miércoles, 24 de agosto de 2016

El niño y la bestia

Esta película japonesa de animación viene a ser un refresco para la actual cartelera de nuestro cine local. Premiada por la Academia Japonesa como la Mejor Película de Animación del año 2015, el guionista y director Mamoru Hosoda narra la historia de Ren, un niño solitario que acaba de perder a su madre y que deambula en Shibuya, un barrio del oeste de Tokio, y Kumatetsu, una bestia que habita un mundo fantástico. La cinta, si bien puede ser predecible, posee todos los elementos descriptivos del cine animado, está elaborada con muchísimo cuidado y los detalles marcan diferencia respecto a lo que acostumbramos observar en otras cintas del género.

Hosoda no solo crea un mundo especial y fantástico, aquel habitado por las bestias donde podemos encontrar fácilmente bondad, cordura, respeto y atención, sino que lo sitúa en paralelo al mundo real de Tokio, una ciudad enorme, cosmopolita, saturada de personas, donde la individualidad se oculta en la masa y donde, a pesar de la convivencia entre miles, la soledad es un elemento central.

Luego viene la convivencia de ambos mundos. Se traspasan los límites, acaso inviolables. Kumatetsu libra una disputa con Lôzen para ser el próximo Venerable. Dos personalidades totalmente opuestas; dos polos que se enfrentan desde lo íntimo del ser. Lôzen es admirado por la mayoría, tiene cientos de discípulos y reúne todas las condiciones para ser el nuevo líder. Kumatetsu es fuerte pero tiene mal carácter y no consigue tener discípulos por lo que debe encontrar pronto al menos uno. Esto le lleva a traspasar los umbrales de su mundo y así encontrar a Ren, a quien invita a ser su aprendiz. Ren por supuesto se niega, sin embargo su curiosidad -y más que nada su forzada y especial soledad- lo lleva a traspasar el límite para entrar en el Reino de las Bestias. La relación entre ambos es como el agua y el aceite. Ya no se llama Ren sino Kyûta debido a su edad -9 años-, que es el nombre que le entrega este improvisado “maestro kendo”. 

Pasan los años en la síntesis de una evolución natural. Kyûta logra volver al mundo humano, busca a su padre y conoce a Kaede, una joven estudiante que le ayuda a entender el mundo. Su vacío interior se agiganta y en esta elaboración psicológica y emocional, debe tomar decisiones sobre su futuro, que parten por el autoconocimiento y control de sus actos.

La historia esencial es simple, sin embargo la pluma del guión relata una historia que no deja de ser maravillosa y compleja. Vemos las relaciones maestro-aprendiz, los múltiples temas familiares, los roles padre-hijo, la hermandad, la lealtad, el amor y una clara humanidad representada por extremos, donde la miseria y la bondad combaten permanentemente, tanto interna como externamente.

El niño y la bestia es una ventana de reposo y de reflexión. Aunque es algo extensa, funciona bien gracias a la dinámica de su composición y ritmo. Es una fábula visual que atrae por sus aventuras, por un relato fluido, por la magia de sus colores, por la energía que imprime a los dibujos, por una banda sonora sencilla y precisa y por una moraleja, que aunque bien sabemos repetida, es excelente que tome nuevas formas y nuevos bríos gracias a historias tan bien narradas y tan bien desarrolladas como la que disfrutamos en esta cinta.

Ficha técnica

Título original: Bakemono no Ko (The Boy and the Beast)
Año: 2015
Duración: 119 minutos
País: Japón
Guión: Mamoru Hosoda
Música: Masakatsu Takagi
Género: Animación. Fantástico | Amistad. Monstruos. Familia
Director: Mamoru Hosoda

Martirio Satánico

“Martyrs”, su título original, dirigida por los hermanos Kevin y Michael Goetz, es la versión del año 2015 del filme original del 2008 del director francés Pascal Laugier. ¿Es entonces un remake? En parte si y en parte no. Solo podemos dar cuenta de lo primero pues, de otra forma, contaríamos demasiado de la trama. Teniendo aproximadamente 10 años, Lucie -Troian Bellisario- escapa de un feroz y traumático encierro. Su única amiga en el orfanato donde reside es Anna -Bailey Noble-. Ellas se acompañan, confían mutuamente y en ocasiones sueñan juntas. Diez años después, Lucie logra dar con el paradero de la familia responsable de su sufrimiento y junto con Anna, busca venganza. Por supuesto, todo se sale de control y comienza una pesadilla literalmente del terror.

La cinta posee un elevado nivel de producción. La filmación es certera, hay varios planos, imágenes y escenas -sobre todo al inicio- muy bien logradas, con tomas en ángulos diferentes y desplazamientos lentos de la cámara. Esto es muy interesante de entrada, sin embargo no resulta suficiente pues la cinta se va enredando y perdiendo calidad en la medida que transcurren los minutos. No sabemos si vamos hacia momentos que asusten, hacia el suspenso de un thriller o definitivamente al terror. El género, en ese sentido, es desafiado en algunos momentos, pues se contradice con otros pasajes de la cinta que son prácticamente tomados de un “manual”.

