Carlos Correa Acuña
Comentarios de Cine
jueves, 15 de enero de 2026
La única opción
Man-su -Lee Byung-hun- es un empleado que lleva 25 años trabajando en la empresa de fabricación de papel Solar Paper. Con un muy buen salario, ha logrado comprar su casa de infancia, y vive feliz con su esposa Mi-ri, su hijastro adolescente Si-one, su pequeña hija Ri-one y sus dos perros. Sin embargo, la empresa se vende a capitales estadounidenses y proceden a despedir a muchos empleados, incluido nuestro protagonista. Ahora, sin trabajo y después de infructuosas gestiones, entrevistas e incluso humillaciones, debe tomar una decisión: si no existe una vacante de trabajo para él, entonces lo que tiene que hacer es crear una, a como dé lugar, aunque aquello implique eliminar su competencia directa.
Coescrita, producida y dirigida por Park Chan-wook, y basada en “The Ax” de Donald Westlake -llevada al cine anteriormente por el cineasta Costa-Gavras en 2005-, esta cinta entra de lleno a la problemática de perder el empleo y no poder recuperarlo oportunamente. Man-su siente que su vida es soñada, pero en un abrir y cerrar de ojos, el mundo se desvanece. Aunque no se queda de brazos cruzados, las posibilidades que tiene son cada vez más reducidas, sobre todo por su nivel de experticia, en un mundo laboral cada vez más sofisticado.
El golpe es brutal. Man-su lo resiente y su familia carga con las consecuencias. Deben reducirse, ahorrar, vender bienes e incluso desprenderse temporalmente de sus mascotas para aliviar los gastos. En ese momento hace perfecto sentido el título de la película, pues esa “única opción” que le queda es abrirse paso anulando todos los obstáculos habidos y por haber. En ese instante, la cinta adquiere un tono oscuro, sin dejar de lado la comedia negra, y en forma lineal va dando cuenta de las andanzas que emprende Man-su para descartar a sus principales rivales.
Park Chan-wook plantea con fuerza el problema moral que enfrenta el protagonista. Y acá hay varias lecturas, desde las superficiales a las profundas, y nos entrega la facultad de sumergirnos con mayor o menor intensidad en cada una de ellas. El ejercicio no deja de ser interesante y desafiante, pero la cinta baja paulatinamente el ritmo dando paso a situaciones donde la contemplación de los hechos y las cavilaciones del protagonista disminuyen la tensión y diluyen la atención del espectador.
Mencionaba al inicio la música. Casi al final, vuelve el Concierto No.23, como si fuera algo circular, pero se intensifica la partitura de cello interpretada por Ri-one, la hija de Man-su. Los sonidos de "Le Badinage" de Marin Marais, se hacen cada vez más presentes, tal vez como algo premonitorio, una suerte de sueño de una vida mejor.
“No Other Choice”, con actuaciones sólidas de un elenco muy bien escogido, funciona bien como crítica punzante al capitalismo salvaje y sus costos colaterales. Nadie está libre de pasar por algo como lo descrito, sin embargo poner de manifiesto una opción claramente amoral, fuera de ser disruptivo, tiene el peso de ser una provocación sustantiva. Muchas de las capas de la película no se logran cerrar, quedan en nuestra retina. Lo mismo que su final, que puede ser analizado y juzgado desde múltiples perspectivas.
Trabajo interesante, que invita a la reflexión -y tal vez a ver a ver nuevamente- para poder captar todos los puntos que conforman su esencia.
Ficha técnica
Título original: No Other Choice
Año: 2025
Duración: 139 minutos
País: Corea del Sur
Compañías: Moho Films, CJ Entertainment
Género: Thriller. Comedia. Drama | Crimen. Familia. Comedia negra. Trabajo/empleo
Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Novela: Donald E. Westlake
Música: Jo Yeong-wook
Reparto: Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Park Hee-soon, Lee Sung-min ,Yeom Hye-ran, Cha Seung-won
Dirección: Park Chan-wook
martes, 13 de enero de 2026
Valor Sentimental
Con la “Sinfonía Fantástica” de Berlioz de fondo, observamos a Nora Borg -Renate Reinsve-, una joven actriz que hace frente a sus demonios. Sufre parálisis teatral; intenta despegar y no puede, sin embargo, cuando se repone consigue un éxito rotundo. Su hermana, Agnes -Inga Ibsdotter Lilleaas-, parece ser la otra cara de la moneda. Ella es una mujer tranquila, con un matrimonio estable. Cría a un hijo pequeño, tan travieso como inquieto.
El escenario de estas hermanas se modifica radicalmente al morir su madre. De manera imprevista regresa su padre, Gustav Borg -Stellan Skarsgård-, un célebre director de cine que lleva años alejado de sus hijas sin dar señales de vida. En ese momento, la casa cobra todavía más protagonismo, no solo por los ritos fúnebres, sino porque el refugio ha sido mudo testigo de varias generaciones y tal parece que el ciclo familiar estaría llegando a su fin.
La visita de Gustav no solo es personal. Transcurridos quince años desde su última película, tiene en sus manos un nuevo proyecto fílmico que retrata una intimidad familiar, la propia, la de su familia. Por eso, desea que Nora sea la protagonista, se lo propone directamente, pero ella, en forma tajante, lo rechaza. Como Gustav está decidido a concretar la película, recurre a Rachel Kemp -Elle Fanning-, una exitosa actriz norteamericana con la que coincide en un reconocido festival.
El director Joachim Trier construye un relato profundo y melancólico sobre la vida. Con personajes delineados, claros e intrigantes, aborda varias décadas de emociones y frustraciones familiares. Tenemos historias paralelas, cada una con sus propios detalles y líneas: la del director, la de sus dos hijas (juntas y separadas) y la de la promisoria actriz, oportuna protagonista de su filme. Pero eso no es todo, también está presente la industria del cine (y un guiño a Netflix como productora omnipresente), además de varias otras aristas sobre el proceso de confección cinematográfica.
