miércoles, 2 de septiembre de 2026

Los Domingos

Ainara se encuentra en tiempo de definiciones. A sus 17 años, estudia en una escuela católica en Bilbao, España, y el camino parece estar diseñado para dar el siguiente paso: concluir sus estudios secundarios y acudir a la universidad. La joven es inteligente. Estudia, participa en un coro y se divierte con sus amigas. Nada fuera de lo común, salvo por una inquietud que cada vez cobra más fuerza, una atracción que lentamente supera sus actividades cotidianas y que la inunda por completo.

Ainara -Blanca Soroa- vive con su padre Iñaki -Miguel Garcés- y sus dos hermanas menores. La madre ha muerto hace un tiempo y la vida familiar no ha sido fácil. Esta orfandad la ha marcado, pero no inmovilizado. El amor que surge ahora en su interior es fuerte, intenso, como un fuego que quema y que se expande; es el amor a Dios.

Cuando Ainara le confiesa a su familia que se encuentra en un proceso de discernimiento vocacional y evalúa la posibilidad de ser monja en la Orden de las Betinas, las reacciones son dispares. Su padre observa, en silencio. Pregunta poco; básicamente le preocupan los costos. Sin embargo, su tía Maite -Patricia López Arnaiz- es quien recibe la noticia como un golpe directo a sus convicciones. Ella, acérrima no creyente, no lo acepta. Ainara debe ir a la universidad, experimentar y llevar una vida libre, sin amarras, todo lo contrario de lo que significa ingresar a un convento de monjas de clausura.

Con precisión milimétrica, la guionista y directora Alauda Ruiz de Azúa nos sumerge en una historia sensible, íntima y en extremo profunda. Cada personaje está construido con delicadeza, alejado de cualquier estereotipo o caricatura. El peso dramático de cada personaje está tan bien equilibrado que, independiente del tiempo de exposición en el metraje, cada uno se recuerda por lo que es en sí mismo y por lo que contribuye a la historia. El trabajo de composición es sutil. Agrega capas en la medida en que avanza, pero también modifica actitudes y cambia el foco cuando la narración necesita un giro o bien una ampliación.

La naturalidad de las actuaciones llama la atención. Incluso en planos extremadamente cercanos, incluso incómodos, nada parece fingido. La cámara se olvida. Estamos dentro, en cada lugar, en cada ubicación, acompañando un camino que fluye con una manifiesta tensión.

Con “Los Domingos”, Alauda Ruiz de Azúa nos regala un trabajo reflexivo y, por cierto, incómodo. La confrontación entre creer y no creer, entre la certeza de la presencia de Dios que tiene Ainara y la seguridad de su no existencia que defiende Maite, eleva el tono del conflicto en la medida que ambas discuten en los encuentros familiares. La increíble fuerza interior que emerge desde cada una, de maneras muy distintas, las convierte en antagonistas, sin embargo, es posible advertir nítidamente sus propios miedos y contradicciones. Están en veredas opuestas, pero son familia; se quieren, se adoran, se necesitan.

Estamos ante un trabajo sólido, muy bien concebido y muy bien ejecutado. Nada está de más. La película maneja los tiempos con precisión y el balance de los elementos no deja cabos sueltos. Se trata de una cinta que invita a ir más allá, a superar prejuicios y a salir de lo establecido. Logra abordar un tema difícil y delicado con soltura y gran convicción.

Ficha técnica

Título original: Los domingos
Año: 2025
Duración: 110 minutos
País: España
Compañías: Coproducción España-Francia; Buena Pinta Media, Colosé Producciones, Encanta Films, Sayaka Producciones, Movistar Plus+, Los Desencuentros Película AIE, Think Studio, ICAA, Le Pacte, Crea SGR, Comunidad de Madrid. Distribuidora: BTeam Pictures
Género: Drama | Religión. Familia. Monjas. Clero. Adolescencia
Guion: Alauda Ruiz de Azúa
Música: David Cerrejón
Fotografía: Bet Rourich
Reparto: Patricia López Arnaiz, Juan Minujín, Mabel Rivera, Nagore Aranburu, Blanca Soroa
Dirección: Alauda Ruiz de Azúa 

lunes, 31 de agosto de 2026

Papi Ricky: La película

Han pasado 20 años. Alicia -Belén Soto-, radicada en España, está por volver a Chile para visitar a su padre, Ricardo “Ricky” Montes -Jorge Zabaleta-. Pero en esta oportunidad trae algo más, ya que Alicia no viene sola. La acompaña su novio español, Droko, un joven bastante excéntrico que pronto se va a convertir en su esposo.

Ricky, dedicado ahora a la reparación de automóviles, queda inmediatamente en shock. ¡Su niña se casa! ¿Cómo puede ser? Y, además, con un tipo que se encuentra en las antípodas de su concepción de la masculinidad. Todo mal. Para colmo, Catalina Rivera -María Elena Swett-, madre de Alicia, reaparece en su vida porque conoce los planes de su hija y quiere estar presente para acompañarla, por lo que la relación entre ambos pasa de mala a insufrible en muy pocos instantes.

El nudo de conflicto está claro: Alicia se sitúa en el medio de la tensión afectiva entre su padre y su futuro esposo, con el agravante de que su madre, a pesar de tener buenas intenciones, provoca un mayúsculo desequilibrio emocional en Ricky.

Dirigida por Sebastián Schindel y escrita por Sebastián Arrau, esta cinta resulta una comedia bastante convencional. Como secuela de la teleserie original del año 2007, podríamos decir que es un capítulo extendido con una actualización de los personajes más una profundización de sus rasgos caricaturescos. No vale la pena extenderse en estos conceptos pues, en sus 93 minutos de duración, el desarrollo de los protagonistas es escaso y superficial, apelando más a un recuerdo colectivo que a una evolución propiamente tal.

La trama se sostiene básicamente en la narración de lo cotidiano. La historia se va construyendo en torno a varios sketches que van representando diversos cruces y malos entendidos. Esta manera de componer el relato, mediante compartimentos enlazados por un hilo conductor general, pero independientes entre sí, tiene un alto riesgo: la suma de las partes no necesariamente entrega una visión homogénea de conjunto, lo que podría afectar tanto el ritmo de cada segmento como el ritmo general del metraje. Y eso es justamente lo que sucede acá, porque, en términos narrativos, este formato puede resultar más adecuado para construir una serie que para desarrollar un largometraje. Me explico. Este filme se siente condensado, comprimido, irregular en ritmo y en tensión. Si se hubiese optado por el formato serial, tres o cuatro capítulos podrían haber entregado más tiempo para cada situación y eso habría permitido construir un corpus más consistente y coherente con el objetivo planteado.

“Papi Ricky: La película” tiene un público claro: quienes vieron la teleserie original y ahora son 20 años mayores. El recuerdo de aquellos personajes y su actualización remiten a la propia vida de quienes los conocieron entonces. El mundo ha cambiado y nosotros también, pero parece que los clásicos conflictos, los enredos y las relaciones complicadas no se hubieran modificado en absoluto.

Ficha técnica

Título original: Papi Ricky: La película
Año: 2026
Duración: 93 minutos
País: Chile
Compañías: La Merced, Tantor Fiction, MKZeta
Género: Comedia | Secuela
Guion: Sebastián Arrau
Fotografía: Manuel Garcia
Reparto: Jorge Zabaleta, María Elena Swett, Belén Soto, Héctor Morales, Silvia Santelices
Dirección: Sebastián Schindel 

viernes, 28 de agosto de 2026

Coyote vs. Acme

Me reí a carcajadas y eso no es común. Es que ver en pantalla grande al Coyote tratando de atrapar al Correcaminos es un lujo. Pero esta película va un poco más allá, porque ahora Coyote las emprende contra Acme. ¿Le resultará?

Tras una apertura que nos deja en suspenso, con una historia que se remonta a un hecho sucedido en el interior de los laboratorios de Acme, varios años antes, la película entra de lleno en la acción y muestra las aventuras de sus dos personajes principales: el Correcaminos esquivando, una y otra vez, los planes infinitos del Coyote. Tras fracasar por enésima vez, la frustración de Coyote se torna incontenible. Debe hacer algo, buscar otro camino. No es posible que todo, absolutamente todo, siempre falle. Él es hábil, es inteligente, y a pesar de eso, sus planes no funcionan. Hay algo más, y se llama ACME; ninguno de sus productos funciona como es debido. ¿Publicidad engañosa? ¿Falla de fabricación? ¿Casualidad o causalidad?

Wile E. Coyote se decide y viaja a la ciudad. En Albuquerque recurre a Kevin Avery -Will Forte-, un abogado cuya publicidad le llama la atención. Los argumentos son claros y las pruebas evidentes: los productos fabricados por Acme no cumplen con lo que prometen: todos han resultado defectuosos y la compañía se debe hacer responsable de ello. Se configura una demanda, comienza el proceso y se avecina el juicio. El problema es que Acme Corporation es muy fuerte y su abogado, Buddy Crane -John Cena-, un experto en litigios de gran envergadura, conoce a Avery desde los tiempos universitarios en Harvard y siempre ha triunfado en todo lo que emprende. ¿Qué pasará esta vez?

Basada en el artículo de la revista The New Yorker de 1990, “Coyote v. Acme”, de Ian Frazier, la película tiene un ritmo vertiginoso y muy buenos efectos. De hecho, la mezcla entre la animación y las actuaciones humanas tiene un resultado espléndido. Se siente tan natural que, a poco andar, nos olvidamos de las diferencias para concentrarnos solo en la historia. El desfile de las caricaturas de Looney Tunes es abundante: Bugs Bunny, Porky, el Gallo Claudio, Piolín y el Pato Lucas, entre muchos otros, pasan por la pantalla y nos regresan mágicamente a nuestra infancia.

