ruth -Charlotte Rampling-, requiere mucha atención, ya que no puede valerse por sí misma ni siquiera para ir al baño. Sin asistencia, no puede hacer nada. La situación no solo es ingrata, sino que se hace insoportable pues el carácter de la señora, además, es del terror. Autoritario es poco decir. En verdad es una persona complicada con letras mayúsculas, pero lo que no sabemos es por qué es así. Un encuentro con un sacerdote anglicano entrega un par de luces al respecto, cuando ella se niega a recibir ayuda espiritual. En sus propias palabras, ella “ya está en el infierno”.
Desde el momento en que el joven nieto y la anciana abuela se quedan solos, la brutalidad y los maltratos, por parte de Ruth, aumentan. Sam se desespera, no ve ninguna salida, su vida se torna todavía más frágil; debe tomar una decisión.
El director sabe llevarnos de la mano a través de una historia que va creciendo en intensidad en la medida que conocemos más detalles que no es bueno adelantar. Sí podemos decir que se trata de una película sobre relaciones madre - hijo, padre - hijo, y abuela - nieto, tres generaciones marcadas por eventos que han dejado cicatrices en cada uno de ellos.
Estamos también en presencia de un cuidadoso estudio de personalidades que ocultan o niegan emociones y sentimientos en presencia de sus seres más queridos. los conflictos son subterráneos y persistentes, revelándose en las capas profundas de la narrativa que se vuelve más interesante con cada minuto que transcurre.
La lista de problemas no resueltos es grande. La ausencia y la posibilidad de otra pérdida gatilla aún más temores. La soledad emerge como la principal amenaza. Ante la dificultad para sentir, el antídoto parece ser no quedarse solo, la necesidad de estar acompañado.
Soberbia actuación de Charlotte Rampling encarnando a Ruth, muy bien secundada por George Ferrier quien da vida a su nieto Sam. La tensa relación entre ambos y los paulatinos cambios de comportamiento, se sienten naturales. En ningún momento se nota algo que haga forzadas sus caracterizaciones. Al contrario, la frescura de las actuaciones permite pensar que, incluso, algunas escenas pudieron hasta ser improvisadas.
Cocinada a fuego lento, Juniper (traducida como La Matriarca, título en español que no le hace justicia), es una película reflexiva que contiene un importante mensaje en el interior. Hablamos de la necesidad de la reconciliación para aceptar y sanar heridas, un proceso vital para enfrentar la pérdida de los seres queridos, y preparar el corazón para poder seguir adelante. Cuando eso no está, la vida resulta imposible y no hay forma de ver alguna luz. La posibilidad de transformarnos internamente pareciera ser la respuesta, la que generalmente proviene desde donde menos lo esperamos.
Ficha técnica
Título original: Juniper
Año: 2021
Duración: 94 minutos
País: Nueva Zelanda
Compañías: Distribuidora: Transmission Films
Género: Drama | Vejez / Madurez. Alcoholismo
Guion: Matthew J. Saville
Música: Marlon Williams, Mark Perkins
Fotografía: Martyn Williams
Reparto: Charlotte Rampling, George Ferrier, Marton Csokas, Edith Poor
Dirección: Matthew J. Saville
Así comienza “Juniper”, una película que lentamente va mostrando sus cartas y que captura nuestra atención desde el primero momento. Hay muchas cosas que no sabemos pero que vamos conociendo cuadro a cuadro. Hay un duelo, una pérdida que tiene a Sam en extremo deprimido.
Para pesar del joven, la abuela llega a ocupar la pieza de su madre, y, aunque trata de evadirla, el temido encuentro con ella ocurre más temprano que tarde. Y no es afortunado ni grato. Por el contrario, se trata de un enfrentamiento declarado, una confrontación que no se guarda nada, ni en la forma, ni en el fondo.
El guionista y director Matthew J. Saville, muestra su talento desde la entrada. Con pocos elementos, es capaz de delinear perfectamente los perfiles de cada uno de sus personajes. Basta un encuadre, un diálogo corto y preciso, o bien un pequeño gesto, para comprender perfectamente el papel que tiene cada uno, incluso con sus rasgos característicos potenciados sin la necesidad de entregar mayores explicaciones.
Después del primer round abuela-nieto, el segundo llega muy pronto. El padre de Sam debe viajar a Inglaterra y su madre no puede quedarse sola al cuidado de su enfermera personal. Es imprescindible que el joven participe en el cuidado y pueda auxiliar a la anciana cuando la asistente no pueda estar presente. La necesidad es clara pero Sam no quiere asumirla. Es totalmente obligado a cumplir la instrucción de su padre.
A esta altura ya conocemos un poco más. Ruth -Charlotte Rampling-, requiere mucha atención, ya que no puede valerse por sí misma ni siquiera para ir al baño. Sin asistencia, no puede hacer nada. La situación no solo es ingrata, sino que se hace insoportable pues el carácter de la señora, además, es del terror. Autoritario es poco decir. En verdad es una persona complicada con letras mayúsculas, pero lo que no sabemos es por qué es así. Un encuentro con un sacerdote anglicano entrega un par de luces al respecto, cuando ella se niega a recibir ayuda espiritual. En sus propias palabras, ella “ya está en el infierno”.
Desde el momento en que el joven nieto y la anciana abuela se quedan solos, la brutalidad y los maltratos, por parte de Ruth, aumentan. Sam se desespera, no ve ninguna salida, su vida se torna todavía más frágil; debe tomar una decisión.
El director sabe llevarnos de la mano a través de una historia que va creciendo en intensidad en la medida que conocemos más detalles que no es bueno adelantar. Sí podemos decir que se trata de una película sobre relaciones madre - hijo, padre - hijo, y abuela - nieto, tres generaciones marcadas por eventos que han dejado cicatrices en cada uno de ellos.
Estamos también en presencia de un cuidadoso estudio de personalidades que ocultan o niegan emociones y sentimientos en presencia de sus seres más queridos. los conflictos son subterráneos y persistentes, revelándose en las capas profundas de la narrativa que se vuelve más interesante con cada minuto que transcurre.
La lista de problemas no resueltos es grande. La ausencia y la posibilidad de otra pérdida gatilla aún más temores. La soledad emerge como la principal amenaza. Ante la dificultad para sentir, el antídoto parece ser no quedarse solo, la necesidad de estar acompañado.
Soberbia actuación de Charlotte Rampling encarnando a Ruth, muy bien secundada por George Ferrier quien da vida a su nieto Sam. La tensa relación entre ambos y los paulatinos cambios de comportamiento, se sienten naturales. En ningún momento se nota algo que haga forzadas sus caracterizaciones. Al contrario, la frescura de las actuaciones permite pensar que, incluso, algunas escenas pudieron hasta ser improvisadas.
Cocinada a fuego lento, Juniper (traducida como La Matriarca, título en español que no le hace justicia), es una película reflexiva que contiene un importante mensaje en el interior. Hablamos de la necesidad de la reconciliación para aceptar y sanar heridas, un proceso vital para enfrentar la pérdida de los seres queridos, y preparar el corazón para poder seguir adelante. Cuando eso no está, la vida resulta imposible y no hay forma de ver alguna luz. La posibilidad de transformarnos internamente pareciera ser la respuesta, la que generalmente proviene desde donde menos lo esperamos.
Ficha técnica
Título original: Juniper
Año: 2021
Duración: 94 minutos
País: Nueva Zelanda
Compañías: Distribuidora: Transmission Films
Género: Drama | Vejez / Madurez. Alcoholismo
Guion: Matthew J. Saville
Música: Marlon Williams, Mark Perkins
Fotografía: Martyn Williams
Reparto: Charlotte Rampling, George Ferrier, Marton Csokas, Edith Poor
Dirección: Matthew J. Saville
jueves, 7 de noviembre de 2024
Oasis
Sinopsis: Una crisis social sin precedentes estalla en Chile. Una parte de la sociedad se organiza contra un sistema desigual redactando una nueva constitución, mientras que otra parte boicotea silenciosamente el proceso. Oasis es una película colectiva que sigue el proceso constituyente más importante de la historia de Chile, observando las cicatrices entre sociedad y naturaleza.
Con registros capturados mediante cámara fija, este trabajo dirigido por Tamara Uribe y Felipe Morgado, y realizado por el Colectivo MAFI (Mapa Fílmico de un país), se encarga, en palabras de sus propios autores, de “desvelar lo que no se vio del proceso constituyente más importante en la historia de Chile”.
Como primera consideración, cuesta identificar aquello que se anuncia como novedad, pues gran parte de las imágenes corresponden a mucho de lo que, durante todo ese tiempo, también estuvo presente en los principales medios de comunicación. Ahora se ofrece desde otros ángulos u otras perspectivas y desde luego contiene aportes, secuencias inéditas junto con ciertos testimonios que resultan sugerentes para completar el puzzle. No obstante, el nuevo material no resulta ser tan abundante como para que se transforme en el principal eje del relato.