Trier se apoya en múltiples elementos para narrar esta historia. El más claro es la casa, pero no es solo su estructura física ya que le entrega un significado aún mayor, de permanencia, de base, de solidez. Surge de inmediato, y casi sin advertirlo, ese contraste respecto a su familia. Y eso duele. La relación se encuentra dañada; quebrada.
“Los personajes son para no ser uno mismo”, parece una frase suelta, pero cuando se trata de narrar la vida, la propia, ¿dónde está el límite? Las relaciones pasan a ser, entonces, lo más importante. Sin embargo, acá están rotas y casi no existen. Se deben limpiar, rehacer, reconstruir. O tal vez elaborar algo nuevo, dejando de lado las recriminaciones y centrándose en el arrepentimiento verdadero. ¡Qué ardua y difícil tarea!
Joachim Trier reflexiona sobre la vida cruzando innumerables ámbitos. Y la expone con mucho nervio, en forma artística, abarcando dimensiones que se tornan difusas con el correr del metraje. Su estilo constituye un modo de expresar intimidad que, en ocasiones, genera pudor por sentirse viendo algo tremendamente reservado. La tristeza inunda el espacio. Lo que no resuelto ahoga. ¿Y el futuro? No existe. Únicamente tenemos el presente y el pasado. Nada más.
Trier ahonda todavía más en el daño causado por relaciones familiares mal llevadas. La sensación es de incomodidad permanente, una dolorosa lejanía cuya sanación solo puede ser producto de la honestidad y de la valentía para reconocer acciones, omisiones y, naturalmente, los errores.
“Valor Sentimental” es una película que posee muchísimas capas, a las que podemos llegar desde muchas vertientes. Cada cuadro, cada toma, cada silencio está dispuesto con delicadeza extrema. Cada corte y cada detalle confeccionado con sutileza, sin nada al azar, ubicado donde corresponde, con gran sintonía. ¡Y qué decir de su música! Espléndida.
Una escena particular produce un cambio fundamental. Se trata del encuentro entre las dos hermanas con el guion de la película como elemento central. Tras años de caminos divergentes, se reencuentran. Surge acá un punto de inflexión, en este cambio, en esta transformación.
En algo más de dos horas, Joachim Trier nos brinda una mirada personal y profunda al interior de los sentimientos de sus protagonistas. Son mucho más importantes los silencios, las miradas y lo que no se dice, que aquello que está expresamente dibujado en pantalla a través de imágenes y textos.
No en vano se dice que las crisis son oportunidades. Identificarlas es, tal vez, la mayor dificultad, porque significa admitir vulnerabilidad, pero ese reconocimiento es absolutamente necesario para renovar, rehacer y recomponer lo esencial: nuestros vínculos emocionales y, tal como señala el título, su valor sentimental.
¡Imperdible!
Ficha técnica
Título original: Sentimental Value
Año: 2025
Duración: 135 minutos
País: Noruega
Compañías: Coproducción Noruega-Francia-Dinamarca-Alemania-Reino Unido; MER Film, Eye Eye Pictures, Lumen Production, Komplizen Film, BBC Film, Zentropa Productions, MK2 Productions
Género: Drama | Familia. Cine dentro del cine
Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt
Música: Hania Rani
Fotografía: Kasper Tuxen
Reparto: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Elle Fanning
Dirección: Joachim Trier
viernes, 9 de enero de 2026
Fue solo un accidente
Un auto con tres ocupantes circula por la carretera. Es de noche. Chocan con un perro. Lo matan. El coche queda averiado y necesita reparación. Les prestan ayuda en un taller cercano.
Lo que parece ser un incidente menor se transforma en el corazón de este relato, pues Vahid -Vahid Mobasseri-, mecánico del taller, percibe algo que le resulta extraño pero difícil de olvidar. Se trata del sonido seco producido por una prótesis que solo puede corresponder a quien, tiempo atrás, fue su carcelero y torturador. Inseguro, se oculta y lo sigue hasta su casa. ¿Será efectivamente Eghbal -Ebrahim Azizi-, ese implacable agente del régimen que le hizo tanto daño y castró su vida?
Escrita y dirigida con maestría por Jafar Panahi, esta cinta establece con claridad el conflicto en menos de veinte minutos. Y no es un nudo cualquiera. Estamos ante un problema moral, donde la duda se transforma en lo esencial.
Vahid no está completamente seguro de que se trate de Eghbal, y es por eso que no concreta su improvisado plan y decide pedir ayuda. En el fondo, no sabe qué hacer, y tampoco quiere ejecutar lo que le nace: cobrar venganza. Lo que busca, en realidad, son certezas. Sin embargo, sus ex compañeros de reclusión, enfrentados a la evidencia, tampoco las tienen. ¿Y si fuera un error, una desafortunada coincidencia? TTodos se postergan y, ante la duda, se abstienen.
Mientras la tensión sube y buscan despejar la incógnita, Jafar Panahi nos sumerge en el contexto, mostrando la cultura iraní, sus calles, su gente y su forma de proceder. Sabemos que el director no tiene permiso para filmar en su tierra natal, sin embargo, lo realiza de todos modos, a pesar de haber estado encarcelado y ser una persona non grata para este régimen islámico teocrático que gobierna la nación.
El conflicto moral sube de tono. ¿Se combate la violencia con más violencia? ¿La venganza es un camino posible hacia la justicia? La situación se torna dramática, pero Panahi introduce con habilidad toques de humor negro que podrían parecer ridículos bajo algunas circunstancias, pero que, providencialmente, acá logran alivianar el registro.
El recuerdo de las torturas sigue vivo. Se necesita justicia. Pero ¿realmente vale todo? Se trata de un sistema perverso. Sin embargo, sin la mínima humanidad, cualquier acto pierde sentido. La tensión aumenta. Los personajes se tornan más densos. Aflora con más fuerza el dolor. Ni siquiera es posible pensar en el perdón.
Ante un escenario tan complejo, ¿es posible apelar a la razón y a la cordura? Las dudas persisten y se agigantan cada vez más, pero también transforman a las personas. Tal vez, esa es la clave. El diálogo final es sobrecogedor, tan notable como su cierre de antología, el que, solo mediante el sonido, logra detener la respiración del protagonista y también la nuestra, como espectadores.
