lunes, 14 de septiembre de 2026

El Deshielo

Hay mucho cine en esta segunda película de Manuela Martelli: el concepto narrativo, la preocupación por la ejecución, la pureza de las imágenes, la claridad de los sonidos y la profundidad del arco dramático. Son muchos elementos, tanto individuales como combinados, los que componen el lenguaje cinematográfico, algo que el talento de la directora parece entender a cabalidad. Solo dos ejemplos. Solo dos ejemplos: un zoom persistente que luego se funde hasta ocupar la pantalla completa y un intervalo de tercera con efecto de glissando (arrastre); imagen y música, separables e indivisibles, individuales y complementarias. Arte en esencia. La esencia del Arte.

La historia parece sencilla a juzgar por una primera capa. Chile, 1992, a poco de recuperar la democracia. De fondo, un evento que recorre nuestra memoria colectiva: el país se reinsertaba en el mundo participando en la Expo Sevilla con una extraña muestra, un iceberg gigante que no pasó inadvertido. En primer plano, un hotel en lo alto de la montaña, integrado con un centro de esquí recreativo que también permite entrenar para la alta competencia. Todo se encuentra comprimido, incluso las personas. El invierno, el frío y la nieve se funden en un intenso blanco que abruma y sobrecoge.

Inés tiene solo 9 años. Su familia es la dueña del hotel y ella está al cuidado de sus abuelos pues sus padres están precisamente en la “Expo Sevilla”, en el pabellón chileno. Segunda capa: misterios de familia. La pequeña deambula. Se ve sola, necesita compañía. Por eso se acerca a Hanna, una joven esquiadora alemana que entrena para ser campeona. Otra capa: el grupo de jóvenes alemanes que están de visita en el hotel.

Ocurre un incidente. De la noche a la mañana, no se sabe nada de Hanna. Comienza su búsqueda. Otra capa: el thriller. Todo esto sucede bajo la atenta mirada de Inés, entre imágenes de TV que dan cuenta de la época (Pisagua), y un suspenso creciente que se recoge con lentos movimientos de cámara y precisos interludios musicales.

Los secretos -o más bien el secretismo- continúan. Techa, la abuela no quiere involucrarse. “Nadie sabe nada”, dice. Y aunque algo supieran, no conviene hablar. Las tensiones crecen. La búsqueda continúa, no sin reparos de los responsables. ¿Es otra capa? Se suma Lina, la madre de Hanna. Nace otra historia, mientras el tiempo avanza y la nieve poco a poco se va derritiendo.

Manuela Martelli, quien escribe y dirige esta cinta, domina la escena. Una película con tantos niveles de lectura requiere claridad total. Martelli la tiene y la expresa en cada cuadro del metraje, en cada corte, con fotografía inmersiva y primeros planos intensos. Convive la angustia con la esperanza, lo vedado con lo explícito; lo que no se dice -o más bien, solo se expresa con miradas- pesa más que aquello que salta a la vista. Es necesario dejarse llevar, sumergirse, interpretar y decidir. Implica trabajo para el espectador, un trabajo por momentos incómodo, pero gratificante.

Surgen preguntas, porque el relato está abierto. ¿Dónde están los compromisos y las responsabilidades? ¿Qué pasó en realidad? ¿Es rebeldía, accidente o algo más? La búsqueda es implacable, la esperanza no decae. ¿Entiende Inés lo que ve o aún no lo comprende? Cada personaje tiene su historia y somos nosotros quienes debemos descubrirla. Las pistas están. Todo esto, aplica a la desaparición de Hanna pero también a Chile, a su sociedad, a su historia.

“El Deshielo” posee muchos puntos fuertes. Desde luego su confección, las sólidas actuaciones -Maya O'Rourke interpretando a Inés, Maia Rae Domagala como Hanna y Saskia Rosendahl en el rol de Lina, sin dejar de lado a Paulina Urrutia y Mauricio Pesutic, los abuelos de Inés-, el trabajo de fotografía, el sonido directo, la música original de Mariá Portugal Portugal, el diseño de producción, etc.

La complejidad de las metáforas e imágenes de esta película es innegable. Algunas están muy claras, como el símil entre el derretimiento de la nieve y el transito de la dictadura a la democracia en Chile. Sin embargo, aunque sea evidente, no resulta tan sencillo. Hay capas de hielo que tardan mucho más en ceder, y algunas nunca lo hacen. Esto obliga a ir mucho más allá. Hay una gran diferencia entre lo que se quiere y lo que se puede, otro guiño a un período de la historia de Chile que resiste legítimas interpretaciones. Las grietas son visibles, pero no necesariamente permiten dejar al descubierto el interior.

Cada una de las historias que esta película narra va quedando poco a poco al descubierto, al igual que ocurre con el deshielo.

Excelente película. Para revisarla más de una vez.

Ficha técnica

Título original: El deshielo
Año: 2026
Duración: 108 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Estados Unidos-México-España; Wood Producciones, Cinema Inutile, Piano Producciones, Elastica Films, Ronda Cine, Río Fundación
Género: Drama. Intriga | Secuestros / Desapariciones. Años 90. Amistad. Naturaleza. Dictadura chilena
Guion: Manuela Martelli
Música: Mariá Portugal
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Maya O'Rourke, Maia Rae Domagala, Saskia Rosendahl, Jakub Gierszał, Paulina Urrutia, Mauricio Pesutic
Dirección: Manuela Martelli 

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