Por otra parte, un documental de esta naturaleza debe analizarse desde su postura editorial para comprender cuál es su objetivo. Acá, la premisa es absolutamente clara, sin ambigüedades. Señala que “parte de la sociedad se organiza contra un sistema desigual redactando una nueva constitución, mientras que otra parte boicotea silenciosamente el proceso”. Es tanta la transparencia que se visualiza en este trabajo que lo que se observa en sus 85 minutos es justamente una ratificación de lo escrito, al presentar un grupo que quiere avanzar y otro que no quiere dejar que se avance. ¿Es tan así?
Desde luego, cuando la posición política y editorial es explicita, lo primero que se pide es que exista coherencia, y este trabajo la tiene de principio a fin, pero si buscamos una mayor objetividad en la narración, probablemente no la tengamos, pues se trata de un testimonio de lo sucedido expresado desde una óptica particular. Ahora, bien, podemos estar más o menos de acuerdo con las decisiones de sus realizadores, pero es indiscutible que el valor intrínseco de los caminos elegidos es que son fieles a su planteamiento inicial.
Desde el punto de vista audiovisual, resulta interesante la forma de capturar las imágenes, partiendo por los contextos que estas ofrecen. Al tener un gran número de personas registrando videos, el material al que se puede acceder posteriormente es enorme. Surge allí la necesidad de darle forma al relato, según expresa la cineasta Tamara Uribe: “el desafío es encontrar las imágenes donde se narra alguna fractura, contraste o momento irrepetible”, lo que complementa Felipe Morgado, co-director del proyecto, quien señala que “hay que sumarle que no era solo un equipo de grabación, sino que 17 realizadores desplazados a lo largo de Chile filmando de manera colectiva. Estamos hablando de horas y horas de material, y había que verlo todo, y en algunos casos, más de una vez”.
“Oasis”, título que hace referencia a una frase del ex Presidente Piñera refiriéndose a Chile, pocos días antes del denominado estallido social, es una película que se siente incompleta. Desafortunadamente no logra traducir en lo concreto toda la diversidad que anuncia contener. Tampoco logra capturar la atención con puntos nuevos, o con un conflicto creciente que nazca desde el mismo material que se presenta. Si bien es cierto que no se detiene en hechos particulares, y logra recorrer con agilidad los meses y los años, cuesta entender finalmente, cuál es el norte de este estudio.
Interesante mas no imprescindible. Otro testimonio gráfico de sucesos trascendentes en la historia de Chile, bajo una mirada más complaciente que crítica, más estética que argumental, más de piel que desde sus entrañas.
Ficha técnica
Año: 2024
País: Chile
Duración: 85 minutos
Casa productora: Fundación MAFI
Producción: Alba Gaviraghi y Diego Pino Anguita
Sonido: Juan Pablo Garreton y David Pacheco
Dirección de fotografía: Adolfo Mesías
Montaje: Tamara Uribe, Felipe Morgado, Andrea Chignoli y Christopher Murray.
Realizadores: Adolfo Mesías, Alba Gaviraghi, Andy Rodríguez, Aníbal Jofré, Antonio Luco, Catalina Alarcón, Christopher Murray, Daniela Camino, David Belmar, Felipe Morgado, Flavia Contreras, Francina Carbonell, Isabel Baeza, Israel Pimentel, Josefina Buschmann, Josie Muñoz, Tamara Uribe, Thomas Woodroffe, y Valeria Hoffman.
Dirección: Tamara Uribe y Felipe Morgado
Con registros capturados mediante cámara fija, este trabajo dirigido por Tamara Uribe y Felipe Morgado, y realizado por el Colectivo MAFI (Mapa Fílmico de un país), se encarga, en palabras de sus propios autores, de “desvelar lo que no se vio del proceso constituyente más importante en la historia de Chile”.
Como primera consideración, cuesta identificar aquello que se anuncia como novedad, pues gran parte de las imágenes corresponden a mucho de lo que, durante todo ese tiempo, también estuvo presente en los principales medios de comunicación. Ahora se ofrece desde otros ángulos u otras perspectivas y desde luego contiene aportes, secuencias inéditas junto con ciertos testimonios que resultan sugerentes para completar el puzzle. No obstante, el nuevo material no resulta ser tan abundante como para que se transforme en el principal eje del relato.
Por otra parte, un documental de esta naturaleza debe analizarse desde su postura editorial para comprender cuál es su objetivo. Acá, la premisa es absolutamente clara, sin ambigüedades. Señala que “parte de la sociedad se organiza contra un sistema desigual redactando una nueva constitución, mientras que otra parte boicotea silenciosamente el proceso”. Es tanta la transparencia que se visualiza en este trabajo que lo que se observa en sus 85 minutos es justamente una ratificación de lo escrito, al presentar un grupo que quiere avanzar y otro que no quiere dejar que se avance. ¿Es tan así?
Desde luego, cuando la posición política y editorial es explicita, lo primero que se pide es que exista coherencia, y este trabajo la tiene de principio a fin, pero si buscamos una mayor objetividad en la narración, probablemente no la tengamos, pues se trata de un testimonio de lo sucedido expresado desde una óptica particular. Ahora, bien, podemos estar más o menos de acuerdo con las decisiones de sus realizadores, pero es indiscutible que el valor intrínseco de los caminos elegidos es que son fieles a su planteamiento inicial.
Desde el punto de vista audiovisual, resulta interesante la forma de capturar las imágenes, partiendo por los contextos que estas ofrecen. Al tener un gran número de personas registrando videos, el material al que se puede acceder posteriormente es enorme. Surge allí la necesidad de darle forma al relato, según expresa la cineasta Tamara Uribe: “el desafío es encontrar las imágenes donde se narra alguna fractura, contraste o momento irrepetible”, lo que complementa Felipe Morgado, co-director del proyecto, quien señala que “hay que sumarle que no era solo un equipo de grabación, sino que 17 realizadores desplazados a lo largo de Chile filmando de manera colectiva. Estamos hablando de horas y horas de material, y había que verlo todo, y en algunos casos, más de una vez”.
“Oasis”, título que hace referencia a una frase del ex Presidente Piñera refiriéndose a Chile, pocos días antes del denominado estallido social, es una película que se siente incompleta. Desafortunadamente no logra traducir en lo concreto toda la diversidad que anuncia contener. Tampoco logra capturar la atención con puntos nuevos, o con un conflicto creciente que nazca desde el mismo material que se presenta. Si bien es cierto que no se detiene en hechos particulares, y logra recorrer con agilidad los meses y los años, cuesta entender finalmente, cuál es el norte de este estudio.
Interesante mas no imprescindible. Otro testimonio gráfico de sucesos trascendentes en la historia de Chile, bajo una mirada más complaciente que crítica, más estética que argumental, más de piel que desde sus entrañas.
Ficha técnica
Año: 2024
País: Chile
Duración: 85 minutos
Casa productora: Fundación MAFI
Producción: Alba Gaviraghi y Diego Pino Anguita
Sonido: Juan Pablo Garreton y David Pacheco
Dirección de fotografía: Adolfo Mesías
Montaje: Tamara Uribe, Felipe Morgado, Andrea Chignoli y Christopher Murray.
Realizadores: Adolfo Mesías, Alba Gaviraghi, Andy Rodríguez, Aníbal Jofré, Antonio Luco, Catalina Alarcón, Christopher Murray, Daniela Camino, David Belmar, Felipe Morgado, Flavia Contreras, Francina Carbonell, Isabel Baeza, Israel Pimentel, Josefina Buschmann, Josie Muñoz, Tamara Uribe, Thomas Woodroffe, y Valeria Hoffman.
Dirección: Tamara Uribe y Felipe Morgado
miércoles, 6 de noviembre de 2024
La Contadora de Películas
Sinopsis: Años 60, desierto de Atacama, Chile. María Magnolia es una mujer que, a pesar de vivir en condiciones difíciles, trata de transmitir a su hija, María Margarita, su pasión por el arte. María Margarita se convertirá en la contadora de historias del pueblo, donde la mayoría de sus habitantes no pueden permitirse una entrada de cine.
Bella propuesta fílmica de la directora Lone Scherfig. Destacan sus paisajes y entornos realistas, configurando una lograda recreación de época. Abundan los detalles finos y delicados. La estética se convierte en el aspecto más relevante de una producción cuyo tratamiento del paso del tiempo llama la atención. En teoría, es poco el lapso, pero en la práctica pareciera ser mucho más.
La historia es emotiva, ya que resulta imposible sustraerse al homenaje que rinde al cine. Basada en la novela homónima de Hernán Rivera Letelier, publicada en 2009, esta adaptación a la pantalla grande captura la esencia del trabajo del escritor nortino. El aporte visual lo entrega la ternura con la que se trata la trama, especialmente las relaciones dentro de la familia protagonista, provocando sensaciones y evocaciones que calan profundamente en la audiencia.