La dosificación resulta importante en esta cinta. Sin caer en una repetición infinita, las clásicas aventuras de Coyote y Correcaminos poseen bastante presencia, pero no se agotan. Provocan risa fácil con sus clásicos chistes, pero también advierten que hay otros temas de fondo que vale la pena explorar.

Uno de ellos es la empresa. Acme se protege, como toda gran corporación. Al parecer, oculta más información de la que suponemos: un doctor desaparecido, un proyecto secreto, pruebas que inculpan a la compañía; los trapos sucios cada vez están más cerca de salir a la luz pública, pero todo se debe demostrar.

Otro de los temas presentes tiene que ver con las similitudes en el actuar del Coyote y su abogado. Ambos se dedican a hacer lo mismo, siempre, y no consiguen resultados. ¿Comodidad, flojera, inacción?

También podemos apreciar distintas motivaciones. ¿Qué es lo que realmente quiere el Coyote? ¿Qué motiva a Kevin? ¿Cuál es la principal preocupación de Acme?

Muy bien dirigida por Dave Green, esta película resulta ser una delicia. Con un lenguaje visual atractivo, un relato bien armado y un desarrollo que va en progresión constante, “Coyote vs. Acme” habla del trabajo, de la constancia y la dedicación. Intentar una y otra vez, aunque todo parezca perdido, es una enseñanza vital para desarrollar una verdadera resiliencia.

Pero no se trata solo de intentar una y otra vez, aunque eso, por supuesto, también sea importante. También se trata de buscar otras opciones, emprender caminos nuevos y abrirse a oportunidades que permitan luchar contra la injusticia y defender la dignidad. Una lucha de este tipo -la de un pequeño estudio de abogados contra una enorme corporación- resulta ser un ejemplo perfecto para poner en relieve tanto el bien común como el verdadero concepto de amistad.


Ficha técnica

Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Lin Pictures, Warner Bros. Distribuidora: Ketchup Entertainment
Género: Animación. Acción. Aventuras. Comedia | Cine familiar. Looney Tunes
Guion: Samy Burch, Ian Frazier. Historia: James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch
Música: Steven Price
Fotografía: Animación, Brandon Trost
Reparto: Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Eric Bauza, Kenneth Choi, John Cena, Candi Milo, Jim Cummings
Dirección: Dave Green 

jueves, 27 de agosto de 2026

La Guerra de los Últimos

Llama la atención el título de esta película. Sin duda convoca; habla de guerra y de los últimos, pero ¿qué tiene que ver entonces con “The Dog Stars”, el original en inglés, título de la novela de 2012 escrita por Peter Heller? Veamos.

La vida en la Tierra ha sido prácticamente aniquilada por un virus, una pandemia que ha convertido el planeta en un mundo postapocalíptico. ¿Sobrevivientes? Pocos, muy pocos. Hig -Jacob Elordi- es uno de ellos y vive junto a Bangley -Josh Brolin- en un aeropuerto abandonado, cerca de Denver, Colorado. Mientras Hig, un piloto civil que no se separa de su fiel perro Jasper, sobrevuela la zona y va a la ciudad a buscar suministros, Bangley, un meticuloso ex marine, ha convertido el refugio en una pequeña fortaleza que, aun así, resulta vulnerable a cualquier incursión externa.

La rutina de Hig es siempre la misma. Cada cierto tiempo vuela a una comunidad cercana de menonitas para entregar suministros, mientras recorre montañas y valles para encontrar indicios de otros asentamientos. Un mensaje radial, emitido desde el aeropuerto de Grand Junction, llama su atención. ¿Qué habrá allá? El viaje no es sencillo porque se encuentra más allá del punto de no retorno de su viejo Cessna 182. ¿Vale la pena el riesgo?

Hig emprende la aventura, pero un inesperado contratiempo lo obliga a aterrizar de emergencia. Tras enfrentar algunos peligros, encuentra un rastro humano que lo conduce a una granja donde vive Cima -Margaret Qualley- y su padre Pops -Guy Pearce-, dos personas desconfiadas y sumamente precavidas. La sintonía con Cima no tarda en llegar; Hig deberá tomar importantes decisiones.

Dirigida por Ridley Scott, esta película escrita por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson encuentra algunas dificultades en su ejecución. En primer lugar, el ritmo de la narración es bastante irregular. Los eventos que marcan puntos de inflexión delimitan los tercios, sin embargo, la forma de transitar hacia ellos no resulta del todo coherente. Otra dificultad que enfrenta la cinta es que el peso que entrega a su protagonista es absoluto. Jacob Elordi está siempre en pantalla, ya sea acompañado o simplemente ejecutando alguna acción en solitario. La fortaleza del actor se pone a prueba durante 112 minutos, metraje que se hace mucho más extenso de lo que en rigor es.

“The Dog Stars” habla de las pérdidas, del duelo y de un mundo que desapareció y que no volverá. El miedo también está presente, junto con el encierro en una zona de confort y lo difícil que es arriesgarse para ir más allá de lo conocido. La conexión con la novela se mantiene bastante fiel, salvo el episodio en Grand Junction que, a mi modo de ver, resulta ajeno a la estructura previa del relato y algo fuera de lugar.

En pocas palabras, “La Guerra de los últimos” es un título pensado para atraer público, más allá del imán natural de su protagonista. Posee bellas tomas aéreas y escenarios bien construidos para una historia interesante pero no imprescindible. La previsibilidad del guion y los baches narrativos se imponen en una ejecución a la que le cuesta despegar para luego volar solo a media altura.

Ficha técnica

Título original: The Dog Stars
Año: 2026
Duración: 112 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Scott Free Productions. Distribuidora: 20th Century Studios
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Futuro postapocalíptico. Pandemias
Guion: Mark L. Smith, Christopher Wilkinson. Novela: Peter Heller
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Erik Messerschmidt
Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce
Dirección: Ridley Scott 

sábado, 22 de agosto de 2026

La Muerte de Robin Hood

Hay películas a las que cuesta entrar. Esta es una de ellas. Siento que no pude encontrar una forma de acceder y, lamentablemente, me quedé fuera. Trataré de explicarlo en las siguientes líneas.

¿De qué se trata? Tal como el título lo señala, la historia se remite al tramo final de la vida del legendario Robin Hood. Basada en la balada del siglo XVII “Robin Hood's Death”, el director Michael Sarnoski compone una oscura adaptación que narra los últimos años del recordado personaje. Pero no se trata del Robin alegre y bonachón que robaba a los ricos para donar a los pobres. No, todo lo contrario. Robin Hood -Hugh Jackman-, autoexiliado luego de una larga vida de crímenes y asesinatos, resulta herido en una batalla sangrienta. Por la gravedad de sus lesiones, es llevado por su compañero de vida, Little John -Bill Skarsgård-, a una isla remota donde se encuentra el Priorato de St. Clement, para que sea cuidado por la superiora del lugar, la hermana Brigid -Jodie Comer-. En esta dura etapa de rehabilitación, Robin entiende que esta es su última oportunidad para encontrar la redención.

¿Qué me pasó? Creo que varios elementos me cerraron la puerta. El primero, la violencia excesiva, sobre todo en el primer tercio del metraje. Está bien, no tengo reparos cuando la crudeza de las imágenes y la brutalidad de las acciones tienen correlato, pero desarrollarlas sin una justificación aparente, entendiendo que se trata de decisiones válidas pero discutibles, puso la primera valla. En segundo lugar, el ritmo de la película también dificulta el acceso; una narración cansina, que se mantiene en un registro plano y con pocos matices, dificulta aún más la conexión con la película. Y en tercer lugar, el tono melancólico y reflexivo de muchos pasajes de la cinta, sin duda bien estructurados y bien compuestos, solo pueden ser apreciados si la aproximación inicial ha sido exitosa. Desde fuera, no son más que bellas tomas de un relato que ojalá termine pronto.

El que yo no haya podido entrar al filme no excluye que existan aspectos que se deban destacar. Hugh Jackman es sólido en el papel principal. Alcanza el registro íntimo necesario para dotar al personaje de sus elementos constitutivos, aunque choque con nuestro inconsciente colectivo. Jodie Comer, Bill Skarsgård y Murray Bartlett son excelentes complementos del protagonista, presentes en los momentos justos y aportan al relato una necesaria dimensión colectiva.

La fotografía es otro aspecto a mencionar. Las tomas amplias en Irlanda del Norte, el tratamiento de la imagen, los colores y el tono grisáceo predominante configuran una atmósfera especial, muy adecuada para el desarrollo de la historia y perfectamente en sintonía con el estado emocional del protagonista.

La música es tema aparte. ¡Preciosa! Compuesta por Jim Ghedi, compositor y cantautor inglés, la partitura recoge elementos modales combinados con veladas tonalidades que no solo entregan una base homogénea al relato -el uso reiterado de largos pedales y armonías basadas en intervalos de cuartas, quintas y octavas justas-, sino que destacan por colores y características particulares en el tratamiento instrumental y vocal de cada pieza. Realmente un descubrimiento que vale la pena seguir, pues el álbum con la música de la película puede ser disfrutado de manera totalmente independiente.

Como balance general, me habría gustado entender mejor “The Death of Robin Hood”. Aun así, su buena factura y sus actuaciones se inscriben en el esfuerzo por desmitificar a Robin Hood, una apuesta arriesgada que podrá dar o no dar frutos y que deberá esperar el paso del tiempo para obtener certezas.

Ficha técnica

Título original: The Death of Robin Hood
Año: 2026
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Ryder Picture Company, Lyrical Media. Distribuidora: A24
Género: Aventuras. Drama | Edad Media. Siglo XIII
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Reparto: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe
Dirección: Michael Sarnoski 

viernes, 21 de agosto de 2026

La Negociación

Con una estética de época y un formato tipo documental, el director Gus Van Sant recrea un hecho real sucedido en 1977.

