Esta cinta francesa acaba de ganar el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín. Con este antecedente más su desgarradora temática, hace presagiar que nos encontramos ante una cinta de gran envergadura y solidez. La ya altísima expectativa es incluso superada por el trabajo cinematográfico que realiza el director François Ozon, al presentar un filme que conmueve desde su inicio. El relato -escrito y dirigido por Ozon- se basa en el caso del sacerdote de la Diócesis de Lyon, Bernard Preynat, quien el año 2016 fue acusado de abusar sexualmente de decenas de niños.
Alexandre Guérin -Melvil Poupaud- vive con su familia en Lyon. Profundamente católico y de misa dominical, Alexandre se entera que el sacerdote que abusó de él cuando era un boy scout sigue trabajando con niños en la actualidad. Aquello le produce indignación. Con valor y coraje decide enfrentar al actual Cardenal Barbarin -François Marthouret- para dar a conocer su testimonio. El camino no es sencillo, al contrario, las puertas no se abren, se cierran; los trámites son demorosos y las múltiples comunicaciones con Irène Thomassinvan -Josiane Balasko-, la asistente del Cardenal, van y vienen sin una respuesta concreta y menos inmediata. Todo parece flexible mientras el tiempo pasa y la angustia crece.
Las denuncias de Alexandre traen consecuencias. El caso del sacerdote se reabre en la diócesis e incluso llega hasta la policía. Se une a esta cruzada por la verdad otra víctima, François Debord -Denis Ménochet-. Debord no es católico y aborrece la religión. Las heridas causadas por el abuso están aun a flor de piel. No obstante aquello, su compromiso y participación resulta vital para encontrar a una tercera víctima, Emmanuel Thomassin -Swann Arlaud -, cuyo caso de abuso no está prescrito aún como delito para la justicia civil. Con estos antecedentes, los tres protagonistas forman una asociación de víctimas que se apoyan y en conjunto impulsan el esclarecimiento de la verdad, obtienen cobertura mediática y con ello posicionan el tema en la opinión pública.
La cinta tiene una gran variedad de lenguajes y herramientas de narración. Un comienzo telegráfico -lecturas en voz alta de los intercambios epistolares-, da paso a un desarrollo que contiene múltiples encuentros y reuniones, un tenso cara a cara abusador-abusado, repercusiones familiares, búsquedas, conversaciones íntimas, otras públicas, junto a una serie de recriminaciones, culpa e indignación. El director hace uso de primeros planos cerrados que acusan el agobio, la consternación, la rabia y la impotencia de las víctimas, y otros abiertos que sitúan estos sentimientos dentro del contexto del abuso perpetrado a menores de edad. Algunas escenas del pasado reviven lo que hemos escuchado anteriormente en relatos verbales. No es necesario mostrar nada explícito, todo se entiende; es desgarrador y genera una empatía inmediata en el espectador.
“Grâce à Dieu” es una película madura y sin estridencias, que se perfila como una gran oportunidad de entender una de las situaciones más duras de las que hemos tenido conocimiento, el abuso sexual en contra de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica. La forma de su descripción, los tiempos del relato y la prolijidad de su guion, la transforman en un testimonio imprescindible. Su crudeza radica en la factura de su realización, en actuaciones que son plenamente convincentes y que por momentos podrían coincidir con imágenes reales de un documental.
Esta cinta es mucho más que un relato audiovisual sobre víctimas, sobre abusos o sobre las negligencias explícitas en la gestión de denuncias, las acusaciones y la consecuente implementación de las investigaciones respectivas en el seno institucional de la Iglesia Católica. Tampoco esquiva las responsabilidades personales de las autoridades en relación a los hechos denunciados y agrega a ello la conmoción mediática que una situación de esta naturaleza provoca al darse a conocer públicamente. El sustento de fondo del relato es el abuso de poder y la vulnerabilidad de quienes han sido sometidos a este abuso, tanto sexual como de conciencia, y por supuesto las secuelas que estos actos brutales dejan en la vida de quienes los padecen. La película se interna en el dolor, en la angustia, en lo difícil que es procesar lo vivido y en el tiempo que necesitan las víctimas para siquiera poder hablar del hecho y que, por cierto, es aún mayor para denunciarlo y seguir acciones civiles y penales.
La película de François Ozon es para verla con atención. La congoja y la impotencia afloran con el correr de los minutos y aquello no nos deja indiferentes; nos golpea fuerte y nos duele. Son sentimientos que nos acompañan durante sus 137 minutos y que no nos abandonan. Es incomprensible e inentendible que sucedan estas situaciones al interior de la Iglesia. Cuanto más conciencia tomemos de lo que significan, cómo se producen y su consecuencia -esta es la principal motivación de las víctimas, quienes no buscan venganza ni una reparación material o monetaria-, podremos lograr crear ambientes sanos y seguros que contribuyan a evitar que nuevamente se repitan estos abusos.
Ficha técnica
Título original: Grâce à Dieu
Año: 2018
Duración: 137 minutos
País: Francia
Guion: François Ozon
Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
Fotografía: Manuel Dacosse
Reparto: Melvil Poupaud, Denis Menochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca, François Marthouret, Bernard Verley, Josiane Balasko, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Martine Erhel, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa, Amélie Daure
Productora: Mandarin Production / Scope Pictures
Género: Drama | Basado en hechos reales. Abusos sexuales. Religión
Dirección: François Ozon
¿Quieres saber qué hay detrás de una película? Soy Carlos Correa Acuña, crítico de cine, y desde 2007 comparto comentarios, reseñas y análisis de películas y estrenos de todos los géneros. Una mirada personal, independiente y fundamentada sobre el cine, para descubrir nuevas películas, conocer sus claves y contrastar tu propia experiencia.
jueves, 26 de septiembre de 2019
viernes, 6 de septiembre de 2019
Yesterday
Dirigida por Danny Boyle -“Quién quiere ser millonario”- la cinta narra la historia de Jack Malik -Himesh Patel-, un cantautor empeñoso que no logra tener éxito ni conquistar a un público que vaya más allá de su familia o de sus fieles amigos. Malik lo intenta, con mucha ilusión, apoyado por Ellie -Lily James-, amiga y también su manager, quien hace lo imposible por posicionar al músico en otras instancias.
Decepcionado por su última actuación y abrumado por su trabajo de reponedor en un gran almacén, decide tirar la toalla y no seguir intentando más. Sin embargo, dos hechos simultáneos ocurren y cambian para siempre la vida del cantante. Un apagón eléctrico de 12 segundos a nivel mundial y un accidente que lo deja en la clínica con dos dientes menos provocan algo que para Jack es verdaderamente como un milagro. Solo él recuerda a “Los Beatles”, sus melodías y sus letras. Los registros han desaparecido de todas partes, Internet incluido. Tímidamente empieza a interpretar las canciones primero a sus amigos, luego a su familia y después en diversos eventos. Se corre la voz, son un éxito inmediato. Entonces, casi sin proponérselo, Jack hace pasar por propias las canciones famosas del gran cuarteto de Liverpool y con ello se lanza al estrellato.
Esta película es por un lado un homenaje a una banda que cambió la historia de la música y por otro una sencilla comedia romántica sostenida en la relación de Ellie con Jack. La premisa del guion es muy interesante por el escenario propuesto post accidente. Solo pensar que nadie recuerde a Los Beatles es algo que nos parece imposible y que alguien se adjudique sus temas, un acto de osadía irreverente. Jack ha buscado toda su vida tener éxito y de pronto, de golpe -literalmente- lo encuentra. Las canciones son tan hermosas que incluso mal tocadas o mal cantadas, con letras invertidas o incluso cambiadas, irrumpen con un peso propio que seducen a cualquier audiencia de inmediato. Esta es la magia del homenaje que se le hace a una música transversal y que se reconoce como imperecedera.
La película mantiene siempre un tono liviano y muchísimos toques de humor. Es notable la incursión del famoso músico Ed Sheeran que desborda sencillez y simpatía, buscando a Jack, admirando su trabajo, llevándolo de gira y presentándole a su manager, reconociendo algo que rara vez es percibido en el mundo de la música que es la solidaridad y reconocimiento hacia un colega. Esta fresca participación le da a la cinta un tono actual e increiblemente las canciones de “Los Beatles” suenan absolutamente contemporáneas.
“Yesterday” funciona libre y nunca olvida que primero es una comedia romántica. Cuando el conflicto se manifiesta, es decir llega el éxito para Jack y Ellie se ve desplazada, surge justamente ese amor oculto y silencioso que durante años se mantuvo cubierto por una profunda amistad. Es en ese momento cuando deben tomar decisiones. Jack y Ellie se enfrentan a sus propios temores, ansiedades y sueños. Deben elegir el camino a seguir. Y aunque todo resulte previsible, la amabilidad del relato deja a fin de cuentas un saldo positivo, un gusto dulce de haber visto una cinta agradable escuchando las canciones de “Los Beatles”, con actuaciones protagónicas simples y convincentes, Ed Sheeran incluido. En ocasiones uno siempre espera algo más, sin embargo este tipo de películas nos recuerda que una buena historia, por sencilla que sea, merece ser contada y la podemos disfrutar sin hacer tanto análisis.
Ficha técnica
Título original: Yesterday
Año: 2019
Duración: 116 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films / Etalon film. Distribuida por Universal Pictures
Género: Comedia. Fantástico. Romance | Música. Comedia romántica
Guion: Richard Curtis (Historia: Jack Barth)
Música: Daniel Pemberton. (Canciones: The Beatles)
Fotografía: Christopher Ross
Reparto: Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Lamorne Morris, Ellise Chappell, Camille Chen, Alexander Arnold, Joel Fry, Sophia Di Martino, James Corden, Robert Carlyle
Dirección: Danny Boyle
Decepcionado por su última actuación y abrumado por su trabajo de reponedor en un gran almacén, decide tirar la toalla y no seguir intentando más. Sin embargo, dos hechos simultáneos ocurren y cambian para siempre la vida del cantante. Un apagón eléctrico de 12 segundos a nivel mundial y un accidente que lo deja en la clínica con dos dientes menos provocan algo que para Jack es verdaderamente como un milagro. Solo él recuerda a “Los Beatles”, sus melodías y sus letras. Los registros han desaparecido de todas partes, Internet incluido. Tímidamente empieza a interpretar las canciones primero a sus amigos, luego a su familia y después en diversos eventos. Se corre la voz, son un éxito inmediato. Entonces, casi sin proponérselo, Jack hace pasar por propias las canciones famosas del gran cuarteto de Liverpool y con ello se lanza al estrellato.
