Una cámara fija, imágenes que parecen reales. Una mujer al interior de una cabaña observa una puerta. La abre, ingresa; se corta la grabación. Buen inicio, sombrío y sugerente, pero…
Esta película, escrita y dirigida por Chris Stuckmann, sigue a una mujer, Mia Brennan-Walker -Camille Sullivan-, que está decidida a encontrar a su hermana Riley -Sloane Burkett-, desaparecida hace años en la misteriosa ciudad abandonada de Shelby Oaks mientras se ocupaba de un caso en compañía de un grupo investigador llamado “Paranormal Paranoids”. Con el paso del tiempo, se encontraron los cuerpos de todos menos el de Riley, sin embargo, lo que sí se logró recuperar fue una de sus dos cámaras, aquella que contenía imágenes que muestran a la joven aterrorizada.
La trama se desarrolla doce años después de estos sucesos. Mia, entrevistada para un documental sobre la desaparición de su hermana, afirma que Riley todavía está viva, y cuenta que a menudo experimentaba terrores nocturnos cuando era niña, al creer que algo la estaba observando. Algo le dice que eso continúa y que el demonio imaginario de la infancia podría haber sido real. Por eso quiere encontrarla, dilucidar el misterio y así cerrar el caso.
Stuckmann compone esta película como si se tratara de un documental. Se llega a sentir real, como si fuera un trabajo periodístico, con un buen inicio potenciado por música aleatoria, notas graves largas (pedales), movimientos lentos de cámara y sonidos intrigantes. Las imágenes parecen artesanales, en algunos casos incluso descuidadas, entregando la perspectiva de una cámara en mano que se cruza siempre con más de alguna sorpresa.
Todo corre bien por unos 30 o 40 minutos, pero luego la cinta empieza a deccaer. La lentitud del relato pasa a ser la tónica y sentimos que ya no vamos a ninguna parte. Es como dar vueltas en círculo, una y otra vez, sin conducir hacia algún punto disonante. Este suspenso, que resulta demasiado obvio, se rompe más o menos a la hora de metraje, momento en que Mia decide emprender un viaje a Shelby Oaks. Lo que promete un cambio de escenario, pronto pasa a ser más de lo mismo, para solo agregar típicos elementos del género: imágenes nocturnas, oscuras, terror en una prisión abandonada, y una búsqueda en la espesura de un bosque que termina con el descubrimiento de una cabaña vacía y desolada.
“Shelby Oaks”, título original que sin la palabra “terror”, añadida en estas latitudes, resulta ser una interesante premisa que falla, producto de un flojo desarrollo. Tal vez, con menos minutos podría haber concentrado mejor el material y evitado los baches narrativos de su parte central, pero eso no sucedió. Entonces, lo que tenemos es un filme de un poco más de una hora y media, con moderado suspenso y un par de gotas de angustia que no alcanzan a producir adrenalina.
Ficha técnica
Título original: Shelby Oaks
Año: 2024
Duración: 99 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Paper Street Pictures, Intrepid Pictures, Title Media. Productor: Mike Flanagan
Género: Terror. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Familia. Cine independiente USA
Guion: Chris Stuckmann. Historia: Sam Liz, Chris Stuckmann
Música: Aaron J. Morton
Fotografía: Andrew Scott Baird
Reparto: Camille Sullivan, Brendan Sexton III, Keith David, Sarah Durn, Derek Mears, Emily Bennett, Charlie Talbert, Robin Bartlett, Michael Beach
Dirección: Chris Stuckmann
Carlos Correa Acuña
Comentarios de Cine
lunes, 24 de noviembre de 2025
jueves, 20 de noviembre de 2025
Los Ilusionistas 3
En los tiempos actuales, una era en la que podemos ver fotos trucadas y hasta imágenes de video generadas por inteligencia artificial que pueden parecer reales, una película como esta viene bien. ¿Por qué se preguntarán? Veamos.
Cuando tanto imágenes como videos pueden resultar falsos -y nadie es inmune a sufrir un engaño-, la realidad física se transforma, tal vez, en lo único concreto a tomar en cuenta. Bueno, ¿y si ni siquiera eso fuera cierto? Esa es la idea detrás de la magia y de la ilusión, hacernos creer algo que se comporta de una manera pero que en verdad, podría resultar todo lo contrario.
La película comienza con el anunciado regreso de los famosos “Cuatro Jinetes”. Hace 10 años que están fuera de las pistas, por lo que se prevé un espectáculo concurrido y vistoso, un truco que, además funciona como introducción para tres nuevos personajes que se suman a la saga: los jóvenes magos Charlie -Justice Smith-, Bosco Leroy -Dominic Sessa-, y June McClure -Ariana Greenblatt-.
Después del espectáculo, se acerca inesperadamente a ellos J. Daniel Atlas -Jesse Eisenberg-, uno de los jinetes fundadores, con la misión de reclutarlos. Los necesita porque ha recibido el encargo de “The Eye”, la sociedad mágica secreta, para robar "The Heart", el diamante más grande del mundo que está en posesión de Veronika Vanderberg -Rosamund Pike-, jefa de una empresa de diamantes sudafricana iniciada por su padre, un exnazi que utiliza el negocio para lavar dinero para delincuentes. El reencuentro de los ex compañeros no tarda en producirse y el grupo, ahora ampliado, debe emprender su nuevo desafío.
Ruben Fleischer dirige esta historia utilizando la misma fórmula de siempre. Es curioso cómo a pesar de ser un formato conocido, funciona y logra fácilmente su propósito. Claro, no solo se trata de repetir, sino también agregar algunos elementos que logren continuidad con las anteriores entregas y que, al mismo tiempo, generen novedad e interés. Uno de ellos es reunir a los famosos Jinetes, porque en diez años han pasado muchas cosas; el otro, la aparición de nuevas generaciones, surgidas al alero de la admiración de figuras reconocidas, pero con deseos de cultivar su propia identidad. Es algo así como una transición, un traspaso generacional que abre puertas y que permite ramificar historias.
Un tercer elemento es un objetivo común. Cuando son reclutados por “El Ojo”, la misión está clara. El cómo se desarrolla podrá tener variantes, pero están todos de acuerdo en el fin a cumplir. La parte central de la cinta decae un poco en ritmo, justamente en el instante en el que deben planificar los siguientes pasos y enlazar con el último tercio de la cinta, el que sí resulta vertiginoso.
Los trucos son básicamente juegos, desafíos de ingenio que integran la experiencia de unos con la juventud de otros. Pero atención con la arrogancia, mal consejera para cualquiera, sobre todo en casos como este, en que todo puede ser cambiado. El refuerzo del trabajo en equipo por sobre cualquier individualidad es, probablemente, otro tema clave que este filme pone de relieve en forma constante. No es posible conseguir resultados sin unidad. Por más experticia que cada una de las partes tenga, deben trabajar juntas y en forma coordinada.
Muy bien los protagonistas, en general, un team que cumple a pesar de ser bastante numeroso. En lo particular, creo que son demasiados y eso diluye los papeles; sin embargo, y por otra parte, eso es lo que permite el lucimiento de quien brilla y se roba la película cada vez que está en pantalla: Rosamund Pike dando vida a una villana perfecta.
“Los Ilusionistas 3”, un apropiado título en español que no es opacado por el original en inglés, aunque este último sea mejor: “Ahora me ves, ahora no”. Tal vez es solo semántico y con fines comerciales, pero ambos resumen lo mismo: lo que se ve, puede ser o no ser. Sin buscar demasiada profundidad, este filme entretiene y deja todo preparado para su continuación. ¿Dónde veremos a los Jinetes ampliados la próxima vez? Pronto se dilucidará, tal vez, o tal vez no…
Ficha técnica
Título original: Now You See Me: Now You Don't
Año: 2025
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, Summit Entertainment, Epic Films, Reese Wernick Productions, The Fusion Media. Distribuidora: Lionsgate
Género: Intriga | Crimen. Secuela
Guion: Seth Grahame-Smith, Gavin James, Michael Lesslie, Eric Singer, ver 7 más
Música: Brian Tyler
Fotografía: George Richmond
Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, Justice Smith, Dominic Sessa, Ariana Greenblatt, Rosamund Pike, Morgan Freeman
Cuando tanto imágenes como videos pueden resultar falsos -y nadie es inmune a sufrir un engaño-, la realidad física se transforma, tal vez, en lo único concreto a tomar en cuenta. Bueno, ¿y si ni siquiera eso fuera cierto? Esa es la idea detrás de la magia y de la ilusión, hacernos creer algo que se comporta de una manera pero que en verdad, podría resultar todo lo contrario.
La película comienza con el anunciado regreso de los famosos “Cuatro Jinetes”. Hace 10 años que están fuera de las pistas, por lo que se prevé un espectáculo concurrido y vistoso, un truco que, además funciona como introducción para tres nuevos personajes que se suman a la saga: los jóvenes magos Charlie -Justice Smith-, Bosco Leroy -Dominic Sessa-, y June McClure -Ariana Greenblatt-.
Después del espectáculo, se acerca inesperadamente a ellos J. Daniel Atlas -Jesse Eisenberg-, uno de los jinetes fundadores, con la misión de reclutarlos. Los necesita porque ha recibido el encargo de “The Eye”, la sociedad mágica secreta, para robar "The Heart", el diamante más grande del mundo que está en posesión de Veronika Vanderberg -Rosamund Pike-, jefa de una empresa de diamantes sudafricana iniciada por su padre, un exnazi que utiliza el negocio para lavar dinero para delincuentes. El reencuentro de los ex compañeros no tarda en producirse y el grupo, ahora ampliado, debe emprender su nuevo desafío.
Ruben Fleischer dirige esta historia utilizando la misma fórmula de siempre. Es curioso cómo a pesar de ser un formato conocido, funciona y logra fácilmente su propósito. Claro, no solo se trata de repetir, sino también agregar algunos elementos que logren continuidad con las anteriores entregas y que, al mismo tiempo, generen novedad e interés. Uno de ellos es reunir a los famosos Jinetes, porque en diez años han pasado muchas cosas; el otro, la aparición de nuevas generaciones, surgidas al alero de la admiración de figuras reconocidas, pero con deseos de cultivar su propia identidad. Es algo así como una transición, un traspaso generacional que abre puertas y que permite ramificar historias.
Un tercer elemento es un objetivo común. Cuando son reclutados por “El Ojo”, la misión está clara. El cómo se desarrolla podrá tener variantes, pero están todos de acuerdo en el fin a cumplir. La parte central de la cinta decae un poco en ritmo, justamente en el instante en el que deben planificar los siguientes pasos y enlazar con el último tercio de la cinta, el que sí resulta vertiginoso.
Los trucos son básicamente juegos, desafíos de ingenio que integran la experiencia de unos con la juventud de otros. Pero atención con la arrogancia, mal consejera para cualquiera, sobre todo en casos como este, en que todo puede ser cambiado. El refuerzo del trabajo en equipo por sobre cualquier individualidad es, probablemente, otro tema clave que este filme pone de relieve en forma constante. No es posible conseguir resultados sin unidad. Por más experticia que cada una de las partes tenga, deben trabajar juntas y en forma coordinada.