El protagonista es Tony Kiritsis -Bill Skarsgård-, quien una mañana llega a su banco, en Indianápolis, decidido a reclamar lo que considera fue una estafa. Su objetivo es entrevistarse con el presidente de la compañía; sin embargo, M.L. Hall -Al Pacino- se ha ido de vacaciones a Florida. Richard -Dacre Montgomery-, hijo del magnate y el ejecutivo de mayor rango en la oficina, recibe a Tony sin saber que a partir de esa inesperada reunión comenzará a vivir un calvario que se extenderá por varios días.

Las exigencias de Tony son claras: quiere su dinero de vuelta, una millonaria indemnización y disculpas públicas, pero sabe que verbalmente no podrá conseguir nada. Su plan, urdido al detalle, considera generar alarma mediática y para lograrlo, utiliza un arma provista de un sistema artesanal que, atado con un alambre al cuello de Richard, gatillará la escopeta en caso de un movimiento brusco o de cualquier intento de escape.

Resulta interesante cómo una historia puede generar tanta tensión gracias al formato de su narración. Aun conociendo los hechos, lo importante no radica en cómo se resuelven, sino más bien en la manera de estructurar las secuencias para lograr un desarrollo que transmita en todo momento incertidumbre y emoción.

Por ejemplo, la composición inicial con tres escenarios permite alternar el foco. El departamento de Tony, el lugar donde se encuentra el magnate en Florida y los estudios de la radio local, donde emerge con un rol importante el locutor Fred Temple -Colman Domingo-, son lugares físicos que encuentran correlato con otros tres actores relevantes: la propia empresa, la policía y la prensa.

Al Pacino tiene un rol bastante acotado pero importante. La conversación con Tony aporta antecedentes decisivos y obliga a tomar partido. ¿Dónde están las empatías? La opinión pública se divide. La prensa, los expertos, la familia, el actuar de la policía son todos papeles que pueden fácilmente invertirse y también jugar en contra. Cuando presenciamos en vivo un hecho de esta naturaleza, no hay espacio para la reflexión. Solo existen emociones y la tensión propia de algo en desarrollo que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar.

El director Gus Van Sant, apoyado por una banda sonora compuesta por Danny Elfman, sabe muy bien cómo dosificar el ritmo y manejar el relato. La historia, en rigor, es bastante concisa a pesar de desarrollarse en varios días. Y no se trata de alargarla sin sentido, sino más bien de transmitir la angustia del tiempo transcurrido, aunque en su mayor parte, dicho tiempo constituya una tensa espera y no sucedan cambios importantes. Entonces cobra relevancia el tratamiento de las imágenes y sus perspectivas, pues es el manejo de ese lenguaje característico del cine lo que finalmente produce suspenso y captura la atención.

Por cierto, las actuaciones aportan mucho. Bill Skarsgård y Dacre Montgomery destacan gracias a la naturalidad con que enfrentan sus roles. Skarsgård transmite esa mezcla de ingenuidad y locura necesarias para llevar a cabo un acto de este tipo. Si bien nunca entramos en la mente de Tony, basta mirar sus movimientos para percibir incomodidad y sentir que algo no cuadra entre lo que piensa y lo que hace. Por otra parte, Montgomery reviste a su personaje de algo muy difícil de conseguir: esa aparente tranquilidad que muestra que la procesión va por dentro. Eso está en sus ojos, en su cara, en su gestualidad, no así en las pocas palabras que pronuncia a lo largo de su cautiverio. Colman Domingo y Al Pacino apoyan a los protagonistas con dos secundarios sólidos, demostrando el oficio de los años, esta vez en roles de soporte.

“Dead Man's Wire” es una agradable sorpresa. Su baja recaudación en taquilla no se condice con la calidad de su factura. Reitero, esta cinta vale por el viaje más que por la solución del enigma. Si no conoce los hechos, se va a sorprender con su final; y si los conoce, disfrutará del recorrido y de una recreación cuyos créditos finales incluyen algunas imágenes reales del suceso y que permiten ponderar el muy buen trabajo realizado.

Ficha técnica

Título original: Dead Man's Wire
Año: 2025
Duración: 104 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Elevated Films, Pinstripes, Balcony 9 Productions, Co Created Media, Peak Distribution Partners, Edward R. Pressman Film, SIPUR, Va Bene Productions
Género: Drama. Thriller | Basado en hechos reales. Secuestros / Desapariciones. Televisión. Años 70. Crimen
Guion: Austin Kolodney
Música: Danny Elfman
Fotografía: Arnaud Potier
Reparto: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Cary Elwes, Myha'la, Colman Domingo, Al Pacino
Dirección: Gus Van Sant 

jueves, 20 de agosto de 2026

Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin

Este trabajo dirigido por Sabrina y Steven Gunnell contiene hermosos testimonios sobre el misterio del Sagrado Corazón de Jesús. Usando un formato documental combinado con recreaciones históricas, la película se basa en las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque, ocurridas entre 1673 y 1675 en Paray-le-Monial, Francia, para luego explorar numerosos ejemplos que llegan hasta nuestros días.

Quizá el aspecto más particular de la devoción al Sagrado Corazón sea precisamente su misterio. Sin embargo, esta cinta comienza recreando de manera directa lo sucedido en Paray-le-Monial, para luego explicar, a través de diversas voces, la trascendencia del hecho y su profundo significado. Si bien corresponde a una decisión editorial, esta elección dice mucho sobre la narrativa que sus autores han escogido para dar forma a la película.

Los diversos testimonios se suceden sin pausa. Las recreaciones sirven para separar algunas de las historias y también como complemento, pero el relato es asumido siempre en primera persona. La cercanía de este formato es innegable; sin embargo, tiende a ser cansador debido a la alta carga emocional que conlleva cada una de las situaciones expuestas en pantalla.

La enfermedad, la conversión juvenil, la mirada latina, la fe adulta y lo social son algunos de los temas que se abordan

a través de los casos individuales. Son preciosos, potentes y permiten apreciar de cerca cada detalle, cuyo punto de unión es siempre el Sagrado Corazón, eje claro de la acción de Jesús en estas personas, que transmiten su fe desde su propia experiencia.

Dicho lo anterior, los reparos que emergen no son de fondo, sino de forma. La elección narrativa obliga a un formato tradicional, es decir, a la exposición testimonial continua que, aunque deja entrever algunos espacios de apertura, como cuando se menciona que los casos de abuso duelen al Sagrado Corazón, vuelve siempre a un relato de conversión. Esta dinámica hace que el trabajo se sienta confesional y particularmente orientado a un público cercano a la Iglesia.

En el último tercio del filme, cuando vemos que se intercalan algunos episodios, los directores se embarcan en una nueva apertura: ejemplos del Sagrado Corazón en Buenos Aires, Normandía y El Salvador, además de su presencia durante la Primera Guerra Mundial. Comenzar este nuevo recorrido, que posteriormente conduce hacia el epílogo, no permite concluir adecuadamente pues, al abordar más temas, comprime demasiado un material rico en detalles que podría haber recibido un tratamiento diferente.

En síntesis, “Sagrado Corazón: su reino no tendrá fin” es una película que, aun teniendo una bella factura y preciosos testimonios, no logra salir a las periferias. Sin duda, deja una sensación satisfactoria porque sus historias transmiten humanidad y fe a raudales. No obstante, me habría gustado que hubiese tomado más riesgos. El lenguaje cinematográfico permite ir más allá sin necesidad de ser tan explícito, para dejar espacio al descubrimiento y a la reflexión mediante el suspenso y el misterio, algo poco presente en este trabajo.

Ficha técnica

Título original: Sacré Coeur: Son règne n'a pas de fin
Año: 2025
Duración: 95 minutos
País: Francia
Compañías: Krea Film-Makers, Canal+, Ciné+OCS, KTO, C8
Género: Documental | Religión
Guion: Steven Gunnel, Sabrina Gunnell
Música: Thierry Malet
Fotografía: Matthieu Misiraca (B&W)
Reparto: Documental
Dirección: Sabrina & Steven Gunnell 

miércoles, 19 de agosto de 2026

LocaMente

¿Qué sucede en la mente de una pareja cuando se enfrentan a su primera cita? Esta es la premisa que esta película aborda desde una perspectiva diferente.

Después de reunirse en un bar, Lara -Pilar Fogliati- y Piero -Edoardo Leo- acuerdan su primera cita en casa de Lara. Ella, restauradora de muebles de 35 años, acaba de terminar una relación con un hombre casado; Piero, profesor de secundaria de 50 años, acaba de divorciarse y mantiene la custodia compartida de su pequeña hija. Ambos se ilusionan, pero arrastran temores que amenazan con hacer fracasar todo.

Con la descripción anterior, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la propuesta va un poco más allá. Al estilo de “Intensamente”, la novedad es que simultáneamente observamos cuatro personalidades dentro de Piero y otras cuatro dentro de Lara, todas luchando por el control de cada situación: la romántica, la racional, la insegura y la pasional discuten e intentan imponerse, desatando en su interior un torbellino de emociones imposible de controlar.

El formato, que resulta entretenido especialmente durante el primer tercio, tiende a repetirse, lo que lleva a perder un poco de interés. Los diálogos, agudos al comienzo, progresivamente se desdibujan al volverse más banales y subir de tono. Los compartimentos, marcados cada vez con más precisión, funcionan de forma independiente, alternándose en una secuencia continua que busca resolver el nudo central: saber si la cita tendrá éxito o fracasará.

En esta comedia romántica, el director Paolo Genovese se mueve con mucho cuidado. El estilo elegido, lo que podríamos denominar una obra de cámara, pues transcurre mayormente al interior de un departamento, marca límites muy claros. Ese es el lugar de la acción central, pero las mentes de ambos protagonistas constituyen otros dos escenarios que no son fáciles de configurar. En ese sentido, dos protagonistas y ocho actores de reparto parecen ser demasiados para tan poco espacio -físico y de metraje-, por lo que la construcción de personajes se ve naturalmente reducida.