Esta película es por un lado un homenaje a una banda que cambió la historia de la música y por otro una sencilla comedia romántica sostenida en la relación de Ellie con Jack. La premisa del guion es muy interesante por el escenario propuesto post accidente. Solo pensar que nadie recuerde a Los Beatles es algo que nos parece imposible y que alguien se adjudique sus temas, un acto de osadía irreverente. Jack ha buscado toda su vida tener éxito y de pronto, de golpe -literalmente- lo encuentra. Las canciones son tan hermosas que incluso mal tocadas o mal cantadas, con letras invertidas o incluso cambiadas, irrumpen con un peso propio que seducen a cualquier audiencia de inmediato. Esta es la magia del homenaje que se le hace a una música transversal y que se reconoce como imperecedera.
La película mantiene siempre un tono liviano y muchísimos toques de humor. Es notable la incursión del famoso músico Ed Sheeran que desborda sencillez y simpatía, buscando a Jack, admirando su trabajo, llevándolo de gira y presentándole a su manager, reconociendo algo que rara vez es percibido en el mundo de la música que es la solidaridad y reconocimiento hacia un colega. Esta fresca participación le da a la cinta un tono actual e increiblemente las canciones de “Los Beatles” suenan absolutamente contemporáneas.
“Yesterday” funciona libre y nunca olvida que primero es una comedia romántica. Cuando el conflicto se manifiesta, es decir llega el éxito para Jack y Ellie se ve desplazada, surge justamente ese amor oculto y silencioso que durante años se mantuvo cubierto por una profunda amistad. Es en ese momento cuando deben tomar decisiones. Jack y Ellie se enfrentan a sus propios temores, ansiedades y sueños. Deben elegir el camino a seguir. Y aunque todo resulte previsible, la amabilidad del relato deja a fin de cuentas un saldo positivo, un gusto dulce de haber visto una cinta agradable escuchando las canciones de “Los Beatles”, con actuaciones protagónicas simples y convincentes, Ed Sheeran incluido. En ocasiones uno siempre espera algo más, sin embargo este tipo de películas nos recuerda que una buena historia, por sencilla que sea, merece ser contada y la podemos disfrutar sin hacer tanto análisis.
Ficha técnica
Título original: Yesterday
Año: 2019
Duración: 116 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films / Etalon film. Distribuida por Universal Pictures
Género: Comedia. Fantástico. Romance | Música. Comedia romántica
Guion: Richard Curtis (Historia: Jack Barth)
Música: Daniel Pemberton. (Canciones: The Beatles)
Fotografía: Christopher Ross
Reparto: Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Lamorne Morris, Ellise Chappell, Camille Chen, Alexander Arnold, Joel Fry, Sophia Di Martino, James Corden, Robert Carlyle
Dirección: Danny Boyle
jueves, 5 de septiembre de 2019
Canción sin nombre
Esta película, Ganadora del Premio Signis en el SANFIC 15, es realmente conmovedora. Basada en hechos reales, la cinta se introduce en el Perú profundo del año 1988 donde se vive un conflicto social y político de envergadura. La historia corresponde a Georgina Condori, una joven andina que da a luz una bebé que desaparece misteriosamente. En medio del caos de la época, Pedro Campos, un joven periodista limeño, toma a su cargo la investigación del caso y emprende junto a ella una desesperada búsqueda.
Ópera prima de su directora Melina León, la película destaca por un magnífico trabajo de fotografía a cargo de Inti Briones. Con un blanco y negro plagado de matices, las escenas resultan intensas y elocuentes. La ausencia de sonido en puntos clave tensa aún más la narración que profundiza en muchísimos de los subtextos que se encuentran insertos en el guion.
Es desgarrador ver caminar a “Geo”. Sube y baja los cerros desde y hacia su casa. Transita junto a su marido rumbo a su informal trabajo de feriante callejera en el centro de Lima, en una travesía propia de un migrante dentro de su propio país. Visiblemente embarazada, el esfuerzo es en ocasiones el doble o el triple. Ella no alcanza a comprender lo que vive, menos entiende la situación política del país junto a las condiciones sociales que rodean esos años durísimos y complejos de Perú a fines de los años 80..
Las temáticas que aborda el relato son extensas. No solo la situación de Georgina es impactante. Hay una vulneración de la pobreza en todos los ambientes. La marginación social, sobre todo la que se muestra en forma explícita con una representante andina, se repite también en otras esferas. Los anuncios de radio ofreciendo servicios gratuitos de maternidad fácilmente son aceptados como lícitos cuando existe necesidad imperiosa de ayuda y no hay mayor información disponible. Este abuso de poder, aprovechando las pocas herramientas de educación de la población más vulnerable, facilita un ilícito que además es encubierto por el poder transversal que entrega una sociedad que se enfrenta a divisiones, violencia y también al terrorismo.
La situación del periodista no es muy distinta. Pedro, si bien trabaja en un diario reconocido, es un llanero solitario. No solo le afecta su situación personal, también sus ideales corresponden a su propia búsqueda de identidad y de verdad. El guion se interna en Pedro, en lo que vive, en su propia represión y lo desnuda a su manera, con una sutil delicadeza.
El marido de Georgina tampoco escapa al conflicto. Vive al día y de los trabajos esporádicos que le ofrecen. Pasa largas temporadas fuera de casa para intentar encontrar el sustento familiar. Por ello, cuando una nueva oferta de trabajo es oscura y difusa, la acepta sin pensar en las consecuencias de acciones que pueden poner en riesgo incluso a su propia comunidad.
La cultura indígena está también siempre presente en el relato con celebraciones, fiestas, música, danza y procesiones; hay un alma subterránea que se encuentra en la base de la historia.
La marginación es brutal, la división horrorosa y el abuso inaceptable. La cinta se basa en hechos reales, en el secuestro de bebés, hecho ampliamente difundido incluso en la prensa de la época. Y no solo se trata de una denuncia sino también una prueba innegable del sufrimiento al que están condenados quienes no suscriben al régimen imperante y de todos aquellos que de una u otra forma no encajan con el sistema.
Con toda razón esta cinta ha tenido éxito en sus primeras presentaciones. Estrenada en la Quincena de realizadores del Festival de Cannes 2019 y también reconocida a su paso en otros festivales, es una película que se transforma en necesaria. Su relato está dibujado perfectamente y el magnetismo que provoca su confección mantiene máxima tensión durante todo su metraje. Sin duda, “Cancion sin nombre” es de las mejores realizaciones del último tiempo en nuestra región y aún puede obtener otros reconocimientos, que sin lugar a dudas, tendrá ampliamente merecidas.
Ficha técnica
Título original: Canción sin nombre
Año: 2019
Duración: 97 minutos
País: Perú
Productora: Coproducción Perú-Suiza-Estados Unidos; Bord Cadre Films / La Vida Misma Films / MGC / Torch Films
Género: Drama | Años 80. Secuestros / Desapariciones
Guion: Melina León, Michael J. White
Música: Pauchi Sasaki
Fotografía: Inti Briones (B&W)
Reparto: Pamela Mendoza, Tommy Párraga, Lucio Rojas
Dirección: Melina León
Ópera prima de su directora Melina León, la película destaca por un magnífico trabajo de fotografía a cargo de Inti Briones. Con un blanco y negro plagado de matices, las escenas resultan intensas y elocuentes. La ausencia de sonido en puntos clave tensa aún más la narración que profundiza en muchísimos de los subtextos que se encuentran insertos en el guion.
Es desgarrador ver caminar a “Geo”. Sube y baja los cerros desde y hacia su casa. Transita junto a su marido rumbo a su informal trabajo de feriante callejera en el centro de Lima, en una travesía propia de un migrante dentro de su propio país. Visiblemente embarazada, el esfuerzo es en ocasiones el doble o el triple. Ella no alcanza a comprender lo que vive, menos entiende la situación política del país junto a las condiciones sociales que rodean esos años durísimos y complejos de Perú a fines de los años 80..
Las temáticas que aborda el relato son extensas. No solo la situación de Georgina es impactante. Hay una vulneración de la pobreza en todos los ambientes. La marginación social, sobre todo la que se muestra en forma explícita con una representante andina, se repite también en otras esferas. Los anuncios de radio ofreciendo servicios gratuitos de maternidad fácilmente son aceptados como lícitos cuando existe necesidad imperiosa de ayuda y no hay mayor información disponible. Este abuso de poder, aprovechando las pocas herramientas de educación de la población más vulnerable, facilita un ilícito que además es encubierto por el poder transversal que entrega una sociedad que se enfrenta a divisiones, violencia y también al terrorismo.
La situación del periodista no es muy distinta. Pedro, si bien trabaja en un diario reconocido, es un llanero solitario. No solo le afecta su situación personal, también sus ideales corresponden a su propia búsqueda de identidad y de verdad. El guion se interna en Pedro, en lo que vive, en su propia represión y lo desnuda a su manera, con una sutil delicadeza.
El marido de Georgina tampoco escapa al conflicto. Vive al día y de los trabajos esporádicos que le ofrecen. Pasa largas temporadas fuera de casa para intentar encontrar el sustento familiar. Por ello, cuando una nueva oferta de trabajo es oscura y difusa, la acepta sin pensar en las consecuencias de acciones que pueden poner en riesgo incluso a su propia comunidad.
La cultura indígena está también siempre presente en el relato con celebraciones, fiestas, música, danza y procesiones; hay un alma subterránea que se encuentra en la base de la historia.
La marginación es brutal, la división horrorosa y el abuso inaceptable. La cinta se basa en hechos reales, en el secuestro de bebés, hecho ampliamente difundido incluso en la prensa de la época. Y no solo se trata de una denuncia sino también una prueba innegable del sufrimiento al que están condenados quienes no suscriben al régimen imperante y de todos aquellos que de una u otra forma no encajan con el sistema.
Con toda razón esta cinta ha tenido éxito en sus primeras presentaciones. Estrenada en la Quincena de realizadores del Festival de Cannes 2019 y también reconocida a su paso en otros festivales, es una película que se transforma en necesaria. Su relato está dibujado perfectamente y el magnetismo que provoca su confección mantiene máxima tensión durante todo su metraje. Sin duda, “Cancion sin nombre” es de las mejores realizaciones del último tiempo en nuestra región y aún puede obtener otros reconocimientos, que sin lugar a dudas, tendrá ampliamente merecidas.