Con actuaciones naturales y una impecable dirección de arte, “Fue solo un accidente” destaca por sus sutilezas: iluminación inquietante, un sonido prístino y una cámara que se transforma en nuestros ojos. Jafar Panahi sabe perfectamente cómo involucrarnos, y emocionarnos. Nos regala un drama de resolución incierta que en todo momento pone a prueba nuestros valores fundamentales.
¡Notable!
Ficha técnica
Título original: It Was Just an Accident
Año: 2025
Duración: 105 minutos
País: Irán
Compañías: Coproducción Irán-Francia-Luxemburgo; Les Films Pelléas, Bidibul Productions, Jafar Panahi Film Productions, Pio & Co, arte France Cinéma
Género: Thriller. Drama
Guion: Jafar Panahi
Reparto: Ebrahim Azizi, Madjid Panahi, Vahid Mobasseri, Mariam Afshari, Hadis Pakbaten, Delmaz Najafi, George Hashemzadeh
Fotografía: Amin Jaferi
Dirección: Jafar Panahi
jueves, 8 de enero de 2026
El Beso de la Mujer Araña
No tengo especial afinidad con los musicales pero aquí hay dos razones para ver este trabajo: las canciones y, por supuesto, Jennifer Lopez.
En plena dictadura militar argentina, Valentín Arregui -Diego Luna-, es tomado prisionero y llevado a una oscura prisión. Su compañero de celda resulta ser Luis Molina -Tonatiuh-, un modisto homosexual que ha sido apresado por participar en un incidente callejero. Con personalidades opuestas, Arregui introvertido, y Molina, extremadamente locuaz, ambos reos chocan de inmediato. Pero no solo son sus personalidades, también tienen secretos: Arregui posee información vital sobre la resistencia y Molina tiene presión del alcaide para obtenerla.
¿Y Jennifer Lopez? Ella interpreta a Ingrid Luna, la protagonista del musical de Hollywood favorito de Molina, “El beso de la mujer araña”, y que es, prácticamente, su razón de ser. Y es perfecto, porque el relato del musical -hecho película- sirve tanto para establecer la conexión entre Molina y Arregui, como también de excusa para que ambos puedan evadir una realidad angustiante marcada por presiones y torturas.
Así las cosas, tenemos una película dentro de una película, dos historias paralelas que permiten ir saltando entre ellas como una suerte de sueño o proyección. Se revela poco del pasado de los protagonistas, aunque se vislumbra con el correr de los minutos. La realidad es la cárcel; el escape, la película. Molina la cuenta en detalle, con un brío tal que logra captar la atención de Arregui. Poco a poco, ambos se comienzan a involucrar y construyen otro mundo, uno muy diferente al encierro injusto e inmundo que les toca compartir.
¿Qué es verdadero y qué es imaginación? Poco importa. El paso del tiempo genera vínculo, confianza y empatía entre dos hombres solitarios que, por circunstancias de la vida, están juntos al interior de una celda. El vuelo de la película en boca de Molina da cuenta de un contraste mayor. Allí todo es glamour, belleza, libertad. Jennifer Lopez brilla como la diva que es, acompañada por estos mismos dos hombres pero en papeles muy diferentes, a pesar de finas similitudes con la realidad. Sin entrar a la trama del musical, lo más importante es su tono simbólico, especialmente lo que significa aquel beso, un sacrificio necesario para obtener un bien mayor.
“Kiss of the Spider Woman”, en poco más de dos horas, resulta un filme interesante a pesar de decaer en los últimos quince minutos. Tal vez otra forma de resolver la historia -sin cambiarla- habría resultado mejor. No lo sabemos, pero la presencia de al menos tres posibles momentos que marcan un “cuasi” final, dejan la sensación de una extensión que quizá podría haberse limitado.
Si le gustan las coreografías, los cantos y la versatilidad de Jennifer Lopez, esta es su película. Y si no, bien vale verla la pena para despertar el interés por la novela original, sin duda disruptiva para la época, gracias a su fuerte carga política, social y emocional.
Ficha técnica
Título original: Kiss of the Spider Woman
Año: 2025
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Género: Drama. Musical | Drama carcelario. Homosexualidad. Amistad. Cine dentro del cine. Remake
Compañías: 1000 Eyes, Artists Equity, Josephson Entertainment, Nuyorican Productions
Grupos: Adaptaciones de Manuel Puig
Guion: Bill Condon. Musical: Terrence McNally. Novela: Manuel Puig
Música: John Kander
Fotografía: Tobias A. Schliessler
Reparto: Diego Luna, Tonatiuh, Jennifer Lopez
Dirección: Bill Condon
miércoles, 7 de enero de 2026
Bugonia
Teddy manipula. Tiene un plan. Don solo acepta. Colabora. La idea es secuestrar a Michelle Fuller -Emma Stone-, jefa máxima de una importante compañía farmacéutica. ¿La razón? Teddy cree que ella es un ser extraterrestre, miembro de una especie alienígena que está matando las abejas para subordinar la vida humana en el planeta. De hecho, la madre de Teddy está en coma luego de participar en un ensayo clínico de un medicamento generado por la compañía. Las pruebas están claras. ¡Hay que actuar! El secuestro, cuya secuencia es de antología, tendrá graves consecuencias.
Yorgos Lanthimos dirige un remake de una película coreana de 2003 -“Save the Green Planet!”, de Jang Joon-hwan-, y lo hace a partir de un guion adaptado por Will Tracy. Hay variaciones, por cierto, pero la esencia se mantiene intacta. La historia es, en sí, originalísima, pero Lanthimos imprime su sello magistralmente.
¿Qué tenemos? Temas fundamentales cubiertos con deliciosas capas de comedia negra. Muy a lo Lanthimos, ciertamente, aunque mucho menos personal respecto a lo que el director griego nos tiene acostumbrados. No obstante, la denuncia es clara. Estamos matando el planeta y hay que hacer algo. En este caso, la amenaza viene desde el exterior, pero ¿será tan así?
Figuras centrales son estos dos héroes que se proponen salvar el mundo. Teddy lidera, Don acompaña. Están solos en esto, la paranoia es total y el plazo fatal; solo quedan tres días para el eclipse.