Pilar Fogliati y Edoardo Leo tienen química y la transmiten con naturalidad, lo que ayuda a que la densidad dramática no resulte excesiva y podamos disfrutar de los momentos de distensión y los actos fallidos provocados por sus mentes. En esos momentos, la narración es ágil, pero el ritmo es desigual; hay momentos logrados y otros que se vuelven largos y predecibles.

Sin ser especialmente novedoso, este éxito de taquilla italiano del año 2025 resulta liviano y agradable. No se trata de un estudio de personalidades ni de algo totalmente desechable; es una cinta que, sin muchas pretensiones, se presenta como una distracción de la rutina diaria y que, en poco más de una hora y media, parece perfecta para disfrutarla durante un fin de semana.

Ficha técnica

Título original: Follemente
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Italia
Compañías: Lotus Productions. Distribuidora: Rai
Género: Romance. Comedia | Comedia romántica
Guion: Isabella Aguilar, Lucia Calamaro, Paolo Costella, Paolo Genovese, Flaminia Gressi
Música: Maurizio Filardo
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Pilar Fogliati, Edoardo Leo, Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria
Dirección: Paolo Genovese 

sábado, 1 de agosto de 2026

La Odisea

¡Monumental!

El director Christopher Nolan regresa para sorprendernos con una especial versión del antiguo poema épico griego de Homero, “La Odisea”. La dificultad manifiesta de llevar a la pantalla grande un clásico de la literatura universal es sorteada por Nolan de manera brillante, no solo por la elaboración de una atractiva narrativa, sino también por su refinado gusto estético y su amplia comprensión del lenguaje cinematográfico. Vamos por partes.

Sintetizando una historia extensa y con muchos detalles, “La Odisea” trata del viaje de regreso del rey Odiseo a Ítaca, luego de veinte años de ausencia. Durante ese tiempo transcurre la guerra de Troya y, posteriormente, una serie de aventuras que llevan a Odiseo a enfrentarse con dioses hostiles y criaturas mitológicas que amenazan su vida y le impiden cumplir su propósito. Con audacia, ingenio y valentía, Odiseo debe superar cada una de las pruebas para regresar a su reino.

Hay un aspecto en el cine de Christopher Nolan en el que vale la pena profundizar y es el que se refiere al tiempo. En varias de sus películas anteriores, ese tiempo y su medición son fundamentales. Aquí, en “La Odisea”, también se encuentra presente, sin embargo, adquiere otra dimensión. Sin ser obsesivo como en “Dunkerque” o “Interestelar”, este factor se expresa en los años transcurridos y su milimétrica condensación en un relato de un poco menos de tres horas. Nolan, además, construye los personajes a partir de esa base, pues los configura mediante analepsis que, cada vez que aparecen, profundizan y agregan nuevas capas.

El elenco elegido es otro de los puntos fuertes de “La Odisea”. La elección de Matt Damon para representar a Odiseo no puede ser más acertada. Damon consigue cabalmente esa combinación de fortaleza y delgadez, para la que debió someterse a una dieta estricta y rigurosa, y logra separarse en forma clara de otros roles al asumir un papel diferente a lo habitual. En otras palabras, enfrenta un enorme desafío y obtiene un éxito rotundo que, seguramente, le traerá abundantes nominaciones y premios. Anne Hathaway, frecuente colaboradora del director, también vuela alto. Encarnando a Penélope, la actriz comparte su carisma para dotar a la reina de un aire melancólico y, a la vez, esperanzado que traspasa la historia y es, a su vez, el imán alrededor del cual gira la historia en Ítaca. Tom Holland, quien al comienzo no convence del todo como Telémaco, el príncipe heredero, supera una fase inicial algo débil para imponerse en el tercio final, con un carácter y una convicción que logran dejar atrás cualquier atisbo juvenil. Robert Pattinson, en la piel de Antinous, uno de los pretendientes de Penélope, construye a un antagonista de manual, un personaje oscuro y sórdido que intenta aprovechar cualquier vulnerabilidad, pero sin exponerse abiertamente. Otra parte importante del elenco, tan extenso como sólido, se encuentra conformado por Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, quienes, con decididas intervenciones, entregan caracterizaciones destacadas en momentos clave, mostrando una diversidad propia de los tiempos actuales.

“La Odisea” es Christopher Nolan en estado puro. La filmación es impresionante. La decisión de rodar en cámaras IMAX de 70mm, sumada a la búsqueda de locaciones reales amplias y hermosas, aportan al filme una naturalidad de la que es difícil sustraerse. Parece necesario apelar a lo verdadero en un mundo cada vez más devorado por lo artificial. Este rescate prioritario de la esencia del cine, donde no solo se trata de contar bien una historia, sino también de realizarla tomando en cuenta todos los elementos audiovisuales que implica este arte, es probablemente lo más valioso de este trabajo. Cada mínimo detalle está pensado: cada ángulo, cada toma. Desde las épicas batallas hasta la escena más íntima, todo está calculado y desarrollado con una precisión de relojería. Hay un gran trabajo de edición y montaje, acompañado por una banda sonora, compuesta por Ludwig Göransson, que no se escabulle, sino que acompaña cada cuadro y cada secuencia del metraje.

En síntesis, “La Odisea”, ya está transformándose en un hito. Fuera de su éxito en la taquilla, ha despertado una gran curiosidad por volver a la fuente, al poema original, tanto a su lectura como a su análisis. También ha generado polémica, cómo no, en torno a la fidelidad a tal o cual traducción o versión. En todo caso, sorprende constatar que aún existen muchísimas personas dispuestas a vivir la experiencia del cine. No es menor. Son casi tres horas de un contenido largo, muy largo y sin pausa, lo que en tiempos actuales va totalmente a contra corriente de aquellos “reels” de 30 segundos que pasan y pasan mientras desplazamos la pantalla de nuestros teléfonos.

¡Maravilloso! Esto es el cine: experiencia y vivencia, algo que solo una buena sala de cine puede entregar a la altura de un artista como Christopher Nolan, quien ya es, en sí mismo, una leyenda.

Ficha técnica

Título original: The Odyssey
Año: 2026
Duración: 172 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Syncopy Production, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Aventuras. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología. Aventuras marinas. Cine épico
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron
Dirección: Christopher Nolan 

viernes, 17 de julio de 2026

Minions y Monstruos

Esta nueva historia de estos carismáticos personajes nos invita a explorar un pasado totalmente desconocido, pues los Minions han estado presentes desde tiempos remotos. Esta entrega se sitúa en el Hollywood de la época dorada, lugar al que los pequeños llegan tras un largo periplo al servicio de múltiples villanos.

James, Henry y Ed son los protagonistas de esta aventura. Unidos por sus gustos artísticos y una amistad estrecha, su vínculo es tan sólido como su ambición: de la noche a la mañana, el proyecto de filmar una película de monstruos los mete en grandes problemas.

Esta cinta, la séptima de la franquicia de “Mi villano favorito” y la tercera de los Minions en solitario, mantiene la esencia de estas tiernas criaturas. Con un repaso a cintas clásicas, como “Casablanca”, la llegada de los Minions a Hollywood es un verdadero deleite. Arriban por casualidad pero pronto se convierten en estrellas del cine mudo, íconos de una época, con una fama que nadie habría anticipado.

Pero llega la crisis con la transición al cine sonoro. El lenguaje de los Minions, ininteligible por naturaleza, los hace caer en desgracia: pierden todo lo conseguido y son rápidamente despedidos. Allí surge el proyecto de la película y la idea de dar vida a monstruos que puedan ser puntos de atracción.

En ese momento, la película dirigida por Pierre Coffin se divide en dos frentes narrativos: uno con los Minions y el extraterrestre Dort, y otro con los Minions dedicados a los monstruos y a su película. Es cierto que el metraje baja bastante en ritmo e interés porque la tensión y la atención decaen, pero logra sobreponerse hacia el último cuarto, con un final audaz y vertiginoso que recompensa la espera.

“Minions & Monsters” es una delicia para chicos y grandes, una película para ver en familia, llena de guiños para los adultos y de locas secuencias para los más pequeños. Los Minions parecen incombustibles. Al representar una amplia variedad de personalidades, encajan en cualquier tiempo o lugar.

Larga vida a los Minions. Y a Gru, que tarde o temprano tendrá que volver.

Ficha técnica

Título original: Minions & Monsters
Año: 2026
Duración: 90 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: Illumination, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
Género: Animación. Comedia. Aventuras | Cine dentro del cine. Secuela. Cine familiar
Guion: Brian Lynch
Música: Heitor Pereira, John Powell
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Dirección: Pierre Coffin 

viernes, 3 de julio de 2026

La Invitación

¿Quién no ha escuchado ruidos provenientes de un departamento superior? Excluyendo a los habitantes de una casa o de un último piso, probablemente todos hemos estado más o menos expuestos a una situación que, sobre todo a altas horas de la noche, puede ser al menos incómoda.

Esta es solo una parte de la premisa de esta película protagonizada por Olivia Wilde y Seth Rogen, una pareja que invita a cenar a sus vecinos de arriba. Joe -Rogen-, es profesor de música y arrastra años de frustraciones. De hecho, la cinta abre con él dirigiendo un ensayo de la banda del colegio en el que ignora las imperfecciones y se limita a decir “buen trabajo”, “repitan”, para luego dejarlos solos. La rutina y el desgano con que Joe enfrenta la vida aumenta en su incómodo retorno a casa -primero en metro y luego en bicicleta- en la única secuencia de la película filmada en exteriores y que da contexto a los créditos iniciales.

