Si existe un recinto seguro es el Banco de España, al menos en teoría. Es por eso que el grupo de salvataje liderado por Walter -Liam Cunningham-, no la tiene fácil. Su equipo es diverso: está Lorraine -Àstrid Bergès-Frisbey-, una carismática estafadora, James -Sam Riley-, un ex agente del MI6, Klaus -Axel Stein-, un hábil hacker, y el todo terreno llamado Simon -Luis Tosar-, un confiable productor de todo lo que se requiera para el trabajo. No obstante les falta la llave maestra para acceder al lugar, una mente que descifre y sortee una dificultad que parece insuperable.
El elegido es Thom -Freddie Highmore-, un estudiante recién egresado de ingeniería en la Universidad de Cambridge, quien se les une a pesar de tener seductoras ofertas de compañías transnacionales y un padre poderoso que le cubre las espaldas. El resultado es la confección de un atraco a todas luces inviable, sobre el telón de fondo que entrega la participación de la selección de fútbol de España en la Copa del Mundo de Sudáfrica el año 2010.
Esta cinta dirigida por el catalán Jaume Balagueró tiene un elenco de nombres importantes. A los ya mencionados se les une José Coronado y Famke Janssen, entre otros, quienes a pesar de sus roles secundarios, entregan carisma al relato. Si bien las actuaciones protagónicas no sobresalen, Highmore sortea el desafío a pesar de verse sonriente incluso en los momentos más inoportunos. Algo similar pasa con Àstrid Bergès-Frisbey, quien siempre se muestra seria y poco empática, salvo cuando desarrolla otros papeles dentro de su mismo rol. Mención aparte es ver a Coronado y Tosar juntos quienes, aunque en roles de soporte, sacan chispas y llenan la pantalla cada vez que aparecen.
Sobre la historia, surge de inmediato la pregunta si plantear un asalto al Banco de España, o aquí llamado “Casa de Moneda”, teniendo como referencia la exitosa serie “La Casa de Papel”, se justifica. A primera vista parece que no, sin duda, pero en su favor podemos señalar que esta idea es anterior y su producción también. Obviamente tiene una intención diferente a la de la serie pero las similitudes saltan a la vista y son innegables. Tal vez si hubiese mantenido su título en inglés se habría enfocado más, “Way Down” (Muy abajo), pero claramente habría sido menos comercial y tal vez menos vendible que el título que nos ha llegado.
Pero volvamos al thriller. Tener de fondo el Mundial de Fútbol de 2010 y la exitosa participación española es apostar a ganador. Punto a favor. Tener a un joven recién egresado, soñador, en busca de desafíos y una seguridad invulnerable se transforma en otro punto a favor, otro desafío, porque en el enigma a resolver no se conoce la solución pero tampoco se sabe cuál es el problema.
El objetivo del grupo es un tesoro valioso, tanto como colección histórica como también por el dinero que está en juego. Pero Walter tiene bastante dinero, entonces ¿cuál es su motivación? Tal vez lo exclusivo y lo inaccesible de un botín oculto por Sir Francis Drake, porque no se trata de un robo cotidiano. Además, su mentalidad funciona como si de una familia se tratara, pues Lorraine es su protegida, la trata como su hija, la cuida y la protege como tal y el resto de la banda son más amigos que secuaces.
Basar la acción en torno al Mundial de Fútbol, donde nada está dicho y se va definiendo de partido en partido, es otra apuesta arriesgada del equipo de asalto. Es cierto, tienen todo previsto y al menos 100 minutos si España accede a la final. ¿Sucederá así? Esto da pié a la construcción de otro personaje, esta vez colectivo, las calles llenas, las multitudes, la recreación de la efervescencia en la Plaza de Cibeles por cada juego de la armada española.
Como elaboración, “Asalto a la Casa de Moneda” es de manual y responde a su género. Se prepara lentamente, se cocina a fuego lento para luego configurar y esperar el golpe final. Afortunadamente, el último tercio se hace ágil y genera intriga en los 40 minutos finales, por lo que esta cinta se deja ver cumpliendo su objetivo de entretener.
Ficha técnica
Título original: Way Down
Año: 2021
Duración: 118 minutos
País: España
Productora: Telecinco Cinema, Think Studio, Mediaset España, Movistar+. Distribuidora: Sony Pictures España
Género: Thriller. Acción | Robos & Atracos
Guion: Rowan Athale, Michel Gaztambide, Andrés Koppel, Rafa Martínez, Borja Glez. Santaolalla
Música: Arnau Bataller
Fotografía: Daniel Aranyo
Reparto: Freddie Highmore, Astrid Bergès-Frisbey, José Coronado, Liam Cunningham, Luis Tosar, Famke Janssen, Sam Riley, Emilio Gutiérrez Caba, Axel Stein, Hunter Tremayne, Julius Cotter, James Giblin, Craig Stevenson, Daniel Holguín
Dirección: Jaume Balagueró
¿Quieres saber qué hay detrás de una película? Soy Carlos Correa Acuña, crítico de cine, y desde 2007 comparto comentarios, reseñas y análisis de películas y estrenos de todos los géneros. Una mirada personal, independiente y fundamentada sobre el cine, para descubrir nuevas películas, conocer sus claves y contrastar tu propia experiencia.
viernes, 5 de noviembre de 2021
jueves, 4 de noviembre de 2021
Mis hermanos sueñan despiertos
Esta película dirigida por Claudia Huaiquimilla muestra en forma gráfica el abandono, la distancia y la vulnerabilidad física -y mayormente emocional-, de un grupo de jóvenes al interior de un Centro de Detención del Servicio Nacional de Menores (SENAME)
La cinta, que por momentos se hace desgarradora, muestra a Ángel -Iván Cáceres-, y a su hermano menor Franco -César Herrera-, quienes llevan un año esperando un juicio que no llega nunca. Surgen preguntas: ¿cuál es su historia de familia?, ¿qué hicieron para llegar allí?, ¿qué les depara el tiempo por venir? Se dejan entrever algunas posibles respuestas pero no hay detalles, tampoco profundización. El foco es mostrar su día a día, la relación con sus pares, con los familiares que les visitan y el trato que reciben de parte de sus custodios.
Sobre el último punto, la cinta es explícita, es decir, respecto a la forma cómo son tratados. Primero por sus pares, existe mucho recelo y cuidado, y en general están todos a la ofensiva creando una estrategia de autodefensa. En segundo lugar por sus custodios. Vemos como una profesora -Paulina García-, trata de acercarse y entregarles herramientas -y algo de amistad-, y por otra parte a un abogado “neutral” -Claudio Arredondo-, simbolizando tal vez el desgano de una inagotable e inefectiva burocracia. Y en tercer término el trato de los gendarmes, que es abusivo en forma y fondo, indigno y prepotente, violento y sin sentido. No obstante lo descrito, estos adultos están distanciados del relato, casi fuera de la pantalla, como algo anexo pero que les condiciona absolutamente.
Algo en la edición de la película no me deja tranquilo, en los cortes, en las uniones, en algunos planos diferentes dentro de una misma escena. Son detalles que afectan a la buena fotografía que posee este trabajo y al color que impregna su metraje. El guion, escrito por la misma directora junto a Pablo Greene, presenta el problema y genera con ello su propia denuncia. Se sumerge al interior del Centro y da cuenta de una realidad, con actuaciones convincentes y en su mayoría naturales.
Estamos frente a un filme pesimista, que no ve salida alguna y donde no está claro qué es lo que se podría esperar en el futuro de estos jóvenes. Se inspira en hechos reales y es un homenaje a las víctimas que han sido abusadas y han fallecido en dependencias a cargo del Estado de Chile. Es muy distinto leerlo en una noticia o verlo en un reporta¡je de televisión. Acá lo vivimos, estamos dentro del problema, empatizamos con los jóvenes, nos cuestionamos nuestras propias acciones al observar un retrato crudo y verosímil de la realidad que apela a la responsabilidad social que todos debiéramos tener.
La temática abordada excede la realización audiovisual, sin embargo si logra visibilizar todo lo que expresa es porque posee en ello un mérito intrínseco. Habla de sueños y frustraciones, de la ausencia de cariño y de afecto, de la necesidad imperiosa de una genuina acogida y del respeto de los derechos humanos.
Ganadora de premios importantes en los Festivales de Cine de Guadalajara y Valdivia, junto a una nominación al Leopardo de Oro en la competencia oficial "Cineasti del presente" del 74º Festival Internacional de Cine de Locarno, “Mis hermanos sueñan despiertos”, segundo largometraje de Claudia Huaiquimilla, destaca como un trabajo maduro y honesto, una visión propia y un crecimiento importante luego de su debut con “Mala Junta”. Es una película necesaria, una cinta cuyo tratamiento valórico comienza desde el extremo opuesto, un trabajo que denuncia ausencias más que presencias y que nos impone más preguntas que respuestas. ¿Qué hacer ante una realidad angustiante y abrumadora? ¿Dónde podemos visualizar el amor y la esperanza? ¿Nos estamos haciendo cargo, como sociedad, de los derechos y de la dignidad de estos jóvenes vulnerados? Si hay algo que no puede esperar es justamente este tema y una película como esta -bien elaborada y bien ejecutada-, permite tenerlo presente, vivirlo intensamente y dimensionarlo de forma más cercana.
Ficha técnica
Título original: Mis hermanos sueñan despiertos
Año: 2021
Duración: 85 minutos
País: Chile
Productora: Inefable, Lanza Verde
Género: Drama | Drama carcelario
Guion: Pablo Greene, Claudia Huaiquimilla
Música: Miranda y Tobar
Fotografía: Mauro Veloso
Reparto: Claudio Arredondo, Sebastián Ayala, Andrew Bargstead, Iván Cáceres, Paulina García, Belén Herrera, César Herrera, Luz Jiménez, Julia Lübbert, Ariel Mateluna, René Miranda
Dirección: Claudia Huaiquimilla
La cinta, que por momentos se hace desgarradora, muestra a Ángel -Iván Cáceres-, y a su hermano menor Franco -César Herrera-, quienes llevan un año esperando un juicio que no llega nunca. Surgen preguntas: ¿cuál es su historia de familia?, ¿qué hicieron para llegar allí?, ¿qué les depara el tiempo por venir? Se dejan entrever algunas posibles respuestas pero no hay detalles, tampoco profundización. El foco es mostrar su día a día, la relación con sus pares, con los familiares que les visitan y el trato que reciben de parte de sus custodios.
Sobre el último punto, la cinta es explícita, es decir, respecto a la forma cómo son tratados. Primero por sus pares, existe mucho recelo y cuidado, y en general están todos a la ofensiva creando una estrategia de autodefensa. En segundo lugar por sus custodios. Vemos como una profesora -Paulina García-, trata de acercarse y entregarles herramientas -y algo de amistad-, y por otra parte a un abogado “neutral” -Claudio Arredondo-, simbolizando tal vez el desgano de una inagotable e inefectiva burocracia. Y en tercer término el trato de los gendarmes, que es abusivo en forma y fondo, indigno y prepotente, violento y sin sentido. No obstante lo descrito, estos adultos están distanciados del relato, casi fuera de la pantalla, como algo anexo pero que les condiciona absolutamente.
