miércoles, 19 de diciembre de 2018

Spider-Man: un nuevo universo

El hombre araña está de regreso. ¡Y qué regreso! Esta vez Sony Pictures Animation en asociación con Marvel Entertainment y de la mano con Columbia Pictures presenta una recreación animada, renovada y moderna del superhéroe de Nueva York. Peter Parker ha muerto. Justo antes le ha encargado a Miles Morales, un joven de ascendencia afro-latina que estudia en Brooklyn y que acaba de ser mordido por una araña, que pueda apagar el “Súper Colisionador” construido por el malvado Kingpin. El desafío no es sencillo porque este reactor ha hecho posible la convergencia de varios universos paralelos y con ello ha reunido muchas versiones del famoso héroe. Un alternativo Peter Parker -abandonado, desilusionado, descuidado y a bastante mal traer- es quien debe enseñarle a Miles los trucos y desafíos de su nuevo rol.

Parece que la amplitud del mundo creado por Stan Lee no tiene límites. Es increíble el espacio creativo y lo lejos que pueden llegar los sueños de un cómic que vio la luz en 1962. No solo hay movimiento y evolución, también existe un motor infinito que impulsa la historia hacia confines inexplorados hasta ahora y que posiblemente jamás imaginamos. Y ahí está -en la misma Nueva York que conocemos, con sus rascacielos enormes, sus calles abarrotadas y un crimen que no cesa- Spider-Man salvando a la ciudad una y otra vez.

La idea de las dimensiones paralelas es increíble. Tanto es así que da origen a lo que se denomina, en su título original, “Spider-Verse”, una especie de multi-universo de Spider-Man. Se mantiene la ciudad pero ya no hay límites. Los planos se superponen, se enlazan, se unen y se separan dependiendo del relato, nutriéndolo de un aire nuevo que le permite desarrollar un mundo donde todo, absolutamente todo, es posible.

Qué decir de la animación. ¡Es excelente! Tal vez de las mejores y más fieles retratando a un Cómic en pantalla grande. Es cine, pero no deja nunca de lado el sentido original, respeta las caracterizaciones y utiliza varios de los efectos clásicos-estéticos de una revista impresa.

La historia es alucinante. Su desarrollo es aun más dinámico y frenético, sin tregua, sin pausa, de acción en acción y sin dejar de lado los necesarios momentos de reflexión -aunque pocos- y una enorme cantidad de guiños, humoradas y toques delirantes a los que nos tienen ya acostumbrados.

Muy actual y necesario, este nuevo Spider-Man -al menos el de uno de estos multi-versos, claro está- es de color. Y además es de ascendencia latina. Una adecuación a los tiempos que no sorprende pero que sin duda refresca enormemente al personaje, que también encuentra su versión femenina y robótica en otras de las dimensiones.

Un acierto de Marvel esta asociación con Sony Pictures. Expande -más bien rompe- las fronteras y ágilmente nos hace vibrar con Spider-Man como si fuera un personaje nuevo. Para gozo infinito de los fans y deleite para quienes nos encanta ver en pantalla grande películas como esta, bien hechas, bien narradas y mejor ejecutadas.

Ficha técnica

Título original: Spider-Man: Into the Spider-Verse
Año: 2018
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Animation / Marvel Animation / Marvel Entertainment / Columbia Pictures / Pascal Pictures / Sony Pictures Entertainment / Lord Miller
Género: Animación. Aventuras. Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics
Guion: Phil Lord, Rodney Rothman (Personajes: Stan Lee, Brian Bendis, Sara Pichelli, Steve Ditko)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Dirección: Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman

Sin dejar huellas

Un adolescente desaparece sin dejar rastros. Su madre desesperada lo denuncia a la policía. El detective a cargo -Vincent Cassel- no toma muy en serio el asunto, sin embargo el caso explota al día siguiente. Comienza la investigación, la búsqueda, los testigos, … y por supuesto, las sospechas.

Este thriller francés, basado en la novela de Dror Mishani y dirigido por Érick Zonca, posee un guion inteligente que da varias vueltas y giros, sin embargo su foco no está puesto solamente en la resolución de la historia. Aquello corresponde a la primera capa, la más obvia y esperable. Y el director la resuelve bien, porque la tensión se mantiene hasta el final. Pero hay más. En una segunda y tal vez tercera capa está el centro del relato, del que se desprende un drama familiar que abarca muchos ámbitos íntimos y que roza las fibras más internas del investigador.

La centralidad de la narración está en la construcción de los personajes presentes en la historia, en especial la conformación de los roles secundarios. El trabajo que realiza Zonca es preciso para dotar a cada uno de ellos con las intervenciones justas. Medidas casi al segundo, vemos características que surgieren y esbozan participación, complicidad y mayormente infinitas dudas. Se abren preguntas que no obtienen respuesta y la inquietud crece también por esa arista de la escritura.

Vincent Cassel logra un objetivo extraño con su personaje, porque este desaliñado policía, François Visconti, el “comandante”, con rasgos depresivos y un alcoholismo que lo consume, resulta bastante desagradable. Tanto, que descoloca. Claro, en su interior arrastra una vida de frustraciones y una relación en extremo delgada con su propio hijo adolescente.

En la madre del joven desaparecido, Solange Arnault, interpretada por Sandrine Kiberlain, observamos una mujer intrigante que no muestra todas sus cartas y de quien podemos percibir que vive un trance interior. Su hijo ha desaparecido, su hija tiene síndrome de down pero hay algo más… Y en el vecino, el profesor de francés que construye Romain Duris, vemos tal vez al personaje mejor logrado de todos y que termina por cerrar los protagónicos de un relato que está marcado por la incomodidad subterránea de historias personales que tienen una carga emocional importante.

