miércoles, 27 de diciembre de 2017

El gran showman

Interesante cinta marca el debut de Michael Gracey como director. Este musical encabezado por Hugh Jackman relata la historia de Phineas Taylor Barnum (1810-1891) quien luego de perder su trabajo como de oficina decide emprender un proyecto fuera de lo común. Con gran talento y creatividad recluta a personas especiales, futuras estrellas, enanos, equilibristas y malabaristas, entre otras, para crear un espectáculo que marca diferencia y que se llegó a denominar el show más grande el mundo.

La historia y el relato son simples. Charity -Michelle Williams- y Barnum -Jackman- se conocen desde muy niños. Ella, hija de una familia adinerada y él, hijo del sastre del pueblo. Ya desde pequeños sueñan con ideales y el amor hace que emprendan un camino de vida juntos, pese a la oposición tenaz de los padres de Charity. Con dos hijas maravillosas y viviendo con lo justo, la pareja se mantiene unida gracias al pilar fundamental que es su familia. “Todo lo que quiero está aquí”, le dice Charity a Barnum cuando pierde su empleo. Sin embargo, él siempre quiso darle lo mejor a su esposa y a sus hijas y este ferviente deseo lo impulsa a tomar riesgos y nuevos desafíos. Así, poco a poco, va construyendo su espectáculo no exento de dificultades, el que lentamente rinde frutos. No obstante, sobre el camino vienen los problemas. Hay rechazo y manifestaciones contra estos “fenómenos”. También vienen los grandes éxitos que hacen cuestionar cuánto es realmente suficiente. En medio de estos conflictos, materiales y existenciales, el protagonista, sin perder su esencia, logra priorizar la vida y volver a su foco original.

La película está muy bien lograda visualmente. Tiene muy claros los números musicales que va intercalando con secuencias teatrales que enlazan el argumento de manera fluida y amena. La música es atractiva, las coreografías destacan en dinámica y colorido y cada integrante del elenco aporta su talento al espectáculo. A pesar de estos evidentes y notables logros de producción, el guión es bastante adivinable y obvio, no dando lugar a quiebres o conflictos que no se puedan anticipar y por cierto visualizar claramente como serán resueltos.

Son tantas las temáticas que aborda “El gran showman” que finalmente se diluyen y la cinta decanta en lo más sencillo de su expresión. Un sueño ideal, amor y familia; ambiciosa creatividad, éxito y fracaso; todos elementos y valores que en 105 minutos no logran la profundidad requerida y que por lo mismo solo permiten esbozar lo que pudo ser una construcción dramática más efectiva.

Como musical, la cinta supera la prueba a pesar de no tener momentos que resulten inolvidables. Es dinámica y los cuadros están bien logrados. No es fácil contar una historia donde más de la mitad debe narrarse musicalmente, con canciones que den cuenta de personajes y al mismo tiempo transmitan emoción en sus relaciones. En esto último la cinta es débil, principalmente en la conexión emocional con la audiencia. En realidad somos solo espectadores de este gran espectáculo. Y claro, hay una dicotomía entre la ambientación de la época -Siglo XIX-, la modernidad de la música y el baile, pero si consideramos, y nuevamente vamos a la esencia, el circo es así. “Now is Show Time”. Ha nacido el “Show Business” y por lo tanto el espectáculo debe continuar.

Ficha técnica

Título original: The Greatest Showman
Año: 2017
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Chernin Entertainment / 20th Century Fox
Género: Drama. Musical | Biográfico. Circo. Siglo XIX
Guión: Jenny Bicks, Bill Condon (Historia: Jenny Bicks)
Música: Benj Pasek, Justin Paul
Fotografía: Seamus McGarvey
Reparto: Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Zendaya, Rebecca Ferguson, Diahann Carroll, Fredric Lehne, Yahya Abdul-Mateen II, Isaac Eshete, Katrina E. Perkins, John Druzba, Shawn Contois, Ethan Coskay, Jamie Jackson
Dirección: Michael Gracey

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Star Wars: Los Últimos Jedi

Desde los créditos iniciales y los primeros sonidos se siente emoción. Comienzo a recordar la experiencia que significó para mí el ver pasar esa enorme nave que poco a poco ocupaba toda la enorme pantalla. Claro que en 1977 tenía ocho años y tal vez esa pantalla era mucho más pequeña que las actuales pero para mí era monstruosa. Con ello se daba inicio a una de las historias más universales de las ultimas décadas. Star Wars, para quienes la seguimos desde su origen, es realmente difícil de describir. Es imposible ser objetivo, menos aún cuando la partitura de John Williams es un gran concierto, por eso estas líneas son naturalmente mucho más subjetivas y emotivas que de costumbre.