Como sucede en la mayoría de estas cintas, adelantar detalles hace perder toda oportunidad de sorpresa. Verla sin antecedentes y también sin conocer la historia original puede ser de gran ayuda. Realizada esta advertencia, si usted continúa leyendo, puede ser que aumente su curiosidad o tal vez disminuya, dependiendo el grado de cercanía o lejanía con las temáticas expuestas en el desarrollo del filme.

El encierro inicial, la orfandad y la búsqueda de venganza -que incluye una sangrienta masacre a la familia descubierta- se contraponen con la amistad, el coraje y la valentía de enfrentar situaciones límite. Lucie es atormentada por una figura que no sabemos si es real o ficticia, si es un monstruo, un humano o un fantasma. Hay algo de paranormal en ello, sin embargo una visión concreta de Anna nos señala explícitamente que todo ocurre en la imaginación de Lucie. ¿Cuán trastornada puede quedar una víctima de tortura y encierro? ¿Una vez liberada, puede vivir con ello? Es una gruesa temática que por cierto la cinta no profundiza. Por otra parte, vemos una perversa maquinación por descubrir qué sucede cuando se está a punto de morir -con torturas desquiciadas- y poder traspasar esa visión a otra persona. Es de locos, si, de muy locos, ya que están presentes varios subgéneros como el “gore”, las sectas religiosas, el terror psicológico, y varios otros.

En síntesis, “Martyrs” es una película muy bien producida y correctamente filmada que, sin embargo, queda al debe en la construcción de la historia y en la forma en como configura a sus personajes. Si a usted, que ha seguido leyendo hasta acá a pesar de las advertencias, le gusta el terror, verla en el cine es la opción. Si solo le gusta a veces, puede esperar un poco y verla en televisión, cable o Netflix cuando llegue e dichas plataformas. Y si a usted definitivamente no le gusta el terror, puede tranquilamente dejarla pasar. Lo que es a mi, me provoca conocer la “Martyrs” original, así es que pondré manos a la obra para encontrarla.

Ficha técnica

Título original: “Martyrs”
Empresas Productoras: Blumhouse Productions / The Safran Company / Temple Hill Entertainment
Distribuye: Impacto Cine
Género: Terror - Thriller | Remake
Año: 2015
Guión: Mark L. Smith (Personajes: Pascal Laugier)
Fotografía: Sean O'Dea
Duración: 81 minutos
País: Estados Unidos
Elenco: Troian Bellisario, Bailey Noble, Romy Rosemont
Directores: Kevin Goetz, Michael Goetz

Niña Sombra

Este conmovedor documental de María Teresa Larraín narra su propia historia. Un duro camino, un viaje profundo hacia la perdida de la vista, hacia una temida ceguera que va nublando formas y colores, transformando sustancialmente su vida. Mientras ella se queda ciega, nos abre las puertas de su mundo interior para que podamos verlo en toda su dimensión. Las emociones son nítidas, los sentimientos están encontrados y a veces difusos. La cámara de María Teresa Larraín transmite la esencia, aquello que e palabras de El Principito es “invisible a los ojos”. Y esto, indudablemente, es el principal mérito de esta cinta. Su tratamiento es inquieto, la cámara está en permanente movimiento, juega con efectos, sensaciones, planos abiertos y cerrados, nítidos y difusos que logran hacernos parte de lo que podemos imaginar es su visión. La fotografía es preciosa, la composición de imagen bella, la música apropiada y el guión es también otro mundo por descubrir: íntimo y expuesto, delicado y fuerte; tal vez contradictorio.

¿Cómo una persona ciega o con una mínima visión puede filmar una película?, me preguntaba minutos después de salir de la función. La respuesta no se hacía esperar. Beethoven compuso sus últimas obras completamente sordo. Es una paradoja, pero es real. Es cierto, en ambos casos hay una pérdida, un duelo, pero existe la experiencia de haberlo tenido alguna vez. Es diferente a nacer con dicha condición, sin duda. Beethoven tenía la música en su mundo interior. Larraín tiene las imágenes en su propio universo y ha decidido compartirlas con nosotros como también lo hizo el genio musical.

En palabras de la directora “lo más difícil en esta película no ha sido el filmar con muy poca visión sino el encontrar mi punto de vista como directora, es decir, la mirada ciega”. Parece una contradicción, sin embargo su sentido es total. Se refiere a lo diferente que es la percepción del mundo desde una condición particular, cualquiera que esta sea. Esto, tal vez, la impulsa a “descubrir” esta película en la inspiración que le produce acercarse a la vida desconocida e invisible de los vendedores ambulantes ciegos de la Alameda, en Santiago de Chile. Allí comienza este viaje y nace el proyecto. Allí se produce un punto de inflexión luego que la muerte de su madre la trajera de retorno al país que hacía 30 años que la había visto partir a Toronto, Canadá.