La película no tiene un ritmo frenético. No lo necesita. Al contrario, es de los metrajes que adormecen para luego golpear. El reposo es aparente, es falso. Es usado para desviar nuestra atención y luego hacernos girar bruscamente pero sin mayores fuegos artificiales. Las historias profundas son paralelas y están en las capas internas que son mucho más visibles al revisitar la cinta que en una primera lectura.

“Fleuve noir” -Río negro- no atrapa pero seduce en sus 113 minutos y sobre todo funciona mejor después, al recordarla. Allí se hacen presentes algunas características que son importantes de visualizar para entender el contexto. Es un thriller diferente y oscuro en el que debemos leer entre líneas. Y funciona en la medida que nosotros dejemos que funcione, algo que en el cine actual, en ocasiones, representa un desafío difícil de salvar.

Ficha técnica

Título original: Fleuve noir
Año: 2018
Duración: 113 minutos
País: Francia
Productora: Curiosa Films / Versus Production / FD Production
Género: Thriller. Cine negro
Guion: Érick Zonca, Lou de Fanget Signolet (Novela: Dror Mishani)
Música: Rémi Boubal
Fotografía: Paolo Carnera
Reparto: Vincent Cassel, Romain Duris, Elodie Bouchez, Sandrine Kiberlain, Charles Berling, Christophe Tek, Lauréna Thellier, Sadek
Dirección: Érick Zonca

lunes, 17 de diciembre de 2018

Roma

¡Impresionante!

Es la primera palabra que me surge respecto a “Roma”, el último trabajo y por cierto la mejor película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Óscar por “Gravedad”. Tal vez no hay palabras para describirla, o quizás hay muchas palabras y expresiones que podrían llenar páginas dando cuenta de todo lo que nos pasa en sus 135 minutos. Lo cierto es que “Roma” no nos deja indiferentes. En su obra más personal, Cuarón nos invita a recorrer una historia íntima, sagrada, que está inspirada en su propia infancia en la colonia Roma, un barrio de clase media-alta del México de comienzos de los años setenta, pero que tiene una universalidad tal que podría ser perfectamente un barrio de Santiago de Chile o también uno de mi natal La Serena.

Cleo -Yalitza Aparicio en un papel formidable- es una de las dos “nanas” de la casa. Ella está destinada al cuidado de los cuatro niños -Sofi, Toño, Paco y Pepe- del matrimonio conformado por Ignacio -Andy Cortés- y Sofía -Marina de Tavira-. La casa es amplia, aunque la entrada que da a la calle es angosta y pequeña. Un largo y cerrado corredor de baldosa une el ingreso con un pequeño patio interior que divide las pequeñas dependencias donde viven Adela y Cleo de los ambientes interiores donde habitan sus patrones. La vida transcurre cotidiana. Los niños juegan, Sofía los contiene e Ignacio llega tarde y cansado del trabajo mientas en familia le esperan con ansias para poder compartir. Vive también con ellos la abuela, la madre de Sofía, la Señora Teresa.

La cinta es un lujo, una joya preciosa y delicada. El mismo director se hace cargo de la fotografía que es sencillamente extraordinaria. El blanco y negro impreso por Cuarón no es una decisión cualquiera. Permite dotar a la cinta de una textura que se palpa y se siente como propia. Los diferentes matices, los infinitos tonos de grises que produce una iluminación precisa, otorga realce a cada cuadro y a cada secuencia. Los detalles que contiene la cinta son muchísimos, tantos que probablemente debamos revisitarlos -en pantalla grande por cierto- para poder admirarlos en un grado mayor. La cámara de Alfonso Cuarón observa, se mueve lentamente de un extremo a otro, en planos interiores medianos, pequeños, íntimos; en exteriores, el foco sigue siendo íntimo, sin embargo logra captar escenas complejas que, magistralmente logradas, dan cuenta de una amplitud pocas veces vista, con muchos personajes, en un coro perfectamente sincronizado y que no parece orquestado, sino que tiene la fluidez de una actuación de cámara llevada a una gran escena.

Desde el punto de vista técnico, “Roma” es una delicia. No sólo la cámara y la fotografía alcanzan un nivel de excelencia notables. También las actuaciones no dejan detalle al azar, calzando perfecto tanto en espléndidos planos secuencia como en pequeñas y significativas tomas. La música y la banda sonora son también excelentes. Desde la elección de lo que suena en la radio, el ruido cotidiano de la limpieza de la casa, el sonido de la calle con sus vendedores y servicios hasta una banda estudiantil, todo, absolutamente todo, está escogido con pinzas. Desde los créditos iniciales se prevé una factura de calidad y aquello se acrecienta durante todo el metraje.

Podría entrar en muchos más detalles, porque en la medida que escribo recuerdo y revivo sus momentos una y otra vez, pero es mejor que cada uno pueda iniciar su propio camino de descubrimiento de esta gran obra, porque eso es lo que uno espera de una película, que no seamos los mismos luego de vivir la experiencia. Y es que “Roma” nos hace sentir, nos emociona, nos angustia, nos remueve internamente en busca de nuestros propios recuerdos, nos impulsa, nos sacude, nos relaja y nos tensiona. “Roma” es una historia de amor y de desamor; de clases sociales; de machismo, abandono y sufrimiento; de resiliencia y de esperanza; de política y de profunda humanidad. Cine en estado puro, excelso, vital, comprometido. ARTE con mayúsculas, sencillamente magistral.

“Todos los caminos conducen a Roma” escuchamos desde niños... y es verdad, está en nuestro profundo interior, porque todos tenemos nuestra propia “Roma”.

