miércoles, 14 de septiembre de 2016

Kubo y las dos cuerdas

El género de animación ha tenido un desarrollo exponencial en los últimos años. Esta nueva cinta de Laika Animation lo confirma con una excelencia visual que sobrecoge. La textura, la generación de imágenes y la fotografía hacen una conjunción mágica para dotar a esta fábula de muchísimos matices, variados elementos que juegan y se divierten durante sus 101 minutos.

Kubo es un jovencito que vive en un pequeño pueblo del antiguo Japón. Se reúne en la plaza a contar historias que nunca termina y que tienen a todos fascinados y comprometidos con sus relatos y con hermosas sus figuras de origami. Por cierto, su vida deja de ser normal cuando comienza una aventura en la que para salvar a su familia y tiene que encontrar una armadura mágica que perteneció a su padre, Hanzo, quien fue un excepcional guerrero samurái. 

La cinta destaca por la delicadeza de su tratamiento. Los detalles son infinitos, sobre todo los visuales. Es cierto que su ritmo es lento y que más de algún pequeño de la familia se podría aburrir, sin embargo como ya sabemos, estas películas abarcan no solo al público infantil sino que cada vez son más amplias. Historias humanas, relatos de vida, de soledad o de lucha ante la adversidad, son los argumentos preferidos cuando se trata de llevar a la pantalla grande una animación de este tipo.

“Kubo y las dos cuerdas” explora un mundo de fantasía diferente. La historia contiene una variada dinámica de personajes y relaciones que la hace muy interesante aunque por momentos algo densa. Ciertamente podría jugarle en contra, sin embargo la espectacular fotografía y el cuidado diseño hacen que se disfrute plenamente.

Ficha técnica

Título original: Kubo and the Two Strings
Género: Animación. Fantástico. Aventuras | Stop Motion. Japón feudal. 3-D
Productora: Laika Animation
Año: 2016
Duración: 101 minutos
País: Estados Unidos
Guión: Marc Haimes, Chris Butler (Historia: Shannon Tindle, Marc Haimes)
Fotografía: Frank Passingham
Música: Dario Marianella
Director: Travis Knight

El Club de las madres rebeldes

Titulada “Malas madres”, esta cinta de los guionistas-directores Jon Lucas y Scott Moore explora en varios cliché sobre los que está montada la vida de las madres modernas. Y no solo en ellas, sino también en sus familias, trabajos y amistades. Todo esto está reunido en esta comedia que tiene una buena idea original que va quedando atrás en la medida que avanza el relato.

Amy -Mila Kunis- las hace todas: esposa, madre, trabajadora; corre de un lado a otro, intenta llenar todos los espacios, quiere ser exitosa, perfecta e ideal. Resultado: un desastre, la vida de Amy es un literal desastre. Vive para los demás y por cierto se descuida totalmente. Varios hechos van consolidando la idea de renunciar al estilo de vida que parece no conducir a ninguna parte. Un marido con un affaire on line, hijos que no valoran nada su dedicación y un trabajo donde todos son menores que ella detonan un punto de inflexión que parece no tener vuelta atrás. Dos nuevas amigas la acompañan en esta aventura, dos caricaturas opuestas -una abnegada y otra liberal- conforman un trío que sencillamente tiran todo por la borda.

Varias veces sucede que estas películas resultan ser entretenidas, llenas de gags chistosos y sin un trasfondo más profundo. Esta lo cumple. Entretiene, los chistes y la suma de situaciones graciosas se suceden -algunas burdas y absurdas- y la profundidad por cierto no se alcanza. No destaca en general ni en particular, es casi de manual, previsible y adivinable de comienzo a fin. ¿Funciona? En parte. ¿Genera empatía? Es posible, sobre todo en las madres actuales superadas por la vida. ¿Deja moraleja? Tal vez, buscando podemos encontrarla.

No obstante lo anterior, el tema es importante y lo que pudo ser no deja de ser interesante. Todos, de alguna u otra forma, nos sentimos superados y podemos necesitar un escape o una renuncia. El tema es cómo resolverlo. ¿Extremos? Arriesgado. ¿Mantención de lo mismo? Aburrido. ¿Qué hacer entonces? Allí está el desafío que esta cinta no resuelve ni pretende hacerlo. Es interesante, si, el que ponga encima de la mesa situaciones cotidianas que nos podrían representar. Esto es en si mismo rescatable y es un mérito, aunque no complete finalmente el desafío de ir mucho más allá.

Ficha técnica

Título original: Bad Moms
Comedia
EE.UU.
100 minutos
Diamond Films
Actores: Mila Kunis,  Kristen Bell, Christina Applegate, Kathryn Hahn, Jada Pinkett Smith
Directores y Guionistas: Jon Lucas y Scott Moore

12 horas para sobrevivir: el año de la elección

En esta tercera parte, la normativa que una noche al año cualquier actividad criminal, incluido el asesinato, es permitida, comienza a tener serios detractores, al punto que una candidata a la presidencia de EEUU, Charlie Roan -Elizabeth Mitchell-, víctima de una noche sangrienta que eliminó a su familia hace 18 años, es quien lleva las banderas para eliminar de una vez por todas esta práctica. También, han pasado dos años desde que el ex policía Leo Barnes -Frank Grillo- decidió no cobrar venganza del hombre que mató a su hijo. Ahora Leo es el jefe de seguridad de la senadora Roan, los ánimos están exacerbados, los “nuevos padres de la patria” cuestionados y a punto de perder su poder y se acerca la fatídica noche de la expiación.