Ficha técnica
Título original: Canción sin nombre
Año: 2019
Duración: 97 minutos
País: Perú
Productora: Coproducción Perú-Suiza-Estados Unidos; Bord Cadre Films / La Vida Misma Films / MGC / Torch Films
Género: Drama | Años 80. Secuestros / Desapariciones
Guion: Melina León, Michael J. White
Música: Pauchi Sasaki
Fotografía: Inti Briones (B&W)
Reparto: Pamela Mendoza, Tommy Párraga, Lucio Rojas
Dirección: Melina León
miércoles, 4 de septiembre de 2019
La Boda
Esta cinta belga es muy interesante. Ofrece un acercamiento cultural que, al menos en nuestra idiosincrasia latinoamericana, nos resulta tremendamente distante.
Zahira -Lina El Arabi-, es una joven paquistaní que vive en Bélgica junto a su familia. En cuanto se entera que ha quedado embarazada de su novio, pide ayuda a su hermano, muy cercano y confidente. Las opciones son complejas porque debe decidir sobre abortar o seguir adelante pese al nulo apoyo de su circunstancial pareja. A pesar que la relación con su familia es normal, Zahira sabe que la decisión no es solo de ella pues les compromete a todos.
En paralelo está la tradición paquistaní que se refiere a la forma de elegir un marido. En este caso, Zahira no tiene prácticamente ninguna opción, pues lo que dicta el rito es que su padre concreta el matrimonio y ella, en el mejor de los casos, puede decidir entre tres jóvenes a quienes ni siquiera conoce en persona, solo por entrevistas vía Skype.
La vida de Zahira es la de una joven adolescente normal, se divierte con sus amigos, vive en un país muy diferente a las costumbres familiares y ello sin duda le permite tener una perspectiva diferente de la manera cómo deben ser las cosas. La rebeldía aparece y también la contención familiar, que evidentemente no es suficiente en ningún momento.
Su padre y su madre quieren lo mejor para ella pero dentro de lo conocido y tradicional. Además, si aquello no se cumple, cualquier acción se considera desprecio y trae consecuencias negativas insospechadas para el apellido de la familia. La tradición manda, y solo resta obedecer. Sin embargo Zahira no está dispuesta a ceder. Descubre que puede seguir su camino a pesar de ir en contra de la línea familiar. Su padre sufre, su madre no sabe qué hacer, su hermana mayor, que ya ha cumplido con el rito, viaja desde España a tratar de convencerla y su hermano se debate entre el amor que le tiene y la lealtad familiar. Una serie de hechos acontecen y llevan el relato a un punto de no regreso. La tensión es máxima y parece que el conflicto mayor no tiene solución.
Esta cinta del director Stephan Streker tiene un particular estilo de narración. Llama la atención porque carece totalmente de banda sonora. No hay música en ninguna escena, algo que podría parecer anormal pero se transforma en un recurso. Escuchamos el silencio, los pequeños sonidos de las cosas e incluso la respiración de los personajes. Es muy tenso porque no estamos acostumbrados a esta ausencia total. El efecto es casi similar al blanco y negro de una filmación, entregando relevancia a otros elementos que asumen protagonismo, primeros planos cerrados, mucho desplazamiento y también escenas completas donde solo existe un seguimiento a los actores.
Dentro del contexto de las temáticas que aborda, “La Boda” sorprende por lo directo de su mensaje y por la claridad con que muestra una cultura muy diferente. Las actuaciones añaden un valor importante al filme pues representan de forma clara la personalidad de cada miembro de la comunidad. En ese sentido, el desarrollo de los personajes es preciso y no da pie a dobles lecturas; los vemos y sentimos empoderados en cada uno de sus roles.
“La Boda”, a pesar de ciertas debilidades referidas a su ritmo o tal vez a una leve tendencia a alargar algunas escenas, tiene su principal fortaleza en una historia basada en hechos reales. Esto conmueve y nos hace empatizar con la protagonista, más por el relato presentado que por la manera de desarrollarlo. A pesar de esta limitación en lo formal, el interés no se pierde nunca y cuando podemos pensar que todo ha concluido tomamos conciencia que no es así y que las distintas posiciones pugnan por imponerse, incluso más allá de toda fraternidad familiar.
Ficha técnica
Título original: Noces
Año: 2016
Duración: 98 minutos
País: Bélgica
Productora: Coproducción Bélgica-Paquistán-Luxemburgo-Francia; Daylight Films / Formosa Productions / Tarantula
Género: Drama | Familia
Guion: Stephan Streker
Fotografía: Grimm Vandekerckhove
Reparto: Lina El Arabi, Sébastien Houbani, Babak Karimi, Nina Kulkarni, Olivier Gourmet, Alice de Lencquesaing, Zacharie Chasseriaud, Aurora Marion, Rania Mellouli, Harmandeep Palminder, Sandor Funtek, Bilel Ghommidh, Qari Ikram Nabi Kailany, Hervé Sogne, Édith Le Merdy, Fayçal Safi
Dirección: Stephan Streker
Zahira -Lina El Arabi-, es una joven paquistaní que vive en Bélgica junto a su familia. En cuanto se entera que ha quedado embarazada de su novio, pide ayuda a su hermano, muy cercano y confidente. Las opciones son complejas porque debe decidir sobre abortar o seguir adelante pese al nulo apoyo de su circunstancial pareja. A pesar que la relación con su familia es normal, Zahira sabe que la decisión no es solo de ella pues les compromete a todos.
En paralelo está la tradición paquistaní que se refiere a la forma de elegir un marido. En este caso, Zahira no tiene prácticamente ninguna opción, pues lo que dicta el rito es que su padre concreta el matrimonio y ella, en el mejor de los casos, puede decidir entre tres jóvenes a quienes ni siquiera conoce en persona, solo por entrevistas vía Skype.
La vida de Zahira es la de una joven adolescente normal, se divierte con sus amigos, vive en un país muy diferente a las costumbres familiares y ello sin duda le permite tener una perspectiva diferente de la manera cómo deben ser las cosas. La rebeldía aparece y también la contención familiar, que evidentemente no es suficiente en ningún momento.
Su padre y su madre quieren lo mejor para ella pero dentro de lo conocido y tradicional. Además, si aquello no se cumple, cualquier acción se considera desprecio y trae consecuencias negativas insospechadas para el apellido de la familia. La tradición manda, y solo resta obedecer. Sin embargo Zahira no está dispuesta a ceder. Descubre que puede seguir su camino a pesar de ir en contra de la línea familiar. Su padre sufre, su madre no sabe qué hacer, su hermana mayor, que ya ha cumplido con el rito, viaja desde España a tratar de convencerla y su hermano se debate entre el amor que le tiene y la lealtad familiar. Una serie de hechos acontecen y llevan el relato a un punto de no regreso. La tensión es máxima y parece que el conflicto mayor no tiene solución.
Esta cinta del director Stephan Streker tiene un particular estilo de narración. Llama la atención porque carece totalmente de banda sonora. No hay música en ninguna escena, algo que podría parecer anormal pero se transforma en un recurso. Escuchamos el silencio, los pequeños sonidos de las cosas e incluso la respiración de los personajes. Es muy tenso porque no estamos acostumbrados a esta ausencia total. El efecto es casi similar al blanco y negro de una filmación, entregando relevancia a otros elementos que asumen protagonismo, primeros planos cerrados, mucho desplazamiento y también escenas completas donde solo existe un seguimiento a los actores.
Dentro del contexto de las temáticas que aborda, “La Boda” sorprende por lo directo de su mensaje y por la claridad con que muestra una cultura muy diferente. Las actuaciones añaden un valor importante al filme pues representan de forma clara la personalidad de cada miembro de la comunidad. En ese sentido, el desarrollo de los personajes es preciso y no da pie a dobles lecturas; los vemos y sentimos empoderados en cada uno de sus roles.
“La Boda”, a pesar de ciertas debilidades referidas a su ritmo o tal vez a una leve tendencia a alargar algunas escenas, tiene su principal fortaleza en una historia basada en hechos reales. Esto conmueve y nos hace empatizar con la protagonista, más por el relato presentado que por la manera de desarrollarlo. A pesar de esta limitación en lo formal, el interés no se pierde nunca y cuando podemos pensar que todo ha concluido tomamos conciencia que no es así y que las distintas posiciones pugnan por imponerse, incluso más allá de toda fraternidad familiar.
Ficha técnica
Título original: Noces
Año: 2016
Duración: 98 minutos
País: Bélgica
Productora: Coproducción Bélgica-Paquistán-Luxemburgo-Francia; Daylight Films / Formosa Productions / Tarantula
Género: Drama | Familia
Guion: Stephan Streker
Fotografía: Grimm Vandekerckhove
Reparto: Lina El Arabi, Sébastien Houbani, Babak Karimi, Nina Kulkarni, Olivier Gourmet, Alice de Lencquesaing, Zacharie Chasseriaud, Aurora Marion, Rania Mellouli, Harmandeep Palminder, Sandor Funtek, Bilel Ghommidh, Qari Ikram Nabi Kailany, Hervé Sogne, Édith Le Merdy, Fayçal Safi
Dirección: Stephan Streker
jueves, 29 de agosto de 2019
El hombre del futuro
Felipe Ríos Fuentes es el autor y director de esta cinta chilena que participó en el SANFIC 15. La película narra la historia de Michelsen -José Soza-, un veterano camionero austral que está al borde del retiro. Los años no han pasado en vano, Michelsen está enfermo y viejo, su jefe le acaba de anunciar su último viaje -que es en rigor su despido- y parece que el ciclo de la vida se vierte sobre él. Elena -Antonia Giesen- su hija, no quiere saber nada de su padre, rehuye de él, lo rechaza y también emprende un viaje al sur para participar en una pelea de boxeo. Y hablamos del sur de Chile, muy muy al sur, Cochrane, Villa O Higgins y Caleta Tortel.
La fotografía de Eduardo Bunster es maravillosa. Retrata el Chile austral con una mirada artística y llena de sutilezas. Asimismo, los encuadres a los protagonistas son muy acertados y precisos. Podemos percibir sus rostros en detalle, primeros planos arrebatadores muestran la vejez de Michelsen, su historia, sus reproches, su sufrimiento interior, el ocaso de su vida. También se centran en la juventud de Elena, su rebeldía, su opresión, sus ansias de vislumbrar nuevos rumbos. Ambos personajes están en extremos opuestos, tanto por su edad como por la situación que la vida les ha deparado.