Algo en la edición de la película no me deja tranquilo, en los cortes, en las uniones, en algunos planos diferentes dentro de una misma escena. Son detalles que afectan a la buena fotografía que posee este trabajo y al color que impregna su metraje. El guion, escrito por la misma directora junto a Pablo Greene, presenta el problema y genera con ello su propia denuncia. Se sumerge al interior del Centro y da cuenta de una realidad, con actuaciones convincentes y en su mayoría naturales.
Estamos frente a un filme pesimista, que no ve salida alguna y donde no está claro qué es lo que se podría esperar en el futuro de estos jóvenes. Se inspira en hechos reales y es un homenaje a las víctimas que han sido abusadas y han fallecido en dependencias a cargo del Estado de Chile. Es muy distinto leerlo en una noticia o verlo en un reporta¡je de televisión. Acá lo vivimos, estamos dentro del problema, empatizamos con los jóvenes, nos cuestionamos nuestras propias acciones al observar un retrato crudo y verosímil de la realidad que apela a la responsabilidad social que todos debiéramos tener.
La temática abordada excede la realización audiovisual, sin embargo si logra visibilizar todo lo que expresa es porque posee en ello un mérito intrínseco. Habla de sueños y frustraciones, de la ausencia de cariño y de afecto, de la necesidad imperiosa de una genuina acogida y del respeto de los derechos humanos.
Ganadora de premios importantes en los Festivales de Cine de Guadalajara y Valdivia, junto a una nominación al Leopardo de Oro en la competencia oficial "Cineasti del presente" del 74º Festival Internacional de Cine de Locarno, “Mis hermanos sueñan despiertos”, segundo largometraje de Claudia Huaiquimilla, destaca como un trabajo maduro y honesto, una visión propia y un crecimiento importante luego de su debut con “Mala Junta”. Es una película necesaria, una cinta cuyo tratamiento valórico comienza desde el extremo opuesto, un trabajo que denuncia ausencias más que presencias y que nos impone más preguntas que respuestas. ¿Qué hacer ante una realidad angustiante y abrumadora? ¿Dónde podemos visualizar el amor y la esperanza? ¿Nos estamos haciendo cargo, como sociedad, de los derechos y de la dignidad de estos jóvenes vulnerados? Si hay algo que no puede esperar es justamente este tema y una película como esta -bien elaborada y bien ejecutada-, permite tenerlo presente, vivirlo intensamente y dimensionarlo de forma más cercana.
Ficha técnica
Título original: Mis hermanos sueñan despiertos
Año: 2021
Duración: 85 minutos
País: Chile
Productora: Inefable, Lanza Verde
Género: Drama | Drama carcelario
Guion: Pablo Greene, Claudia Huaiquimilla
Música: Miranda y Tobar
Fotografía: Mauro Veloso
Reparto: Claudio Arredondo, Sebastián Ayala, Andrew Bargstead, Iván Cáceres, Paulina García, Belén Herrera, César Herrera, Luz Jiménez, Julia Lübbert, Ariel Mateluna, René Miranda
Dirección: Claudia Huaiquimilla
sábado, 30 de octubre de 2021
Chernóbil
Disponible en Cines.
Esta cinta rusa viene con varios carteles y genera indudables expectativas. No es solo por su esfuerzo de producción sino que también por lo que pretender retratar. Su foco es nada menos que el accidente ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear “Vladímir Ilich Lenin”, al norte de Ucrania (en ese entonces, Unión Soviética), a 3 kilómetros de Prípiat y a 18 km de la ciudad de Chernóbil. ¿Cumple lo que promete? Veamos.
Luego de un inicio muy lento y con bastantes detalles que nos alejan de su centro, nos preguntamos si todo ese desarrollo previo se justifica para explicar la continuidad del metraje. En mi opinión no, y por ello me decepciona desde su primer tercio.
Cuando llega el momento de presentar el incidente, la filmación tiende a encenderse. El caos es bien editado y presenciamos los mejores momentos del filme. Observamos a las personalidades que están al mando, las acciones burocráticas que desarrollan y las malas decisiones que toman, todo rodeado de una permanente confusión para algo que claramente se les escapa de las manos.
El hilo conductor de la historia -la relación entre el joven bombero de Pripyat, Alexey Karpushin, y la peluquera Olya - es demasiado delgada. No profundiza, ni en los textos ni en las actuaciones; resulta anodina y sin mayor sustancia, algo que se queda a medio camino entre el accidente de la central nuclear y la historia humana que pretende abordar. Tampoco observamos una correcta elaboración de personajes secundarios; hay muchos trazos gruesos pero carentes de fibra interna.
Esperaba más, ciertamente. Incluso, la película podría haber terminado un par de veces antes de su final formal… (¿se tratará de una conclusión fallida?) Desde el momento en el que se describe el incidente, la cinta se desploma poco a poco, porque tampoco se trata de un documental y quizás por ello aporta tan pocos datos concretos. Sin embargo, la película sí se fija en otros detalles que no aportan mucho, que no adquieren relevancia y que, además, aumentan en exceso un metraje que pierde sustancia progresivamente.
¿Qué queda luego de sus más de dos horas de duración? El accidente, la negligencia, el ocultamiento y el mal manejo. ¿Y lo más rescatable? La música; es diferente y posee pasajes inquietantemente hermosos.
Ficha técnica
Título original: Chernobyl
Año: 2021
Duración: 136 minutos
País: Rusia
Productora: Central Partnership Productions, Group of Companies Gpm Kit, Non-Stop Productions
Género: Drama | Basado en hechos reales. Años 80. Catástrofes
Guion: Elena Ivanova, Aleksey Kazakov
Fotografía: Kseniya Sereda
Reparto: Danila Kozlovsky, Oksana Akinshina, Filipp Avdeev, Ravshana Kurkova, Nikolay Kozak, Igor Chernevich, Artur Beschastnyy, Nikolay Samsonov, Anton Shwartz, Andrey Archakov, Samvel Tadevosian
Dirección: Danila Kozlovsky
Esta cinta rusa viene con varios carteles y genera indudables expectativas. No es solo por su esfuerzo de producción sino que también por lo que pretender retratar. Su foco es nada menos que el accidente ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear “Vladímir Ilich Lenin”, al norte de Ucrania (en ese entonces, Unión Soviética), a 3 kilómetros de Prípiat y a 18 km de la ciudad de Chernóbil. ¿Cumple lo que promete? Veamos.
Luego de un inicio muy lento y con bastantes detalles que nos alejan de su centro, nos preguntamos si todo ese desarrollo previo se justifica para explicar la continuidad del metraje. En mi opinión no, y por ello me decepciona desde su primer tercio.
Cuando llega el momento de presentar el incidente, la filmación tiende a encenderse. El caos es bien editado y presenciamos los mejores momentos del filme. Observamos a las personalidades que están al mando, las acciones burocráticas que desarrollan y las malas decisiones que toman, todo rodeado de una permanente confusión para algo que claramente se les escapa de las manos.
El hilo conductor de la historia -la relación entre el joven bombero de Pripyat, Alexey Karpushin, y la peluquera Olya - es demasiado delgada. No profundiza, ni en los textos ni en las actuaciones; resulta anodina y sin mayor sustancia, algo que se queda a medio camino entre el accidente de la central nuclear y la historia humana que pretende abordar. Tampoco observamos una correcta elaboración de personajes secundarios; hay muchos trazos gruesos pero carentes de fibra interna.
Esperaba más, ciertamente. Incluso, la película podría haber terminado un par de veces antes de su final formal… (¿se tratará de una conclusión fallida?) Desde el momento en el que se describe el incidente, la cinta se desploma poco a poco, porque tampoco se trata de un documental y quizás por ello aporta tan pocos datos concretos. Sin embargo, la película sí se fija en otros detalles que no aportan mucho, que no adquieren relevancia y que, además, aumentan en exceso un metraje que pierde sustancia progresivamente.
¿Qué queda luego de sus más de dos horas de duración? El accidente, la negligencia, el ocultamiento y el mal manejo. ¿Y lo más rescatable? La música; es diferente y posee pasajes inquietantemente hermosos.
Ficha técnica
Título original: Chernobyl
Año: 2021
Duración: 136 minutos
País: Rusia
Productora: Central Partnership Productions, Group of Companies Gpm Kit, Non-Stop Productions
Género: Drama | Basado en hechos reales. Años 80. Catástrofes
Guion: Elena Ivanova, Aleksey Kazakov
Fotografía: Kseniya Sereda
Reparto: Danila Kozlovsky, Oksana Akinshina, Filipp Avdeev, Ravshana Kurkova, Nikolay Kozak, Igor Chernevich, Artur Beschastnyy, Nikolay Samsonov, Anton Shwartz, Andrey Archakov, Samvel Tadevosian
Dirección: Danila Kozlovsky
lunes, 25 de octubre de 2021
Je Suis Karl
Disponible en Netflix.
Maxi -Luna Wedler-, sobrevive a un brutal ataque terrorista. El trauma para esta joven es enorme; otrora alegre y extrovertida, hoy día está apagada y refugiada en su mundo interior, y no es para menos, la experiencia vivida es inimaginable y percibimos muy poca esperanza en su horizonte. Sin embargo, un movimiento juvenil liderado por Karl -Jannis Niewöhner-, que se propone recuperar Europa y poner término a la violencia, comienza a llamar su atención y a seducirle progresivamente.
Dirigida por Christian Schwochow, “Je Suis Karl” muestra elocuentemente la transformación que sufre su protagonista. Surge en ella un instinto de supervivencia ante el daño sufrido, y a través del movimiento observamos cómo el miedo puede dar paso al odio, cómo quienes han sido atacados podrían tomar el rol de atacantes y cómo la debilidad puede llegar a ser una fuente de valor comunitario.
La película también presenta el fenómeno de la migración, donde se impone la cancelación del otro y su destrucción. Estos “nuevos jóvenes” luchan por recuperar políticamente Europa, pero ¿qué es lo que se ha perdido? Hay discursos altisonantes y también un claro aprovechamiento de las masas. El rencor existente asume facetas de dominación, de superioridad; un neonazismo que no tiene pudor en mostrarse públicamente.
Existe entonces un propicio caldo de cultivo, se escucha lo que se quiere escuchar y así no es difícil llegar a muchas personas. Y es tremendamente peligroso, porque las personas se enceguecen, presionan, se fortalecen y se movilizan. Conocemos el inicio pero no hasta dónde se puede llegar. Hay un peligro inminente, cercano, trascendente.
“Je Suis Karl” está bien construida, bien filmada y bien editada. Da cuenta de una realidad muy actual y pone una voz de alerta al respecto. Es fácil confundir las señales y dejarse llevar por las pasiones cuando la racionalidad parece quedar en el baúl de los recuerdos. Y no es un tema sencillo, muy por el contrario, es complejo y delicado. Ejemplos como este pueden ayudar a la reflexión y sobre todo a tomar conciencia que podríamos estar jugando con fuego y nos podemos quemar.