María Teresa desnuda su alma en este documental autobiográfico. Su niñez, su extensa familia, sus pasiones, glorias y miserias. Todo está presente en un recorrido vital que inspira a reflexionar. “Acaso ¿solo podemos conocer a través de la mirada?, se pregunta. “Un ser humano es mucho más que sus ojos”, responde con certeza. “Esta será mi última película” dice la voz en off de la directora al comenzar el filme. Es fuerte y cruda dicha declaración. Sin embargo, permítanme dudarlo, María Teresa Larraín tiene aun mucho que aportarnos desde su “mirada ciega”. Es más, tiene el deber de hacerlo, pues con ello entrega dignidad a una condición con la que convivimos pero que sin embargo no sabemos dialogar o bien no sabemos “mirar”.

Ficha técnica 

Niña Sombra
Chile, Canadá, Costa Rica 
2016
75 minutos
Idioma: Castellano, Inglés
Producción ejecutiva: Ed Barreveld, Maria Teresa Larrain
Fotografía: Daniel Grant, Arnaldo Rodriguez
Edición: Ricardo Acosta, Ordan Kawai, Tim Wilson
Sonido: Daniel Pellerin
Producción: Maremoto Productions & Storylinentertainment
Web: shadowgirlfilm.com
Directora: Maria Teresa Larraín

jueves, 18 de agosto de 2016

Neruda

Ambientada en 1948, tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial y en el momento en que se inicia una persecución política al poeta cuando éste acusa al Gobierno del Presidente Gabriel González Videla -Alfredo Castro- de traicionar al partido comunista, Neruda -Luis Gnecco con una caracterización excelente del “vate”- se transforma en fugitivo junto a su esposa, Delia del Carril, interpretada por la actriz argentina Mercedes Morán. Ricardo Neftalí Reyes está escribiendo su "Canto General", mientras es buscado afanosa y vertiginosamente por el detective Óscar Peluchonneau -Gabriel García Bernal- un prefecto de la Policía de Investigaciones de Chile. Neruda, ya en la clandestinidad, debe reinventarse para convertirse en un símbolo de la lucha y la libertad, fuertemente influido y ayudado por los intelectuales europeos encabezados por Pablo Picasso. 

Pablo Larraín nos entrega su sexta película basada en el sólido y arriesgado guión de Guillermo Calderón, quien presenta una lectura donde prevalece la imaginación por sobre la historia real, lo que provoca más de alguna tensión que naturalmente es inevitable. Larraín, con mano firme, filma una cinta llena de elementos y detalles que dan cuenta de una madurez cinematográfica que lo ubica dentro de los mejores directores del momento. El estreno de “Neruda” en la quincena de realizadores del pasado Festival de Cannes lo confirma, con elogiosos comentarios y abundantes alabanzas de la crítica especializada.

“Neruda” puede incomodar a los puristas. El afamado poeta cede el protagonismo al hombre de carne y hueso. Vemos a un egocéntrico Neruda, político, militante y vividor. Observamos su vida puertas adentro, la relación con su esposa -artista como él-, su fascinación por la bohemia y las mujeres, su constante búsqueda de reconocimiento y la simbología que representa el saberse convertido en leyenda. Larraín no deja escapar ningún detalle en este tránsito permanente, en este movimiento perpetuo sobre el que construye un relato principalmente estético e irónico del poeta. Es similar a abrir una ventana en la historia, tal como sería asomarse en un balcón, para observar el paso de un Neruda humanizado, despojado del aura artística, mundano, lleno de dudas y en búsqueda de su propio destino.

Los detalles hacen de esta cinta una obra de arte en todo su esplendor. Desde la textura del metraje, esa oscuridad y color particular, la excelente fotografía de Sergio Armstrong, la recreación de los ambientes de época, las actuaciones sobresalientes de todo el elenco y una banda sonora compuesta de fragmentos de música contemporánea de comienzos del Siglo 20 mezclada con cantos populares, son elementos que entregan a “Neruda” características especiales. Vemos pinceladas gruesas, pinceladas finas, un dibujo de precisión, un cuadro plástico de gran belleza transformado en un poema visual y sensitivo. Es cierto que la voz en off del ficticio Peluchonneau puede incomodar, sin embargo no es menos cierto que le da una coherencia y sabor especial al relato. Esta lucha interna entre personaje secundario o principal, buscando un lugar protagónico en la historia, da cuenta también de una permanente lucha de egos, propia del mundo artístico y de la cuál la cinta no puede abstraerse.

Pablo Larraín no sorprende, se consolida cada vez más. Ya conocemos su enorme talento y oficio y cada paso que recorre apunta a un crecimiento importante en su ascendente y premiada carrera. En este caso, con un filme diferente en forma y fondo, se interna en otras realidades y fiel a su objetivo de incomodar, esta vez lo hace desde otra perspectiva. Aquella que representa el tratamiento de una figura histórica, respetada y admirada, a la que desnuda -literalmente- para abrir paso a una relectura ficcionada que permita debatir y reflexionar sobre un hombre que sin lugar a dudas encanta y seduce.