Muy bien los protagonistas, en general, un team que cumple a pesar de ser bastante numeroso. En lo particular, creo que son demasiados y eso diluye los papeles; sin embargo, y por otra parte, eso es lo que permite el lucimiento de quien brilla y se roba la película cada vez que está en pantalla: Rosamund Pike dando vida a una villana perfecta.
“Los Ilusionistas 3”, un apropiado título en español que no es opacado por el original en inglés, aunque este último sea mejor: “Ahora me ves, ahora no”. Tal vez es solo semántico y con fines comerciales, pero ambos resumen lo mismo: lo que se ve, puede ser o no ser. Sin buscar demasiada profundidad, este filme entretiene y deja todo preparado para su continuación. ¿Dónde veremos a los Jinetes ampliados la próxima vez? Pronto se dilucidará, tal vez, o tal vez no…
Ficha técnica
Título original: Now You See Me: Now You Don't
Año: 2025
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, Summit Entertainment, Epic Films, Reese Wernick Productions, The Fusion Media. Distribuidora: Lionsgate
Género: Intriga | Crimen. Secuela
Guion: Seth Grahame-Smith, Gavin James, Michael Lesslie, Eric Singer, ver 7 más
Música: Brian Tyler
Fotografía: George Richmond
Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, Justice Smith, Dominic Sessa, Ariana Greenblatt, Rosamund Pike, Morgan Freeman
Dirección: Ruben Fleischer
viernes, 14 de noviembre de 2025
Amor Fuera de Tiempo
Una sencilla historia de amor de secundaria que esconde algunos temas más profundos. ¿De qué se trata “Amor fuera de tiempo”?
Se dice que los polos opuestos se atraen. Algo parecido pasa en este filme que se concentra en la vida de dos jóvenes que cursan su último año escolar antes de postular a la universidad. Drayton Lahey -Noah Beck-, es un deportista destacado. Galán reconocido y estrella de su equipo, como certero “quarterback”, Drayton se propone seguir la tradición familiar para ingresar a un prestigioso centro de estudios. Por su parte, Dallas Bryan -Siena Agudong-, una talentosa bailarina, está empeñada en lograr una beca e ingresar a una afamada escuela artística. Opuestos, claro que sí, pero el deporte los reúne. Él, como líder en el campo de juego; ella, siendo líder de la barra del equipo.
Tan distintos como dos caras de una misma moneda, parecen distantes como el agua y el aceite. Sin embargo, algunas coincidencias los van uniendo a pesar de sus miedos y resistencias iniciales. Adolescentes en plena ebullición y con las hormonas a tope, poco tardan en ceder, pues los desacuerdos y peleas pronto dan paso al romance. Era lo previsto, y nos complacen pronto, por lo que el nudo a dilucidar será lo que pasará con la pareja al definir su futuro.
Basada en el libro de Tay Marley, el guion de Mary Gulino y Crystal Ferreiro se siente fluido, pero un poco básico. Los estereotipos sobreabundan y la tensión nunca logra encontrar un tono adecuado. Es cierto que la química de los dos protagonistas es el alma del filme, sin embargo, nos deja con la duda de si resulta suficiente.
Hasta acá, novedad ninguna. Pero no todo es negativo, aunque haya que hurgar con más decisión (y también bondad). Sin poner un foco expreso, la película igual aborda temas complicados. Primero, hay tragedias familiares que los jóvenes arrastran desde siempre, asuntos no resueltos que amenazan con pasarles la cuenta tarde o temprano. Segundo, pone de relieve la necesidad del esfuerzo para lograr metas, y cómo sin quererlo, las personas nos saboteamos constantemente. Tercero, las acciones y sus consecuencias, son un tema importante y que no siempre tiene visibilidad o presencia relevante. Cuarto, las presiones, propias y de las familias, sea por aspiraciones o caminos ya trazados, que ponen en riesgo el encuentro de la propia identidad. Como se ve, hay complejidades varias, pero siempre supeditadas a la medida del género del filme: un romance adolescente.
“Sidelined: The QB and Me”, título original y algo enredado (Sidelined significa marginada), es una cinta liviana y que no tiene grandes expectativas. No obstante eso, se las arregla para dejar un buen sabor, tanto por la natural actuación de Siena Agudong, quien, por lo demás, demuestra expresamente sus dotes de bailarina y es capaz de dotar a su personaje de momentos íntimos creíbles, como por la prestancia de Noah Beck, representando fortaleza y vulnerabilidad, en un papel más encasillado, pero que saca adelante en forma correcta.
En resumen, casi dos horas que pasan rápido y que resultan agradables. Un panorama divertido para una tarde sin complicaciones ni urgencias, para llevar la mente a otro lugar y así olvidarse por un momento del siempre afanoso día a día.
Ficha técnica
Título original: Sidelined: The QB and Me
Año: 2024
Duración: 99 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Creator+, Wattpad Webtoon Studios, Marshall Arts, Great Pacific Media. Distribuidora: Tubi TV, Blue Fox Entertainment
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica. Comedia juvenil. Colegios & Universidad. Adolescencia. Fútbol americano. Baile
Guion: Mary Gulino, Crystal Ferreiro. Libro: Tay Marley
Música: Nikhil Seetharam
Fotografía: Mark Chow
Reparto: Siena Agudong, Noah Beck
Dirección: Justin Wu
Se dice que los polos opuestos se atraen. Algo parecido pasa en este filme que se concentra en la vida de dos jóvenes que cursan su último año escolar antes de postular a la universidad. Drayton Lahey -Noah Beck-, es un deportista destacado. Galán reconocido y estrella de su equipo, como certero “quarterback”, Drayton se propone seguir la tradición familiar para ingresar a un prestigioso centro de estudios. Por su parte, Dallas Bryan -Siena Agudong-, una talentosa bailarina, está empeñada en lograr una beca e ingresar a una afamada escuela artística. Opuestos, claro que sí, pero el deporte los reúne. Él, como líder en el campo de juego; ella, siendo líder de la barra del equipo.
Tan distintos como dos caras de una misma moneda, parecen distantes como el agua y el aceite. Sin embargo, algunas coincidencias los van uniendo a pesar de sus miedos y resistencias iniciales. Adolescentes en plena ebullición y con las hormonas a tope, poco tardan en ceder, pues los desacuerdos y peleas pronto dan paso al romance. Era lo previsto, y nos complacen pronto, por lo que el nudo a dilucidar será lo que pasará con la pareja al definir su futuro.
Basada en el libro de Tay Marley, el guion de Mary Gulino y Crystal Ferreiro se siente fluido, pero un poco básico. Los estereotipos sobreabundan y la tensión nunca logra encontrar un tono adecuado. Es cierto que la química de los dos protagonistas es el alma del filme, sin embargo, nos deja con la duda de si resulta suficiente.
Hasta acá, novedad ninguna. Pero no todo es negativo, aunque haya que hurgar con más decisión (y también bondad). Sin poner un foco expreso, la película igual aborda temas complicados. Primero, hay tragedias familiares que los jóvenes arrastran desde siempre, asuntos no resueltos que amenazan con pasarles la cuenta tarde o temprano. Segundo, pone de relieve la necesidad del esfuerzo para lograr metas, y cómo sin quererlo, las personas nos saboteamos constantemente. Tercero, las acciones y sus consecuencias, son un tema importante y que no siempre tiene visibilidad o presencia relevante. Cuarto, las presiones, propias y de las familias, sea por aspiraciones o caminos ya trazados, que ponen en riesgo el encuentro de la propia identidad. Como se ve, hay complejidades varias, pero siempre supeditadas a la medida del género del filme: un romance adolescente.
“Sidelined: The QB and Me”, título original y algo enredado (Sidelined significa marginada), es una cinta liviana y que no tiene grandes expectativas. No obstante eso, se las arregla para dejar un buen sabor, tanto por la natural actuación de Siena Agudong, quien, por lo demás, demuestra expresamente sus dotes de bailarina y es capaz de dotar a su personaje de momentos íntimos creíbles, como por la prestancia de Noah Beck, representando fortaleza y vulnerabilidad, en un papel más encasillado, pero que saca adelante en forma correcta.
En resumen, casi dos horas que pasan rápido y que resultan agradables. Un panorama divertido para una tarde sin complicaciones ni urgencias, para llevar la mente a otro lugar y así olvidarse por un momento del siempre afanoso día a día.
Ficha técnica
Título original: Sidelined: The QB and Me
Año: 2024
Duración: 99 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Creator+, Wattpad Webtoon Studios, Marshall Arts, Great Pacific Media. Distribuidora: Tubi TV, Blue Fox Entertainment
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica. Comedia juvenil. Colegios & Universidad. Adolescencia. Fútbol americano. Baile
Guion: Mary Gulino, Crystal Ferreiro. Libro: Tay Marley
Música: Nikhil Seetharam
Fotografía: Mark Chow
Reparto: Siena Agudong, Noah Beck
Dirección: Justin Wu
lunes, 10 de noviembre de 2025
Mátate, Amor
Tal vez se trate de una de las películas de la temporada. Y no es sencilla, se muestra como una apuesta arriesgada incluso desde el propio título, “Die My love” (Muere, mi amor).
El inicio tiene puntos suspensivos. Una cámara de enfoque fijo abarca un largo trecho del interior de una casa vacía, donde se vislumbra el ventanal que la separa del bosque. Afuera se sienten voces. Son las de Grace -Jennifer Lawrence-, y Jackson -Robert Pattinson-, una joven pareja que ha decidido mudarse de Nueva York a la casa natal de los padres de Jackson, en Montana. El cambio es rotundo, lo resienten. La compleja adaptación se hace particularmente difícil; esperan su primer hijo.
La tranquilidad del lugar asombra. La ausencia de música destaca la soledad y el aislamiento del entorno. De pronto, con un pesado rock de fondo, comenzamos a observar dinámicas íntimas de la pareja. El contexto se va aclarando y ciertas obsesiones quedan marcadas. Unas breves escenas se remontan al momento del embarazo. Conocemos algo más de la familia y de la historia de Jackson. Volvemos al presente, Grace sola, mientras Jackson debe viajar largo tiempo por trabajo. Si antes había tranquilidad, esta se ha transformado en ausencia y, muy probablemente, se siente como si se tratara de un abandono.
Lynne Ramsay trabaja esta adaptación de la novela homónima de Ariana Harwicz, publicada en 2012, a partir de un particular tratamiento estético. Por ejemplo, utiliza un formato 4:3 y las imágenes se filtran con clara tonalidad retro, lo que tiñe la cinta de elementos atemporales. La paleta de colores, una combinación de azules y grises, es bastante elocuente para evidenciar lo trascendente, aquello que marcará el alma del relato.
Grace está sola -en su casa y en pantalla- la mayor parte del tiempo. Diríamos que es todo un personaje, incluso antisocial al momento de relacionarse con los demás. ¿Corresponde a su momento actual o es parte de una condición? La respuesta no es clara, pero lo concreto es que dentro de la pareja comienzan recriminaciones y peleas que se incrementan con la llegada de un pequeño e inquieto perro que, en vez de calmar a Grace, la irrita cada día más. La situación se torna insoportable, invivible.