Desde luego, lo que ocurre en este pequeño campamento minero es previsible. El trabajo es duro para los hombres que llevan el sustento a sus hogares, y además está lleno de riesgos debido a las precarias condiciones laborales. En casa, básicamente se les espera y se les concede descanso de cualquier otra tarea, aguardando pacientemente el día de esparcimiento familiar: el domingo, día marcado por la gran entretención que ofrece la comunidad: ver una película en el magnífico cine del pueblo.
Para una familia numerosa, este lujo dominical no tiene financiamiento asegurado. Es caro el que todos puedan asistir cada semana. La economía doméstica flaquea, pero ante la adversidad surge una opción: un concurso para ver quién de ellos puede ver una película y luego transmitirla de la mejor manera. María Margarita gana por lejos, porque su don incluye una expresividad que evidencia un talento nato para no solo retratar lo observado, sino también dotar al relato de gran sensibilidad gracias a su natural histrionismo, configurando una interpretación digna de las mejores producciones.
La historia es preciosa. Esta “contadora” se convierte en el alma viva de un pueblo que poco a poco es devorado por fantasmas. Aunque tiene muchos aspectos positivos, el desarrollo argumental del filme resulta escaso, lo que lo vuelve un tanto plano en términos narrativos. Tal vez el exceso de lo contemplativo le juega un poco en contra, ya que si bien el centro es María Margarita, lo que pasa a su alrededor pierde tensión paulatinamente.
En general, los personajes carecen de arcos pronunciados, lo que resta profundidad al metraje. Ciertas lagunas de contenido, producto de la adaptación del texto escrito y la necesidad de priorizar ciertos elementos, interrumpen la unidad narrativa por momentos, acrecentado por algunas inconsistencias en los detalles temporales de los años en que transcurre la historia. Por ejemplo, aparecen muy cercanos la elección de Salvador Allende como presidente de Chile en 1970 y el Golpe de Estado de 1973 que da paso a la dictadura militar.
“La Contadora de Películas” deja una sensación grata que va aumentando en la medida en que nos alejamos de su visualización. Al olvidar algunos detalles, podemos centrarnos en lo fundamental de un relato que retrata no solo uno, sino varios posibles momentos de la historia del norte de nuestro país. En muy poco tiempo y con una gran dosis de emotividad, nos sumergimos en temas importantes como el trabajo, la familia y la política, todo dentro de un pequeño mundo que también es extrapolable a comunidades de mayor tamaño.
Vívido retrato social, sensible y delicado, desarrollado con cuidada estética y esmero en cada uno de sus detalles. ¡Recomendada!
Bella propuesta fílmica de la directora Lone Scherfig. Destacan sus paisajes y entornos realistas, configurando una lograda recreación de época. Abundan los detalles finos y delicados. La estética se convierte en el aspecto más relevante de una producción cuyo tratamiento del paso del tiempo llama la atención. En teoría, es poco el lapso, pero en la práctica pareciera ser mucho más.
La historia es emotiva, ya que resulta imposible sustraerse al homenaje que rinde al cine. Basada en la novela homónima de Hernán Rivera Letelier, publicada en 2009, esta adaptación a la pantalla grande captura la esencia del trabajo del escritor nortino. El aporte visual lo entrega la ternura con la que se trata la trama, especialmente las relaciones dentro de la familia protagonista, provocando sensaciones y evocaciones que calan profundamente en la audiencia.
Desde luego, lo que ocurre en este pequeño campamento minero es previsible. El trabajo es duro para los hombres que llevan el sustento a sus hogares, y además está lleno de riesgos debido a las precarias condiciones laborales. En casa, básicamente se les espera y se les concede descanso de cualquier otra tarea, aguardando pacientemente el día de esparcimiento familiar: el domingo, día marcado por la gran entretención que ofrece la comunidad: ver una película en el magnífico cine del pueblo.
Para una familia numerosa, este lujo dominical no tiene financiamiento asegurado. Es caro el que todos puedan asistir cada semana. La economía doméstica flaquea, pero ante la adversidad surge una opción: un concurso para ver quién de ellos puede ver una película y luego transmitirla de la mejor manera. María Margarita gana por lejos, porque su don incluye una expresividad que evidencia un talento nato para no solo retratar lo observado, sino también dotar al relato de gran sensibilidad gracias a su natural histrionismo, configurando una interpretación digna de las mejores producciones.
La historia es preciosa. Esta “contadora” se convierte en el alma viva de un pueblo que poco a poco es devorado por fantasmas. Aunque tiene muchos aspectos positivos, el desarrollo argumental del filme resulta escaso, lo que lo vuelve un tanto plano en términos narrativos. Tal vez el exceso de lo contemplativo le juega un poco en contra, ya que si bien el centro es María Margarita, lo que pasa a su alrededor pierde tensión paulatinamente.
En general, los personajes carecen de arcos pronunciados, lo que resta profundidad al metraje. Ciertas lagunas de contenido, producto de la adaptación del texto escrito y la necesidad de priorizar ciertos elementos, interrumpen la unidad narrativa por momentos, acrecentado por algunas inconsistencias en los detalles temporales de los años en que transcurre la historia. Por ejemplo, aparecen muy cercanos la elección de Salvador Allende como presidente de Chile en 1970 y el Golpe de Estado de 1973 que da paso a la dictadura militar.
“La Contadora de Películas” deja una sensación grata que va aumentando en la medida en que nos alejamos de su visualización. Al olvidar algunos detalles, podemos centrarnos en lo fundamental de un relato que retrata no solo uno, sino varios posibles momentos de la historia del norte de nuestro país. En muy poco tiempo y con una gran dosis de emotividad, nos sumergimos en temas importantes como el trabajo, la familia y la política, todo dentro de un pequeño mundo que también es extrapolable a comunidades de mayor tamaño.
Vívido retrato social, sensible y delicado, desarrollado con cuidada estética y esmero en cada uno de sus detalles. ¡Recomendada!
Ficha técnica
Título original: La contadora de películas
Año: 2023
Duración: 111 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-España-Francia; A Contracorriente Films, Selenium Films, Altiro Films
Género: Drama | Años 60. Familia
Guion: Walter Salles, Rafa Russo, Isabel Coixet. Novela: Hernán Rivera Letelier
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Daniel Aranyó
Reparto: Bérénice Bejo, Antonio de la Torre, Daniel Brühl, Sara Becker, Alondra Valenzuela.
Dirección: Lone Scherfig
Dirección: Lone Scherfig
martes, 5 de noviembre de 2024
La Caída del Vuelo 811
Sinopsis: El 24 de agosto de 1981, Larisa y Vladimir, recién casados, tomaron el vuelo Komsomolsk-on-Amur - Blagoveshchensk. 30 minutos antes del aterrizaje, la aeronave civil AN-24 colisionó con otra aeronave y se partió en pedazos a una altura de más de 5 kilómetros sobre el suelo. Se suponía que nadie sobreviviría... pero sucedió un milagro. Larisa Savitskaya se despertó en medio de los restos del avión en la impenetrable taiga siberiana. Desde ese momento, ella misma debe concretar su propio milagro, algo que solo puede llevar a cabo una persona de mente fuerte y sólidas convicciones.
Basada en hechos reales, esta película rusa estrenada el año 2022 construye un llamativo relato. El accidente aéreo, impactante tanto por su secuencia como por sus posteriores consecuencias, es el punto de partida de una historia cuya protagonista demuestra una fortaleza pocas veces vista. Sobrevivir a la destrucción de un avión en pleno vuelo ya es algo absolutamente inusual. Ella es la única sobreviviente, y su sorpresa es enorme. Pero una cosa es salvarse del impacto y otra, muy distinta, es lo que desde ese momento comienza. La taiga, una zona espesa de bosque boreal compuesta por pinos, abetos y arces, no solo tiene dificultades de acceso, sino que también esconde peligros inherentes al lugar. La habitan variados animales salvajes que no están acostumbrados a convivir con humanos en esa vasta región.
Larisa -Nadezhda Kaleganova-, magullada y herida, solo tiene dos opciones. Puede quedarse en el lugar del accidente esperando un improbable rescate, o se pone de pie, en marcha, para buscar un claro desde donde enviar una señal y tener mejores posibilidades de ser avistada por patrullas de rescate. Optar por la segunda no es sencillo. Es ir directo hacia el peligro, pero tal vez la única forma de conseguir al menos una gota de esperanza.
Luego de un inicio veloz que concluye con la recreación vívida del choque a 5400 metros de altura, la película retrocede el tiempo en un año. Se remonta a los recuerdos de la joven pareja, sus aventuras y complicidades. La narración no lineal aporta novedad, pero el ritmo decae y la cinta tiende a transitar hacia una zona gris, plana e incierta. El contexto es necesario, claro está, pero nuestra atención se concentra, casi en exclusiva, en la mujer sobreviviente. Larisa está físicamente sola pero la observamos espiritualmente acompañada por su joven marido Vladimir -Maksim Ivanov-. Y aquí sí vale la historia pasada, porque de aquellos recuerdos surgen herramientas clave: algunas pistas de autocuidado, y una brújula artesanal. En ese instante se mezcla la realidad con la ficción, los hechos actuales con la ensoñación, en una permanente búsqueda cuyo principal eje es mantenerse con vida.