La idea original ha ido, con el correr de sus secuelas, tomando un cariz más político y económico. Es dramático ver representado cómo las personas con más dinero pueden disponer de los más pobres. Incluso, ya se explicita un discurso que señala que esta “purga” es para evitar a los más desposeídos y débiles, para que el estado no siga manteniéndolos, gastando en ellos. Inconcebible, desde todo punto de vista.

La acción es trepidante, cruda y sin pausa. Tanta violencia y crueldad se entrelaza con luchas de poder, racismo, inmigración y variadas temáticas. Todo en una ruleta rusa de personajes que son caricaturas y que en pocos casos logran tomar una linea clara y definida. sin embargo, dentro de las historias paralelas que naturalmente se cruzan, hay rasgos importantes de humanidad, ayuda desinteresada y signos de confianza que pueden verse como luces de esperanza.

James DeMonaco, quien es guionista y director, sabe su objetivo y lo lleva a cabo. En una representación moderna y actual de lucha de clases, poder político y económico, enfrenta el odio, la desconfianza y lo peor del ser humano dejado a su suerte y arbitrio. Por ello, algunas versiones hablan de la noche de las bestias. Es todo el instinto animal desatado en una ley de la selva, donde el más fuerte se impone al más débil sin discusión. No obstante, una luz de esperanza tenue aparece en el horizonte. Veremos si es así, si esta historia acaba acá o tendremos secuelas, precuelas o transformaciones. En todo caso, el año de la elección está vigente. Y si nos detenemos un poco más, también hay una candidata y un candidato. Hay extremos en uno y vacilaciones en otra. Definitivamente la realidad supera la ficción.

Ficha técnica

Título original: The Purge: Election Yearaka 
Año: 2016
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Guión: James DeMonaco
Género: Thriller. Terror. Ciencia ficción | Crimen. Distopía. Secuela
Música: Nathan Whitehead
Fotografía: Jacques Jouffret
Reparto: Elizabeth Mitchell, Frank Grillo, Mykelti Williamson, Edwin Hodge, Joseph Julian Soria, Kyle Secor, Betty Gabriel
Director: James DeMonaco

martes, 6 de septiembre de 2016

Aquí no ha pasado nada

Vicente Maldonado -Agustín Silva- pasa de “carrete en carrete” en un tiempo que parece ser de vacaciones soñadas en la costa central de Chile. Como para muchos otros muchachos y muchachas de su edad, las fiestas, el alcohol, las drogas y el sexo, son su rutina diaria y los “reventones y borrones” cada vez más frecuentes y extremos. En uno de ellos, casual, desconocido, improvisado, del que Vicente solo recuerda fragmentos, sucedió algo especial: un atropello, un muerto, un accidente causado por la imprudencia y un grupo de jóvenes involucrados, entre ellos Manuel Larrea, el hijo de un importante senador. Todos conocidos de Vicente, pero no amigos, o amigos desconocidos, o amigos circunstanciales. En fin, para el caso, da igual.

Inspirada en un hecho real -el mediático caso del hijo del ex senador chileno Carlos Larraín, quien fue absuelto de responsabilidad por un grave atropello con resultado de muerte-, “Aquí no ha pasado nada” del director chileno Alejandro Fernández Almendra, configura una cinta de categoría, donde el relato supera la historia que le dio origen.

AFA -así firma el director- se compromete con un lenguaje visual y textual realista y crudo. Su cámara inquieta sigue a los protagonistas. Los primeros planos abundan. La emoción está a flor de piel, tanto como las exuberantes hormonas juveniles que se desatan libremente. El director de “Matar a un hombre”, su premiada cinta del 2014, se introduce ahora en un mundo diametralmente opuesto al de sus trabajos anteriores. Su centro es aquel 5% de la población, lo que podríamos llamar una “elite”, que tiene recursos económicos suficientes como para cubrir todo con dinero, evitar castigos, conseguir impunidad y controlarlo todo. Esta visión, sin duda, es restringida. Se trata de un extremo, un estereotipo y una caricatura que, sin embargo, incomoda, pues refleja una realidad difícil de ocultar y menos contener.

Fernández Almendras es un director sólido, desafiante y empeñado en relevar la marginalidad. Si en sus trabajos anteriores, dicho extremo se situaba más cerca de la carencia de oportunidades y de la pobreza, ahora su foco se inclina al lado opuesto, y que por supuesto sigue siendo marginal. Claro, pero en otro sentido, pues los recursos económicos, las redes, los colegios, los viajes, las influencias y amistades son la muestra de un poder declarado y explícito, que confronta todo, que domina todo y aparentemente se sobrepone a todo. Sin embargo aquí hay una clave, pues nada es totalmente antagónico. Las realidades conviven, se cruzan, chocan, se rechazan y se atraen, y los extremos muchas veces se parecen mucho más de lo que alcanzamos a percibir.