“Die My love” es una cinta para Jennifer Lawrence. Me recordó de inmediato “Silver Linings Playbook”, de 2013, por la que la actriz ganó su primer Óscar. Esta vez, retoma la senda y no sería extraño verla con nuevas nominaciones, pues se trata de una actuación sólida y muy comprometida. Elaborando un personaje complejo, Lawrence da vida a los múltiples estados de ánimo de Grace, destacando el trabajo psicológico expresado en sus miradas y el escaso o nulo control de emociones que observamos a través de sus movimientos. No sabemos bien si hay traumas heredados o la serie de trastornos tienen solo que ver con una explosiva depresión posparto. Lo cierto es que Jennifer Lawrence construye un personaje muy personal, con un arco dramático extenso y flexible que logra, en segundos, pasar de la dulzura más tierna a una hostilidad feroz y agresiva.
Interesante trabajo, aunque difícil de ver y asimilar. ¿A qué me refiero? Esta es de esas películas que son áridas de visualización y que requieren procesos posteriores para entenderlas mejor. Y es un riesgo grande, porque nos podemos quedar afuera y no ingresar nunca al interior de una cinta de este tipo, retenidos por barreras que pueden interrumpir nuestra conexión. Pero también podemos acceder a sus capas con posterioridad, y modificar nuestras percepciones con un análisis más reposado.
“Mátate amor” es distinta y trae de regreso la mejor versión de Jennifer Lawrence, sin por ello dejar de mencionar el rol de Robert Pattinson intentando sostener un huracán con las manos. Solo por eso, vale la pena verla, sin embargo, hay razones mucho más de fondo para ir por ella. Hablamos de la depresión, de la salud mental, de su deterioro, de lo que puede afectar la propia vida y la de otros, y sobre la necesidad de pedir ayuda y, tan importante como eso, dejarse ayudar. Cuando la mente se desfigura, la realidad se confunde con los sueños y todo se torna borroso. ¿Qué es cierto y qué es ensoñación? La película juega con esa incertidumbre gracias a su estética y sus actuaciones, y por lo demás, lo hace muy bien.
Dos horas oscuras, expresivas y desafiantes. Muy recomendable.
Ficha técnica
Título original: Die My Love
Año: 2025
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Label Media, Excellent Cadaver, Sikelia Productions. Distribuidora: MUBI
Género: Drama. Thriller. Comedia | Thriller psicológico. Maternidad. Vida rural
Guion: Lynne Ramsay, Enda Walsh, Alice Birch. Libro: Ariana Harwicz
Música: Raife Burchell, Lynne Ramsay, George Vjestica
Fotografía: Seamus McGarvey
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, LaKeith Stanfield, Nick Nolte, Sissy Spacek
Dirección: Lynne Ramsay
El inicio tiene puntos suspensivos. Una cámara de enfoque fijo abarca un largo trecho del interior de una casa vacía, donde se vislumbra el ventanal que la separa del bosque. Afuera se sienten voces. Son las de Grace -Jennifer Lawrence-, y Jackson -Robert Pattinson-, una joven pareja que ha decidido mudarse de Nueva York a la casa natal de los padres de Jackson, en Montana. El cambio es rotundo, lo resienten. La compleja adaptación se hace particularmente difícil; esperan su primer hijo.
La tranquilidad del lugar asombra. La ausencia de música destaca la soledad y el aislamiento del entorno. De pronto, con un pesado rock de fondo, comenzamos a observar dinámicas íntimas de la pareja. El contexto se va aclarando y ciertas obsesiones quedan marcadas. Unas breves escenas se remontan al momento del embarazo. Conocemos algo más de la familia y de la historia de Jackson. Volvemos al presente, Grace sola, mientras Jackson debe viajar largo tiempo por trabajo. Si antes había tranquilidad, esta se ha transformado en ausencia y, muy probablemente, se siente como si se tratara de un abandono.
Lynne Ramsay trabaja esta adaptación de la novela homónima de Ariana Harwicz, publicada en 2012, a partir de un particular tratamiento estético. Por ejemplo, utiliza un formato 4:3 y las imágenes se filtran con clara tonalidad retro, lo que tiñe la cinta de elementos atemporales. La paleta de colores, una combinación de azules y grises, es bastante elocuente para evidenciar lo trascendente, aquello que marcará el alma del relato.
Grace está sola -en su casa y en pantalla- la mayor parte del tiempo. Diríamos que es todo un personaje, incluso antisocial al momento de relacionarse con los demás. ¿Corresponde a su momento actual o es parte de una condición? La respuesta no es clara, pero lo concreto es que dentro de la pareja comienzan recriminaciones y peleas que se incrementan con la llegada de un pequeño e inquieto perro que, en vez de calmar a Grace, la irrita cada día más. La situación se torna insoportable, invivible.
“Die My love” es una cinta para Jennifer Lawrence. Me recordó de inmediato “Silver Linings Playbook”, de 2013, por la que la actriz ganó su primer Óscar. Esta vez, retoma la senda y no sería extraño verla con nuevas nominaciones, pues se trata de una actuación sólida y muy comprometida. Elaborando un personaje complejo, Lawrence da vida a los múltiples estados de ánimo de Grace, destacando el trabajo psicológico expresado en sus miradas y el escaso o nulo control de emociones que observamos a través de sus movimientos. No sabemos bien si hay traumas heredados o la serie de trastornos tienen solo que ver con una explosiva depresión posparto. Lo cierto es que Jennifer Lawrence construye un personaje muy personal, con un arco dramático extenso y flexible que logra, en segundos, pasar de la dulzura más tierna a una hostilidad feroz y agresiva.
Interesante trabajo, aunque difícil de ver y asimilar. ¿A qué me refiero? Esta es de esas películas que son áridas de visualización y que requieren procesos posteriores para entenderlas mejor. Y es un riesgo grande, porque nos podemos quedar afuera y no ingresar nunca al interior de una cinta de este tipo, retenidos por barreras que pueden interrumpir nuestra conexión. Pero también podemos acceder a sus capas con posterioridad, y modificar nuestras percepciones con un análisis más reposado.
“Mátate amor” es distinta y trae de regreso la mejor versión de Jennifer Lawrence, sin por ello dejar de mencionar el rol de Robert Pattinson intentando sostener un huracán con las manos. Solo por eso, vale la pena verla, sin embargo, hay razones mucho más de fondo para ir por ella. Hablamos de la depresión, de la salud mental, de su deterioro, de lo que puede afectar la propia vida y la de otros, y sobre la necesidad de pedir ayuda y, tan importante como eso, dejarse ayudar. Cuando la mente se desfigura, la realidad se confunde con los sueños y todo se torna borroso. ¿Qué es cierto y qué es ensoñación? La película juega con esa incertidumbre gracias a su estética y sus actuaciones, y por lo demás, lo hace muy bien.
Dos horas oscuras, expresivas y desafiantes. Muy recomendable.
Ficha técnica
Título original: Die My Love
Año: 2025
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Black Label Media, Excellent Cadaver, Sikelia Productions. Distribuidora: MUBI
Género: Drama. Thriller. Comedia | Thriller psicológico. Maternidad. Vida rural
Guion: Lynne Ramsay, Enda Walsh, Alice Birch. Libro: Ariana Harwicz
Música: Raife Burchell, Lynne Ramsay, George Vjestica
Fotografía: Seamus McGarvey
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, LaKeith Stanfield, Nick Nolte, Sissy Spacek
Dirección: Lynne Ramsay
viernes, 7 de noviembre de 2025
Un Buen Ladrón
Al estar basada en hechos reales surge de inmediato la pregunta de cuán reales son estos hechos. Acá se trata de un ladrón, con todas sus letras, pero uno que es amable, gentil y preocupado. Hasta buena persona, podríamos decir. Su nombre, Jeffrey Manchester, y su prontuario es haber asaltado más de cuarenta locales de McDonald's ingresando por el techo. De ahí su apodo de “Roofman”, que, por lo demás, es el título original de esta película.
Channing Tatum es el protagonista de una historia que avanza rápido en sus primeros minutos. Comienza con un asalto “tipo”, en el que Jeffrey trata muy bien a sus víctimas, e incluso le pasa su propio abrigo al encargado de la tienda antes de encerrarlos a todos en el congelador. Por cierto, este “hombre del techo” pronto es capturado y condenado a un largo tiempo en prisión. Pero Jeffrey no quiere estar encerrado, quiere ver a sus hijos, y se las ingenia para escapar. Nuestro protagonista es astuto y tiene una brillante capacidad de observación, la que pone en práctica en todo momento.
Hasta este punto no han pasado ni treinta minutos y el guion se da tal como se muestra en la sinopsis, porque Jeffrey, sin poder ir a ningún lado, consigue ocultarse a plena vista en medio de una concurrida juguetería llamada Toys "R" Us. Y emerge otra pregunta: ¿cómo se sostendrá el resto de la cinta si ya ha pasado de todo y el final -su recaptura- podría ser bastante predecible?
El guion, escrito por Derek Cianfrance junto al director Kirt Gunn, avanza lentamente desde el momento en que comienza la vida de Jeffrey en la tienda de juguetes. Aparecen algunos personajes secundarios, más como caricaturas que como verdaderos apoyos narrativos, como una forma de preparar el terreno a la persona que verdaderamente capturará la atención del ladrón: Leigh Wainscott -Kirsten Dunst-, madre soltera y empleada ejemplar de Toys "R" Us. Con los elementos ya combinados -ingenio, astucia e interés amoroso-, la historia cobra otro ritmo y fluye inexorablemente hacia el terreno de las emociones.
Channing Tatum es muy simpático en la caracterización de Jeffrey Manchester. Suponemos que el verdadero debe haber sido encantador, sin duda. De hecho, esa es su mayor virtud, porque tal vez sin quererlo, empatizamos con él y con las desventuras que debe pasar para sobrevivir en la clandestinidad. Manchester es incapaz de despertar sospechas, incluso en momentos complicados y con explicaciones que resultan a todas luces descabelladas, como la de decir que es un agente encubierto del gobierno. A pesar de eso, nadie duda. Al contrario, lo apoyan y le entregan un voto de confianza, como la comunidad religiosa a la que Leigh asiste.
Sin embargo, en una vida basada en mentiras pronto aparecen grietas. Además, la urgencia de escapar hacia un lugar apartado donde nadie lo recuerde, le hace cometer errores. Todo esto, sumado a su indecisión y falta de rumbo, genera la tormenta perfecta para un desafortunado aprendiz de estafador.
“Roofman” funciona si se tienen pocas expectativas. La simpatía de Channing Tatum y el contrapeso emotivo de Kirsten Dunst no brillan con su química, pero logran sortear el desafío de dar vida a una historia entretenida que, eso sí, podría haber sido un poco menos extensa. Ya lo dijimos, Jeffrey, en el fondo, es buena persona, pero todo lo que hace es un engaño. ¿Se puede construir algo verdadero basado en mentiras? Aun cuando empaticemos, lo real es que no es posible, y tarde o temprano la verdad saldrá a la luz. Ante una disyuntiva, las decisiones son cruciales, y Jeffrey Manchester no sabe muy bien qué hacer. Esas dudas terminan siendo la causa de todas sus penurias.