En casa, Angela -Wilde- le dice a Joe que tienen invitados. Se trata de los habitantes del piso superior, un encuentro largamente postergado. Joe se niega, no quiere, está cansado y abrumado. Ángela insiste. Discuten acaloradamente pero no hay vuelta atrás. Suena el timbre y llegan Pina -Penelope Cruz- y Hawk -Edward Norton-, dispuestos a pasar una velada que no solo tendrá sorpresas, sino que pondrá en tela de juicio las complejas relaciones de pareja de hoy en día.

Basada en la exitosa obra de teatro “Los Vecinos de arriba”, escrita por Cesc Gay a mediados de la década de 2010, “La Invitación” es un remake de “Sentimental”, una versión llevada al cine por el propio director el año 2020. En esta oportunidad, es Olivia Wilde quien se hace cargo de dirigir y actuar una cinta que no se aparta nunca de su esencia al transcurrir casi en su totalidad en un espacio cerrado. Con textos inteligentes y una música trepidante compuesta por Devonte Hynes, en la que un violoncello lleva la voz cantante, el filme resulta incisivo gracias a una buena dosis de audacia provista por mordaces diálogos que escalan en una espiral que por momentos parece perder el control.

Solo cuatro actores dentro de una habitación logran construir y deconstruir el mundo de las relaciones de pareja en muy pocos minutos. Por momentos es intimidad pura, con movimientos y gestos sutiles; otros responden a dinámicas particulares, individuales, donde cada uno expresa su profunda personalidad; y en gran parte del metraje, la película encuentra su base en un juego de duplas, en aquella identidad de pareja que no es solo la suma de sus partes.

Cuando el tono de la discusión sube y la temperatura aumenta, la sexualidad pasa a ser el centro. Efusiva -motivo de los ruidos- y prácticamente perdida -la realidad de Angela y Joe-, la temática no deja a nadie indiferente cuando la pareja invitada coloca sobre la mesa un posible intercambio. Allí es cuando surgen las complicidades, los cuestionamientos y aquellos puntos de fricción que llevan al filme hacia su ebullición, tal como una olla a presión a punto de explotar.

La acertada elección del elenco no pasa inadvertida. Seth Rogen se ve tan natural en el rol de Joe que es difícil saber si está sujeto al guion o bien improvisa varios de sus pasajes. Lo cierto es que su actuación logra algo muy difícil, esa mezcla de drama y comedia que involucra a la audiencia. Olivia Wilde se separa de su labor de directora al dar vida a Ángela, un personaje complejo de construir pues es quien sostiene las piezas del relato. Edward Norton, como Hawk, resulta inescrutable, y esa faceta -muy bien encarnada por el actor- resulta fundamental para generar un contrapunto que no se advierte sino hasta los minutos finales. En último término, la inclusión de Penélope Cruz, interpretando a Pina, entrega una gran dosis de sensualidad gracias a ese toque hispano latino que contribuye a subir la temperatura de la caldera.

En poco menos de dos horas, “La Invitación” no deja dudas. Cuando hay un guion potente y actores sólidos, el resultado no puede ser mejor en una película que no esconde los problemas. Al contrario, los pone sobre la mesa, los desarrolla y literalmente los desnuda para provocar una discusión sin pretender ser la palabra final o entregar un veredicto circunstancial. Un poco a contracorriente, esta película tal vez no sea para todo público. Su conflicto se desarrolla más en el plano de las ideas que en el de la acción física, algo que en estos días tiende a sucumbir ante la inmediatez y la carencia de una genuina atención.

Ficha técnica

Título original: The Invite
Año: 2026
País: Estados Unidos
Duración: 108 minutos
Compañías: Filmnation Entertainment, Annapurna Pictures, Permut Productions
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Remake. Cine independiente USA
Guion: Rashida Jones, Will McCormack. Obra: Cesc Gay
Música: Devonte Hynes
Fotografía: Adam Newport-Berra
Reparto: Seth Rogen, Olivia Wilde, Penélope Cruz, Edward Norton
Dirección: Olivia Wilde

sábado, 27 de junio de 2026

Supergirl

Esta cinta está construida desde una perspectiva muy diferente al imaginario colectivo que tenemos sobre su protagonista. Como prima de Superman, es inevitable asociarla con el icónico superhéroe, sin embargo, en esta ocasión, Supergirl representa a una mujer que ha recorrido un camino muy difícil, marcado por sus primeros años de vida en una astilla del planeta Krypton mientras todo moría a su alrededor, hasta que su padre decidió salvarla, enviándola a la Tierra.

Kara Zor-El -Milly Alcock- acaba de cumplir 23 años y lo celebra en grande. Asiste a fiestas, se emborracha y así trata de huir de lo que por años la ha perseguido. En eso está cuando se cruza en su camino Ruthye Marye Knoll -Eve Ridley-, una joven que acaba de perder a su familia cruelmente asesinada por el líder de los Brigands, Krem -Matthias Schoenaerts-, una banda de piratas y traficantes que recorren el universo.

Ruthye quiere ayuda para vengarse pero Kara solo quiere seguir con su vida. No obstante, cuando es atacada por Krem, quien además ha envenenado con un dardo a su perrito Kripto, decide que es el momento de perseguir al bandido para conseguir un antídoto que debe aplicarle en menos de tres días.

Tomando como base la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow (2021-2022), escrita por Tom King e ilustrada por Bilquis Evely, el director Craig Gillespie compone un universo distópico en el que predominan fuerzas intergalácticas. Con guion de Ana Nogueira, la película nunca termina de definir su propia esencia. Por momentos, corresponde al drama íntimo de una adolescente tardía; en otros, privilegia las batallas y peleas; y en los menos, pone el énfasis en sus personajes, la mayoría caricaturas que no tienen mayor desarrollo ni profundidad.

Desde el punto de vista de las actuaciones, Milly Alcock destaca por la soltura con que enfrenta su rol de Kara. Sin embargo, con la vestimenta de Supergirl, no consigue el grado de desdoblamiento requerido. Por su parte, la joven Eve Ridley responde a un contrapunto efectivo. Es ella la que logra remover a Kara con tesón, sobreponiéndose a la adversidad con mucha más naturalidad que la protagonista. En esta dinámica más cercana a la de una hermana mayor y una menor, se recogen pistas del pasado de Kara y se advierten luces del papel que Ruthye podría cumplir en el futuro.

El resto del elenco lo conforman Matthias Schoenaerts, quien construye un arquetipo antagónico sin más peso que el de su crueldad, siempre jugando y no tomando nada en serio; y Jason Momoa, quien da vida a Lobo, un estrafalario mercenario alienígena y cazarrecompensas del planeta utópico llamado Czarnia. La introducción de este último en la saga promete nuevas aventuras y tal vez más un spin off.

En menos de dos horas los tres actos de “Supergirl” fluyen correctamente. Ni la estética ni el enfoque de la película son de mi gusto, pero debo reconocer que las secuencias y efectos especiales cumplen con lo esperado. Tal vez, el mérito mayor de esta nueva entrega es justamente el cambio de esencia que propone para su personaje principal. No sé si estoy de acuerdo con ello, pero me inclino a pensar que se enmarca en la renovación que DC Comics está impulsando. Sin duda atraerá nuevas audiencias y con ello puede que logre despegar, aunque el verdadero veredicto lo entregará la taquilla.

Ficha técnica

Título original: Supergirl
Año: 2026
Duración: 110 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: DC Comics, DC Entertainment, Warner Bros., DC Studios. Distribuidora: Warner Bros.
Género: Ciencia ficción. Fantástico. Acción | Superhéroes. Cómic. DC Comics
Guion: Ana Nogueira. Cómic: Tom King. Personajes: DC Comics
Reparto: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Jason Momoa
Dirección: Craig Gillespie 

jueves, 25 de junio de 2026

El Afinador

Las películas que incorporan elementos musicales como eje central de su trama son poco frecuentes. Ya por eso, vale la pena mirar con atención esta obra dirigida por Daniel Roher y coescrita junto a Robert Ramsey.

La historia presenta a Harry Horowitz -Dustin Hoffman- y a Niki White -Leo Woodall-, maestro y aprendiz de un oficio muy poco conocido: la afinación de pianos. La relación entre ambos es estrecha. Amantes de la música y eficientes en su trabajo, tienen una agenda completa que los lleva de casa en casa para afinar los instrumentos de sus clientes.

Niki tiene una particularidad bastante especial. Padece de hiperacusia, una alteración auditiva que le hace percibir todos los sonidos a un volumen exageradamente alto, por lo que lleva tapones en sus oídos de forma permanente. Pero una condición tan adversa tiene también una contrapartida beneficiosa. Con el tiempo, Niki descubre que puede descifrar las combinaciones más complejas de los sofisticados mecanismos de las cajas fuertes, solo escuchando el movimiento de sus engranajes.

Con este escenario, al que se suman Ruthie -Havana Rose Liu-, una talentosa estudiante de composición y objeto del interés romántico de Niki, y la repentina enfermedad de Harry, la historia deriva hacia el thriller policial y el drama, géneros que la película equilibra hasta el final.

Los méritos de esta cinta no radican necesariamente en su estructura narrativa, sino en la exploración de sus temas. Primero, el arduo proceso que implica afinar un piano. Si bien no se explica en detalle, sí es posible advertir lo complejo de la tarea y la necesaria virtud que se debe tener para enfrentarla. Y el resultado es convincente, porque la película contrasta un piano afinado mecánicamente, de sonido más duro y áspero, con otro afinado de forma manual, más rico en armónicos, algo que puede tardar fácilmente dos horas o más. Aparte, la cinta introduce el oído absoluto: la capacidad de identificar con exactitud la altura de cualquier sonido, es decir, qué nota suena con solo escucharla, sin referencia externa, y no solo notas aisladas, sino también acordes y secciones completas.