“Los últimos Jedi”, el episodio VIII, que esta vez continúa perfectamente en orden, lo que no es menor en una saga que se ha caracterizado por su extraña temporalidad, comienza muy poco después de los hechos narrados en “El despertar de la fuerza”. La Primera Orden se ha fortalecido, es cada vez más agresiva y violenta y quiere aniquilar cualquier resistencia que amenace su galáctica dictadura. Las figuras del líder Snoke -Andy Serkis-, del general Hux -Domhnall Gleeson- y de Kilo Ren -Adam Driver- resultan siniestras y aterradoras. La diezmada fuerza rebelde conducida por la General Leia Organa -Carrie Fisher- ha sido arrinconada y está bajo un intenso ataque. Finn -John Boyega- el stormtrooper desertor, aún está en estado de coma y Poe Dameron -Oscar Isaac-, su piloto estrella, tiene a cargo una extrema misión para destruir un gigantesco acorazado enemigo. Por otra parte, parece ser que la última esperanza es la joven Rey -Daisy Ridley- quién ha logrado encontrar en una remota isla a Luke Skywalker -Mark Hamill- e intenta convencerlo de regresar para enfrentar con su sabiduría y poder Jedi los cada vez más despiadados ataques del lado oscuro de la fuerza.

En esta cinta se despliegan en pantalla todos los elementos propios y clásicos de Star Wars. Batallas llenas de energía y coraje, recuerdos y guiños, mucha humanidad, tecnología sofisticada, altas -y muy bienvenidas- dosis de humor, conflictos personales, liderazgos y homenajes, hacen del metraje una verdadera montaña rusa de emociones y de permanente adrenalina. Luego de un vertiginoso comienzo, la película transita hacia una zona media en la que pareciera quedarse sin despegar, especialmente cuando asume el mando de la resistencia la almirante Amylin Holdo -Laura Dern-. Sin embargo, y hacia el último tercio, la cinta desemboca en una conclusión que tiene una espectacularidad visual tan fascinante que recuerda algunos de los mejores momentos de las ya clásicas primeras entregas.

Es difícil no adelantar detalles para que así cada uno pueda descubrir el curso de la trama. Esto ya es marca registrada de esta aventura galáctica creada originalmente por George Lucas hace más de 40 años y ahora liderada por Walt Disney Studios. Naturalmente habrá sorpresas, viejos, venerados y queridos personajes, giros argumentales que serán aplaudidos -y tal vez criticados- por muchos fanáticos, y algunos nuevos personajes que se suman a esta épica cruzada, sin dejar de lado su profundo sentido humano, un humor fresco y un recambio generacional que ya se percibía con fuerza en la narración anterior. Este último punto es tal vez el más interesante después del logrado arte audiovisual conseguido en este entretenimiento sólido y genuino, porque por más efectos especiales, técnicos, corales y de representación que tenga, finalmente Star Wars representa una filosofía de vida y una manera de comprender el mundo. ¡Que la fuerza esté con ustedes, y por muchos años más!

Ficha técnica

Título original: Star Wars: The Last Jedi
Año: 2017
Duración: 150 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Lucasfilm / Walt Disney Studios Motion Pictures
Género: Ciencia ficción. Fantástico. Aventuras. Acción | Star Wars. Secuela
Grupos: Saga Star Wars Novedad
Guión: Rian Johnson (Personajes: George Lucas)
Música: John Williams
Fotografía: Steve Yedlin
Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong'o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis
Dirección: Rian Johnson

La fiesta de la vida

Las comedias francesas tienen esos elementos que las hacen adorables. “Le sens de la fête” no es la excepción y se instala con propiedad y méritos propios entre las últimas destacadas. Los directores Olivier Nakache y Eric Toledano -“Amigos intocables”- crean una historia donde los detalles son los que marcan la diferencia.

Esta vez es una boda de lujo en un castillo francés del siglo XVIII el mejor escenario para retratar la intimidad del grupo de personas que trabajan para que el evento resulte exitoso. Max Angély -Jean-Pierre Bacri-, el experimentado y obsesivo jefe máximo del evento, James -Gilles Lellouche-, el reemplazante del DJ y cantante original, Guy -Jean-Paul Rouve-, el relajado fotógrafo profesional que odia las fotos de los celulares, la enérgica y conflictiva Adèle -Eye Haidara-, la segunda de a bordo, junto a muchos otros personajes, nutren al relato de curiosas relaciones y de situaciones de tensión y diversión extremas. Por cierto no podemos dejar fuera a Pierre -Benjamin Lavernhe-, el insoportable novio y a Helena -Judith Chemla-, su encantadora prometida, un contrapunto notable dentro de una verdadera selva de personalidades.

Tal vez esa es una de las características por la que esta cinta funciona tan bien. Hacer de lo cotidiano un hecho especial y de personajes comunes el centro de atención, provoca que asistamos a una parodia que finalmente podría llevarnos a entender “el significado de la fiesta”, su título original.

La creatividad del guión y lo absurdo que resultan sus cuadros es una combinación que también potencia el relato. Son los detalles los que fijan la historia. Las diversas personalidades -todas caricaturas por cierto- no están tan lejos de la realidad. Cada una tiene sus problemas, sus historias y sus motivaciones. La finura está en su seguimiento, sus relaciones, en la colocación de las fichas y en el movimiento del tablero en la medida que avanzan los preparativos y comienza la fiesta.

El ritmo, frenético por momentos y extremadamente lento en otros, también viene a ser un marcado contrapunto. Bajo esa premisa, el filme es barroco, lleno de contrastes significativos. Sin embargo el expresionismo francés surge con una naturalidad chispeante. Podremos reírnos un poco más o un poco menos. Podremos empatizar en mayor o menor medida con algún personaje o situación, o bien reflexionar sobre el íntimo drama presente en muchos de ellos. Lo que no sucederá es que nos aburramos, porque Nakache y Toledano no nos sueltan nunca.