Ficha técnica
Título original: Roofman
Año: 2025
Duración: 126 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: 51 Entertainment, Hunting Lane Films, Limelight. Distribuidora: Paramount Pictures
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Crimen
Guion: Derek Cianfrance, Kirt Gunn
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Channing Tatum, Kirsten Dunst, Ben Mendelsohn, LaKeith Stanfield, Juno Temple, Melonie Diaz, Uzo Aduba, Lily Collias, Jimmy O. Yang, Peter Dinklage
Dirección: Derek Cianfrance
Channing Tatum es el protagonista de una historia que avanza rápido en sus primeros minutos. Comienza con un asalto “tipo”, en el que Jeffrey trata muy bien a sus víctimas, e incluso le pasa su propio abrigo al encargado de la tienda antes de encerrarlos a todos en el congelador. Por cierto, este “hombre del techo” pronto es capturado y condenado a un largo tiempo en prisión. Pero Jeffrey no quiere estar encerrado, quiere ver a sus hijos, y se las ingenia para escapar. Nuestro protagonista es astuto y tiene una brillante capacidad de observación, la que pone en práctica en todo momento.
Hasta este punto no han pasado ni treinta minutos y el guion se da tal como se muestra en la sinopsis, porque Jeffrey, sin poder ir a ningún lado, consigue ocultarse a plena vista en medio de una concurrida juguetería llamada Toys "R" Us. Y emerge otra pregunta: ¿cómo se sostendrá el resto de la cinta si ya ha pasado de todo y el final -su recaptura- podría ser bastante predecible?
El guion, escrito por Derek Cianfrance junto al director Kirt Gunn, avanza lentamente desde el momento en que comienza la vida de Jeffrey en la tienda de juguetes. Aparecen algunos personajes secundarios, más como caricaturas que como verdaderos apoyos narrativos, como una forma de preparar el terreno a la persona que verdaderamente capturará la atención del ladrón: Leigh Wainscott -Kirsten Dunst-, madre soltera y empleada ejemplar de Toys "R" Us. Con los elementos ya combinados -ingenio, astucia e interés amoroso-, la historia cobra otro ritmo y fluye inexorablemente hacia el terreno de las emociones.
Channing Tatum es muy simpático en la caracterización de Jeffrey Manchester. Suponemos que el verdadero debe haber sido encantador, sin duda. De hecho, esa es su mayor virtud, porque tal vez sin quererlo, empatizamos con él y con las desventuras que debe pasar para sobrevivir en la clandestinidad. Manchester es incapaz de despertar sospechas, incluso en momentos complicados y con explicaciones que resultan a todas luces descabelladas, como la de decir que es un agente encubierto del gobierno. A pesar de eso, nadie duda. Al contrario, lo apoyan y le entregan un voto de confianza, como la comunidad religiosa a la que Leigh asiste.
Sin embargo, en una vida basada en mentiras pronto aparecen grietas. Además, la urgencia de escapar hacia un lugar apartado donde nadie lo recuerde, le hace cometer errores. Todo esto, sumado a su indecisión y falta de rumbo, genera la tormenta perfecta para un desafortunado aprendiz de estafador.
“Roofman” funciona si se tienen pocas expectativas. La simpatía de Channing Tatum y el contrapeso emotivo de Kirsten Dunst no brillan con su química, pero logran sortear el desafío de dar vida a una historia entretenida que, eso sí, podría haber sido un poco menos extensa. Ya lo dijimos, Jeffrey, en el fondo, es buena persona, pero todo lo que hace es un engaño. ¿Se puede construir algo verdadero basado en mentiras? Aun cuando empaticemos, lo real es que no es posible, y tarde o temprano la verdad saldrá a la luz. Ante una disyuntiva, las decisiones son cruciales, y Jeffrey Manchester no sabe muy bien qué hacer. Esas dudas terminan siendo la causa de todas sus penurias.
Ficha técnica
Título original: Roofman
Año: 2025
Duración: 126 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: 51 Entertainment, Hunting Lane Films, Limelight. Distribuidora: Paramount Pictures
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Crimen
Guion: Derek Cianfrance, Kirt Gunn
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Channing Tatum, Kirsten Dunst, Ben Mendelsohn, LaKeith Stanfield, Juno Temple, Melonie Diaz, Uzo Aduba, Lily Collias, Jimmy O. Yang, Peter Dinklage
Dirección: Derek Cianfrance
jueves, 6 de noviembre de 2025
Lo que no se dijo
Escasa música, formato 4:3 y mucha nitidez en cada toma son características que el director Ricardo Valenzuela imprime en esta cinta desde un comienzo. Lo minimalista está siempre presente porque los elementos son pocos, pero no quiere decir que el trabajo no mire más allá.
La historia remite a dos vendedores de celulares, una tecnología que se abre puertas en Chile a mediados de la década de los noventa, prometiendo conectividad avanzada de última generación. Ambientada en el año 1994 en Puerto Montt, el filme sigue a Margarita -Patricia Cuyul-, una madre soltera carismática que se destaca como ejecutiva de ventas junto a su compañero Cucho -Héctor Morales-, recorriendo apartadas zonas rurales buscando clientes y exponiéndose a situaciones, por decir lo menos, extrañas..
Valenzuela, autor también del guion, expone sin rodeos el difícil mundo de la venta y la resistencia de los potenciales clientes. Mucho trabajo y gran cantidad de tiempos “invertidos” para generar una tasa de conversión mínima y aceptable, sobre todo para un producto que no se conoce y que además genera rechazo de buenas a primeras.
Los parajes maravillosos del sur de Chile, que son visitados por los dos colegas, contrastan con la ciudad de Puerto Montt y el barrio donde ambos viven. Una vecina cuida a la pequeña hija de Margarita mientras ella trabaja todo el día. Su madre, la abuela de la niña, está enferma y no puede expresar nada con palabras. Su vida quedó anclada en la visita que el Santo Padre Juan Pablo II realizó a Puerto Montt en abril de 1987 y desde allí no ha logrado salir. Un VHS con la grabación y una serie de objetos religiosos e imágenes dan cuenta de esta suspensión en el tiempo.
Vemos la pobreza material pero también el vacío de estas almas solitarias. Las relaciones son mínimas, funcionales y apenas efectivas. No van más allá. Las visitas a los potenciales clientes son cada vez más desagradables e incluso peligrosas. En cada situación parece que algo va a pasar, pero nada sucede hasta que sucede.
Cuesta definir las intenciones del realizador con esta película. ¿Cuál es la idea? ¿Cuál es el mensaje? Entiendo que quiere ser simbólica, representar una realidad, pero ¿es suficiente? Los diálogos, muchas veces inconducentes, son formateados y no resultan naturales. Las bellas tomas exteriores carecen de líneas argumentales claras, salvo mostrar en terreno a la pareja que hace el mayor esfuerzo por conquistar a sus clientes, ya sea con una sonrisa impostada o con un preciso discurso comercial.
El ritmo impreso por Valenzuela tampoco ayuda mucho. La cinta se mueve lenta y reflexiva pero no sabemos hacia dónde se dirige ese movimiento. Es cierto que en muchos momentos refleja claramente sentimientos: pena, angustia, crisis, malas condiciones de trabajo y frustración, mucha frustración. Es algo así como dos caras de la misma moneda: un aparente éxito exterior y una constante frustración interior.
Tres escenarios, en paralelo, tienen la misión de concluir la historia. “Lo que no se dijo” no es solo un conjunto de palabras o una frase. Parece ser todo aquello que guardan en el interior sus protagonistas y que nunca llegan a expresar externamente. Así es como este título, evocador pero a la vez concreto, resulta acertado, porque pesa mucho más lo que no es explícito, a riesgo de que cada espectador interprete de manera distinta lo que ve en pantalla.
Ficha técnica
Título original: Lo que no se dijo
Duración: 77 minutos
Asistente de dirección: Sofía Bascuñán Svendsen
Dirección de fotografía: Pablo Valenzuela
Dirección de arte: Juana Lizaso
Sonido directo: Carlo Sánchez
Compositor: Oscar Lapó
Montaje: Ricardo Valenzuela Pinilla y Benjamín Miranda McLeod
Consultora de montaje: Danielle Fillios
Elenco: Patricia Cuyul, Héctor Morales, Mariana Loyola Ruz, Judith Chávez, Antonia Méndez
Director: Ricardo Valenzuela
La historia remite a dos vendedores de celulares, una tecnología que se abre puertas en Chile a mediados de la década de los noventa, prometiendo conectividad avanzada de última generación. Ambientada en el año 1994 en Puerto Montt, el filme sigue a Margarita -Patricia Cuyul-, una madre soltera carismática que se destaca como ejecutiva de ventas junto a su compañero Cucho -Héctor Morales-, recorriendo apartadas zonas rurales buscando clientes y exponiéndose a situaciones, por decir lo menos, extrañas..
Valenzuela, autor también del guion, expone sin rodeos el difícil mundo de la venta y la resistencia de los potenciales clientes. Mucho trabajo y gran cantidad de tiempos “invertidos” para generar una tasa de conversión mínima y aceptable, sobre todo para un producto que no se conoce y que además genera rechazo de buenas a primeras.
Los parajes maravillosos del sur de Chile, que son visitados por los dos colegas, contrastan con la ciudad de Puerto Montt y el barrio donde ambos viven. Una vecina cuida a la pequeña hija de Margarita mientras ella trabaja todo el día. Su madre, la abuela de la niña, está enferma y no puede expresar nada con palabras. Su vida quedó anclada en la visita que el Santo Padre Juan Pablo II realizó a Puerto Montt en abril de 1987 y desde allí no ha logrado salir. Un VHS con la grabación y una serie de objetos religiosos e imágenes dan cuenta de esta suspensión en el tiempo.
Vemos la pobreza material pero también el vacío de estas almas solitarias. Las relaciones son mínimas, funcionales y apenas efectivas. No van más allá. Las visitas a los potenciales clientes son cada vez más desagradables e incluso peligrosas. En cada situación parece que algo va a pasar, pero nada sucede hasta que sucede.
Cuesta definir las intenciones del realizador con esta película. ¿Cuál es la idea? ¿Cuál es el mensaje? Entiendo que quiere ser simbólica, representar una realidad, pero ¿es suficiente? Los diálogos, muchas veces inconducentes, son formateados y no resultan naturales. Las bellas tomas exteriores carecen de líneas argumentales claras, salvo mostrar en terreno a la pareja que hace el mayor esfuerzo por conquistar a sus clientes, ya sea con una sonrisa impostada o con un preciso discurso comercial.
El ritmo impreso por Valenzuela tampoco ayuda mucho. La cinta se mueve lenta y reflexiva pero no sabemos hacia dónde se dirige ese movimiento. Es cierto que en muchos momentos refleja claramente sentimientos: pena, angustia, crisis, malas condiciones de trabajo y frustración, mucha frustración. Es algo así como dos caras de la misma moneda: un aparente éxito exterior y una constante frustración interior.
Tres escenarios, en paralelo, tienen la misión de concluir la historia. “Lo que no se dijo” no es solo un conjunto de palabras o una frase. Parece ser todo aquello que guardan en el interior sus protagonistas y que nunca llegan a expresar externamente. Así es como este título, evocador pero a la vez concreto, resulta acertado, porque pesa mucho más lo que no es explícito, a riesgo de que cada espectador interprete de manera distinta lo que ve en pantalla.