Los textos de Will Tracy son un manjar, con diálogos áridos y punzantes que coronan cada escena. No resultan fáciles y las imágenes tampoco. Se debe esperar para digerir cada secuencia. La música se torna apoteósica por momentos, lo que contrasta con la ausencia de sonido en varios pasajes del metraje. Lanthimos, una vez más.
Jesse Plemons está brillante para dar vida a un indignado conspiranoico. Su actitud corporal, pasando por cada gesto, revela detalles de una mente que tiene claro su propósito. Emma Stone, en otra vereda, no es la dulzura transformada en mujer. No. Ella tiene claro su papel y lo juega en todo momento, conteniendo los ataques y esperando el momento para tomar la iniciativa. Finalmente, el personaje construido por Aidan Delbis resulta enigmático. Quiere escapar, se siente oprimido, quiere salvarse, pero no sabe cómo. Solo le sigue el amén a su primo, pero ¿está realmente convencido?
El “sello Lanthimos” es perfectamente coherente, desde la estética hasta el manejo de cada uno de los cuadros. Se trata de un arte diferente, sugerente, con permanentes gallitos psicológicos y una buena dosis de locura. Enfoques especiales, porque en grandes pasajes no sabemos si lo que vemos es cierto o solo una tomadura de pelo.
“Bugonia” advierte la amenaza que el ser humano representa para la supervivencia del planeta. Y lo hace de una forma particular, apoyado en una historia sólida y un guion que no permite concesiones. De la mano de Yorgos Lanthimos experimentamos muchas sensaciones y, por supuesto, quedamos con más dudas que respuestas, porque el arte de este director griego es que obliga a pensar y a tomar partido.
Ficha técnica
Título original: Bugonia
Año: 2025
Duración: 118 minutos
País: Irlanda
Compañías: Coproducción Irlanda-Reino Unido-Canadá-Corea del Sur-Estados Unidos; Element Pictures, Fruit Tree, Square Peg, CJ Entertainment, Fremantle Media North America. Distribuidora: Focus Features, Universal Pictures
Género: Comedia. Ciencia ficción. Thriller | Comedia negra. Extraterrestres. Remake
Guion: Will Tracy. Remake: Jang Joon-hwan
Música: Jerskin Fendrix
Fotografía: Robbie Ryan
Reparto: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Stavros Halkias, Alicia Silverstone
Dirección: Yorgos Lanthimos
viernes, 2 de enero de 2026
La Empleada
La joven Millie -Sydney Sweeney- necesita trabajar. Busca una oportunidad de empleo y se juega todas las cartas en una entrevista. Es recibida en una enorme casa, lejos de la gran ciudad, por una mujer de clase alta. Para Millie, obtener el trabajo significa todo, pues al arrastrar algunos problemas que no la dejan tranquila, la única opción que le queda es ser la empleada de esta lujosa mansión.
Cuando casi pierde las esperanzas, ocurre el milagro. Le dan el trabajo, pero Millie percibe signos extraños. Nina Winchester -Amanda Seyfried-, la dueña de casa, está feliz con su llegada. Sin embargo, su marido Andrew -Brandon Sklenar- no, y tampoco la hija pequeña, una niña consentida y manipuladora.
El comienzo resulta de dulce y de agraz, porque a la mañana siguiente Nina pierde el control. Al parecer se trata de un caso psiquiátrico. Ha dejado de tomar sus medicamentos y situaciones como esta se podrían dar con más frecuencia. Dice una cosa, luego se desdice; dice otra y vuelve atrás. No hay por dónde. Hasta aquí hay suspenso y una leve amenaza de terror, pero sin decantar.
Por supuesto, viene lo que tiene que venir. Andrew se fija en Millie y viceversa. La química brota de inmediato. Pero el pasado a ella la condena. Aun así, se ve transformada en una nueva Cenicienta y pasa a tener una vida soñada. Una salida inesperada, un hotel… bueno, ustedes saben…
No más revelaciones. La idea es descubrir la trama junto a los protagonistas para no matar la curiosidad. Más que mal, ese es el centro de la película: conectar con los personajes, saber qué ocultan y cómo se resolverá cada caso.
A partir de la novela de Freida McFadden, Rebecca Sonnenshine construye un guion entretenido. Tiene secretos, misterio, intereses, celos, algo de sexo y, sobre todo, intriga. Claro, queremos saber quiénes son estas personas que se van develando muy lentamente con el correr del metraje, lo que es coronado con un giro radical que no se ve venir pero se presiente. Sin usar todo el material disponible, pues deja algo para el final, la guionista nos atrapa y nos obliga a entender qué es lo que sucede.
Bien dirigida por Paul Feig, “The Housemaid” es una película de apariencias, perversiones, abuso y locura. Plantea claramente el tema del tenerlo todo con estrictas reglas versus la libertad, algo que, al final del día, se transforma en un verdadero juego del terror. Las actuaciones de Sydney Sweeney y Amanda Seyfried resultan efectivas, cada una adoptando un papel que obliga a la otra a superarse y apostar un poco más. Sweeney maneja varias facetas, desde una angelical e inocente juventud hasta un decidido y maduro comportamiento. Seyfried, por su parte, aporta solidez a un rol mucho más adulto que transita por fases y que varía según sus diferentes tipos de personalidades. Completando el trío protagónico, Brandon Sklenar, eje entre ambas mujeres, fija muy bien su posición al no mostrar nada más allá de lo necesario, guardando más de una sorpresa para el decisivo tercio final.
“La Empleada”, en un poco más de dos horas, entrega una trama llena de oscuros secretos que nos mantendrán inquietos y expectantes. ¡Y atención! Aunque muchas secciones las podamos prever, igual no deja de sorprender el final.