Ficha técnica

Título original: Roma
Año: 2018
Duración: 135 minutos
País: México
Género: Drama | Años 70. Familia
Productora: Coproducción México-Estados Unidos; Participant Media / Esperanto Filmoj. Distribuida por NetflixGuion: Alfonso Cuarón
Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares (B&W)
Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Marco Graf, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Daniela Demesa, Nancy García García, Verónica García, Latin Lover, Enoc Leaño, Clementina Guadarrama, Andy Cortés, Fernando Grediaga, Jorge Antonio Guerrero
Dirección: Alfonso Cuarón

miércoles, 12 de diciembre de 2018

El asesinato de la familia Borden

La palabra es suspenso. Este thriller de época que captura la atención pese a conocerse el desenlace está basado en una historia real. En 1892 los padres de Emma y Lizzie Borden fueron brutalmente asesinados y a pesar que todas las sospechas recayeron en la hermana menor, nada se pudo comprobar en el posterior juicio.

Craig William Macneill, a cargo de la dirección de la película, logra una excelente recreación del norte de Estados Unidos de fines del siglo XIX. Su filmación es precisa dando realce a una fotografía de gran nivel y apoyándose en un sonido excelentedonde podemos percibir hasta el menor de los detalles. Macneill nos transporta a New England y nos conduce hacia los detalles de una historia que aun sigue teniendo mucho de misterio y mito, a más de un siglo de ocurrida.

Esta grata sorpresa -debo reconocer que no sabía nada del argumento ni tampoco de la película- elabora muy bien sus personajes. Por cierto Lizzie -Chloë Sevigny- acapara la atención como su protagonista. De hecho, el título original de la cinta es justamente su nombre, “Lizzy”. A su altura está Kristen Stewart interpretando a Bridget Sullivan, la joven e inexperta criada que llega a trabajar a la casa de los Borden. ¿Existe el crimen perfecto? La teoría y la práctica dicen que no, pero esta historia se acerca bastante. La presentación de los hechos es cruda y realista, sin embargo no tiene mayor ánimo de sobre exponer los macabros detalles. Es interesante la forma de presentar los hechos, con un inicio rápido que da paso a un racconto que enlaza hacia el tercer tercio del filme y que significa una nueva partida en el relato.

La trama es urdida gracias al excelente guion de Bryce Kass. Hay varios ángulos de la historia, escenas espejo desde perspectivas distintas que permiten poner el foco en los diversos puntos de vista. Las decisiones tomadas en la conducción hacen que con pocos elementos narrativos se consiga mucho, en gran parte por la solidez de los personajes del Señor y la Señora Borden, a cargo de Jamey Sheridan y Fiona Shaw, respectivamente.

Vemos reflejada en el metraje la personalidad de cada integrante de la familia. Observamos el abuso de poder, en especial con la joven criada, las descalificaciones permanentes a Lizzie, la sumisión y rebeldía de ambas jóvenes, el daño que ocasionan las relaciones enfermizas, un ambiente social que poco ayuda y las tradiciones conservadoras que resguardan y protegen una forma de actuar tremendamente violenta y destructiva.

La personalidad de Lizzie y su condición de salud -sufre convulsiones inesperadas y se descompone-, su deseo de liberación y la relación afectiva que desarrolla hacia Bridget, son elementos que van llevando el relato hacia un punto de tensión que probablemente previsible. No obstante, la historia y en especial la forma de resolver el enigma, permite que la tensión se mantenga hasta los créditos finales que dan cuenta de algunos antecedentes importantes para formarse una idea más amplia de los hechos, además de despertar la curiosidad por conocer más acerca de “Lizzie” y la familia Borden.

Ficha técnica

Título original: Lizzie
Año: 2018
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Género: Thriller | Biográfico
Productora: Artina Films / Destro Films / Powder Hound Pictures
Guion: Bryce Kass
Música: Jeff Russo
Fotografía: Noah Greenberg
Reparto: Chloë Sevigny, Kristen Stewart, Jamey Sheridan, Fiona Shaw, Kim Dickens, Denis O'Hare, Jay Huguley, Jody Matzer
Dirección: Craig William Macneill

Aquaman

Jason Momoa interpreta a Aquaman en esta primera gran producción del mitológico personaje DC Comics, creado por Paul Norris y Mort Weisinger y que debutó en More Fun Comics, #73, en noviembre de 1941. El protagonista tiene poderes extremos, una fuerza sobre humana, una velocidad asombrosa para desplazarse en el agua, una resistencia sin igual y la capacidad para comunicarse con las especies marinas. 

Arthur, no siempre fue consciente de sus habilidades y de sus orígenes. Su padre, Thomas Curry -Temuera Morrison-, dedicado cuidador de un lejano faro, un día luego de una gran tormenta rescata de la costa a Atlanna -Nicole Kidman-, Reina de Atlántis. Se enamoran y tienen a Arthur pero al poco tiempo Atlanna es obligada a volver a la ciudad oculta y por su traición es condenada a las fosas. 

Por su parte el príncipe Orm Marius -Patrick Wilson-, gobernante de Atlántis, lucha por unir a los siete reinos submarinos y así iniciar una guerra contra el mundo de la superficie. Mera -Amber Heard-, criada por Atlanna para convertirse en reina y que tiene poderes que le permiten dominar el entorno acuático, recurre a Aquaman para enfrentar al príncipe, quien también es hijo de Atlanna y por tanto medio hermano de Arthur. Nuestro héroe, que en solitario trata de impartir justicia en los mares, se resiste, sin embargo el tesón y los encantos de la joven guerrera lo seducen. Las cartas están expuestas y la aventura comienza.

Dirigida por James Wan, “Aquaman” se ve casi siempre como si fuera un video juego. Es inevitable la comparación pues las tomas y la forma de conducir las escenas no dejan mucho espacio a las dudas, sobre todo cuando es la acción la que domina gran parte del metraje. Y por supuesto es impactante, colorida y extrovertida. Acción, peleas, combates, descanso; acción, peleas, combates, descanso, es la fórmula que se repite una y otra vez. El hilo argumental no alcanza siquiera a desplegar un milímetro y la secuencia comienza de nuevo. Con el correr de los minutos se produce el desgaste y la novedad ya no llama la atención como las primeras veces.