Ficha Técnica

Título original: Neruda
Año: 2016
Duración: 107 minutos
País: Chile
Género: Drama
Guión: Guillermo Calderón
Fotografía: Sergio Armstrong
Reparto: Luis Gnecco, Gael García Bernal, Mercedes Morán, Alfredo Castro, Pablo Derqui, Marcelo Alonso, Alejandro Goic, Antonia Zegers, Jaime Vadell, Diego Muñoz, Francisco Reyes, Michael Silva, Victor Montero
Productora: Coproducción Chile-Francia-España-Argentina; AZ Films / Fabula / Funny Balloons / Participant Media / Setembro Cine / TELEFE
Director: Pablo Larraín

lunes, 15 de agosto de 2016

Juventud

Una semana ha pasado desde que vi “La giovinezza”, de Paolo Sorrentino y recién ahora siento que puedo expresar algunas ideas sobre la película. El mismo creador de “La gran belleza”, ganadora del Óscar 2013, nos entrega una cinta que explora sobre emociones, recuerdos y actualidad de dos amigos “sub 90” que pasan una temporada de vacaciones en un hotel de los Alpes. Sus historias tienen mucho en común pero son en esencia distintas: Fred Ballinger -Michael Caine- compositor y director de Orquesta ya retirado de los escenarios parece tener claro que ha emprendido un viaje sin retorno. La nostalgia de ello está presente, sin embargo parece asumida su condición y tránsito hacia una vejez física mas no mental. Mick -Harvey Keitel- ejerce aun como director de cine y está terminando su última película con la que pretende dejar un legado, un testimonio y una marca en la historia.

La dinámica de estos dos entrañables amigos es especial. Sus conversaciones están impresas por diferentes visiones de lo que fue su vida, de la relación con sus hijos (Lena -Rachel Weisz-, la hija de Fred, casada con el hijo de Mick acaba de ser abandonada por él) y por las todas las experiencias vividas en común, con un puntos de convergencia, la salud, la amistad y el presente que están viviendo, con sus físicos deteriorados pero con mentes activas, creativas y aun llenas de juventud.

Sorrentino dibuja un paisaje emocional que es comparable a la espléndida fotografía que Luca Bigazzi nos regala. El entorno de los Alpes sugiere altura de miras, una etapa superior donde se mira hacia atrás con perspectiva y sabiduría. La anécdota de la visita del emisario de la Reina Isabel para que Fred vuelva a la actividad en un concierto para el príncipe Felipe, requerimiento al que Fred se niega rotundamente, se contrapone a la esperanza desmedida que Mick tiene en su cinta testimonial con Brenda Morel -Jane Fonda- como protagonista. Mick Boyle, un joven actor que es interpretado por Paul Dano, es una fina contraparte para ambos; pone de manifiesto las dudas, los caminos y decisiones y finalmente las opciones. La presencia en el lugar de la Miss Universo -Poppy Corby-Tuech- es otra voz adicional que que confronta las etapas de la vida, un contrapunto emocional, físico y nostálgico al baúl de los recuerdos de Mick y Fred, también representado por una joven masajista a quien no le gusta conversar y cuyo mundo interior es misterioso y desafiante, voz marcada también por una caricatura de "maradoniana", de un ex futbolista latinoamericano con evidente sobrepeso y problemas respiratorios que vive solo de su pasado.

La cinta es reflexiva, por momentos desordenada y llena de metáforas que no pueden leerse en forma lineal. Las capas presentes -y algo ocultas- en el tono de comedia en que se desarrolla el metraje permiten el lucimiento del gran Michael Caine, en un papel que parece diseñado a su medida y que le calza perfecto. Todo gira en torno a su mirada, sus movimientos, su disposición a escuchar y sus diálogos cortos, precisos y con un filo que desnuda un interior que si bien está asumido, esconde una historia familiar difícil que apenas se deja divisar en su real dimensión.

En “Juventud” la trama no es lo sustantivo en un guión inteligente, y concentrado. Lo que destaca en la descripción de Paolo Sorrentino es el transcurso, el recorrido y el movimiento de la vida representada por diferentes estados, matices y formas. Tal vez es lo más cercano a una descriptiva sinfonía de colores que representa etapas, vivencias y relaciones que van formando la experiencia y que permiten ver al mundo desde otras perspectivas; ni buenas ni malas, solo diferentes. El director tiene la libertad y la osadía de permitir que cada uno de nosotros, los espectadores, rellene con sus experiencias, emociones y racionalidades, el centro del relato. En lo que nosotros fijemos la atención encontraremos propuestas y sugerencias, no certezas ni respuestas y aquello es un valor innegable de un cine diferente, que por momentos aspira a mayores alturas y que sin embargo con lo que ofrece cumple perfectamente las expectativas que genera.

“Las emociones están sobrevaloradas” dice Mick, “sin embargo es lo único que tenemos”. Una frase que durante esta semana me ha rondado permanentemente y que en mi reflexión se transforma en el foco en el que he puesto la mayor atención. Ciertamente, para alguien racional, lo emocional representa un desafío importante pues no es lo más cercano, lo seguro o el espacio de confort. Sorrentino parece saberlo y lo explota sustancialmente. Y acá me gustaría conocer más desde la vereda de enfrente. Todo aquello que esta cinta transmite a una persona emocional. Tal vez el resultado de ambas reflexiones sea muy similar a lo representado en la cinta lo que reflejaría un arte mayor en este trabajo. Qué interesante sería debatirlo y analizarlo desde esas perspectivas. la invitación está abierta, y este espacio también.