“La fiesta de la vida” es extrovertida, honesta y valiente, interesante y digno de destacar, que pone de relieve algo propio del cine francés, naturalmente fresco y gratificante.

Ficha técnica

Título original: Le sens de la fête
Año: 2017
Duración: 115 minutos
País: Francia
Productora: Gaumont / Quad Productions
Género: Comedia | Bodas
Guión: Olivier Nakache, Eric Toledano
Música: Avishai Cohen
Fotografía: David Chizallet
Reparto: Jean-Pierre Bacri, Vincent Macaigne, Kevin Azaïs, Suzanne Clément, Gilles Lellouche, Judith Chemla, Jean-Paul Rouve
Dirección: Olivier Nakache, Eric Toledano

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El Informante

Watergate. La palabra no resulta indiferente. Sabemos que es tal vez uno de los casos más conocidos de una crisis política revelada por la prensa. Esta vez, bien lo sabemos, el escándalo fue tan grande que significó la renuncia del entonces presidente norteamericano Richard Nixon en agosto de 1974. La cinta, escrita y dirigida por Peter Landesman, se basa en la historia de Mark Felt, director adjunto del FBI, quien conoció de primera fuente los hechos sobre el allanamiento del complejo de oficinas Watergate en Washington D. C., el 17 de junio de 1972, que era la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos. Felt tuvo directa participación en el caso al entregar información clave a Bob Woodward y Carl Bernstein quienes escribieron varios artículos en el The Washington Post.

Mark Felt -interpretado por Leam Nesson- llevaba 30 años trabajando en el FBI. Tras la muerte del emblemático director J. Edgar Hoover y de no ser considerado por la Casa Blanca para ocupar su lugar, Felt conoció los detalles del Watergate y de inmediato observó con atención la investigación y las erráticas maniobras de la presidencia, tanto dentro del FBI como a través de los medios de comunicación. Su retiro obligado, en 1973, tampoco pudo impedir que el caso escalara al máximo con las consecuencias por todos conocidas. No obstante ser juzgado y considerado un traidor, recién en el año 2005, poco antes de su muerte, se reveló públicamente que Mark Felt era “Garganta Profunda” -su enigmático apodo- y quien había sido la fuente directa para las investigaciones y publicaciones periodísticas.

Para quienes gusten de las intrigas políticas y de las investigaciones oficiales, “Mark Felt - The Man Who Brought Down The White House” resulta muy entretenida pues está construida desde una mirada interna. Vemos los movimientos de piezas, los puzzles que se deben armar y rearmar, las reacciones políticas, las luchas de poder y los espacios que uno u otro va ganando en una soterrada batalla por ascender a costa de cualquier precio.

Sin embargo esta cinta no se queda solo con este drama histórico. Lo trascendente es la mirada personal y la duda moral que plantea ¿Felt fue un traidor o hizo lo correcto al filtrar los antecedentes? La película no se juega por una respuesta. Presenta a un personaje preocupado de su familia, con una esposa -Diane Lane- tan ambiciosa como sensible y una hija con la que no tienen contacto desde hace un buen tiempo y temen lo peor. La distinción entre buenos y malos no está siempre clara. Hay un traidor en el FBI, que duda cabe. Nosotros lo sabemos, pero dentro, nadie podría siquiera dudar que es el mismísimo director adjunto. Todo está en jaque, el sistema político, la independencia del FBI, el rol de la prensa y la observancia de la opinión pública.

Todos los elementos descritos hacen entretenida esta película. Neeson actúa muy bien en su papel y el correctísimo elenco coral gira en torno a su figura. Este es otro caso paradigmático donde la realidad supera la ficción. Difícilmente una historia podría ser más original y llamativa que la que representa este hito comunicacional y político. Y lejos no estamos de vivir esto cotidianamente. Las filtraciones de información son pan de cada día. Algunas más importantes y otras tal vez menos. Sin embargo, el llamado “cuarto poder” tiene un papel trascendente pues sin su decidida conducción en base a criterios éticos, posiblemente la opinión pública no conocería instancias decisivas que cambian el rumbo de la historia.

Ficha técnica

Título original: Mark Felt - The Man Who Brought Down The White House
Año: 2017
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Productora: MadRiver Pictures / Playtone / Scott Free Productions. Distribuida por Sony Pictures Classics
Género: Drama | Histórico. Biográfico. Periodismo. Años 70
Guión: Peter Landesman (Libros: Mark Felt, John D. O'Connor)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Adam Kimmel
Reparto: Liam Neeson, Diane Lane, Maika Monroe, Michael C. Hall, John Dean, Wendi McLendon-Covey, Josh Lucas, Ike Barinholtz, Marton Csokas, Tony Goldwyn, Kate Walsh, Bruce Greenwood, Eddie Marsan, Tom Sizemore, Noah Wyle, Colm Meaney, Brian D'Arcy James, Julian Morris
Dirección: Peter Landesman

La batalla de los sexos

La historia es real. Billie Jean King -Emma Stone- es la tenista número uno del mundo. Tiene 29 años y corre el año 1973. Ella y su manager Gladys Heldman -Sarah Silverman- tienen un fuerte altercado con el famoso presentador y organizador Jack Kramer -Bill Pullman- luego que este anunciara un torneo donde las mujeres solo recibirán un octavo de las ganancias respecto de los premios de la rama masculina. Producto de ello, crean un circuito paralelo y son expulsadas de la asociación oficial. Bobby Riggs -Steve Carrell- un ex número uno ve en esto un negocio y una oportunidad mediática por lo que lanza el desafío. Un juego entre él, de 55 años, frente a una mujer, para demostrar una “supuestamente evidente” superioridad masculina en el deporte blanco.