Ficha técnica
Título original: The Housemaid
Año: 2025
Duración: 130 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Feigco Entertainment, Hidden Pictures, Lionsgate. Distribuidora: Lionsgate
Género: Thriller | Thriller psicológico
Guion: Rebecca Sonnenshine. Novela: Freida McFadden
Música: Theodore Shapiro
Reparto: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Elizabeth Perkins
Dirección: Paul Feig
viernes, 26 de diciembre de 2025
Noche de Paz, Noche de Horror
Anunciada como un remake del filme original de 1984, que ya tenía uno el 2012, esta versión, escrita y dirigida por Mike P. Nelson, sigue la rutina que Billy -Rohan Campbell- lleva a cabo anualmente los días previos a Navidad. La película comienza mostrándonos a un Billy de niño, sufriendo un gran trauma cuando sus padres son asesinados en medio de la carretera por un atacante vestido de Santa Claus, mientras él observa todo. Luego de un brusco salto temporal, el protagonista, ya adulto y recién llegado a la ciudad de Hackett, tarda poco en iniciar su macabro cometido. Ahora él es quien se viste de Papá Noel y ejecuta a diferentes personas, una al día, para cumplir un rito que no tiene pausa ni piedad.
Teniendo clara la premisa, no es complejo adivinar lo que veremos en la siguiente hora y media. Lo que no sabemos es de qué manera se producirán los hechos y cuáles son las variaciones respecto a las anteriores entregas. Solo esas características entregan una particular cuota de suspenso a esta cinta, porque el marco dentro del que se mueve es del todo predecible.
Solo tengo un par de cosas que decir. Lo primero es que tiene bastante menos sangre que otras similares. Y no es que sea poca, pero parece más controlada. Lo segundo se refiere a las víctimas elegidas y aquí sí podría haber diferencias, pues no son al azar. Para cada una hay ciertas razones detrás que, en general, tienen que ver con algún crimen anterior. Y ojo acá, porque al querer justificar estas muertes, algo inaceptable por cierto, el guion logra sembrar un delicado manto de duda respecto al hecho de cobrar justicia por mano propia. Sobre el tema de un “Santa asesino” o una Navidad llena de horror en vez de amor, es mejor que no profundicemos.
“Silent Night, Deadly Night”, a pesar de apreciarse la mano de Mike P. Nelson, una interesante puesta en escena y actuaciones correctas, tal vez no dejará del todo felices a quienes quieran ver gran cantidad de muertes por minuto. No obstante, y tal vez gracias a lo mismo -además del título y la fecha de estreno-, la cinta pueda expandirse a una mayor audiencia que, sin prejuicios, logre tolerar mejor un importante trastoque de valores y principios.
Ficha técnica
Título original: Silent Night, Deadly Night
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Bear Paw Studio, BondIt, Buffalo 8 Productions, New Dimension Pictures, White Bear Films, Wonderwheel Entertainment. Distribuidora: Cineverse Entertainment
Género: Terror | Venganza. Navidad. Remake
Guion: Mike P. Nelson
Música: Blitz//Berlin
Fotografía: Nick Junkersfield
Reparto: Rohan Campbell, Ruby Modine, David Lawrence Brown, David Tomlinson, Mark Acheson
Dirección: Mike P. Nelson
viernes, 19 de diciembre de 2025
Avatar: Fuego y Ceniza
Jake -Sam Worthington- y Neytiri -Zoe Saldaña- aún viven el duelo por la pérdida de su hijo Neteyam. Insertos en el clan Metkayina, la familia ha encontrado su hogar. Están ocultos ante amenazas externas, sin sobresaltos, una rutina típica, apacible y aparentemente libre de problemas. Pero sabemos que la tranquilidad no dura demasiado. Jake sigue siendo buscado intensamente por las fuerzas colonizadoras y se ha convertido en el objetivo principal del coronel Quaritch -Stephen Lang-. Conscientes de la dificultad que representa la condición de su hijo adoptivo Spider -Jack Champion-, Jake y Neytiri han decidido alejarlo del lugar, como una opción triste pero realista. No pueden preocuparse permanentemente por las máscaras que le permiten respirar, algo que se transformará tarde o temprano en una difícil.
Así las cosas, emprenden una larga travesía para llevar a Spider a buen recaudo, sin imaginar que el camino les deparará sorpresas con devastadoras consecuencias. Ya no solo se trata del implacable poder militar, que avanza sin dar tregua al planeta. Surge ahora una nueva amenaza, el clan Mangkwan liderado por la guerrera Varang -Oona Chaplin-, un pueblo endurecido por grandes dificultades y que recurre a la violencia como principal recurso de supervivencia.
La historia en esta tercera parte es más difusa que en las anteriores. O dicho de otra forma, el argumento principal se divide en demasiadas aristas que provocan pérdida de foco y una sensación “descafeinada”. De todas maneras, la trama usa la venganza como principal motivación, junto con una desmedida ambición de poder y un espíritu colonizador -aniquilador, más bien-, totalmente fuera de control. Como contraparte, el pueblo Na’vi se refugia en su gran conexión con la naturaleza. El poder de Eywa, esa “madre tierra” creadora y omnipresente, surge como contrapeso ante lo que parece imposible de detener, un espíritu generoso, protector de su pueblo y de sus familias.
James Cameron nuevamente nos sumerge en un mundo impresionante, un mundo donde la maldad es presentada como algo intrínseco y la violencia como una respuesta justificada de protección. ¡Pero cuidado! Este es un terreno peligroso, porque sobre la violencia sabemos cuándo comienza pero no sabemos dónde termina, por lo que validarla es un arma de doble filo. En el planeta Pandora, todo es amenaza. Transitar de un lugar a otro es un riesgo, quedarse quieto también. Nada es seguro. Los peligros están siempre encima y, al parecer, la única forma es vivir en permanente estado de alerta. Los conflictos son permanentes y su resolución es siempre la misma: grandes peleas y épicas batallas.
Si bien la historia tiene un comportamiento similar a sus predecesoras, lo que avanza en forma exponencial es la producción y los efectos especiales. Es un lujo, y no exagero, ver esta película en formato 3D y en una sala IMAX. De verdad, uno se sumerge en ella. La sensación es lo que se espera, uno pasa a ser parte de la película, en una inmersión de la que cuesta disociarse. La imagen es vibrante y el sonido envolvente. Constituye una experiencia por donde se la mire, de aquellas que reafirman que ver una película en el cine no tiene punto de comparación.