Ficha técnica

Título original: Youth - La giovinezza
Año: 2015
Género: Drama, vejez, mistad
Música: David Lang
Fotografía: Luca Bigazzi
Duración: 118 minutos
Actores: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Madalina Ghenea, Emilia Jones, Mark Kozelek, Anabel Kutay, Rebecca Calder, Ian Keir Attard, Roly Serrano
Productora: Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films
País: Italia
Guión: Paolo Sorrentino
Director: Paolo Sorrentino

miércoles, 27 de julio de 2016

Dos tipos peligrosos

¿Qué podemos esperar de Ryan Gosling y Russell Crowe, juntos en una película? Si no vemos el trailer sin duda es difícil, salvo aventurarnos que de dos actores de su clase y experiencia solo puede venir algo bueno. Ahora bien, si vemos el avance de "The nice guys", las expectativas aumentan. ¿Comedia, acción, thriller o simple entretenimiento? La respuesta la entrega el director de la cinta, Shane Black, guionista de Arma Mortal y El Último Boyscout, y director de Iron Man 3: "estos dos son extremadamente divertidos".

Escenario, ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, fines de los años 70. Un ambiente extremadamente contaminado -como nuestros peores días de preemergencia en el Santiago de 2016- entrega el marco perfecto para una historia que tiene suspenso, asesinatos y conspiraciones ocultas y de alta alcurnia. Allí están nuestros protagonistas, estos "tipos" que pueden ser la caricatura del antagonismo. Por un lado un detective privado venido en menos, Holland March -Gosling- y por otro un grueso e inescrupuloso matón a sueldo llamado Jackson Healy -Crowe-. El centro del problema es la muerte en un accidente automovilístico de la estrella porno Misty Mountain, la búsqueda y posterior desaparición de Amelia -Margaret Qualley- y las vinculaciones de ambas con la filmación de una cinta que, además de ser para adultos, contendría información vital y concluyente sobre la corrupción y el poder en la industria de los automóviles y de los convertidores catalíticos.

Volvamos a Holland y Jackson. Su primer encuentro no fue afortunado. Fractura incluida, ambos personajes buscan lo opuesto. Uno encontrar a Amelia y el otro impedir que la sigan acosando. Difícil comienzo y aun más complicada es su relación cuando el escenario cambia y ambos deben encontrarla pues parece ser la llave de una serie de misteriosas muertes y de trágicas coincidencias. La química entre ambos actores se da naturalmente. Parecen dos niños jugando con juguete nuevo y sus diálogos son realmente incómodos. ¡Un acierto reunirlos!

Shane Black domina su oficio. Construye los personajes con un ritmo casual y los acompaña con secundarios a la altura. Holly -Angourie Rice-, la hija adolescente de Holland que lo pone a raya, lo controla y desafía; Judith Kuttner -Kim Basinger, estupenda- la madre de Amelia que encabeza el Departamento de Justicia de California y el villano John Boy -Matt Bomer- quien recibe el encargo de poner orden en este puzzle de piezas desordenadas y caóticas.

 “Dos tipos peligrosos” es una hilarante comedia de acción que vale la pena ver. No decepciona, tampoco aspira a mucho más y en ello cumple bien las expectativas que genera. Y tal vez se viene una saga. ¿Cómo no? Todo puede pasar con estos dos “Nice Guys” .

Ficha técnica

The Nice Guys
Diamond Films
Acción, comedia, crimen       
USA - Reino Unido
Duración: 116 minutos
Guionistas: Shane Black y Anthony Bagarozzi 
Elenco: Ryan Gosling, Russell Crowe. Matt Bomer , Kim Basinger, Beau Knapp
Director: Shane Black

martes, 26 de julio de 2016

La vida secreta de las mascotas

Las películas animadas hace un tiempo superaron la barrera de ser solo para público infantil. Algunas, incluso, ya diríamos que son mixtas, divierten a chicos y grandes y a veces más a estos últimos. Pues bien, es este el caso de “La vida secreta de las mascotas” producida por Illumination Entertainment. 

La historia ya la hemos visto en múltiples formatos. Un grupo de afortunadas mascotas que viven en el centro de Manhatan con sus dueños deben unirse para encontrar a Max y a Duke, los dos perritos de Katie. Gidget, enamorada platónica de Max, lidera a los amigos para rescatarles y salvarles del villano de turno, un malvado conejito llamado Snowball, que es líder de un grupo de animales que odia a los humanos pues fueron maltratados y abandonados.

Ritmo y la acción fluyen a raudales. Las aventuras se suceden unas a otras en un guión que tiene pocos momentos de pausa y que equilibra muy bien los planos. La excelente banda sonora de Alexander Desplat contribuye vertiginosamente a animar cada una de las escenas que componen la cinta, en un montaje y edición excelente.