Ficha técnica
Título original: Lo que no se dijo
Duración: 77 minutos
Asistente de dirección: Sofía Bascuñán Svendsen
Dirección de fotografía: Pablo Valenzuela
Dirección de arte: Juana Lizaso
Sonido directo: Carlo Sánchez
Compositor: Oscar Lapó
Montaje: Ricardo Valenzuela Pinilla y Benjamín Miranda McLeod
Consultora de montaje: Danielle Fillios
Elenco: Patricia Cuyul, Héctor Morales, Mariana Loyola Ruz, Judith Chávez, Antonia Méndez
Director: Ricardo Valenzuela
miércoles, 5 de noviembre de 2025
Ensayos y errores
Sinopsis: Ignacio es un joven cineasta que quiere hacer una película. Como está sin trabajo, su extravagante madre le ofrece un puesto como vendedor en la boutique familiar, ubicada en un acomodado balneario llamado Reñaca. Su lista de trabajo en la tienda es extensa: atender a las clientas, realizar un video publicitario y hacer fotografías de moda; pero nada de ello le sale bien. Entre vestidos, modelos, disparos y una posible historia de amor, encontrará la posibilidad de hacer su primera película.
Este documental es un verdadero diario de vida. La sinopsis describe muy bien cada paso, porque su base corresponde a videos que el mismo director fue registrando progresivamente sin un objetivo claro ni una ruta concebida. El resultado, entonces, es una historia sobre lo cotidiano, un trabajo experimental al que cuesta encontrarle un único sentido.
Debo reconocer que, independientemente de las imágenes, lo primero que me llamó la atención fue el estilo de la narración “en off”. Corresponde al mismo Ignacio Rojas e imagino que fue realizada al momento de la edición. Sin matices y algo plana, denota ausencia de emoción, tal vez en un esfuerzo por objetivar un trabajo que, al fin y al cabo, es claramente personal.
La presencia de la madre de Ignacio es más que protagónica. De hecho, en una parte de la película el director lo explica: la filmación de lo que ocurre al interior de la Boutique es posible porque la estrella debe ser ella, por lo que él intenta darle gusto en todo.
Algunos detalles más. A veces no sabemos si quienes resultan filmados saben de la existencia de la cámara o no. Pareciera que no, pero surge la duda de cuán naturales o guionizadas están algunas de sus escenas. Por otro lado, vemos que, a pesar de transcurrir bastante tiempo, ciertas vestimentas se repiten. ¿Continuidad o coincidencia? Algunas deficiencias en el audio y extraños cortes de escenas pueden ser parte de un trabajo tal vez artesanal; sin embargo, son puntos a tomar en cuenta, al menos desde el punto de vista técnico, al decidir su publicación.
A pesar de diluirse hacia el final, el metraje se torna interesante desde que Celina se incorpora al relato. Contratada por Paula para realizar una sesión profesional de fotos, esta joven actriz argentina despierta en Ignacio un motivo para componer la película. De ahí en más, todo gira alrededor de ella y es, claramente, un nudo por dilucidar.
Cuando observamos imágenes y hechos del llamado “estallido social” del año 2019, podemos contextualizar los tiempos de desarrollo de este trabajo. Resulta interesante este registro documental, sobre todo porque expone el punto de vista del propio cineasta que, desde las bellas playas de Reñaca, intenta encontrar su camino personal y laboral.
Ficha técnica
Guión y Dirección: Ignacio Rojas Vallejo
Producción General: Sebastián Cartajena Alvarado
Producción Ejecutiva: Alexis Sánchez Baeza
Montaje: María Teresa Viera-Gallo, Ignacio Rojas Vallejo
Con la participación de: Ignacio Rojas Vallejo, Paula Vallejo Reyes y Celina Rozenwurcel
Casa Productora: Ciudad Cultural Producciones
País: Chile
Año: 2024
Duración: 70 minutos
Este documental es un verdadero diario de vida. La sinopsis describe muy bien cada paso, porque su base corresponde a videos que el mismo director fue registrando progresivamente sin un objetivo claro ni una ruta concebida. El resultado, entonces, es una historia sobre lo cotidiano, un trabajo experimental al que cuesta encontrarle un único sentido.
Debo reconocer que, independientemente de las imágenes, lo primero que me llamó la atención fue el estilo de la narración “en off”. Corresponde al mismo Ignacio Rojas e imagino que fue realizada al momento de la edición. Sin matices y algo plana, denota ausencia de emoción, tal vez en un esfuerzo por objetivar un trabajo que, al fin y al cabo, es claramente personal.
La presencia de la madre de Ignacio es más que protagónica. De hecho, en una parte de la película el director lo explica: la filmación de lo que ocurre al interior de la Boutique es posible porque la estrella debe ser ella, por lo que él intenta darle gusto en todo.
Algunos detalles más. A veces no sabemos si quienes resultan filmados saben de la existencia de la cámara o no. Pareciera que no, pero surge la duda de cuán naturales o guionizadas están algunas de sus escenas. Por otro lado, vemos que, a pesar de transcurrir bastante tiempo, ciertas vestimentas se repiten. ¿Continuidad o coincidencia? Algunas deficiencias en el audio y extraños cortes de escenas pueden ser parte de un trabajo tal vez artesanal; sin embargo, son puntos a tomar en cuenta, al menos desde el punto de vista técnico, al decidir su publicación.
A pesar de diluirse hacia el final, el metraje se torna interesante desde que Celina se incorpora al relato. Contratada por Paula para realizar una sesión profesional de fotos, esta joven actriz argentina despierta en Ignacio un motivo para componer la película. De ahí en más, todo gira alrededor de ella y es, claramente, un nudo por dilucidar.
Cuando observamos imágenes y hechos del llamado “estallido social” del año 2019, podemos contextualizar los tiempos de desarrollo de este trabajo. Resulta interesante este registro documental, sobre todo porque expone el punto de vista del propio cineasta que, desde las bellas playas de Reñaca, intenta encontrar su camino personal y laboral.
Ficha técnica
Guión y Dirección: Ignacio Rojas Vallejo
Producción General: Sebastián Cartajena Alvarado
Producción Ejecutiva: Alexis Sánchez Baeza
Montaje: María Teresa Viera-Gallo, Ignacio Rojas Vallejo
Con la participación de: Ignacio Rojas Vallejo, Paula Vallejo Reyes y Celina Rozenwurcel
Casa Productora: Ciudad Cultural Producciones
País: Chile
Año: 2024
Duración: 70 minutos
viernes, 31 de octubre de 2025
Cuando el Cielo se Equivoca
Películas con intercambios de vida hay varias. Parece ser un sueño recurrente o una aspiración, pero indudablemente funciona en un solo sentido. Quien tiene una vida de sacrificios y compleja quisiera la vida del que, a su vista, no los tiene. A la inversa, claro, no se da. Sin embargo, para cambiar roles es indispensable que cada parte asuma el rol del otro y eso no siempre sucede.
En esta película pasa algo similar. Arj -Aziz Ansari-, una persona que sobrevive apenas y con mucho apuro, está a punto de tirar todo por la borda cuando un bondadoso ángel -Keanu Reeves-, que quiere hacer mucho más de lo que le es permitido, se propone salvar a Arj. Como no se le ocurre nada mejor, y a la vez quiere demostrarle que el dinero no hace la felicidad, mágicamente intercambia su vida con la de Jeff -Seth Rogen-, un acaudalado inversor de capital riesgo, quien lo acaba de despedir tras haberlo contratado como su asistente.
Aziz Ansari escribe, actúa y filma esta película. Es su debut en largometrajes, y gracias a su amistad con Seth Rogen, el proyecto se potencia. Lamentablemente, el problema radica en que en todo momento sabemos lo que vendrá después de una introducción que abarca casi un tercio de la cinta.
Es cierto, esta película, luego del intercambio de roles, da un giro y la imposibilidad de revertir el cambio enfoca el metraje hacia otro tipo de desarrollo, sin embargo esta construcción se diluye por una evidente falta de tensión.
La premisa de la historia es interesante porque Ansari quiere exponer una radiografía de temas actuales, donde la precaria situación económica de algunos trabajadores choca de frente con la riqueza ampulosa de empresarios e inversores. Claro, la diferencia es abismal y el guion no escatima esfuerzos en amplificarlo como si fuera una caja de resonancia. A la vista de quien no lo tiene, las comodidades y el lujo son solo una ilusión; en la otra vereda, las vidas esforzadas y sin mucha perspectiva son una realidad tan ajena y distante que parecen no existir. Dos mundos que no convergen, que no se tocan, salvo por situaciones como las que expone esta película y que las enfoca a modo de denuncia.
Si bien la historia proporciona un buen material inicial, algo sucede con el desarrollo. Son tantos temas que al final se deshojan. Algo falla a pesar de la simpatía de los personajes y el atractivo que representan los nombres de Rogen y Reeves. La película se siente limitada y un poco plana debido, quizá, a la presencia de múltiples conflictos y la falta de un nudo principal.
Poco más de una hora y media para un filme con pretensiones pero que se queda en el camino. Tiene buenos momentos que despiertan risas, sí, pero se esfuman rápido en un metraje que no levanta el vuelo y resulta bastante flojo.
Como distracción para un viaje o una tarde de streaming, está bien, pero tal vez no más que eso.
Ficha técnica
Título original: Good Fortune
Año: 2025
Duración: 98 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, Oh Brudder Productions. Productor: Aziz Ansari. Distribuidora: Lionsgate
Género: Comedia. Fantástico
Guion: Aziz Ansari
Música: Carter Burwell
Fotografía: Adam Newport-Berra
Reparto: Seth Rogen, Aziz Ansari, Keke Palmer, Sandra Oh, Keanu Reeves
Dirección: Aziz Ansari
En esta película pasa algo similar. Arj -Aziz Ansari-, una persona que sobrevive apenas y con mucho apuro, está a punto de tirar todo por la borda cuando un bondadoso ángel -Keanu Reeves-, que quiere hacer mucho más de lo que le es permitido, se propone salvar a Arj. Como no se le ocurre nada mejor, y a la vez quiere demostrarle que el dinero no hace la felicidad, mágicamente intercambia su vida con la de Jeff -Seth Rogen-, un acaudalado inversor de capital riesgo, quien lo acaba de despedir tras haberlo contratado como su asistente.
Aziz Ansari escribe, actúa y filma esta película. Es su debut en largometrajes, y gracias a su amistad con Seth Rogen, el proyecto se potencia. Lamentablemente, el problema radica en que en todo momento sabemos lo que vendrá después de una introducción que abarca casi un tercio de la cinta.
Es cierto, esta película, luego del intercambio de roles, da un giro y la imposibilidad de revertir el cambio enfoca el metraje hacia otro tipo de desarrollo, sin embargo esta construcción se diluye por una evidente falta de tensión.
La premisa de la historia es interesante porque Ansari quiere exponer una radiografía de temas actuales, donde la precaria situación económica de algunos trabajadores choca de frente con la riqueza ampulosa de empresarios e inversores. Claro, la diferencia es abismal y el guion no escatima esfuerzos en amplificarlo como si fuera una caja de resonancia. A la vista de quien no lo tiene, las comodidades y el lujo son solo una ilusión; en la otra vereda, las vidas esforzadas y sin mucha perspectiva son una realidad tan ajena y distante que parecen no existir. Dos mundos que no convergen, que no se tocan, salvo por situaciones como las que expone esta película y que las enfoca a modo de denuncia.
Si bien la historia proporciona un buen material inicial, algo sucede con el desarrollo. Son tantos temas que al final se deshojan. Algo falla a pesar de la simpatía de los personajes y el atractivo que representan los nombres de Rogen y Reeves. La película se siente limitada y un poco plana debido, quizá, a la presencia de múltiples conflictos y la falta de un nudo principal.