La segunda característica que explora la cinta es el volumen de sonido. Niki escucha todos los sonidos a una intensidad exagerada. Es una ventaja en ciertos contextos, pero también una fuente constante de dolor. Por eso debe usar tapones. Sin embargo, es justamente esa condición la que le permite escuchar esos mínimos detalles que lo llevan a desarrollar su nueva faceta. Y por supuesto, hay dos factores clave para que Niki ceda a la tentación: la necesidad económica y el dinero fácil.

De edición rápida, pero ritmo lento, a “Tuner” le cuesta fluir hacia su tercio final. La actuación de Leo Woodall es creíble y su química con Havana Rose Liu es innegable, lo que ayuda mucho al metraje. Sin embargo, el desarrollo de la parte criminal con la banda liderada por Uri -Lior Raz-, se vuelve árido y extenso. Pese a ello, las pocas apariciones de Dustin Hoffman destacan por su carisma y la intervención de Jean Reno, como el maestro de Ruthie, completan un elenco sólido y experimentado.

En casi dos horas, que se hacen un poco extensas, esta película trata sobre la búsqueda de la perfección y lo difícil que resulta aceptar las propias imperfecciones. Asimismo, y de manera lúdica, la cinta nunca pierde el foco en el arte del sonido y, al menos para mí, la secuencia final -aunque condensada- constituye su momento más logrado.

Ficha técnica

Título original: Tuner
Año: 2025
Duración: 109 minutos
País: Canadá
Compañías: Coproducción Canadá-Estados Unidos; Black Bear, Elevation Pictures
Género: Thriller | Robos & Atracos. Discapacidad auditiva. Música
Guion: Robert Ramsey, Daniel Roher
Música: Marius De Vries, Will Bates
Fotografía: Lowell A. Meyer
Reparto: Leo Woodall, Havana Rose Liu, Lior Raz, Tovah Feldshuh, Jean Reno, Dustin Hoffman
Dirección: Daniel Roher 

viernes, 19 de junio de 2026

Los Renacidos

Un tema de fondo subyace en esta cinta del director argentino Santiago Esteves. Cuesta llegar a él porque, aunque el título de la película entrega una luz importante, bajo la cobertura de un thriller policial se encuentra una historia humana y familiar compleja. Vamos por parte.

Manuel -Pedro Fontaine- quiere dejar atrás el pasado y vive con su familia aislado en la montaña. Cuando su tío Horacio -Óscar de la Fuente- lo busca para ejecutar un nuevo encargo, junto a su hermano Óscar -Marco Antonio Caponi-, Manuel se ve obligado a aceptar. Distanciados hace un tiempo, los dos tienen experiencia en simular la muerte de personas para luego sacarlos del país con nuevas identidades. Ahora, corresponde el turno del contador de un cartel narco que está en problemas, sin embargo, una serie de acontecimientos desvían el curso de los hechos y lo que era un caso de rutina, se convierte en una persecución implacable en la que la consigna es sobrevivir o morir.

Escrito y dirigido por Esteves, el filme está compuesto por varias capas que se entremezclan a lo largo del metraje. El no saber qué fue lo que separó a los hermanos es la primera intriga. El negocio familiar constituye la segunda, y descubrir el verdadero papel de cada uno es el enigma principal. Esteves no es explícito en el relato, deja mucho a la interpretación y apela a que podamos rellenar varias partes con nuestras propias especulaciones. Esto resulta interesante, pero cansa, porque añade una capa adicional de interpretación a una trama ya bastante enrevesada que en su desarrollo central parece escaparse de las manos.

Los roles principales son masculinos, qué duda cabe. Lo que está en juego es la fortaleza física y mental de los protagonistas, donde cualquier debilidad puede costarles la vida. Tanto Pedro Fontaine como Marco Antonio Caponi, asumen sus papeles con propiedad, pero dejan abiertas algunas rendijas por las cuales se filtran las dudas y vulnerabilidades de un pasado desconocido. En ellos recae el peso del drama, porque en el resto del elenco observamos escaso desarrollo, respondiendo más bien a arquetipos reconocibles y bastante caricaturizados.

La premisa de esta cinta resulta atractiva porque es muy actual. Los ingredientes empleados permiten elaborar un relato que es perfectamente plausible, aún cuando algunas situaciones resulten poco creíbles. El manejo de la tensión, dosificada pero permanente, es quizá el logro mayor de este trabajo, junto con una fotografía que expone la belleza de la cordillera en contrapunto con las oscuras intenciones humanas.

“Los renacidos”, en solo 81 minutos, condensa una historia que podría haber tenido un mayor desarrollo de sus personajes. Si bien logramos hacernos una idea, me quedo con la sensación de que faltó construcción para crear raíces más profundas. Decidir qué entregar y qué ocultar no resulta sencillo, más aún cuando la tentación es propiciar el suspenso a través de la falta de información. Así y todo, esta película mantiene una buena dosis de nervio de comienzo a fin y se las arregla para quedar dando vueltas varios días.

Ficha técnica

Título original: Los renacidos
Año: 2025
Duración: 81 minutos
País: Argentina
Compañías: Coproducción Argentina-España-Chile; Rio Films, Le Tiro Cine, El Otro Lado Films, Zabriskie Films
Género: Thriller. Intriga | Policíaco
Guion: Santiago Esteves
Música: Mario Galván
Fotografía: Enrique Stindt
Reparto: Pedro Fontaine, Marco Antonio Caponi, Óscar de la Fuente, Juan Ignacio Cané, Federico Liss, Verónica Gerez
Dirección: Santiago Esteves

jueves, 18 de junio de 2026

Toy Story 5

¡Bonnie y sus juguetes están de regreso! Jessie, Buzz Lightyear y Woody enfrentan algo desconocido, una pantalla que amenaza robar la atención de la pequeña de ocho años y relegarlos definitivamente a la bodega.

Esta quinta entrega de la saga tiene un giro protagónico. Después de que Woody dejara a Bonnie para quedarse con Bo Peep y ayudar a los juguetes abandonados a encontrar dueños, Jessie se ha convertido en la líder de la habitación, con Buzz como el segundo a cargo. Cuando comienza la cinta, observamos numerosos Buzz replicados, aunque su presencia queda inicialmente sin explicación. En paralelo, Jessie está feliz en su nuevo rol, sin embargo, algo no está bien en Bonnie: se siente sola, sin amigas, triste, y sus padres están muy preocupados por ella.

El crecimiento de Bonnie trae consigo nuevos conflictos. Ella puede ver y comparar lo que hacen sus compañeras y siente que algo le falta. Ya no es suficiente la diversión con sus juguetes, necesita más contacto y poder socializar. De hecho, la principal preocupación de sus padres es que tenga amigas, pero Bonnie es tan tímida que ni siquiera logra relacionarse con otros niños de su entorno.

La solución que surge es eminentemente práctica. Como las tabletas se han vuelto tan populares, permitiendo jugar y estar en contacto con otros niños, santo remedio, piensan sus papás y se la regalan. Lilypad es ahora el nuevo foco de atención de Bonnie y los juguetes pasan al olvido. Y no es que Bonnie no quiera jugar con ellos. El problema es que eso ya no es bien visto por sus pares pues sería un signo infantil, en una edad en que comienzan aspiraciones mayores.

Este filme entra de lleno en los problemas de identidad y libertad de los más pequeños. No son tan chicos como para ignorar lo que ocurre ni tan maduros como para enfrentarlo adecuadamente. Son especialmente sensibles a los estímulos externos, mucho más que respecto a las guías paternas. ¿A quién sigue Bonnie entonces, a sus amigas o a sus papás? El camino parece ser claro.

Lo interesante es que el problema no es la tableta como instrumento tecnológico, sino la virtualidad e instantaneidad que permite para interactuar con otros, lo que provoca cambios radicales de comportamiento. Es tan fácil ver lo que los otros hacen y admirar las vidas externas, que eso obliga a tomar opciones que muchas veces van contra la propia esencia. La película no esconde una crítica de fondo al uso de pantallas y las redes de comunicación, y pone énfasis en que el bullying se traslada tal cual del mundo real al digital.

Pero volvamos a los juguetes. Como resultado, van quedando cada vez más desplazados. Algunos lo asumen con pesar y resignación, pero otros toman las banderas y se rebelan para dar la pelea. Es por eso que la travesía de esta cinta contiene épica, no se trata de algo menor. Hablamos de una aventura orientada a la recuperación de las prioridades, sobre la centralidad de los valores y el desarrollo de la propia esencia.

Los personajes son realmente encantadores. Jessie y Buzz llevan el peso ahora, mientras Woody regresa como colaborador, y pese a que no cumple un papel decisivo, aporta desde la experiencia que tiene y también desde una mirada más externa. También es el momento de destacar a los Buzz, a quienes conocimos en las primeras escenas, un gran grupo organizado que persigue un objetivo, y al resto del elenco que, con sus intervenciones, suma frescura y anécdotas graciosas al metraje.

El punto central de esta película son los cambios culturales. También propone un interesante contrapunto: la soledad de Bonnie versus la unidad de los juguetes. Obviamente, la tableta es presentada como el símbolo visible de la amenaza, pero ¿en verdad lo es? En rigor, sería solo un vehículo, porque los verdaderos problemas serían las apariencias, la vida aspiracional y la soledad en las redes.

“Toy Story 5” es una preciosa fábula y resulta muy actual. Sus enseñanzas son variadas y el mensaje se transmite con facilidad. En forma lúdica, la película entrega muchísimos valores sencillos de asimilar por los más pequeños, tales como el compañerismo, el trabajo en equipo, la amistad verdadera y la entrega desinteresada. Estos no se enseñan mediante discursos, sino a través de las acciones de los personajes, un mérito enorme para tiempos en que la capacidad de concentración es cada vez menor y la competencia por captar la atención está desatada.