Ríos compone un relato que se soporta mayormente en la actuación de José Soza. Cuando él está presente, la pantalla se llena. Cuando sale, hay un bajón natural hasta que regresa. Los personajes secundarios también tienen un ligero desbalance. El mejor, sin duda, y tal vez el mejor actor secundario de las películas del SANFIC 15, es Roberto Farias que interpreta a un colega camionero que lleva al sur a Elena. Su mirada es aguda, sus comentarios justos y su mensaje extremadamente claro. Otros secundarios, como la joven turista argentina que se sube al camión de Michelsen, no logra convencer. Tampoco demasiado la madre de Elena y en cierta medida las dos mujeres -madre e hija- que reciben al protagonista en su tránsito austral.
“El hombre del futuro”, título extraño y motivo de debate del Jurado SIGNIS en el SANFIC15, es una propuesta diferente e interesante. Plantea más interrogantes que respuestas. Posee un guion inteligente -aunque tal vez a ratos con un ritmo muy cadencioso- que nos transporta directo a lo sentimientos de los protagonistas en un viaje que puede ser interpretado de muchas formas. Aquello es lo más valioso de la cinta, el recorrido ascendente y descendente de sus protagonistas, su interioridad profunda y la vital conexión padre-hija. Un acierto para una de las películas más destacadas del SANFIC 15 y que ya está en nuestra cartelera.
Ficha técnica
Título original: El hombre del futuro
Año: 2019
Duración: 96 minutos
País: Chile
Género: Drama
Guion: Felipe Ríos Fuentes
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: María Alché, Roberto Farias, Giannina Fruttero, Antonia Giesen, Amparo Noguera, José Soza
Dirección: Felipe Ríos Fuentes
La fotografía de Eduardo Bunster es maravillosa. Retrata el Chile austral con una mirada artística y llena de sutilezas. Asimismo, los encuadres a los protagonistas son muy acertados y precisos. Podemos percibir sus rostros en detalle, primeros planos arrebatadores muestran la vejez de Michelsen, su historia, sus reproches, su sufrimiento interior, el ocaso de su vida. También se centran en la juventud de Elena, su rebeldía, su opresión, sus ansias de vislumbrar nuevos rumbos. Ambos personajes están en extremos opuestos, tanto por su edad como por la situación que la vida les ha deparado.
Ríos compone un relato que se soporta mayormente en la actuación de José Soza. Cuando él está presente, la pantalla se llena. Cuando sale, hay un bajón natural hasta que regresa. Los personajes secundarios también tienen un ligero desbalance. El mejor, sin duda, y tal vez el mejor actor secundario de las películas del SANFIC 15, es Roberto Farias que interpreta a un colega camionero que lleva al sur a Elena. Su mirada es aguda, sus comentarios justos y su mensaje extremadamente claro. Otros secundarios, como la joven turista argentina que se sube al camión de Michelsen, no logra convencer. Tampoco demasiado la madre de Elena y en cierta medida las dos mujeres -madre e hija- que reciben al protagonista en su tránsito austral.
“El hombre del futuro”, título extraño y motivo de debate del Jurado SIGNIS en el SANFIC15, es una propuesta diferente e interesante. Plantea más interrogantes que respuestas. Posee un guion inteligente -aunque tal vez a ratos con un ritmo muy cadencioso- que nos transporta directo a lo sentimientos de los protagonistas en un viaje que puede ser interpretado de muchas formas. Aquello es lo más valioso de la cinta, el recorrido ascendente y descendente de sus protagonistas, su interioridad profunda y la vital conexión padre-hija. Un acierto para una de las películas más destacadas del SANFIC 15 y que ya está en nuestra cartelera.
Ficha técnica
Título original: El hombre del futuro
Año: 2019
Duración: 96 minutos
País: Chile
Género: Drama
Guion: Felipe Ríos Fuentes
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: María Alché, Roberto Farias, Giannina Fruttero, Antonia Giesen, Amparo Noguera, José Soza
Dirección: Felipe Ríos Fuentes
miércoles, 21 de agosto de 2019
Había una vez en... Hollywood
A fines de los años 60, Hollywood está cambiando. Lo que antes funcionaba, ya no, y los pilares de la industria clásica comienzan a ceder. Pero Hollywood está siempre en ebullición, lleno de estrellas, pasadas, presentes y futuras, sin distinción. Una de las primeras está siendo olvidada rápidamente y lo está pasando mal. Se trata de Rick Dalton -Leonardo Di Carpio- figura de un wéstern televisivo que ya no encuentra cabida en la pantalla grande y le cuesta mucho mantenerse vigente en el ambiente. Rick tiene un doble de acción, Cliff Booth -Brad Pitt-, que lo cubre en todas las escenas peligrosas. Cliff también es partner, consejero, chofer y asistente de Rick, en una relación que va más allá de lo profesional e incluso más allá del cultivo de una estrecha amistad. Dalton vive solo y en la colina, en una magnífica casa vecina a la mansión que comparten Roman Polanski con la bella Sharon Tate -Margot Robbie-, joven actriz de ascendente éxito.
Hablamos de la novena película del director Quentin Tarantino, quien no necesita mayor presentación. “Había una vez en... Hollywood”, que debutó en el Festival de Cannes de este año, fue recibida con mucho entusiasmo y elogiosas críticas. Fiel al estilo de su director, la película es un gran universo donde cada elemento tiene un espacio destacado. Algo notable de la narrativa de Tarantino es que no existe ningún apuro en el correr de su metraje. La cinta dura 165 minutos y no resulta larga. Es justa y precisa, porque cada escena y cada secuencia, tiene su pulso y su tiempo. Esta característica, difícil de encontrar y cada vez más escasa en el cine actual, tiene su base en la construcción del guion y en la manera de filmarlo, ámbitos en los que Tarantino tiene una mano maestra que no nos deja de sorprender.
Corre el año 1969 y acontecen varios hitos que se transforman en excelentes escenarios para dar curso a este especial homenaje. Vemos el movimiento Hippie, las extrañas sectas, los extremos ideológicos de esos años y el desenfreno junto a otras tantas situaciones propias de una época que resulta difícil de olvidar. La cinta las recorre con calma, podríamos decir que a fuego lento, permitiendo observar en primera línea esta provocativa oda a la meca del cine norteamericano.
“Había una vez en... Hollywood” no solo es un relato magistral. También tiene un conjunto de factores que potencian un discurso dramático que atraviesa diferentes géneros y formas. Uno ya clásico del autor es la música. Tarantino nos ofrece una deliciosa banda sonora compuesta de muchísimas canciones que no solo le dan contexto a la historia sino que también nos llevan directo a su momento en el tiempo. ¡Qué decir de las recreaciones! Están hechas con extrema finura y detalle. Entregan escenarios ideales para que los actores interpreten a sus personajes. El elenco también es increíble; ver juntos a Leonardo Di Carpio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino y muchos otros, es un lujo y hay que disfrutarlo pues llenan la pantalla de carisma, personalidad y actuaciones que recordaremos por un buen tiempo. Tarantino tampoco se olvida de incluir secuencias que nos dejen con la boca abierta y en esta ocasión guarda la artillería pesada para un final desbordante, remate perfecto para una construcción perfectamente cuidada.
La expectativa que genera Tarantino es alta y tal vez por ello sus guiones son tan esperados. Incluso, se habla del estilo tarantiniano... En ese sentido, este último trabajo del genial director es una muestra que su creatividad sigue en progreso, independiente de las diferentes grados de acercamiento que puede generar. El cine de Tarantino no es fácil, es más bien incómodo. Tampoco es lineal, asume que los espectadores somos capaces de algo más y no nos trata como tontos. Su cine es desafío y propuesta, para que cada uno de nosotros pueda pensar y darle sentido a lo que presenciamos. Este cine, de alta factura técnica y de particular estética, es poseedor de una concepción artística que aspira a romper moldes y a ir más allá. Esto es lo que justamente, y muchas veces, buscamos encontrar en la pantalla grande. Un material dramático que sea una buena historia pero que además esté contado de manera mágica. Para ello no son indispensables los fuegos artificiales ni los desmesurados efectos especiales. Solo se requiere un relato bien armado, con un buen desarrollo y ejecutado con precisión, todos ellos elementos que el cine de Quentin Tarantino durante estos años ha adoptado como columna vertebral, en su esencia más pura y vital.
Ficha técnica
Título original: Once Upon a Time in... Hollywood
Año: 2019
Duración: 165 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Entertainment (SPE) / Heyday Films / Visiona Romantica
Género: Thriller. Drama. Comedia | Crimen. Años 60. Comedia negra
Guion: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Margaret Qualley, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Michael Madsen, Tim Roth, Zoe Bell, Damian Lewis, Luke Perry, Emile Hirsch, Dakota Fanning, James Marsden, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Lorenza Izzo, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Costa Ronin, Madisen Beaty, Sydney Sweeney
Dirección: Quentin Tarantino
Hablamos de la novena película del director Quentin Tarantino, quien no necesita mayor presentación. “Había una vez en... Hollywood”, que debutó en el Festival de Cannes de este año, fue recibida con mucho entusiasmo y elogiosas críticas. Fiel al estilo de su director, la película es un gran universo donde cada elemento tiene un espacio destacado. Algo notable de la narrativa de Tarantino es que no existe ningún apuro en el correr de su metraje. La cinta dura 165 minutos y no resulta larga. Es justa y precisa, porque cada escena y cada secuencia, tiene su pulso y su tiempo. Esta característica, difícil de encontrar y cada vez más escasa en el cine actual, tiene su base en la construcción del guion y en la manera de filmarlo, ámbitos en los que Tarantino tiene una mano maestra que no nos deja de sorprender.
Corre el año 1969 y acontecen varios hitos que se transforman en excelentes escenarios para dar curso a este especial homenaje. Vemos el movimiento Hippie, las extrañas sectas, los extremos ideológicos de esos años y el desenfreno junto a otras tantas situaciones propias de una época que resulta difícil de olvidar. La cinta las recorre con calma, podríamos decir que a fuego lento, permitiendo observar en primera línea esta provocativa oda a la meca del cine norteamericano.