“Aquí no ha pasado nada” es un excelente relato de ausencias, de desenfreno, de carencia de límites, de irresponsabilidad y a la vez de influencias, poder, dinero y clases sociales. Todo parece ser superado por el poder del dinero, sin embargo el movimiento constante -a estas alturas un sello del director- nos revela la búsqueda de un camino incierto, desconsolado, frágil y perdido hacia el interior más profundo de la persona humana. Un camino que está más cerca de lo íntimo del ser, de transformación y de crecimiento, aun cuando aquello signifique sufrimiento y dolor.

La presencia de estupendos actores le entregan a la cinta una excelente factura. Paulina García, Alejandro Goic y Luis Gnecco tienen papeles muy bien construidos y a la altura de su calidad. La edición, la fotografía y la banda sonora completan una producción excelentemente lograda, con un “look” moderno -mensajes de texto en pantalla con su códigos, tiempos y pausas incluidos- y eficaz.

Esta película no es una cinta sobre la verdad o la mentira. Tampoco es una cinta sobre víctimas y victimarios. Es una profunda reflexión sobre las ausencias, las carencias y -paradójicamente- la falta de profundidad de nuestro mundo moderno. De una forma provocadora, interesante y brillante, Fernández Almendras una vez más nos obliga a ir más allá, a transitar con el protagonista y a descubrir en nuestro fuero interno si es que acá efectivamente no ha pasado nada.

Ficha técnica

País: Chile
Año: 2016
Calificación: Mayores de 14 años
Duración: 94 minutos
Género: Drama
Elenco: Agustín Silva, Luis Gnecco, Paulina García, Alejandro Goic, Daniel Muñoz, Samuel Vicuña, Augusto Schuster, Li Friedman
Director: Alejandro Fernández Almendras

jueves, 1 de septiembre de 2016

Nerve: Un Juego sin Reglas

Esta adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre del año 2012 -de Jeanne Ryan- es una cinta que se apunta como provocadora e interesante. Vee Delmonico -Emma Roberts- es una tímida estudiante de secundaria quien, desafiada por su mejor amiga Sydney -Emily Meade-, decide ingresar a “Nerve”, un nuevo juego donde una audiencia (los observadores) pagan por ver todo on-line, votan y exigen cada vez nuevos y más audaces desafíos a los “jugadores”, quienes compiten por un premio mayor, acumulando dinero cada vez que pasan una etapa. 

En su primera experiencia, Vee conoce a Ian -Dave Franco- un desconocido a quien debe besar para pasar de nivel. Al principio todo bien. Éxito, adrenalina y disfrute, sin embargo a medida que transcurre el juego, “Nerve” se hace más complejo, evoluciona, los desafíos son mayores, casi imposibles o inalcanzables, haciendo que la pareja de protagonistas, ya siendo compañeros de equipo, intenten todo lo que está en sus manos -y mucho más- para conseguir avanzar.

La película tiene una factura de producción moderna. La “interfaz” es actual, con muchos mensajes de texto en pantalla, efectos visuales de juegos on line, bastante confusión entre realidad y virtualidad y un lenguaje visual, gestual y textual eminentemente juvenil, donde la competencia, el protagonismo y la búsqueda de popularidad tienen un papel central. Reconozco que me agrada el ritmo que Henry Joost y Ariel Schulman, los directores, le imprimen a la película. Es cierto que el guión no es muy elaborado, sin embargo los elementos contenidos están suficientemente desarrollados para entregar una idea clara de su propósito, y del por qué están allí.

“Nerve” es una clara advertencia. Quien conozca o juegue “Pokémon Go” puede sentirse, guardando por cierto todas las inmensas diferencias, bastante cerca de una experiencia de “realidad virtual” o “realidad aumentada”, donde el control no lo tiene el usuario sino su audiencia, que es finalmente quien determina lo que viene. La popularidad es lo importante, la cantidad de seguidores y los desafíos que ellos imponen -no en vano están pagando por ser observadores- pasan a dominar la escena, siendo éste otro elemento central de la cinta: la cultura de masas que impone, obliga, catapulta o sepulta.

Una idea tremendamente interesante es la que muestra “Nerve”, sin embargo en su desarrollo decae, sobre todo en la configuración de sus personajes, en las relaciones de amistad, sus lealtades y dificultades. Mucho se hace pasar como secundario, cuando en realidad es, al final del día, lo más importante. Con altos y bajos, la cinta cumple su expectativa y el mensaje está claro. Si usted está leyendo esto en un celular, el desafío es levantar la vista. Puede maravillarse con la realidad presente, descubrir el mundo real y salir un momento de la pantalla para ser un observador privilegiado. Y claro, todo esto sin seguir las indicaciones de una masa, a veces desconocida, que con más o menos “likes” va moldeando nuestra vida digital y que esperamos no haga lo mismo en nuestra vida presencial.

Ficha técnica

Título original: Nerve
Género: Crimen, Misterio, Thriller
País: USA
2016
96 minutos
Elenco: Dave Franco, Emma Roberts, Kimiko Glenn
Director: Henry Joost, Ariel Schulman

miércoles, 24 de agosto de 2016

El niño y la bestia

Esta película japonesa de animación viene a ser un refresco para la actual cartelera de nuestro cine local. Premiada por la Academia Japonesa como la Mejor Película de Animación del año 2015, el guionista y director Mamoru Hosoda narra la historia de Ren, un niño solitario que acaba de perder a su madre y que deambula en Shibuya, un barrio del oeste de Tokio, y Kumatetsu, una bestia que habita un mundo fantástico. La cinta, si bien puede ser predecible, posee todos los elementos descriptivos del cine animado, está elaborada con muchísimo cuidado y los detalles marcan diferencia respecto a lo que acostumbramos observar en otras cintas del género.