“Odna”, su título original y que se traduce como “Sola”, es una tragedia que tiene un final feliz. Y no es spoiler porque sabemos de antemano que es rescatada. Pero ojo, es una odisea particular y su felicidad, finalmente, es solo hasta cierto punto, porque aunque impresione la fuerza anímica de la protagonista, tampoco se oculta su desesperanza y tristeza extrema. Tal vez, y gracias a ello, es que podemos descubrir un punto importante para destacar, porque a la resiliencia, adaptabilidad, coraje y deseo de superación personal, la cinta ofrece el amor como principal fundamento para mantener viva la esperanza.
Película extrema que se hace aún más interesante con las imágenes finales que muestran a la propia protagonista junto con fotografías y recuerdos de la época. La emoción contenida se desborda rápidamente. Se cierra un relato que no se cuenta dos veces. Los milagros existen, y este es uno de ellos, y con letras mayúsculas.
Ficha técnica
Título original: Odna
Año: 2022
Duración: 108 minutos
País: Rusia
Compañías: SSB Films
Género: Drama. Thriller | Años 80
Guion: Nazarov Andrey, Anton Belov, Leonid Derbenyov, Yuriy Parkaev, Dmitriy Suvorov, Vasiliy Vakulenko, Alla Zokhina
Música original: Vadim Karpenko
Fotografía: Mikhail Kelim
Reparto: Nadezhda Kaleganova, Maksim Ivanov, Viktor Dobronravov, Yan Tsapnik, Anna Dubrovskaya, Vladimir Vinogradov, Mariya Sokova, Vladislav Vetrov
Dirección: Dmitriy Suvorov
Basada en hechos reales, esta película rusa estrenada el año 2022 construye un llamativo relato. El accidente aéreo, impactante tanto por su secuencia como por sus posteriores consecuencias, es el punto de partida de una historia cuya protagonista demuestra una fortaleza pocas veces vista. Sobrevivir a la destrucción de un avión en pleno vuelo ya es algo absolutamente inusual. Ella es la única sobreviviente, y su sorpresa es enorme. Pero una cosa es salvarse del impacto y otra, muy distinta, es lo que desde ese momento comienza. La taiga, una zona espesa de bosque boreal compuesta por pinos, abetos y arces, no solo tiene dificultades de acceso, sino que también esconde peligros inherentes al lugar. La habitan variados animales salvajes que no están acostumbrados a convivir con humanos en esa vasta región.
Larisa -Nadezhda Kaleganova-, magullada y herida, solo tiene dos opciones. Puede quedarse en el lugar del accidente esperando un improbable rescate, o se pone de pie, en marcha, para buscar un claro desde donde enviar una señal y tener mejores posibilidades de ser avistada por patrullas de rescate. Optar por la segunda no es sencillo. Es ir directo hacia el peligro, pero tal vez la única forma de conseguir al menos una gota de esperanza.
Luego de un inicio veloz que concluye con la recreación vívida del choque a 5400 metros de altura, la película retrocede el tiempo en un año. Se remonta a los recuerdos de la joven pareja, sus aventuras y complicidades. La narración no lineal aporta novedad, pero el ritmo decae y la cinta tiende a transitar hacia una zona gris, plana e incierta. El contexto es necesario, claro está, pero nuestra atención se concentra, casi en exclusiva, en la mujer sobreviviente. Larisa está físicamente sola pero la observamos espiritualmente acompañada por su joven marido Vladimir -Maksim Ivanov-. Y aquí sí vale la historia pasada, porque de aquellos recuerdos surgen herramientas clave: algunas pistas de autocuidado, y una brújula artesanal. En ese instante se mezcla la realidad con la ficción, los hechos actuales con la ensoñación, en una permanente búsqueda cuyo principal eje es mantenerse con vida.
“Odna”, su título original y que se traduce como “Sola”, es una tragedia que tiene un final feliz. Y no es spoiler porque sabemos de antemano que es rescatada. Pero ojo, es una odisea particular y su felicidad, finalmente, es solo hasta cierto punto, porque aunque impresione la fuerza anímica de la protagonista, tampoco se oculta su desesperanza y tristeza extrema. Tal vez, y gracias a ello, es que podemos descubrir un punto importante para destacar, porque a la resiliencia, adaptabilidad, coraje y deseo de superación personal, la cinta ofrece el amor como principal fundamento para mantener viva la esperanza.
Película extrema que se hace aún más interesante con las imágenes finales que muestran a la propia protagonista junto con fotografías y recuerdos de la época. La emoción contenida se desborda rápidamente. Se cierra un relato que no se cuenta dos veces. Los milagros existen, y este es uno de ellos, y con letras mayúsculas.
Ficha técnica
Título original: Odna
Año: 2022
Duración: 108 minutos
País: Rusia
Compañías: SSB Films
Género: Drama. Thriller | Años 80
Guion: Nazarov Andrey, Anton Belov, Leonid Derbenyov, Yuriy Parkaev, Dmitriy Suvorov, Vasiliy Vakulenko, Alla Zokhina
Música original: Vadim Karpenko
Fotografía: Mikhail Kelim
Reparto: Nadezhda Kaleganova, Maksim Ivanov, Viktor Dobronravov, Yan Tsapnik, Anna Dubrovskaya, Vladimir Vinogradov, Mariya Sokova, Vladislav Vetrov
Dirección: Dmitriy Suvorov
lunes, 4 de noviembre de 2024
Anora
Una verdadera sorpresa. La premisa apenas esboza el fondo que impulsa esta nueva película del realizador Sean Baker. Bajo ropajes que van desde la comedia al desenfrenado humor negro, “Anora” esconde, al interior de sus múltiples capas, un drama crudo e íntimo que obliga a la reflexión al presentar, con ángulos diferentes, problemáticas tan humanas como actuales.
La historia nos muestra a Anora -Mikey Madison-, una joven bailarina stripper de Brooklyn, quien es arrastrada hacia una vida de fantasía con el hijo de un adinerado oligarca ruso. Todo comienza bajo cuerda, porque Ani vive en un sector de inmigrantes soviéticos y trabaja en el Club Nocturno del lugar. Por eso, cuando un cliente importante aparece, es natural que ella sea la encargada de atenderlo, más que mal entiende perfecto el idioma, y si no lo habla fluidamente, al menos se da a entender de forma correcta.
Lo que comienza como un juego o una diversión pasajera, adquiere otro ribete por la fascinación que Ani genera en el joven Ivan "Vanya" Zakharov, interpretado por Mark Eydelshteyn. Del encanto a la locura hay solo un paso, y esa línea es rápidamente traspasada cuando este niño mimado le propone que se transforme en su novia y pase con él una semana. Ani, siempre contenida, imprevistamente cede, y no solo por dinero. En ella también hay una fascinación, al menos material, por vivir una vida que había estado solo en el libro de sus sueños.
Las cosas se salen de control en el preciso momento en que ambos jóvenes cruzan todos los límites. Deciden casarse, impulsados por el deseo de Iván de obtener una “green card” para escapar de sus padres, y de Ani, quien ve la posibilidad de salir del lugar en el que ha vivido postergada por años. Sueños diferentes, motivaciones distintas, pero un eje común: un paso más hacia la propia identidad y la propia independencia.
Lo que viene a continuación, después de los primeros 45 minutos de metraje donde todo es color de rosa, es una secuencia de errores, equivocaciones, discriminaciones, y persecuciones dignas de la mejor película de la mafia rusa. Las caricaturas abundan, por cierto, sin embargo todas tienen sentido y cada personaje posee un umbral de desarrollo capaz de configurar en forma precisa su personalidad.
“Anora”, ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2024, es una película triste, amarga, dura y cruel por momentos, que no cede a la tentación de mejorar la situación de vida de sus protagonistas. Son muchos los sentimientos y emociones que están cubiertos por imágenes complicadas de digerir, una visualización que no escatima escenas sexuales y que, sin embargo, no se ven groseras, ni menos pornográficas.
El guion y la dirección de Sean Baker saca mucho partido de sus actores principales. Mikey Madison realmente hace un papel fantástico representando a esta joven cauta pero también ilusa, que de pronto descubre un mundo impensado. Su repertorio es muy completo y transita desde las luces de la pista de baile, con sus caños y bailes privados, hacia secuencias que muestran la paulatina transformación de su personaje. La química con Mark Eydelshteyn es adrenalina pura. Desde que se miran sacan chispas, y aquello va creciendo en la medida que los encuentros se repiten hasta llegar al punto de inflexión.