Esta cinta de los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris es la crónica de este enfrentamiento, sin embargo no se queda solo en la anécdota. Aún conociendo el resultado, el guión del británico Simon Beaufoy nos lleva por situaciones particulares de la vida de King y de Riggs que bien vale profundizar.

Emma Stone encarna a Billie Jean de manera notable. Está casada con Larry King, sin embargo su dedicación al tenis es prácticamente total. La exigencia de los torneos, los viajes y ausencias del hogar y el plan de entrenamientos, la tienen agotadisima. Es quizás por ello que cuando conoce a Marilyn Barnett -Andrea Riseborough-, una estilista que les ayuda al lanzar su propio torneo, Billie Jean comienza a experimentar sentimientos que le son desconocidos y entra en un terreno complejo e inexplorado.

Por otra parte, Bobby está casado con la multimillonaria Priscilla Wheelan -Elisabeth Shue- pero las cosas no van bien. Él es un adicto a las apuestas lo que le ha traído problema tras problema. El más reciente -y el más importante- es que Priscilla lo ha expulsado de su casa.

Así las cosas, el desafío deportivo -o más bien mediático- no solo tiene importancia por el irracional machismo desatado o por el feminismo reivindicador que se enfrentan poderosamente. También surgen perspectivas desde la intimidad de los protagonistas y con ello las verdaderas razones que los motivan.

“La batalla de los sexos” es entretenida y bien lograda. Stone configura una excelente interpretación que seguramente le traerá nominaciones y Carrel aprovecha su faceta de exitoso comediante para lograr caracterizar acertadamente a un verdadero “showman” del deporte. Esta cinta no solo tiene el valor de ser el relato de un hecho que marcó un hito -más que mal se vertieron en él absurdas superioridades masculinas y profundas aspiraciones femeninas- sino que también pesa por lo que significa construir una historia interesante y diversa a partir de un particular juego de tenis.

Ficha técnica

Título original: Battle of the Sexes
Año: 2017
Duración: 121 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Cloud Eight Films / Decibel Films / Fox Searchlight Pictures
Género: Drama. Comedia | Tenis. Basado en hechos reales. Años 70. Homosexualidad
Guión: Simon Beaufoy
Música: Nicholas Britell
Fotografía: Linus Sandgren
Reparto: Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Bill Pullman, Austin Stowell, Sarah Silverman, Alan Cumming, Eric Christian Olsen, Jessica McNamee, Mickey Sumner, James Mackay, Agnes Olech, Chet Grissom, Chip Chinery, John C. McGinley
Dirección: Jonathan Dayton, Valerie Faris

La última vedette

Símbolo de la bohemia santiaguina de los años ’70 y ’80, fue el mítico Bim Bam Bum de la calle Huérfanos. Brillaba el teatro de revistas, un particular género que tuvo una época dorada en esos años y por donde pasaron las más famosas y reconocidas vedettes nacionales e internacionales. Y es imposible no asociarlo al nombre de quien fue un ícono y la reina de la noche: Maggie Lay.

El cineasta Edwin “Wincy” Oyarce presenta, en este tercer trabajo luego de "Empaná de Pino" (2008) y "Otra película de amor" (2012), un documental que tiene a Magdalena Hay Sang Lay Wangnet -verdadero nombre de Maggie- como centro del relato. Lay lleva más de 40 años trabajando en espectáculos de variedades y actualmente, ya con nietos y bisnietos, sigue “vistiendo” las famosas plumas para hacer sus shows en diversos escenarios.

Pero “Wincy” no se queda solo con el recuerdo del glamour y la fama. Quiere mostrarnos a “la Maggita” en su faceta más íntima, esa que da cuenta de su trabajo diurno como conductora de un colectivo en San Bernardo, su pausada vida hogareña, sus encuentros familiares y por cierto su férrea decisión de no abandonar las tablas. Lo hace desde diversas perspectivas. Siguiendo su rutina diaria, cantando, cocinando, limpiando su casa, silbando la música, acariciando a sus gatos y curiosamente tarareando el Divertimento en Re Mayor de Mozart. Acertadamente, como espectador de sus presentaciones y con entrevistas a sus cercanos, logra revelar una carismática personalidad.