“Avatar: Fuego y Ceniza” dura la friolera de tres horas con quince minutos. Es muy larga, sí, pero vale la pena. No voy a decir que pasan volando, pero se justifican, por más que uno pueda discrepar de algunas decisiones respecto a la edición y el montaje. Más allá de su portentosa cinematografía, los mensajes que expone son bastante simples, aunque no por ello menos importantes. La cinta pone de relieve la necesidad de enfrentar las dificultades en forma conjunta; destaca de manera clara a la familia como pilar fundamental; y profundiza la importancia del ejemplo de los mayores en el surgimiento de los liderazgos juveniles.
James Cameron y su saga de “Avatar” tampoco escatiman en valores. Vemos una gran dosis de valentía y resiliencia junto a ejemplos notables de solidaridad y entrega. También está presente el arrepentimiento y el perdón como forma de sanar heridas, destacando sobre todo la unidad y el amor como pilares fundamentales.
En conclusión, “Avatar: Fuego y Ceniza” es una película imperdible en el cine. Una experiencia inmersiva que no se puede dejar pasar, estéticamente fascinante y con un altísimo nivel de tecnología al servicio de un relato -puntos más, puntos menos- atractivo y entretenido.
Ficha técnica
Título original: Avatar: Fire and Ash
Año: 2025
Duración: 195 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: 20th Century Studios, TSG Entertainment, Lightstorm Entertainment. Productor: James Cameron. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Ciencia ficción. Aventuras | Secuela. Cine épico. 3-D
Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver. Personaje: James Cameron
Música: Simon Franglen
Fotografía: Russell Carpenter
Reparto: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Oona Chaplin, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Kate Winslet
Dirección: James Cameron
lunes, 8 de diciembre de 2025
Beso de tres
Lo complicado ocurre recién al día siguiente cuando Olivia se marcha temprano y se quedan solos Jenny y Connor. El triángulo queda establecido y Connor es el vértice. Es él quien debe decidir el camino a seguir, especialmente cuando las cosas se enredan y todos deben asumir la responsabilidad de sus actos.
En esta comedia romántica escrita por Ethan Ogilby y dirigida por Chad Hartigan, no queda del todo claro cuál o cuáles son los nudos principales. Por momentos responde a una serie de equivocaciones y malas decisiones, pero en otros se va por las ramas. La ausencia de foco y el tratamiento en base a diferentes clichés, poco a poco van minando las sorpresas, dejando presentes solo los desencuentros, los malentendidos y las tremendas confusiones.
El tema de la sexualidad y la responsabilidad paternal no es un tema fácil de tratar. Ejemplos tenemos muchos, pero acá es tan liviano que parece chacota. Y no quiero ser agua fiestas ni ponerme demasiado serio. Sucede que el tratamiento es el que falla; desequilibra algunas cosas y tergiversa otras solo con el fin de alargar un metraje que carece de solidez.
Ni siquiera las actuaciones logran hacer flotar esta cinta. Por mucha química que tengan o por simpáticas que sean, no se mueven ni hacia la comedia ni hacia el drama, quedando en una situación intermedia que no se consolida, que no toma vuelo y que se deshace por todas partes.
“The Threesome” entrega largas dos horas con más de lo mismo. Sketch tras sketch con reencuentros, alejamientos, amor, odio, blanco y negro, se mezclan al unir varias secuencias que parecen no terminar nunca. En definitiva, no me gustó. Es más, me desagradó verla, incluso pensé no escribir nada; sin embargo, acá estoy, terminando estas líneas con decepción y enfado.
Ficha técnica
Título original: The Threesome
Año: 2025
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Filmopoly, Jupiter Peak Productions, Star Thrower Entertainment. Distribuidora: Front Row Filmed Entertainment, Signature Entertainment, United King Films
Género: Comedia. Drama. Romance | Comedia romántica
Guion: Ethan Ogilby
Música: Keegan DeWitt
Fotografía: Sing Howe Yam
Reparto: Zoey Deutch, Jonah Hauer-King, Ruby Cruz, Jaboukie Young-White, Josh Segarra, Robert Longstreet, Arden Myrin, Kristin Slaysman, Allan McLeod, Julia Sweeney
Dirección: Chad Hartigan
jueves, 4 de diciembre de 2025
La Fuente
Pero esta no es una película sobre dicho estallido; es una cinta enfocada en una persona, el dueño de la “Antigua Fuente” (ex “Fuente Alemana”), quien padeció en carne propia los efectos de una violencia descontrolada que no solo puso en peligro el tradicional local sino que también su propia vida y la de sus más cercanos colaboradores.
Luca Barella -Luis Gnecco-, vive una situación límite. Las protestas en el sector de Plaza Italia son cada vez más violentas; eso ahuyenta a los clientes de su famosa fuente de soda. Resiste como puede. Se encierra cada vez que comienza el vandalismo exterior para proteger a su gente y su patrimonio. Al parecer, todo parece salirse de control. Luca no está bien, no sabe qué hacer, no sabe por dónde empezar o dónde terminar. Es un viaje incierto, que se escribe día a día, jornada tras jornada, una noticia en desarrollo que no vislumbra conclusión, un continuo de desesperanza y lucha hasta que las fuerzas lo acompañen.
Tras un inicio más bien poético, con el mar de fondo y pensamientos profundos, la reflexiva música nos sitúa en contexto. El guionista y director Daniel Vivanco construye un relato que no necesariamente comienza ese 18 de octubre. El texto va más allá, incluso podría resultar atemporal, porque la sensación es que el reloj se detiene y no avanza más. Parece un bucle, una repetición constante, una espiral sin fin, un círculo que gira y gira sin encontrar salida ni ofrecer nada a cambio.
Vivanco es hábil para desarrollar la cinematografía. Imágenes reales de los acontecimientos callejeros, registradas por él mismo y su director de fotografía, Diego Estay, son perfectamente intercaladas con la ficción, lo que entrega un resultado homogéneo y coherente al metraje. Todo lo concreto rápidamente se diluye, porque la mente de Luca vuela alto mientras sus dos pies tratan de permanecer en tierra, aferrándose más a una ilusión que a algo real.