Hosoda no solo crea un mundo especial y fantástico, aquel habitado por las bestias donde podemos encontrar fácilmente bondad, cordura, respeto y atención, sino que lo sitúa en paralelo al mundo real de Tokio, una ciudad enorme, cosmopolita, saturada de personas, donde la individualidad se oculta en la masa y donde, a pesar de la convivencia entre miles, la soledad es un elemento central.

Luego viene la convivencia de ambos mundos. Se traspasan los límites, acaso inviolables. Kumatetsu libra una disputa con Lôzen para ser el próximo Venerable. Dos personalidades totalmente opuestas; dos polos que se enfrentan desde lo íntimo del ser. Lôzen es admirado por la mayoría, tiene cientos de discípulos y reúne todas las condiciones para ser el nuevo líder. Kumatetsu es fuerte pero tiene mal carácter y no consigue tener discípulos por lo que debe encontrar pronto al menos uno. Esto le lleva a traspasar los umbrales de su mundo y así encontrar a Ren, a quien invita a ser su aprendiz. Ren por supuesto se niega, sin embargo su curiosidad -y más que nada su forzada y especial soledad- lo lleva a traspasar el límite para entrar en el Reino de las Bestias. La relación entre ambos es como el agua y el aceite. Ya no se llama Ren sino Kyûta debido a su edad -9 años-, que es el nombre que le entrega este improvisado “maestro kendo”. 

Pasan los años en la síntesis de una evolución natural. Kyûta logra volver al mundo humano, busca a su padre y conoce a Kaede, una joven estudiante que le ayuda a entender el mundo. Su vacío interior se agiganta y en esta elaboración psicológica y emocional, debe tomar decisiones sobre su futuro, que parten por el autoconocimiento y control de sus actos.

La historia esencial es simple, sin embargo la pluma del guión relata una historia que no deja de ser maravillosa y compleja. Vemos las relaciones maestro-aprendiz, los múltiples temas familiares, los roles padre-hijo, la hermandad, la lealtad, el amor y una clara humanidad representada por extremos, donde la miseria y la bondad combaten permanentemente, tanto interna como externamente.

El niño y la bestia es una ventana de reposo y de reflexión. Aunque es algo extensa, funciona bien gracias a la dinámica de su composición y ritmo. Es una fábula visual que atrae por sus aventuras, por un relato fluido, por la magia de sus colores, por la energía que imprime a los dibujos, por una banda sonora sencilla y precisa y por una moraleja, que aunque bien sabemos repetida, es excelente que tome nuevas formas y nuevos bríos gracias a historias tan bien narradas y tan bien desarrolladas como la que disfrutamos en esta cinta.

Ficha técnica

Título original: Bakemono no Ko (The Boy and the Beast)
Año: 2015
Duración: 119 minutos
País: Japón
Guión: Mamoru Hosoda
Música: Masakatsu Takagi
Género: Animación. Fantástico | Amistad. Monstruos. Familia
Director: Mamoru Hosoda

Martirio Satánico

“Martyrs”, su título original, dirigida por los hermanos Kevin y Michael Goetz, es la versión del año 2015 del filme original del 2008 del director francés Pascal Laugier. ¿Es entonces un remake? En parte si y en parte no. Solo podemos dar cuenta de lo primero pues, de otra forma, contaríamos demasiado de la trama. Teniendo aproximadamente 10 años, Lucie -Troian Bellisario- escapa de un feroz y traumático encierro. Su única amiga en el orfanato donde reside es Anna -Bailey Noble-. Ellas se acompañan, confían mutuamente y en ocasiones sueñan juntas. Diez años después, Lucie logra dar con el paradero de la familia responsable de su sufrimiento y junto con Anna, busca venganza. Por supuesto, todo se sale de control y comienza una pesadilla literalmente del terror.

La cinta posee un elevado nivel de producción. La filmación es certera, hay varios planos, imágenes y escenas -sobre todo al inicio- muy bien logradas, con tomas en ángulos diferentes y desplazamientos lentos de la cámara. Esto es muy interesante de entrada, sin embargo no resulta suficiente pues la cinta se va enredando y perdiendo calidad en la medida que transcurren los minutos. No sabemos si vamos hacia momentos que asusten, hacia el suspenso de un thriller o definitivamente al terror. El género, en ese sentido, es desafiado en algunos momentos, pues se contradice con otros pasajes de la cinta que son prácticamente tomados de un “manual”.

Como sucede en la mayoría de estas cintas, adelantar detalles hace perder toda oportunidad de sorpresa. Verla sin antecedentes y también sin conocer la historia original puede ser de gran ayuda. Realizada esta advertencia, si usted continúa leyendo, puede ser que aumente su curiosidad o tal vez disminuya, dependiendo el grado de cercanía o lejanía con las temáticas expuestas en el desarrollo del filme.