Por supuesto podemos anticipar la mayoría de los giros. Otros, tal vez los adivinemos o estemos cerca de hacerlo. Como que los personajes también quedan a medio camino -entre el agua, la tierra, el desierto y el cielo- y no logran encuadrarse en algo más sólido. Y claro, cuando aquello falta, es decir percibimos la ausencia de un guion sólido, la acción se roba la pantalla por largas secuencias y minutos que hacia el final claman una tregua. Jason Momoa y Amber Heard tienen química y hacen un gran esfuerzo, pero debe ser muy difícil sostenerlo cuando se advierte una filmación que mayoritariamente debe ser sobre “pantallas verdes” Obviamente las secuencias producen efectos visuales espectaculares pero se alejan de cualquier viso de realidad y lo dejan a uno con una sensación extraña, un poco diluida y vacía, luego de 139 intensos y largos minutos.

Ficha técnica 

Título original: Aquaman
Año: 2018
Duración: 139 minutos
País: Estados Unidos 
Productora: DC Comics / DC Entertainment / Warner Bros.
Género: Ciencia ficción. Fantástico | Superhéroes. Cómic. DC Comics
Guion: David Leslie Johnson-McGoldrick, Will Beall (Historia: Geoff Johns, James Wan, Will Beall. Personaje: Paul Norris, Mort Weisinger)
Música: Rupert Gregson-Williams
Fotografía: Don Burgess
Reparto: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Yahya Abdul-Mateen II, Temuera Morrison, Dolph Lundgren, Michael Beach, Ludi Lin, Graham McTavish, Patrick Cox, Randall Park, Djimon Hounsou, Leigh Whannell, Sophia Forrest, Natalia Safran, Tahlia Jade Holt
Dirección: James Wan

jueves, 6 de diciembre de 2018

Colette

Basada en la historia real de Sidonie-Gabrielle Colette -interpretada por Keira Knightley-, “Colette” narra la vida de la autora de provocativas y polémicas novelas en el Paris de comienzos del Siglo XX. Casada con el también escritor y editor Henry Gautheir-Villas “Willy” -Dominic West-, el relato recorre desde su juventud en el campo, su llegada a la gran ciudad y sus complejos primeros pasos como mujer y su introducción en el mundo de la escritura.

La cinta dirigida por Wash Westmoreland tiene una hermosísima fotografía. Las tomas son muy bellas y se ven resaltadas por un gran trabajo de recreación de ambientes y finos decorados que están perfectamente iluminados en cada uno de sus detalles. Las actuaciones son convincentes, en especial la caracterización de Keira Knightley, quien dota a su personaje de una naturalidad sencilla y emotiva. El rol de Dominic West es histriónico y en apariencia muy fuerte, sin embargo el desplante de Colette poco a poco va ganando un espacio para quedar de igual a igual con él, en una época en que aquello era francamente impensado.

Qué lástima que con un rodaje tan delicado y bien compuesto la película esté hablada en inglés. Pierde mucho de la identidad francesa, del ambiente parisino y todo lo que ello involucra, especialmente tratándose del ámbito artístico. Lo entendemos como una decisión comercial, sin embargo ocasiona, a mi modo de ver, un perjuicio al valor artístico de la obra.

La narración es descriptiva, detallista y a la vez es sutil. Por momentos el hilo conductor es delgado, muy delicado; en otros, es tremendamente fuerte y crudo. Estos elementos dan cuenta de relaciones interpersonales que hoy nos cuesta mucho comprender. Vemos la transgresión social hacia lo conservador, apreciamos lo complicado que es para una mujer, aún más en esos años, ser realmente auténtica, sobre todo considerando las rigideces sociales y especialmente las absolutas normas morales. Colette está dispuesta a salir de ese lugar asignado y con su pasión es capaz de forzar los límites. Esta evolución personal, que también corresponde a una evolución de la sociedad, la película lo muestra y lo retrata fielmente.

Con el oficio literario de fondo, visualizamos un mundo lleno de apariencias. Las más obvias son las sociales, sin embargo todo tiene, de alguna u otra forma, una apariencia diferente a lo que realmente es. Justo en medio de ello aparece Colette para desarrollar y manifestar su propia identidad, forjada a pulso por un camino lleno de descalificaciones, abusos y constantes menosprecios. El arte mismo, junto a su extroversión y personalidad, explotan apasionadamente provocando profundos cuestionamientos en los roles femeninos y masculinos, en lo que estaba establecido y en esa diversidad que se abre paso y clama por ser respetada y valorada.

Ficha técnica


Título original: Colette
Año: 2018
Duración: 112 minutos
País: Reino Unido
Productora: Bold Films / Killer Films / Number 9 Films / BFI Film Fund
Género: Drama | Biográfico. Literatura. Años 20
Guion: Richard Glatzer, Wash Westmoreland, Rebecca Lenkiewicz
Música: Thomas Adès
Fotografía: Giles Nuttgens
Reparto: Keira Knightley, Dominic West, Denise Gough, Fiona Shaw, Robert Pugh, Rebecca Root, Eleanor Tomlinson, Aiysha Hart
Dirección: Wash Westmoreland

El Grinch

Esta es la tercera adaptación del libro infantil escrito por Dr. Seuss publicado en 1957. Primero fue la película de dibujos animados en 1966 y luego la cinta dirigida por Ron Howard y protagonizada por Jim Carrey el año 2000. Este 2018 se trata de una fábula animada desarrollada por Illumination Entertainment, dirigida por Yarrow Cheney y Scott Mosier y escrita por Michael LeSieur. Y ya sabemos lo que son capaces de hacer los responsables de los pequeños y simpáticos Minions.

Colorida, animada y entretenida, “El Grinch” tiene una elaboración de lujo. Interesantes tomas y juegos de cámara, con viajes aéreos y recorrido de lugares, hacen que la animación prácticamente desaparezca de la pantalla, pues cada secuencia está armónicamente compuesta gracias a una preocupación esencial en cada detalle.