Ficha técnica
Título original: Je Suis Karl
Año: 2021
Duración: 126 minutos
País: Alemania
Productora: Coproducción Alemania-República Checa; Negativ Film, Pandora Film
Género: Drama | Política
Guion: Thomas Wendrich
Música: Tom Hodge
Fotografía: Frank Lamm
Reparto: Luna Wedler, Jannis Niewöhner, Edin Hasanovic, Milan Peschel, Fleur Geffrier, Elizaveta Maximová, Marlon Boess, Anna Fialová, Daniela Hirsh, Aziz Dyab, Veronika Bellová, Mélanie Fouché, Laurence Gercke, Victor Boccard, Hendrik Voß, Olivier Delvaux
Dirección: Christian Schwochow
Maxi -Luna Wedler-, sobrevive a un brutal ataque terrorista. El trauma para esta joven es enorme; otrora alegre y extrovertida, hoy día está apagada y refugiada en su mundo interior, y no es para menos, la experiencia vivida es inimaginable y percibimos muy poca esperanza en su horizonte. Sin embargo, un movimiento juvenil liderado por Karl -Jannis Niewöhner-, que se propone recuperar Europa y poner término a la violencia, comienza a llamar su atención y a seducirle progresivamente.
Dirigida por Christian Schwochow, “Je Suis Karl” muestra elocuentemente la transformación que sufre su protagonista. Surge en ella un instinto de supervivencia ante el daño sufrido, y a través del movimiento observamos cómo el miedo puede dar paso al odio, cómo quienes han sido atacados podrían tomar el rol de atacantes y cómo la debilidad puede llegar a ser una fuente de valor comunitario.
La película también presenta el fenómeno de la migración, donde se impone la cancelación del otro y su destrucción. Estos “nuevos jóvenes” luchan por recuperar políticamente Europa, pero ¿qué es lo que se ha perdido? Hay discursos altisonantes y también un claro aprovechamiento de las masas. El rencor existente asume facetas de dominación, de superioridad; un neonazismo que no tiene pudor en mostrarse públicamente.
Existe entonces un propicio caldo de cultivo, se escucha lo que se quiere escuchar y así no es difícil llegar a muchas personas. Y es tremendamente peligroso, porque las personas se enceguecen, presionan, se fortalecen y se movilizan. Conocemos el inicio pero no hasta dónde se puede llegar. Hay un peligro inminente, cercano, trascendente.
“Je Suis Karl” está bien construida, bien filmada y bien editada. Da cuenta de una realidad muy actual y pone una voz de alerta al respecto. Es fácil confundir las señales y dejarse llevar por las pasiones cuando la racionalidad parece quedar en el baúl de los recuerdos. Y no es un tema sencillo, muy por el contrario, es complejo y delicado. Ejemplos como este pueden ayudar a la reflexión y sobre todo a tomar conciencia que podríamos estar jugando con fuego y nos podemos quemar.
Ficha técnica
Título original: Je Suis Karl
Año: 2021
Duración: 126 minutos
País: Alemania
Productora: Coproducción Alemania-República Checa; Negativ Film, Pandora Film
Género: Drama | Política
Guion: Thomas Wendrich
Música: Tom Hodge
Fotografía: Frank Lamm
Reparto: Luna Wedler, Jannis Niewöhner, Edin Hasanovic, Milan Peschel, Fleur Geffrier, Elizaveta Maximová, Marlon Boess, Anna Fialová, Daniela Hirsh, Aziz Dyab, Veronika Bellová, Mélanie Fouché, Laurence Gercke, Victor Boccard, Hendrik Voß, Olivier Delvaux
Dirección: Christian Schwochow
viernes, 22 de octubre de 2021
El último duelo
Disponible en Cines.
Ridley Scott, a sus 84 años, nos regala un trabajo estupendo. Se trata de una historia basada en hechos reales que nos sitúa en Francia, en el siglo XIV. Marguerite de Carrouges -Jodie Comer-, denuncia que ha sido violada por el mejor amigo de su marido, el escudero Jacques Le Gris -Adam Driver-. Su acción valiente y decidida es trascendente, ya que aquello trae consecuencias muy duras: primero, su marido, el caballero Jean de Carrouges -Matt Damon-, debe creerle y segundo, debe apoyarla formalmente en la demanda, asunto que de Carrouges asume con vehemencia, desafiando a Le Gris a batirse en duelo, formalmente el último combate de este tipo autorizado en aquella Francia medieval.
Basada en el libro “The Last Duel: A True Story of Trial de Combat in Medieval France” de Eric Jager, y con un guion escrito por Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener, los sucesos son narrados bajo tres perspectivas, que son separados en capítulos: el inicial, con la verdad según De Carrouges; el segundo con la visión de Le Gris; y el tercero, que aporta el relato de Marguerite.
Ridley Scott demuestra todo su oficio, con una producción a gran escala, sólida, clara y precisa. Es de lo mejor que hemos visto este año en términos de diseño, construcción de ambientes y realismo de época. Cada capítulo está muy bien urdido, parece como tejido a mano, con tres visiones distintas pero, ¿diferentes? No tanto, la verdad, pero justamente son los detalles los que hacen la diferencia.
Buenísimas actuaciones de todos sus protagonistas. Destacan Comer, Damon, y Driver, pero también Ben Affleck como el Conde Pierre d'Alençon y Alex Lawther como el Rey Carlos VI de Francia. Los personajes secundarios tienen peso y consistencia, al punto de aparecer bastante menos, sin embargo se las arreglan para que los recordemos perfectamente.
El relato es siempre continuo y, a pesar de repetir algunas situaciones, siempre se siente nuevo, lo que refleja una gran composición de parte del director. Todos los textos son deliciosos, responden perfectamente a la época y la configuración de las personificaciones resultan bien hechas, estereotipadas pero logradas, y perfectamente imbuidas en sus roles.
Junto a un diseño de producción magnifico y una filmación ágil, vemos cómo el uso de la cámara -lenta y normal- funciona excelente para crear presión y ambientes. En muchos pasajes se siente una constante tensión a flor de piel entre todos sus protagonistas, tensión aumentada por una banda sonora escrita por Harry Gregson-Williams que se ubica en momentos clave de cada momento y circunstancia.
“The Last Duel” es una película épica, una historia grande sobre la lealtad, los principios, el doble estándar de la época y la traición; también sobre el honor y deshonor; y además sobre la justicia, lo correcto, y lo que verdaderamente es importante. Surge un interesante debate moral sobre denunciar o callar; sobre si es más importante tener la razón o vivir.
El duelo, idealizado como voluntad de Dios, trae consecuencias insospechadas. Y este episodio fue el último permitido legalmente en Francia. Se basa en hechos reales pero, ¿cuánto de real tiene efectivamente? Nos deja entonces un desafío: ¡Investigar!
Ficha técnica
Título original: The Last Duel
Año: 2021
Duración: 152 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; 20th Century Studios, Scott Free Productions, Pearl Street Films, TSG Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Aventuras. Drama | Siglo XIV. Histórico. Venganza
Guion: Ben Affleck, Matt Damon, Nicole Holofcener. Libro: Eric Jager
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Dariusz Wolski
Reparto: Matt Damon, Adam Driver, Ben Affleck, Jodie Comer, Harriet Walter, Nathaniel Parker, Marton Csokas, Sam Hazeldine, Michael McElhatton, Zeljko Ivanek, Alex Lawther, Clive Russell, William Houston
Dirección: Ridley Scott
Ridley Scott, a sus 84 años, nos regala un trabajo estupendo. Se trata de una historia basada en hechos reales que nos sitúa en Francia, en el siglo XIV. Marguerite de Carrouges -Jodie Comer-, denuncia que ha sido violada por el mejor amigo de su marido, el escudero Jacques Le Gris -Adam Driver-. Su acción valiente y decidida es trascendente, ya que aquello trae consecuencias muy duras: primero, su marido, el caballero Jean de Carrouges -Matt Damon-, debe creerle y segundo, debe apoyarla formalmente en la demanda, asunto que de Carrouges asume con vehemencia, desafiando a Le Gris a batirse en duelo, formalmente el último combate de este tipo autorizado en aquella Francia medieval.
Basada en el libro “The Last Duel: A True Story of Trial de Combat in Medieval France” de Eric Jager, y con un guion escrito por Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener, los sucesos son narrados bajo tres perspectivas, que son separados en capítulos: el inicial, con la verdad según De Carrouges; el segundo con la visión de Le Gris; y el tercero, que aporta el relato de Marguerite.
Ridley Scott demuestra todo su oficio, con una producción a gran escala, sólida, clara y precisa. Es de lo mejor que hemos visto este año en términos de diseño, construcción de ambientes y realismo de época. Cada capítulo está muy bien urdido, parece como tejido a mano, con tres visiones distintas pero, ¿diferentes? No tanto, la verdad, pero justamente son los detalles los que hacen la diferencia.
Buenísimas actuaciones de todos sus protagonistas. Destacan Comer, Damon, y Driver, pero también Ben Affleck como el Conde Pierre d'Alençon y Alex Lawther como el Rey Carlos VI de Francia. Los personajes secundarios tienen peso y consistencia, al punto de aparecer bastante menos, sin embargo se las arreglan para que los recordemos perfectamente.
El relato es siempre continuo y, a pesar de repetir algunas situaciones, siempre se siente nuevo, lo que refleja una gran composición de parte del director. Todos los textos son deliciosos, responden perfectamente a la época y la configuración de las personificaciones resultan bien hechas, estereotipadas pero logradas, y perfectamente imbuidas en sus roles.
Junto a un diseño de producción magnifico y una filmación ágil, vemos cómo el uso de la cámara -lenta y normal- funciona excelente para crear presión y ambientes. En muchos pasajes se siente una constante tensión a flor de piel entre todos sus protagonistas, tensión aumentada por una banda sonora escrita por Harry Gregson-Williams que se ubica en momentos clave de cada momento y circunstancia.
“The Last Duel” es una película épica, una historia grande sobre la lealtad, los principios, el doble estándar de la época y la traición; también sobre el honor y deshonor; y además sobre la justicia, lo correcto, y lo que verdaderamente es importante. Surge un interesante debate moral sobre denunciar o callar; sobre si es más importante tener la razón o vivir.
El duelo, idealizado como voluntad de Dios, trae consecuencias insospechadas. Y este episodio fue el último permitido legalmente en Francia. Se basa en hechos reales pero, ¿cuánto de real tiene efectivamente? Nos deja entonces un desafío: ¡Investigar!
Ficha técnica
Título original: The Last Duel
Año: 2021
Duración: 152 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; 20th Century Studios, Scott Free Productions, Pearl Street Films, TSG Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures
Género: Aventuras. Drama | Siglo XIV. Histórico. Venganza
Guion: Ben Affleck, Matt Damon, Nicole Holofcener. Libro: Eric Jager
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Dariusz Wolski
Reparto: Matt Damon, Adam Driver, Ben Affleck, Jodie Comer, Harriet Walter, Nathaniel Parker, Marton Csokas, Sam Hazeldine, Michael McElhatton, Zeljko Ivanek, Alex Lawther, Clive Russell, William Houston
Dirección: Ridley Scott
lunes, 18 de octubre de 2021
La vida misma
Disponible en Netflix.