El encierro inicial, la orfandad y la búsqueda de venganza -que incluye una sangrienta masacre a la familia descubierta- se contraponen con la amistad, el coraje y la valentía de enfrentar situaciones límite. Lucie es atormentada por una figura que no sabemos si es real o ficticia, si es un monstruo, un humano o un fantasma. Hay algo de paranormal en ello, sin embargo una visión concreta de Anna nos señala explícitamente que todo ocurre en la imaginación de Lucie. ¿Cuán trastornada puede quedar una víctima de tortura y encierro? ¿Una vez liberada, puede vivir con ello? Es una gruesa temática que por cierto la cinta no profundiza. Por otra parte, vemos una perversa maquinación por descubrir qué sucede cuando se está a punto de morir -con torturas desquiciadas- y poder traspasar esa visión a otra persona. Es de locos, si, de muy locos, ya que están presentes varios subgéneros como el “gore”, las sectas religiosas, el terror psicológico, y varios otros.

En síntesis, “Martyrs” es una película muy bien producida y correctamente filmada que, sin embargo, queda al debe en la construcción de la historia y en la forma en como configura a sus personajes. Si a usted, que ha seguido leyendo hasta acá a pesar de las advertencias, le gusta el terror, verla en el cine es la opción. Si solo le gusta a veces, puede esperar un poco y verla en televisión, cable o Netflix cuando llegue e dichas plataformas. Y si a usted definitivamente no le gusta el terror, puede tranquilamente dejarla pasar. Lo que es a mi, me provoca conocer la “Martyrs” original, así es que pondré manos a la obra para encontrarla.

Ficha técnica

Título original: “Martyrs”
Empresas Productoras: Blumhouse Productions / The Safran Company / Temple Hill Entertainment
Distribuye: Impacto Cine
Género: Terror - Thriller | Remake
Año: 2015
Guión: Mark L. Smith (Personajes: Pascal Laugier)
Fotografía: Sean O'Dea
Duración: 81 minutos
País: Estados Unidos
Elenco: Troian Bellisario, Bailey Noble, Romy Rosemont
Directores: Kevin Goetz, Michael Goetz

Niña Sombra

Este conmovedor documental de María Teresa Larraín narra su propia historia. Un duro camino, un viaje profundo hacia la perdida de la vista, hacia una temida ceguera que va nublando formas y colores, transformando sustancialmente su vida. Mientras ella se queda ciega, nos abre las puertas de su mundo interior para que podamos verlo en toda su dimensión. Las emociones son nítidas, los sentimientos están encontrados y a veces difusos. La cámara de María Teresa Larraín transmite la esencia, aquello que e palabras de El Principito es “invisible a los ojos”. Y esto, indudablemente, es el principal mérito de esta cinta. Su tratamiento es inquieto, la cámara está en permanente movimiento, juega con efectos, sensaciones, planos abiertos y cerrados, nítidos y difusos que logran hacernos parte de lo que podemos imaginar es su visión. La fotografía es preciosa, la composición de imagen bella, la música apropiada y el guión es también otro mundo por descubrir: íntimo y expuesto, delicado y fuerte; tal vez contradictorio.

¿Cómo una persona ciega o con una mínima visión puede filmar una película?, me preguntaba minutos después de salir de la función. La respuesta no se hacía esperar. Beethoven compuso sus últimas obras completamente sordo. Es una paradoja, pero es real. Es cierto, en ambos casos hay una pérdida, un duelo, pero existe la experiencia de haberlo tenido alguna vez. Es diferente a nacer con dicha condición, sin duda. Beethoven tenía la música en su mundo interior. Larraín tiene las imágenes en su propio universo y ha decidido compartirlas con nosotros como también lo hizo el genio musical.

En palabras de la directora “lo más difícil en esta película no ha sido el filmar con muy poca visión sino el encontrar mi punto de vista como directora, es decir, la mirada ciega”. Parece una contradicción, sin embargo su sentido es total. Se refiere a lo diferente que es la percepción del mundo desde una condición particular, cualquiera que esta sea. Esto, tal vez, la impulsa a “descubrir” esta película en la inspiración que le produce acercarse a la vida desconocida e invisible de los vendedores ambulantes ciegos de la Alameda, en Santiago de Chile. Allí comienza este viaje y nace el proyecto. Allí se produce un punto de inflexión luego que la muerte de su madre la trajera de retorno al país que hacía 30 años que la había visto partir a Toronto, Canadá.

María Teresa desnuda su alma en este documental autobiográfico. Su niñez, su extensa familia, sus pasiones, glorias y miserias. Todo está presente en un recorrido vital que inspira a reflexionar. “Acaso ¿solo podemos conocer a través de la mirada?, se pregunta. “Un ser humano es mucho más que sus ojos”, responde con certeza. “Esta será mi última película” dice la voz en off de la directora al comenzar el filme. Es fuerte y cruda dicha declaración. Sin embargo, permítanme dudarlo, María Teresa Larraín tiene aun mucho que aportarnos desde su “mirada ciega”. Es más, tiene el deber de hacerlo, pues con ello entrega dignidad a una condición con la que convivimos pero que sin embargo no sabemos dialogar o bien no sabemos “mirar”.