“Había una vez en... Hollywood” no solo es un relato magistral. También tiene un conjunto de factores que potencian un discurso dramático que atraviesa diferentes géneros y formas. Uno ya clásico del autor es la música. Tarantino nos ofrece una deliciosa banda sonora compuesta de muchísimas canciones que no solo le dan contexto a la historia sino que también nos llevan directo a su momento en el tiempo. ¡Qué decir de las recreaciones! Están hechas con extrema finura y detalle. Entregan escenarios ideales para que los actores interpreten a sus personajes. El elenco también es increíble; ver juntos a Leonardo Di Carpio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino y muchos otros, es un lujo y hay que disfrutarlo pues llenan la pantalla de carisma, personalidad y actuaciones que recordaremos por un buen tiempo. Tarantino tampoco se olvida de incluir secuencias que nos dejen con la boca abierta y en esta ocasión guarda la artillería pesada para un final desbordante, remate perfecto para una construcción perfectamente cuidada.
La expectativa que genera Tarantino es alta y tal vez por ello sus guiones son tan esperados. Incluso, se habla del estilo tarantiniano... En ese sentido, este último trabajo del genial director es una muestra que su creatividad sigue en progreso, independiente de las diferentes grados de acercamiento que puede generar. El cine de Tarantino no es fácil, es más bien incómodo. Tampoco es lineal, asume que los espectadores somos capaces de algo más y no nos trata como tontos. Su cine es desafío y propuesta, para que cada uno de nosotros pueda pensar y darle sentido a lo que presenciamos. Este cine, de alta factura técnica y de particular estética, es poseedor de una concepción artística que aspira a romper moldes y a ir más allá. Esto es lo que justamente, y muchas veces, buscamos encontrar en la pantalla grande. Un material dramático que sea una buena historia pero que además esté contado de manera mágica. Para ello no son indispensables los fuegos artificiales ni los desmesurados efectos especiales. Solo se requiere un relato bien armado, con un buen desarrollo y ejecutado con precisión, todos ellos elementos que el cine de Quentin Tarantino durante estos años ha adoptado como columna vertebral, en su esencia más pura y vital.
Ficha técnica
Título original: Once Upon a Time in... Hollywood
Año: 2019
Duración: 165 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Entertainment (SPE) / Heyday Films / Visiona Romantica
Género: Thriller. Drama. Comedia | Crimen. Años 60. Comedia negra
Guion: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Margaret Qualley, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Michael Madsen, Tim Roth, Zoe Bell, Damian Lewis, Luke Perry, Emile Hirsch, Dakota Fanning, James Marsden, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Lorenza Izzo, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Costa Ronin, Madisen Beaty, Sydney Sweeney
Dirección: Quentin Tarantino
viernes, 16 de agosto de 2019
Araña
Inés y Justo, jóvenes idealistas que en 1971 luchan contra la Unidad Popular formando parte del movimiento nacionalista Patria y Libertad -que con acciones violentas y sabotajes busca derrocar el gobierno de Salvador Allende- se ven amenazados por el regreso de Gerardo, un viejo camarada traicionado por el grupo y que reaparece para poner en peligro la alta posición social lograda en estos más de 40 años.
Andrés Wood se interna nuevamente en la historia chilena, específicamente en los años previos al Golpe militar, para narrar una historia de amor que se desarrolla en un contexto que estremece por su contenido ideológico, radical y violento. Lo hace con una cinta marcada por los detalles, con un guion delicadamente construido que va mostrando paso a paso los acontecimientos, tanto pasados como actuales, con una fluidez que resulta natural, atractiva y apasionante.
La protagonista es Inés -Mercedes Morán y María Valverde (joven)- reina de belleza, aguda, penetrante y audaz en los 70, es actualmente una empresaria con reconocido prestigio, segura de sí misma y dueña de una gran personalidad. Por otra parte, Justo -Felipe Armas y Gabriel Urzúa (joven)-, su marido, entonces carismático líder del movimiento anti UP, ahora preocupado, deteriorado y deprimido por el alcohol y quizá también por la culpa. El triángulo se completa con Gerardo -Pedro Fontaine y Marcelo Alonso (actual)-, joven rebelde, atrevido y violento que ahora regresa para defender -y tal vez vengar- sus ideas y convicciones de justicia, incluso con sus propias manos.
El relato gira entorno a este núcleo principal y Wood lo filma puro, con cuadros muy bien construidos, con luces y ángulos de cámara que denotan su oficio y que tienen una alta factura técnica. Hay tanto texto y subtexto en esta cinta que la dispersión podría reinar, sin embargo todo calza perfectamente y el metraje atrapa más y más en la medida que avanza la historia. Los cambios entre las épocas, las excelentes interpretaciones, la recreación histórica y presente y lo cuidadoso de cada toma son deslumbrantes y confirman que el oficio que tiene Andrés Wood es de alto vuelo.
El contexto del momento histórico hace difícil empatizar con los protagonistas, más aún con la posición de la que actualmente gozan. No obstante aquello, se produce un acercamiento con Inés y Gerardo, tal vez a través de ángulos menos convencionales. ¿Amor, pasión o puro idealismo? No se responde concretamente pues el cínico juego de provocación que se da en el pasado es la motivación de una violencia desatada, un idealismo extremista, desenfrenado y también desmedido, fuera de contexto, tal vez, para quienes solo hemos escuchado y leído lo ocurrido en esos complejos años.
Así y todo, Andrés Wood y el guionista Guillermo Calderón, también se encargan de poner sobre la mesa otros temas en perspectiva; desnudan el sistema médico, vulnerable a las intervenciones del poder; el ámbito de los medios de comunicación, dominadores en base al prestigio y al poder social y económico que sustentan; la rebelión de un hijo ante sus padres que resulta casi un pataleo imperceptible en aguas profundas; la presencia de los migrantes en el Chile actual; los celulares que captan todo; la historia disponible a la mano en Internet, entre muchos otros.
La banda sonora de la cinta es tensa y aguda. Obra de Antonio Pinto incorpora temas de época y largos silencios que ponen aún más presión a las escenas claves. Un acierto es el uso del Divertimento en RTe Mayor, K 136, de W.A. Mozart con el que se presenta inicialmente a Inés y que posteriormente cierra el relato, superponiendo una versión que añade una guitarra, como un guiño más a la transformación de los personajes -en la forma, pero no en su esencia- y también la profundización de las convicciones juveniles en un presente que, desde otras perspectivas, sigue ofreciéndoles amenazas que los protagonistas deben combatir, cada uno desde su propia trinchera.
Ficha técnica
Título original: Araña
Año: 2019
Duración: 100 minutos
País: Chile
Productora: Coproducción Chile-Argentina; Bossa Nova Films / Magma Cine / Wood Producciones
Género: Drama | Dictadura chilena. Años 70
Guion: Guillermo Calderón
Música: Antonio Pinto
Fotografía: Miguel Littin
Reparto: Mercedes Morán, Marcelo Alonso, María Valverde, Felipe Armas, Pedro Fontaine, Caio Blat, Gabriel Urzúa
Dirección: Andrés Wood
Andrés Wood se interna nuevamente en la historia chilena, específicamente en los años previos al Golpe militar, para narrar una historia de amor que se desarrolla en un contexto que estremece por su contenido ideológico, radical y violento. Lo hace con una cinta marcada por los detalles, con un guion delicadamente construido que va mostrando paso a paso los acontecimientos, tanto pasados como actuales, con una fluidez que resulta natural, atractiva y apasionante.
La protagonista es Inés -Mercedes Morán y María Valverde (joven)- reina de belleza, aguda, penetrante y audaz en los 70, es actualmente una empresaria con reconocido prestigio, segura de sí misma y dueña de una gran personalidad. Por otra parte, Justo -Felipe Armas y Gabriel Urzúa (joven)-, su marido, entonces carismático líder del movimiento anti UP, ahora preocupado, deteriorado y deprimido por el alcohol y quizá también por la culpa. El triángulo se completa con Gerardo -Pedro Fontaine y Marcelo Alonso (actual)-, joven rebelde, atrevido y violento que ahora regresa para defender -y tal vez vengar- sus ideas y convicciones de justicia, incluso con sus propias manos.
El relato gira entorno a este núcleo principal y Wood lo filma puro, con cuadros muy bien construidos, con luces y ángulos de cámara que denotan su oficio y que tienen una alta factura técnica. Hay tanto texto y subtexto en esta cinta que la dispersión podría reinar, sin embargo todo calza perfectamente y el metraje atrapa más y más en la medida que avanza la historia. Los cambios entre las épocas, las excelentes interpretaciones, la recreación histórica y presente y lo cuidadoso de cada toma son deslumbrantes y confirman que el oficio que tiene Andrés Wood es de alto vuelo.
El contexto del momento histórico hace difícil empatizar con los protagonistas, más aún con la posición de la que actualmente gozan. No obstante aquello, se produce un acercamiento con Inés y Gerardo, tal vez a través de ángulos menos convencionales. ¿Amor, pasión o puro idealismo? No se responde concretamente pues el cínico juego de provocación que se da en el pasado es la motivación de una violencia desatada, un idealismo extremista, desenfrenado y también desmedido, fuera de contexto, tal vez, para quienes solo hemos escuchado y leído lo ocurrido en esos complejos años.
Así y todo, Andrés Wood y el guionista Guillermo Calderón, también se encargan de poner sobre la mesa otros temas en perspectiva; desnudan el sistema médico, vulnerable a las intervenciones del poder; el ámbito de los medios de comunicación, dominadores en base al prestigio y al poder social y económico que sustentan; la rebelión de un hijo ante sus padres que resulta casi un pataleo imperceptible en aguas profundas; la presencia de los migrantes en el Chile actual; los celulares que captan todo; la historia disponible a la mano en Internet, entre muchos otros.
La banda sonora de la cinta es tensa y aguda. Obra de Antonio Pinto incorpora temas de época y largos silencios que ponen aún más presión a las escenas claves. Un acierto es el uso del Divertimento en RTe Mayor, K 136, de W.A. Mozart con el que se presenta inicialmente a Inés y que posteriormente cierra el relato, superponiendo una versión que añade una guitarra, como un guiño más a la transformación de los personajes -en la forma, pero no en su esencia- y también la profundización de las convicciones juveniles en un presente que, desde otras perspectivas, sigue ofreciéndoles amenazas que los protagonistas deben combatir, cada uno desde su propia trinchera.