Si bien las imágenes de las protestas y el consiguiente vandalismo resultan crudas, la cinta no se centra en ello. Ver el sector destruido, con encapuchados provocando desmanes, no es, necesariamente, el foco principal. Sin embargo, nos hace tomar conciencia de que lo que vemos ocurrió en Chile, muy cerca de nosotros, y no es una recreación sino una realidad. Quizá, haciendo un paralelo, Vivanco profundiza en los planos de Luca con acercamientos que llegan hasta detalles de sus ojos, como si quisiera mostrar que la destrucción exterior es también la interior, la de alguien que se consume por dentro mientras observa que todo lo que lo rodea se cae a pedazos.
La angustia, la depresión y la enfermedad están muy bien representadas en la construcción del rol protagónico. Luca debe debatirse entre su cuidado personal y la responsabilidad, lo que constituye una dualidad difícil de comprender y todavía más difícil de enfrentar. La situación es imposible. Las pesadillas lo persiguen, los sueños son confusos, su estado mental es voluble y vulnerable. Es el trauma en esencia, algo que no se supera ni siquiera con la formación que el Laido le ha entregado por años, un arte marcial japonés relacionado con el desenvainado y el envainado de la katana, disciplina que inspira paciencia, autocontrol y desarrollo espiritual.
La película ofrece una muy buena factura, no obstante, el audio en algunos pasajes impide una mejor comprensión de los textos. Tampoco ayuda mucho la gran cantidad de temas relacionados con el protagonista que no logran desarrollarse lo suficiente como para entender a cabalidad el amplio mundo que Luca debe enfrentar. Asuntos familiares como su padre enfermo, su hermana que insiste en vender el local, su mujer infiel que se desempeña en un alto cargo de gobierno, su hija artista y la amistad con su terapeuta, son demasiados elementos a procesar que pueden confundir más que ayudar al espectador.
Desde el punto de vista de las actuaciones, Luis Gnecco se apodera de su personaje. No solo le da vida, también se compromete en forma vital, tanto en las secuencias activas como en aquellas en que la contemplación viene a ser lo fundamental. El elenco, donde destaca Roberto Farías como un antagonista deleznable, en general acompaña bien, pero son tantos que es complejo entregarle individualidad y desarrollo a cada uno sin extenderse demasiado. Y como se debe priorizar, tal vez ese podría ser el pecado de “La Fuente”: muchos personajes, muchas historias con demasiadas ramificaciones.
Dos aspectos para ir concluyendo. El primero, de estilo, y corresponde a las decisiones respecto a la duración de las tomas, las que se muestran en general como cápsulas, a veces sin unión o relación directa entre ellas. Estos saltos a veces se sienten cortados, inconclusos, pero responden a un formato muy válido que puede resultar más o menos fluido para el espectador. El segundo es de forma, y corresponde a la ejecución de la bella partitura compuesta por Sebastián Errázuriz. Al centrarse parte de la historia en la hija violinista de Luca, los detalles de la interpretación del instrumento podrían haber sido mejor cuidados técnicamente, para representar a una violinista real o al menos cubrir ciertos aspectos para no dejar tan al descubierto que no lo es.
La frase “¿adónde irás después de tu muerte?” queda resonando luego de ver “La Fuente”, porque lo vivido por Luca, inspirado en la historia real del empresario Carlo Siri, es lo más parecido a una “muerte en vida”. Cuando no se ve la salida, abunda el temor y la desesperación, pero la fuerza y resiliencia que vemos en su actuar puede entregar una luz de esperanza. “La Fuente” no es una película que tenga un recorrido fácil, pues se sitúa como una visión distinta respecto de los hechos posteriores al 18 de octubre de 2019. Aquello lo asume como tal, y este filme está dispuesto a dar la pelea. Se trata de una lucha diferente que quiere mostrar otra dimensión -la de muchas otras víctimas anónimas-, de un hecho histórico que posiblemente nos seguirá dividiendo por muchos años más.
Ficha técnica
Título original: La Fuente
Año: 2025
Duración: 117 minutos
País: Chile
Compañías: VYF
Género: Drama
Guion: Daniel Vivanco
Música: Sebastián Errázuriz
Fotografía: Diego Estay
Reparto: Luis Gnecco, Patricio Achurra, Roberto Farías, Paola Giannini, Óscar Hernández
Dirección: Daniel Vivanco
lunes, 24 de noviembre de 2025
Terror en Shelby Oaks
Esta película, escrita y dirigida por Chris Stuckmann, sigue a una mujer, Mia Brennan-Walker -Camille Sullivan-, que está decidida a encontrar a su hermana Riley -Sloane Burkett-, desaparecida hace años en la misteriosa ciudad abandonada de Shelby Oaks mientras se ocupaba de un caso en compañía de un grupo investigador llamado “Paranormal Paranoids”. Con el paso del tiempo, se encontraron los cuerpos de todos menos el de Riley, sin embargo, lo que sí se logró recuperar fue una de sus dos cámaras, aquella que contenía imágenes que muestran a la joven aterrorizada.
La trama se desarrolla doce años después de estos sucesos. Mia, entrevistada para un documental sobre la desaparición de su hermana, afirma que Riley todavía está viva, y cuenta que a menudo experimentaba terrores nocturnos cuando era niña, al creer que algo la estaba observando. Algo le dice que eso continúa y que el demonio imaginario de la infancia podría haber sido real. Por eso quiere encontrarla, dilucidar el misterio y así cerrar el caso.
Stuckmann compone esta película como si se tratara de un documental. Se llega a sentir real, como si fuera un trabajo periodístico, con un buen inicio potenciado por música aleatoria, notas graves largas (pedales), movimientos lentos de cámara y sonidos intrigantes. Las imágenes parecen artesanales, en algunos casos incluso descuidadas, entregando la perspectiva de una cámara en mano que se cruza siempre con más de alguna sorpresa.