Aunque no es una novedad, lo más interesante de la cinta son las caracterizaciones humanas de cada mascota. Las personalidades que reflejan los sentimientos, las actitudes y la forma de ser de cada uno se roba la película. Hay una humanidad notable en cada mascota, tal vez reflejo de sus dueños o del ambiente en que les toca vivir. Los guiños cinematográficos entregan pinceladas a un humor que por momentos saca carcajadas -si, me hacían callar mis hijas- y que resulta irresistiblemente entretenido.

“La vida de las mascotas” es probablemente el nuevo comienzo de una saga. No descubre nada nuevo sin embargo interpreta realidades presentes en la vida moderna. Dueños solitarios que salen temprano y vuelven tarde y que dejan a sus mascotas, quienes son tal vez su gran compañía, en casa. También podríamos ver reflejada una “paternidad o maternidad” especial que algunos de ellos o ellas pueden sentir y como aquello es plasmado en la caricaturización de los personajes de esta animación.

En síntesis, una alegría desbordante, entretención garantizada y ojo!: el corto de los Minions que antecede la cinta es de antología: ahora quieren ser jardineros para obtener recursos. ¡Maravilloso!

Ficha técnica

País: Estados Unidos
Año: 2016
Género: Animación, Comedia
Producción: Chris Meledandri, Janet Healy
Guión: Brian Lynch, Cinco Paul, Ken Daurio
Historia: Chris Meledandri
Música: Alexander Desplat
Dirección: Chris Renaud - Yarrow Cheney (Co-Director)

La leyenda de Tarzán

Hermosos parajes, tomas aéreas y cámaras que vuelan como las lianas de Tarzán, son elementos que presenta esta cinta del director David Yates y que sitúa una vez más al irónico personaje creado por Edgar Rice Burroughs en la pantalla grande en una aventura no animada. John Clayton -Alexander Skarsgård- ha dejado la selva y vive junto a su esposa Jane -Margot Robbie- como Lord Greystoke. Un plan ideado por un capitán belga llamado Rom -el siempre brillante villano Christoph Waltz- hace que John regrese y se encuentre con un escenario poco alentador. El tráfico de marfil, la esclavitud y la avaricia del Rey tiene al Congo en estado de alerta pues sus fuerzas económicas pretenden obtener todo a cualquier costo.

Si bien el relato se comprende sin problemas, el guión no aporta para sostener el metraje. Tampoco ayuda la edición ni el montaje, pues vemos cortes y cambios de planos que dificultan el ritmo y desencajan al espectador. Sombras y luces, con cambios bruscos, que son tratadas como efectos, finalmente perturban e incomodan, perdiendo momentos clave de conexión con la cinta.

El despliegue de recursos es intenso. Una superproducción que flaquea por el lado más importante: el relato, la historia y la composición de sus personajes. Alexander Skarsgård está muy cómodo en todas las escenas de acción, viajes en liana y caídas aparatosas, sin embargo en los mínimos momentos de reflexión no logra profundizar. Margot Robbie, con su belleza exuberante, logra unas escenas interesantes con quien, una vez más, se roba la pantalla. El oficio de Waltz, sin embargo, no logra salvar al elenco coral que también incluye a un bajo Samuel L. Jackson quien, en el papel de un norteamericano llamado George Washington Williams, termina ayudando al protagonista en el desafío de ordenar el caos.

“La leyenda de Tarzán” queda al debe. No logra conmover, entretiene con reparos apenas sobrevolando la magia del personaje. La música de Rupert Gregson-Williams es una banda sonora interesante pero algo fuera de lugar por cierta interferencia con ambientes naturales. El punto alto es para la fotografía de Henry Braham que es un acierto, y que aunque descolgada del relato, ayuda a crear atmósferas tipo “National Geographic”. Es una lástima ver una producción con tantos recursos invertidos y, a mi modo de ver, desaprovechados, sin embargo el cine es una apuesta y algunas veces se logra y otras no. Esta vez, lamentablemente nos quedamos a medio camino, o a “media liana”. Será para la próxima.

Ficha técnica

Título original: The Legend of Tarzan
Año: 2016
Duración: 109 minutos
País: Estados Unidos
Género: Aventuras | Naturaleza
Guión: Stuart Beattie, Craig Brewer, John Collee, Adam Cozad (Novela: Edgar Rice Burroughs)
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Henry Braham
Productora: Warner Bros. Pictures / Jerry Weintraub
Reparto: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Djimon Hounsou, Jim Broadbent, John Hurt, Ella Purnell, Cali, Simon Russell Beale, Madeleine Worrall, Laurence Spellman, Lasco Atkins, Matthew William Jones, Casper Crump, Guy Potter
Director: David Yates

Los ilusionistas 2

Ya en la primera parte, estos Cuatro Jinetes nos deslumbraron con ilusiones y magia. Si bien ahora no nos sorprenden tanto, esta cinta dirigida por Jon M. Chu se da maña para volver sobre un pasado que explica una parte de la historia, y es al principio bastante confusa y particionada. Algo propio del estilo, sin duda.