Ficha técnica
Título original: Araña
Año: 2019
Duración: 100 minutos
País: Chile
Productora: Coproducción Chile-Argentina; Bossa Nova Films / Magma Cine / Wood Producciones
Género: Drama | Dictadura chilena. Años 70
Guion: Guillermo Calderón
Música: Antonio Pinto
Fotografía: Miguel Littin
Reparto: Mercedes Morán, Marcelo Alonso, María Valverde, Felipe Armas, Pedro Fontaine, Caio Blat, Gabriel Urzúa
Dirección: Andrés Wood
Rápidos y Furiosos: Hobbs y Shaw
La saga de Rápidos y Furiosos siempre ha concitado atención desde el punto de vista del espectáculo que brinda. Las carreras callejeras, las salidas cómicas y esa complicidad familiar del grupo han sido por años su marca registrada. Esta vez, la cinta ofrecida se aleja muchísimo de la esencia y, aunque por momentos intenta algunas similitudes, los esfuerzos que realiza no resultan.
El agente Hobbs -Dwayne Johnson- y el mercenario Shaw -Jason Statham-, no se pueden ver. Cada uno tiene un camino propio que está lo más alejado posible el uno del otro. Cuando un anarquista mejorado ciber-genéticamente llamado Brixton -Idris Elba- roba una peligrosa arma biológica derrotando a la hermana de Shaw -Vanessa Kirby-, agente secreta del M16, ambos robustos protagonistas deben unirse para hacer frente a una amenaza descomunal. La idea no les agrada en absoluto, pero es la única forma.
La cinta muestra acción, sin embargo está muy por debajo del promedio de la franquicia. Claro, esto ya se nota en su título original pues están presentando a los dos personajes y la película es más bien eso, una carta de presentación. Pero, ¡ya conocemos a Johnson y Statham! Entonces esperamos algo más que solamente un saludo a la bandera con herramientas y efectos especiales que no logran disimular un guion que por sabido, ya conocemos de memoria.
Es una lástima que estas películas, que podríamos llamar “placer culpable”, no mantengan al menos su esencia, aquello por las que concurrimos al cine a verlas sabiendo de antemano que solo será diversión garantizada. En este caso, y en mi opinión, ni siquiera lo de garantizada se cumple, pues el resultado es una cinta larga, tediosa por varios momentos y que como mencioné anteriormente, se aleja de la esencia de las verdaderas “Rápidos y Furiosos”.
Ficha técnica
Título original: Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw
Año: 2019
Duración: 135 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Universal Pictures
Género: Acción. Ciencia ficción | Buddy Film. Familia. Coches / Automovilismo. Spin-off
Guion: Chris Morgan, Drew Pearce (Personaje: Gary Scott Thompson. Historia: Chris Morgan)
Música: Tyler Bates
Fotografía: Jonathan Sela
Reparto: Dwayne Johnson, Jason Statham, Idris Elba, Vanessa Kirby, Eiza González, Eddie Marsan, Helen Mirren, Cliff Curtis, Joe Anoa'i, Joshua Mauga, John Tui, Lori Pelenise Tuisano, Ryan Reynolds, Rob Delaney, Kevin Hart, Stephanie Vogt, Viktorija Faith, David Mumeni, Conlan Casal, Ruth Horrocks, Sonia Goswami, Helena Holmes, Julian Ferro, Bernardo Santos, Eliana Sua, Daniel Eghan, Amar Adatia, Manoj Anand, James Merrill, Kyle Leatherberry, Matt Townsend, Leo Ayres, Kishore Bhatt, Adam Ganne, Antonio Mancino, Lampros Kalfuntzos, Martin Bratanov, Jay Waddell, Francesca Fraser, Tom Wu, John MacDonald
Dirección: David Leitch
El agente Hobbs -Dwayne Johnson- y el mercenario Shaw -Jason Statham-, no se pueden ver. Cada uno tiene un camino propio que está lo más alejado posible el uno del otro. Cuando un anarquista mejorado ciber-genéticamente llamado Brixton -Idris Elba- roba una peligrosa arma biológica derrotando a la hermana de Shaw -Vanessa Kirby-, agente secreta del M16, ambos robustos protagonistas deben unirse para hacer frente a una amenaza descomunal. La idea no les agrada en absoluto, pero es la única forma.
La cinta muestra acción, sin embargo está muy por debajo del promedio de la franquicia. Claro, esto ya se nota en su título original pues están presentando a los dos personajes y la película es más bien eso, una carta de presentación. Pero, ¡ya conocemos a Johnson y Statham! Entonces esperamos algo más que solamente un saludo a la bandera con herramientas y efectos especiales que no logran disimular un guion que por sabido, ya conocemos de memoria.
Es una lástima que estas películas, que podríamos llamar “placer culpable”, no mantengan al menos su esencia, aquello por las que concurrimos al cine a verlas sabiendo de antemano que solo será diversión garantizada. En este caso, y en mi opinión, ni siquiera lo de garantizada se cumple, pues el resultado es una cinta larga, tediosa por varios momentos y que como mencioné anteriormente, se aleja de la esencia de las verdaderas “Rápidos y Furiosos”.
Ficha técnica
Título original: Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw
Año: 2019
Duración: 135 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Universal Pictures
Género: Acción. Ciencia ficción | Buddy Film. Familia. Coches / Automovilismo. Spin-off
Guion: Chris Morgan, Drew Pearce (Personaje: Gary Scott Thompson. Historia: Chris Morgan)
Música: Tyler Bates
Fotografía: Jonathan Sela
Reparto: Dwayne Johnson, Jason Statham, Idris Elba, Vanessa Kirby, Eiza González, Eddie Marsan, Helen Mirren, Cliff Curtis, Joe Anoa'i, Joshua Mauga, John Tui, Lori Pelenise Tuisano, Ryan Reynolds, Rob Delaney, Kevin Hart, Stephanie Vogt, Viktorija Faith, David Mumeni, Conlan Casal, Ruth Horrocks, Sonia Goswami, Helena Holmes, Julian Ferro, Bernardo Santos, Eliana Sua, Daniel Eghan, Amar Adatia, Manoj Anand, James Merrill, Kyle Leatherberry, Matt Townsend, Leo Ayres, Kishore Bhatt, Adam Ganne, Antonio Mancino, Lampros Kalfuntzos, Martin Bratanov, Jay Waddell, Francesca Fraser, Tom Wu, John MacDonald
Dirección: David Leitch
Historias de miedo para contar en la oscuridad
El gancho de esta película es que está producida por Guillermo del Toro, y la verdad, no defrauda para nada porque cumple con la expectativa. La cinta es sólida y está un punto sobre el promedio de su género.
La trama transcurre en 1968 cuando en un pequeño lugar de Estados Unidos un grupo de amigos descubre una casa abandonada que tiene fama de estar poseída. La leyenda dice que una niña -Sarah Bellows- fue encerrada en el subterráneo e incluso que fue torturada y por ello cuenta historias de terror a quienes visitan la casa.
Los personajes adolescentes tienen un carisma bien desarrollado. A pesar de ser estereotipos, construyen muy bien su forma y gracias a ello el relato es atractivo desde un inicio. Stella -Zoe Colletti-, August -Gabriel Rush- y Chuck -Austin Zajur- junto a Ramón -Michael Garza- ven como su aventura toma extraños caminos cuando encuentran en el lugar el libro de Sarah en el que están escritas las historias que ella cuenta. Sin embargo, aún hay hojas por escribir, historias de todo tipo que involucran a otros jóvenes de la comunidad e incluso a ellos mismos, que esta vez se escriben solas y con sangre.
La cinta está inspirada en tres libros de Alvin Schwartz que contienen varias historias cortas basadas en leyendas urbanas, cuentos populares de miedo, mayoritariamente difundidas por tradición oral. Con esta premisa, el guion de Dan y Kevin Hageman se hace cargo de unir las historias presentadas dejando al director André Øvredal la responsabilidad de diseñarlas visualmente.
“Historias de miedo para contar en la oscuridad” tiene algunos guiños interesantes y adicionales a su propia esencia. Algo de la estética de “Strangers Things” y de “It” se hace presente, obviamente con el sello que Guillermo del Toro le imprime y que es reconocible, especialmente en escenas de poca luz y también en la caracterización de los monstruos y criaturas que acechan a los jóvenes. Además de esta característica, la forma de exponer estas historias, su tratamiento sencillo y acotado, más la forma en que se les da la unidad, está muy en sintonía con la narrativa actual que requiere ser concreta y precisa para no dar pie a perder la atención, en especial pensando en un público juvenil. Finalmente, y como un aporte no menor, la trama transcurre en año de elecciones en Estados Unidos. La Guerra de Vietnam está presente como telón de fondo y las alusiones al entonces candidato Nixon no dejan de llamar la atención en cada una de las oportunidades en que aparece en la pantalla de TV. Ésta es prácticamente otra historia de terror, pero claramente corresponde a otra película; cualquier similitud con la realidad actual es solo coincidencia.
Como muchas de las producciones de terror de la actualidad, la cinta comienza mejor que como termina, especialmente luego de entrar en acción las criaturas y monstruos. Antes de ese punto específico, el suspenso se apodera de la audiencia para posteriormente desembocar en un juego audaz de provocaciones visuales y de terror de impacto más que de sugestión. Al margen de este detalle, la cinta cierra bien y deja abierta la posibilidad de al menos una nueva entrega porque los protagonistas están absolutamente decididos a encontrar a sus amigos.
Ficha técnica
Título original: Scary Stories to Tell in the Dark
Año: 2019
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Productora: CBS Films / Double Dare You / Entertainment One / Sean Daniel Company / 1212 Entertainment. Distribuida por Lionsgate / CBS Films.
Productor: Guillermo del Toro
Género: Terror | Sectas
Guion: Dan Hageman, Kevin Hageman, Guillermo del Toro, John August, Marcus Dunstan, Patrick Melton (Libro: Alvin Schwartz)
Música: Marco Beltrami, Anna Drubich
Fotografía: Roman Osin
Reparto: Zoe Margaret Colletti, Michael Garza, Austin Zajur, Gabriel Rush, Kathleen Pollard, Gil Bellows, Javier Botet, Dean Norris, Lorraine Toussaint, Austin Abrams, Mark Steger, Stephanie Belding, Jane Moffat, Natalie Ganzhorn, David Tompa
Dirección: André Øvredal
La trama transcurre en 1968 cuando en un pequeño lugar de Estados Unidos un grupo de amigos descubre una casa abandonada que tiene fama de estar poseída. La leyenda dice que una niña -Sarah Bellows- fue encerrada en el subterráneo e incluso que fue torturada y por ello cuenta historias de terror a quienes visitan la casa.