“Life Itself”, su título original, resulta ser una película fallida. ¿Por qué? Porque que trata de abordar demasiados temas y solo pasa por encima de ellos. La conexión de las situaciones presentadas no es suficiente para entregarle un desarrollo que se perciba interesante y logre impacto con su construcción.
El muy buen reparto que tiene -Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, entre otros-, es desaprovechado, pues, con el correr de los minutos decae el peso actoral. Esto es curioso, porque la envergadura de los intérpretes haría pensar otra cosa, sin embargo, todos naufragan en el camino.
¿De qué se trata? Muestra una historia de amor en dos continentes, que toca a varias generaciones y a diferentes personas cuyas vidas se entrecruzan. Comenzamos en Nueva York con Will Dempsey -Oscar Isaac-, y su esposa Abby -Olivia Wilde -. Luego conocemos la historia Javier González -Sergio Peris-Mencheta- y su esposa Isabel -Laia Costa-, radicados en un fundo de España que es liderado por el patrón Vincent Saccione -Antonio Banderas-, un hijo de inmigrantes italianos. Luego, la acción volverá a Norteamérica para cerrar un ciclo extenso en años y demasiado cercano en coincidencias.
El guionista y director Dan Fogelman, deja percibir algunas luces de su ideario, pero no las profundiza. Es más, trata de tocar la fibra íntima pero se escabulle en largos relatos con los que pierde fuerza. La película me generó pudor e incomodidad, mayormente por lo autocomplaciente de su elaboración y por su ritmo lento y cadencioso que extravía el horizonte dado lo predecible de todos sus entrecruces.
Ficha técnica
Título original: Life Itself
Año: 2018
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-España; Filmnation Entertainment, Temple Hill, Nostromo Pictures. Distribuidora: Amazon Studios
Género: Drama. Romance | Drama romántico. Familia. Historias cruzadas
Guion: Dan Fogelman
Música: Federico Jusid
Fotografía: Brett Pawlak
Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, Olivia Cooke, Mandy Patinkin, Laia Costa, Jake Robinson, Sergio Peris-Mencheta, Àlex Monner, Caitlin Carmichael
Dirección: Dan Fogelman
“Life Itself”, su título original, resulta ser una película fallida. ¿Por qué? Porque que trata de abordar demasiados temas y solo pasa por encima de ellos. La conexión de las situaciones presentadas no es suficiente para entregarle un desarrollo que se perciba interesante y logre impacto con su construcción.
El muy buen reparto que tiene -Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, entre otros-, es desaprovechado, pues, con el correr de los minutos decae el peso actoral. Esto es curioso, porque la envergadura de los intérpretes haría pensar otra cosa, sin embargo, todos naufragan en el camino.
¿De qué se trata? Muestra una historia de amor en dos continentes, que toca a varias generaciones y a diferentes personas cuyas vidas se entrecruzan. Comenzamos en Nueva York con Will Dempsey -Oscar Isaac-, y su esposa Abby -Olivia Wilde -. Luego conocemos la historia Javier González -Sergio Peris-Mencheta- y su esposa Isabel -Laia Costa-, radicados en un fundo de España que es liderado por el patrón Vincent Saccione -Antonio Banderas-, un hijo de inmigrantes italianos. Luego, la acción volverá a Norteamérica para cerrar un ciclo extenso en años y demasiado cercano en coincidencias.
El guionista y director Dan Fogelman, deja percibir algunas luces de su ideario, pero no las profundiza. Es más, trata de tocar la fibra íntima pero se escabulle en largos relatos con los que pierde fuerza. La película me generó pudor e incomodidad, mayormente por lo autocomplaciente de su elaboración y por su ritmo lento y cadencioso que extravía el horizonte dado lo predecible de todos sus entrecruces.
Ficha técnica
Título original: Life Itself
Año: 2018
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Coproducción Estados Unidos-España; Filmnation Entertainment, Temple Hill, Nostromo Pictures. Distribuidora: Amazon Studios
Género: Drama. Romance | Drama romántico. Familia. Historias cruzadas
Guion: Dan Fogelman
Música: Federico Jusid
Fotografía: Brett Pawlak
Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, Olivia Cooke, Mandy Patinkin, Laia Costa, Jake Robinson, Sergio Peris-Mencheta, Àlex Monner, Caitlin Carmichael
Dirección: Dan Fogelman
viernes, 15 de octubre de 2021
La última estafa
Disponible en Cinemark.cl
Ver actores de la talla de Robert De Niro, Morgan Freeman y Tommy Lee Jones, siempre entrega alguna que otra sorpresa. A veces son novedosas y otras veces repetidas pero simpáticas. ¿Qué pasa en este caso? Veamos.
Lo primero que llama la atención es que son caracterizaciones diferentes a lo acostumbrado. En este caso, aportan a la construcción de una comedia irreverente que se ríe de sí misma, un cine B dentro de un cine B o, tal vez, incluso C. La cinta comienza lentamente, y es un poco anodina, sin embargo cuando empieza el rodaje dentro de la película, acelera su ritmo.
Max Barber -De Niro- es productor de cine clase b, en Hollywood. Está urgido, tiene deudas con un mafioso local -Morgan Freeman-, por lo que necesita dinero con urgencia. Su último esfuerzo ha fracasado y no ve salida alguna. Pero surge una idea que parece genial: producir una película con escenas de mucho riesgo, asegurar al actor principal, ocuparse que sufra un accidente y muera, y así cobrar un cuantiosa suma de dinero. No parece tan complicado, y para poner en marcha su plan contrata a Duke Montana -Tommy Lee Jones-, una vieja estrella ya retirada y muy deprimida, alguien perfecto para lo que se trae entre manos. El problema es que, pese a todos sus esfuerzos, nada sale según lo previsto y las cosas en vez de resultar un alivio, empeoran día tras día.
Es cierto que, por momentos, la película arranca algunas risas y entretiene como una comedia liviana. Como ver a Freeman hablar citando actores y películas; o a Lee Jones entregando carácter a ese actor de pasado glorioso y actualmente sin perspectiva y que se ve ante una nueva oportunidad; o al mismo De Niro escondido tras un personaje que no se rinde, que tiene un gran sueño y no lo quiere soltar; todas facetas con mucho de estereotipos, pero también con bastante de realidad, tal vez un profundo baño de realidad.
“The Comeback Trail” da cuenta, muy livianamente, de los fracasos en la industria. También del complejo financiamiento de los proyectos, de los sueños y del ocaso de un productor, de las triquiñuelas para safar de las deudas, y de las sorpresas cuando parece todo está terminado en la vida. Son temáticas apenas esbozadas, que podrían reflexionarse mejor, pero que están presentes. Y qué mejor que usar el tono de comedia, con recetas que aun meridianamente funcionan y con actores consagrados que se desdoblan para un proyecto sin mayores aspiraciones. Entretiene, sí, para pasar un rato agradable con iconos de la industria cinematográfica, pero sin pedirles nada adicional.
Ficha técnica
Título original: The Comeback Trail
Año: 2020
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Storyboard Media, March On Productions, Sprockefeller Pictures. Distribuidora: Eagle Films
Género: Comedia. Western | Cine dentro del cine. Remake
Guion: George Gallo, Josh Posner
Música: Aldo Shllaku
Fotografía: Lucas Bielan
Reparto: Robert De Niro, Morgan Freeman, Tommy Lee Jones, Vincent Spano, Natalie Burn, Emile Hirsch, Zach Braff, Patrick Muldoon, Eddie Griffin, Joel Michaely, Nick Vallelonga, Blerim Destani, Michelle Maylene
Dirección: George Gallo
Ver actores de la talla de Robert De Niro, Morgan Freeman y Tommy Lee Jones, siempre entrega alguna que otra sorpresa. A veces son novedosas y otras veces repetidas pero simpáticas. ¿Qué pasa en este caso? Veamos.
Lo primero que llama la atención es que son caracterizaciones diferentes a lo acostumbrado. En este caso, aportan a la construcción de una comedia irreverente que se ríe de sí misma, un cine B dentro de un cine B o, tal vez, incluso C. La cinta comienza lentamente, y es un poco anodina, sin embargo cuando empieza el rodaje dentro de la película, acelera su ritmo.
Max Barber -De Niro- es productor de cine clase b, en Hollywood. Está urgido, tiene deudas con un mafioso local -Morgan Freeman-, por lo que necesita dinero con urgencia. Su último esfuerzo ha fracasado y no ve salida alguna. Pero surge una idea que parece genial: producir una película con escenas de mucho riesgo, asegurar al actor principal, ocuparse que sufra un accidente y muera, y así cobrar un cuantiosa suma de dinero. No parece tan complicado, y para poner en marcha su plan contrata a Duke Montana -Tommy Lee Jones-, una vieja estrella ya retirada y muy deprimida, alguien perfecto para lo que se trae entre manos. El problema es que, pese a todos sus esfuerzos, nada sale según lo previsto y las cosas en vez de resultar un alivio, empeoran día tras día.
Es cierto que, por momentos, la película arranca algunas risas y entretiene como una comedia liviana. Como ver a Freeman hablar citando actores y películas; o a Lee Jones entregando carácter a ese actor de pasado glorioso y actualmente sin perspectiva y que se ve ante una nueva oportunidad; o al mismo De Niro escondido tras un personaje que no se rinde, que tiene un gran sueño y no lo quiere soltar; todas facetas con mucho de estereotipos, pero también con bastante de realidad, tal vez un profundo baño de realidad.
“The Comeback Trail” da cuenta, muy livianamente, de los fracasos en la industria. También del complejo financiamiento de los proyectos, de los sueños y del ocaso de un productor, de las triquiñuelas para safar de las deudas, y de las sorpresas cuando parece todo está terminado en la vida. Son temáticas apenas esbozadas, que podrían reflexionarse mejor, pero que están presentes. Y qué mejor que usar el tono de comedia, con recetas que aun meridianamente funcionan y con actores consagrados que se desdoblan para un proyecto sin mayores aspiraciones. Entretiene, sí, para pasar un rato agradable con iconos de la industria cinematográfica, pero sin pedirles nada adicional.
Ficha técnica
Título original: The Comeback Trail
Año: 2020
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Storyboard Media, March On Productions, Sprockefeller Pictures. Distribuidora: Eagle Films
Género: Comedia. Western | Cine dentro del cine. Remake
Guion: George Gallo, Josh Posner
Música: Aldo Shllaku
Fotografía: Lucas Bielan
Reparto: Robert De Niro, Morgan Freeman, Tommy Lee Jones, Vincent Spano, Natalie Burn, Emile Hirsch, Zach Braff, Patrick Muldoon, Eddie Griffin, Joel Michaely, Nick Vallelonga, Blerim Destani, Michelle Maylene
Dirección: George Gallo
viernes, 8 de octubre de 2021
Sin tiempo para morir
Disponible en Cines.