El elenco se completa con personajes secundarios que hacen un trabajo notable. Ninguno está de más ni es menos representado que otro. Cada cual en su justa medida, todos aportan para que el relato nunca decaiga en intensidad, a pesar de ser soportado casi en su totalidad por el trabajo maduro y fino de su protagonista.
La abrupta conclusión y la ausencia de sonido en los créditos finales de la película no son detalles dejados al azar. Se trata de un efecto importante, brutal, casi devastador, diría yo. Es la conclusión más dura al enfrentarse a la realidad, cuando nos quedamos en silencio y reflexionamos sobre lo que pudo ser y no fue, sobre tal o cual ilusión que se desvanece y nos aterriza, es decir, nos frena de golpe y porrazo.
“Anora” perdura en el recuerdo tanto como el nombre y el aura de Mikey Madison. La oscura soledad, disfrazada por las luces de neón y otros menesteres, es tanto el punto de partida como de llegada para una película profundamente humana que grita desde las entrañas por las nuevas oportunidades. No todo lo que brilla es oro, bien lo sabemos, pero no es difícil saltarse las luces naranjas y rojas cuando la vida pasa en blanco y negro delante de los ojos de muchas personas. Y este no es un problema menor, porque luego de vivir experiencias límites, y no tan lejanas a la utopía que presenta esta película, la caída es tan fuerte y el golpe tan duro, que solo la experiencia puede llegar a mitigar, al menos en parte, sus complejas consecuencias. ¡Muy recomendable!
Ficha técnica
Título original: Anora
Año: 2024
Duración: 138 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Cre Film, Filmnation Entertainment. Distribuidora: Neon
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Prostitución
Guion: Sean Baker
Música: Matthew Hearon-Smith
Fotografía: Drew Daniels
Reparto: Mikey Madison, Mark Eydelshteyn, Yura Borisov, Karren Karagulian, Vache Tovmasyan, Aleksei Serebryakov
Dirección: Sean Baker
La historia nos muestra a Anora -Mikey Madison-, una joven bailarina stripper de Brooklyn, quien es arrastrada hacia una vida de fantasía con el hijo de un adinerado oligarca ruso. Todo comienza bajo cuerda, porque Ani vive en un sector de inmigrantes soviéticos y trabaja en el Club Nocturno del lugar. Por eso, cuando un cliente importante aparece, es natural que ella sea la encargada de atenderlo, más que mal entiende perfecto el idioma, y si no lo habla fluidamente, al menos se da a entender de forma correcta.
Lo que comienza como un juego o una diversión pasajera, adquiere otro ribete por la fascinación que Ani genera en el joven Ivan "Vanya" Zakharov, interpretado por Mark Eydelshteyn. Del encanto a la locura hay solo un paso, y esa línea es rápidamente traspasada cuando este niño mimado le propone que se transforme en su novia y pase con él una semana. Ani, siempre contenida, imprevistamente cede, y no solo por dinero. En ella también hay una fascinación, al menos material, por vivir una vida que había estado solo en el libro de sus sueños.
Las cosas se salen de control en el preciso momento en que ambos jóvenes cruzan todos los límites. Deciden casarse, impulsados por el deseo de Iván de obtener una “green card” para escapar de sus padres, y de Ani, quien ve la posibilidad de salir del lugar en el que ha vivido postergada por años. Sueños diferentes, motivaciones distintas, pero un eje común: un paso más hacia la propia identidad y la propia independencia.
Lo que viene a continuación, después de los primeros 45 minutos de metraje donde todo es color de rosa, es una secuencia de errores, equivocaciones, discriminaciones, y persecuciones dignas de la mejor película de la mafia rusa. Las caricaturas abundan, por cierto, sin embargo todas tienen sentido y cada personaje posee un umbral de desarrollo capaz de configurar en forma precisa su personalidad.
“Anora”, ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2024, es una película triste, amarga, dura y cruel por momentos, que no cede a la tentación de mejorar la situación de vida de sus protagonistas. Son muchos los sentimientos y emociones que están cubiertos por imágenes complicadas de digerir, una visualización que no escatima escenas sexuales y que, sin embargo, no se ven groseras, ni menos pornográficas.
El guion y la dirección de Sean Baker saca mucho partido de sus actores principales. Mikey Madison realmente hace un papel fantástico representando a esta joven cauta pero también ilusa, que de pronto descubre un mundo impensado. Su repertorio es muy completo y transita desde las luces de la pista de baile, con sus caños y bailes privados, hacia secuencias que muestran la paulatina transformación de su personaje. La química con Mark Eydelshteyn es adrenalina pura. Desde que se miran sacan chispas, y aquello va creciendo en la medida que los encuentros se repiten hasta llegar al punto de inflexión.
El elenco se completa con personajes secundarios que hacen un trabajo notable. Ninguno está de más ni es menos representado que otro. Cada cual en su justa medida, todos aportan para que el relato nunca decaiga en intensidad, a pesar de ser soportado casi en su totalidad por el trabajo maduro y fino de su protagonista.
La abrupta conclusión y la ausencia de sonido en los créditos finales de la película no son detalles dejados al azar. Se trata de un efecto importante, brutal, casi devastador, diría yo. Es la conclusión más dura al enfrentarse a la realidad, cuando nos quedamos en silencio y reflexionamos sobre lo que pudo ser y no fue, sobre tal o cual ilusión que se desvanece y nos aterriza, es decir, nos frena de golpe y porrazo.
“Anora” perdura en el recuerdo tanto como el nombre y el aura de Mikey Madison. La oscura soledad, disfrazada por las luces de neón y otros menesteres, es tanto el punto de partida como de llegada para una película profundamente humana que grita desde las entrañas por las nuevas oportunidades. No todo lo que brilla es oro, bien lo sabemos, pero no es difícil saltarse las luces naranjas y rojas cuando la vida pasa en blanco y negro delante de los ojos de muchas personas. Y este no es un problema menor, porque luego de vivir experiencias límites, y no tan lejanas a la utopía que presenta esta película, la caída es tan fuerte y el golpe tan duro, que solo la experiencia puede llegar a mitigar, al menos en parte, sus complejas consecuencias. ¡Muy recomendable!
Ficha técnica
Título original: Anora
Año: 2024
Duración: 138 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Cre Film, Filmnation Entertainment. Distribuidora: Neon
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Prostitución
Guion: Sean Baker
Música: Matthew Hearon-Smith
Fotografía: Drew Daniels
Reparto: Mikey Madison, Mark Eydelshteyn, Yura Borisov, Karren Karagulian, Vache Tovmasyan, Aleksei Serebryakov
Dirección: Sean Baker
viernes, 1 de noviembre de 2024
Aventuras Caninas
Nueva York 1909. Varios perros callejeros huyen de sus cazadores y se refugian en la Ópera Metropolitana. El encuentro fortuito entre Samson, el líder canino, y Margot, la mascota de Anastasia, solista del cuerpo de baile, saca inmediatas chispas. Coincidentemente, en plena presentación del ballet “Carmen”, una lujosa joya desaparece del camarín de la bailarina. Es una corona que perteneció a la reina de Gran Bretaña y que Anastasia debe lucir en el cuarto acto. Resulta urgente recuperar la preciada corona para que el espectáculo pueda continuar. ¿Lograrán Anastasia, Samson, y sus amigos, encontrar al ladrón y así salvar la función?
Simple y directa es esta cinta procedente de Rusia, escrita y dirigida por Vasiliy Rovenskiy. Si bien la animación no resulta deslumbrante, su tratamiento es colorido y denota frescura, elementos que la hacen atractiva especialmente para los más pequeños del hogar.
Aunque totalmente predecible, la película está llena de valores positivos. Destacan la amistad y el trabajo en equipo de los perros, que acogen sin prejuicios a Margot. También vemos valentía y determinación en cada una de sus acciones, siempre administrando dosis de humor que hacen liviana la trama. El valor artístico que se suma gracias a la música de Georges Bizet, es otro punto a destacar, al ser una ambientación poco usual para este tipo de animaciones infantiles.
En términos generales, el filme no alcanza a despegar, tal vez por varias razones, como el ritmo irregular y la falta de tensión, También juega en contra la poca profundidad de los personajes, los que solo logran destacar gracias al carisma que despliegan.
Fuera de algunas inconsistencias geográficas y musicales, esta fábula animada pone de relieve aspectos sociales importantes como gran moraleja de fondo. Por una parte, la ayuda que los perros callejeros prestan a los más desposeídos es digna de admiración. Que deban delinquir para concretar sus fines, es un buen tema a discutir con los más chicos, ya que hacer el bien no justifica cometer delitos de ningún tipo. La película también incursiona en el encuentro entre dos mundos muy separados, los ricos y los pobres, representados por una pandilla callejera y por una amorosa perrita de alta alcurnia. Es cierto, son detalles, pero sin duda, puntos de partida para conversar con hijos, sobrinos y nietos.