Los personajes adolescentes tienen un carisma bien desarrollado. A pesar de ser estereotipos, construyen muy bien su forma y gracias a ello el relato es atractivo desde un inicio. Stella -Zoe Colletti-, August -Gabriel Rush- y Chuck -Austin Zajur- junto a Ramón -Michael Garza- ven como su aventura toma extraños caminos cuando encuentran en el lugar el libro de Sarah en el que están escritas las historias que ella cuenta. Sin embargo, aún hay hojas por escribir, historias de todo tipo que involucran a otros jóvenes de la comunidad e incluso a ellos mismos, que esta vez se escriben solas y con sangre.
La cinta está inspirada en tres libros de Alvin Schwartz que contienen varias historias cortas basadas en leyendas urbanas, cuentos populares de miedo, mayoritariamente difundidas por tradición oral. Con esta premisa, el guion de Dan y Kevin Hageman se hace cargo de unir las historias presentadas dejando al director André Øvredal la responsabilidad de diseñarlas visualmente.
“Historias de miedo para contar en la oscuridad” tiene algunos guiños interesantes y adicionales a su propia esencia. Algo de la estética de “Strangers Things” y de “It” se hace presente, obviamente con el sello que Guillermo del Toro le imprime y que es reconocible, especialmente en escenas de poca luz y también en la caracterización de los monstruos y criaturas que acechan a los jóvenes. Además de esta característica, la forma de exponer estas historias, su tratamiento sencillo y acotado, más la forma en que se les da la unidad, está muy en sintonía con la narrativa actual que requiere ser concreta y precisa para no dar pie a perder la atención, en especial pensando en un público juvenil. Finalmente, y como un aporte no menor, la trama transcurre en año de elecciones en Estados Unidos. La Guerra de Vietnam está presente como telón de fondo y las alusiones al entonces candidato Nixon no dejan de llamar la atención en cada una de las oportunidades en que aparece en la pantalla de TV. Ésta es prácticamente otra historia de terror, pero claramente corresponde a otra película; cualquier similitud con la realidad actual es solo coincidencia.
Como muchas de las producciones de terror de la actualidad, la cinta comienza mejor que como termina, especialmente luego de entrar en acción las criaturas y monstruos. Antes de ese punto específico, el suspenso se apodera de la audiencia para posteriormente desembocar en un juego audaz de provocaciones visuales y de terror de impacto más que de sugestión. Al margen de este detalle, la cinta cierra bien y deja abierta la posibilidad de al menos una nueva entrega porque los protagonistas están absolutamente decididos a encontrar a sus amigos.
Ficha técnica
Título original: Scary Stories to Tell in the Dark
Año: 2019
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Productora: CBS Films / Double Dare You / Entertainment One / Sean Daniel Company / 1212 Entertainment. Distribuida por Lionsgate / CBS Films.
Productor: Guillermo del Toro
Género: Terror | Sectas
Guion: Dan Hageman, Kevin Hageman, Guillermo del Toro, John August, Marcus Dunstan, Patrick Melton (Libro: Alvin Schwartz)
Música: Marco Beltrami, Anna Drubich
Fotografía: Roman Osin
Reparto: Zoe Margaret Colletti, Michael Garza, Austin Zajur, Gabriel Rush, Kathleen Pollard, Gil Bellows, Javier Botet, Dean Norris, Lorraine Toussaint, Austin Abrams, Mark Steger, Stephanie Belding, Jane Moffat, Natalie Ganzhorn, David Tompa
Dirección: André Øvredal
miércoles, 31 de julio de 2019
Dogman
Esta película del director italiano Matteo Garrone sorprende. Inspirada en un caso real conocido como «delitto del Canaro», el homicidio del criminal y boxeador amateur Giancarlo Ricci acontecido en 1988 en Roma, la cinta relata la vida de Marcello -Marcello Fonte- un sencillo y esforzado peluquero y cuidador de perros cuyos mayores amores son su pequeña hija Alida -Alida Baldari Calabria- y los cuidados que entrega con cariño y preocupación a los animales que atiende.
Marcello necesita dinero extra. Los ingresos de su peluquería no le son suficientes para proyectar viajes con su hija y tener un mejor pasar por lo que precisa revender cocaína para obtener algo adicional. Uno de sus clientes, tal vez a esta altura casi amigo, es Simone -Edoardo Pesce-, un violento ex boxeador que tiene atemorizados a todos en el barrio. La influencia que este matón ejerce sobre Marcello es enorme y el protagonista no logra resistirse ni zafarse de él de ninguna forma. La idea de robar la tienda que colinda con la peluquería -una joyería-, es la gota que rebalsa el vaso y que desencadena la máxima tensión de la película.
Con cuidadosas tomas, una cámara viva, penetrante y actuaciones descollantes, en especial la de Marcello Fonte, ganador del premio a mejor actor del Festival de Cannes de 2018, la película se nutre de escasos elementos para transmitir intensas emociones. El seguimiento del protagonista, sus pasos cotidianos, su relación estrecha con los perros -otros grandes protagonistas de la cinta, también ganadores en Cannes por el Reparto Canino-, su rol de padre cariñoso, encantador y una personalidad siempre risueña y liviana, configura un relato que va dejando pocas dudas sobre la naturaleza de Marcello, sus intenciones y su permanente búsqueda bondadosa que, aunque reñida con el delito, lo retrata como una buena persona en un ambiente tóxico que paso a paso lo arrastra hacia la oscuridad.
Matteo Garrone -autor de “Gomorra”, entre otras- nuevamente desafía al espectador con una película intensa, emotiva y que no cede en ningún momento. Hay escenas largas, pocos diálogos y bastante violencia, sin embargo cada secuencia está plenamente justificada y lograda gracias a una edición fina que cuenta con muchísimos detalles.
“Dogman” es, a la vez, tierna y brutal Es imposible no empatizar con su protagonista y también es imposible sustraerse al realismo de sus actos. Entre estos dos extremos se mueve Garrone, provocándonos y a la vez seduciéndonos en un ambiente lleno de sensaciones que atrapan nuestra atención y que se ven potenciadas por la magistral elaboración que logra Marcello Fonte, quien, tal como su nombre real, es simplemente Marcello.
Ficha técnica
Título original: Dogman
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Italia
Productora: Coproducción Italia-Francia; Archimede / Le Pacte / RAI / Eurimages
Género: Thriller. Drama | Crimen. Drogas. Perros/Lobos
Guion: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso
Música: Michele Braga
Fotografía: Nicolai Brüel
Reparto: Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi, Francesco Acquaroli, Alida Baldari Calabria, Aniello Arena, Gianluca Gobbi
Dirección: Matteo Garrone
Marcello necesita dinero extra. Los ingresos de su peluquería no le son suficientes para proyectar viajes con su hija y tener un mejor pasar por lo que precisa revender cocaína para obtener algo adicional. Uno de sus clientes, tal vez a esta altura casi amigo, es Simone -Edoardo Pesce-, un violento ex boxeador que tiene atemorizados a todos en el barrio. La influencia que este matón ejerce sobre Marcello es enorme y el protagonista no logra resistirse ni zafarse de él de ninguna forma. La idea de robar la tienda que colinda con la peluquería -una joyería-, es la gota que rebalsa el vaso y que desencadena la máxima tensión de la película.
Con cuidadosas tomas, una cámara viva, penetrante y actuaciones descollantes, en especial la de Marcello Fonte, ganador del premio a mejor actor del Festival de Cannes de 2018, la película se nutre de escasos elementos para transmitir intensas emociones. El seguimiento del protagonista, sus pasos cotidianos, su relación estrecha con los perros -otros grandes protagonistas de la cinta, también ganadores en Cannes por el Reparto Canino-, su rol de padre cariñoso, encantador y una personalidad siempre risueña y liviana, configura un relato que va dejando pocas dudas sobre la naturaleza de Marcello, sus intenciones y su permanente búsqueda bondadosa que, aunque reñida con el delito, lo retrata como una buena persona en un ambiente tóxico que paso a paso lo arrastra hacia la oscuridad.
Matteo Garrone -autor de “Gomorra”, entre otras- nuevamente desafía al espectador con una película intensa, emotiva y que no cede en ningún momento. Hay escenas largas, pocos diálogos y bastante violencia, sin embargo cada secuencia está plenamente justificada y lograda gracias a una edición fina que cuenta con muchísimos detalles.
“Dogman” es, a la vez, tierna y brutal Es imposible no empatizar con su protagonista y también es imposible sustraerse al realismo de sus actos. Entre estos dos extremos se mueve Garrone, provocándonos y a la vez seduciéndonos en un ambiente lleno de sensaciones que atrapan nuestra atención y que se ven potenciadas por la magistral elaboración que logra Marcello Fonte, quien, tal como su nombre real, es simplemente Marcello.
Ficha técnica
Título original: Dogman
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Italia
Productora: Coproducción Italia-Francia; Archimede / Le Pacte / RAI / Eurimages
Género: Thriller. Drama | Crimen. Drogas. Perros/Lobos
Guion: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso
Música: Michele Braga
Fotografía: Nicolai Brüel
Reparto: Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi, Francesco Acquaroli, Alida Baldari Calabria, Aniello Arena, Gianluca Gobbi
Dirección: Matteo Garrone
Y respiren normalmente
Las secuencias iniciales adelantan algo de lo que viene. Paisajes, tomas abiertas, pequeños detalles y continuos traslados, dan un cierto sentido de urgencia, no física ni emocional, urgencia interior.
Lára -Kristín Thóra Haraldsdóttir-, madre soltera en apuros económicos y responsable de su pequeño hijo, busca desesperadamente salir de la precariedad en la que vive postulando al trabajo de revisora de pasaportes en el aeropuerto local. La selección es exigente y el entrenamiento arduo para poder quedarse con el puesto y Lára se esfuerza al máximo. Ya no tiene dinero, las deudas la consumen e incluso debe tomar decisiones vitales como dejar el lugar donde viven porque no puede pagarlo.
Adja -Babetida Sadjo-, inmigrante ilegal que intenta llegar a Canadá, pasa por el control donde está Lára y es descubierta, apartada y llevada a una prisión “sin barrotes”, una especia de casa temporal de acogida de refugiados, donde sus residentes esperan el turno para ser deportados, ya que las posibilidades de quedarse o seguir con su plan original son casi nulas.
Estas dos vidas, tan distintas y en caminos tan diferentes se van a enlazar en un momento. Lo sabemos y es bastante obvio, sin embargo y justamente en este punto está la magia del relato de la directora Isold Uggadóttir, ganadora del Festival de Sundance 2018 con éste, su largometraje debut. Presentando a Islandia como telón de fondo, la también guionista de la cinta construye una historia llena de sentimientos y sensaciones. ¡Cuánto se agradece que los elementos no sean todos explícitos! Este es un aspecto a destacar en un excelente trabajo donde está presente la sutileza, la delicadeza y también el adecuado pudor para tratar innumerables temas actuales, algunos dolorosos y otros controversiales.