“La última vedette” es interesantemente bipolar. Fama versus intimidad, machismo versus feminismo. Estos planos contrapuestos entregan al relato buenos ingredientes para acercarnos a la protagonista. De los recuerdos, solo una introducción que nos entrega el contexto. El resto es presente, realidad actual, cruda y difícil, de subsistencia y de sobrevivencia. Pero a la vez nos muestra la ilusión y la magia. Maggie Lay sin duda se transforma sobre el escenario. ¿O se transforma en su rutina diurna? ¿Quién es verdaderamente Maggie Lay? ¿Aquella coqueta, atrevida y pícara mujer que no renuncia a su oficio a pesar del paso del tiempo o la mujer solidaria y amable -aunque de fuerte carácter- que maneja el colectivo?

“Wincy” Oyarce conduce bien el relato. No se apura en develar su norte. Deja que los gestos, las palabras, los silencios y los espacios hablen. Permite que afloren las características particulares de su protagonista con una cámara siempre precisa, en ocasiones involucrada profundamente y en otras con medida prudencia. “Wincy” filma, en síntesis, la emotiva fragilidad y a la vez fortaleza de Maggie Lay, quien es -tal vez realmente y en gloria y majestad- nuestra “última vedette”.

Ficha técnica

Título original: La última vedette
Año: 2017
País: Chile
Guión: Edwin “Wincy” Oyarce
Fotografía: Constanza García
Reparto: Documental
Productora; Creas Films / Válvula Films Ltda
Género: Documental | Biográfico
Dirección: Edwin “Wincy” Oyarce

jueves, 30 de noviembre de 2017

Detroit Zona de Conflicto

“Detroit” es desgarradora. La directora Kathryn Bigelow es capaz de transmitir, con una fidelidad que asombra, la impotencia y la crudeza brutal de un hecho que marcó la historia aquel 25 de Julio de 1967 en la ciudad de Detroit, Michigan, en Estados Unidos. Una breve presentación animada nos pone rápidamente en contexto. La población afroamericana -principalmente de color- comienza a quedar aislada en verdaderos compartimentos en el centro de la ciudad. Los conflictos escalan de tal forma que el gravísimo incidente del Motel Algiers deja como resultado el aterrador saldo de tres muertos y siete que fueron golpeados arbitrariamente por la policía.

Hay confusión. Observamos un comienzo incierto que sin embargo nos pone de inmediato en alerta. Los disturbios van creciendo en cantidad e intensidad. Se percibe un clima de enfrentamiento donde la menor provocación detona una reacción violenta y decidida. Es por ello que el incidente del motel comienza casi como un juego. Un grupo de amigos que se está divirtiendo provoca una reacción policial desproporcionada y que va complicándose cada vez más en la media que avanzan los hechos.

El relato de Bigelow no da respiro. Su filmación, ya característica, es intensa y golpea directamente. No hay concesión alguna. La narración produce un recogimiento que no se puede ignorar, pues el guión de Mark Boal es nervioso y profundo. Los protagonistas logran transmitir la impotencia de la agresión injustificada. No hay caricaturas ni estereotipos. Todo luce tremendamente real. Es incómodo, agresivo y la verdad es que uno desea que el sufrimiento termine pronto.

Kathryn Bigelow y Mark Boal, con un trabajo detallista y fino, logran una obra que resulta impactante. Cuesta tanto imaginar lo que deben haber sufrido todos quienes fueron violentados en estas revueltas, tal vez de las más grandes en la historia de Estadios Unidos. El ejército en las calles, la policía enfrentada a los manifestantes; clima de guerra. No hay espacio o lugar donde no se viva el conflicto. Y la tragedia es inminente, inmanejable, tal vez imparable.

Sin duda “Detroit” es una de las mejores cintas del 2017 y tiene méritos suficientes para ser candidata a varios premios. Su honestidad es tal, que se presenta casi como un documental sobre un racismo que aun sigue siendo tema en pleno siglo XXI. En el centro del relato hay también una búsqueda de justicia. Se logra percibir también un claro homenaje a las víctimas de los sucesos, por quienes perdieron la vida y también por aquellos que a raíz de lo acontecido vieron truncados sus sueños e ilusiones. Esta película tiene que tener un espacio de reflexión y su tiempo para ser asimilada. Cada minuto es importante y trascendente. No podemos ser indiferentes después de ver “Detroit” y aquello es porque somos conducidos para verlo y sentirlo por nosotros mismos. Esa compenetración del relato con el espectador es perturbador y en mi opinión es el logro más importante de este filme.

Ficha técnica

Título original: Detroit
Año: 2017
Duración: 143 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Annapurna Pictures / First Light Production
Género: Drama | Basado en hechos reales. Años 60. Racismo
Guión: Mark Boal
Música: James Newton Howard
Fotografía: Barry Ackroyd
Reparto: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O'Toole, Hannah Murray, Anthony Mackie, Jacob Latimore, Jason Mitchell, Kaitlyn Dever, John Krasinski, Darren Goldstein, Jeremy Strong, Chris Chalk, Laz Alonso, Leon Thomas III, Malcolm David Kelley, Joseph David-Jones, Joseph David Jones, Ephraim Sykes, Samira Wiley, Peyton Alex Smith, Laz Alonzo, Austin Hebert
Dirección: Kathryn Bigelow

Viento salvaje

Un relato con un excelente ritmo es el que ofrece Taylor Sheridan en su primera película como director. Ya conocíamos sus enormes méritos como guionista en “Sicario”. Esta vez el guión también es de su autoría y es realmente notable. En un complejo rompecabezas, una joven es encontrada sin vida y descalza en el medio de una amplia y nevada reserva indígena, en Wyoming. Quien la descubre es Cory Lambert -Jeremy Renner-, un experimentado cazador de depredadores del lugar. La investigación de la muerte la comienza la policía local, pero dadas las características de “Wind River” -nombre de la reserva y título original de la cinta- el caso llega al FBI quien envía a Jane Banner, una joven agente interpretada por Elizabeth Olsen, a investigar el crimen.