“Mi nombre es Bond, James Bond” La clásica frase, esta vez muta y surge desde una pregunta: “¿Nombre? Bond…. James Bond”. Algo que tal vez no tiene ninguna importancia, es reflejo de cambio y adaptación, algo que es un activo importante a lo largo de la saga de películas del ultra famoso agente del MI6.
Luego de “Spectre”, Bond ha abandonado el servicio activo. Disfruta junto a Madeleine -Léa Seydoux-, su paso por Matera, hasta que es sorprendido por un incidente cuando visita la tumba de Vesper Lynd. Y cómo no, comienza la persecución de entrada por la ciudad amurallada, vertiginosa y alucinante, y que culmina con la separación de la pareja, pues Bond sospecha que Madeleine ha sido quien le ha traicionado.
Pasan cinco años y el agente en retiro se encuentra en Jamaica, alejado del mundo, en su propio oasis. Pero no todo es para siempre -menos en el mundo de James Bond-, ya que un científico del MI6, Valdo Obruchev -David Dencik-, ha sido secuestrado desde su laboratorio. Y es solo la punta del iceberg, porque Obruchev ha desarrollado el "Proyecto Heracles", un arma biológica a base de nanobots que infectan inoculando un virus que se transmite con el tacto y que, por estar codificado con el ADN específico de una persona, lo transforma en un arma letal focalizada, pero inofensiva para el resto de los portadores.
Entonces, Bond vuelve al ruedo por la solicitud del agente Felix Leiter-Jeffrey Wright-, y su colega Logan Ash -Billy Magnussen-, quienes le piden ayuda para rescatar a Obruchev, pero de inmediato desconfía. Solo accede, una vez que conoce a Nomi -Lashana Lynch-, una nueva agente "00", quien le entrega detalles sobre sobre el "Proyecto Heracles”. Bond entiende la gravedad de la situación y decide actuar, emprendiendo un duro camino que le llevará a enfrentarse con el mismísimo Lyutsifer Safin -Rami Malek-, un terrorista tan vengativo como sádico.
Esta nueva entrega, oficialmente la número 25, está hecha para Daniel Craig que luce en esplendor. Es su quinta película -y final-, por lo que tiene, además, un sabor especial. Es entretenimiento puro, es verdad, pero siempre con algo más. Es cine del fabuloso, del grande, del efectista. James Bond es una franquicia ya madura, y en esta ocasión el enlace con la película anterior le entrega incluso mayor perspectiva. Explora nuevas facetas y al mismo tiempo se abre hacia el futuro de la historia.
“Sin tiempo para morir” transforma sus aspectos formales como manera de adaptarse a los tiempos actuales. Contiene los ingredientes tradicionales pero con una receta distinta que le da frescura, novedad y atención. Y qué decir del adorable “Aston Martin DB5”. Es otro personaje, un lujo, un regreso esperado y también de aquellos soñados.
Si bien la esencia de James Bond no está en los valores, sí aparecen algunos que son fundamentales: la lealtad, la confianza, la trascendencia y el legado. Están presentes y marcan algunos giros de la acción. También se posiciona lo pertinente de las acciones bélicas, aún con un fin loable. Hay dudas al respecto, no todo sería lícito, pero estamos ante conspiraciones criminales y el fin justifica los medios. ¿O no?
Aunque esta película no aspira a llegar a grandes profundidades, sí se interna en la intimidad del protagonista, tal vez más que en versiones anteriores. Es así como resaltan sus dudas, sus miedos, su relevo natural, y lo que verdaderamente le impulsa en la vida, es decir, sus afectos, sus recuerdos, su rol en el mundo y la marca de su impronta.
James Bond acerca lo inverosímil a nosotros. ¿Vendría a ser un prototipo de héroe? Tal vez, pero con limitaciones. Tal vez esa es la gran diferencia diferencia con aquellos súper héroes invencibles. Acá existe vulnerabilidad y se explora, es perfectamente posible, porque existen muchos flancos abiertos, incluso algunos sin abordar.
Mención especial para Ana de Armas, que interpreta a Paloma, agente que Bond encuentra en Cuba. En pocos minutos demuestra química y gran complemento en secuencias muy interesantes que pueden abrir buenas perspectivas hacia adelante. Y también para Christoph Waltz, quien interpreta a Ernst Stavro Blofeld. Su escena es de antología, marca registrada de un actor que siempre sorprende por su agudeza, gestualidad y carisma.
Gran final para Daniel Craig, un verdadero traje a la medida. Un adiós sin tiempo que da sustento a lo que vendrá en el futuro y que descubriremos en las próximas entregas.
¡Larga vida a James Bond!
Ficha técnica
Título original: No Time to Die
Año: 2021
Duración: 163 minutos
País: Reino Unido
Productora: Danjaq, EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Universal Pictures
Género: Thriller. Acción. Aventuras | Espionaje. Secuela. James Bond
Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge. ver 4 más
Música: Hans Zimmer. Tema: Billie Eilish
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Ana de Armas, Christoph Waltz, Ben Whishaw, Jeffrey Wright, Rory Kinnear, Dali Benssalah, Billy Magnussen
Dirección: Cary Joji Fukunaga
“Mi nombre es Bond, James Bond” La clásica frase, esta vez muta y surge desde una pregunta: “¿Nombre? Bond…. James Bond”. Algo que tal vez no tiene ninguna importancia, es reflejo de cambio y adaptación, algo que es un activo importante a lo largo de la saga de películas del ultra famoso agente del MI6.
Luego de “Spectre”, Bond ha abandonado el servicio activo. Disfruta junto a Madeleine -Léa Seydoux-, su paso por Matera, hasta que es sorprendido por un incidente cuando visita la tumba de Vesper Lynd. Y cómo no, comienza la persecución de entrada por la ciudad amurallada, vertiginosa y alucinante, y que culmina con la separación de la pareja, pues Bond sospecha que Madeleine ha sido quien le ha traicionado.
Pasan cinco años y el agente en retiro se encuentra en Jamaica, alejado del mundo, en su propio oasis. Pero no todo es para siempre -menos en el mundo de James Bond-, ya que un científico del MI6, Valdo Obruchev -David Dencik-, ha sido secuestrado desde su laboratorio. Y es solo la punta del iceberg, porque Obruchev ha desarrollado el "Proyecto Heracles", un arma biológica a base de nanobots que infectan inoculando un virus que se transmite con el tacto y que, por estar codificado con el ADN específico de una persona, lo transforma en un arma letal focalizada, pero inofensiva para el resto de los portadores.
Entonces, Bond vuelve al ruedo por la solicitud del agente Felix Leiter-Jeffrey Wright-, y su colega Logan Ash -Billy Magnussen-, quienes le piden ayuda para rescatar a Obruchev, pero de inmediato desconfía. Solo accede, una vez que conoce a Nomi -Lashana Lynch-, una nueva agente "00", quien le entrega detalles sobre sobre el "Proyecto Heracles”. Bond entiende la gravedad de la situación y decide actuar, emprendiendo un duro camino que le llevará a enfrentarse con el mismísimo Lyutsifer Safin -Rami Malek-, un terrorista tan vengativo como sádico.
Esta nueva entrega, oficialmente la número 25, está hecha para Daniel Craig que luce en esplendor. Es su quinta película -y final-, por lo que tiene, además, un sabor especial. Es entretenimiento puro, es verdad, pero siempre con algo más. Es cine del fabuloso, del grande, del efectista. James Bond es una franquicia ya madura, y en esta ocasión el enlace con la película anterior le entrega incluso mayor perspectiva. Explora nuevas facetas y al mismo tiempo se abre hacia el futuro de la historia.
“Sin tiempo para morir” transforma sus aspectos formales como manera de adaptarse a los tiempos actuales. Contiene los ingredientes tradicionales pero con una receta distinta que le da frescura, novedad y atención. Y qué decir del adorable “Aston Martin DB5”. Es otro personaje, un lujo, un regreso esperado y también de aquellos soñados.
Si bien la esencia de James Bond no está en los valores, sí aparecen algunos que son fundamentales: la lealtad, la confianza, la trascendencia y el legado. Están presentes y marcan algunos giros de la acción. También se posiciona lo pertinente de las acciones bélicas, aún con un fin loable. Hay dudas al respecto, no todo sería lícito, pero estamos ante conspiraciones criminales y el fin justifica los medios. ¿O no?
Aunque esta película no aspira a llegar a grandes profundidades, sí se interna en la intimidad del protagonista, tal vez más que en versiones anteriores. Es así como resaltan sus dudas, sus miedos, su relevo natural, y lo que verdaderamente le impulsa en la vida, es decir, sus afectos, sus recuerdos, su rol en el mundo y la marca de su impronta.
James Bond acerca lo inverosímil a nosotros. ¿Vendría a ser un prototipo de héroe? Tal vez, pero con limitaciones. Tal vez esa es la gran diferencia diferencia con aquellos súper héroes invencibles. Acá existe vulnerabilidad y se explora, es perfectamente posible, porque existen muchos flancos abiertos, incluso algunos sin abordar.
Mención especial para Ana de Armas, que interpreta a Paloma, agente que Bond encuentra en Cuba. En pocos minutos demuestra química y gran complemento en secuencias muy interesantes que pueden abrir buenas perspectivas hacia adelante. Y también para Christoph Waltz, quien interpreta a Ernst Stavro Blofeld. Su escena es de antología, marca registrada de un actor que siempre sorprende por su agudeza, gestualidad y carisma.
Gran final para Daniel Craig, un verdadero traje a la medida. Un adiós sin tiempo que da sustento a lo que vendrá en el futuro y que descubriremos en las próximas entregas.
¡Larga vida a James Bond!
Ficha técnica
Título original: No Time to Die
Año: 2021
Duración: 163 minutos
País: Reino Unido
Productora: Danjaq, EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Universal Pictures
Género: Thriller. Acción. Aventuras | Espionaje. Secuela. James Bond
Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge. ver 4 más
Música: Hans Zimmer. Tema: Billie Eilish
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Ana de Armas, Christoph Waltz, Ben Whishaw, Jeffrey Wright, Rory Kinnear, Dali Benssalah, Billy Magnussen
Dirección: Cary Joji Fukunaga
lunes, 4 de octubre de 2021
La última frontera
Disponible en Cinemark.cl
En plena dictadura militar, Santiago de Chile, 1984, vemos que Carmen -Francisca Walker-, trabaja en una productora de publicidad. Congenian bien con el director creativo, Gastón -Mario Horton-, algo que, poco a poco, se transforma en una incipiente complicidad.
Por otra parte, Francisco -Daniel Candia- es un agente de la CNI (Central Nacional de Informaciones), que merodea el entorno de Carmen, la visita en su casa, la acosa, abusa sexualmente y ejerce total control sobre ella. Así, comprendemos que la joven tiene por misión infiltrase en la agencia para descubrir las reales intenciones de sus dueños.
Esta cinta, dirigida por Andrés Opaso y Fernanda Abarca, proyecto generado en Universidad del Desarrollo (UDD) y estrenada en la Competencia Nacional de Festival Internacional de Cine de Valdivia en 2019, va despejando sus incógnitas lentamente. Nada es lo que realmente parece y todos, en realidad, desempeñan funciones bastante alejadas de lo que demuestran hacia el exterior.