Poco más de una hora y media para un filme con pretensiones pero que se queda en el camino. Tiene buenos momentos que despiertan risas, sí, pero se esfuman rápido en un metraje que no levanta el vuelo y resulta bastante flojo.
Como distracción para un viaje o una tarde de streaming, está bien, pero tal vez no más que eso.
Ficha técnica
Título original: Good Fortune
Año: 2025
Duración: 98 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lionsgate, Oh Brudder Productions. Productor: Aziz Ansari. Distribuidora: Lionsgate
Género: Comedia. Fantástico
Guion: Aziz Ansari
Música: Carter Burwell
Fotografía: Adam Newport-Berra
Reparto: Seth Rogen, Aziz Ansari, Keke Palmer, Sandra Oh, Keanu Reeves
Dirección: Aziz Ansari
lunes, 27 de octubre de 2025
Amores Materialistas
Ella trabaja en una agencia de citas que promete encontrar la pareja ideal. Él es un galán millonario que asiste al matrimonio de su hermano, un reciente caso de éxito de la agencia. Ella ha conseguido nueve enlaces durante sus años en Adore; él aún está soltero. Lucy conoce a Harry; Harry conoce a Lucy. Una vez más, el clásico “chica conoce chico”. Sin embargo, hay un elemento particular: John, el exnovio de Lucy, es parte del staff de servicio del matrimonio y ambos se encuentran en el evento. Resurgen la historia y las razones de su quiebre. ¿Cómo terminará este triángulo amoroso que se desarrolla en bellos parajes de la Gran Manzana?
La directora Celine Song escribe y dirige su segundo largometraje tras el reconocido “Vidas Pasadas”. Siguiendo un estilo similar, que mezcla intimidad y reflexión, Song se introduce en el mercado de las citas, un ámbito cubierto por un sinnúmero de aplicaciones, pero que también tiene espacio para exclusivas y personalizadas atenciones.
El encuadre funciona muy bien, porque entre el dinero y el lujo se mueve gran parte de la clientela que Lucy debe atender. La fiesta de matrimonio del comienzo es un ejemplo concreto y además un excelente escenario para mostrar la influencia que pueden tener las expectativas en el éxito o fracaso de una relación amorosa.
Unas breves imágenes de Lucy y John como novios, que evidencian sus diferencias y aspiraciones, entregan un barniz sobre las razones que quebraron su relación. Pero no solo eso, también marcan claramente el presente de ambos: ella, soltera y sin ánimo de emparejarse; él, aún sosteniendo, con muchas dificultades económicas, su sueño de ser actor.
En el presente, el interés de Harry por Lucy parece genuino. Qué mejor partido para ella, con dinero suficiente, un departamento soñado de seis millones de dólares en un exclusivo sector de Manhattan y dispuesto a complacerla en lo que ella siempre ha soñado. ¿Match perfecto o solo ensoñación?
Avanza el metraje y Celine Song incorpora otros elementos. En ella surgen dudas laborales debido a un incidente con una clienta y la pareja contactada, en contraste con la oportunidad amorosa que está iniciando. Emerge un conflicto interno en Lucy, lleno de tensiones complejas. ¿Qué razón de ser tiene su trabajo? Claramente no se encuentra en su mejor momento. Sus colegas consiguen éxitos y ahora es ella la que tiene un difícil periodo laboral. El problema de Sophie, su clienta, es bastante serio y aquello la desestabiliza desnudando totalmente sus vulnerabilidades. Pero con Harry todo parece ir viento en popa. ¿O no?
La película se sacude la modorra y avanza hacia lo esencial. Retoma el rumbo y plantea preguntas cruciales: ¿matrimonio por amor o solo negocio? Dudas importantes, porque en rigor el casarse es un contrato entre dos partes, muchas veces independiente de las razones que involucre interna y externamente. La reflexión de fondo se esboza lo suficiente para no cerrar la discusión y dejar abierto el debate, sin olvidar que esta es una comedia romántica y no un ensayo sobre las emociones.
El guion de la realizadora está bien arropado por sus capas estéticas que esconden, en su interior, valores fundamentales. En rigor, “Materialistas”, su título original, es una historia que habla de soledad, de expectativas, de protección y de confianzas. Song deja pronto al descubierto la intimidad de sus protagonistas, rasgos que cobran importancia con actuaciones naturales y convincentes del trío principal. Dakota Johnson, Chris Evans y Pedro Pascal se complementan y cada uno tiene un espacio reservado sin competir por destacar ni opacar al otro. Todo fluye en un metraje cuya conclusión puede inclinarse hacia cualquiera de las opciones que ofrece la trama.
¿Cómo se resuelve la historia? ¿Qué sucederá con Lucy, John y Harry? Aún, a diez minutos del final podemos sospecharlo pero no asegurarlo, y aquello es, en gran parte, mérito de la dirección.
“Amores Materialistas”: casi dos horas para un romance que posee más fondo de lo que aparenta. La anterior, “Vidas Pasadas”, dejó la vara alta, pero a esta nueva propuesta bien vale la pena darle una oportunidad.
Ficha técnica
Título original: Materialists
Año: 2025
Duración: 109 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, Killer Films, 2AM. Distribuidora: A24
Género: Romance. Drama. Comedia | Drama romántico. Comedia romántica
Guion: Celine Song
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Shabier Kirchner
Reparto: Dakota Johnson, Chris Evans, Pedro Pascal
Dirección: Celine Song
La directora Celine Song escribe y dirige su segundo largometraje tras el reconocido “Vidas Pasadas”. Siguiendo un estilo similar, que mezcla intimidad y reflexión, Song se introduce en el mercado de las citas, un ámbito cubierto por un sinnúmero de aplicaciones, pero que también tiene espacio para exclusivas y personalizadas atenciones.
El encuadre funciona muy bien, porque entre el dinero y el lujo se mueve gran parte de la clientela que Lucy debe atender. La fiesta de matrimonio del comienzo es un ejemplo concreto y además un excelente escenario para mostrar la influencia que pueden tener las expectativas en el éxito o fracaso de una relación amorosa.
Unas breves imágenes de Lucy y John como novios, que evidencian sus diferencias y aspiraciones, entregan un barniz sobre las razones que quebraron su relación. Pero no solo eso, también marcan claramente el presente de ambos: ella, soltera y sin ánimo de emparejarse; él, aún sosteniendo, con muchas dificultades económicas, su sueño de ser actor.
En el presente, el interés de Harry por Lucy parece genuino. Qué mejor partido para ella, con dinero suficiente, un departamento soñado de seis millones de dólares en un exclusivo sector de Manhattan y dispuesto a complacerla en lo que ella siempre ha soñado. ¿Match perfecto o solo ensoñación?
Avanza el metraje y Celine Song incorpora otros elementos. En ella surgen dudas laborales debido a un incidente con una clienta y la pareja contactada, en contraste con la oportunidad amorosa que está iniciando. Emerge un conflicto interno en Lucy, lleno de tensiones complejas. ¿Qué razón de ser tiene su trabajo? Claramente no se encuentra en su mejor momento. Sus colegas consiguen éxitos y ahora es ella la que tiene un difícil periodo laboral. El problema de Sophie, su clienta, es bastante serio y aquello la desestabiliza desnudando totalmente sus vulnerabilidades. Pero con Harry todo parece ir viento en popa. ¿O no?
La película se sacude la modorra y avanza hacia lo esencial. Retoma el rumbo y plantea preguntas cruciales: ¿matrimonio por amor o solo negocio? Dudas importantes, porque en rigor el casarse es un contrato entre dos partes, muchas veces independiente de las razones que involucre interna y externamente. La reflexión de fondo se esboza lo suficiente para no cerrar la discusión y dejar abierto el debate, sin olvidar que esta es una comedia romántica y no un ensayo sobre las emociones.
El guion de la realizadora está bien arropado por sus capas estéticas que esconden, en su interior, valores fundamentales. En rigor, “Materialistas”, su título original, es una historia que habla de soledad, de expectativas, de protección y de confianzas. Song deja pronto al descubierto la intimidad de sus protagonistas, rasgos que cobran importancia con actuaciones naturales y convincentes del trío principal. Dakota Johnson, Chris Evans y Pedro Pascal se complementan y cada uno tiene un espacio reservado sin competir por destacar ni opacar al otro. Todo fluye en un metraje cuya conclusión puede inclinarse hacia cualquiera de las opciones que ofrece la trama.
¿Cómo se resuelve la historia? ¿Qué sucederá con Lucy, John y Harry? Aún, a diez minutos del final podemos sospecharlo pero no asegurarlo, y aquello es, en gran parte, mérito de la dirección.
“Amores Materialistas”: casi dos horas para un romance que posee más fondo de lo que aparenta. La anterior, “Vidas Pasadas”, dejó la vara alta, pero a esta nueva propuesta bien vale la pena darle una oportunidad.
Ficha técnica
Título original: Materialists
Año: 2025
Duración: 109 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, Killer Films, 2AM. Distribuidora: A24
Género: Romance. Drama. Comedia | Drama romántico. Comedia romántica
Guion: Celine Song
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Shabier Kirchner
Reparto: Dakota Johnson, Chris Evans, Pedro Pascal
Dirección: Celine Song
viernes, 24 de octubre de 2025
El Padre del Año
Como comedia, quizá le falta un poquito más de gracia, y como drama, carece de la profundidad necesaria. Es extraño lo que sucede con esta cinta escrita por Hallie Meyers-Shyer, porque queda a medio camino. No se siente consolidada en ninguno de sus aspectos, no obstante tener un protagonista de lujo sobre el que recae el peso del relato.
Vamos por partes.
Andy Goodrich -Michael Keaton, en un papel que le sienta muy bien-, es dueño de una galería de arte por más de dos décadas. Una llamada a medianoche lo pone en alerta. Se trata de su esposa, quien le informa que se internará en un centro de rehabilitación por noventa días, por lo cual él deberá encargarse del cuidado de sus hijos gemelos de nueve años. Andy solo sabe trabajar, por tanto, esta situación lo descoloca totalmente. Literalmente, su vida queda “patas para arriba”.
En otra vereda, Grace -Mila Kunis-, hija del primer matrimonio de Andy, está esperando su primer hijo. Tampoco ve mucho a su padre, por similares razones, pero la situación está por cambiar. Andy le pide ayuda para sobrellevar el caos de enfrentarse a tareas cotidianas que nunca ha hecho.
Un tercer escenario es la galería. Por más empeño y dedicación, los artistas ya no generan los ingresos necesarios para pagar los costos. La deuda se agranda y las perspectivas no son buenas. Gastando más de lo que se recibe, no hay economía que resista, por tanto, el negocio va cuesta abajo y solo un buen contrato puede salvarles de la bancarrota.
“El Padre del Año”, un título que no se corresponde en absoluto con su denominación original, “Goodrich”, es un recorrido, una historia de vida. El protagonista es el centro del relato y todas las situaciones giran en torno a él. Andy Goodrich, trabajólico por décadas, ha descuidado sistemáticamente a sus familias, razón por la que ya arrastra dos rupturas matrimoniales. El tema es que la vida pasa la cuenta y son justamente sus hijos quienes se encargan de extender la boleta: los amorosos gemelos, inesperadamente a su cargo, y su hija mayor, en plena construcción de su propia familia.