La narración está fragmentada. Las pistas se abren lentamente en la medida que Jane y Cory van conociendo pequeños detalles. Nada es demasiado claro y las dudas son siempre superiores a las escasas respuestas que van encontrando en el transcurso de la investigación. El suspenso y la tensión creciente se apodera del metraje. El resultado es incierto. Con ello se acrecienta la sensación de inquietud que marca la cinta. La fotografía de Ben Richardson es sobrecogedora y permite entregar un marco propicio a esta dramática historia que se va develando poco a poco.

Hay varias temáticas que están presentes en este relato, no solo aquello evidentemente referido a la reserva indígena. La inspiración “en hechos reales” con la que comienza, se refiere a las “miles de historias como esta” y que involucran asaltos sexuales a mujeres en estas reservas, principal fuente de motivación del autor para escribir la obra. Hay abandono, soledad, discriminación y tremendos prejuicios. La propia historia de Cory, su mirada y la relación con su hijo, da cuenta de aquello. El machismo y el abuso también se marcan profundamente en algunas vidas vulnerables y que son transgredidas. Cada uno de los personajes aporta su propia historia al relato. La visita a la casa de los padres de la joven fallecida es durísima. Vemos allí pequeñas luces. Se entreabren puertas -literalmente- que nos permiten observar realidades complejas y difíciles.

“Wind River” es una película intensa. Tiene actuaciones sólidas, tensión creciente y una ambientación envolvente. Este thriller, de los mejores del año, premiado en el 2017 Sundance Film Festival, es absorbente. Es difícil despegarse de la pantalla o distraerse si nos involucramos directamente. Esto es mérito indudable de Taylor Sheridan que nos hace vivir la experiencia con primeros planos que impactan y que se contraponen a los amplios y descriptivos parajes naturales que muestra. Parece clara la relación de esta historia individual con la magnitud de su entorno. Cobra sentido, entonces, el foco del director en su motivación inicial de poner en relieve los muchos casos que nunca obtienen respuesta ni justicia, a través de uno específico, conmovedor y doloroso que consigue reflejarlos a cabalidad.

Ficha técnica

Título original: Wind River
Año: 2017
Duración: 110 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Thunder Road Pictures / Acacia Filmed Entertainment / Film 44 / Ingenious Media / Savvy Media Holdings / Star Thrower Entertainment / Synergics Films / Wild Bunch / Voltage Pictures / Tunica-Biloxi Tribe of Louisiana. Distribuida por The Weinstein Company
Género: Thriller. Intriga | Policíaco. Crimen. Cine independiente USA. Basado en hechos reales
Guión: Taylor Sheridan
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Ben Richardson
Reparto: Jeremy Renner, Elizabeth Olsen, Julia Jones, Graham Greene, Jon Bernthal, Matthew Del Negro, Kelsey Asbille, Gil Birmingham, Ian Bohen, Martin Sensmeier, Hugh Dillon, Eric Lange, Mason D. Davis, James Jordan, Teo Briones, Tara Karsian
Dirección: Taylor Sheridan

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Conjuros del más allá

“The Void”, su título original, significa vacío. Ciertamente es mucho mejor que su traducción como “Conjuros del más allá”. Explicaremos por qué. Esta película canadiense del 2016 escrita y dirigida por Steven Kostanski y Jeremy Gillespie, se basa en un grupo de personas atrapadas en un hospital, amenazadas por un grupo de extrañas personas vestidas con una túnica blanca con un triángulo que los identifica. Desde la escena inicial, donde un joven huye despavorido de una casa en el campo, pasando por su rescate en la carretera por un policía que lo lleva al hospital, vemos un intento por construir un terror estilo años 80. Lo que pasa a continuación, lo monstruoso y grotesco que habita en este hospital y lo que les va sucediendo a los protagonistas es justamente vacío.

El guión de Jeremy Gillespie y Steven Kostanski no alcanza para salir de lo cliché, con los recursos típicos del género, aunque la música se destaque de manera especial. Son noventa minutos que parecen mucho más. El suspenso se desdibuja y recorre un camino demasiado obvio para develar el secreto de este culto singular. No es la peor cinta de su tipo, hay algunos momentos logrados, pero es tan irregular en su desarrollo que sinceramente queda al debe y por bastante. Por eso es que su título original es lo que mejor la describe: el vacío.