El relato corresponde a un tema esencial de la historia de nuestro país, y que hemos visto desarrollado en numerosas propuestas. Con un formato ya conocido, esta historia carece de mayor grosor emocional y necesita un sello distintivo, el que no logra conseguir a lo largo de sus 76 minutos de duración.
Con actuaciones forzadas y un guion fracturado, incluso los detalles de época, sus personajes secundarios y extras, se encuentran poco logrados. Las compartimentadas escenas tampoco colaboran a evitar los baches del guion, que se hace discontinuo, con una edición que resulta difícil de seguir y comprender.
Lo que sí recrea la cinta es el terror y temor en la dictadura, aquello que no es explícito sino que está en lo más íntimo de cada persona. La presencia sigilosa de los agentes, a veces brutalmente expuesta mediante torturas y detenciones arbitrarias, y aquel miedo paralizante, que acciona y coacciona, se representa bien en varias secuencias, pero en otros casos debemos esforzarnos para imaginarlo, por ejemplo en los silencios de Carmen, en su mirada perdida y en su evidente fragilidad.
Aun así, “La última frontera” representa el blanco y negro de la época, las posiciones existentes y el clima de polarización que se vive. El sustento de la historia recién se reconoce al final, aunque para llegar allí carece de una mejor progresión dramática. Es cierto que intenta mostrar la intimidad de su protagonista, pero a mi modo de ver no lo consigue, lamentablemente, tal vez por falta de compromiso actoral, escasa credibilidad y poca profundidad en la forma elegida para relatar los hechos.
Ficha técnica
Título original: La última frontera
Año: 2019
Duración: 76 minutos
País: Chile
Productora: Universidad del Desarrollo
Género: Drama. Thriller | Crimen. Años 80
Guion: Claudio Soto, Iñaki Goldaracena
Música: Renato Hidalgo
Fotografía: Matías Torres
Reparto: Daniel Candia, Camilo Carmona, Mario Horton, Juan Pablo Larenas, Francisca Walker
Dirección: Andrés Opaso, Fernanda Abarca
En plena dictadura militar, Santiago de Chile, 1984, vemos que Carmen -Francisca Walker-, trabaja en una productora de publicidad. Congenian bien con el director creativo, Gastón -Mario Horton-, algo que, poco a poco, se transforma en una incipiente complicidad.
Por otra parte, Francisco -Daniel Candia- es un agente de la CNI (Central Nacional de Informaciones), que merodea el entorno de Carmen, la visita en su casa, la acosa, abusa sexualmente y ejerce total control sobre ella. Así, comprendemos que la joven tiene por misión infiltrase en la agencia para descubrir las reales intenciones de sus dueños.
Esta cinta, dirigida por Andrés Opaso y Fernanda Abarca, proyecto generado en Universidad del Desarrollo (UDD) y estrenada en la Competencia Nacional de Festival Internacional de Cine de Valdivia en 2019, va despejando sus incógnitas lentamente. Nada es lo que realmente parece y todos, en realidad, desempeñan funciones bastante alejadas de lo que demuestran hacia el exterior.
El relato corresponde a un tema esencial de la historia de nuestro país, y que hemos visto desarrollado en numerosas propuestas. Con un formato ya conocido, esta historia carece de mayor grosor emocional y necesita un sello distintivo, el que no logra conseguir a lo largo de sus 76 minutos de duración.
Con actuaciones forzadas y un guion fracturado, incluso los detalles de época, sus personajes secundarios y extras, se encuentran poco logrados. Las compartimentadas escenas tampoco colaboran a evitar los baches del guion, que se hace discontinuo, con una edición que resulta difícil de seguir y comprender.
Lo que sí recrea la cinta es el terror y temor en la dictadura, aquello que no es explícito sino que está en lo más íntimo de cada persona. La presencia sigilosa de los agentes, a veces brutalmente expuesta mediante torturas y detenciones arbitrarias, y aquel miedo paralizante, que acciona y coacciona, se representa bien en varias secuencias, pero en otros casos debemos esforzarnos para imaginarlo, por ejemplo en los silencios de Carmen, en su mirada perdida y en su evidente fragilidad.
Aun así, “La última frontera” representa el blanco y negro de la época, las posiciones existentes y el clima de polarización que se vive. El sustento de la historia recién se reconoce al final, aunque para llegar allí carece de una mejor progresión dramática. Es cierto que intenta mostrar la intimidad de su protagonista, pero a mi modo de ver no lo consigue, lamentablemente, tal vez por falta de compromiso actoral, escasa credibilidad y poca profundidad en la forma elegida para relatar los hechos.
Ficha técnica
Título original: La última frontera
Año: 2019
Duración: 76 minutos
País: Chile
Productora: Universidad del Desarrollo
Género: Drama. Thriller | Crimen. Años 80
Guion: Claudio Soto, Iñaki Goldaracena
Música: Renato Hidalgo
Fotografía: Matías Torres
Reparto: Daniel Candia, Camilo Carmona, Mario Horton, Juan Pablo Larenas, Francisca Walker
Dirección: Andrés Opaso, Fernanda Abarca
jueves, 30 de septiembre de 2021
Testigos silenciosos
Disponible en Cinemark.cl
Se anuncia un diluvio para nochebuena. La recomendación es no salir de casa y resguardarse, para así evitar contratiempos y accidentes. Pero para Chen, un médico forense, y su asistente Lynn, dichas precauciones no sirven de mucho pues aun se encuentran en la morgue realizando su trabajo cotidiano: hacer autopsias.
La sorpresa de la noche no se produce por el agua que cae a cántaros, o por el cierre del trabajo, o la pizza compartida, sino que está dada por el intempestivo ingreso al lugar de tres sujetos enmascarados y fuertemente armados, que exigen extraer una bala de un cuerpo femenino que se encuentra en el depósito de cadáveres. Chen deduce de inmediato sus intenciones, eliminar rastros y deshacerse de pruebas que los inculpen, por lo que estratégicamente intenta convencerlos de que la bala no está alojada en el cuerpo de la mujer. Parece resultar, pero las cosas se complican cuando los hombres regresan, piden explicaciones y obviamente actúan con más violencia. La noche avanza y lo de “buena” queda totalmente en el olvido.
Renny Harlin dirige con oficio un thriller de acción que imprime un ritmo vertiginoso de comienzo a fin. No hay pausas, y si las hay, los respiros solo son momentáneos. Como es lógico, hay demasiadas cosas inverosímiles, pero qué importa, se disculpan entre los tiroteos, los golpes y la progresiva destrucción del lugar.
La película funciona y la verdad es que uno no le pide mucho más. ¿Qué es lo que vale? Que siga su línea, que respete el género, que no decaiga en tensión y que llegue al final entera, sin grandes tropiezos o desencajes. Lo consigue en cortos 94 minutos, donde vemos cosas archiconocidas, peleas de todo tipo y situaciones absurdas que, a pesar de todo, nos mantienen alerta esperando el desenlace.
“Testigos silenciosos”, nombre en español para “Chen mo de zheng ren” y también titulada en inglés como “Bodies at Rest”, genera adrenalina. Con actores y locaciones diferentes para una plantilla conocida pero que de igual forma se debe ejecutar correctamente, Renny Harlin no tiene inconvenientes para unir las piezas de forma adecuada e imprimirle un estilo ágil, para un producto de consumo que resulta bien armado y articulado, y que cumple con la premisa de entretener sin mayores pretensiones.
Ficha técnica
Título original: Chen mo de zheng ren
Año: 2019
Duración: 94 minutos
País: Hong Kong
Productora: Media Asia Films, Wanda Media
Género: Acción. Thriller
Guion: David Lesser
Música: Lasse Enersen
Fotografía: Perry Ho
Reparto: Nick Cheung, Richie Ren, Yang Zi, Feng Jiayi, Carlos Chan, Ron Ng, Clara Lee, Sonija Kwok, Shu-liang Ma, Jin Auyeung, Roger Kwok
Dirección: Renny Harlin
Se anuncia un diluvio para nochebuena. La recomendación es no salir de casa y resguardarse, para así evitar contratiempos y accidentes. Pero para Chen, un médico forense, y su asistente Lynn, dichas precauciones no sirven de mucho pues aun se encuentran en la morgue realizando su trabajo cotidiano: hacer autopsias.
La sorpresa de la noche no se produce por el agua que cae a cántaros, o por el cierre del trabajo, o la pizza compartida, sino que está dada por el intempestivo ingreso al lugar de tres sujetos enmascarados y fuertemente armados, que exigen extraer una bala de un cuerpo femenino que se encuentra en el depósito de cadáveres. Chen deduce de inmediato sus intenciones, eliminar rastros y deshacerse de pruebas que los inculpen, por lo que estratégicamente intenta convencerlos de que la bala no está alojada en el cuerpo de la mujer. Parece resultar, pero las cosas se complican cuando los hombres regresan, piden explicaciones y obviamente actúan con más violencia. La noche avanza y lo de “buena” queda totalmente en el olvido.
Renny Harlin dirige con oficio un thriller de acción que imprime un ritmo vertiginoso de comienzo a fin. No hay pausas, y si las hay, los respiros solo son momentáneos. Como es lógico, hay demasiadas cosas inverosímiles, pero qué importa, se disculpan entre los tiroteos, los golpes y la progresiva destrucción del lugar.
La película funciona y la verdad es que uno no le pide mucho más. ¿Qué es lo que vale? Que siga su línea, que respete el género, que no decaiga en tensión y que llegue al final entera, sin grandes tropiezos o desencajes. Lo consigue en cortos 94 minutos, donde vemos cosas archiconocidas, peleas de todo tipo y situaciones absurdas que, a pesar de todo, nos mantienen alerta esperando el desenlace.
“Testigos silenciosos”, nombre en español para “Chen mo de zheng ren” y también titulada en inglés como “Bodies at Rest”, genera adrenalina. Con actores y locaciones diferentes para una plantilla conocida pero que de igual forma se debe ejecutar correctamente, Renny Harlin no tiene inconvenientes para unir las piezas de forma adecuada e imprimirle un estilo ágil, para un producto de consumo que resulta bien armado y articulado, y que cumple con la premisa de entretener sin mayores pretensiones.
Ficha técnica
Título original: Chen mo de zheng ren
Año: 2019
Duración: 94 minutos
País: Hong Kong
Productora: Media Asia Films, Wanda Media
Género: Acción. Thriller
Guion: David Lesser
Música: Lasse Enersen
Fotografía: Perry Ho
Reparto: Nick Cheung, Richie Ren, Yang Zi, Feng Jiayi, Carlos Chan, Ron Ng, Clara Lee, Sonija Kwok, Shu-liang Ma, Jin Auyeung, Roger Kwok
Dirección: Renny Harlin
lunes, 27 de septiembre de 2021
Cry Macho
Disponible en Cines.
Fines de los años 70, Texas, Estados Unidos. Mike Milo -Clint Eastwood-, es despedido del puesto que desempeñó por años como criador de caballos por su jefe y amigo Howard Polk -Dwight Yoakam-, quien se hartó de su creciente displicencia e indolencia, dejando como un lindo recuerdo aquellos años de estrella rutilante del rodeo tejano.