Durante noventa minutos, la película construye una historia sobre afecto, crecimiento y transformación, una cinta para chicos y grandes, bien hecha, entretenida y tremendamente educativa. ¡Imperdible!

Ficha técnica

Título original: Toy Story 5
Año: 2026
País: Estados Unidos
Compañías: Pixar Animation Studios, Walt Disney Pictures
Género: Animación. Comedia. Aventuras | Pixar. Secuela
Música: Randy Newman
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Dirección: Andrew Stanton 

lunes, 15 de junio de 2026

Las 100 noches del deseo

Dos hombres aceptan un trato: Manfred tiene cien noches para ganarse el afecto de Cherry y, si tiene éxito, ganará el patrimonio de Jerome; si fracasa, en cambio, debe tener un hijo y presentarlo como legítimo heredero.

Esta premisa tiene un contexto específico, porque sucede en un mundo creado por el dios Kiddo, un jardín pacífico donde nunca sucede nada en particular. Ante eso, su padre, el dios Birdman, interviene para crear las reglas que gobernarán la sociedad, incluidas estrictas expectativas en torno al matrimonio y al género.

En un enorme castillo viven Jerome -Amir El-Masry- y Cherry -Maika Monroe-, casados hace poco tiempo y quienes no han podido concebir un heredero, un hijo que permita continuar la estirpe de la familia. Y las normas sociales son claras: si esto no sucede, Cherry enfrentará la muerte, por lo que tiene 100 días para quedar embarazada. El tema es que Jerome evita a Cherry y ante la llegada de su amigo Manfred -Nicholas Galitzine- diseña un plan astuto y arriesgado: se ausentará del castillo, excusándose detrás de un viaje de negocios, para dejar solos a su mujer y a su amigo.

Cherry se resiste a la seducción de Manfred, sin embargo, no es fácil. En este punto, Hero -Emma Corrin-, su criada, asume un papel fundamental, pues sugiere la idea de contar una historia cada vez que Cherry se encuentre en problemas. Y así, comienzan a pasar las noches, relato tras relato, mientras se acumula tensión entre los tres personajes principales: Cherry, Manfred y Hero.

Basada en la novela gráfica “The One Hundred Nights of Hero” de Isabel Greenberg, Julia Jackman guioniza y dirige este relato inspirado en Scheherezade y las “Mil y una noches”. Esta adaptación resulta original, lúdica y también mágica, sin embargo, lentamente comienza a trabarse y perder fluidez. Indudablemente es una historia femenina con una carga importante aunque implícita de sexualidad, una fábula que muestra determinación, rebelión y empoderamiento, pero que no logra desarrollar un arco que vaya más allá de lo formal.

La preocupación principal del filme se centra en las personalidades representadas. Los personajes son caricaturas, piezas clave que deben tener factores que las destaquen para que se enfrenten entre ellos. Aunque los decorados son preciosos, con un gran trabajo de producción, se sienten vacíos debido al poco movimiento y a la escasa música que acompaña cada escena.

En su valle central, la cinta se torna plana y lenta. Los tiempos de la narración son irregulares y el desafío de cubrir las 100 noches se hace extenso. Esto es una lástima, porque el mundo mágico no alcanza a sostener un hilo que parece que siempre está a punto de romperse.

Si hay algo que merece destacarse en esta película es la naturaleza del contar historias. Creo que es lo más importante y con eso me quedo, con la relevancia y el poder de la narración, al punto que los relatos de Hero cobran incluso más peso que la trama principal. En ese juego de intercambios protagónicos, también representados en pantalla, vemos cómo las historias generan acciones, cambian a sus protagonistas y transforman las realidades. Además, es muy interesante ver cómo aquí la fórmula clásica funciona a la perfección: quedar en suspenso, querer saber más… la historia continuará.

Sin grandes conflictos, el quiebre en esta película llega muy al final, cuando ya queda muy poco espacio para desarrollarlo. Una vez más se percibe un desequilibrio en los tiempos y se condensa metraje en un cierre que podría haber tenido un mejor desarrollo. Las normas, las dudas, el abandono de la resistencia, las transgresiones y sus consecuencias, todo eso queda sin tiempo y sin explicación, una opción que impide cerrar de mejor forma la narración.

Puntos más, puntos menos, “100 Nights of Hero” no destaca aunque entretiene en sus 90 minutos de duración. Es cierto que al final se logran calzar las piezas, pero eso hace aún más evidente que la confección es solo un envoltorio para una historia de amor no tradicional que destaca un poder femenino cuya fortaleza aumenta mientras más adversas sean las condiciones.

Ficha técnica

Título original: 100 Nights of Hero
Año: 2025
Duración: 90 minutos
País: Reino Unido
Compañías: Erebus Pictures, Project Infinity, Piecrust Productions
Género: Fantástico. Romance. Thriller
Guion: Julia Jackman. Libro: Isabel Greenberg
Música: Oliver Coates
Fotografía: Xenia Patricia
Reparto: Emma Corrin, Nicholas Galitzine, Maika Monroe, Amir El-Masry, Charli XCX, Richard E. Grant, Felicity Jones
Dirección: Julia Jackman 

jueves, 11 de junio de 2026

Backrooms

Estamos en 1990. En una grabación casera se observa un recorrido al interior de un edificio con grandes espacios vacíos, paredes amarillas y múltiples laberintos. Portando una cámara, el protagonista nos hace estar allí. A él no lo vemos, solo lo sentimos. Sus movimientos rápidos contagian miedo y desesperación. Entendemos poco pero la experiencia sensorial es clara.

Volver a los años 90 tiene aires retro. Allí vemos a Clark -Chiwetel Ejiofor-, el dueño de una tienda de muebles con problemas económicos. La ausencia de clientes agrava lo que ya pesa: un divorcio reciente. La terapia con la doctora Mary Kline -Renate Reinsve- ofrece un alivio que rápidamente se revela como insuficiente.

Clark no tiene claro qué hacer. Las deudas se acumulan y la factura eléctrica es anormalmente alta. Un técnico le ayuda y le hace ver que hay un interruptor que no responde, aunque las luces se comportan como si tuvieran voluntad propia.

El escenario es inquietante. Mientras Clark vive su soledad con angustia le sucede algo imprevisto. A través de una pared del subterráneo accede a un espacio amplio, mayormente vacío, pero que contiene señales extrañas: un montón de muebles, infinitos laberintos, varios carteles, algunas sillas repartidas, voces en distintos idiomas, etc.

Basada en la serie web de Parsons e inspirada en la creepypasta "Backrooms", esta cinta presenta un mundo paralelo. Se trata de otra dimensión, un lugar que no sabemos dónde está ubicado y que provoca incertidumbre. La curiosidad de Clark lo lleva a actuar, a descubrir y recorrer ese espacio, a interpretar señales que muchas veces no llevan a ninguna parte. A moverse constantemente entre dos realidades.

¿Será una representación vívida de sus temores, o bien corresponderá a una revisión de su mundo interior? ¿Por qué se ve obligado a vivir este trance? ¿Qué es lo que lo lleva a investigar e incluso a pedir ayuda a sus asistentes para incursionar al interior del lugar?

La música de Edo Van Breemen y del propio Kane Parsons sostiene el relato por largos pasajes. Es más: cuando la acción se desplaza al exterior, cuando los diálogos cobran mayor protagonismo, la tensión cae de forma notoria. Afortunadamente, pronto volvemos al misterio, ahora en grupo, para registrar cada uno de los movimientos. En ese instante, la película migra del suspenso al terror y es cuando obtiene los mejores resultados.

Interesante desde muchos puntos de vista, este trabajo merece atención. Primero, surge de una especie de mito que se viralizó en internet en 2019, a partir de la publicación de una foto. A raíz de ello, el adolescente Kane Parsons creó en 2022, con apenas 16 años, una serie web que ahora llega a la gran pantalla con una inversión inicial de 10 millones de dólares y una recaudación en ascenso.

En segundo lugar, la trama no es teórica sino experiencial. Las actuaciones de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve intensifican la experiencia sensorial a través de sus reacciones y gestos. El mérito radica no solo en lo que observamos en pantalla sino en lo que nosotros mismos imaginamos, algo que puede diferir de lo que sienten los propios protagonistas pero que tiene elementos comunes: amenaza permanente, terror a lo desconocido y desprotección.

En último término, para no extenderme demasiado, este filme trabaja de manera muy acertada los planos y las dimensiones para provocar dudas y sorpresas progresivas. No pretende dar respuestas. Lo que quiere es que descubramos cada acción al momento de verla, pero que aquello no sea racional sino emocional. Entonces, el objetivo se cumple si empatizamos, si sentimos y si nos fundimos con lo que ocurre en pantalla.

“Backrooms” es diferente, una película que propone nuevas formas de inquietar y perturbar sin apelar a las fórmulas tradicionales. Además, el hecho de que su director solo tenga 20 años, anticipa una carrera que merece seguimiento. Es de esperar que los desafíos comerciales no consuman el talento y que este director conserve espacios de experimentación y desarrollo fuera de los parámetros regulares. Porque acá tenemos atrevimiento, osadía y una buena cuota de riesgo, elementos imprescindibles para innovar y crecer.

Ficha técnica

Título original: Backrooms
Año: 2026
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Compañías: A24, 21 Laps Entertainment, Atomic Monster, Blumhouse-Atomic Monster, Chernin Entertainment, Oddfellows Pictures, Phobos. Distribuidora: A24
Género: Intriga. Terror. Fantástico | Thriller psicológico. Años 90. Creepypasta. Espacios liminales
Guion: William Bromell, Kane Parsons. Historia: Kane Parsons
Música: Edo Van Breemen, Kane Parsons
Fotografía: Jeremy Cox
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell
Dirección: Kane Parsons 

martes, 9 de junio de 2026

Ella y su hijo

Mahnaz -Parinaz Izadyar-, una enfermera viuda de 40 años, debe lidiar día a día con su hijo adolescente. Aliyar -Sinan Mohebi - ha sido expulsado de la escuela y las tensiones familiares no hacen más que aumentar. Poco después de su compromiso con Hamid -Payman Maadi-, su novio, sobreviene un trágico accidente. Tras el hecho, Mahnaz se enfoca en la búsqueda de justicia y reparación, enfrentando la pérdida y la traición en una espiral que parece no tener fin.