Ficha técnica

Título original: The Void
Año: 2016
Duración: 90 minutos
País: Canadá
Productora: Cave Painting Pictures / JoBro Productions, Film Finance
Género: Terror. Intriga. Ciencia ficción
Guión: Jeremy Gillespie, Steven Kostanski
Música: Joseph Murray, Menalon Music, Lodewijk Vos
Fotografía: Sammy Inayeh
Reparto: Ellen Wong, Kathleen Munroe, Aaron Poole, Kenneth Welsh, Art Hindle, Daniel Fathers, Stephanie Belding, Amy Groening, Trish Rainone, Evan Stern, Mik Byskov, James Millington, Grace Munro, David Scott, Jason Detheridge
Dirección: Jeremy Gillespie, Steven Kostanski

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Suburbicon

Parece ser el paraíso. Vivir en Suburbicon es idílico, maravilloso y raya en la perfección. Gardner Lodge -Matt Damon- está casado con Rose -Julianne Moore-, y viven en una preciosa casa de este tranquilo barrio junto a su hijo Nick -Noah Jupe- y la hermana gemela de Rose, Maggie, quien es también interpretada por Julianne Moore. La calma se rompe abruptamente cuando se muda al condominio una familia afroamericana que tiene un hijo de la misma edad de Nick. Los nuevos vecinos provocan revuelo en la comunidad, fuertes discusiones junto a una violenta resistencia y abierto racismo hacia los recién llegados, algo totalmente fuera de proporción para un estilo de vida que parece sacado de un libro de cuentos o de un aviso comercial.

La originalidad de los guionistas, los hermanos Ethan y Joel Coen, sumada a la acertada y precisa dirección de George Clooney, hacen de “Suburbicon” una historia oscura, interesante y que asume bastantes riesgos. Por una parte tenemos un thriller policial hecho y derecho y por otro el trasfondo de un racismo que reverdece y se niega a desaparecer. Si sumamos a estos dos elementos centrales el característico y “negrísimo” humor de los Coen, el resultado es notable. No solo está en cuestión el doble estándar de Gardner y de Maggie. Todo es doble estándar y en varios personajes del relato puede incluso haber algo más.

“Suburbicon” tiene tanto de comedia como de drama. La construcción que hace Matt Damon del protagonista es realmente sólida. Nadie debería dudar de este padre ejemplar y esposo ideal. Moore hace un trabajo impecable interpretando a las gemelas. Lo antagónico resultan ser las caricaturas que representan dos desvergonzados personajes que invaden la privacidad de la casa familiar a poco de comenzar la historia. Este hecho aparentemente inconexo y sus posteriores consecuencias, es lo que marca el desarrollo de un metraje que tiene intriga, misterio, traición y venganza, en dosis perfectas y muy bien administradas.

Llama la atención que no hayan sido los hermanos Coen los directores de la cinta y que hayan delegado en Clooney esa responsabilidad. Sin embargo, y a la luz del resultado obtenido, la distancia que logra tomar el director, a pesar de haber participado en la elaboración del guión, dota a la cinta de un particular punto de enfoque. Cercana a la aplaudida “Fargo”, esta nueva cinta pone de manifiesto que donde hay una aparente y tranquila calma, existe una perturbadora y tensa realidad. Los detalles y capas que se observan son innumerables y las escenas que son dignas de mención se suman exponencialmente. En ese sentido debemos disponernos a disfrutar una película que nos atrapará de inmediato y que volverá a nosotros cada cierto tiempo y en diferentes porciones y proporciones. ¡Y es muy gratificante cuando una película vuelve en forma tan natural y precisa que permite saborearla por cuadros! Bravo por este regreso de los Coen. ¡Los extrañábamos!

Ficha técnica

Título original: Suburbicon
Año: 2017
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Black Bear Pictures / Silver Pictures / Smokehouse Pictures
Género: Cine negro. Drama. Comedia | Neo-noir. Crimen. Años 50
Guión: Ethan Coen, Joel Coen, George Clooney, Grant Heslov
Música: Mlexandre Desplat
Fotografía: Robert Elswit
Reparto: Matt Damon, Julianne Moore, Oscar Isaac, Glenn Fleshler, Michael D. Cohen, Noah Jupe, Steve Monroe, Gary Basaraba, George Todd McLachlan, Carter Hastings, Dash Williams, Alex Hassell, Lauren Burns, Tony Espinosa
Dirección: George Clooney

"Coco"

“Coco”, la nueva cinta de animación producida por Pixar y distribuida por Walt Disney Pictures, es un sentido homenaje a la tradición mexicana del “Día de Muertos”. Miguel, su protagonista, proviene de una familia especial que ha prohibido la música de generación en generación. Sin embargo para este niño de 12 años la música es pasión y energía. Entonces, ocultándose de su familia e inspirado en su ídolo Ernesto de la Cruz, un exitoso y popular cantante que murió aplastado por una campana durante una presentación, Miguel comienza un camino lleno de aventuras que lo llevan hasta la “Tierra de los Muertos” donde ayudado por un esqueleto olvidado, solitario y muy histriónico llamado Héctor, conocerá al mismísimo Ernesto y también con ello, develará la verdadera historia de su particular familia.