Los personajes de la cinta deambulan. Están encerrados producto de sus problemas. No ven salida, sin embargo luchan por encontrarla. No se dejan vencer, intentan salir adelante. La adversidad se transforma en resiliencia, la dificultad en una nueva oportunidad. Cuando todo se cierra y se ve oscuro, no se dejan abatir. Son mujeres con un tesón y una convicción que podría mover montañas; frágiles y fuertes a la vez, con una fuerza interior que las hace trabajar sin ninguna otra consideración que conseguir su objetivo.
“Respira naturalmente”, traducción del título original “Andið eðlilega”, es de esas pequeñas joyas que se encuentran de vez en cuando, ocultas dentro de la masividad del streaming. Está disponible en Netflix por lo que no hay razones para pasarla por alto. ¡En extremo recomendable, imperdible!
Ficha técnica
Título original: Andið eðlilega
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Islandia
Productora: Zik Zak Filmworks
Género: Drama | Inmigración
Guion: Isold Uggadóttir
Música :Gisli Galdur
Fotografía: Ita Zbroniec-Zajt
Reparto: Kristín Þóra Haraldsdóttir, Babetida Sadjo, Patrik Nökkvi Pétursson, Þorsteinn Bachmann, Arnar Jónsson, Sveinn Geirsson, Helga Vala Helgadóttir, Guðbjörg Thoroddsen, Sólveig Guðmundsdóttir, Bragi Arnason
Dirección: Isold Uggadóttir
Lára -Kristín Thóra Haraldsdóttir-, madre soltera en apuros económicos y responsable de su pequeño hijo, busca desesperadamente salir de la precariedad en la que vive postulando al trabajo de revisora de pasaportes en el aeropuerto local. La selección es exigente y el entrenamiento arduo para poder quedarse con el puesto y Lára se esfuerza al máximo. Ya no tiene dinero, las deudas la consumen e incluso debe tomar decisiones vitales como dejar el lugar donde viven porque no puede pagarlo.
Adja -Babetida Sadjo-, inmigrante ilegal que intenta llegar a Canadá, pasa por el control donde está Lára y es descubierta, apartada y llevada a una prisión “sin barrotes”, una especia de casa temporal de acogida de refugiados, donde sus residentes esperan el turno para ser deportados, ya que las posibilidades de quedarse o seguir con su plan original son casi nulas.
Estas dos vidas, tan distintas y en caminos tan diferentes se van a enlazar en un momento. Lo sabemos y es bastante obvio, sin embargo y justamente en este punto está la magia del relato de la directora Isold Uggadóttir, ganadora del Festival de Sundance 2018 con éste, su largometraje debut. Presentando a Islandia como telón de fondo, la también guionista de la cinta construye una historia llena de sentimientos y sensaciones. ¡Cuánto se agradece que los elementos no sean todos explícitos! Este es un aspecto a destacar en un excelente trabajo donde está presente la sutileza, la delicadeza y también el adecuado pudor para tratar innumerables temas actuales, algunos dolorosos y otros controversiales.
Los personajes de la cinta deambulan. Están encerrados producto de sus problemas. No ven salida, sin embargo luchan por encontrarla. No se dejan vencer, intentan salir adelante. La adversidad se transforma en resiliencia, la dificultad en una nueva oportunidad. Cuando todo se cierra y se ve oscuro, no se dejan abatir. Son mujeres con un tesón y una convicción que podría mover montañas; frágiles y fuertes a la vez, con una fuerza interior que las hace trabajar sin ninguna otra consideración que conseguir su objetivo.
“Respira naturalmente”, traducción del título original “Andið eðlilega”, es de esas pequeñas joyas que se encuentran de vez en cuando, ocultas dentro de la masividad del streaming. Está disponible en Netflix por lo que no hay razones para pasarla por alto. ¡En extremo recomendable, imperdible!
Ficha técnica
Título original: Andið eðlilega
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Islandia
Productora: Zik Zak Filmworks
Género: Drama | Inmigración
Guion: Isold Uggadóttir
Música :Gisli Galdur
Fotografía: Ita Zbroniec-Zajt
Reparto: Kristín Þóra Haraldsdóttir, Babetida Sadjo, Patrik Nökkvi Pétursson, Þorsteinn Bachmann, Arnar Jónsson, Sveinn Geirsson, Helga Vala Helgadóttir, Guðbjörg Thoroddsen, Sólveig Guðmundsdóttir, Bragi Arnason
Dirección: Isold Uggadóttir
Rey de ladrones
Lo más interesante de “Rey de ladrones” es que está basada en una historia real, pero lamentablemente el relato que se hace de la historia no logra ser convincente ni atractivo por lo que no se logra percibir la trascendencia del hecho.
Una banda de veteranos ladrones se reúne con el objetivo de asaltar el Hatton Garden Safe Deposit, lugar donde se guarda oro y joyas en gran cantidad. Como todos son de la vieja escuela, el robo se planifica muy al detalle. Brian Reader -Michael Caine- es el cabecilla del grupo y a sus 77 años tiene ya bastante recorrido y experiencia. Famoso ladrón en su juventud, acaba de perder a su esposa quien era su cable a tierra, por ello y de regreso en las pistas, no duda en efectuar el atraco ni en reunir a la banda sumando al único joven del grupo, su protegido, un experto en temas electrónicos. El atraco sale bien, logran escapar con el cuantioso botín, sin embargo la policía va encaminada tras ellos gracias a los cabos sueltos que han dejado y a sus relaciones, cada vez más quebradas y conflictuadas.
La cinta dirigida por James Marsh, con guion de Joe Penhall y Mark Seal no está a la altura de lo que quiere retratar. Liviana, lenta y sin personajes suficientemente delineados, su desarrollo es lineal, demasiado obvio y absolutamente plano. Es cierto que la banda sonora le da el carácter de comedia, pero sus chistes y guiños poco graciosos no configuran material a destacar. La nula tensión inicial solo cambia levemente cuando, producto de un trabajo de edición que mezcla rápido las secuencias, se detiene para mostrar más de cerca las peripecias internas de los ladrones y las interminables burlas entre ellos mismos.
Michael Caine no puede hacer milagros a pesar de ser el gancho comercial de la película y tampoco puede evitar que el metraje se vaya a pique en la medida que transcurren los minutos. El mayor conflicto que presenta esta cinta es su duración, los eternos 108 minutos que agradecemos que lleguen a su fin, pues la planicie narrativa simplemente no se puede alargar más. Una lástima, porque la historia es buena y la idea también, sin embargo, ya sabemos, esto no es suficiente para lograr una narrativa que cautive y atrape, menos en los tiempos actuales.
Ficha técnica
Título original: King of Thieves
Año: 2018
Duración: 108 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films
Género: Drama | Crimen. Robos & Atracos
Guion: Joe Penhall, Mark Seal
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Michael Caine, Jim Broadbent, Tom Courtenay, Charlie Cox, Michael Gambon, Ray Winstone, Francesca Annis, Paul Whitehouse, Kellie Shirley, Jackson Kai, Bernardo Santos, Martha Howe-Douglas, Keely Cat Wells, Lampros Kalfuntzos, Dino Fazzani, Matt Townsend, Phil Hodges, Nathanjohn Carter, Adam Leese, Dardan Kolicaj, Rich Keeble, Claire Lichie, Sephora Venites, Jeanette Maskell, Andy Gillies, Anna Elijasz, Kit Harvey, Richard Price
Dirección: James Marsh
Una banda de veteranos ladrones se reúne con el objetivo de asaltar el Hatton Garden Safe Deposit, lugar donde se guarda oro y joyas en gran cantidad. Como todos son de la vieja escuela, el robo se planifica muy al detalle. Brian Reader -Michael Caine- es el cabecilla del grupo y a sus 77 años tiene ya bastante recorrido y experiencia. Famoso ladrón en su juventud, acaba de perder a su esposa quien era su cable a tierra, por ello y de regreso en las pistas, no duda en efectuar el atraco ni en reunir a la banda sumando al único joven del grupo, su protegido, un experto en temas electrónicos. El atraco sale bien, logran escapar con el cuantioso botín, sin embargo la policía va encaminada tras ellos gracias a los cabos sueltos que han dejado y a sus relaciones, cada vez más quebradas y conflictuadas.
La cinta dirigida por James Marsh, con guion de Joe Penhall y Mark Seal no está a la altura de lo que quiere retratar. Liviana, lenta y sin personajes suficientemente delineados, su desarrollo es lineal, demasiado obvio y absolutamente plano. Es cierto que la banda sonora le da el carácter de comedia, pero sus chistes y guiños poco graciosos no configuran material a destacar. La nula tensión inicial solo cambia levemente cuando, producto de un trabajo de edición que mezcla rápido las secuencias, se detiene para mostrar más de cerca las peripecias internas de los ladrones y las interminables burlas entre ellos mismos.
Michael Caine no puede hacer milagros a pesar de ser el gancho comercial de la película y tampoco puede evitar que el metraje se vaya a pique en la medida que transcurren los minutos. El mayor conflicto que presenta esta cinta es su duración, los eternos 108 minutos que agradecemos que lleguen a su fin, pues la planicie narrativa simplemente no se puede alargar más. Una lástima, porque la historia es buena y la idea también, sin embargo, ya sabemos, esto no es suficiente para lograr una narrativa que cautive y atrape, menos en los tiempos actuales.
Ficha técnica
Título original: King of Thieves
Año: 2018
Duración: 108 minutos
País: Reino Unido
Productora: Working Title Films
Género: Drama | Crimen. Robos & Atracos
Guion: Joe Penhall, Mark Seal
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Michael Caine, Jim Broadbent, Tom Courtenay, Charlie Cox, Michael Gambon, Ray Winstone, Francesca Annis, Paul Whitehouse, Kellie Shirley, Jackson Kai, Bernardo Santos, Martha Howe-Douglas, Keely Cat Wells, Lampros Kalfuntzos, Dino Fazzani, Matt Townsend, Phil Hodges, Nathanjohn Carter, Adam Leese, Dardan Kolicaj, Rich Keeble, Claire Lichie, Sephora Venites, Jeanette Maskell, Andy Gillies, Anna Elijasz, Kit Harvey, Richard Price
Dirección: James Marsh
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