El director iraní Saeed Roustayi escribe y dirige una historia concebida por Azad Jafarian, un drama sobre una mujer y un niño ambientado en una realidad social muy distinta de la occidental. Se trata de una cultura radicalmente diferente, con ritos y costumbres que pueden resultar incluso chocantes, en la que el patriarcado estructura buena parte de la vida cotidiana, mientras las mujeres, relegadas habitualmente a papeles secundarios, o aceptan ese orden o se rebelan asumiendo grandes costos.

En esta cinta, que tiene un antes y un después del incidente, no solo existe la diferencia entre mujeres y hombres. Desde una mirada marcadamente femenina, el director se propone mostrarnos otros dos mundos, el de los adultos y el de los niños -por ello el título original “Mujer y Niño”-, para acentuar la distancia entre ambos universos, exponer las tensiones de la vida cotidiana y reflejar mejor las constantes tensiones de la vida cotidiana.

En el momento en que se produce el giro, la crisis pasa a dominar el relato. Es justo la mitad del metraje y el dolor es incontenible. La actriz Parinaz Izadyar lo vive intensamente. No parece interpretarlo; lo habita, en una caracterización que compromete a la audiencia. En ese instante, sus objetivos cambian y la película también. El deseo de superar la tragedia choca de frente con las dificultades de un sistema que parece estar absolutamente en contra. Ni la escuela de su hijo ni la justicia entienden la situación. Su otra hija parece no existir. Su madre, su hermana y su exnovio, a esa altura, tampoco empatizan con quien atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida.

El descubrimiento gradual de lo que realmente ocurrió, sumado a cambios importantes en su núcleo más cercano, ahonda la inestabilidad de la protagonista. A partir de allí, el relato toma un nuevo rumbo y el camino hacia la sanación se torna todavía más pedregoso y complejo. Se trata de un viaje con destino incierto, que nos mantiene alerta y cuyo final difícilmente podemos prever.

“Woman and Child” está muy bien filmada y maneja adecuadamente el ritmo, adoptando pausas e imprimiendo velocidad según cada necesidad, lo que configura un metraje coherente que no pierde foco. Tomas amplias, efectivos distanciamientos visuales y una serie de encuadres no tradicionales dan a las escenas una frescura y dinamismo poco habituales. Saeed Roustayi nos hace sentir que estamos allí, como observadores, o bien como parte de la acción. De esa forma, nos sumerge en las emociones de sus protagonistas y también nos obliga a tomar una postura frente a los acontecimientos, en un viaje íntimo que atrapa nuestra atención.

Ficha técnica

Título original: Woman and Child
Año: 2025
Duración: 131 minutos
País: Irán
Compañías: Coproducción Irán-Francia; Boshra Film, Goodfellas Media
Género: Drama | Maternidad. Familia
Guion: Saeed Roustayi. Historia: Azad Jafarian
Música: Ramin Kousha
Fotografía: Adib Sobhani
Reparto: Parinaz Izadyar, Payman Maadi, Hasan Pourshirazi, Fereshteh Sadre Orafaee, Sahar Goldoost, Soha Niasti, Arshida Dorostkar, Sinan Mohebi, Kaveh Ebrahim
Dirección: Saeed Roustayi

jueves, 4 de junio de 2026

Mil Pedazos

No estoy seguro de cuánto conviene saber sobre esta película antes de verla. En ocasiones, el conocer ciertos detalles nos condiciona y el llegar sin tener una idea preconcebida permite mayor libertad. Aunque también puede ocurrir lo contrario. En este caso, prefiero comenzar por la sinopsis oficial para luego profundizar en el análisis.

Padre, madre e hija salen de vacaciones y sufren un accidente, en la mitad del desierto, con graves consecuencias. La madre queda inconsciente y el padre intenta pedir ayuda para salvar a su hija. Tres meses después, la madre despierta del coma y emprende un largo camino con el fin de encontrar a su familia.

Desde la elección del formato, 4:3 en esta oportunidad, observamos que el director Sergio Castro San Martín no duda en tomar decisiones importantes. Las primeras imágenes resultan difíciles de interpretar; una conversación, una persona al interior de un auto, el paisaje de un árbol, una evidente decisión narrativa pues su objetivo es generar atmósferas sin entregar certezas.

La historia toma forma en el momento en que reconocemos a los integrantes de esa familia: Miguel (55), Isabel (45) y Emilia (9). Ellos preparan el viaje con distintos grados de ilusión. Emilia está feliz porque podrá usar la cámara digital que su padre Miguel le ha regalado. Isabel se resiste, porque no quiere abandonar sus labores, aunque sea por pocos días. Y Miguel impulsa en viaje con brío, porque tal vez sea la última posibilidad de salvar su matrimonio y mantener unida a su familia.

El accidente, información que bajo mi punto de vista no deberíamos conocer en forma previa, marca una ruptura decisiva. En ese momento resuena fuerte el título del filme: “Mil Pedazos”. Se rompe todo, absolutamente todo. ¿O ya estaba todo roto antes de ese momento? ¿Hay algún arreglo posible? La reacción de Miguel ante la tragedia sorprende. Toma una opción, elige un rumbo que trae consigo abandonar algo en una búsqueda de sentido más espiritual que material.

A continuación surge lo otro que ya sabemos de antemano: Isabel despierta tres meses después. Entre fragmentos aislados, no recuerda detalles de lo sucedido pero quiere encontrar a su hija y a su marido. Necesita saber qué pasó, dónde están, y comienza a buscarlos de forma incansable.

En este punto de la película, las preguntas cobran cada vez mayor protagonismo. ¿Cuál es la historia, la de Miguel o la de Isabel? ¿Lo que pasó en la ruta, es realidad o ficción? ¿Quién es Juan?

Sergio Castro San Martín construye este relato inspirado libremente en la historia del llamado “ermitaño de Las Chilcas”, un hombre que vivió por décadas en una cuesta de la Ruta 5 Norte cerca de Llay-Llay. Alimentado por camioneros y escaladores, su caso se transformó en un mito al desconocerse los motivos que tuvo para asumir esa forma de vida. Castro San Martín asume que esa particular decisión responde al abandono del sistema debido a una tragedia y lo traslada al personaje de Miguel.

Daniel Muñoz sostiene con solvencia una gran carga emocional. La primera parte de la película recae sobre él, y también en la joven Emilia Rodríguez, con quien logra una sintonía y un complemento muy natural. Muñoz casi no habla, solo gesticula, observa, dirige miradas perdidas y se mueve a la deriva por un paisaje que parece reflejar su estado interior. Cuando Isabel despierta, es el turno de Paola Giannini, quien compone un personaje doliente, que tampoco tiene un rumbo fijo pero sí posee el objetivo claro de encontrar a los suyos.

La película me dejó sensaciones encontradas. Primero, siento que faltó relato, cohesión narrativa. Está muy bien no ser predecible pero es necesario mantener una lógica interna. En segundo lugar, el director apela a varios recursos narrativos sin aparente relación, ni entre ellos ni con el hilo conductor. Me refiero al fluir del agua, a algunas tomas abiertas, a la acción de orinar en medio de las rocas, etc., elementos básicos que no logran construir un significado conjunto. El tercer punto, y tal vez donde tengo mis mayores reparos, radica en los numerosos elementos que quedan abiertos. Un ejemplo de esto es el tema de los recursos económicos de los que dispone la familia. La película nunca establece claramente ese punto, sin embargo, cuando Isabel emprende la búsqueda lo hace en un auto relativamente nuevo -y costoso-, cuya patente TVHZ68 entrega un dato de temporalidad que no puede obviarse. Otros detalles, como el hecho de que a la perrita no la veamos desde un comienzo, dan cuenta de un relato entrecortado y al mismo tiempo carente de puntos que entreguen dirección y unidad.

“Mil Pedazos”, ¿es un viaje, una experiencia, una reflexión o una historia personal? ¿Qué es, finalmente? Por supuesto el título es clave, porque alude a una metáfora que podemos asociar a la rotura de la vida en miles de pedazos, un quiebre total, sin salida, del que resulta imposible recomponerse. ¿Se podrán unir esos fragmentos de vida? O bien, en otras palabras, ¿qué es lo que podría lograr pegar cada una de las piezas?

Podríamos seguir profundizando y reflexionando, lo que es un mérito indudable de este trabajo que finalmente deja flotando una pregunta: ¿qué vamos a hacer? Porque ante un duelo, las vivencias son diferentes, la forma de enfrentar la vida de uno u otro puede ser totalmente opuesta y el resultado del proceso dependerá de las opciones que cada quien elija. Y tal como en la vida real, esta cinta ofrece varios finales posibles, con intuiciones, ensoñaciones e incertezas que quedan a la deriva esperando que nosotros les demos sentido según nuestro propio recorrido e historia personal.

Ficha técnica

Título original: Mil pedazos
Año: 2026
Duración: 90 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-España-Argentina; Latente Films, Amore Cine, Maluta Films, Panes Contenidos, Bikini Films, Inaudita
Género: Drama | Familia
Guion: Sergio Castro San Martín, Mara Pescio
Música: Mowat
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: Daniel Muñoz, Emilia Rodríguez, Francisco Pérez-Bannen, Paola Giannini, Ximena Martín y Andrea Romero
Dirección: Sergio Castro San Martín