La trama transcurre en el período que los “magos” están ocultos. Siendo buscados y con falsas apariciones y pistas, reciben un nuevo encargo: “ayudar” a una empresa de tecnología a robar secretos de su rival.

El metraje es intenso, mas no complejo. A mi modo de ver, menos que en la primera parte. Esto, a pesar de que el centro del relato son los profusos engaños a todos los protagonistas, espectadores incluidos. Los trucos son interesantes y los procesos de explicación también. Eisenberg -Danny- se posiciona como el nuevo líder, dejando al expuesto Dylan -Mark Ruffalo- un poco a la deriva. Y el villano de turno es un “ex-mago”, claro en que otra cinta). Daniel Radcliffe, interpreta a Walter Tressler, hijo de Arthur, el icónico Michael Caine.

“Now You see Me 2” cumple con la premisa de segundas partes… No pasará al recuerdo, sin embargo se encarga de cerrar un ciclo, y tal vez abrir otro. Eso si, deberá echar mano a mucha creatividad para lograr un guión novedoso y ágil, que desarrolle y lleve a otro nivel las habilidades de sus protagonistas. Y aquello no se consigue con magia ni dinero, que es lo que claramente abunda en esta superproducción.

Ficha técnica

Now You see Me 2
BFDistribution
Acción, comedia
EE.UU
129 minutos
Actores: Daniel Radcliffe, Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Morgan Freeman, Woody Harrelson, Michael Caine, Lizzy Caplan
Director: Jon M. Chu

jueves, 14 de julio de 2016

Si Dios quiere

Esta comedia “a la italiana” escrita y dirigida por Edoardo Maria Falcone, pone su centro en una disfuncional familia, su forma de relacionarse y las reacciones que cada uno tiene al recibir una noticia inesperada. Tommaso -Marco Giallini-, médico cirujano, prestigioso e insoportable, es un ateo militante. La vida la concibe desde su propio ego, sin espacio para los demás. Su matrimonio con Carla -Laura Morante- avanza por inercia; su hija Bianca -Ilaria Spada-, prototipo de la simpleza vacía, y su marido Gianni -Edoardo Pesce- viven en el departamento contiguo, y es sobre su hijo Andrea -Enrico Oetiker-, quien estudia medicina, donde cae el peso de la responsabilidad y la esperanza de este “padre de familia”. 

Todo este aparentemente “normal” panorama cambia cuando Andrea le comunica a la familia que ha decidido hacerse cura. Y es aquel punto de inflexión el que desata la carrera de Tommaso para evitarlo a toda costa y desacreditar al “culpable” de esta vocación: el carismático Padre Pietro -Alessandro Gassman-. Las secuencias que el relato nos muestra son en general cortas y precisas. El ritmo se parece más a una obra del “Teatro del Absurdo” que a un metraje de corte tradicional. En ello juega un papel importante una dinámica edición y un guión ágil, aunque bastante obvio.

La cinta tiene momentos que son verdaderamente hilarantes. La caricaturización de cada personaje, y por cierto su construcción, está muy bien lograda. El reparto es sólido y su trabajo consistente, lo que le da frescura a los 87 minutos de narración. Es cierto que la apertura es en grande y que decae hacia el último tercio, sin embargo Falcone se da mañana para avanzar al construir una atípica relación entre Tomasso y Pietro.

“Si Dios quiere” tiene un atributo que destaca. Es liviana dentro de una profundidad que se percibe más lejana pero que está latente. Los estereotipos nos permiten descubrir conductas que muchas veces no vemos. El riesgo de caer en lugares comunes es permanente. Algo de ello sucede en esta cinta, sin embargo sale adelante con astucia, alegría, risas y deja la sensación de haber asistido a una entretenida representación plástica.

Ficha técnica

Título original: Se Dio vuole
Año: 2015
Duración: 87 minutos
País: Italia
Género: Comedia | Religión
Música: Carlo Virzì
Fotografía: Tommaso Borgstrom
Actores: Marco Giallini, Alessandro Gassman, Laura Morante, Ilaria Spada, Edoardo Pesce, Enrico Oetiker, Carlo De Ruggeri, Giuseppina Cervizzi, Alex Cendron, Fabrizio Giannini, Silvia Munguia
Guión: Edoardo Maria Falcone, Marco Martani
Director: Edoardo Maria Falcone

lunes, 11 de julio de 2016

El Tila: fragmentos de un psicópata

Este primer largometraje del realizador chileno Alejandro Torres Conteras está inspirado en caso policial que remeció al barrio alto de Santiago hace un par de décadas, culminando en el año 2002 con la captura de Roberto Martínez Vásquez, el así llamado "psicópata de La Dehesa”. Martínez Vásquez, más conocido como “El Tila”, a los 14 años ya había cometido su primer delito. Luego de su paso por el SENAME, este joven disfuncional y vulnerable, con talento para la pintura y graves problemas de adaptación social, inteligente pero incapaz de dimensionar las consecuencias de sus actos, se transforma en un impactante icono cuya historia fue reconstruida por cuatro periodistas de la Universidad Diego Portales en el libro “El Tila: un psicópata al acecho”.