Todo corre bien por unos 30 o 40 minutos, pero luego la cinta empieza a deccaer. La lentitud del relato pasa a ser la tónica y sentimos que ya no vamos a ninguna parte. Es como dar vueltas en círculo, una y otra vez, sin conducir hacia algún punto disonante. Este suspenso, que resulta demasiado obvio, se rompe más o menos a la hora de metraje, momento en que Mia decide emprender un viaje a Shelby Oaks. Lo que promete un cambio de escenario, pronto pasa a ser más de lo mismo, para solo agregar típicos elementos del género: imágenes nocturnas, oscuras, terror en una prisión abandonada, y una búsqueda en la espesura de un bosque que termina con el descubrimiento de una cabaña vacía y desolada.
“Shelby Oaks”, título original que sin la palabra “terror”, añadida en estas latitudes, resulta ser una interesante premisa que falla, producto de un flojo desarrollo. Tal vez, con menos minutos podría haber concentrado mejor el material y evitado los baches narrativos de su parte central, pero eso no sucedió. Entonces, lo que tenemos es un filme de un poco más de una hora y media, con moderado suspenso y un par de gotas de angustia que no alcanzan a producir adrenalina.
Ficha técnica
Título original: Shelby Oaks
Año: 2024
Duración: 99 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Paper Street Pictures, Intrepid Pictures, Title Media. Productor: Mike Flanagan
Género: Terror. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Familia. Cine independiente USA
Guion: Chris Stuckmann. Historia: Sam Liz, Chris Stuckmann
Música: Aaron J. Morton
Fotografía: Andrew Scott Baird
Reparto: Camille Sullivan, Brendan Sexton III, Keith David, Sarah Durn, Derek Mears, Emily Bennett, Charlie Talbert, Robin Bartlett, Michael Beach
Dirección: Chris Stuckmann
jueves, 20 de noviembre de 2025
Los Ilusionistas 3
Cuando tanto imágenes como videos pueden resultar falsos -y nadie es inmune a sufrir un engaño-, la realidad física se transforma, tal vez, en lo único concreto a tomar en cuenta. Bueno, ¿y si ni siquiera eso fuera cierto? Esa es la idea detrás de la magia y de la ilusión, hacernos creer algo que se comporta de una manera pero que en verdad, podría resultar todo lo contrario.
La película comienza con el anunciado regreso de los famosos “Cuatro Jinetes”. Hace 10 años que están fuera de las pistas, por lo que se prevé un espectáculo concurrido y vistoso, un truco que, además funciona como introducción para tres nuevos personajes que se suman a la saga: los jóvenes magos Charlie -Justice Smith-, Bosco Leroy -Dominic Sessa-, y June McClure -Ariana Greenblatt-.
Después del espectáculo, se acerca inesperadamente a ellos J. Daniel Atlas -Jesse Eisenberg-, uno de los jinetes fundadores, con la misión de reclutarlos. Los necesita porque ha recibido el encargo de “The Eye”, la sociedad mágica secreta, para robar "The Heart", el diamante más grande del mundo que está en posesión de Veronika Vanderberg -Rosamund Pike-, jefa de una empresa de diamantes sudafricana iniciada por su padre, un exnazi que utiliza el negocio para lavar dinero para delincuentes. El reencuentro de los ex compañeros no tarda en producirse y el grupo, ahora ampliado, debe emprender su nuevo desafío.
Ruben Fleischer dirige esta historia utilizando la misma fórmula de siempre. Es curioso cómo a pesar de ser un formato conocido, funciona y logra fácilmente su propósito. Claro, no solo se trata de repetir, sino también agregar algunos elementos que logren continuidad con las anteriores entregas y que, al mismo tiempo, generen novedad e interés. Uno de ellos es reunir a los famosos Jinetes, porque en diez años han pasado muchas cosas; el otro, la aparición de nuevas generaciones, surgidas al alero de la admiración de figuras reconocidas, pero con deseos de cultivar su propia identidad. Es algo así como una transición, un traspaso generacional que abre puertas y que permite ramificar historias.
Un tercer elemento es un objetivo común. Cuando son reclutados por “El Ojo”, la misión está clara. El cómo se desarrolla podrá tener variantes, pero están todos de acuerdo en el fin a cumplir. La parte central de la cinta decae un poco en ritmo, justamente en el instante en el que deben planificar los siguientes pasos y enlazar con el último tercio de la cinta, el que sí resulta vertiginoso.
Los trucos son básicamente juegos, desafíos de ingenio que integran la experiencia de unos con la juventud de otros. Pero atención con la arrogancia, mal consejera para cualquiera, sobre todo en casos como este, en que todo puede ser cambiado. El refuerzo del trabajo en equipo por sobre cualquier individualidad es, probablemente, otro tema clave que este filme pone de relieve en forma constante. No es posible conseguir resultados sin unidad. Por más experticia que cada una de las partes tenga, deben trabajar juntas y en forma coordinada.
Muy bien los protagonistas, en general, un team que cumple a pesar de ser bastante numeroso. En lo particular, creo que son demasiados y eso diluye los papeles; sin embargo, y por otra parte, eso es lo que permite el lucimiento de quien brilla y se roba la película cada vez que está en pantalla: Rosamund Pike dando vida a una villana perfecta.
“Los Ilusionistas 3”, un apropiado título en español que no es opacado por el original en inglés, aunque este último sea mejor: “Ahora me ves, ahora no”. Tal vez es solo semántico y con fines comerciales, pero ambos resumen lo mismo: lo que se ve, puede ser o no ser. Sin buscar demasiada profundidad, este filme entretiene y deja todo preparado para su continuación. ¿Dónde veremos a los Jinetes ampliados la próxima vez? Pronto se dilucidará, tal vez, o tal vez no…
Ficha técnica
Título original: Now You See Me: Now You Don't
Año: 2025
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, Summit Entertainment, Epic Films, Reese Wernick Productions, The Fusion Media. Distribuidora: Lionsgate
Género: Intriga | Crimen. Secuela
Guion: Seth Grahame-Smith, Gavin James, Michael Lesslie, Eric Singer, ver 7 más
Música: Brian Tyler
Fotografía: George Richmond
Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, Justice Smith, Dominic Sessa, Ariana Greenblatt, Rosamund Pike, Morgan Freeman