Ficha técnica 

Niña Sombra
Chile, Canadá, Costa Rica 
2016
75 minutos
Idioma: Castellano, Inglés
Producción ejecutiva: Ed Barreveld, Maria Teresa Larrain
Fotografía: Daniel Grant, Arnaldo Rodriguez
Edición: Ricardo Acosta, Ordan Kawai, Tim Wilson
Sonido: Daniel Pellerin
Producción: Maremoto Productions & Storylinentertainment
Web: shadowgirlfilm.com
Directora: Maria Teresa Larraín

jueves, 18 de agosto de 2016

Neruda

Ambientada en 1948, tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial y en el momento en que se inicia una persecución política al poeta cuando éste acusa al Gobierno del Presidente Gabriel González Videla -Alfredo Castro- de traicionar al partido comunista, Neruda -Luis Gnecco con una caracterización excelente del “vate”- se transforma en fugitivo junto a su esposa, Delia del Carril, interpretada por la actriz argentina Mercedes Morán. Ricardo Neftalí Reyes está escribiendo su "Canto General", mientras es buscado afanosa y vertiginosamente por el detective Óscar Peluchonneau -Gabriel García Bernal- un prefecto de la Policía de Investigaciones de Chile. Neruda, ya en la clandestinidad, debe reinventarse para convertirse en un símbolo de la lucha y la libertad, fuertemente influido y ayudado por los intelectuales europeos encabezados por Pablo Picasso. 

Pablo Larraín nos entrega su sexta película basada en el sólido y arriesgado guión de Guillermo Calderón, quien presenta una lectura donde prevalece la imaginación por sobre la historia real, lo que provoca más de alguna tensión que naturalmente es inevitable. Larraín, con mano firme, filma una cinta llena de elementos y detalles que dan cuenta de una madurez cinematográfica que lo ubica dentro de los mejores directores del momento. El estreno de “Neruda” en la quincena de realizadores del pasado Festival de Cannes lo confirma, con elogiosos comentarios y abundantes alabanzas de la crítica especializada.

“Neruda” puede incomodar a los puristas. El afamado poeta cede el protagonismo al hombre de carne y hueso. Vemos a un egocéntrico Neruda, político, militante y vividor. Observamos su vida puertas adentro, la relación con su esposa -artista como él-, su fascinación por la bohemia y las mujeres, su constante búsqueda de reconocimiento y la simbología que representa el saberse convertido en leyenda. Larraín no deja escapar ningún detalle en este tránsito permanente, en este movimiento perpetuo sobre el que construye un relato principalmente estético e irónico del poeta. Es similar a abrir una ventana en la historia, tal como sería asomarse en un balcón, para observar el paso de un Neruda humanizado, despojado del aura artística, mundano, lleno de dudas y en búsqueda de su propio destino.

Los detalles hacen de esta cinta una obra de arte en todo su esplendor. Desde la textura del metraje, esa oscuridad y color particular, la excelente fotografía de Sergio Armstrong, la recreación de los ambientes de época, las actuaciones sobresalientes de todo el elenco y una banda sonora compuesta de fragmentos de música contemporánea de comienzos del Siglo 20 mezclada con cantos populares, son elementos que entregan a “Neruda” características especiales. Vemos pinceladas gruesas, pinceladas finas, un dibujo de precisión, un cuadro plástico de gran belleza transformado en un poema visual y sensitivo. Es cierto que la voz en off del ficticio Peluchonneau puede incomodar, sin embargo no es menos cierto que le da una coherencia y sabor especial al relato. Esta lucha interna entre personaje secundario o principal, buscando un lugar protagónico en la historia, da cuenta también de una permanente lucha de egos, propia del mundo artístico y de la cuál la cinta no puede abstraerse.

Pablo Larraín no sorprende, se consolida cada vez más. Ya conocemos su enorme talento y oficio y cada paso que recorre apunta a un crecimiento importante en su ascendente y premiada carrera. En este caso, con un filme diferente en forma y fondo, se interna en otras realidades y fiel a su objetivo de incomodar, esta vez lo hace desde otra perspectiva. Aquella que representa el tratamiento de una figura histórica, respetada y admirada, a la que desnuda -literalmente- para abrir paso a una relectura ficcionada que permita debatir y reflexionar sobre un hombre que sin lugar a dudas encanta y seduce.

Ficha Técnica

Título original: Neruda
Año: 2016
Duración: 107 minutos
País: Chile
Género: Drama
Guión: Guillermo Calderón
Fotografía: Sergio Armstrong
Reparto: Luis Gnecco, Gael García Bernal, Mercedes Morán, Alfredo Castro, Pablo Derqui, Marcelo Alonso, Alejandro Goic, Antonia Zegers, Jaime Vadell, Diego Muñoz, Francisco Reyes, Michael Silva, Victor Montero
Productora: Coproducción Chile-Francia-España-Argentina; AZ Films / Fabula / Funny Balloons / Participant Media / Setembro Cine / TELEFE
Director: Pablo Larraín

lunes, 15 de agosto de 2016

Juventud

Una semana ha pasado desde que vi “La giovinezza”, de Paolo Sorrentino y recién ahora siento que puedo expresar algunas ideas sobre la película. El mismo creador de “La gran belleza”, ganadora del Óscar 2013, nos entrega una cinta que explora sobre emociones, recuerdos y actualidad de dos amigos “sub 90” que pasan una temporada de vacaciones en un hotel de los Alpes. Sus historias tienen mucho en común pero son en esencia distintas: Fred Ballinger -Michael Caine- compositor y director de Orquesta ya retirado de los escenarios parece tener claro que ha emprendido un viaje sin retorno. La nostalgia de ello está presente, sin embargo parece asumida su condición y tránsito hacia una vejez física mas no mental. Mick -Harvey Keitel- ejerce aun como director de cine y está terminando su última película con la que pretende dejar un legado, un testimonio y una marca en la historia.