El director Alejandro Torres presenta un relato fuerte, incómodo, no lineal y por momentos confuso. Su lenguaje es descriptivo, de asociaciones y emociones. La cámara es firme y a la vez vulnerable, tal como retrata al protagonista. Nicolás Zárate, interpretando al “Tila”, hace un trabajo de excepción: no solo es creíble, sino que por momentos parece ser el mismo Roberto Martínez. Su mirada perdida, su lejanía emocional de los atroces crímenes y las obsesiones que guían su actuar, entregan solidez y contraste a una caracterización que sin duda colabora al ritmo sostenido del metraje.

La cinta conmueve no solo por la gravedad de las acciones que muestra. Es sincera y valiente la exposición de la intimidad del protagonista, tal vez sin un ánimo explícito de buscar una empatía que por momentos obliga. Las largas secuencias sin diálogo muestran búsquedas fallidas, falta de orientación y permanente inquietud. Ayuda mucho la composición de estos “fragmentos” que proponen un desafío al espectador. No encontramos lo que esperamos, más bien vamos descubriendo lo que sentimos. Interesante apuesta, no siempre comprendida del todo, que por instantes nos puede desorientar.

“El Tila: Fragmentos de un psicópata” es una película distinta. Es un thriller psicológico que quiere volar alto dentro del encierro de la mente de un ser humano abandonado, sin perspectiva y sin esperanza. Torres capta aquello de manera especial y lo plasma en un registro audiovisual que se mueve en la indefinición de la ficción y los hechos reales; entre la imaginación y la verdad; entre la riqueza de un interior devastado y la crudeza de acciones que son desoladoras. Es una posición interesante la que toma Alejandro Torres Contreras al elaborar el guión, producir y dirigir. Sin duda, una posición no exenta de riesgos, que se abre paso y cala profundo, tanto en la razón como en la emoción que es capaz de provocar.

Ficha técnica

El Tila: fragmentos de un psicópata
País: Chile
Año: 2015
Distribuidor:
Duración: 97 minutos
Calificación:
Género: Drama
Elenco: Nicolás Zárate, Daniel Alcaíno, Daniela Ramírez, Rodrigo Soto, Jorge Becker, Trinidad González, Fabián Sanhueza
Director y Guionista: Alejandro Torres

Buscando a Dory

Esta secuela de la exitosa “Buscando a Nemo” está situada un año después de las aventuras del pequeño pez. Esta vez, Dory, quien sufre pérdida de memoria de corto plazo, comienza a recordar fragmentos de su vida que aparecen como flashback lo que la lleva a querer buscar a sus padres a como de lugar. Como lo más probable es que lo olvide, les pide a Nemo y a su padre Marlin que le ayuden en este recorrido que debiera llevarlos al único recuerdo concreto: "la Joya de Morro Bay, California”.

La historia es entretenida, aunque bastante predecible. Dory, obviamente se pierde, es "rescatada" por personas del Instituto de Vida Marina y llevada a la sección de “cuarentena”. Allí conoce al pulpo Hank, quien no quiere volver a la naturaleza y le propone a Dory ayudarla a cambio de su etiqueta, que le da pasajes al acuario permanente en Cleveland.

Las películas de animación han logrado una técnica que realmente impresiona. La realidad alcanzada, la perfección de las secuencias y la profundidad de la filmación, similar a cualquier gran producción, entregan a este género un gran valor cinematográfico. Y la sustancia, entonces, recae en el relato. La forma de contarlo, las emociones que va generando y en los guiños al mundo adulto que acompaña a los más pequeños en esta aventura a gran escala.

Si bien podríamos aplicar aquello de “segundas partes…”, “Buscando a Dory” tiene algunos argumentos para sobreponerse. El primero, naturalmente, es la empatía que provoca su protagonista. Luego del inicio de la película es imposible no sentir lo que le sucede a ella con el recuerdo de sus padres. A poco andar, o nadar, tampoco podemos eludir la firme determinación de Nemo para devolverle la mano a quien acudió en su rescate y animó permanentemente a su padre, un tímido Marlin que, aunque más suelto, encarna a la perfección el temor y el miedo de salir de su espacio de comodidad.

Como ya es costumbre, previamente disfrutamos de un corto cuyo mensaje es claro y esencial. Una pequeña joya que antecede a un nuevo acierto de Walt Disney Pictures y Pixar, escrito y dirigido con seguridad y confianza por Andrew Stanton.

Ficha técnica

Título original: Findig Dory
País: Estados Unidos
Año: 2016
Género: Animación
Duración: 103 minutos
Producción: Lindsey Collins, John Lasseter (Productor ejecutivo), Bob Roath (Productor asociado)
Guión: Andrew Stanton, Victoria Strouse
Historia: Andrew Stanton, Bob Peterson
Música: Thomas Newman
Fotografía: Jeremy Lasky, Ian Megibben
Dirección: Andrew Stanton, Angus MacLane (Co-director)