El hilo argumental es sencillo y su base es la oposición. Existe en los personajes principales pero también se visualiza en los sentimientos y en los valores. Si desconocemos la historia, puede ser todo novedad. Si conocemos una parte, tal vez sepamos que al señor Grinch no le gusta la Navidad. En realidad, la odia. Vive solo, aislado en la montaña, con la única compañía de su fiel perro Max y una serie de inventos que ha desarrollado para facilitar las tareas del día a día, lo que refleja una gran imaginación. Solo baja al poblado cuando le falta comida, por lo que sus visitas son bastante esporádicas. Por otra parte está Cindy-Lou, una pequeña e inquieta habitante de Villa “Quien” cuyo sueño es conocer al mismísimo Santa Claus para poder pedirle un gran deseo de Navidad para su madre.

Observamos la alegría de todos en la villa, su desbordante espíritu navideño en comparación con el enojo, aparentemente injustificado, del Grinch. Se contraponen también la jovialidad de la pequeña y la amargura del protagonista. No sabemos sus razones, pero el odio que le tiene a la festividad es tremendo y se traslada a casi todos sus actos. Vemos también una clara oposición entre el entusiasmo juvenil y la decepción adulta, aspecto que sin duda deja entrever una profundidad que es muy difícil enfrentar y asumir en una película de esta naturaleza. Esta vez la festividad será tres veces más grande por lo que el Grinch decide robarles la Navidad con un plan astuto y ambicioso que, por supuesto, genera consecuencias insospechadas. La ternura de la pequeña Cindy-Lou contrasta con la odiosidad del Grinch, sin embargo podemos vislumbrar que debajo de esas capas duras, el protagonista también tiene una gran dosis de ternura y que solo necesita una oportunidad para hacerla florecer.

La cinta pasa literalmente volando. La escena de los villancicos callejeros que acorralan al Grinch -un arreglo precioso para voces- es para disfrutar. Y la escena con Max intentando tocar batería sin dar una es realmente graciosa. El mensaje es muy claro para los más chicos por lo que la fábula funciona muy bien. Y como la diversión para nosotros, los más grandes, está garantizada, “El Grinch” es un regalo de Navidad anticipado, aunque todo gire en torno a Santa Claus, el árbol y los regalos.

Ficha técnica

Título original: The Grinch
Año: 2018
Duración: 90 minutos
País: Estados Unidos
Animation
Productora: Illumination Entertainment / Perfec World Pictures Co / Universal Pictures
Género: Animación. Comedia | Navidad. 3-D
Guion: Mike LeSieur, Tommy Swerdlow (Historia: Dr. Seuss)
Música: Danny Elfman
Fotografía: Animation
Dirección: Yarrow Cheney, Scott Mosier

jueves, 29 de noviembre de 2018

Viudas

Algo sale mal. Inesperadamente, un atraco termina con la violenta muerte de una banda criminal. Todo reducido a nada. Solo quedan las viudas de los integrantes, perdidas, sin rumbo, a la deriva. Cada una con su historia y sus temores. ¿Qué viene ahora? Una prueba de fuego. Para sobrevivir deben ejecutar el siguiente golpe que está descrito con lujo de detalles en una preciada agenda que el líder le deja a su esposa en una caja de seguridad.

Basada en la miniserie británica “Las Viudas” creada por Lynda La Plante,  este relato original firmado por la escritora Gillian Flynn -“Perdida”- y el director Steve McQueen -“12 años de esclavitud”- contiene todos los elementos de un thriller inteligente y bien desarrollado. El guion posee un ritmo lento pero consistente, que atrapa la atención y no decae. Si bien la presentación inicial es breve, es suficiente para ir directo a los hechos, aunque ello signifique solo delinear a sus personajes. Verónica -excelente Viola Davis- es quien debe liderar. Su esposo -Liam Neeson- con quien llevaba una vida acomodada y sin sobresaltos, encabezaba el grupo. Ahora ella es puesta a prueba porque le están cobrando dos millones de dólares que fueron robados por los asaltantes y que debe reponer en pocos días. La secundan Linda -Michelle Rodriguez-, Alice -Elizabeth Debicki- y Belle -Cynthia Erivo- en roles diferentes y con abundante peso dramático.

Steve McQueen demuestra su oficio narrativo con efectivas técnicas. Primeros planos, enlaces temporales y algunas secuencias resultan provocadoras. Sin perder de vista el acertado rol de Neeson, McQueen también genera el espacio apropiado para el lucimiento de Robert Duvall quien construye un excelente e importante secundario como el padre del candidato a alcalde, Jack Mulligan interpretado por Colin Farrell. La partitura de Hans Zimmer es diferente a su conocido estilo. Esta vez, con un bajo perfil, se transforma en una vertiente paralela, casi oculta, que une de forma casi imperceptible cada una de las descriptivas instancias que el relato va generando.

La muerte de sus esposos provoca en estas mujeres un dolor enorme. El amor, el pilar y el centro de sus vidas se ha esfumado. El vacío es inmenso. La sin razón de lo acontecido amenaza con la inmovilidad, sin embargo la templanza y valiente decisión de Verónica empodera a las mujeres para realizar algo que parece en extremo fuera de sus posibilidades. Desconocemos si ellas sabían de los negocios por lo que sus motivaciones son diferentes y la búsqueda de un destino mejor las impulsa a la acción. La rectitud o la moral pasan a ser relativas pues ahora lo que está en juego son sus vidas. No hay opción ni vuelta atrás. Se trata de la construcción de sus propios caminos hacia la libertad y la redención lo que ven verdad importa. Con ello la lealtad se transforma en su valor fundamental y principal foco de atención.