No obstante, las vueltas de la vida siempre traen alguna sorpresa. Al cabo de un año, Howard regresa para pedirle un favor: necesita que viaje a México y que traiga de regreso a su hijo adolescente para darle una mejor vida, lejos de su conflictiva madre. Sin convicción, pero con espíritu solidario y consciente de su deuda por todas las ayudas brindadas en el pasado por su amigo, Mike emprende un viaje que no comienza de la mejor forma.
Leta -Fernanda Urrejola-, no quiere dar su brazo a torcer, a pesar de que su hijo “Rafo” -Eduardo Minett-, pasa su vida cotidiana en la calle participando en peleas de gallos, tal vez la única actividad que le permite tener un espacio propio, algo de identidad y quizás algún arraigo. Inseparable de su gallo “Macho”, Rafo resulta ser un joven escurridizo, sin embargo Mike da con él con prontitud para exponerle los motivos de su encargo y pese a encontrar las obvias reticencias del muchacho, logra convencerle de regresar a la casa de su padre, lo que seguramente le podría entregar mejores horizontes.
Clint Eastwood, como actor y director, nos trae una película íntima, muy íntima, tal vez de las más personales a su haber. Y es que a sus 91 años no solo sigue vigente como productor y cineasta, sino que aun logra conmover y sorprender. En la cinta también pueden verse ciertas contradicciones, por el uso de formas y elementos que su autor declara. Ver en pantalla el cuerpo delgado y frágil de Eastwood, y a la vez observar la robustez de su dirección, puede ser un claro ejemplo. Este eje debilidad-fortaleza también se expresa a través de otros marcados contrapuntos, como presente-pasado, vejez-juventud y desdicha-amor.
“Cry Macho” puede ser visto como un relato sobre el ocaso de la vida. ¿Qué viene cuando se pierde el sentido? ¿Se vive del pasado o existe algún futuro? Las preguntas en esta realización son más profundas que las respuestas. La filmación es hermosa, hay detalles muy cuidados en varias de sus escenas que, junto con una particular iluminación, entregan algunas pistas acerca del fuero más íntimo del protagonista. Eastwood también filma con la calma que dan los años, con esa sabiduría que solo entrega la edad y la experiencia junto con kilómetros de rodaje.
Basada en la novela de N. Richard Nash, el guion es continuo, no tiene grandes sorpresas y tampoco presenta muchos desafíos. El ingrediente especial, entonces, es la forma de llevar la historia, es decir, todos esos condimentos que Clint Eastwood sabe combinar muy bien. Aunque hay algunas secuencias que carecen de un correlato, las podemos disculpar porque priman otros aspectos que resultan fundamentales como la búsqueda de paz interior, la reconciliación, la pausa necesaria y el amor.
El viaje por el desierto es también simbólico, otra metáfora unida por polos opuestos: uno de ellos se dirige hacia una nueva oportunidad, el otro, hacia su parada final. Acá, el blanco y negro no es literal, está en las capas más profundas, esas capas que descubrimos una vez que logramos sortear la inocencia juvenil de Rafo, las verdaderas intenciones de sus padres y las decisiones que Mike toma en su camino.
Una mención para dos actuaciones femeninas, también con un contrapunto marcado. Fernanda Urrejola logra, en pocos minutos, componer un personaje complejo y del que nos imaginamos claramente su esencia. Por otra parte, Natalia Traven da vida a Marta, una viuda que acoge a los viajeros con una hospitalidad que evoca generosidad y entrega, algo que se transforma en un punto de inicio o tal vez de llegada, una estación cercana, acogedora e inspiradora.
“Cry Macho” esconde bastante tras su aparente simpleza. Miramos a través de los ojos de sus protagonistas y podemos atisbar así el interior de nuestras propias historias. Tal como en muchas oportunidades, completamos el relato en la medida que nos comprometemos con él. Y de la mano de Clint Eastwood no oponemos resistencia, porque nos cautiva con pequeños detalles, nos guía amablemente con una mirada penetrante y una leve sonrisa. Sabemos que allí hay profundidad, lo vemos a través de sus ojos transparentes y lo confirmamos al percibir las debilidades de su cuerpo. Sin embargo, lo que hay allí es un roble, un árbol maduro, un pilar indiscutido, que sigue haciendo lo que más le gusta hacer que es componer buen cine.
Ficha técnica
Título original: Cry Macho
Año: 2021
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Malpaso Productions, Albert S. Ruddy Productions, Daniel Grodnik Productions, QED International. Distribuidora: Warner Bros., HBO Max
Género: Drama | Road Movie. Vejez / Madurez. Años 70. Años 80
Guion: N. Richard Nash, Nick Schenk. Novela: N. Richard Nash
Música: Mark Mancina
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Clint Eastwood, Eduardo Minett, Natalia Traven, Dwight Yoakam, Fernanda Urrejola, Sebestien Soliz, Horacio García Rojas, Daniel V. Graulau, Ana Rey, Brytnee Ratledge, Paul Lincoln Alayo, Alexandra Ruddy, Amber Lynn Ashley
Dirección: Clint Eastwood
Fines de los años 70, Texas, Estados Unidos. Mike Milo -Clint Eastwood-, es despedido del puesto que desempeñó por años como criador de caballos por su jefe y amigo Howard Polk -Dwight Yoakam-, quien se hartó de su creciente displicencia e indolencia, dejando como un lindo recuerdo aquellos años de estrella rutilante del rodeo tejano.
No obstante, las vueltas de la vida siempre traen alguna sorpresa. Al cabo de un año, Howard regresa para pedirle un favor: necesita que viaje a México y que traiga de regreso a su hijo adolescente para darle una mejor vida, lejos de su conflictiva madre. Sin convicción, pero con espíritu solidario y consciente de su deuda por todas las ayudas brindadas en el pasado por su amigo, Mike emprende un viaje que no comienza de la mejor forma.
Leta -Fernanda Urrejola-, no quiere dar su brazo a torcer, a pesar de que su hijo “Rafo” -Eduardo Minett-, pasa su vida cotidiana en la calle participando en peleas de gallos, tal vez la única actividad que le permite tener un espacio propio, algo de identidad y quizás algún arraigo. Inseparable de su gallo “Macho”, Rafo resulta ser un joven escurridizo, sin embargo Mike da con él con prontitud para exponerle los motivos de su encargo y pese a encontrar las obvias reticencias del muchacho, logra convencerle de regresar a la casa de su padre, lo que seguramente le podría entregar mejores horizontes.
Clint Eastwood, como actor y director, nos trae una película íntima, muy íntima, tal vez de las más personales a su haber. Y es que a sus 91 años no solo sigue vigente como productor y cineasta, sino que aun logra conmover y sorprender. En la cinta también pueden verse ciertas contradicciones, por el uso de formas y elementos que su autor declara. Ver en pantalla el cuerpo delgado y frágil de Eastwood, y a la vez observar la robustez de su dirección, puede ser un claro ejemplo. Este eje debilidad-fortaleza también se expresa a través de otros marcados contrapuntos, como presente-pasado, vejez-juventud y desdicha-amor.
“Cry Macho” puede ser visto como un relato sobre el ocaso de la vida. ¿Qué viene cuando se pierde el sentido? ¿Se vive del pasado o existe algún futuro? Las preguntas en esta realización son más profundas que las respuestas. La filmación es hermosa, hay detalles muy cuidados en varias de sus escenas que, junto con una particular iluminación, entregan algunas pistas acerca del fuero más íntimo del protagonista. Eastwood también filma con la calma que dan los años, con esa sabiduría que solo entrega la edad y la experiencia junto con kilómetros de rodaje.
Basada en la novela de N. Richard Nash, el guion es continuo, no tiene grandes sorpresas y tampoco presenta muchos desafíos. El ingrediente especial, entonces, es la forma de llevar la historia, es decir, todos esos condimentos que Clint Eastwood sabe combinar muy bien. Aunque hay algunas secuencias que carecen de un correlato, las podemos disculpar porque priman otros aspectos que resultan fundamentales como la búsqueda de paz interior, la reconciliación, la pausa necesaria y el amor.
El viaje por el desierto es también simbólico, otra metáfora unida por polos opuestos: uno de ellos se dirige hacia una nueva oportunidad, el otro, hacia su parada final. Acá, el blanco y negro no es literal, está en las capas más profundas, esas capas que descubrimos una vez que logramos sortear la inocencia juvenil de Rafo, las verdaderas intenciones de sus padres y las decisiones que Mike toma en su camino.
Una mención para dos actuaciones femeninas, también con un contrapunto marcado. Fernanda Urrejola logra, en pocos minutos, componer un personaje complejo y del que nos imaginamos claramente su esencia. Por otra parte, Natalia Traven da vida a Marta, una viuda que acoge a los viajeros con una hospitalidad que evoca generosidad y entrega, algo que se transforma en un punto de inicio o tal vez de llegada, una estación cercana, acogedora e inspiradora.
“Cry Macho” esconde bastante tras su aparente simpleza. Miramos a través de los ojos de sus protagonistas y podemos atisbar así el interior de nuestras propias historias. Tal como en muchas oportunidades, completamos el relato en la medida que nos comprometemos con él. Y de la mano de Clint Eastwood no oponemos resistencia, porque nos cautiva con pequeños detalles, nos guía amablemente con una mirada penetrante y una leve sonrisa. Sabemos que allí hay profundidad, lo vemos a través de sus ojos transparentes y lo confirmamos al percibir las debilidades de su cuerpo. Sin embargo, lo que hay allí es un roble, un árbol maduro, un pilar indiscutido, que sigue haciendo lo que más le gusta hacer que es componer buen cine.
Ficha técnica
Título original: Cry Macho
Año: 2021
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Malpaso Productions, Albert S. Ruddy Productions, Daniel Grodnik Productions, QED International. Distribuidora: Warner Bros., HBO Max
Género: Drama | Road Movie. Vejez / Madurez. Años 70. Años 80
Guion: N. Richard Nash, Nick Schenk. Novela: N. Richard Nash
Música: Mark Mancina
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Clint Eastwood, Eduardo Minett, Natalia Traven, Dwight Yoakam, Fernanda Urrejola, Sebestien Soliz, Horacio García Rojas, Daniel V. Graulau, Ana Rey, Brytnee Ratledge, Paul Lincoln Alayo, Alexandra Ruddy, Amber Lynn Ashley
Dirección: Clint Eastwood
jueves, 23 de septiembre de 2021
Viejos
Disponible en Cines.
Una familia llega de vacaciones a un Resort paradisiaco sin sospechar lo que vendrá a continuación. Guy -Gael García Bernal- y Prisca -Vicky Krieps-, solo quieren tener un espacio de descanso, desconectarse de sus problemas y brindar a sus dos hijos pequeños, Maddox y Trent, una experiencia inolvidable.
La pareja pasa por momentos estresantes por lo que esta escapada la visualizan como una oportunidad ideal. Sin embargo, y a poco andar, nos damos cuenta de que el matrimonio se encuentra en serias dificultades y que la decisión de concurrir a este lujoso hotel es producto de otras razones.