“Aventuras Caninas”, de 75 minutos de duración, es graciosa y amable, una película liviana que transcurre rápido al ritmo de los acordes de la famosa “Carmen”, y que deja un grato sabor por la simpatía de todos sus personajes.
Ficha técnica
Título original: Velikolepnaya pyaterka
Año: 2023
Duración: 75 minutos
País: Rusia
Compañías: Kinofirma, Nashe Kino. Distribuidora: Nashe Kino
Género: Animación. Comedia | Animales. Cine familiar
Guion: Vasiliy Rovenskiy
Música: Anton Gryzlov
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Dirección: Vasiliy Rovenskiy
Simple y directa es esta cinta procedente de Rusia, escrita y dirigida por Vasiliy Rovenskiy. Si bien la animación no resulta deslumbrante, su tratamiento es colorido y denota frescura, elementos que la hacen atractiva especialmente para los más pequeños del hogar.
Aunque totalmente predecible, la película está llena de valores positivos. Destacan la amistad y el trabajo en equipo de los perros, que acogen sin prejuicios a Margot. También vemos valentía y determinación en cada una de sus acciones, siempre administrando dosis de humor que hacen liviana la trama. El valor artístico que se suma gracias a la música de Georges Bizet, es otro punto a destacar, al ser una ambientación poco usual para este tipo de animaciones infantiles.
En términos generales, el filme no alcanza a despegar, tal vez por varias razones, como el ritmo irregular y la falta de tensión, También juega en contra la poca profundidad de los personajes, los que solo logran destacar gracias al carisma que despliegan.
Fuera de algunas inconsistencias geográficas y musicales, esta fábula animada pone de relieve aspectos sociales importantes como gran moraleja de fondo. Por una parte, la ayuda que los perros callejeros prestan a los más desposeídos es digna de admiración. Que deban delinquir para concretar sus fines, es un buen tema a discutir con los más chicos, ya que hacer el bien no justifica cometer delitos de ningún tipo. La película también incursiona en el encuentro entre dos mundos muy separados, los ricos y los pobres, representados por una pandilla callejera y por una amorosa perrita de alta alcurnia. Es cierto, son detalles, pero sin duda, puntos de partida para conversar con hijos, sobrinos y nietos.
“Aventuras Caninas”, de 75 minutos de duración, es graciosa y amable, una película liviana que transcurre rápido al ritmo de los acordes de la famosa “Carmen”, y que deja un grato sabor por la simpatía de todos sus personajes.
Ficha técnica
Título original: Velikolepnaya pyaterka
Año: 2023
Duración: 75 minutos
País: Rusia
Compañías: Kinofirma, Nashe Kino. Distribuidora: Nashe Kino
Género: Animación. Comedia | Animales. Cine familiar
Guion: Vasiliy Rovenskiy
Música: Anton Gryzlov
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Dirección: Vasiliy Rovenskiy
martes, 29 de octubre de 2024
Otra Piel
Reconozco mi ignorancia respecto a la temática de este documental. Es decir, solo conozco lo básico, principalmente aquello respecto a lo que habitualmente podemos observar en algunos museos. En este sentido, esta cinta de Patricia Correa ofrece una ventana a un vasto mundo, con muchísimas más ramificaciones de las que podríamos pensar. Vamos por partes.
Primero, como no, la historia de Miguel de la Fuente, el protagonista de este documental. Llama la atención su fascinación desde pequeño por el tema, gracias al impulso de su padre y de su abuela. Y fue justamente el profesional a cargo del Museo de Historia Natural, que Miguel visitó teniendo apenas 16 años, quien le inició en el arte de la preservación.
Segundo, cómo algo naturalmente propio de los museos se traspasa a la vida cotidiana de personas que quieren mantener el recuerdo de sus mascotas de una forma especial, como si estuvieran vivas, un deseo de conservar al ser amado cuando ya no está.
Tercero, las pistas sobre un oficio muy exclusivo, restringido, “un lujo caro” en palabras del mismo Miguel, y también en “peligro de extinción”, solo disponible para quienes pueden pagar por un trabajo consciente, delicado y detallista, encarado con mucho respeto y gran profesionalismo.
Ahora bien, desde el punto de vista de la cinematografía, las consideraciones se expanden aún más, porque esta pieza puede ser analizada desde variados aspectos. Por ejemplo, en pantalla mayormente solo está presente Miguel y varias de sus obras. Ciertas imágenes de archivo y otras que lo presentan junto a algunos clientes, no dan cuenta de Miguel persona, de su interioridad, o de su misma pasión. Por el contrario, vemos a Miguel artesano de su oficio, y también a Miguel prestador de servicios, lo que indudablemente entrega su retribución económica.
En otra arista, si bien es reducido el campo de acción que se observa, el metraje por momentos parece una larga exposición publicitaria para el autor. Este es un tema complicado, porque esa delgada línea entre el descubrimiento de un arte y su visualización con fines comerciales a veces se traspasa fácilmente. Acá no sucede del todo, pero no deja de ser un punto importante para reflexionar.
Otra faceta de este trabajo tiene que ver con el ritmo con que presentan sus imágenes. Llega un momento, especialmente pasada la media hora, en que lo que vemos es un tema con variaciones que no agrega mucha tensión al desarrollo. Se vislumbran algunos nudos, pero son muy pocos: el traslado a la costa, una exposición, una salida a cazar, el proyecto de viaje a Estados Unidos, entre otros, pero solo se esbozan, no tienen un mayor compromiso, y solo se ven como capítulos unitarios dentro de una medida plana, sin un claro punto de llegada.
El tema que me dejó más pensativo tiene que ver con la caza y con las afirmaciones expuestas por Miguel al respecto. Varios de sus trabajos son producto de su propia captura, lo que se evidencia en la preparación de las municiones para alimentar dos rifles de precisión. Aún no siendo experto, es armamento profesional, y presenta, tal vez, el mayor conflicto del filme: por un lado la conservación de las especies, y por otro, el provocar su muerte para cumplir con esos fines.
Tal vez no es menester analizar mucho más profundamente las motivaciones o razones que tiene Miguel de la Fuente respecto a su labor. Es mejor quedarnos con la sensación de haber tenido la oportunidad de conocer en primer plano, y de forma muy cercana, a una persona cuya fascinación se transformó en pasión, desarrollando un trabajo reconocido y de gran calidad, y que, además, mantiene vivo un oficio particular y complejo. Claramente ama lo que hace y aquello traspasa la pantalla.
Ficha técnica
Título original: Otra Piel
Duración: 70 minutos
Guion: Patricia Correa, Valentina Mac-Pherson
Producción: Gabriela Sandoval
Producción ejecutiva: Gabriela Sandoval y Consuelo Castillo
Producción general: Florencia Rodríguez
Fotografía: Denis Arqueros
Música: Salomón Beda
Dirección: Patricia Correa
Primero, como no, la historia de Miguel de la Fuente, el protagonista de este documental. Llama la atención su fascinación desde pequeño por el tema, gracias al impulso de su padre y de su abuela. Y fue justamente el profesional a cargo del Museo de Historia Natural, que Miguel visitó teniendo apenas 16 años, quien le inició en el arte de la preservación.
Segundo, cómo algo naturalmente propio de los museos se traspasa a la vida cotidiana de personas que quieren mantener el recuerdo de sus mascotas de una forma especial, como si estuvieran vivas, un deseo de conservar al ser amado cuando ya no está.
Tercero, las pistas sobre un oficio muy exclusivo, restringido, “un lujo caro” en palabras del mismo Miguel, y también en “peligro de extinción”, solo disponible para quienes pueden pagar por un trabajo consciente, delicado y detallista, encarado con mucho respeto y gran profesionalismo.
Ahora bien, desde el punto de vista de la cinematografía, las consideraciones se expanden aún más, porque esta pieza puede ser analizada desde variados aspectos. Por ejemplo, en pantalla mayormente solo está presente Miguel y varias de sus obras. Ciertas imágenes de archivo y otras que lo presentan junto a algunos clientes, no dan cuenta de Miguel persona, de su interioridad, o de su misma pasión. Por el contrario, vemos a Miguel artesano de su oficio, y también a Miguel prestador de servicios, lo que indudablemente entrega su retribución económica.
En otra arista, si bien es reducido el campo de acción que se observa, el metraje por momentos parece una larga exposición publicitaria para el autor. Este es un tema complicado, porque esa delgada línea entre el descubrimiento de un arte y su visualización con fines comerciales a veces se traspasa fácilmente. Acá no sucede del todo, pero no deja de ser un punto importante para reflexionar.
Otra faceta de este trabajo tiene que ver con el ritmo con que presentan sus imágenes. Llega un momento, especialmente pasada la media hora, en que lo que vemos es un tema con variaciones que no agrega mucha tensión al desarrollo. Se vislumbran algunos nudos, pero son muy pocos: el traslado a la costa, una exposición, una salida a cazar, el proyecto de viaje a Estados Unidos, entre otros, pero solo se esbozan, no tienen un mayor compromiso, y solo se ven como capítulos unitarios dentro de una medida plana, sin un claro punto de llegada.