El tema que más me llama la atención luego del referido al urdido robo que las viudas deben ejecutar, es el de la elección de alcalde. La ciudad es Chicago y durante años el “Mayor” ha sido un Mulligan. Los intereses familiares son evidentes. Nepotismo, corrupción e intereses personales encabezan la lista. Pero, ¿qué hay en la otra vereda? Un candidato de color, cuyo comando de campaña está situado al interior de una Iglesia. ¿Prueba de idoneidad o transparencia? No. Jamal Manning -Brian Tyree Henry- es el candidato opositor y junto a su hermano Jatemme -Daniel Kaluuya- dominan el crimen y la corrupción subterránea de la ciudad. ¿Qué opciones hay? Parece que ninguna. Quien salga electo tiene más defectos que virtudes en un mundo político tóxico y en franca descomposición. ¿Y la Iglesia? Juega un papel, el papel del reverendo, secundario pero a la vez principal. Muchos niveles, variados ambientes, todos claros, bien tratados y actuales. Otro aporte interesante y provocador de la cinta de McQueen.

Ficha técnica

Título original: Widows
Año: 2018
Duración: 128 minutos
País: Reino Unido
Productora: 20th Century Fox / New Regency Pictures / See-Saw Films / Film 4. Distribuida por 20th Century Fox
Género: Thriller. Drama | Crimen. Robos & Atracos
Guion: Gillian Flynn, Steve McQueen (Personajes: Lynda La Plante)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Brian Tyree Henry, Daniel Kaluuya, Jacki Weaver, Carrie Coon, Robert Duvall, Liam Neeson, Jon Bernthal, André Holland, Garret Dillahunt, Kevin J. O'Connor, Lukas Haas, Manuel García-Rulfo
Dirección: Steve McQueen

Familia al instante

Una joven pareja reflexiona sobre convertirse o no en padres. Pete -Mark Wahlberg- y Ellie -Rose Byrne- tienen muchas dudas; no hay claridad ni luces al respecto. Tal parece que están bien solos, con un emprendimiento que consiste en la remodelación de casas y con ello pasan una vida bastante tranquila. Sin embargo, no es suficiente y algo les falta. Ellie tiene la idea de adoptar, Pete, temeroso en verdad, no está muy convencido. Todo cambia cuando conocen a Lizzie y a sus hermanos Juan y Lita, deciden sumarlos a su hogar y transformarse en sus “padres temporales”. Comienza una nueva historia, una vida diferente a todo lo conocido y que se transforma en un desafiante día a día lleno de descubrimientos, dolores de cabeza y emocionantes sentimientos.

La historia está basada en las vivencias del director de la película Sean Anders, también autor del guion junto a John Morris. La narración que ofrece Anders no abandona nunca el tono de comedia para internarse en diferentes problemáticas que son bastante profundas. Por un lado están los niños que buscan familia por diversas razones: orfandad, abandono, padres que han perdido su tuición por problemas de alcohol o drogas, etc. Diversas edades, múltiples orígenes, una diversidad sobrecogedora. Por otro lado están los padres que buscan adoptarlos. El sistema permite este encuentro -tal vez lo menos logrado son las escenas de la “feria de adopciones”- pero hay restricciones: deben hacer un taller grupal, pasar etapas y pruebas para llegar a un primer momento que es esta temporalidad paternal para poner a prueba la conformación de la nueva familia.

La película funciona, al menos en la capa exterior. No podemos pedir o exigir más porque obviamente es tremendamente complejo abordar esta temática para que no se transforme en un melodrama. Las secuencias, eso sí, parecen algo desconectadas, sin algunos cierres o explicaciones necesarias. Vamos pasando cada una de las etapas en secuencia y sin mayor dificultad. El conflicto es esperable, está anunciado y es evidente: la relación con Lizzie -muy bien Isabela Moner interpretando a una desafiante adolescente con enormes virtudes y gran cantidad de dudas-, el apego de los más pequeños Juan -Gustavo Quiroz- y la pequeña Lita -encantadora Julianna Gamiz- a los nuevos padres y la reaparición de la madre biológica de los tres hermanos.

Sean Anders logra salvar varias vallas en la construcción narrativa gracias a jocosas situaciones y también a momentos emotivos. No recordaremos esta película como un prodigioso relato, sin embargo podemos decir que da cuenta de una situación difícil y actual. “Familia al instante” es justamente eso: trata el hecho de formar una familia de la noche a la mañana, con niños “grandes” y los desafíos que ello implica. Casi nadie está dispuesto a aquello, la mayoría de los padres quieren bebés para criarlos y formarlos desde pequeños. Sin embargo un mundo diferente surge con los mayores, un mundo de afecto, acogida y amor que se debe construir paso a paso, día a día, con mucho esfuerzo de todas las partes involucradas y que fortalece el valor fundamental de formar y ampliar una familia.

Ficha técnica 

Título original: Instant Family
Año: 2018
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures
Género: Comedia | Familia. Adopción. Cine familiar
Guion: Sean Anders, John Morris
Música: Michael Andrews
Fotografía: Brett Pawlak
Reparto: Mark Wahlberg, Rose Byrne, Octavia Spencer, Isabela Moner, Iliza Shlesinger, Eve Harlow,  Tom Segura, Tig Notaro, Julie Hagerty, Britt Rentschler, Gary Weeks, Allyn Rachel, Randy Havens, Carson Holmes
Dirección: Sean Anders

miércoles, 21 de noviembre de 2018

El Primer Hombre en la Luna

El silencio. ¡Qué importante es el silencio! Y como el silencio es música, podemos entender las decisiones que toman en esta película el director Damien Chazelle junto al autor de la banda sonora, Justin Hurwitz. La cámara de Chazelle se concentra en planos cerrados, es vibrante y emotiva. La música esta vez no acompaña, es parte inseparable de las imágenes que observamos y que nos sumergen en una profunda humanidad.