La directora Hallie Meyers-Shyer saca partido de Michael Keaton pero no consigue avanzar demasiado con los personajes que lo acompañan. Existe cierta desconexión, a veces más evidente, a veces más sutil, entre las historias paralelas, tal vez producto de la forma en que aborda los roles secundarios. Tanto es así, que Mila Kunis se ve intermitente, entrando y saliendo de escena, a veces sin suficiente justificación dramática. Es cierto que cuando se produce continuidad, es decir, no cambiamos de escenario, se producen los mejores momentos -la caminata por el sendero de la colina o en la entrada de la clínica, por ejemplo-, pero eso no se extrapola al resto del metraje.
Comprendiendo que es una cinta cuya aspiración es mayormente entretener, al querer entrar en temas de fondo como el sentido de la vida y el equilibrio entre desarrollo profesional y cuidado de la familia, “Goodrich” no se decide totalmente. Es cierto que las prioridades, el aprendizaje, las nuevas oportunidades, la recomposición y la maduración están encima de la mesa, sin embargo carecen de desarrollo y por ello se sienten incompletas. Creo que el ritmo y la dispersión de temas impiden que se unan los puntos que conducirían a un cierre más sólido.
“Goodrich” funciona si no se tiene expectativas. En ese sentido, el título en español ayuda, pero lamentablemente es la misma película la que se hace trampa al intentar ir más allá de lo que puede realmente abarcar. Casi dos horas que se hacen un poco largas, aunque ver a Michael Keaton en forma -y a Mila Kunis, por cierto-, no deja de ser un buen panorama.
Ficha técnica
Título original: Goodrich
Año: 2024
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: C2 Motion Picture Group, Gramercy Park Media, RainMaker Films, Stay Gold Features, CaliWood Pictures
Género: Drama. Comedia | Familia. Paternidad
Guion: Hallie Meyers-Shyer
Música: Christopher Willis
Fotografía: Jamie Ramsay
Reparto: Michael Keaton, Mila Kunis, Carmen Ejogo, Michael Urie, Kevin Pollak, Vivien Lyra Blair, Nico Hiraga, Danny Deferrari, Laura Benanti, Andie MacDowell
Dirección: Hallie Meyers-Shyer
Vamos por partes.
Andy Goodrich -Michael Keaton, en un papel que le sienta muy bien-, es dueño de una galería de arte por más de dos décadas. Una llamada a medianoche lo pone en alerta. Se trata de su esposa, quien le informa que se internará en un centro de rehabilitación por noventa días, por lo cual él deberá encargarse del cuidado de sus hijos gemelos de nueve años. Andy solo sabe trabajar, por tanto, esta situación lo descoloca totalmente. Literalmente, su vida queda “patas para arriba”.
En otra vereda, Grace -Mila Kunis-, hija del primer matrimonio de Andy, está esperando su primer hijo. Tampoco ve mucho a su padre, por similares razones, pero la situación está por cambiar. Andy le pide ayuda para sobrellevar el caos de enfrentarse a tareas cotidianas que nunca ha hecho.
Un tercer escenario es la galería. Por más empeño y dedicación, los artistas ya no generan los ingresos necesarios para pagar los costos. La deuda se agranda y las perspectivas no son buenas. Gastando más de lo que se recibe, no hay economía que resista, por tanto, el negocio va cuesta abajo y solo un buen contrato puede salvarles de la bancarrota.
“El Padre del Año”, un título que no se corresponde en absoluto con su denominación original, “Goodrich”, es un recorrido, una historia de vida. El protagonista es el centro del relato y todas las situaciones giran en torno a él. Andy Goodrich, trabajólico por décadas, ha descuidado sistemáticamente a sus familias, razón por la que ya arrastra dos rupturas matrimoniales. El tema es que la vida pasa la cuenta y son justamente sus hijos quienes se encargan de extender la boleta: los amorosos gemelos, inesperadamente a su cargo, y su hija mayor, en plena construcción de su propia familia.
La directora Hallie Meyers-Shyer saca partido de Michael Keaton pero no consigue avanzar demasiado con los personajes que lo acompañan. Existe cierta desconexión, a veces más evidente, a veces más sutil, entre las historias paralelas, tal vez producto de la forma en que aborda los roles secundarios. Tanto es así, que Mila Kunis se ve intermitente, entrando y saliendo de escena, a veces sin suficiente justificación dramática. Es cierto que cuando se produce continuidad, es decir, no cambiamos de escenario, se producen los mejores momentos -la caminata por el sendero de la colina o en la entrada de la clínica, por ejemplo-, pero eso no se extrapola al resto del metraje.
Comprendiendo que es una cinta cuya aspiración es mayormente entretener, al querer entrar en temas de fondo como el sentido de la vida y el equilibrio entre desarrollo profesional y cuidado de la familia, “Goodrich” no se decide totalmente. Es cierto que las prioridades, el aprendizaje, las nuevas oportunidades, la recomposición y la maduración están encima de la mesa, sin embargo carecen de desarrollo y por ello se sienten incompletas. Creo que el ritmo y la dispersión de temas impiden que se unan los puntos que conducirían a un cierre más sólido.
“Goodrich” funciona si no se tiene expectativas. En ese sentido, el título en español ayuda, pero lamentablemente es la misma película la que se hace trampa al intentar ir más allá de lo que puede realmente abarcar. Casi dos horas que se hacen un poco largas, aunque ver a Michael Keaton en forma -y a Mila Kunis, por cierto-, no deja de ser un buen panorama.
Ficha técnica
Título original: Goodrich
Año: 2024
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: C2 Motion Picture Group, Gramercy Park Media, RainMaker Films, Stay Gold Features, CaliWood Pictures
Género: Drama. Comedia | Familia. Paternidad
Guion: Hallie Meyers-Shyer
Música: Christopher Willis
Fotografía: Jamie Ramsay
Reparto: Michael Keaton, Mila Kunis, Carmen Ejogo, Michael Urie, Kevin Pollak, Vivien Lyra Blair, Nico Hiraga, Danny Deferrari, Laura Benanti, Andie MacDowell
Dirección: Hallie Meyers-Shyer
miércoles, 22 de octubre de 2025
Good Boy: confía en su Instinto
Buena premisa aunque se diluye con la ejecución. Una lástima.
“Good Boy” es una película de terror algo diferente. Está narrada desde la perspectiva de Indy, un perro Nova Scotia Duck Tolling Retriever que es fiel y leal a su amo Todd -Shane Jensen-. Podemos observar esto desde el inicio, cuando un incidente de salud de Todd lo pone en alerta. A continuación, sin mayores explicaciones, nos remontamos a videos que retratan los primeros años de Indy, su crecimiento y un rasgo que pronto se vuelve característico: su gran preocupación y cariño.
La historia prosigue con el viaje de Indy y Todd desde la ciudad de Nueva York hasta la casa rural de su difunto abuelo ubicada al interior de un bosque, un lugar especial y aislado que no solo guarda recuerdos, sino también secretos. En ese sitio se desarrollará prácticamente toda la acción, en una casa aparentemente encantada, aunque en realidad parece que está habitada por oscuras presencias.
Ben Leonberg dirige este filme usando los recursos típicos del género. Sentimos y observamos la lluvia; la penumbra es constante y la falta de luz se vuelve un recurso recurrente. Desde el punto de vista de la filmación, abundan los planos cerrados y enfoques que están cien por ciento dedicados a Indy. Durante casi todo el metraje no hay rostros en cámara, solo cuerpos y siluetas, fotografiados en forma artística para destacar al único y gran protagonista.
La cámara de Leonberg juega también con planos amplios, fijos y muy luminosos, donde vemos a los protagonistas acercarse lentamente, o bien pasar de un lado a otro en la pantalla. Un acierto, porque produce un gran contraste, al punto de tener escenas -como una de las primeras, con el bosque de día- que se recuerdan claramente por su amplia contemplación y belleza. Acercamientos y alejamientos progresivos suman herramientas narrativas al tratamiento audiovisual de la película, aunque no aportan mucho a una trama que avanza muy lentamente.
La banda sonora a cargo de Sam Boase-Miller es quizá lo más interesante de este trabajo. Configurando pasajes aleatorios asignados básicamente a instrumentos de cuerda baja, el suspenso que se produce es inquietante. Por ejemplo, el timbre del contrabajo -con sonidos armónicos y notas largas-, ejerce un contrapunto interesante con los trémolos “in crescendo” de las otras cuerdas, cortados abruptamente por certeros golpes de arco, o bien desarrollando movimientos cromáticos ascendentes y descendentes en el grupo orquestal. ¡Todo un concierto!
Volvamos ahora a la cinta. Todd se muestra errático en su actuar. De ser alguien cercano a Indy, pasa a dejarlo de lado. ¿Qué está pasando? ¿Por qué ve repetitivamente esos videos de su abuelo, aparentemente sin ningún sentido? ¿Acaso también presiente algo?
La información en esta cinta se transmite a través de las llamadas telefónicas de Todd con su hermana, algunas fotos, los videos ya mencionados y, por cierto, las certeras miradas de Indy. Todo aquello es sugerente, porque las presencias que residen en la antigua casa son quizá recuerdos que están volviendo a la vida a través de diferentes dimensiones temporales.
Un párrafo para el protagonista: Indy. Es increíble la manera cómo actúa, la tranquilidad que expresa su mirada y la elegancia con que se mueve en cada toma. Parece hecho para este papel. Es más, tengo una hipótesis: muchas de las escenas que vemos en la película podrían haberse filmado antes del rodaje final, entregando elementos para elaborar el montaje final. Pero es solo una suposición, aunque basada en un hecho cierto: Indy es el perro de Leonberg y Kari Fischer, productora de la cinta, por tanto, todo lo que vemos es muy realista. Indy huele, siente, ve y sueña; realmente actúa para la cámara.
“Good Boy”, en solo 72 minutos, se va deshojando y se pierde hacia el final. Todos los méritos expuestos se reducen porque la historia no logra cuajar y la gran cantidad de insumos que se presentan confunde más. No obstante lo anterior, se trata de una película distinta, tal vez experimental, donde es posible apreciar el material trabajado a pesar de un desarrollo que resulta algo fallido. Veremos cómo acompaña la taquilla, pues de eso dependerá el futuro del bueno de Indy.
Ficha técnica
Título original: Good Boy
Año: 2025
Duración: 72 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: What's Wrong With Your Dog
Género: Terror. Thriller | Perros/Lobos. Sobrenatural. Cine independiente USA
Guion: Alex Cannon, Ben Leonberg
Música: Sam Boase-Miller
Reparto: Shane Jensen, Arielle Friedman, Larry Fessenden, Indy
Dirección: Ben Leonberg
“Good Boy” es una película de terror algo diferente. Está narrada desde la perspectiva de Indy, un perro Nova Scotia Duck Tolling Retriever que es fiel y leal a su amo Todd -Shane Jensen-. Podemos observar esto desde el inicio, cuando un incidente de salud de Todd lo pone en alerta. A continuación, sin mayores explicaciones, nos remontamos a videos que retratan los primeros años de Indy, su crecimiento y un rasgo que pronto se vuelve característico: su gran preocupación y cariño.