El tema que me dejó más pensativo tiene que ver con la caza y con las afirmaciones expuestas por Miguel al respecto. Varios de sus trabajos son producto de su propia captura, lo que se evidencia en la preparación de las municiones para alimentar dos rifles de precisión. Aún no siendo experto, es armamento profesional, y presenta, tal vez, el mayor conflicto del filme: por un lado la conservación de las especies, y por otro, el provocar su muerte para cumplir con esos fines.
Tal vez no es menester analizar mucho más profundamente las motivaciones o razones que tiene Miguel de la Fuente respecto a su labor. Es mejor quedarnos con la sensación de haber tenido la oportunidad de conocer en primer plano, y de forma muy cercana, a una persona cuya fascinación se transformó en pasión, desarrollando un trabajo reconocido y de gran calidad, y que, además, mantiene vivo un oficio particular y complejo. Claramente ama lo que hace y aquello traspasa la pantalla.
Ficha técnica
Título original: Otra Piel
Duración: 70 minutos
Guion: Patricia Correa, Valentina Mac-Pherson
Producción: Gabriela Sandoval
Producción ejecutiva: Gabriela Sandoval y Consuelo Castillo
Producción general: Florencia Rodríguez
Fotografía: Denis Arqueros
Música: Salomón Beda
Dirección: Patricia Correa
lunes, 28 de octubre de 2024
El Asesino del Juego de Citas
Interesante debut de Anna Kendrick en la dirección. Basada en hechos reales, y con guion de Ian McDonald, la historia muestra el inesperado cruce entre la joven aspirante a actriz Cheryl Bradshaw -Kendrick-, y el asesino en serie Rodney Alcala -Daniel Zovatto-, en un programa de televisión el año 1978. Se trata de “The Dating Game”, un espacio que promete a una concursante elegir al mejor soltero disponible de entre tres candidatos. El premio es un viaje juntos a un destino de ensueño, pero primero deben poner las cartas sobre la mesa, tanto la electora como los propios postulantes.
Cheryl trabaja duro, va a audiciones, se presenta a diferentes “casting” pero no le va bien, no consigue gran cosa. Es por eso que su agente le sugiere participar en el famoso programa de citas, porque allí, al menos, obtendrá algo de visibilidad. Rodney, por su parte, aparece allí con impresionante desfachatez, seguro de sí mismo, y confiado en que nadie conoce su secreto. Y funciona de esa manera, hasta que algo, o más bien alguien, hace sonar las alarmas sobre este misterioso galán de rostro afable por fuera y cruel asesino por dentro.
La premisa es sencilla y el material no es demasiado para componer un thriller que logre mantener el suspenso y además resulte interesante. Con estos escasos elementos, la clave la aporta la directora al ofrecer tres escenarios paralelos que se van desarrollando de manera independiente hasta que se produce el esperado cruce. La introducción muestra a Rodney con una de sus víctimas; pronto estamos con Cheryl, sus desafíos, su evolución, su llegada al programa; y al mismo tiempo observamos cómo otro relato, con otra protagonista se suma al argumento.
El recurso usado por Anna Kendrick para contar la historia funciona. Entre la preparación y cada una de sus hebras, pasan años. No son tiempos similares, ni tampoco coinciden necesariamente. Por ejemplo, hay temas truncos que por separado no se entienden. Están enunciados solamente, pero percibimos hacia dónde van. Esos cortes, esas separaciones, paradójicamente, sirven para enlazar las historias, lo que combinado con una buena edición, otorga agilidad a un metraje que podría fácilmente empantanarse si se quedara solo en los detalles de cada plano.
El talento de Kendrick se marca aún más con sus decisiones de enfoque y estética en cada cuadro. Cámaras en posiciones no tradicionales entregan frescura, mientras la recreación de épocas distintas destaca por su construcción y diseño. La combinación de estas secuencias le permite alargar la historia, posponiendo el esperado encuentro entre la joven y el asesino, porque sabemos que desde que aquello se produzca, el final será inminente.
Descubrimientos imprevistos y la aparición de una tercera persona que reconoce a Rodney, hace que la cinta acelere el tranco en el tercio final. Las sospechas se acrecientan y el guion introduce un tema inexplorado hasta ese momento: la negligencia ante las acusaciones, una desidia incomprensible para esa época e intolerable en los tiempos actuales.
De menos a más, y luego constante hasta su conclusión, “Woman of the Hour”, su título original, cumple bien a pesar de no tener un significativo desarrollo. Con una duración ideal (una hora y media), actuaciones creíbles, y una cinematografía de época bien desarrollada, esta película permite conocer más de cerca otra historia de crímenes violentos, hasta ese momento escondidos y sin solución. Se ve claramente, una vez más, que en la confianza está el peligro, y que, por cierto, muchas veces son solo los errores de los victimarios los que permiten conocer la verdad de sus acciones.
No hay crímenes perfectos, lo sabemos, y afortunadamente los criminales también se equivocan por exceso de seguridad en sí mismos. En épocas como las actuales, de violencia e inseguridad, más vale estar prevenidos y tomar todas las precauciones posibles. Y nunca estará de más, porque valga acá lo repetido innumerables veces: “uno ve caras pero no corazones”.
Ficha técnica
Título original: Woman of the Hour
Año: 2023
Duración: 89 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: AGC Studios, BoulderLight Pictures, Industry Entertainment, BondIt, Buffalo 8 Productions
Género: Thriller. Drama. Intriga | Basado en hechos reales. Asesinos en serie. Televisión. Años 70
Guion: Ian MacAllister McDonald
Música: Dan Romer, Mike Tuccillo
Fotografía: Zach Kuperstein
Reparto: Anna Kendrick, Daniel Zovatto ,Nicolette Robinson ,Tony Hale
Dirección: Anna Kendrick
Cheryl trabaja duro, va a audiciones, se presenta a diferentes “casting” pero no le va bien, no consigue gran cosa. Es por eso que su agente le sugiere participar en el famoso programa de citas, porque allí, al menos, obtendrá algo de visibilidad. Rodney, por su parte, aparece allí con impresionante desfachatez, seguro de sí mismo, y confiado en que nadie conoce su secreto. Y funciona de esa manera, hasta que algo, o más bien alguien, hace sonar las alarmas sobre este misterioso galán de rostro afable por fuera y cruel asesino por dentro.
La premisa es sencilla y el material no es demasiado para componer un thriller que logre mantener el suspenso y además resulte interesante. Con estos escasos elementos, la clave la aporta la directora al ofrecer tres escenarios paralelos que se van desarrollando de manera independiente hasta que se produce el esperado cruce. La introducción muestra a Rodney con una de sus víctimas; pronto estamos con Cheryl, sus desafíos, su evolución, su llegada al programa; y al mismo tiempo observamos cómo otro relato, con otra protagonista se suma al argumento.
El recurso usado por Anna Kendrick para contar la historia funciona. Entre la preparación y cada una de sus hebras, pasan años. No son tiempos similares, ni tampoco coinciden necesariamente. Por ejemplo, hay temas truncos que por separado no se entienden. Están enunciados solamente, pero percibimos hacia dónde van. Esos cortes, esas separaciones, paradójicamente, sirven para enlazar las historias, lo que combinado con una buena edición, otorga agilidad a un metraje que podría fácilmente empantanarse si se quedara solo en los detalles de cada plano.
El talento de Kendrick se marca aún más con sus decisiones de enfoque y estética en cada cuadro. Cámaras en posiciones no tradicionales entregan frescura, mientras la recreación de épocas distintas destaca por su construcción y diseño. La combinación de estas secuencias le permite alargar la historia, posponiendo el esperado encuentro entre la joven y el asesino, porque sabemos que desde que aquello se produzca, el final será inminente.
Descubrimientos imprevistos y la aparición de una tercera persona que reconoce a Rodney, hace que la cinta acelere el tranco en el tercio final. Las sospechas se acrecientan y el guion introduce un tema inexplorado hasta ese momento: la negligencia ante las acusaciones, una desidia incomprensible para esa época e intolerable en los tiempos actuales.
De menos a más, y luego constante hasta su conclusión, “Woman of the Hour”, su título original, cumple bien a pesar de no tener un significativo desarrollo. Con una duración ideal (una hora y media), actuaciones creíbles, y una cinematografía de época bien desarrollada, esta película permite conocer más de cerca otra historia de crímenes violentos, hasta ese momento escondidos y sin solución. Se ve claramente, una vez más, que en la confianza está el peligro, y que, por cierto, muchas veces son solo los errores de los victimarios los que permiten conocer la verdad de sus acciones.
No hay crímenes perfectos, lo sabemos, y afortunadamente los criminales también se equivocan por exceso de seguridad en sí mismos. En épocas como las actuales, de violencia e inseguridad, más vale estar prevenidos y tomar todas las precauciones posibles. Y nunca estará de más, porque valga acá lo repetido innumerables veces: “uno ve caras pero no corazones”.