El lugar es hermoso, el entorno es ideal y la hospitalidad de quienes están allí para facilitar sus días destaca por amabilidad, simpatía y disposición. Es por ello que, cuando el gerente les ofrece visitar una playa exclusiva a la que solo algunos de los huéspedes son invitados, la oferta se enmarca perfectamente dentro de un cuadro que resulta imposible de rechazar.
La excursión los sorprende en compañía de otras personas: Charles -Rufus Sewell-, un médico cirujano acompañado por su madre Agnes, su esposa Chrystal -Abbey Lee- y su hija Kara; Jarin -Ken Leung-, un enfermero casado con Patricia -Nikki Amuka-Bird-, de profesión psicóloga; y Mid-Sized Sedan -Aaron Pierre-, un conocido y famoso rapero.
La verdad sea dicha, el lugar es un paraíso en la tierra, o bien, como dicen sus anfitriones, “su propia versión del paraíso”. No obstante tanta maravilla, surge una gran preocupación: en la playa comienzan a suceder varias situaciones extrañas que no tienen explicación razonable. La sorpresa es aún mayor ante descubrimientos que parecen imposibles referidos a una situación que comienza poco a poco a desesperarles: se dan cuenta que el tiempo transcurre muchísimo, pero muchísimo más rápido de lo habitual, envejecen aceleradamente y, además, se ven imposibilitados de abandonar el lugar.
M. Night Shyamalan, con su imaginación y oficio, nos brinda un baño teñido de aspectos que comenzamos a dilucidar lentamente en la medida que avanza el metraje. Basada en la novela gráfica “Sandcastle”, escrita por Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters, el director compone un guion que nos sumerge en el misterio de este envejecimiento repentino. La premisa es interesantísima, porque reduce el espacio-tiempo, lo comprime al máximo y además le entrega elementos de suspenso que capturan nuestra atención de manera consistente.
Quienes están en la playa deben resolver la ecuación que se les presenta. Desconocen lo que sucede sin embargo deben intentar despejar los términos correspondientes. ¿Cómo actuamos ante lo desconocido?¿Cómo cambiamos nuestro actuar ante aquello que no logramos entender? Hay acá, una reflexión sobre estar atrapados, con múltiples variables pero una constante que es inexorable: el vertiginoso avance del tiempo. En la playa todo pasa extremadamente rápido, no hay espacio para comprender aquello, no hay forma de detenerse y reflexionar; es una bola de nueve que amenaza con pasarles por encima en fracción de minutos.
Como el núcleo central es el tiempo, Shyamalan retrata con sus personajes lo que podríamos asimilar a la angustia por la falta de tiempo sumada al agobio de un encierro forzado. Claro, la pandemia mundial ha provocado un cambio de paradigma y de percepciones: parece que el tiempo se hubiese detenido, o bien no observamos claramente su avance; o tal vez todo ha sucedido tan rápido en estos últimos casi dos años que nos perdemos totalmente, o quizá es como si se tratara de una dimensión que nunca hubiera existido. Este juego abstracto -qué es real, qué no es real, qué percibo, qué no percibo-, es la esencia de un relato que no da tregua en sus 108 minutos de duración.
Shyamalan nos llena de preguntas sin respuestas a través de los diálogos y las acciones de sus protagonistas. Observamos el vacío, la infinitud, la desesperación y la calma, tanto en forma contradictoria como complementaria. Asimismo, y en una reflexión sobre la vida, se presenta un conflicto humano, moral, ético y científico de insospechadas proporciones.
¿Y si la vida fuera así de corta? ¿Nos reconciliaríamos con el paso del tiempo? ¿Alcanzaríamos la anhelada paz ? La película entrega un sinnúmero de sensaciones y se transforma por ello en una experiencia. Estamos viendo algo diferente y podemos dejarnos envolver para disfrutarlo al máximo. Además, Shyamalan filma todo al detalle, con un estilo particular, con enfoques especiales, vivos colores y una edición que destaca por su natural continuidad. Sumemos a esto que las actuaciones resultan convincentes para terminar de configurar una producción que asoma impetuosa gracias a su buena ambientación y a una banda sonora precisa para generar tensión y reacción.
En pocas palabras, “Old” se inscribe en la lista del director de “Sexto Sentido” y “Fragmentados”, como un relato sólido, tal vez no para todo público, pero que a quienes seguimos a este realizador no nos defrauda en absoluto. 108 minutos que pasan tan rápido como lo que la película recrea, tal vez en una asociación sublineal con su esencia. Una nueva experiencia, otra dimensión del paso del tiempo, tan reflexiva y profunda como el punto al que queramos llegar.
Ficha técnica
Título original: Old
Año: 2021
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Blinding Edge Pictures, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Intriga. Fantástico. Thriller. Drama | Familia. Sobrenatural. Cómic
Guion: M. Night Shyamalan. Novela gráfica: Pierre-Oscar Lévy, Frederick Peeters
Música: Trevor Gureckis
Fotografía: Mike Gioulakis
Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Rufus Sewell, Thomasin McKenzie, Alex Wolff, Nikki Amuka-Bird, Abbey Lee, Ken Leung, Aaron Pierre, Eliza Scanlen, Emun Elliott, Embeth Davidtz, Alexa Swinton
Dirección: M. Night Shyamalan
Una familia llega de vacaciones a un Resort paradisiaco sin sospechar lo que vendrá a continuación. Guy -Gael García Bernal- y Prisca -Vicky Krieps-, solo quieren tener un espacio de descanso, desconectarse de sus problemas y brindar a sus dos hijos pequeños, Maddox y Trent, una experiencia inolvidable.
La pareja pasa por momentos estresantes por lo que esta escapada la visualizan como una oportunidad ideal. Sin embargo, y a poco andar, nos damos cuenta de que el matrimonio se encuentra en serias dificultades y que la decisión de concurrir a este lujoso hotel es producto de otras razones.
El lugar es hermoso, el entorno es ideal y la hospitalidad de quienes están allí para facilitar sus días destaca por amabilidad, simpatía y disposición. Es por ello que, cuando el gerente les ofrece visitar una playa exclusiva a la que solo algunos de los huéspedes son invitados, la oferta se enmarca perfectamente dentro de un cuadro que resulta imposible de rechazar.
La excursión los sorprende en compañía de otras personas: Charles -Rufus Sewell-, un médico cirujano acompañado por su madre Agnes, su esposa Chrystal -Abbey Lee- y su hija Kara; Jarin -Ken Leung-, un enfermero casado con Patricia -Nikki Amuka-Bird-, de profesión psicóloga; y Mid-Sized Sedan -Aaron Pierre-, un conocido y famoso rapero.
La verdad sea dicha, el lugar es un paraíso en la tierra, o bien, como dicen sus anfitriones, “su propia versión del paraíso”. No obstante tanta maravilla, surge una gran preocupación: en la playa comienzan a suceder varias situaciones extrañas que no tienen explicación razonable. La sorpresa es aún mayor ante descubrimientos que parecen imposibles referidos a una situación que comienza poco a poco a desesperarles: se dan cuenta que el tiempo transcurre muchísimo, pero muchísimo más rápido de lo habitual, envejecen aceleradamente y, además, se ven imposibilitados de abandonar el lugar.
M. Night Shyamalan, con su imaginación y oficio, nos brinda un baño teñido de aspectos que comenzamos a dilucidar lentamente en la medida que avanza el metraje. Basada en la novela gráfica “Sandcastle”, escrita por Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters, el director compone un guion que nos sumerge en el misterio de este envejecimiento repentino. La premisa es interesantísima, porque reduce el espacio-tiempo, lo comprime al máximo y además le entrega elementos de suspenso que capturan nuestra atención de manera consistente.
Quienes están en la playa deben resolver la ecuación que se les presenta. Desconocen lo que sucede sin embargo deben intentar despejar los términos correspondientes. ¿Cómo actuamos ante lo desconocido?¿Cómo cambiamos nuestro actuar ante aquello que no logramos entender? Hay acá, una reflexión sobre estar atrapados, con múltiples variables pero una constante que es inexorable: el vertiginoso avance del tiempo. En la playa todo pasa extremadamente rápido, no hay espacio para comprender aquello, no hay forma de detenerse y reflexionar; es una bola de nueve que amenaza con pasarles por encima en fracción de minutos.
Como el núcleo central es el tiempo, Shyamalan retrata con sus personajes lo que podríamos asimilar a la angustia por la falta de tiempo sumada al agobio de un encierro forzado. Claro, la pandemia mundial ha provocado un cambio de paradigma y de percepciones: parece que el tiempo se hubiese detenido, o bien no observamos claramente su avance; o tal vez todo ha sucedido tan rápido en estos últimos casi dos años que nos perdemos totalmente, o quizá es como si se tratara de una dimensión que nunca hubiera existido. Este juego abstracto -qué es real, qué no es real, qué percibo, qué no percibo-, es la esencia de un relato que no da tregua en sus 108 minutos de duración.
Shyamalan nos llena de preguntas sin respuestas a través de los diálogos y las acciones de sus protagonistas. Observamos el vacío, la infinitud, la desesperación y la calma, tanto en forma contradictoria como complementaria. Asimismo, y en una reflexión sobre la vida, se presenta un conflicto humano, moral, ético y científico de insospechadas proporciones.
¿Y si la vida fuera así de corta? ¿Nos reconciliaríamos con el paso del tiempo? ¿Alcanzaríamos la anhelada paz ? La película entrega un sinnúmero de sensaciones y se transforma por ello en una experiencia. Estamos viendo algo diferente y podemos dejarnos envolver para disfrutarlo al máximo. Además, Shyamalan filma todo al detalle, con un estilo particular, con enfoques especiales, vivos colores y una edición que destaca por su natural continuidad. Sumemos a esto que las actuaciones resultan convincentes para terminar de configurar una producción que asoma impetuosa gracias a su buena ambientación y a una banda sonora precisa para generar tensión y reacción.
En pocas palabras, “Old” se inscribe en la lista del director de “Sexto Sentido” y “Fragmentados”, como un relato sólido, tal vez no para todo público, pero que a quienes seguimos a este realizador no nos defrauda en absoluto. 108 minutos que pasan tan rápido como lo que la película recrea, tal vez en una asociación sublineal con su esencia. Una nueva experiencia, otra dimensión del paso del tiempo, tan reflexiva y profunda como el punto al que queramos llegar.
Ficha técnica
Título original: Old
Año: 2021
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Blinding Edge Pictures, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Intriga. Fantástico. Thriller. Drama | Familia. Sobrenatural. Cómic
Guion: M. Night Shyamalan. Novela gráfica: Pierre-Oscar Lévy, Frederick Peeters
Música: Trevor Gureckis
Fotografía: Mike Gioulakis
Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Rufus Sewell, Thomasin McKenzie, Alex Wolff, Nikki Amuka-Bird, Abbey Lee, Ken Leung, Aaron Pierre, Eliza Scanlen, Emun Elliott, Embeth Davidtz, Alexa Swinton
Dirección: M. Night Shyamalan
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