La animación de “Coco” es hermosa. Colorida y mágica, posee un atractivo intrínseco que la hace tremendamente llamativa desde el punto de vista visual. El encantamiento de su forma por momentos se ve opacado por un guión algo flojo y que no está a la altura de otras producciones recientes de Pixar. Tal vez la fuerte localización mexicana puede ser un punto que juegue un papel importante al definir sólo una parte del mundo que quiere presentar. No obstante, esta entretenida fábula animada produce un efecto bastante notable al superponer el mundo de vivos y de los muertos ayudando con ello a comprender una ancestral tradición y también a explicar, de manera simple y sencilla, la memoria agradecida que se tiene de los antepasados en la cultura popular de los Estados Unidos de México.

La película pone de relieve de manera vital lo que la música puede llegar a provocar en una persona y en una comunidad. Las razones familiares para “odiar” y oponerse tenazmente a la música también son muy claras. Y esta lucha dual resulta encantadora, porque Miguel, contra viento y marea, logra abrirse paso para realizar su sueño y deseo más profundo. Él quiere ser músico y está decidido a lograrlo a pesar de la contrariedad que aquello provoque en su familia. Ese coraje y vigor es emocionante y nos hace empatizar con Miguel desde el primer momento.

Veremos si “Coco” replica en el mundo el gran éxito que ya ha obtenido en México. Por calidad y producción debería lograrlo sin ninguna duda. También deberemos observar si esta tradición que tan honestamente retrata es acogida en otras latitudes. Tal vez no es una película mayor de Pixar, a la altura de “UP” o “Intensamente”, sin embargo “Coco” logra cautivar gracias a un encanto que ya parece ser marca registrada de sus productores. La sencillez de los personajes y la forma de construir el relato no solo aportan una gratificante y sana entretención sino que además permiten acercarnos a un mundo distinto para admirarlo y comprenderlo, y así dejar libre paso a ese niño rebelde que todos llevamos dentro.

Y una sorpresa. Por tiempo limitado, acompaña a “Coco” un cortometraje encantador. Se trata de “Olaf, otra aventura congelada de Frozen”, dinámico y vivo, sobre las fiestas navideñas y las tradiciones familiares. El mundo de Disney concentrado en 28 minutos de acción, aventura, música y raíces familiares.

Ficha técnica

Título original: Coco
Año: 2017
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Pixar Animation Studios / Walt Disney Pictures
Género: Animación. Fantástico. Comedia | Pixar. Familia. Música
Guión: Adrián Molina, Matthew Aldrich (Historia original: Lee Unkrich, Jason Katz, Matthew Aldrich, Adrián Molina)
Música: Michael Giacchino
Dirección: Lee Unkrich, Adrián Molina

Extraordinario

Basada en la novela “La lección de August” de R.J. Palacio, esta cinta, a pesar de algunas carencias y lógicas obviedades, logra conquistar un espacio en el corazón. Auggie Pullman -Jacob Tremblay- nació con una deformación facial y producto de ello ha tenido múltiples cirugías e intervenciones en sus cortos 10 años de vida. Ahora, con el apoyo de sus padres -Julia Roberts y Owen Wilson- debe enfrentar un desafío aún mayor que es ir por primera vez a la escuela.

El inicio es ciertamente intrigante. Vamos conociendo la historia relatada por la voz en off del mismo Auggie y pasamos largos -y tensos- minutos sin ver su rostro. Tal vez nos imaginamos lo que viene -en cierta forma como lo debe hacer seguramente la novela- y todo indica que debemos prepararnos para lo peor, algo similar a lo que experimenta el protagonista al descubrir su rostro ante los demás.

Una vez sorteado este primer escollo viene lo más evidente de la película y que es una forma simple de narración basada en la presentación de los personajes, sus padres, sus compañeros de curso y su hermana mayor. En esta parte el relato decae sustantivamente porque todo es anticipable aunque tenga un correcto trasfondo. Sin embargo, y luego de aquello, la película retoma una senda que, sin mucha ambición ni pretensión, resulta honesta.

Efectivamente la película funciona bien como una fábula. Lo que vive Auggie producto del rechazo de algunos compañeros, la lástima que le tienen otros junto con la natural dificultad de relacionarse a esa edad, configura un panorama desolador. Su familia es su soporte, su espacio protegido, pero naturalmente todo gira en torno a él y goza de privilegios que postergan una y otra vez a su hermana mayor. Su madre vive por él y para él. Su padre, tal vez el personaje más débil y menos desarrollado de la historia, es una figura amable y cercana, pero bastante decorativa. Auggie debe sacar extremo coraje para enfrentarse al mundo y así cambiar la forma en que todos lo ven. Esto también incluye, por supuesto, una modificación en su propia forma de verse. Y este es, aún siendo bastante evidente, el principal recordatorio de la película y pilar fundamental de esta emotiva “Lección de August”.

Ficha técnica

Título original: Wonder
Año: 2017
Duración: 113 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Lionsgate / Mandeville Films / Participant Media
Género: Drama | Infancia. Discapacidad
Guión: Steve Conrad, Jack Thorne (Novela: R.J. Palacio)
Música: Marcelo Zarvos
Fotografía: Don Burgess
Reparto: Jacob Tremblay, Julia Roberts, Owen Wilson, Mandy Patinkin, Millie Davis, Izabela Vidovic, Ali Liebert, Elle McKinnon, Bryce Gheisar, Daveed Diggs, Noah Jupe, Kyle Harrison Breitkopf, Gidget, William Dickinson
Director: Stephen Chbosky