“First Man” está basada en la novela biográfica de Neil Amstrong escrita por James R. Hansen y publicada el año 2005. El director filma el guion elaborado por Nicole Perlman y Josh Singer con un severo ritmo interior. El relato de la historia es tenso. Los tiempos son acotados. El suspenso es permanente. El trabajo de edición es brillante. Chazelle acierta con precisión en todo, principalmente en la elección de la perspectiva desde la que nos hace partícipes de la historia. La misión lunar implica un universo tan vasto y gigante que el director elige justamente lo contrario. Nos sitúa en aquello que forma parte de lo más íntimo del protagonista y que, por cierto, es también inmenso.

Los hechos los conocemos y a mí siempre me han fascinado. Recuerdo la revista “Cosmos”, empastada por mi padre, con todos las ediciones dedicadas al Apolo XI. También recuerdo una foto tomada a la televisión transmitiendo el descenso de Amstrong. Es cierto que varias voces y teorías hablan de trucos, que no fue cierto, que Estados Unidos armó todo un espectáculo para ganarle a Rusia la carrera espacial, etc. Sin embargo, prefiero creer que fue real, pues este suceso histórico me ha marcado desde pequeño.

Uno de los aspectos más interesantes en películas de este tipo es justamente cómo se elaboran si conocemos de antemano la historia y también conocemos el final. Parece que no tiene sentido, sobre todo en un mundo que se mueve justamente por descubrir el desenlace de tramas complejas, llenas de recovecos y que finalmente terminamos componiendo y descomponiendo para entenderlas en su contexto. Damien Chazelle, en un género distinto al que le conocemos en las brillantes “Wiplash” y “La La Land”, demuestra que su talento va más allá. Es capaz de narrar de forma brillante y de entregarnos perspectivas nuevas en cada plano y en cada escena. Su foco en lo humano y en los valores del protagonista resultan honestos. Así también la temprana pérdida de su pequeña hija y la búsqueda de unidad familiar, se presentan de forma relevante con las decisiones y acciones de Neil, donde Ryan Gosling interpreta con extrema delicadeza, preocupación y dedicación al primer hombre que pisó la luna. La presencia femenina en la cinta es reducida. Claire Foy hace un papel estupendo representando a la esposa de Neil, una mujer fuerte y clara que es sin duda un contrapeso importante para el astronauta e incluso para el equipo completo de la Misión.

“El primer hombre en la luna” muestra algunos detalles de lo que podríamos llamar “precarias condiciones”. Las fallas de los sistemas tecnológicos y mecánicos, los accidentes y las muertes ocasionadas, nos recuerdan que la carrera espacial tuvo un costo humano importante y consecuencias desgarradoras. La tecnología actual y sus avances -se dice que hoy llevamos en nuestros celulares más potencia y capacidad que el computador central de la Misión Apolo- nos hace olvidar que debemos mirar con perspectiva y respeto el equipamiento y el desarrollo informático de esos años. Sin duda sentó sólidas bases, propició mayor investigación y permitió avanzar con pasos gigantes al mundo digital que hoy tenemos a nuestro alcance.

Una gran cantidad de ensayos, pruebas, análisis, ingeniería, desarrollo y un durísimo entrenamiento son factores en extremo necesarios para una misión de la envergadura de esta hazaña. El éxito es finalmente la suma de intentos, fracasos y algunos logros. “Debemos fallar acá para no hacerlo en la luna” señala con convicción el protagonista. Y es verdad. Si no estamos dispuestos a salir de nuestra comodidad, no avanzaremos ni un solo metro. Retratarlo, tal vez por ser conocido u obvio -insisto, como saber el final-, es un desafío complejo. Chazelle lo asume y lo consigue de la mejor manera porque “First Man” es de esas películas que se recuerdan más por lo que nos produce, por todo aquello que su historia nos recuerda, porque es capaz de cuestionarnos y por supuesto porque nos logra emocionar.

Ficha técnica 

Título original: First Man
Año: 2018
Duración: 141 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures / DreamWorks SKG / Temple Hill Entertainment / Perfect World Pictures
Género: Aventuras. Drama | Años 60. Biográfico. Aventura espacial
Guion: Nicole Perlman, Josh Singer (Libro: James R. Hansen)
Música: Justin Hurwitz
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Ryan Gosling, Jason Clarke, Claire Foy, Kyle Chandler, Corey Stoll, Patrick Fugit, Lukas Haas, Pablo Schreiber, Brian d'Arcy James, Ciarán Hinds, Aurelien Gaya, Ethan Embry, Shea Whigham, Christopher Abbott, Cory Michael Smith, Brady Smith, Perla Middleton, J.D. Evermore
Dirección: Damien Chazelle

Wi Fi Ralph

Esta segunda parte de “Ralph, el demoledor” es muy entretenida. En la anterior conocimos el mundo al interior de los videojuegos. Acompañamos a los personajes en sus aventuras y vemos cómo nuestro protagonista se gradúa de héroe. Junto a su compañera Vanellope von Schweetz -voz de Sarah Silverman- desarrollan una gran amistad y prácticamente ya no se separan. En esta secuela Ralph está complacido, sin embargo Vanellope se encuentra aburrida de hacer siempre lo mismo. Una travesura creada por Ralph no sale bien y provoca que “Sugar Rush”, el videojuego de Vanellope, se estropee. ¿Solución? Encontrar la pieza de repuesto. ¿Dónde? En Internet. Los dos amigos viajan entonces a través de la gran autopista de la información -si, la sala de juegos ahora tiene conexión a Internet-, descubren nuevos amigos -y también enemigos- y la aventura se transforma en una montaña rusa de sensaciones y emociones.