La historia prosigue con el viaje de Indy y Todd desde la ciudad de Nueva York hasta la casa rural de su difunto abuelo ubicada al interior de un bosque, un lugar especial y aislado que no solo guarda recuerdos, sino también secretos. En ese sitio se desarrollará prácticamente toda la acción, en una casa aparentemente encantada, aunque en realidad parece que está habitada por oscuras presencias.
Ben Leonberg dirige este filme usando los recursos típicos del género. Sentimos y observamos la lluvia; la penumbra es constante y la falta de luz se vuelve un recurso recurrente. Desde el punto de vista de la filmación, abundan los planos cerrados y enfoques que están cien por ciento dedicados a Indy. Durante casi todo el metraje no hay rostros en cámara, solo cuerpos y siluetas, fotografiados en forma artística para destacar al único y gran protagonista.
La cámara de Leonberg juega también con planos amplios, fijos y muy luminosos, donde vemos a los protagonistas acercarse lentamente, o bien pasar de un lado a otro en la pantalla. Un acierto, porque produce un gran contraste, al punto de tener escenas -como una de las primeras, con el bosque de día- que se recuerdan claramente por su amplia contemplación y belleza. Acercamientos y alejamientos progresivos suman herramientas narrativas al tratamiento audiovisual de la película, aunque no aportan mucho a una trama que avanza muy lentamente.
La banda sonora a cargo de Sam Boase-Miller es quizá lo más interesante de este trabajo. Configurando pasajes aleatorios asignados básicamente a instrumentos de cuerda baja, el suspenso que se produce es inquietante. Por ejemplo, el timbre del contrabajo -con sonidos armónicos y notas largas-, ejerce un contrapunto interesante con los trémolos “in crescendo” de las otras cuerdas, cortados abruptamente por certeros golpes de arco, o bien desarrollando movimientos cromáticos ascendentes y descendentes en el grupo orquestal. ¡Todo un concierto!
Volvamos ahora a la cinta. Todd se muestra errático en su actuar. De ser alguien cercano a Indy, pasa a dejarlo de lado. ¿Qué está pasando? ¿Por qué ve repetitivamente esos videos de su abuelo, aparentemente sin ningún sentido? ¿Acaso también presiente algo?
La información en esta cinta se transmite a través de las llamadas telefónicas de Todd con su hermana, algunas fotos, los videos ya mencionados y, por cierto, las certeras miradas de Indy. Todo aquello es sugerente, porque las presencias que residen en la antigua casa son quizá recuerdos que están volviendo a la vida a través de diferentes dimensiones temporales.
Un párrafo para el protagonista: Indy. Es increíble la manera cómo actúa, la tranquilidad que expresa su mirada y la elegancia con que se mueve en cada toma. Parece hecho para este papel. Es más, tengo una hipótesis: muchas de las escenas que vemos en la película podrían haberse filmado antes del rodaje final, entregando elementos para elaborar el montaje final. Pero es solo una suposición, aunque basada en un hecho cierto: Indy es el perro de Leonberg y Kari Fischer, productora de la cinta, por tanto, todo lo que vemos es muy realista. Indy huele, siente, ve y sueña; realmente actúa para la cámara.
“Good Boy”, en solo 72 minutos, se va deshojando y se pierde hacia el final. Todos los méritos expuestos se reducen porque la historia no logra cuajar y la gran cantidad de insumos que se presentan confunde más. No obstante lo anterior, se trata de una película distinta, tal vez experimental, donde es posible apreciar el material trabajado a pesar de un desarrollo que resulta algo fallido. Veremos cómo acompaña la taquilla, pues de eso dependerá el futuro del bueno de Indy.
Ficha técnica
Título original: Good Boy
Año: 2025
Duración: 72 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: What's Wrong With Your Dog
Género: Terror. Thriller | Perros/Lobos. Sobrenatural. Cine independiente USA
Guion: Alex Cannon, Ben Leonberg
Música: Sam Boase-Miller
Reparto: Shane Jensen, Arielle Friedman, Larry Fessenden, Indy
Dirección: Ben Leonberg
viernes, 17 de octubre de 2025
La Máquina: The Smashing Machine
Las peleas realistas, bien coreografiadas y filmadas muy de cerca, con música tensa y repetitiva, son el sello de esta película escrita y dirigida por Ben Safdie. Se trata de un biopic especial, la historia real del luchador Mark Kerr -Dwayne Johnson-, pionero de la UFC -Ultimate Fighting Championship-, un hombre con grandes aspiraciones deportivas y complejas relaciones personales.
La trama abarca pocos años, a fines de los noventa, y muestra a Kerr iniciando un ascenso que parece no tener techo, una creciente adicción a las drogas y un tortuoso noviazgo con su compañera de ruta, Dawn Staples, interpretada por Emily Blunt.
La trama abarca pocos años, a fines de los noventa, y muestra a Kerr iniciando un ascenso que parece no tener techo, una creciente adicción a las drogas y un tortuoso noviazgo con su compañera de ruta, Dawn Staples, interpretada por Emily Blunt.
El suspenso se respira en el aire. Las peleas se suceden unas tras otras y las victorias no dejan lugar a dudas. ¿Quién detiene a Mark?, parecen preguntarse todos quienes le conocen y siguen. La sensación es que nadie posee esa capacidad; sin embargo un abrupto golpe vendrá de la mano de su primera derrota formal en la liga.
Dwayne Johnson brilla con su interpretación. Acostumbrados a ver al hombre rudo tras el fornido actor, el director Ben Safdie modifica nuestra perspectiva al mostrar a una persona vulnerable en su intimidad, llena de temores que se ocultan debajo de sus grandes músculos. Johnson sorprende. La construcción de su personaje parece no tener grietas; es cercana y creíble, dando cuenta de un trabajo exhaustivo y dedicado. Los cambios de personalidad del protagonista son, tal vez, lo que emerge con más fuerza y se refleja en sus confusiones públicas y en el desarrollo del romance tórrido con Dawn.
No llegamos a conocer las motivaciones principales de Mark Kerr. Pareciera que nada supera lo que siente en el cuadrilátero, por ello relega todo lo demás a lugares secundarios que no representan motivación alguna. Es probable que esa sea la causa de su adicción, que empeora día a día, y que le provoca euforia, tristeza, ira desmedida y un abatimiento generalizado.
Cuando sobreviene una crisis, la decisión de emprender un largo camino de rehabilitación es, tal vez, la única opción posible. Y hacia allá se enfoca Kerr, llevando a cabo una preparación ardua junto a Bas Rutten -que se interpreta a sí mismo-, y que culmina en una de las mejores secuencias mientras, de fondo, escuchamos “My Way”.
Ben Safdie filma con seguridad. Es capaz de combinar sin problemas la pirotecnia de las peleas con las escenas más íntimas. Es notable su trabajo con Johnson; sin embargo, resulta extraño el tratamiento que le da a los personajes secundarios y especialmente al rol de soporte de Emily Blunt. Mientras ella entra y sale de la pantalla y a veces está ausente por largos minutos, el director tampoco se detiene en el personaje de Mark Coleman -Ryan Bader-, gran amigo de Kerr, entrenador, compañero de combate y un verdadero cable a tierra. Un breve paso por la rutina familiar de Coleman no resulta suficiente para explicar su rol, que solo debemos imaginar y componer nosotros mismos.
“The Smashing Machine”, con sus dos horas de duración, tiene varios puntos a destacar. Primero, conocer la historia de un pionero en el deporte violento y brutal de las artes marciales mixtas; segundo, observar a Dwayne Johnson en un papel dramático que logra sortear con aplausos; y tercero, descubrir, un poco antes de los créditos, al verdadero Mark Kerr comprando en un supermercado, como una forma de poner en evidencia el excelente trabajo de recreación realizado y también reconocer en vida a un deportista que abrió el camino para el desarrollo de nuevas generaciones en el difícil y complejo mundo de las artes marciales mixtas.
Ficha técnica
Título original: The Smashing Machine
Año: 2025
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, Out for the Count, Seven Bucks Productions. Distribuidora: A24
Género: Drama | Biográfico. Wrestling/Lucha libre
Guion: Ben Safdie
Música: Nala Sinephro
Fotografía: Maceo Bishop
Reparto: Dwayne Johnson, Emily Blunt, Ryan Bader, Bajo Rutten, Oleksandr Usyk
Dirección: Ben Safdie
Dwayne Johnson brilla con su interpretación. Acostumbrados a ver al hombre rudo tras el fornido actor, el director Ben Safdie modifica nuestra perspectiva al mostrar a una persona vulnerable en su intimidad, llena de temores que se ocultan debajo de sus grandes músculos. Johnson sorprende. La construcción de su personaje parece no tener grietas; es cercana y creíble, dando cuenta de un trabajo exhaustivo y dedicado. Los cambios de personalidad del protagonista son, tal vez, lo que emerge con más fuerza y se refleja en sus confusiones públicas y en el desarrollo del romance tórrido con Dawn.
No llegamos a conocer las motivaciones principales de Mark Kerr. Pareciera que nada supera lo que siente en el cuadrilátero, por ello relega todo lo demás a lugares secundarios que no representan motivación alguna. Es probable que esa sea la causa de su adicción, que empeora día a día, y que le provoca euforia, tristeza, ira desmedida y un abatimiento generalizado.
Cuando sobreviene una crisis, la decisión de emprender un largo camino de rehabilitación es, tal vez, la única opción posible. Y hacia allá se enfoca Kerr, llevando a cabo una preparación ardua junto a Bas Rutten -que se interpreta a sí mismo-, y que culmina en una de las mejores secuencias mientras, de fondo, escuchamos “My Way”.
Ben Safdie filma con seguridad. Es capaz de combinar sin problemas la pirotecnia de las peleas con las escenas más íntimas. Es notable su trabajo con Johnson; sin embargo, resulta extraño el tratamiento que le da a los personajes secundarios y especialmente al rol de soporte de Emily Blunt. Mientras ella entra y sale de la pantalla y a veces está ausente por largos minutos, el director tampoco se detiene en el personaje de Mark Coleman -Ryan Bader-, gran amigo de Kerr, entrenador, compañero de combate y un verdadero cable a tierra. Un breve paso por la rutina familiar de Coleman no resulta suficiente para explicar su rol, que solo debemos imaginar y componer nosotros mismos.
“The Smashing Machine”, con sus dos horas de duración, tiene varios puntos a destacar. Primero, conocer la historia de un pionero en el deporte violento y brutal de las artes marciales mixtas; segundo, observar a Dwayne Johnson en un papel dramático que logra sortear con aplausos; y tercero, descubrir, un poco antes de los créditos, al verdadero Mark Kerr comprando en un supermercado, como una forma de poner en evidencia el excelente trabajo de recreación realizado y también reconocer en vida a un deportista que abrió el camino para el desarrollo de nuevas generaciones en el difícil y complejo mundo de las artes marciales mixtas.
Ficha técnica
Título original: The Smashing Machine
Año: 2025
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, Out for the Count, Seven Bucks Productions. Distribuidora: A24
Género: Drama | Biográfico. Wrestling/Lucha libre
Guion: Ben Safdie
Música: Nala Sinephro
Fotografía: Maceo Bishop
Reparto: Dwayne Johnson, Emily Blunt, Ryan Bader, Bajo Rutten, Oleksandr Usyk
Dirección: Ben Safdie
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