Ficha técnica
Título original: Woman of the Hour
Año: 2023
Duración: 89 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: AGC Studios, BoulderLight Pictures, Industry Entertainment, BondIt, Buffalo 8 Productions
Género: Thriller. Drama. Intriga | Basado en hechos reales. Asesinos en serie. Televisión. Años 70
Guion: Ian MacAllister McDonald
Música: Dan Romer, Mike Tuccillo
Fotografía: Zach Kuperstein
Reparto: Anna Kendrick, Daniel Zovatto ,Nicolette Robinson ,Tony Hale
Dirección: Anna Kendrick
sábado, 26 de octubre de 2024
Venom: El Último Baile
Hice un experimento, una prueba. Sin haber visto las dos primeras películas, tomé el riesgo de ir directo a la tercera de esta saga que comenzó el año 2018. ¿Cómo me fue? Veamos.
Lo primero que uno se pregunta cuando ve una cinta que forma parte de una trilogía, como en este caso, es si se explica por sí misma, o si es indispensable conocer la historia anterior. Aquí, puedo dar fe que la trama se comprende sin problemas. La introducción nos lleva a un escenario que es muy claro y que determina los hechos que veremos a continuación. ¡Check! Lo segundo se refiere al conocimiento de los personajes, o tenemos nociones de qué trata la trama. ¡Check también! Porque sabemos de antemano que existe un simbionte llamado Venom, unido a Eddie Brock -Tom Hardy-. Por último, queda darnos cuenta de en qué lugar de la oración se sitúan los acontecimientos actuales, lo que tampoco resulta tan difícil, porque rápidamente nos percatamos que Eddie y Venom están en plan de huida, perseguidos por amenazas humanas y extraterrestres. ¡Tercer check en línea!
Despejadas las incógnitas, solo cabe sentarse a disfrutar de la función. ¿O disfrutar podría ser un poco exagerado? Tal vez, porque lo que marca esta cinta es la acción y la confrontación, dando poco espacio a los diálogos, o a una explicación más profunda sobre los sucesos. Y está bien, es el estilo y la dinámica esperada, porque una cinta de este tipo, y especialmente realizada para el formato iMax, debe tener énfasis en los efectos especiales, tanto visuales como de sonido envolvente. ¡Y vaya que lo cumple! Las secuencias principales son un deleite, relegando a un segundo, o incluso tercer plano, cualquier otro recurso, como las muchas caricaturas de personalidades que se presentan.
La directora inglesa Kelly Marcel navega bien por las complejas aguas que caracterizan al personaje original de Marvel Comics, y que desde hace unos años forma parte del Universo Spider-Man de Sony. Un “enredo pataguino” diría mi padre, pero parece que no es ningún problema, porque los conflictos de los grandes estudios afortunadamente no se traspasan a la pantalla -al menos esta vez-, pues dejan vía libre a la imaginación y creatividad de un guion escrito por la misma directora junto al protagonista del filme.
Pero los efectos no lo son todo en este espectáculo. Las actuaciones también son importantes. En ese aspecto, tanto Chiwetel Ejiofor como Juno Temple, se ven muy cómodos y a la altura de un Tom Hardy que, sencillamente, se nota que se siente a sus anchas. Los tres se complementan adecuadamente, generando una base sólida que permite que la historia se desarrolle con naturalidad.. Donde tengo reparos es con los personajes que representan a los Moon, dos padres hippies, con sus dos hijos, una familia muy entusiasta respecto al tema extraterrestre pero caricaturizada en extremo. Algo parecido sucede con el actor Cristo Fernández -Ted Lasso-, quien en un rol pequeño y divertido, no logra aportar mucho más que su naturalidad y carisma que le caracteriza y que despierta inmediatamente nuestra espontánea sonrisa, haga lo que haga.
“Venom: El Último Baile” es parafernálica. Usa y abusa de esta característica pero no llega a saturar, se deja ver. Diferente es si a uno le gusta más o menos una temática de este tipo, si es más fan o menos fan de los cómics, si conoce las anteriores, o si es más purista respecto a los personajes. Esas son otras consideraciones y el debate puede ser largo, muy largo, pero raya para la suma, y sin ser un filme fundamental o trascendente por su escaso aporte, cumple su propósito de entretener por casi dos horas. Misión cumplida. ¡Check final!
Ficha técnica
Título original: Venom: The Last Dance
Año: 2024
Duración: 109 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Marvel Entertainment, Arad Productions, Columbia Pictures, Hutch Parker Entertainment, Matt Tolmach Productions, Pascal Pictures.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing
Género: Acción. Fantástico | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. Secuela
Guion: Kelly Marcel. Historia: Tom Hardy, Kelly Marcel
Música: Dan Deacon
Fotografía: Fabian Wagner
Reparto: Tom Hardy, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Rhys Ifans, Peggy Lu, Alanna Ubach, Stephen Graham.
Dirección: Kelly Marcel
Lo primero que uno se pregunta cuando ve una cinta que forma parte de una trilogía, como en este caso, es si se explica por sí misma, o si es indispensable conocer la historia anterior. Aquí, puedo dar fe que la trama se comprende sin problemas. La introducción nos lleva a un escenario que es muy claro y que determina los hechos que veremos a continuación. ¡Check! Lo segundo se refiere al conocimiento de los personajes, o tenemos nociones de qué trata la trama. ¡Check también! Porque sabemos de antemano que existe un simbionte llamado Venom, unido a Eddie Brock -Tom Hardy-. Por último, queda darnos cuenta de en qué lugar de la oración se sitúan los acontecimientos actuales, lo que tampoco resulta tan difícil, porque rápidamente nos percatamos que Eddie y Venom están en plan de huida, perseguidos por amenazas humanas y extraterrestres. ¡Tercer check en línea!
Despejadas las incógnitas, solo cabe sentarse a disfrutar de la función. ¿O disfrutar podría ser un poco exagerado? Tal vez, porque lo que marca esta cinta es la acción y la confrontación, dando poco espacio a los diálogos, o a una explicación más profunda sobre los sucesos. Y está bien, es el estilo y la dinámica esperada, porque una cinta de este tipo, y especialmente realizada para el formato iMax, debe tener énfasis en los efectos especiales, tanto visuales como de sonido envolvente. ¡Y vaya que lo cumple! Las secuencias principales son un deleite, relegando a un segundo, o incluso tercer plano, cualquier otro recurso, como las muchas caricaturas de personalidades que se presentan.
La directora inglesa Kelly Marcel navega bien por las complejas aguas que caracterizan al personaje original de Marvel Comics, y que desde hace unos años forma parte del Universo Spider-Man de Sony. Un “enredo pataguino” diría mi padre, pero parece que no es ningún problema, porque los conflictos de los grandes estudios afortunadamente no se traspasan a la pantalla -al menos esta vez-, pues dejan vía libre a la imaginación y creatividad de un guion escrito por la misma directora junto al protagonista del filme.
Pero los efectos no lo son todo en este espectáculo. Las actuaciones también son importantes. En ese aspecto, tanto Chiwetel Ejiofor como Juno Temple, se ven muy cómodos y a la altura de un Tom Hardy que, sencillamente, se nota que se siente a sus anchas. Los tres se complementan adecuadamente, generando una base sólida que permite que la historia se desarrolle con naturalidad.. Donde tengo reparos es con los personajes que representan a los Moon, dos padres hippies, con sus dos hijos, una familia muy entusiasta respecto al tema extraterrestre pero caricaturizada en extremo. Algo parecido sucede con el actor Cristo Fernández -Ted Lasso-, quien en un rol pequeño y divertido, no logra aportar mucho más que su naturalidad y carisma que le caracteriza y que despierta inmediatamente nuestra espontánea sonrisa, haga lo que haga.
“Venom: El Último Baile” es parafernálica. Usa y abusa de esta característica pero no llega a saturar, se deja ver. Diferente es si a uno le gusta más o menos una temática de este tipo, si es más fan o menos fan de los cómics, si conoce las anteriores, o si es más purista respecto a los personajes. Esas son otras consideraciones y el debate puede ser largo, muy largo, pero raya para la suma, y sin ser un filme fundamental o trascendente por su escaso aporte, cumple su propósito de entretener por casi dos horas. Misión cumplida. ¡Check final!
Ficha técnica
Título original: Venom: The Last Dance
Año: 2024
Duración: 109 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Marvel Entertainment, Arad Productions, Columbia Pictures, Hutch Parker Entertainment, Matt Tolmach Productions, Pascal Pictures.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing
Género: Acción. Fantástico | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. Secuela
Guion: Kelly Marcel. Historia: Tom Hardy, Kelly Marcel
Música: Dan Deacon
Fotografía: Fabian Wagner
Reparto: Tom Hardy, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Rhys Ifans, Peggy Lu, Alanna Ubach, Stephen Graham.
Dirección: Kelly Marcel
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