El relato tiene una gran dosis de humor. Las carcajadas no se detienen porque en cada rincón hay una referencia, un símbolo o una situación que nos involucra. Es precioso lo que una historia sencilla y bien narrada puede provocar en nosotros. Los valores contenidos en la cinta son universales, en especial la amistad. Está tan bien ilustrada en la relación de Vanellopi y Ralph que no se necesitan palabras para describirla. Y la moraleja sorprende, porque apunta justamente a lo que podría transformarse en nuestro peor enemigo y que es nuestra propia inseguridad.

Walt Disney Animation Studios una vez más nos entrega una joyita, con una animación detallada, precisa y con personajes que son entrañables. Avanza un paso respecto a la primera, despega de su punto de partida para llevarla a otra dimensión, esta vez a la virtual, con una ambientación creativa y a la vez didáctica. Explica muy bien el funcionamiento de las redes informáticas, los viajes de los datos por la red, los peligros y también las bondades de una virtualidad que no tiene límites, salvo el que nosotros queramos definirle.

Colorida y vibrante, “Wifi Ralph” -su original es “Ralph Breaks the Internet”- realmente pone en aprietos a la red de redes con una fábula animada que tiene caracterizaciones notables -Jesss, el algoritmo estrella “BuzzTube”, Shank, una conductora excepcional y KnowsMore, el sabio de Internet- que muy divertidos. Imperdible la secuencia que reúne a Vanellope con todas las princesas de Disney, varias apariciones de otras franquicias y las escenas post créditos. Gran trabajo en la dirección de Rich Moore y Phil Johnston que logran un fluido metraje y que, pese a desplegar un universo de animación fascinante, nunca olvidan que lo central se encuentra en los sentimientos de los protagonistas.

Ficha técnica

Título original: Ralph Breaks the Internet
Año: 2018
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Walt Disney Animation Studios / Walt Disney Pictures
Género: Animación. Fantástico. Aventuras | Videojuego. Secuela. 3-D
Guion. Phil Johnston, Pamela Ribon
Música: Henry Jackman
Fotografía: Animation, Nathan Warner
Reparto: Animation
Dirección: Rich Moore, Phil Johnston

Amor de vinilo

En una costera localidad inglesa la vida es apacible y tranquila. Tal vez demasiado para una pareja que divide su tiempo entre el trabajo y el hogar y que sin embargo la rutina ya les está pasando la cuenta. Duncan -Chris O’Dows- tiene una obsesión por un cantante rock norteamericano que solo publicó un disco y del que desde hace veinte años nadie sabe nada. Como uno de sus principales fans, ha creado una comunidad virtual en torno a la estrella donde se debate su historia, sus mitos, leyendas y se especula sobre su presente. Annie -Rose Byrne-, por su parte, ya está cansada del tema y no logra conseguir su propio espacio vital: quiere tener hijos y Duncan se opone, algo que sin duda los tensiona bastante. El punto de inflexión se produce cuando Duncan recibe un CD con las muestras iniciales del famoso álbum del artista llamado “Juliet, Naked”. Para él, es oro puro; para ella, algo vacío e insustancial, lo que origina variadas respuestas en el foro, incluida una muy particular del propio Tucker Crowe -personificado por Ethan Hawke- escrita directamente a Annie y que se convierte en el punto de partida de una cada vez más estrecha y cercana comunicación.

En esta comedia romántica basada en la novela de Nick Hornby, la música también es protagonista. Con una narración amable, la dirección de Jesse Peretz imprime al guion un ritmo que destaca algunos de los elementos propios de la construcción de un mito artístico. ¿Hay una sobre valoración del trabajo de Crowe? ¿La intriga y misterio que se crea en torno al artista le da mayor valor a un trabajo que tal vez pudiera ser calificado como “promedio”? No hay respuesta a estas preguntas. Es que la opinión que se tenga de una obra por parte del público -incluso la del propio autor- es muy distinta al afecto que esta creación produce en quien la recibe. Aquello es totalmente subjetivo pues así sucede con cualquier expresión artística.

El desarrollo del relato es interesante aunque podamos anticipar varios de los sucesos. La correspondencia electrónica entre Annie y Tucker los va acercando paulatina y profundamente, mientras en forma directamente proporcional aumenta el abismo con Duncan, pese a vivir juntos. La clave son las reacciones, los sentimientos y las relaciones entre los protagonistas. Tiene que ver con puntos de encuentro y con miradas comunes o distantes sobre la vida entre múltiples factores. La responsabilidad paternal, la preocupación o despreocupación sobre ello, el tener o no tener familia, son temáticas que cobran relevancia y están presentes especialmente en la historia de vida del cantante.

“Amor de vinilo”, título otorgado en español a la película no hace justicia con su original. Al contrario, nos da una pista falsa de la historia y nos confunde. En cambio, “Juliet, Naked”, el nombre de la única grabación de Tucker Crowe, es más significativo, pese a que “comercialmente” tal vez no sea del todo convincente. La buena elección de los actores para los roles principales permite a la cinta abordar el metraje desde diversas perspectivas sin abandonar un estilo amable y encantador que progresa hacia el sentido y profundidad que nosotros, los espectadores, estemos dispuestos a entregarle.

Ficha técnica  

Título original: Juliet, Naked
Año: 2018
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Apatow Productions
Género: Comedia. Drama | Música
Guion: Tamara Jenkins, Evgenia Peretz, Jim Taylor (Novela: Nick Hornby)
Música: Nathan Larson
Fotografía: Remi Adefarasin
Reparto: Rose Byrne, Ethan Hawke, Chris O'Dowd, Megan Dodds, Jimmy O. Yang, Lily Newmark, Lily Brazier, Johanna Thea, Azhy Robertson, Ayoola Smart, Georgina Bevan, Laura Camberley, Michael Chapman, Begoña Fernández Martín, Karol Steele, Janine Catterall, Lee Byford, Florence Keith-Roach, Andrew Dunkelberger, Thomas Gray, Sascha Panknin
Dirección: Jesse Peretz