La dinámica de estos dos entrañables amigos es especial. Sus conversaciones están impresas por diferentes visiones de lo que fue su vida, de la relación con sus hijos (Lena -Rachel Weisz-, la hija de Fred, casada con el hijo de Mick acaba de ser abandonada por él) y por las todas las experiencias vividas en común, con un puntos de convergencia, la salud, la amistad y el presente que están viviendo, con sus físicos deteriorados pero con mentes activas, creativas y aun llenas de juventud.

Sorrentino dibuja un paisaje emocional que es comparable a la espléndida fotografía que Luca Bigazzi nos regala. El entorno de los Alpes sugiere altura de miras, una etapa superior donde se mira hacia atrás con perspectiva y sabiduría. La anécdota de la visita del emisario de la Reina Isabel para que Fred vuelva a la actividad en un concierto para el príncipe Felipe, requerimiento al que Fred se niega rotundamente, se contrapone a la esperanza desmedida que Mick tiene en su cinta testimonial con Brenda Morel -Jane Fonda- como protagonista. Mick Boyle, un joven actor que es interpretado por Paul Dano, es una fina contraparte para ambos; pone de manifiesto las dudas, los caminos y decisiones y finalmente las opciones. La presencia en el lugar de la Miss Universo -Poppy Corby-Tuech- es otra voz adicional que que confronta las etapas de la vida, un contrapunto emocional, físico y nostálgico al baúl de los recuerdos de Mick y Fred, también representado por una joven masajista a quien no le gusta conversar y cuyo mundo interior es misterioso y desafiante, voz marcada también por una caricatura de "maradoniana", de un ex futbolista latinoamericano con evidente sobrepeso y problemas respiratorios que vive solo de su pasado.

La cinta es reflexiva, por momentos desordenada y llena de metáforas que no pueden leerse en forma lineal. Las capas presentes -y algo ocultas- en el tono de comedia en que se desarrolla el metraje permiten el lucimiento del gran Michael Caine, en un papel que parece diseñado a su medida y que le calza perfecto. Todo gira en torno a su mirada, sus movimientos, su disposición a escuchar y sus diálogos cortos, precisos y con un filo que desnuda un interior que si bien está asumido, esconde una historia familiar difícil que apenas se deja divisar en su real dimensión.

En “Juventud” la trama no es lo sustantivo en un guión inteligente, y concentrado. Lo que destaca en la descripción de Paolo Sorrentino es el transcurso, el recorrido y el movimiento de la vida representada por diferentes estados, matices y formas. Tal vez es lo más cercano a una descriptiva sinfonía de colores que representa etapas, vivencias y relaciones que van formando la experiencia y que permiten ver al mundo desde otras perspectivas; ni buenas ni malas, solo diferentes. El director tiene la libertad y la osadía de permitir que cada uno de nosotros, los espectadores, rellene con sus experiencias, emociones y racionalidades, el centro del relato. En lo que nosotros fijemos la atención encontraremos propuestas y sugerencias, no certezas ni respuestas y aquello es un valor innegable de un cine diferente, que por momentos aspira a mayores alturas y que sin embargo con lo que ofrece cumple perfectamente las expectativas que genera.

“Las emociones están sobrevaloradas” dice Mick, “sin embargo es lo único que tenemos”. Una frase que durante esta semana me ha rondado permanentemente y que en mi reflexión se transforma en el foco en el que he puesto la mayor atención. Ciertamente, para alguien racional, lo emocional representa un desafío importante pues no es lo más cercano, lo seguro o el espacio de confort. Sorrentino parece saberlo y lo explota sustancialmente. Y acá me gustaría conocer más desde la vereda de enfrente. Todo aquello que esta cinta transmite a una persona emocional. Tal vez el resultado de ambas reflexiones sea muy similar a lo representado en la cinta lo que reflejaría un arte mayor en este trabajo. Qué interesante sería debatirlo y analizarlo desde esas perspectivas. la invitación está abierta, y este espacio también.

Ficha técnica

Título original: Youth - La giovinezza
Año: 2015
Género: Drama, vejez, mistad
Música: David Lang
Fotografía: Luca Bigazzi
Duración: 118 minutos
Actores: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Madalina Ghenea, Emilia Jones, Mark Kozelek, Anabel Kutay, Rebecca Calder, Ian Keir Attard, Roly Serrano
Productora: Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films
País: Italia
Guión: Paolo Sorrentino
Director: Paolo Sorrentino

miércoles, 27 de julio de 2016

Dos tipos peligrosos

¿Qué podemos esperar de Ryan Gosling y Russell Crowe, juntos en una película? Si no vemos el trailer sin duda es difícil, salvo aventurarnos que de dos actores de su clase y experiencia solo puede venir algo bueno. Ahora bien, si vemos el avance de "The nice guys", las expectativas aumentan. ¿Comedia, acción, thriller o simple entretenimiento? La respuesta la entrega el director de la cinta, Shane Black, guionista de Arma Mortal y El Último Boyscout, y director de Iron Man 3: "estos dos son extremadamente divertidos".

Escenario, ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, fines de los años 70. Un ambiente extremadamente contaminado -como nuestros peores días de preemergencia en el Santiago de 2016- entrega el marco perfecto para una historia que tiene suspenso, asesinatos y conspiraciones ocultas y de alta alcurnia. Allí están nuestros protagonistas, estos "tipos" que pueden ser la caricatura del antagonismo. Por un lado un detective privado venido en menos, Holland March -Gosling- y por otro un grueso e inescrupuloso matón a sueldo llamado Jackson Healy -Crowe-. El centro del problema es la muerte en un accidente automovilístico de la estrella porno Misty Mountain, la búsqueda y posterior desaparición de Amelia -Margaret Qualley- y las vinculaciones de ambas con la filmación de una cinta que, además de ser para adultos, contendría información vital y concluyente sobre la corrupción y el poder en la industria de los automóviles y de los convertidores catalíticos.

Volvamos a Holland y Jackson. Su primer encuentro no fue afortunado. Fractura incluida, ambos personajes buscan lo opuesto. Uno encontrar a Amelia y el otro impedir que la sigan acosando. Difícil comienzo y aun más complicada es su relación cuando el escenario cambia y ambos deben encontrarla pues parece ser la llave de una serie de misteriosas muertes y de trágicas coincidencias. La química entre ambos actores se da naturalmente. Parecen dos niños jugando con juguete nuevo y sus diálogos son realmente incómodos. ¡Un acierto reunirlos!

Shane Black domina su oficio. Construye los personajes con un ritmo casual y los acompaña con secundarios a la altura. Holly -Angourie Rice-, la hija adolescente de Holland que lo pone a raya, lo controla y desafía; Judith Kuttner -Kim Basinger, estupenda- la madre de Amelia que encabeza el Departamento de Justicia de California y el villano John Boy -Matt Bomer- quien recibe el encargo de poner orden en este puzzle de piezas desordenadas y caóticas.

 “Dos tipos peligrosos” es una hilarante comedia de acción que vale la pena ver. No decepciona, tampoco aspira a mucho más y en ello cumple bien las expectativas que genera. Y tal vez se viene una saga. ¿Cómo no? Todo puede pasar con estos dos “Nice Guys” .

Ficha técnica

The Nice Guys
Diamond Films
Acción, comedia, crimen       
USA - Reino Unido
Duración: 116 minutos
Guionistas: Shane Black y Anthony Bagarozzi 
Elenco: Ryan Gosling, Russell Crowe. Matt Bomer , Kim Basinger, Beau Knapp
Director: Shane Black

martes, 26 de julio de 2016

La vida secreta de las mascotas

Las películas animadas hace un tiempo superaron la barrera de ser solo para público infantil. Algunas, incluso, ya diríamos que son mixtas, divierten a chicos y grandes y a veces más a estos últimos. Pues bien, es este el caso de “La vida secreta de las mascotas” producida por Illumination Entertainment. 

La historia ya la hemos visto en múltiples formatos. Un grupo de afortunadas mascotas que viven en el centro de Manhatan con sus dueños deben unirse para encontrar a Max y a Duke, los dos perritos de Katie. Gidget, enamorada platónica de Max, lidera a los amigos para rescatarles y salvarles del villano de turno, un malvado conejito llamado Snowball, que es líder de un grupo de animales que odia a los humanos pues fueron maltratados y abandonados.

Ritmo y la acción fluyen a raudales. Las aventuras se suceden unas a otras en un guión que tiene pocos momentos de pausa y que equilibra muy bien los planos. La excelente banda sonora de Alexander Desplat contribuye vertiginosamente a animar cada una de las escenas que componen la cinta, en un montaje y edición excelente.

Aunque no es una novedad, lo más interesante de la cinta son las caracterizaciones humanas de cada mascota. Las personalidades que reflejan los sentimientos, las actitudes y la forma de ser de cada uno se roba la película. Hay una humanidad notable en cada mascota, tal vez reflejo de sus dueños o del ambiente en que les toca vivir. Los guiños cinematográficos entregan pinceladas a un humor que por momentos saca carcajadas -si, me hacían callar mis hijas- y que resulta irresistiblemente entretenido.

“La vida de las mascotas” es probablemente el nuevo comienzo de una saga. No descubre nada nuevo sin embargo interpreta realidades presentes en la vida moderna. Dueños solitarios que salen temprano y vuelven tarde y que dejan a sus mascotas, quienes son tal vez su gran compañía, en casa. También podríamos ver reflejada una “paternidad o maternidad” especial que algunos de ellos o ellas pueden sentir y como aquello es plasmado en la caricaturización de los personajes de esta animación.

En síntesis, una alegría desbordante, entretención garantizada y ojo!: el corto de los Minions que antecede la cinta es de antología: ahora quieren ser jardineros para obtener recursos. ¡Maravilloso!

Ficha técnica

País: Estados Unidos
Año: 2016
Género: Animación, Comedia
Producción: Chris Meledandri, Janet Healy
Guión: Brian Lynch, Cinco Paul, Ken Daurio
Historia: Chris Meledandri
Música: Alexander Desplat
Dirección: Chris Renaud - Yarrow Cheney (Co-Director)